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Paciencia. por Tangerinne

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Notas del capitulo:

Este es mi primer fic de One piece, de hecho tambien mi primer one shot y el primer fic serio que hago. Espero que sea de su agrado, hasta pronto. :)

Paciencia.


 


Después de algún tiempo, por azares del destino los mugiwara y los piratas corazón se habían encontrado en el mismo mar, el submarino amarillo de Law había emergido al darse cuenta que el barco que navegaba a unos metros de ellos era el Sunny. En poco tiempo llegarían a una isla, al parecer ambos habían planeado abastecerse en aquel lugar.


- ¡TORAOOOO! -Grito el pequeño monito al percatarse del submarino.


- Oi, mugiwara-ya - Saludo el capitán saliendo del submarino.


- ¡TORAOOO! - Volvió a gritar el monito- ¡VEN SUBE! - Dijo entusiasmado


 


- Parece que nos dirigimos al mismo lugar - Dijo Law una vez estuvo en el Sunny


-La siguiente isla parece un buen lugar - Contestó Nami - El clima es constante.


 


Todos querían tomar un descanso y según habían escuchado esa isla era un buen lugar para pasar algunos días de diversión, era un punto turístico en el nuevo mundo, había piratas, pero al estar a una isla o dos de una base de la marina, el lugar no era muy violento.


 


- ¡TENGAMOS UN BANQUETE TODOS JUNTOS! - Gritó Luffy emocionado, lanzándose sobre Law para abrazarlo.


Law se hizo a un lado esquivando a Luffy que cayó de lleno sobre el césped.


- Oi, no seas tan duro con nuestro capitán - Dijo una voz divertida.


La cara de Law se ruborizo ligeramente, pero nadie lo notó, luego dio la vuelta para ver al dueño de esa voz que recordaba con afecto.


- Kuroashi-Ya - Contestó Law- Es bueno encontrarnos.


Sanji recién salía de la cocina, había estado haciendo algunos tentempiés para la tripulación, pero al oír lo de los piratas corazón se apresuró a preparar más, siempre ha sido un caballero y no solo con las demás, los invitados son muy bien recibidos en su cocina.


-Procurare evitar el pan en el menú- Bromeo el rubio.


Sanji, ayudado por Usopp y Chopper bajaron los bocadillos a la cubierta. La tripulación de Law también subió al Sunny, todos platicaban a gusto, intercambiaban historias sobre sus aventuras, Usopp obviamente le narraba un montón de mentiras a los piratas corazón, los demás chicos estaban emocionadísimos por Franky que hablaba y se movía como robot, estaban pasando un buen rato, pero había algo que le incomodaba a Law, bueno, eran dos cosas. La primera es que Luffy no dejaba de perseguirlo, a donde fuera que se moviera; el pequeño monito se le acercaba e intentaba abrazarlo, incluso hizo un par de berrinches ante la negativa de Law, y segundo, después de que los bocadillos fueran entregados el cocinero había desaparecido, pero no solo eso, el espadachín tampoco estaba.


- Mugiwara-ya - Hizo una pausa - Sobre el banquete, podríamos compartir algunas provisiones.


La cara del monito se convirtió en pura alegría.


Pasar la noche de fiesta seria el pretexto perfecto para estar cerca del rubio, pensó el cirujano.


- Necesitare a Kuroashi-ya para elegir lo necesario.


- ¡OI SANJIIIII! - Gritó Luffy inmediatamente, estaba muy emocionado, no solo por la comida y la fiesta, sino porque podía pasar todo el tiempo del mundo con Torao.


Una sonrisa se dibujó en el rostro de Law


-Yo lo buscare, tu sigue comiendo tu postre- Dijo, Law había pasado el tiempo necesario con ellos antes para recorrer el barco solo. Luffy estaba algo decepcionado, pero también quería seguir comiendo, así que dejo que Law buscara por su cuenta.


