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Amor a la primera mirada

Autor: zandaleesol

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Título: Amor a la primera mirada

Disclaimer: Los personajes no me pertenecen todos de propiedad de J.K. Rowling. No percibo beneficio económico por esto.

Personajes: Harry/Lucius

Advertencia: Es un intento de fics humorístico.





Capítulo 1. El elegido de su corazón



Voldy se paseaba por su habitación aquella mañana. No sabía porque, pero últimamente no se encontraba muy animado. En realidad no era feliz, a pesar de que sus planes de adueñarse del mundo mágico iban por muy buen camino. Luego de echarse una última mirada en el espejo salió hacia el salón para reunirse con sus Mortífagos. Cuando llegó al lugar todos lo recibieron con una reverencia y la mirada fija el piso hasta que él les indicara que podían mirarlo. Una vez que se hubo acomodado en su sitial, miró a sus Mortífagos, cual soberano.


-¿Qué tenemos en la agenda de hoy? -preguntó.


Lucius se apresuró a ponerse delante de su Señor Tenebroso, sacó un rollo de pergamino y procedió a leer.


-Amo, esta mañana a las 10:00 a.m., tiene su sesión de tortura de los días miércoles. Luego el almuerzo a las 13:00 p.m., luego la hora de siesta. Después experimentar con los nuevos maleficios que ha inventado. Luego…

-¡Ya basta! no quiero oír más. Todos los días son iguales, estoy harto. La rutina me está matando -se quejó Voldy.

-Parece que está en esos días -dijo por lo bajo Avery a Nott.


Voldemort se levantó de su sitial, bajó los tres peldaños que le hacían estar a la misma altura de sus Mortífagos.


-¡Estoy aburrido! Ya nada me divierte -dijo Voldy con voz lastimera -. Torturar muggles no me atrae. Nada me hace feliz, ni siquiera lanzar Avadas a diestro y siniestro… mi vida es una miseria.

-Definitivamente está en esos días -dijo Nott a Avery.

-No me oyeron ¡Dije que estoy aburrido!

-Amo quizá sólo está estresado, quizá debería tomar unas vacaciones. Existe un lugar muy bonito que...

-¿Vacaciones? No estoy estresado dije que estoy aburrido Lucius.

-Sí amo… claro está aburrido -dijo Lucius sin saber que más decir mientras Voldy siguió paseando por el salón.

-Necesito una nueva motivación para mi vida.

-Amo qué le parece si matamos a Dumby y a toda su pandilla de…

-No seas idiota Lucius, estar en guerra con el vejete come-caramelos es lo único que le pone un poco de emoción a mi vida. Si no fuera por eso ya me hubiese suicidado de puro aburrimiento.

-Es cierto amo, no lo había pensado. Perdone que insista, pero creo que unas vacaciones le vendrían bien, esta algo palidito, un poco de sol y unos cuantos chapuzones en las aguas del caribe lo dejarán como nuevo.

-Sol, chapuzones ¿estás loco? ¿No sabes que el sol me hace daño?

-Pero amo el sol sólo daña a los vampiros y usted no es un chupasangre.

-No lo digo por eso idiota ¿es qué acaso no vez los noticiarios? ¿No sabes que el agujero en la capa de ozono está cada vez más grande?

-Disculpe Amo, no lo recordé.

-La verdad de las cosas es que estoy pensando firmar el Armisticio con el «vejete come-caramelos».

-¿Armisticio? -preguntaron los Mortífagos por lo bajo -¿Qué significa eso?

-Sí. Armisticio… o sea fumar la pipa de la paz.

-Pero Amo si hace eso todos quedaremos sin empleo -se atrevió a decir Avery.

-Y a mí que me importa… se buscan otro empleo.

-Pero vivimos tiempo difíciles… no es cosa que uno vaya por ahí buscando empleo así como así.

-¿Cuál es el problema? Todos tienen un extenso Currículum, vasta experiencia, conocimientos amplios. Debe existir algún loco psicópata que los quiera contratar.

-Amo le hemos servido por más de veinte años -dijo Lucius preocupado.

-Voy a pagarles sus indemnizaciones, las vacaciones y todo lo que corresponde ¿de qué se quejan?

-Nosotros lo amamos -dijo Lucius mientras los otros tras él asentían con fervor.

-Sí claro ¿Creen que no sé qué hablan a mis espaldas? Soy yo el que necesita Alguien me ame y alguien a quien amar¹

-Pero Amo eso lo puede arreglar con una poción de amor.

-No quiero eso… Pociones y sentimientos²” no se mezclan quiero ser amando por lo que soy de verdad.

-Pero a usted nadie lo ama… todos los odian -razonó Lucius.

-Cuida tus palabras Lucius, porque de lo contrario cuando termine contigo vas a necesitar cirugía para que unan todas las partes de tu cuerpo -amenazó Voldy.

-Disculpe Amo… no volverá a suceder.

-Anoche estuve leyendo Corazón de Bruja -dijo Voldy como sin darle importancia.


Los Mortífagos rieron entre dientes.


-Había una foto del mocoso ese que me ha fregado la vida desde antes de nacer.

-¿Se refiere a Potter?

-A caso hay otro. Está muy mono… el…

-No sabía que Potter se había vuelto simio -dijo Lucius muy extrañado.

-Me refiero a que está bueno… o sea rico, apetecible, deseable, comible… ¡Devorable!

-Entiendo Amo -dijo Lucius guiñándole un ojo a Voldy.

-Ese crío me calienta… la sangre, quiero que sea mío, estoy dispuesto a firmar la paz a cambio de que me den a Potter.

-¿Y para qué va a esperar a que se lo den? Lo secuestramos y se lo traemos…

-¡Cállate! Quiero hacer las cosas bien. No voy a robarme a Potter ¿quieres que me levanten cargos por secuestro y que me llamen pedófilo?

