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Plan a la felicidad. por AnonimoHarui

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Notas del fanfic:

La historia esta ligeramente adaptada al principio, pero luego todo corre por derecho mio xD. Asi que no se quejen, es para entretener sin fines de lucro >:V jaja

Es un fic corto asi que no desesperen jejeje ^w^

Notas del capitulo:

Si, si lo sé. Ustedes querian que actualice lo que prometí. Pero lo iba a hacer!! Tenia los capitulos ya escritos de Mi deseo. Pero cuando los estaba por subir se me ocurrio releerlos (Porque en mi mente ya estaban listos y podia subirlos), pero cuando lo hice ¡Casi me da cancer! Osea, la historia esta y eso, pero lo HoORRORES ortograficos, la palabras, algunas me las comía, otras mal interpretadas, el incoherencia en la coordinacion de dialogos... en resumen... a como escribia cuando empece.

¡¿Por qué no me dicen que era us asco? D:! Era muy novata, pero ahora si noto la diferencia de ahora y antes T.T que dolor. En fin :/ los estoy editando, para que ustedes no me denuncien por homicidio ocular :'v

En fin. Mientras corrijo, que me tomará tiempo, hice esta pequeña historia. Si, pequeña. Asi que disfrutenla ^w^

Capitulo 1. Juego de gemelos.

 

 

Un  hermoso día se presentaba en el cielo del mundo, por lo menos los que rodean ese sector de Estados Unidos. Nada mejor que un despeado cielo azul para dar la bienvenida a un nuevo verano lleno de aventuras, diversión y actividad. El paisaje era de arboles y más arboles. Aunque brindaban confort y calidez a la gente que pasaba por ahí. Todo era muy tranquilo.

 Un niño miraba feliz aquello. Todo era igual que cada año, pero la emoción no salía de su interior. Era la única vez al año  que podía ver a su hermano. El azabache largó un soplido de satisfacción. Su hermanito debía sentir lo mismo. Ya que siempre iban a ese campamento en el que podían compartir la compañía del otro.

- El señorito parece contento – Le dijo su Chofer.

- Por supuesto que si Lee-san – Con tono sereno y hasta de autosuficiencia. – Después de todo, es la época del año que más espero – El conductor de cejas frondosas sonrió y se concentró en el viaje. Sabía que el señorito no era de mucho hablar.

A lo lejos se veía llegar el cartel enorme de madera que anunciaba el destino. El moreno cruzó sus brazos e impaciente aguardó hasta estar frente al lugar. Una vez hecho esto, el chofer le abrió la puerta para que saliera de manera digna del auto negro, dejando ver sus botas de montaña negros, sus jeans azules, su playera gris con estampa de dragón y una camisa abierta de color gris más obscuros con motes azules. Al cerrar comenzó a realizar la tarea de bajar el equipaje.

El niño dio una mirada al lugar. Nada cambiaba, pequeñas cosas sí, pero el ambiente se conservaba, era su lugar. El lugar de ambos. Donde podían estar juntos pese al divorcio de sus padres.

- Señorito aquí tiene – Entregándole la mochila de color azul obscuro. – Ahora mismo preguntaré en recepción donde será su lugar de albergue – Dirigiendo su paso a la dirección.

- No hace falta – Soltó deteniendo el paso de su chofer.

- ¿Eh? Pero…

- Iré yo mismo. – Comenzando a caminar – Si necesitas hacer algo, puedes recorrer le lugar una vez para verificar si la zona aun es segura – El pelinegro emocionado asintió y comenzó a correr por el lugar como loco buscando cualquier indicio de peligro. El niño solo sacó la lengua sintiéndose realizado y siguió su paso a la dirección.

Una vez ahí vio a la directora del lugar y a una ayudante. Esta atendía a varios para darles sus programas y sus llaves. Una vez fue su turno las mujeres sonrieron.

- Pero miren nada más. El pequeño Tadashi Uchiha – Sonrió la señora mayor. El moreno frunció el ceño.