El cirujano se paseó por el Sunny, pero no había ni rastro del cocinero… o del espadachín, estaba comenzando a molestarse, sabía que el espadachín estaba interesado en el rubio, lo había notado, pero era  tan sutil que se había intentado convencer a si mismo de que era su imaginación. Sus dudas se desvanecieron cuando llego al almacén, podía escuchar la voz de Sanji hacer algunos ruidos inapropiados.


Se escondió tras unas cajas y vio con horror y furia lo que más temía, Sanji estaba contra la pared, abrazando a Zoro que besaba su cuello.


- Ah, volvamos… Zo…ro - Decía Sanji con la voz entre cortada


- ¿En serio quieres que pare? - Contestó el peliverde con una sonrisa mientras desabrochaba el botón de la camisa de Sanji


-Luffy, oí su voz, seguro ya se dio cuenta que no estamos…


-Luffy, ha de estar muy entretenido con…


Un ruido los detuvo a ambos


 


-Scan.


 


-Solo fue una caja. - Dijo el peliverde, pero el rubio ya se había abotonado la camisa. Una expresión de frustración apareció en el espadachín, pero no tenía opción.


Law se había transportado a su submarino, estaba furioso, dolido, quería arrancarle el corazón al Marimo y apuñalarlo mil veces. Sintió ganas de gritar, de golpear a todo el mundo, incluso de lanzarse al mar y ahogarse, pero no podía darse por vencido tan fácil, no era su estilo irse sin pelear y esa noche tenía la oportunidad perfecta para hacer algo al respecto.


Se fue a su habitación y puso su brazo sobre sus ojos, tenía que calmarse primero y pensar que hacer, esa noche el cocinero seria suyo, estaba decidido.


- ¿Law? - Una voz se escuchó en la pequeña cubierta del Submarino, era Sanji. El cirujano salió de su habitación y lo alcanzo en la entrada de la cubierta.


-Kuroashi-ya- Dijo Law muy serio- la cocina esta al fondo y e almacén es bajando por la izquierda. Si me disculpas, tengo cosas que hacer- Regresó a su habitación y cerró la puerta.


Sanji se sintió un poco extrañado, pero supuso que habían tenido un viaje abrumador, además sabia las intenciones de Luffy. Quizá su capitán se había extralimitado con el cirujano a la hora de mostrarle su afecto, pero así era Luffy, no podía contener sus emociones con nadie.


Los preparativos del banquete estaban casi listos, todos los corazón ayudaban cuanto podían, algunos adornaban el barco, otros ayudaban a Usopp con los fuegos artificiales, barrían, limpiaban, después de todo estaban emocionados, normalmente no tenían fiestas en el submarino.


Law había pasado toda la tarde encerrado en su cuarto, escuchando de vez en vez a Luffy gritándole que volviera, incluso estuvo tocando durante una hora, hasta que Nami le ordeno que regresara al barco.


 


 


- Luffy, no puedes obligar a alguien a estar contigo, seguro necesita descansar un poco - Lo regaño Nami


- Pero quiero estar con TORAO ¡AHORA!


- Acepto el banquete, ¿no? - Replico la pelirroja - Tal vez te está preparando una sorpresa, no lo interrumpas.


Los ojos del pelinegro se llenaron de brillo, Luffy amaba las sorpresas, aunque su paciencia casi nunca permitía que le sorprendieran debidamente, pero haría todo lo posible por esperar… Al menos intentaría.


En efecto Trafalgar Law estaba preparando una sorpresa, pero no tenía nada que ver con lo que se le hubiera podido ocurrir al capitán del Sunny. Se arregló lo mejor que pudo y salió al fin del submarino, de un salto subió al barco y se quedó recargado en el borde.


Una gran mesa estaba dispuesta a lo largo de la cubierta, sillas puestas y algunos cojines tirados en el pasto, el barco estaba adornado con flores de papel y unos cuantos corazones mal recortados, seguramente los había hecho Luffy en honor al otro capitán.