-No Amo claro que no -se apresuró a decir Lucius.

-Cuando Potter cumpla su mayoría de edad voy a pedir su mano.

-¡Su mano! -exclamaron los Mortífagos en coro.

-Sí. Me casarme con él. Si no puedes con tu enemigo… únetele.

-Pero él lo odia -dijo Lucius -, además usted lo aventaja como por cincuenta años.

-¿Y eso qué? No representó más de treinta y cinco.

-Es cierto, pero su apariencia no es lo más atractiva…

-Fingiré que no oí eso. Con unos arreglos aquí y allá… me veré bien -dijo Voldy animado.

-Para verse bien va a necesitar mucho más que un arregló, sino una cirugía completa.

-¡YA ME CANZASTE! ¡CRUCIO! -gritó Voldy muy enojado.


Mientras Lucius se retorcía de dolor los demás Mortífagos se reían.


-¿Y ustedes de qué se ríen? -preguntó amenazante Voldy.


Esto les borró la sonrisa y todos retrocedieron cobardemente.


-Te servirá de lección para que aprendas a medir tus palabras -dijo Voldy mientras regresaba para sentarse en su sitial.


Lucius comenzó a levantarse aparatosamente mientras entre dientes maldecía.


-Miserable… hijo de la gran…

-¿Decías algo Lucius?

-¡Ah!… No Amo, me disculpo si lo ofendí.

-No me has ofendido. De ser así ya estarías muerto. Le diré a Severus que me arregle una cita con el vejete come-caramelos -dijo Voldy mientras se daba la vuelta y salía del salón.


~*~*~*~*~*~*~*~*~*~*


A la mañana siguiente en el despacho del director de Hogwarts se llevaba a cabo una importante reunión de La Orden del Fénix.


-¿Y bien Severus, que es eso tan importante que tienes que decirnos a toda la Orden?… aunque pensándolo bien… falta el lobo… bueno fue luna llena, quién más falta… ah sí el perro que anda tras una gata...

-¡QUE! ¿Black se transformó en pulgoso para perseguir a McGonagall?

-Me temo que sí…

-Ya verá cuando regrese le voy…

-No pienses mal Severus… nadie en sus cabales perseguiría a Minerva… Sirius sólo se ha dejado llevar por sus impulsos perrunos.

-Hmm… ya me imagino lo feliz que estará McGonagall.

-Seguramente… creo que Sirius podría correr peligro.

-Que no se atreva la muy zo… a ponerle un dedo encima a mi perro porque soy capaz de mandarla para el otro patio.

-No lo dudo… ¿en qué estábamos?... así… tenías algo que decirme.

-Sí tengo un mensaje del Señor Tenebroso -dijo Severus.

-Mensaje -repitió Dumby -, eso es raro.

-Bueno lo es… ha estado muy extraño según me ha dicho Lucius «El Hermoso»… está seguro que Voldy… quiero decir El Señor Tenebroso pasa por una crisis existencial.

-Crisis existencial… de qué hablas no entiendo.

-Pues es simple… ya sabe eso de «Ser o no ser»… o mejor dicho está en esas de «Ay mísero de mí… ay infelice…»

-Todavía no entiendo.

-Hmm… amanecimos lentos hoy… ya sabe «Hamlet» «La vida es sueño».

-Ah sí… ya entiendo.

-El Señor Tenebroso está dispuesto a fumar la pipa de la paz con usted y con el Ministerio.

-Eso significa que quiere acabar la guerra.

-Sí.

-Eso sería bueno… yo estoy harto de tanto trabajo… hace años que no me tomo unas vacaciones.

-Pero… naturalmente esto tiene un precio.

-Ya me lo imaginaba… qué es lo que se le ocurrió ahora… ¿Quiere ser Ministro?... ¿Director de Hogwarts?… eso sí que no… esta es mi escuela y no pienso…

-Cálmese nadie quiere quitarle su puesto.

-Entonces que es lo que desea ahora.

-Quiere a Potter.

-¿Qué?... ¿quiere a Harry?… está loco… si mi deseo fuera que Harry muriera pues yo lo hubiese matado hace rato…

-No lo quiere para matarlo… quiere su mano.

-¿Su mano?... ¿cuál de las dos la derecha o la izquierda?

-Lo quiere para que le caliente la cama.

-De verdad… pero para eso no necesita a Harry… se compra un calienta camas los Scaldasono son muy buenos… yo tengo uno en mi cama.

-No me refiero a ese tipo de cosas, el Señor Tenebroso quiere a Potter como esposo.

-¡Está completamente loco!

-Eso es cierto… aunque no más que usted, pero creo que un trato así ayudaría a terminar la guerra.

-Y cómo sabré que no es una trampa, perfectamente podría intentar matar a Harry después.

-La verdad no lo creo yo diría que está aburrido de esta guerra al igual que todos nosotros.

-Quizá esta sea la solución a todos nuestros problemas, pero naturalmente debo hablar con Harry primero.

-Lo más probable es que diga que no.

-Y yo lo entendería si se niega, Tom no es un Adonis precisamente, pero por otra parte sería la oportunidad de terminar esta aburrida guerra.

-Lo más probable es que Black no esté de acuerdo.

-Harry cumplirá diecisiete en unos días, podrá decidir por sí mismo.

-¿Realmente lo entregaría al Señor Tenebroso?

-La idea no me enloquece, pero por otra parte Harry estando cerca de Tom podría encontrar la forma de acabar con él.

-No me cabe duda, Potter es capaz de terminar con cualquiera.

-No me refiero a eso Severus, entre Tom y Harry hay cincuenta y tres años de diferencia… Harry es un muchachito muy «activo» no sé si Tom soportaría tanto «ejercicio».

