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Dobsession por Elicachetesdechicle

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“Removiendo mi dolor con sus dedos

Cantando mi vida con sus palabras

Matándome suavemente con su canción.”

 

                                                                                                                      Killing Me Softly—Roberta Flack.

 

 

Obsesión: Estado de la persona que tiene en la mente una idea, una palabra o una imagen fija o permanente y se encuentra dominado por ella.

 

Obsesión era aquello que sentía JongIn por KyungSoo. Ambos eran mejores amigos de infancia y habían convivido toda su vida el uno con el otro, y a la edad de 18 años eso no cambiaba; a pesar de que el bajito tuviera un año demás, la relación entre ambos seguía igual de sólida.

Kim JongIn era aquel chico amigable y agradable a el cual a todos le apetecía hablar por su graciosa y agradable personalidad. Sin embargo, cuando estaba a un lado de KyungSoo podría llegar a ser un psicópata sin siquiera pensarlo, nadie, que no fuese el, podía acercarse a su enanito ojón. Tampoco era muy preocupante ya que nadie quería cercarse a KyungSoo, no solo por la extrema protección de JongIn, sino porque la cara de pocos amigos de él bajito dejaba mucho que pensar.

Do KyungSoo era todo lo contrario a JongIn, él era alguien totalmente aborrecible y malvado. Alguien podía pedirle ayuda al estar muriendo y lo único que él haría sería reír en su cara hasta verlo morir y seguir con su camino, sin preocupaciones o arrepentimientos. Podía llegar a ser muy malévolo, pero cuando estaba junto a JongIn todo cambiaba; seguía siendo igual de aborrecible solo que ahora se dejaba abrazar y toquetear por él más alto. Por eso, algunas chicas llegaban a envidiarlo y a odiarlo. JongIn era muy conocido entre chicas y chicos, por eso, el hecho de que fuera tan afectivo y cariñoso con su amigo era muy estresante para algunas.

Todo esto había comenzado desde hace ya 13 años. KyungSoo se encontraba comiendo su respectiva galleta de chocolate con leche de fresas, era su merienda matutina y solía hacerlo en el patio de su casa, ya que le parecía más relajante. El día era lindo y sus padres se encontraban ocupados por lo que lo habían dejado con una niñera que solo sabía decirle “KyungSoo no hagas esos símbolos con los crayones, son malos” Algo a lo que KyungSoo le parecía nulo y no hacía caso; de pronto, un niño de piel morena y linda sonrisa se había acercado a el patio de su casa, él simplemente veía cada movimiento de el niño contrario, algo muy raro en un niño de 5 años ya que se suponía que esta era la edad en que los niños eran más imperativos y querían solo jugar, pero KyungSoo era un niño tranquilo que prefería comer galletas y leer un cuento. El moreno se acercó a él y el bajito le miro con una mueca de asco.

—Kim JongIn, un gusto— Se presentó aquel niño moreno, extendiendo su mano; el bajito soltó un bufido baño y miró que la mano del niño estaba sucia, y él no iba a tocar esa mano. El contrario se dio cuenta de la acción y alejo su mano para así limpiarla con su pantalón y luego ponerla frente su campo de visión y notarla algo más limpia, volvió a acercarla y mostró una encantadora sonrisa. El bajito asintió y estrecho ambas manos para verlo con su cara de pocos amigos.

—Do KyungSoo— Respondió en un tono cortante y sin una pizca de amabilidad en su hermosa voz. A él moreno no le pasó eso por alto e hizo un tierno puchero que el pálido miró con sorpresa. Los niños normalmente luego de presentarse y ver que él tenía muy poco interés se iban y KyungSoo se quedaba solo a jugar, algo que le parecía más agradable que estar con unos mocosos llorones.

—¿Por qué estás tan solito aquí afuera? Deberías de estar con otros niños y jugar— Expresó el más alto mientras que elevaba sus brazos al decir la palabra “Otros niños”. Él moreno era alguien muy sociable y amable, por eso podía caerle bien hasta a el hombre más despreciable del mundo; él pálido bajo la mirada y jugo con sus dedos nervioso.


—Yo no tengo amigos…—Respondió el bajito en un susurro algo apenado, el moreno mostró una sonrisa y pasó sus brazos alrededor del cuello de este.

—Me tienes a mi Kyunggy— Articuló el moreno con una sonrisa, utilizando aquel lindo apodo al cual KyungSoo no se negó. Volvió su vista a su, ahora, amigo y sonrió.

—¿Y qué haces por aquí, JongIn? — Preguntó con una tierna sonrisa el pequeño, lo que hizo que un peculiar brillo saliera en los ojos de él moreno; ante sus ojos, esa era la sonrisa más hermosa que había visto en su vida, y le encantaba contemplarla.

—Acabo de mudarme y mi madre me dijo que caminara y conociera el nuevo circuito— Explicó el niño para luego hacer una mueca. —No me llames JongIn, dame un apodo Kyunggy— Pidió con un pucherito a lo que KyungSoo asintió y lo pensó por un momento.

—¡Nini! — Expresó con emoción y el menor asintió de acuerdo, no sabía de donde había aparecido el apodo pero le parecía lindo y más si venía de la dulce voz de su amigo.