- Luffy - Murmuro la pelirroja - Recuerda, se PA-CI-EN-TE. - Enfatizo en lo último. No quería que tener que escuchar los berrinches de Luffy por Law durante la celebración, así que intento persuadirlo de que se calmara un poco. Todos los mugiwara sabían el interés de su capitán por Trafalgar y siempre iban a apoyarlo, incluso si parecía descabellado.


El cocinero salió junto con el espadachín y el Ciborg de la cocina, cargando toda la comida que había preparado, además de un barril de sake y uno de cerveza, y mucho jugo de frutas para el pequeño capitán del Sunny, el cuerpo del pelinegro era muy susceptible al alcohol y podía tanto desinhibirlo aún más o dejarlo dormido en un instante.


Law no era muy bueno intentando no parecer molesto, pero agradecía que el cocinero fuera siempre tan atento con las visitas, mientras que el peliverde solo reparaba en embriagarse como si no hubiera un mañana.


- ¿Qué demonios puede verle a ese tipo? - Se dijo a sí mismo - No tenía ni gota de encanto, solo era un borracho, un buen espadachín, lo reconocía, pero al final su personalidad era tan cautivadora como la de una piedra.


Por otro lado, el rubio de piel de porcelana era un asunto aparte, el moreno ni siquiera se dio cuenta cuando exactamente comenzó a gustarle, pero vaya que le encantaba pasar el rato a su lado. Sus historias del All Blue, la forma en que sonreía al platicar su sueño, esos ojos azules, Law le dijo una vez que el All Blue estaba en sus pupilas, que si quería encontrarlo solo necesitaba un espejo. Recordar la forma en que se ruborizo ante el comentario hizo al ojeroso cirujano sonreír.


- Vaya, al fin parece que lo disfrutas - Comento Sanji que se acercaba a ofrecerle una copa.


- La comida de Kuroashi- ya puede animar a cualquiera - Comentó Law


Sanji sonrió, le agradaba el sujeto, siempre tan amable con él, además su capitán nunca se fijaría en alguien que no fuera digno.


El pequeño monito jugaba con Chopper y hacia reír a los corazón con gestos raros y unos palillos saliéndole de la nariz. Todos se divertían mucho, incluyendo a Law que ahora tenía oportunidad de hablar con el cocinero de cejas de espiral.


- Dime Kuroashi-ya, ¿algún día dejarías a los mugiwara? - Pregunto el cirujano


La pregunta tomo a Sanji por sorpresa.


- Creo que tal vez tengo una pista de tu All Blue, y ya que no tengo interés en ser un rey pirata, podría ayudarte con eso…- No es que estuviera mintiendo, tenía una pista claro, aunque era una que parecía muy falsa, pero si quería tener la atención de Sanji ese era el señuelo perfecto.


 


La cara de Sanji no se decidía entre expresar emoción, curiosidad o desconcierto.


- Son mis nakamas, el sueño de Luffy es mi sueño también, me prometí hacer todo lo que pudiera para ayudarle a cumplir sus deseos, ya después podre buscar el mío -  Dijo Sanji lo suficientemente quedo para que nadie más escuchara.


Law no podía con la amabilidad desinteresada del rubio, eso lo hacía desearlo aún más. Acerco la copa de vino que Sanji le había dado antes y de un solo trago la bebió completa.


El rubio se levantó, sonrió de nuevo a Law y se dirigió a repartir más bebidas. El moreno reposo su cabeza hacia tras y miro al cielo, ese hermoso cielo que ahora estaba lleno de estrellas, un largo suspiro salió de sus labios entintados por el vino.


Unas pequeñas manos se fueron enroscando en su pecho, el monito jugueteaba con el pelinegro de ojos grises y ojeras marcadas, el cirujano se había metido en la boca del león, casi literalmente, no podría zafarse de Luffy tan fácil.


- Vamos Torao, ¿tienes una sorpresa para mí? ¿Por eso no saliste antes del submarino? - Comento contento el chico.


La expresión de Law era de confusión ¿De qué le estaba hablando? Pero supuso que no tenía caso intentar entender lo que pensaba el muchacho del sombrero de paja.