-Dicen por ahí que usa «Viagra».

-¿Qué eso?

-Hmm… pensé que sabía… una pastillita azul que levanta «todo» lo que ha caído -dijo Severus con una sonrisita.

-Levanta todo -dijo Dumby muy interesado.

-Pero, como dije no creo que Potter quiera casarse con el Señor Tenebroso.

-Eso déjalo de mi cuenta Severus… yo lo convenceré.


*~*~*~*~*~*~*~*~*~*~


Mientras tanto en los dominios de Voldy, éste se paseaba muy nervioso por la sala de su mansión esperaba la llegada de Lucius con impaciencia, quería saber qué respuesta había dado Dumby a su idea de terminar la guerra a cambio de un matrimonio con El Niño Que Vivió.


-Y bien Lucius que noticias me traes, ¿aceptó Dumby mi propuesta?

-Severus me ha dicho que el vejete hablará hoy mismo con el chico de sus deseos Amo y hará todo lo posible para que lo acepte.

-¿De verdad? ya sabía yo que ese viejo manipulador sólo deseaba quitárselo de encima.

-Amo no comprendo porque desea a ese crío que le ha dado tantos dolores de cabeza… podría haber elegido a cualquiera.

-No cuestiones mis motivos Lucius… no te dado permiso para hacerlo -dijo Voldy mirándole ceñudo.

-Disculpe Amo.

-Estoy ansioso… tal vez debería ir en persona a Hogwarts.

-Amo creerán que desea atacarlos, creo que esperar un día más no será mucho… no creo que la respuesta tarde mucho en llegar -dijo Lucius.


*~*~*~*~*~*~*~*~*~*


Esa misma noche se reunían otra vez los miembros de la Orden en el despacho del director y esta vez estaba presente Harry.


-Bueno director que era eso tan importante que tenía que decirnos -preguntó Sirius.

-Explicaré el asunto delicadamente ya que es algo complicado… eh… veamos… pues Tom Ryddle alias «Voldemort» o Voldy para los simpatizantes, Señor Tenebroso para los esclavos o serpiente…

-Albus ya sabemos todos los nombres de «ya sabes quién» -dijo la profesora McGonagall.

-¡Ah! gracias Minerva… ese se me había olvidado Innombrable o «El que no debe ser nombrado»… o…

-Profesor Dumbledore… dijo que tenía algo importante que decirnos -dijo Harry aburrido.

-Ah sí… eh disculpen… como iba diciendo Tom ha hecho una petición y dijo que si la cumplíamos esta guerra tan aburrida terminaría.

-¿Una petición? -preguntó Harry extrañado -, y qué clase de petición es esa.

-Bueno lo diré delicadamente… Harry deberás entregarte a Tom para que la guerra termine.


Harry se quedó sin habla, pero Sirius reaccionó.


-¿A caso se volvió loco? Harry entregarse a ese, jamás lo permitiré.

-Tranquilo Sirius no es lo que tú crees.

-Profesor usted quiere que yo muera.

-Ah no Harry, nada de eso Tom no te quiere matar.

-¿Y entonces?

-Quiere que seas su esposo.


Un ruido de alguien cayendo al suelo hizo a todos mirar a un lado, Sirius se había desmayado, pero el único que fue a socorrerlo fue Severus.


-¡Amorcito!¡Mi cielo!¡Mi vida! Despierta… -le decía Severus mientras le echaba aire con un abanico.


Harry tenía cara de haber recibido un hechizo para confundir.


-Profesor… esto tiene que ser una broma.

-¿Crees a mi edad estoy para bromas?... Tom te quiere como esposo y tú serás su esposo para que la guerra termine de una vez ¡He dicho!

-No, usted no puede hacerme eso, primero muerto que casarme con ese cara de serpiente.

-Harry… ten en cuenta los beneficios que nos traerás a todos.

-¿Es lo único que le importa?

-La verdad… hmm sí… Harry míralo por el lado amable, tendremos un mundo de paz.

-Y yo viviré un infierno ¿cómo voy a entregarme al asesino de mis padres?

-¿Lo mismo quiero saber yo? ”preguntó Sirius que ya había despertado.

-¡Ah!... ya despertaste.

-Sí…y le digo que no permitiré que entregue a Harry a ese.

-Calma… calma… no hay para que precipitarse…

-Será mejor que olvide esa idea loca, Harry no se entregará a Voldemort.

-¡Esta bien! Eso significa que seguiremos en guerra.

-Hmm… creo que tengo una idea para solucionar esto -dijo Severus.

-Me alegro Severus… vamos dinos -dijo Dumby.

-Bueno creo que Potter debería aceptar al Señor Tenebroso.

-¿Tú también? -dijo Sirius.

-Aceptarlo… pero sólo en apariencia… Eso te permitirá acercarse a él y cuando tenga la oportunidad pues… deshacerse de él.

-¿Y cómo podría hacer eso con todo un ejército de Mortífagos cuidándolo?

-En un momento de descuido podrás. Lo importante es que te ganes su confianza -dijo Severus.


Harry lo pensó por un par de minutos hasta que finalmente se decidió.


-Está bien lo haré… creo que nunca tendré una mejor oportunidad para matarlo.


Dumbledore se levantó de su asiento y aplaudió feliz.


-¡Celebremos! ¿Alguien quiere un caramelo de limón? -dijo Dumby feliz.


Todos los que estaban en el despacho le miraron con cara de ¡Muérete!


*~*~*~*~*~*~*~*~*~*


Una vez que Voldy terminó su reunión con los Mortífagos, esperaba comiéndose las uñas la respuesta de Harry, sus seguidores en cambio estaban temerosos, porque casi presentían la respuesta del mocoso y lo lamentaban porque serían ellos quienes deberían soportar el mal humor que tendría su amo luego del rechazo de Harry Potter.