- Disculpe, pero yo ya no soy un niño pequeño – Corriendo aquella barbaridad.

- Si, si lo siento. Ya tienes 13 años ¿No? – El niño asintió – Ya eres casi todo un adolescente – Al niño no le gustaba aquella conversación.

- Cielos, cada vez te vuelves más apuesto ¿Superarás a tu padre? – Comentario hecho por gracia, pero Tadashi sonrió de lado.

- Por supuesto – Sus ojos verdes estaban llenos de ambición. Las mayores se miraron y rieron nerviosamente.

- B-Bien, creo que quieres saber sobre tu cabaña ¿No?

- Correcto – Bajo un poco la cabeza todo serio.

- Bien. Aquí esta – Entregándole unos folletos, unas hojas y la llave – La misma de siempre – Le sonrió cómplice y el niño sonrió igual.

- Mi equipaje está afuera – Le dijo de manera despreocupada.

- Ah… le diré a un coordinador que te las lleves – Sonrió nerviosamente. El niño tenía carácter y esos ojos verdes no suavizaban su expresión.

- Muchas gracias – Y se retiró junto con el coordinador.

Las mujeres quedaron viendo al niño quien siguió el paso del mayor quien pobre llevaba las dos maletas y el bolso.

- Muy serio ¿No? – La asistente de lentes miraba aquella situación.

- Si… no se parecen en eso – Negó la mujer mayor.

El “pequeño niño” volvió con el coordinador, quien estaba cansado, a la entrada. Tadashi le dio una propina que el pobre hombre tuvo que aceptar por insistencia y mala cara del morenito. Una vez hecha la labor se retiró. Espero unos minutos antes de que llegara su chofer quien hizo la pose de servicio.

- ¡Señorito! ¡He revisado el lugar 10 veces! No hay había nada sospechoso. Pero para asegurarme recorrí el lugar unas 10 veces más ¡Mi llama joven no se detuvo al pensar en cualquier mal que le pueda pasar al señorito!

-… - Tadashi cerró los ojos algo abochornado por el actuar de su empleado. Pero suspiró – Buen trabajo. Ya puedes retirarte e informar a padre – En pose todo propio de elegancia.

- ¡Enseguida! Pero antes… ¿Eh? – Agachándose donde debía estar las maletas - ¿Pero…?

- Ya resolví lo de mis maletas. Así que puedes retirarte – Mirando la hora en su reloj – O se te hará tarde para el vuelo – Lee lloró cascadas.

- E-Entendido señorito – Subiendo al auto – Nos… Con permiso y suerte – Y cuidadosamente se regresó por el camino por donde vinieron despidiendo al joven amo desde la ventana antes de perderse de su vista.

Tadashi asintió al saludo y luego suspiró. Por fin.

- ¡Libre! – Extendiendo las manos. – Ahora iré a anotarme en alguna actividad antes que llegue. Tal vez busque a mis antiguos compañeros o nuevos… lo que venga – Y se fue a paso lento al tablón de actividades al lado de la dirección.

 

Pasaron unos minutos cuando un elegante auto rojo llegó. Ahí bajo una chica joven quien abrió la puerta de atrás para darle paso al viajero de bajar. Piecitos tocaron el suelo de piedra y tierra, con zapatos beige bien lustrados, pantalones pulidos de color marfil y camisa blanca por dentro del pantalón, y una gorra con visera color chocolate, todo muy arreglado.

- ¡Waaaw! Señorito, todo sigue tan lindo como siempre – Sonrió enorme la mujer dejando sin ningún problema las cuatro valijas - ¿No cree que es poco para solo un mes y medio? – Con algo de sarcasmo.

- Por supuesto que no Ten-ten, nunca debo descuidar cualquier menucia que pueda presentarse en mi necesidad – Habló lentamente con demasiada elegancia.

- Siiiiiii…. Nooooo – Se burló Ten-ten.

- No molestes con bromas. Mejor, vayamos a recepción. Yo te ayudaré Ten-ten – Tomando una valija y una mochila, por lo cual la castaña se encargó de las otras dos.