-Room


De inmediato en la mano de Law apareció una ostra, se alegró que no fuera algún pulpo.  Luffy lo miraba emocionado, Law abrió la ostra y para asombro de ambos, tenía dos pequeñas perlas.


- Ten, ahí tu sorpresa - Concluyo Torao revolviendo el pelo de Luffy


- Wooow - Dijo con emoción- Unas perlas misteriosas. ¿Cómo habrán legado a la ostra? - Las saco y guardo en su pantalón, luego metió de lleno la ostra a su boca y escupió el caparazón. - Ha estado muy buena Torao – Rio el chiquillo - Gracias.


Esto había sido en parte una distracción, había dejado su Room abierto aun, pero nadie se percató de eso, la oscuridad no permitía que se notara la diferencia en el ambiente y al escucharlo y ver la ostra, los demás asumieron que fue algo de solo unos cuantos segundos. Le tomaría algo de energía dejarlo así hasta completar su plan, pero valía la pena.


La fiesta continuó como muchas otras para los mugiwara, los corazón estaban encantados, no era común que Law fuera tan permisivo y mucho menos era el alma de las fiestas. Uno a uno fueron cayendo dormidos, el espadachín se había ido a dormir al nido de cuervos, por sugerencia del cirujano que cargaba con un durmiente monito en su espalda, había tenido a bien soportar a Luffy casi toda la noche, hasta que le invito un tarro de cerveza que el menor creyó era jugo de manzana y hubiera caído al piso dormido, pero se había quedado enredado al cuello del cirujano, que lo dejo estar cuando se percató que Sanji los miraba divertido.


Las bebidas y la diversión se habían terminado, ahora solo quedaba Sanji y Law despiertos. El pelinegro se deshizo del pequeño mugiwara y lo acomodo en el césped, luego se sentó a un lado y miro al cocinero que se fumaba el ultimo cigarrillo de la noche.


-Descansa- Comento sacando el humo de su boca


-Tu también Kuroashi-ya- Respondió el pelinegro, fingió que cerró los ojos y vio como Sanji se iba al baño, luego de algunos minutos lo escucho subir al nido de cuervo.


- Maldito espadachín de tercera - Maldijo para si - Pero no creas que te lo voy a hacer fácil. - Una sonrisa de burla se dibujó en su cara. Espero unos minutos, los suficientes para estar seguro que el rubio ya se hubiera dormido, tomo una pastilla el mismo para dormir, no quería que alguien pudiera arruinar su plan y antes de que su cuerpo se relajara hizo el cambio.


-Shambles


Trafalgar Law nunca dejaba de practicar sus técnicas, era un hombre precavido y había aprendido una nueva. Una que resultaba increíblemente útil ahora.


Abrió los ojos, el cuerpo del Marimo se sentía pesado-


- Vaya que es musculoso el maldito - Dijo


- ¿Ah? Zoro, duérmete ya - Gimió el rubio dándose la vuelta. Estaba entre sus brazos, por primera vez tenia al rubio entre sus brazos, bueno, eran los brazos del Marimo. Había aprendido a programar los cambios y el room por un tiempo limitado, pero esas cuantas horas le serían suficientes para tener al cocinero.


No era el mejor plan, pero tenía mucho que perder si no corría el riesgo, primero por si no funcionaba nada al final, podría al menos besarlo, luego discutiría con él y al día siguiente el tonto Marimo no sabría porque estaba molesto, pelearían y para cuando llegaran a la isla, el rubio estaría tan fastidiado del espadachín que iría con gusto al submarino.  No era lo más elaborado, pero no pudo pensar en algo mejor. Haber visto la escena del almacén lo había perturbado demasiado para concentrarse.


-Sanji- Dijo lentamente contra el oído del rubio, se sentía bien decir su nombre, casi saboreaba las silabas en su nueva boca.


-Hmmm- Gruño el rubio adormilado


-Bésame Sanji- Dijo de forma seductora. Obtendría lo que quería de una forma u otra y no había nada que deseara más que sentir la boca del rubio contra la suya, de saborear sus hermosos labios que parecían tan suaves, esos labios que enmarcaban la sonrisa más maravillosa que hubiera visto.