Finalmente una lechuza entraba por la ventana y dejó caer la carta en la cabeza de Voldy, que la tomó al vuelo y la abrió con prisa, leyó con avidez, su rostro se cubrió de una dicha sin igual, contrario a lo que todos sus sirvientes pensaban.


-¡Me acepta! ¡Oh qué feliz soy! -decía Voldy mientras danzaba al compás de un vals imaginario- ¡Acepta casarse conmigo!¡Soy tan feliz que los besaría a todos!


Los Mortífagos le miraron asustados y todos retrocedieron con una evidente mueca de repugnancia en sus rostros, que naturalmente Voldy no vio porque estaba demasiado emocionado.


-Esta misma noche él vendrá para sellar nuestro compromiso. Todo tiene que salir perfecto.


Lucius miró a sus compañeros con la misma cara de desconcierto con que éstos le miraban a él.


-¿Esta noche? ¡Tan pronto! -dijo Lucius.

-¿Algún problema con eso? -preguntó Voldy.

-No Amo, ninguno -dijo Lucius intentando sonar feliz.

-Bien preparen todo para esta noche… mi prometido tiene que ver todo reluciente.

-¿Reluciente? -preguntó Lucius.

-Sí, limpien todo… cortinas, alfombras, vajilla, todo, yo iré a mi habitación… debo prepararme para esta noche.


Voldy salió presuroso del salón entonando una melodía muy alegre.


-¡Demonios!... lo que me faltaba… ahora nos trata como a unos vulgares elfos domésticos -reclamó Lucius de lo más enojado.

-Lucius esto va de mal en peor… el Señor Tenebroso se ha vuelto loco -dijo Avery.

-Pero no se preocupen… no permitiremos esa boda, esto es obra del “vejete comecaramelos”, pero no se saldrá con la suya -dijo Lucius.

-¿Y qué podemos hacer para impedirlo?

-Conseguiremos que el Amo odie al mocoso…

-¿Pero cómo? Si está loco por el crío ese…

-Ese Potter es sólo un chiquillo, seguro que está haciendo esto porque el vejete se lo ordenó… ya verá lo que le espera… yo me encargaré de él -dijo Lucius con una sonrisa maliciosa.


Mientras los Mortífagos ideaban oscuros planes, Voldy estaba metido de cabeza en su closet buscando algo bonito que ponerse… y no encontraba nada.


-Esto no… el color no me sienta… este está pasado de moda… este es muy negro… este tampoco muy gris… este podría ser… verde como los ojos mi Harry… ¡NO!... ¡ESTA APOLILLADO!... no puede ser… ¡Por todos los demonios! ¡NO TENGO QUE PONERME!


Comenzó a pasearse por la habitación furioso, porque no había pensado en eso antes, debió haber ido de compras para verse presentable, la primera impresión es la más importante pensaba Voldy, no imaginaba como podía solucionar ese problema, de pronto una idea le vino a la mente, cogió su varita y llamó a Lucius, el hombre rubio apareció enseguida delante de su amo.


-¿Me ha llamado mi señor?

-Lucius, tengo un problema grave.

-¿Cuál mi señor? ¿Qué sucede?

-No tengo que ponerme.


Lucius frunció el ceño sin saber que decir.


-Hmm…

-¿Hmm?... ¿Qué significa eso? He dicho que no tengo que ponerme y sólo dices Hmm.

-Mi señor no creo que deba preocuparse por eso.

-¿Como que no?, por supuesto que debo preocuparme, tengo que darle una buena impresión a mi prometido.

-Mi señor no creo que a Potter le importe mucho su apariencia.

-¡Sí claro! ¡Miren quien lo dice!... el que se gasta todo el sueldo en trapos y en tintura para el cabello…

-En trapos sí, pero en tintura no… mi cabello es totalmente natural.

-¡Sí claro! -se burló Voldy -, y yo tengo veinticinco… No me hagas reír.

-Mi señor yo puedo prestarle algo si quiere -dijo Lucius riendo de mala gana.

-No me hace ninguna gracia que me prestes tu ropa, pero en fin no me queda otra, vamos a ver tu closet a ver que encuentro que sea de mi talla -dijo Voldy dirigiéndose a la salida mientras Lucius rodaba los ojos.


*~*~*~*~*~*~*~*~*~*~


Harry no podía negar que estaba muy nervioso por lo que sucedería esa noche, casi tenía ganas de arrepentirse de haber aceptado esa locura, se preguntaba qué sucedería si todo salía mal, si Voldy había tenido la misma idea que el director y en realidad planeaba matarlo, en realidad era mejor no pensar demasiado o se acobardaría. Además Sirius no ayudaba mucho, lo perseguía de un lado a otro diciendo que no debía hacer lo que le había propuesto Dumby porque estaba loco como cabra al planear semejante lío.


-Harry tienes que pensarlo… esto es muy peligroso… puede ser una trampa.

-Sí, sí ya lo sé, pero si no estoy cerca del «cara de serpiente» nunca tendré la oportunidad para matarlo y ya quiero que se muera de una vez… estoy harto de él.

-¡Esto es un suicidio! Me temo que tus horas están contadas.

-¡Vaya! Gracias padrino por darme tanto ánimo.

-Es un gusto, ya sabes cuánto te quiero… bueno iré con mi Sev le prometí que jugaríamos a la mascota -dijo Sirius saliendo de la habitación.


Harry se acostó en la cama, no tenía nada que hacer sólo esperar a la hora en que debían presentarse ante Voldy.