Una vez que ambos llegaron a la dirección los recibió la directora.

- ¡Oh! ¡Pero miren quien está aquí! – Feliz de verle.

- Buen día, señorita Chiyo, señorita Matsuri – Haciendo una distinguida reverencia. Ambas sonrieron encantadas.

- Que modales señorito – Le siguió el juego Matsuri.

- Si se pierde los modales se pierde todo – Les sonrió alzándose.

- No has cambiado nada, pequeño Satoru – Sonrió la mujer mayor.

- Perdón, pero me temo que discrepo en ese concepto de mí, señorita directora. Ya tengo 13 años, no puedo clasificar en esa clase. – Mirándola encantador pero haciendo ver que se ofendió.

- Oh cierto, lo siento, lo siento. Pero Satoru, relájate, estas para divertirte – Le dijo la directora.

- Eso es lo que pretendo hacer. – Les aclaró pausadamente.

- Ehhhh, bueno…. Qué tal si nos dicen los horarios y eso, y nos guían a la cabaña – Ten-ten queriendo cortar ese rollo.

- ¡Cierto! Matsuri – Llamando a su asistente.

- Ya mismo señora Chiyo – Entregándole los folletos, los horarios y la llave.

- Aquí tienes Satoru-chan – El niño siguió sonriendo y tomó la llave. Se despidió con un hasta después.

En el recorrido hacia mohines.

- Ya no soy un niño, se que lo hizo a propósito – Recordando el “Satoru-chan”.

- JAJAJA, no puedes culparla. Eres adorable – El niño la ametralló con su fiera mirada verde. – Salvo cuando matas con la mirada – Mirando a otro lado.

- Hmph – Volviendo su vista al frente.

Llegaron a la cabaña y dejaron sus cosas.

- Parece que tu compañero ya llegó – Satoru sonrió y se sentó donde sería su cama al lado de la ventana. – Pero… ¿Por qué la cabaña está un poco alejada? – Le miró curiosa.

Satoru la miró y luego sonrió quitándose la gorra y dejando ver sus sedosos y finos cabellos rosados. La miró.

- Quien sabe. Pero me gusta – Sonrió. Ten-ten se enterneció. Satoru era elegante y lindo, viva imagen de su madre, pero también era muy masculino. Su rostro era parecido a… sonrió triste.

- Bueno, señorito. Me debo retirar o el avión se irá sin mi – El niño se levantó.

- Antes de eso seguro que te tiras encima de él – Abrazó a Ten-ten. – Cuídate. Nos veremos en seis semanas – Le sonrió.

- Eso es mucho. Te echare de menos – Le acaricio los cabellos rosas. El niño asintió.

- Igual yo. Pero no alarguemos las despedidas. Es hora – La castaña sintió llorar cascadas y asintió.

Ambos fueron hasta la entrada donde se despidieron. Ambos haciendo un inclinación y luego rieron un poco antes de hacerse un largo saludo con las manos, era como su salto y seña. La ojimarrón agitó la mano desde el auto y condujo por donde vino.

El pelirosa contempló aquel auto fino de color rojo hasta perderse en un punto. Suspiró, seria duro como siempre estar fuera de casa. Estar lejos de su abuelo y Ten-ten lo deprimía un poquito, estar lejos de su madre lo era más, pero el estar ahí solo le traía muchas cosas buenas. Amigos, actividades, juegos, competencias y sobre todo…

- ¿Vas a quedarte ahí como loco o ya vas a saludar? – El niño de tonos claros sonrió y volteo a ver al otro niño.

- No me esperaba mucho, pero por lo menos una cálida bienvenida no está demás desear – Le dijo con burla.

-… okey – Comenzando a caminar. Satoru largó un suspiro y siguió al niño. A nada más y nada menos que la cabaña alejada de las otras.

Una vez ahí el pelirosa esperó tranquilo hasta que el otro se mentalizase. Su acompañante giró a su vista e inhaló aire al tiempo que extendía los brazos. Negó con la cabeza y fue hasta él para envolverlo en un cálido abrazo.