- ¿Qué demonios te pasa Marimo idiota? - Gruño de nuevo el rubio, incorporándose solo un poco para voltear a ver a su amante.


La expresión de Sanji cambio, primero fue sorpresa y luego se notaba algo de molestia


- ¿A quién crees que engañas? - Dijo serio el rubio - Tú no eres Zoro


Law estaba impresionado, sabía que probablemente sería descubierto, pero ¿Tan rápido? ¿En serio?


El cocinero se acomodó y se sentó, saco un cigarrillo y el fuego ilumino su ojo azul. La luna llena les daba suficiente luz para reconocer bien sus rostros, y el de Zoro parecía confundido.


- ¿Y bien? - Continuo el cocinero sacando humo de su boca - ¿Qué demonios pasa aquí?


Law no estaba seguro de cómo reaccionar, así que se limitó a intentar acercarse, pero lo único que obtuvo fue una patada en la cara.


-No termines con mi paciencia… Law- Dijo su nombre despacio y muy serio, arqueando la ceja.


El cirujano se dejó caer en el suelo y sonrió.


-No me puedes culpar por intentarlo- Dijo en voz baja.


- ¿Por qué?


- ¿Por qué… qué?


- ¿POR QUÉ DEMONIOS HICISTE ESTO? - Dijo el rubio perdiendo un poco la calma.


La cara de Law ahora era de desconcierto, ¿En serio el cocinero no sabía? o ¿Solo quería obligarlo a decirlo?


Dio un suspiro largo y pesado, puso su brazo sobre sus ojos, la oscuridad ocultaba su rostro lo suficiente pero aun así se sentía avergonzado, su cara comenzó a sonrojarse. 


El mundo entero estaría en shock si se supiera que lo único necesario para derrotar al temido cirujano de la muerte eran un par de cejas de remolino.


-Me enamore de un idiota- Dijo al fin el pelinegro


-No me vengas con juegos Law, te estoy hablando en serio


-Yo también hablo en serio, Kuroashi-ya. Eres un idiota.


-Y ahora usas al Marimo para intentar seducirme...- El rubio termino su cigarrillo, se acercó al cuerpo de Zoro y luego soplo el humo sobre su rostro.


Trafalgar sujeto el rostro del rubio con fuerza y lo acerco al suyo de forma violenta.


-LOS VI EN EL MALDITO ALMACEN- Replico Law, ahora estaba molesto


- ¿Y? Me gusta el Marimo, pero que estés en su cuerpo no cambia nada - Dijo Sanji zafándose - Además…


Law soltó un bufido interrumpiendo al rubio, se levantó y dio un par de vueltas y luego se tumbó en el sillón del nido de cuervo.


-Te daría todo, todo lo que me pidieras… Solo…- Tomó aire - Déjame estar contigo.


El rubio dio un suspiro, se sentó junto a Law y puso su mano sobre su cabeza, el cabello suave del Marimo le gustaba mucho, siempre que se besaban empezaba a sujetarlo de esas hebras finas, pero ahora era un poco extraño por que el espadachín que era dueño de ese cabello, de esos ojos, de ese magnífico cuerpo que adoraba, no se encontraba ahí.  


-Yo… en verdad lo siento. – Respondió el cocinero.


Ambos guardaron silencio por un momento que pareció un siglo entero, ninguno sabia como continuar la conversación, Sanji no quiera lastimar a Law y Law no quiera presionar a Sanji.


 


-Por favor, dime que no soy el único idiota que no lo sabía- Al fin Law habló.


-No, en realidad… solo lo sabes tú- El segundo cigarrillo era encendido.


-Entonces no lo amas.


La afirmación de Law se clavó en el pecho de Sanji, ¿El Marimo también pensaría eso?