*~*~*~*~*~*~*~*~*~*~


Eran las siete y treinta, justo la hora en que había acordado con el vejete que serían recibidos en su mansión. Todo estaba a punto, vestía una túnica de color azul que le había “regalado” Lucius, se veía totalmente atractivo, sin contar que había pasado horas dándose baños de con sales, se había aplicado unos hechizos que le habían reducido las arrugas, estaba convencido de que su apariencia sería irresistible para Harry.


Voldy sentado en su sitial tamborileaba sus dedos largos y huesudos, en una clara muestra de impaciencia y nerviosismo, sus Mortífagos formaban una fila a su costado derecho, todos vestían sus mejores galas y naturalmente habían sido advertidos de que debían comportarse amablemente con los invitados, sobre todo con Harry.


De pronto entró Avery muy emocionado diciendo que Harry Potter acababa de llegar, Voldy dio un salto de emoción y quiso salir corriendo a recibir a su prometido, pero enseguida desistió y se quedó sentado mirando con mucha atención hacia la puerta por donde vería entrar a Harry.


Sin embargo el primero en aparecer en la entrada al salón fue Dumby, seguido por casi toda la Orden, los que aún vivían claro, porque los demás él mismo se había encargado de pasarlos a mejor vida.


Voldy miró ansioso en dirección de los que venían tras Dumby, pero no vio a su prometido.


-Buenas noches Tom… es un placer verte… aunque verte muerto sería mejor, pero como no se puede tener todo en la vida -dijo Dumby dando un suspiro junto con las últimas palabras.

-Dumby… eh… quiero decir profesor Dumbledore es un gusto recibirte en mis dominios… eres bienvenido tú y tus acompañantes.

-Gracias Tom… bueno supongo que debes estar ansioso de ver a tu prometido.

-Por supuesto muy ansioso -dijo Voldy.

-¡Harry!


Silencio.


-Harry ven a saludar a tu novio -dijo Dumby sonriente.


Silencio.


-Harry Potter… Déjate de tonterías y ven aquí -ordenó Dumby con voz severa.


Harry salió de detrás de Sirius y se acercó con la cabeza gacha, ya que había aceptado esa locura ahora debía actuar como todos esperaban que lo hiciera.


-Bien Tom aquí lo tienes… es todo tuyo -dijo Dumby mientras empujaba a Harry hacia los brazos de su prometido.

-¡Oh Harry!Estoy tan emocionado de que me aceptaras -decía Voldy mientras sus ojos brillaban emocionados.

-Hmm… sí… hmm… bueno yo… eh… -intentaba Harry decir algo coherente, pero era difícil al sentir como las manos frías de su mortal enemigo se apoderaban de una de las suyas.

-No es necesario que digas nada, yo comprendo.


Harry recién levantó la vista para mirar al mago tenebroso, sería que ya se había metido en su cabeza, si era así estaban perdidos.


-¿De verdad? -preguntó Harry incrédulo y medio temeroso.

-Sí, sé que nunca has tenido novio… por eso imagino que será algo extraño que así de pronto te sepas comprometido… con alguien como yo, el mago más poderoso del mundo.


Dumby se aclaró la voz.


-¿Poderoso?... el más malvado querrás decir Tom -dijo Dumby.

-Hmm… bueno eso también, pero sólo un poquito, aunque no es el momento para hablar de mí, ya tendremos toda la vida para conocernos -dijo Voldy -, ahora voy a presentarte a mis colaboradores.

-Ya los conozco.

-¿De verdad?

-Bueno, sólo de vista… ya sabe… todas esas veces que han querido matarme.

-Hmm… es cierto, pero ahora todo es diferente, ellos están aquí para servirte querido como lo hacen conmigo.

-Hmm…

-Bueno aquí tienes a Lucius… mi mano derecha -dijo Voldy mientras posaba su huesuda mano en el hombro del rubio -, malvado a más no poder, pero en el fondo es un buen tipo.


Lucius miró al chico de ojos esmeraldas intentando dedicarle su mejor sonrisa, pero no era nada fácil para él fingir simpatía, pues odiaba al chico de ojos esmeraldas a quien consideraba un mocoso presumido con ínfulas de héroe. Harry por el contrario lo miró con sincero interés, Lucius le parecía más atractivo que nunca, pues con el adefesio de Voldy al lado la belleza del rubio era más evidente.


-Bienvenido señor Potter, estamos muy emocionados con su presencia -dijo Lucius intentando sonar convincente.

-Hmm… sí… gracias yo también estoy feliz.

-Harry, bueno ya he dicho lo feliz que me haces al aceptarme como tu prometido... y quisiera preguntarte si estarías de acuerdo en quedarte aquí hasta el día de la boda.

-¡Aquí!

-Sí, bueno he pensado que sería bueno que nos conocieras un poco, antes de… bueno… antes de la boda.

-Hmm… pues yo… no sé…

-¡Es una maravillosa idea! -exclamó Dumby -, estoy de acuerdo, me parece bien Tom, es bueno que tú y Harry se conozcan más íntimamente.


La verdad era que esa idea no le hacía gracia a Harry, como la mayoría de las ideas de Dumby, pero pensó que esa era la única manera de estar cerca de su enemigo y matarlo.


-Sí está bien, me quedaré.

-¿Estás seguro que deseas quedarte? -preguntó Sirius.

-Eh… sí… sí padrino… creo que mi prometido tiene razón… será bueno que nos conozcamos más «íntimamente» -dijo Harry, marcando la voz de forma especial en la última palabra mientras le daba una mirada furtiva a Lucius.


El rubio captó la mirada de Harry, arrugó el ceño levemente, pensó que el mocoso lo miraba de forma extraña, se preguntó si sería que estaba planeando algo.


-¡Oh! ¡Mi ángel, me haces tan feliz! -exclamó Voldy apoderándose de una mano de Harry y la besaba con pasión, mientras el chico le observaba con rostro asustado.

-¡Perfecto! -exclamó Dumby alegre.