- No es tan difícil hermano. Debes solo dejarte llevar – Tocando la herida.

- Callate – Avergonzado le palmeo la espalda. – Es bueno verte la cara, hermanito – Atacando por igual.

- ¡Uuff! Solo fueron minutos – Le reclamó rompiendo el abrazo.

- Ya fueran minutos o segundos, sigo siendo el primero – Se apuntó – Además que esos “Minutos que dices” se hicieron casi media hora, es bastante – Mirándolo sintiéndose ganador.

- Algunas veces es imposible tener una plática contigo. Todo lo tomas como un duelo – Cruzando de brazos enfurruñado.

- No quiero que precisamente tú me digas algo así ¿Acaso no somos iguales? – Alzando los hombros.

- Por ser casi gemelos no significa que compartamos todo en personalidades – Mirándolo mal.

- ¿Te recuerdo como nos conocimos? – Alzando su índice.

-… Nah – Mirando a un lado.

- ¡Oh! ¿A dónde se fue tu buen dialecto? – Siguiendo la guerra.

- Ay, ya basta. Me vas a estresar – Caminando a su cama para comenzar a ordenar sus pertenencias.

- “Ay, me vas a estresar. Ay, basta” – Mofándose imitando exageradamente la forma refinada de su hermano para hablar y caminar, se recostó en su cama.

Conozcamos a estos peculiares hermanos gemelos.

Tadashi Uchiha. Un preadolescente de 13 años de 1,50.5 m. Su cabello es obscuro negro y posee unos grandes ojos verdes. Tiene el fleco en punta y arqueado a su lado derecho. La parte detrás de su cabeza tiene ligeras puntas hacia arriba y es corto a partir de la nuca (No sobresale cabello en el cuello). De piel clara y sonrisa prepotente. Se muestra como un chico frio, severo, antipático orgulloso y con talento. Él saberse con habilidades superiores lo hacía bastante orgulloso al punto de no apreciar el trabajo en equipo. Disfrutaba ganar y destacar en todo lo que hace y cuanto más deje a su oponente sin oportunidad de moverse mejor. Es egoísta y no respeta los sentimientos ajenos. Pero es bastante atento con la gente que le tiene afecto y confianza (requiere sí o sí de las dos), como su hermano.

Satoru Haruno. Preadolescente de 13 años de 149.8 m (A veces Tadashi se mofa de eso). De grandes ojos verdes, más redondeados que su hermano, y cabello color rosa claro y brillante. Su flequillo es casi liso (un poquitín ondeado), está en diagonal inclinado a la derecha y una pequeña parte a la izquierda. De piel blanca y nívea. El se muestra como un chico inteligente, culto, refinado, elegante y también talentoso. Saber aquello hincha su ego pero actúa modestamente. Le divierte participar en actividades en grupo y le encanta destacar en solitario (siempre caballerosamente equitativo). Se enoja cuando lo subestiman pero su modales no le deja expresar ese disgusto como quisiese, por lo cual se lo guarda (como un lado suyo interno). Es afectuoso con sus amistades y cercanos. Quiere mucho a  su familia y más a su hermano.

Con esta presentación de los hermanos gemelos (casi), vamos a saber brevemente como se conocieron.

Todo se remonta a dos años atrás. En ese campamento al que están actualmente.

--------------------------------------------- Flash Back -----------------------------------------------

Ambos habían llegado a aquel lugar muy lejos de sus casas. El campamento “Ro-Ro Jade”, un lugar prestigiado y muy reconocido por sus actividades, ubicación, vistas y más cosas. Este campamento se dividían en dos en cabañas separadas pero de actividades mixtas.

Aun no se habían topado. Cada quien estaba por su lado conociendo amigos, o marcando limites. Pero pese a que uno de ellos era todo un borde, nadie sabía porque querían estar con él.