- Déjame intentarlo… incluso comería pan - Sonrió Law tratando de  relajar el ambiente


Law era todo lo contrario a Zoro, amable, elegante, se semejaba más a al cocinero y además le estaba ofreciendo el mundo entero, su corazón y cumplir sus deseos, tal vez si se hubieran conocido antes, se detuvo a pensarlo un segundo, claro que le gustaba Law, no podía negar que el cirujano era muy atractivo, pero nunca lo había imaginado como pareja.


- Si… Si lo amo, lo lamento Law, pero no puedo hacerle esto al Marimo, ni a mí mismo… tampoco a mi capitán - Concluyo el rubio dándole otra bocanada al cigarro. - Y tampoco tienes que hacer esto, no necesitas meterte en el cuerpo de alguien para hacer que te quieran, este simplemente no es el Law que conocí.


- ¿Cómo podría amarme alguien? Estoy aquí pasando el ridículo de mi vida y no es suficiente…


-Luf… - No le correspondía al rubio decir eso, pero vaya que Luffy lo quería.


-Lo sé, lo sé, pero no puedo, es solo un niño… - Protesto Law, que en parte tenía razón.  


-De todas formas, eso no tiene que ver, es solo que yo no soy el indicado para ti, me tomo mucho tiempo y valor encontrarme con el Marimo, aceptar lo que sentía por él y arriesgarme, de la misma forma que ahora lo haces tú, y te lo agradezco pero no puedo corresponderte.- Sanji no quería herir a Law, sinceramente le agradaba y le pesaba no poder hacer nada, pero estaría mintiendo si le daba algún tipo de esperanza.- Tienes que seguir y tal vez te des cuenta de que tu otra mitad no soy yo, de que hay alguien más en el mundo para ti y cuando eso suceda no tendrás que cambiar nada, porque te amaran justo como eres y te amaras a ti mismo así.


Law no sabía que responder a eso, sonaba tan convencido y él tenía tan pocos argumentos, no había forma de refutar lo que decía. Se quedaron así un buen rato más, ambos en silencio con sus propios pensamientos, a Law le hubiera gustado poder hacer algo, pero no tampoco se le antojaba pelear con el rubio, así que se dedicó a mirarlo, ver su pecho inflamarse con cada bocanada de tabaco, ver como el humo salía de entre sus labios, hubiera dado la mitad de su vida por esos labios. El tiempo paso con relativa rapidez, amanecería dentro de poco y el alma de Law volvería a su cuerpo.


- Déjame dormir contigo – Dijo el moreno así sin más.


Sanji enrojeció súbitamente


- ¿QUE? NO, YO NO…


El cirujano se hecho a reír.


- Me refiero a dormir, no a otra cosa, solo… abrazarte hasta que amanezca, cuando despiertes será Zoro el que te tenga entre sus brazos, justo como al principio.


Sanji suspiro aliviado.


- Esta bien, vamos.


Ambos se acurrucaron en el suelo del nido de cuervos, Sanji había hundido su rostro en el pecho del cuerpo de Zoro y Law le acariciaba el cabello, luego beso su frente y ambos empezaron a adormecer, nunca más tendría a Sanji así, nunca lo tuvo en realidad, y ese pensamiento le punzaba, pero no había nada que hacer, lo había intentado, de forma muy patética y desesperada, se dijo, pero al menos no se quedó de brazos cruzados, eso le ayudo a mantener un poco su orgullo. Apretó un poco más a Sanji a su cuerpo cuando sintió que ya no podría permanecer despierto más tiempo, quería recordarlo así, su cálido cuerpo contra el suyo, su aroma a mar y cigarrillos, cerró los ojos y se dejó vencer por el sueño.


 



 


La mañana estaba clara, el día soleado, fresco, la brisa del mar los bañaba a todos ligeramente y el sonido de algunas aves ya se escuchaba, pronto llegarían a la isla.