-Espero que todos ustedes nos acompañen en la cena que hemos preparado… como forma de celebrar nuestro compromiso -dijo Voldy mientras seguía sosteniendo la mano de Harry.

-Será un placer Tom, sólo espero que no hayas envenenado la comida…

-¡Pero qué cosas dices Dumby! -exclamó Voldy sin poderse contener -. Eres un bromista sin remedio.

-¿De verdad? Porque yo lo decía en serio.


Todos miraron a Dumby con una sonrisa comprensiva, sabían que el pobrecito estaba algo tocado, cosas de la edad.


Voldy ofreció su brazo a Harry para llevarlo al comedor, cuando llegaron ahí el chico vio que habían preparado los más exquisitos platos, aquello despertó su apetito, pero no fue el único todos se abalanzaron sobre la mesa sin esperar la indicación del anfitrión y se sentaron de cualquier manera. Harry muy a su pesar debió quedarse junto a su horrendo prometido, frente a él quedó sentado Lucius y junto a éste último Dumby, los demás se sentaron como les vino la gana, pues sabían que a Voldy sólo le importaba Harry.


Todos cenaron animadamente y aunque en un principio se mostraban algo tensos, luego se relajaron. Harry comió con ganas a pesar de tener que soportar la insistente mirada de Voldy, se preguntaba cómo demonios haría para deshacerse de aquel adefesio de novio que le había encajado Dumby. El asunto no sería nada fácil con tantos Mortífagos dando vueltas por ahí, sobretodo sería complicado por Lucius Malfoy, el Mortífago le miraba con enojo y desconfianza aunque trataba de fingir.


Harry pensaba que ese rubio podía ser un grave problema para sus planes, pues se notaba que desconfiaba, debía buscar la forma de ganárselo o a lo menos distraerlo. Mientras comía no dejó de observar al rubio que hacía todo lo posible por ignorarlo, aquello hizo que el chico concibiera una idea, eso le serviría a sus propósitos y además conseguiría divertirse a costa de ese rubio presumido que era Lucius.


Cuando llegó la hora de comer el postre, el más feliz era Harry, una gigantesca copa con Mouse de chocolate fue lo que eligió entre toda la variedad de postres disponibles, Voldy sentado a su lado le observó devorar en forma casi obsesa el mousse, miraba embobado a Harry, mientras éste saboreaba hasta la cuchara, en cambio Lucius no podía dejar de observarlo con cierta repugnancia, pues consideraba los modales del chico espantosos, no entendía que le veía su amo a ese mocoso de lo más corriente.


Harry no perdió ni un minuto en poner a trabajar su plan de molestar a Lucius, aunque no tenía totalmente claro si lo hacía porque deseaba distraerlo, aunque se suponía que debía centrar su atención en Voldy, pero definitivamente era más agradable mirar a Lucius, pues su «novio» lucía más horrible que nunca, no tenía cabello, estaba totalmente calvo, la piel era pálida y casi transparente, los ojos rojos no mejoraban su aspecto al contrario, era totalmente repulsivo, por ello debía buscar la forma de deshacerse pronto de ese adefesio. Pero mientras encontraba la oportunidad estaba decidido a entretenerse a costa de Lucius e iba a comenzar en ese mismo instante. Se quitó el zapato del pie derecho y con el rozó la pierna del rubio frente a él, el hombre arrugó el ceño algo confuso.


Lucius se preguntó quién era el que se atrevía a rozarle la pierna de ese modo, miró a un costado, el vejete come-caramelos no podía ser, sería tal vez el «pulgoso Black» que estaba del otro lado, lo cierto era que se veía de lo más animado conversando con Snape, tal parecía que ahora se llevaban bastante bien. De pronto miró al frente y se percató de que el prometido de su señor le lanzaba miradas descaradamente lujuriosas aprovechando la distracción de su amo que conversaba tonterías con el “vejete”, se preguntó que pretendía ese mocoso, acaso imaginaba que él era del tipo que se dejaba llevar por ese tipo ridiculeces, por supuesto que no, y mucho menos con el prometido de su amo, qué sucedería si se lo decía, seguro que la estúpida boda se iría por el caño, le dirigió al chico una mirada de odio y luego miró a su señor y abrió la boca para decir algo, pero debió cerrarla de inmediato pues Harry acababa de «aterrizar» un pie sobre su erección y en ese momento unos dedos pequeños, suaves y «juguetones» le estaban masajeando de tal forma que ahora «aquello» estaba completamente endurecido, quiso levantarse, pero ese pie era tan hábil que sencillamente no podía renunciar a semejante placer.


Buscó los ojos del mocoso y notó que había en ellos una mirada de triunfo, lo detestó más todavía, aquel crío era un ofrecido sólo se estaba burlando de su amo. Sin embargo, no pudo evitar preguntarse si aquel crío sólo con el pie era capaz de provocarle aquello cómo sería si lo hiciera con las manos. Sintió horror de sí mismo por estar pensando eso, traicionaba a su señor pensando tales cosas, sin embargo aquel masaje lo excitaba a tal punto que sus mejillas tomaron un levísimo tinte rosa y de su boca se escapó un gemido que disfrazó de una tececilla que llamó la atención de Voldy, mientras que Harry se concentraba en su Mouse de chocolate.


-¿Ocurre algo Lucius? -preguntó Voldy.


Lucius sintió que el pie del crío se retiraba con suavidad de su entrepierna, experimentó alivio por eso.


-Nada… Nada mi señor…


Voldy se concentró otra vez en su conversación con Dumby, y Lucius aprovechó de mirar otra vez a Harry, quien sonreía mientras pasaba la lengua por su labio inferior en una clara muestra de que el asunto entre ellos estaba recién comenzando.