Tras ubicarse todos los campistas alegremente en sus cabañas, comenzaron la hora de inscribirse a las actividades. Había las de opción fija y las que se daban en el momento. Ambos varones escogieron una en común. Kendo. Por lo cual en el día de competición los equipos pasaban uno a uno.

Llegó el momento en que ambos niños iban a enfrentarse. Todos estaban emocionados. Las niñas y donceles gritaban fascinados con aquellos dos competidores. Una extraña aura de competitividad se formó. Al verse cara a cara con su “fuerte” contrincante, les emocionaba mucho, así que dieron todo desde el inicio.

Los golpes y dribles eran hechos con energía y precisión. Todos quedaron callados, no queriendo perderse nada ovacionaban de manera que no interrumpieran a los competidores. Llega un punto en que uno que no para de esquivar comienza un ataque masivo que dejaba al otro en el reflejo de retroceder, llegando al borde de la tarima. El chico pierde el equilibrio y esta por caer. El otro se dio cuenta y le ofrece rápidamente la mano, pero aquello enojó mas al que estaba por caer. Así que aceptó la mano pero se lo llevó consigo al charco de barro que casualmente estaba ahí.

- ¡Ah! – El niño que no se vio venir aquello se sentó muy indignado y anonadado. - ¡Hah! ¡Ahjj! – No dejaba de aspaventar la mugre y el asco de su ropa y aspecto - ¡¿Cómo te atreviste a hacerme algo semejante?! – Con las manos lejos de su cuerpo ni queriendo tocarse o tocar algo más.

- ¡Jah! ¿Suenas como nena? Si no te aguantas, mejor no participes en algo así – Se oía su tono de sorna. Cabe decir que ambos chicos tienen la máscara.

- ¡! – Súper indignado - ¡Déjame mostrarte quien es una nena! – Lanzándose a él para pelear.

Ambos niños se ven envueltos en una pelea de barro a lo que los profesores sonaban los silbatos queriendo pararlos pero tuvieron que separarlos.

- ¡Basta! – Dijo el entrenador - ¡Qué barbaridad! Esto es antideportivo. Ambos quedan fuera – Los niños lo miraron como si estuviera loco y detuvieron las pataletas. - ¡Sin peros! – Se adelantó a decir – Ahora, van a sacarse los Topeng de kendo (También llamado Men, es la máscara de metal), van a darse la mano y a disculparse – Ambos niños ya frente al otro resoplaron. - ¡Ahora!

Otro resoplido y los varones comenzaron a desatar la máscara. Las niñas y donceles estaban expectantes al muchos no conocer sus rostros, los otros varones querían más peleas pero contemplaron en que acabaría todo aquello.

El primero en sacarse la máscara fue Satoru quien con los ojos cerrados agitó sus cabellos queriéndose sacar la mugre y el barro que se le metió en la cara, algunas suspiraron. Tadashi también se sacó la máscara pero solo llevo sus cabello hacia atrás con la mano para sacarse el calor, estaba con los ojos cerrados, también hubo suspiros pero luego todos comenzaron a darse cuenta de algo y se sorprendieron.

Cuando los niños decidieron mirarse también se llevaron la sorpresas de sus vidas. Pese a la diferencia del color de sus cabellos… eran completamente iguales en rostros y alturas

------------------------------------------- Fin  Flash Back ----------------------------------------------

- ¡Cierto! En ese entonces teníamos la misma altura – Sonriendo alegre aun desde su cama.

- ¡¿Estás rememorando aquello?! – Sorprendido de que se pusiera a recordar - ¿Por qué comentas aquello primeramente? ¿Buscas que peleemos? – Mirándolo mal.

- Por supuesto que no ¿No recuerdas como nos declarábamos la guerra?

- ¡Abstente de recordar como un viejo y acomoda tus cosas! – Siguiendo en su tarea.

Tadashi resopló pero empezó a hacer lo que su hermano le “sugirió”. Mientras Satoru se alegró que dejara el asunto por la paz. Pero eso logró a él hacerlo recordar.