Los niños comenzaron a pasar cada día juntos los padres de ambos se conocían y sabían en dónde encontrar a sus pequeños si no estaban en casa o en la escuela. Ambos estudiaban en la misma escuela y a veces se ponían a llorar por el hecho de no estar en el mismo salón y no poder verse.
Cuando KyungSoo estuvo en la primaria y JongIn aún se encontraba en el preescolar no podían verse mucho ya que pequeño ojón estaba haciendo tareas o teniendo que practicar algunas cosas en las cuales fallaba, como la lectura y escritura. Eso ponía a ambos mal ya que querían jugar todo el tiempo y estar juntos, algo que se le había hecho imposible con el pasar de él tiempo, los únicos días que podían estar juntos sin ser interrumpidos o tener algo en mente con la escuela; eran los fines de semana, y cuando Kyung no tenía que estudiar para los exámenes.

El tiempo pasaba muy rápido y muy pronto ya estaban en preparatoria, ahí podían verse más seguido; en las comidas, en algunos recesos y así. KyungSoo comenzó la carrera de Biología y ya no tenía casi tiempo para su moreno que, igualmente, quiso estudiar lo mismo que su Hyung. Desde pequeños ambos siempre hablaban sobre ballenas, anfibios, los insectos, etc. Y a ambos les encantaban más que todo las ballenas y animales marinos. La ballena favorita de KyungSoo era la Ballena azul o Rorcual Azul; mientras que la de JongIn era la Ballena de 52 hercios, su historia le parecía muy interesante y absolutamente hermosa.

Cada uno había aprendido cosas del otro, hasta la más profunda. Bueno, KyungSoo aún no conocía un obscuro aspecto de la personalidad de Jongin, aunque eso no era lo importante en ese momento.

KyungSoo había aprendido que JongIn era muy buen deportista y muy inteligente; y JongIn había aprendido que la voz de KyungSoo era la más hermosa, tenía algo que no había escuchado en ninguna otra, era tan dulzona y hermosa, podía transmitir miles de sentimientos que otras no podían hacer y eso lo adoraba.

El sentimiento aquel del cual Kai aún no estaba consiente era el de obsesión, había comenzado a sentirlo cuando tenían la edad de 15 años. No podía separarse de KyungSoo y se sentía imperativo cuando no estaba con el bajito. Él ya había follado con millones de chicas, y chicos; había pasado un buen polvo con cada uno, hasta tuvo una relación “estable” con Jung Soo Jung, la chica más hermosa de la secundaria. Pero JAMAS dejaba de pensar en KyungSoo, con cada uno de los chicos lo único que imaginaba era que KyungSoo era aquel que estaba gimiendo y deseando por más debajo de él, detestaba aquel sentimiento de represión, de obsesión en sí.

En cambio el bajito no sentía nada más que amistad y hermandad por su querido amigo de infancia, debería admitir que podía llegar a ser muy celoso con su amigo pero era por miedo a que lo dejara por otra persona, tenía inseguridades y eso le hacía ser como es. Tal vez si se sentía atraído por su amigo pero no se daba cuenta, o solo era algo momentáneo, tal vez su mente se estaba confundiendo y sus sentimientos.

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Era un fin de semana, los padres de KyungSoo estaban de viaje y por eso había decidido no hacer nada por toda esa semana. Solo pasar el rato y tal vez leer un poco. Pero sus planes cambiaron cuando JongIn llego a su casa con una sonrisa, ya conocía esa cara y por el simple hecho de que volviera a intentarlo le parecía estúpido.

—No voy a ir—Respondió seco y mal humorado.

—Kyunggy~— Se quejó su amigo con un tierno puchero a lo que el bajito negó con su cabeza.

—No es no, sabes que odio las fiestas y más si son de esos deportistas cabezas hueca— Dijo el pelinegro rodando sus ojos y el moreno se cruzó de brazos.

—Solo a esta Kyunggy, a las 3:00 AM ya estaremos de vuelta ¿Si? — Suplicó el moreno abrazando a su amigo que simplemente suspiro y luego bufó.

—A las tres JongIn, ya lo sabes— Dijo en un tono amenazante a lo que el moreno asintió y dejo un beso en la frente de él chico.

—Te veo en una hora, iremos en mi auto—El moreno desapareció del campo de vista contrario y supo que se había ido cuando escucho la puerta principal cerrarse.

Soltó un fuerte gruñido y tomo su celular marcando el número de LuHan y BaekHyun, si había una fiesta esos chicos debían estar ahí ¿Por qué no llamar a sus amigos? Simple, se ponían histéricos y eso lo ponía de mal humor. Tres pitidos sonaron y luego se escuchó la alterada voz de BaekHyun en la otra línea diciendo un bajito “Para”, ya se imaginarán que pasaba detrás de esa línea.

—Dodito ¿Qué pasa querido? — Habló el chico cuando estuvo más clamado y KyungSoo comenzó a reír.

—Baek…Quiero tu ayuda— Respondió en un tono serio cuando estuvo más calmado.

—Claro ¿Qué pasa? — Preguntó un tanto preocupado y el bajito gruñó.

—Iré a una fiesta con JongIn y necesito tu ayuda junto a la de LuHan— Los gritos de la línea contraria no se hicieron esperar y KyungSoo tuvo que alejar el celular de su oído pues creía que iba a quedar sordo.

—Estaremos ahí. Espera un poco más y no te alteres— Sin más cortó y KyungSoo decidió irse a dar una ducha mientras esperaba por sus amigos.

Notas finales:

Primer cápitulo, espero lo disfruten. Amo esa canción, se las recomiendo al escucharlo, bye 

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