*~*~*~*~*~*~*~*~*~*~


Los que habían llegado con Harry ya se habían retirado de la fortaleza. Ahora sólo quedaban en el salón los Mortífagos, y la mayoría estaban en condiciones deplorables, pues habían bebido en exceso. Avery y Nott, compañeros inseparables ahora se juraban amor eterno, recostados en un sillón. Lucius sólo alzó la ceja con elegancia al ver la escena.


Ahora Harry sabía que estaría por su cuenta, todos se habían marchado. Debía buscar la forma más rápida posible para acabar con su enemigo, de no ser así en unos cuantos días estaría celebrando su matrimonio con el adefesio de Voldy, una idea que le aterraba. Sentía escalofríos ante la posibilidad de que el «cara de serpiente» le tocara siquiera.


La habitación que le habían asignado estaba en al final del pasillo y muy cerca estaría la de su “prometido”. Rogaba porque a éste no se le ocurriera hacerle una visita nocturna, con ese loco nunca se sabía, bien podía no cumplir lo prometido, después de todo era un criminal cuya palabra no era precisamente confiable.


Harry después de ponerse el pijama se tendió en la cama, la noche estaba muy calurosa, fue hasta la ventana para intentar abrirla y comprobó con horror que esta no se abría, en realidad un hechizo simulaba la ventana. Pensó el chico que aquello era lógico después de todo ya que se encontraba en una fortaleza de piedra. Una terrible sensación de claustrofobia se apoderó de él, tenía que salir de ese cuarto para respirar un poco de aire.


Con mucha cautela asomó la cabeza para mirar el pasillo. Todo estaba muy silencioso, debía ser tardísimo. Se aminó a salir pues además de sentirse mejor podría conocer los dominios de su enemigo y eso sería de mucha ayuda cuando le llegara el momento de huir, claro no antes de haber mandado para el otro lado a ese esperpento de Voldy. Con sigilo caminó por el pasillo que estaba escasamente iluminado. Le alegraba que todos supieran que era el prometido de Voldy, sino de otro modo corría serio peligro de ser atacado por alguno de sus Mortífagos. Pero a esa hora no había ninguno a la vista, o por lo menos eso era lo que el chico creía.


Lucius aún no se había ido a dormir. Había aprovechado la ausencia de todos para beber una copa de whisky de fuego, aquello siempre le ayudada relajarse. Todos los días por culpa de Voldy vivía en un estado permanente de nerviosismo. Esperaba que ahora que se había encontrado una nueva entretención por lo menos le dejase en paz un poco. Porque en realidad estaba harto de aquello de: «Lucius para acá, Lucius esto, Lucius lo otro». Y para colmar el vaso ahora debería estar al servicio del mocoso arrogante ese. Aquello era demasiado, podía soportar a Voldy como amo, pero a Potter jamás.


Cerró los ojos mientras bebía tranquilamente su vaso de whisky, después de ese insoportable día estaba seguro que dormiría como un bebé.


Pero una voz que sonó repentinamente en su oído le hizo sobresaltarse.


-Buenas noches, Lucius -susurró Harry.


El hombre rubio se levantó tan rápido que derramó parte del contenido de su vaso.


-¿Qué demonios haces aquí mocoso?


Harry le miró de forma ladina.


-Estaba buscándote.


Lucius alzó una ceja con aire despectivo.


-Ni se te ocurra pensar Potter que yo seré tu elfo doméstico.

-En realidad no estaba pensando en eso -dándole una mirada apreciativa al rubio.


Lucius arrugó el ceño y le miró amenazadoramente.


-Ten mucho cuidado con lo que tramas Potter -advirtió el hombre mayor.

-Yo no estoy tramando nada en absoluto -dijo el chico con tono fingidamente inocente.

-Te conozco Potter, a mí no puedes engañarme.

-No quiero engañarte Lucius… en realidad solo quisiera… amarte.


El hombre mayor miró al muchacho con horror.


-Estas completamente loco Potter -respondió Lucius, mientras miraba en derredor, temeroso de que alguien hubiese escuchado semejante tontería.

-Es cierto, estoy loco, pero por ti Lucius -dijo el muchacho mientras intentaba abalanzarse sobre el rubio que se apartó de un salto.

-Eres el prometido de mi amo Potter, no puedes decir una tontería semejante.

-Pero es la verdad Lucius, estoy loco por ti, siempre lo he estado.

-Cállate mocoso idiota, si alguien te escuchara decir eso tus minutos estarían contados.

-No me importaría morir si tú me amaras.

-Regresa a tu habitación ahora mismo, aquí no estás en Hogwarts para que andes merodeando.

-Sí, está bien ya me voy. Ahora que ya te he visto una vez más podré dormir feliz. Soñaré contigo Lucius.


Dicho esto el chico se dio media vuelta y regresó hacia el pasillo por el cual había venido.


Lucius se quedó bastante desconcertado. No entendía que demonios le pasaba a ese mocoso. Pero lo que fuera no era bueno para él, si su amo llegaba a saber que ese loco de Potter andaba haciéndole declaraciones de amor era capaz de enviarle un Avada. Tendría que mantenerse con los ojos muy abiertos, ese mocoso podía convertirse en un peligro para su vida.


*~*~*~*~*~*~*~*~*~*~


Harry regresó a su habitación. Miró con aburrimiento en derredor, su tarea resultaría más difícil de lo que había previsto. Por lo visto Lucius no caería con facilidad en su juego, pero sabía que debía insistir, no podía cejar en su empeño, estaba seguro que si lo conseguía como aliado le sería mucho más fácil deshacerse de Voldy. El problema era que el rubio le odiaba, siempre había sido de ese modo.