Los ojos grises de Law se abrieron de su estupor, junto a él, o más bien, enrollado en él estaba el capitán de sombrero de paja, Law dio un suspiro, entendía al pequeño monito, sería muy estúpido si no se diera cuenta, pues el menor no era para nada reservado, pero no tenía tiempo para lidiar con él, le parecía aún muy pequeño además y ahora tenía su propio mal de amores para curar. No le apetecía quedarse mucho más en el Sunny, solo quería volver a dormir y despertar en 10 años, con suerte dejaría de doler y podría seguir con su vida como si nada.


Se levantó con cuidado y trato de despabilarse, aun con el otro colgando de su cuerpo, todos los demás dormían aun, al parecer seguían cansados de una fiesta como esa.


- ¡DESAYUNO! - Grito el cocinero.


A Law no le sorprendió oírlo, cuando estuvo con ellos antes siempre era el rubio el primero en despertar.


- Luffy, carne!


Como si le hubiera pegado un rayo el pelinegro se levantó desenrollándose del cuerpo de Law.


-Buen día Torao- Alcanzo a decir antes de correr a la cocina, por mucho que le gustara el cirujano, la carne era la carne.


El resto de los tripulantes se fue levantado, todos caminaron a la cocina, que no era muy amplia para tantas personas, pero lo suficiente para que todos comieran a gusto. El desayuno ocurrió muy normal, no hubo mucha platica pues descuidarse, aunque sea un segundo era casi lo mismo que no comer, el capitán de los mugiwara robaba a diestra y siniestra cuanto podía de sus nakamas y los piratas corazón. Cuando hubieron terminado de comer, el capitán de ojos grises ordeno a sus hombres que alinearan el submarino, que había sido remolcado por el Sunny desde que se habían encontrado, mientras los mugiwara se disponían a hacer sus tareas típicas antes de desembarcar. Todos salieron de la cocina, todos excepto un Marimo que se había quedado dormido sobre la mesa, un cocinero que lavaba trastos y un cirujano que no sabía bien como despedirse.


- Bien, Kuroashi-ya, gracias por el desayuno - Dijo serio el moreno caminando hacia la puerta.


- Espera- Contesto el rubio, seco sus manos y se acercó al cirujano. - Agradezco tus sentimientos.


- Déjalo ya, por favor - Replico el moreno con frustración, pero fue interrumpido


- En serio, yo no sé si te ha ayudado de alguna forma lo que dije, pero tú me has hecho darme cuenta de muchas cosas, gracias, de verdad. - Luego abrazo a Law por el cuello y lo besó, Law estaba muy sorprendido, no estaba seguro de que pasaba, pero respondió el beso, al fin tenía ese beso con el que soñó, por el que había puesto su corazón al descubierto, era tal como en sus fantasías, bueno, casi. Los labios del rubio eran suaves y delicados, sabia besar muy bien, Law puso sus manos alrededor de la cintura el rubio y trato de saborear hasta el último instante de su boca, después de unos cuantos segundos el rubio rompió el beso y le sonrió.


-Estarás bien.


El cirujano sonrió también, esa era su despedida, a pesar de todo, valió la pena.


- Gracias - Dijo y salió, el submarino ya estaba listo, agradeció de nuevo a todos y dio un salto a su nave.


- ¡Nos vemos en la isla Torao! - Grito sombrero de paja.


El submarino se hundió en el mar ligeramente y siguió hacia el horizonte donde se divisaba tierra firme.


 


- ¿Podrías dejar de alimentar a cualquiera que te lo pida? - Bufó Zoro molesto, había visto el beso, pero se mantuvo quieto, no quería crear una guerra por algo de lo que no estaba bien enterado.


- No - Contesto Sanji sonriéndole, luego encendió un cigarrillo, aspiro profundo y saco el humo lentamente.


- No me gusta que hagas esto - Replico el peliverde, se acercó al cocinero y lo tomo por la cintura, lo apretó bruscamente a su pecho- Eres solo para mí. - Dijo, mirándolo a los ojos con seriedad


- Marimo mierdoso, te recuerdo que si estoy contigo es porque quiero, no porque tú me lo hayas impuesto, así como hice eso puedo hacer lo que me plazca si se me pega la gana - Contesto el rubio y luego lo beso dura y apasionadamente, sus lenguas jugueteaban y Zoro se agitaba, pero no podía dejarlo tener la última palabra, volteo la cara para impedirle al cocinero seguir besándolo.  