--------------------------------------------- Flash Back -----------------------------------------------

Luego de mandarse a la mierda ambos, ya que todos comenzaron a comentar lo parecidos que eran y que podrían ser parientes incluso hermanos, se enojaron y se fueron.

Satoru quiso dejar el asunto por la paz pero al parecer Tadashi no estaba conforme que una “copia” le haya podido ganar de manera tan cobarde. El arrinconarlo así… era algo que solo él hacía. Ya estaba preparando una venganza.

Se enteró del juego de póker en la cabaña donde estaba aquella duplica mala.

Ahí estaba Satoru muy feliz jugando con todos los chicos al póker y ponían sus apuestas.

- Lo siento, chicos. Póker  – Dejando ver sus cartas. Todos protestaron, devolvieron sus cartas y dieron por perdido sus apuestas. El pelirosa tomó la canasta. Dinero, figuritas, juguetes y comida. Contó los billetes – Vamos chicos ¿Se animan a otra vuelta? ¿No hay más retos? ¿Quién cree poder vencerme? – Los niños no sabían que decir hasta que alguien entro.

- Yo voy a dejarte limpio – Tadashi entró, con los dos niños de su cabaña. Vestido de negro, botas y lentes, todo rudo. Los niños quedaron cayados más cuando de su extraordinario abrigo sacó una bolsa de tela y la vacio en la mesa dejando ver muchos billetes y monedas.

- Uy. No quiero dejarte sin golosinas que comprar – Burlándose.

- Eso no lo decides tú, sino el destino – El pelirosa borró su sonrisa - ¿Jugaras, Haruno? – Desafiante.

-… - El niño hizo trucos con las cartas como extenderlas sobre la mesa y recogerlas al mismo tiempo que las volteaba de un jalón. Ya en sus manos sonrió con prepotencia – Empecemos, Uchiha – Repartiendo las cartas. Todo el mundo se acercó. Algunas apoyando a Satoru y otros a Tadashi.

El juego empezó y todos estaban expectantes. Satoru puso su apuesta y luego Tadashi. Así comenzaron a meterse presión cada vez aumentando el dinero. Hasta que Tadashi  todo sonriente le miró retador.

- Eres bueno, pero te propongo algo Haruno – Este le miró – El perdedor, tendrá que saltar la alberca ¿Qué te parece? – El chico sonrió.

- Excelente…

- ¡Pero! – Interrumpiéndolo – Desnudo – Todos comenzaron a reír. Pero el Haruno no se dejó intimidar.

- Eso solo lo hace más interesante. – Mirándolo con sorna – Que ridículo te has de ver, Uchiha – Mostrando su jugada – Escalera de color, de tréboles – Los chicos de su lado rieron asombrados.

- Uhg, sí que eres bueno – Consternado ante la victoriosa expresión del pelirosa – Pero con eso NO hagas – Sonriendo de lado, haciendo que Satoru palideciese. – En tu cara, una Escalera real – Y todos estallaron en risas.

lo que le siguió después es Satoru yendo con toda la dignidad del mundo al final del puente de madera, totalmente desnudo. Miró hacia atrás. Ahí todos los varones iluminándolo con linternas y riéndose. Le hizo una señal de soldado a Tadashi, quien respondió igual, revoleó los ojos y luego se giró para saltar con estilo al agua.

Al salir se vio solo y notó que se llevaron su ropa, ahora debía volver desnudo a su cabaña.

- Con que quieres guerra Uchiha, pues,  guerra tendrás – Muy enojado, pero como estaba solo podía demostrarlo – Maldito seas bastardo.

Al día siguiente, luego de mucha actividad física. Unos cansados campistas volvían a su cabaña.

- No me sigan – Soltó quejoso y cansado.

- No lo hacemos, también estamos cansados – Dijo su compañero de cabello castaño.

- Si. Queremos turbarnos igual – Le siguió el más alto de piel morena y cabello negro.

- Pero no hagan ruido. Solo quiero dormir hasta la cena – Siguiendo caminando frotándose los ojos. Los otros chicos estaban con la boca abierta.

- No creo que vayas a poder dormir – Tadashi giró mosqueado.