Se tendió sobre la cama, aquel sitio tan encerrado le provocaba mucho calor, así que se quitó la parte superior del pijama. Así que quedó, pensando, ideando estrategias que fuera posible llevar a cabo para terminar con Voldy antes de que llegara el funesto día de la boda, sino estaría perdido para siempre. Pero lo cierto que pese a la importancia que tenían esas estrategias, pronto se aburrió de idear cosas y de pronto su mente recordó la cena de esa noche. Recordó como su pie había rozado aquella parte tan íntima de la anatomía de Lucius, sin querer le recorrió un estremecimiento de placer, de pronto le venía la idea de hacer aquello mismo pero con las manos, no pudo evitar que un gemido ahogado se escapara de sus labios.


Sabía que no estaba bien dejar que eso le afectara porque se suponía que era parte del plan que había ideado para distraer a Lucius. Pero ¡Qué demonios! Era un adolescente con las hormonas a mil por hora y Lucius por muy malvado que fuese era exquisitamente atractivo. Más atractivo que cualquier hombre que recordara. Bueno su padrino también lo era, pero era su padrino y aunque había tenido uno que otro pensamiento lujurioso con él, eso era cosa del pasado. Otro hombre que le parecía muy atractivo era Remus, y también había tenido fantasía con él, pero Remus le veía sólo como un niño y además estaba enamorado de Tonks, la prima de Sirius.


Si lo analizaba con calma, últimamente había tenido demasiados pensamientos lujuriosos con hombres atractivos. Volvió a pensar en Lucius Malfoy. Había enviudado un año antes de que comenzara la guerra. Tendría él alguna posibilidad con ese hombre se preguntó. No claro que no, no debía siquiera pensar una tontería semejante, Lucius era aliado incondicional de Voldy, y estaba más que claro que lo odiaba con toda el alma. Su tarea era encontrar un modo de acabar con su enemigo antes de la boda, y Lucius sólo sería una distracción si se dejaba llevar por sus alocadas hormonas juveniles.


Lo de Lucius sólo debía ser un juego, una distracción para que no estuviese al pendiente de Voldy, nada más. Cerró los ojos para intentar dormir, aunque la desconfianza y temor de que su «horro-prometido» se sintiera tentado de visitarlo a medianoche no le dejaría dormir muy bien.


Lucius después de tomar un agradable baño que le permitió relajar la tensión provocada por los últimos acontecimientos, salió envuelto en una bata de seda del baño. Se acercó hasta un pequeño mueble bar y se preparó un whisky de fuego. Eso terminaría por relajarlo y dormiría ese sueño tranquilo que no conocía desde hacía años, más exactamente desde que su amo había recuperado su cuerpo en aquel cementerio. La idea de traicionar a su amo aunque fuese con el pensamiento no era lo suyo, no podía evitar sentirse agotado luego de tantos años de servicio. La idea del retiro le parecía atractiva ahora que su señor estaba pensando en casarse con ese mocoso idiota. No se imaginaba sirviendo a Potter como si fuese un vulgar elfo doméstico.


Bebió un sorbo más de whisky y luego lo dejó sobre la mesa de noche. Se dejó caer en la cama. No quería pensar en lo que había sucedido con Potter tan sólo una hora atrás, cuando el mocoso lo había sorprendido en la sala y se había lanzado sobre él diciendo toda aquella sarta de estupideces. Eran muchas cosas las que había dicho ese crío. Había dicho que quería amarlo, que estaba loco por él, que siempre lo había estado. Y lo más absurdo de todo, que no le importaba morir si él le amaba.


Definitivamente la presión de saberse el Elegido había terminado por freírle el cerebro a ese impertinente, y la influencia del «vejete come caramelos» también debía haberle afectado. En realidad Potter estaba rodeado de una panda de locos. Su padrino era un perro, tenía de amigo a un peligroso licántropo, no era de extrañarse que el mocoso también estuviera tocado. Pero era atractivo, muy atractivo, eso no podía negarlo. Esos ojos esmeraldas eran asombrosos, y brillaban con un fulgor maravilloso; sin querer se le escapó un suspiro al recordar esas miradas lujuriosas que le había lanzado el muchachito atrevido. Pero de pronto se dio cuenta de que estaba dejándose llevar por la locura.


-¿Cómo puedo ser tan ridículo? Ese mocoso no tiene nada de atractivo, es un idiota.


Sin embargo pese a estas palabras con las que deseaba engañar esas sensaciones que se habían despertado en él tras aquel delicioso y travieso masaje del chico en su entrepierna mientras cenaban, hicieron que Lucius se excitara inevitablemente. Si continuaba de ese modo sería él quien tendría sueños con Potter. Decidió darle otro sorbo a su whisky y cerró los ojos para dormir. Todos los días que tenía por delante serían muy largos y tediosos con la presencia de Potter ahí. Esperaba que no volviera a hacerle estúpidas declaraciones de amor ni intentara otra vez acercarse a él.


Pero cuando Lucius ya se disponía a cerrar los ojos, unos suaves golpecitos en su puerta le arrancaron una mueca de fastidio. De seguro era su amo que venía para tener con él una de esas habituales charlas largas y tediosas con las que lo mantenía despierto durante horas. Y lo peor con toda seguridad ahora en vez de hablar de sus planes de apoderarse del mundo mágico vendría a hablarle de Harry Potter. Definitivamente luego de que toda esa tontería acabara se marcharía muy lejos para vivir una vida tranquila. Lejos de Voldy, de Dumby y de Potter, sobretodo lejos de ese mocoso insoportable.


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Notas finales: (1)Alguien Me Ame y Alguien A Quien Amar Paula Moonlight
(2)Pociones y Sentimientos Paula Moonlight

Nota: los fics mencionados aquí son trabajos de esta excelente autora de Slasheaven, terminados los dos, totalmente recomendables, y mencionados aquí con permiso de su autora.
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