- ¡No! ¡No puedes hacer lo que te plazca! ¡No puedes besar a otro y luego a mí de esa forma tan descarada! - Dijo Zoro intentando quitarse al rubio, su rostro reflejaba ira y también algo de dolor, las palabras del cocinero le habían calado. - ¡No puedo dejar que juegues conmigo, ya tengo bastante con ocultarlo para que tu…


No pudo terminar la frase pues fue pateado en la entrepierna y luego arrastrado a la cubierta donde se encontraba el resto de la tripulación.


-Oi, Luffy- Grito Sanji que en una mano tenia jalando a Zoro y con la otra saludaba.


-Sanji, ¿Qué pasa? - Contesto el pelinegro que estaba sentado sobre la cabeza del león.


-Capitán, tengo que informarle que estoy enamorado del Marimo.


Todos se sorprendieron bastante por un segundo, incluido el espadachín que aun lidiaba con el dolor de la patada, todos menos el capitán, que se hecho a reír un poco y luego con la amplia sonrisa que lo caracterizaba empezó a canturrear.


- Zoro tiene novio, Zoro tiene novio- Decía el monito divertido.


- Serán idiotas ustedes dos - Dijo el peliverde algo ruborizado


- Oh vamos Marimo mierdoso, sabes que te adoro - Sanji soltó al peliverde y le sonrió, como vertiendo todo su amor en esa sonrisa. El espadachín volvió a sonrojarse, el dolor y la ira de hacia un rato se desvaneció por completo.


Law tenía razón, Sanji era un idiota.


El rubio soltó una risita al ver al espadachín todo nervioso, luego le dio otro beso, pero esta vez fue uno tierno.


- Ya puedes estar tranquilo, eres el único con quien quiero estar y no quiero ocultarlo más. Te amo, Marimo de mierda.


La sorpresa no duro mucho en la cara de sus nakamas, era obvio si se piensa un poco, ambos estaban juntos todo el tiempo, discutían por cualquier cosa, pero se cuidaban el uno al otro, siempre se apoyaban y tenían una relación muy estrecha, después de todo no había una pareja que se complementara más que ese par de idiotas.


-También te amo, cejas de sushi.


 



 


 


Ambos capitanes, en sus respectivas naves viajaban hacia la isla, llegarían en cualquier momento, Law parecía distante, más de lo usual, pero sus hombres estaban ya acostumbrados a la seriedad y mal humor de su capitán.


Cuando desembarcaron, el malhumorado pelinegro no pudo evitar al chiquillo risueño que se acercaba a él. Estaba demasiado cansado para que le importara. Luffy camino junto a él en silencio por un rato, luego tomo la mano de Law, este soltó un suspiro apesadumbrado, no quería tener esta conversación ahora, no quería tener que discutir con Luffy o explicarle el porqué de las cosas, Law se soltó de la mano del menor y lo miro a los ojos, volvió a suspirar.


-Dame tiempo… Luffy-ya.


El chiquillo se pasmo por un momento, era la primera vez que usaba su nombre.  Luego sonrió ampliamente.


PA-CI-EN-CIA. La voz de Nami resonó en su cabeza. Por una vez en su vida, el pelinegro parecía entender.  


-Todo el que necesites- Contestó y se devolvió corriendo con sus nakamas.


 


“Tienes que seguir y tal vez te des cuenta de que tu otra mitad no soy yo, de que hay alguien más en el mundo para ti y cuando eso suceda no tendrás que cambiar nada, porque te amaran justo como eres y te amaras a ti mismo así…” Recordó las palabras del rubio y esperó que tuviera razón.


 


 


 


Gracias por leer.

Notas finales:

Si llegaron hasta aqui, muchas gracias, los veo en el proximo fic. Ojala haya más. Un beso.

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