- ¿Y por qué no?- Ambos compañeros apuntaron a un lugar. El Uchiha miró y se llevó la sorpresa. Todas sus cosas, y las camas, estaban desparramadas sobre el techo y los arboles. – No-me-jodas – Boquiabierto.

 

Esa noche se veía a Tadashi y sus compañeros ir a la cabaña del pelirosa. Comenzaron a poner cuerdas, colocar globos de agua. Tirar miel sobre uno, pintarle el cabello a otro y llenar el piso de gel resbaladizo. Ya solo debían esperar a la mañana.

Se escuchaba las trompetas de la mañana y en la cabaña de Satoru el mencionado se levantó primero abriendo con paciencia los ojos. La cara de espanto que puso al ver todas las cuerdas lo alertaron. No quiso asustar a nadie así que pensó ir por ayuda. Pero cuando bajo de la cama re resbaló y trataba de no caer, en el proceso se quejaba fuerte, por lo cual levantó a todos. Todos se vieron en esas condiciones. El de pelo pintado de verde y en punta comenzó a gritar, levantó al de la cama de arriba a quien le cayeron arañas de juguetes que se movían por lo cual también comenzó a gritar. El de miel en todo el cuerpo estaba pegajoso y le daba asco así que se paró queriéndose quitar aquello. Había una toalla colgada, pero debía ser un estúpido para caer en la trampa y siguiera tomarla. Satoru mantuvo el equilibrio pero se deslizó hasta una cuerda que activó la trampilla de los globos de agua. Estos comenzaron a caer y el los esquivaba dando saltitos, el agua por lo menos afirmaba su paso en la madera. Logró esquivar todos.

- ¡Jah! Ninguna en mi cabello – Aliviado, pero no se dio cuenta que la ultima, las más grande de todas, cayó encima de él empapándolo. Tadashi y su grupo vieron todo desde la ventana y se reían – Ah… ese niño ¡Ese niño es la persona más grosera, vil y maldita que haya tenido la desgracia de conocer!

- Gracias – Susurró Tadashi haciendo reír a sus compañeros.

- Buenos días, niños – Saludo la directora Chiyo y los niños respondieron hasta que se dieron cuenta de que la directora estaba ahí y alarmados la siguieron - ¡Inspección sorpresa! – Lo varones rogaban que no fuese… - ¡Bonsai! – Ese era el nombre de la cabaña de Haruno. No podían tener la peor suerte.

- ¡Espere directora! – Se interpuso entre ella y la puerta.

- ¿Algun problema? – Confundida.

- No, es que… no debe entrar ahí. Uno de los campistas se contagio de algo feo y es muy contagioso – La directora se alarmó.

- ¡Pero si alguien está enfermo con más razón debo entrar! – Queriendo abrir la puerta, pero Tadashi logró frenarla antes de que le cayera a ella y a su asistente la chocolate encima.

- ¡Enserio! Ellos no quiere que nadie entre, porque es algo realmente asqueroso – Satoru escuchó todo por la ventana y la abrió.

- De hecho, todos nos encontramos muy bien. No sé que está diciendo el compañero Uchiha. A menos… que este escondiendo algo – Mirándolo acusadoramente.

- ¿Y bien Uchiha? – Entre la espada y la pared no quería admitir su derrota así que se cayó. – Entonces a un lado – Apartándolo y abriendo la puerta.

Fue entonces que pasó las pobres mujeres fueron embarradas con pintura queriendo apartarse pisaron el resbaloso piso y se deslizaron hasta chocar la pared. Como no lograban ver nada una de ellas se agarró por una cuerda que hizo girar el ventilador donde cayeron miles de plumas. Chiyo comenzó a llorar.

- Por eso no debía entrar – Murmuró alto.

- ¡Ve! Eso es lo que hizo este niño – La directora queriendo ponerse de pie estaba harta.

- ¡Basta! ¡Tú y Tú! – Señalando a Tadashi y Satoru que quedo desubicado – Estarán aislados.

Fueron llevados ellos dos aparte a una cabaña lejos de las demás. Ahí era algo tenebroso pero eso era parte del castigo. Ambos varones estaban muy enojados, no querían estar ahí y menos con la compañía del otro.

La convivencia no era buena. Estaban en silencio siempre que estaban solos. Se ignoraban y ni que decir de los limites de cada habitación. Ya de noche Tadashi no podía dormir con la luz prendida. Así que la apagó, pero Satoru estaba escribiendo por lo cual enojado la prendió. Tadashi la volvió a apagar y así estuvieron un largo rato hasta que hartos se fueron a dormir.

Un par de días pasaron y todo era monótono. No se encontraban durante el día y se soportaban durante las noches. Todos murmuraban acerca de ellos, los amigos de ambos niños trataban de animarlos, pero sabían que aunque lo consiguieran ellos al volver estarían así.

Pero un día no pudieron seguir esa rutina, una fuerte tormenta se había largado y todos estaban a salvos y tibios en sus cabañas. Pero en la cabaña aislada todo era turbio. Había un par de goteras que pudieron resolver con baldes y el silencio y el bullicio de la lluvia daban un aspecto tétrico al asunto. Ambos niños estaban en silencio haciendo lo suyo. Tadashi colgando fotos y Satoru jugando al solitario. En eso un fuerte viento entro por la ventana y comenzó a volar todas las fotos.

- ¡Maldición! – Rápidamente quiso cerrarla pero no podía. Sus fotos estaban por arruinarse. Sus manos resbalaban del marco y volvían a ella para poder cerrar la ventana. En eso Satoru se unió para ayudarlo a cerrarla y de a poco lo consiguieron. Agitados se miraron. – Gra…. Gracias – Murmuró Tadashi.

- De nada – Contesto cortésmente con una sonrisita. El moreno comenzó a levantar sus cosas y Haruno lo ayudó – Son muy buenas tomas, enserio.

- Gracias…

Ese fue el comienzo de su amistad y su descubrimiento.

--------------------------------------------- Flash Back -----------------------------------------------

- Ciertamente… en dos años si que pasaron muchas cosas – Sonrió nostálgico.

- Oh ¿Quién es el que ahora esta recordando? – Le sonrió prepotente.

- Solo digo que nuestro primer encuentro y los que siguieron, no fueron los mejores. Éramos rivales – Terminando de acomodar.

- Obviamente lo seguimos siendo, pero no haciendo cosas peligrosas – Terminando de hacer lo suyo también.

-… Este podría ser… nuestro último campamento juntos – Dijo con tristeza.

-… - Tadashi se cruzó de brazos – Eso es exactamente lo que queremos evitar – Fue hasta el menor – Este año, debemos hacerlo

- ¿Haremos el plan? – Intrigado por aquello. Lo habían ideado el año pasado.

- ¿Te tiras para atrás? – Satoru lo pensó y determinado dijo.

- Hay que perfeccionarnos – El moreno sonrió.

- Exacto. Debemos este año, pulir todo lo que hemos aprendido – Sin mas ambos gemelos se  miraron fijamente muy serios.

Este año…

Iba a dar marcha…

Aquel plan tan elaborado que llevaron haciendo cuidadosamente.

Volver a juntar a sus padres.

Y lo conseguirían.

Sin importar que o quién.

Pero…

¿Tendrá consecuencias? ¿Harán bien?

Porque jugar con el destino de sus padres…

A veces…

No era cosas de niños.

 

 

 

Continuará…

 

 

 

 

 

Notas finales:

Bueno como dije, será corto asi que no desesperen, que llegará lo bueno. Recuerden que la adaptacion esta pero es ligera, pero a medida que pase ya ni parecerá lo mismo, Muajajaja!

Ahora...

¿Opiniones? ¿Insultos? ¿Tomates? ¿Viagra? :'v Los acepto con amor jajajaja

Un gran abrazo y espero comentario xD vivo de eso aunque sean buenos o malos TwT

 

Nos vemos n_n/

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