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Call Out My Name por DudeDowney

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Notas del fanfic:

Advertencia; Temas delicados, si eres sensible no lo leas.

 

Este One-Shot es parte de la historia "Wasted Times", pero no hace falta leerla para entender.

Aunque si te interesa y aún no la has visto, te recomiendo leer hasta el capítulo 6 antes del shot, si no quieres "Spoilers". 

Sin más que añadir, ¡espero que lo disfutes y dejes tu review!

 

Recomiendo que escuchen "Call Out My Name" de The Weeknd.

 

"Nos encontramos uno al otro"

 

-¡Llamaron a un stripper! Estas personas sí que están teniendo una fiesta en grande-

 

-¡S-señor Stark!- decía avergonzado el acompañante del hombre de hierro, a juzgar por su voz y estatura, se notaba que era un adolescente, a pesar de vestir un extraño atuendo.

 

-Tony Stark, mi nombre es el Doctor Stephen Strange, y este asunto no te concierne a ti ni a a tu acompañante, así que amablemente pido que se retiren-

 

-Disculpa, ¿estás dando entradas para el circo?-

 

Stephen frunció el ceño "Qué sujeto más desagradable"

 

 

"Te ayudé a salir de un lugar roto"

 

-¿Stark?- tocó a la puerta del castaño, siendo ya de noche. Stephen había recibido una llamada del genio, pero le había colgado en seguida. Así que dedujo que debía tratarse de un problema. ¿No es así?

 

Al no recibir respuesta, decidió entrar. Todo parecía estar en orden.

 

Pero escuchó unos sollozos, y siguiéndolos, se encontró con el millonario sentado en el suelo a un lado de la cama. Se veía totalmente aterrado y fuera de sí. Tenía la mirada perdida; estaba perdido.

 

-¿Tony? ¿Qué pasa?- Stephen llegó hasta él posicionándose a su altura, trató de acercar una mano pero el castaño se alejó -Mírame Tony, yo no te haré daño-

 

Tony le miró relajándose un poco. Así que el mago trató de acercar de nuevo una mano, pero el millonario se abalanzó a él, para darle un abrazo que le dejó pasmado. Dejó de respirar gracias a la cercanía.

 

-Stephen, no te vayas-

 

"Me diste confort"

 

-¿Qué es esto, Stark?

 

-¡Es tu regalo de cumpleaños! Me lo agradeces después... no, no es cierto, hazlo ahora-

 

-¿Quién te dijo que es...- Stephen decidió no preguntar, era Tony Stark con quien estaba hablando. 

 

Este le miraba sonriente, con esa sonrisa que lo había atrapado desde que la había visto por primera vez; tan sincera, llena de calidez, y que al mismo tiempo ocultaba un gran dolor. Se preguntaba cómo alguien podría hacerle el menor daño a ese hombre.

 

-Sé que soy irresistible, Strange, pero trata de controlarte y juega con tus regalos-

 

Stephen volvió al presente, admirando el gran piano que el castaño le había regalado, pasó sus manos por él -¿De verdad es un Crystal Heintzman?- dijo maravillado.

 

-Así es, querido amigo, lo hubiese llevado a tu santuario, pero Wong dijo que te distraería, así que puedes venir cuando quieras-

 

-¿Seguro que no es una excusa para verme?- "de cualquier forma vendría" se dijo.

 

-¿Qué esperas? ¡Pruébalo!- Tony evadió la pregunta.

 

Stephen pasó de la fascinación a una ligera melancolía -Sabes que ya no toco-

 

-¡Oh, por favor! ¿Quieres intentarlo tan siquiera?-

 

El ex neurocirujano miró sus manos -No... no puedo- un pequeño temblor seguía atormentándolo -Pero gracias-

 

Escuchó un suspiro. El castaño había caminado hasta donde se encontraba y envolvió sus manos, Stephen le miró un tanto sorprendido -Sé que puedes hacerlo, porque Stephen Strange es la persona más capaz que he conocido en mi vida. Y aunque no sea como antes en este momento, lo lograrás, y yo te ayudaré a hacerlo, solo confía en mí- 

 

Ambos se miraron a los ojos por más de cinco minutos que Stephen no sintió, se había perdido en esa profunda mirada. Lo que sí sintió, fue su corazón palpitar más fuerte contra su pecho. 

 

Por alguna razón, el agarre del castaño le agradaba, y la cercanía; estar tan cerca de él... sus instintos le gritaban y tentaban a acercarse un poco más. Tony se aclaró la garganta rompiendo toda clase de pensamientos. Se separaron rápidamente, nerviosos -Además, no gasté millones para que empieces con tus cursilerías, Strange. Así que pon tu lindo y mágico trasero en esa silla y toca ese maldito piano-

 

-¿Lindo y mágico trasero?-

 

-S-Sí, o-o sea, y-ya sabes, q-quise decir...- el millonario no decía palabras coherentes.

 

-Déjalo así, Stark- Stephen sonrió burlonamente.

 

"Pero enamorarme de ti fue mi error"

 

-¿Qué hice para merecerte, Stephen Strange?-

 

Iban a cerrar la distancia para sellar el momento con un beso, pero fueron interrumpidos. La puerta del baño se abrió y el par notó que de ella salía Steve Rogers envuelto en una toalla de baño de la cintura para abajo.

 

- ¡Maldita sea!- Stephen derribó una mesa con toda intención. Estaba desesperado.

Los recuerdos pasaban por su cabeza una y otra vez; momentos preciados y otros no tanto que ahora se sentían como el infierno.

Sentía su pecho oprimirse, tenía un enorme dolor de cabeza con cada palabra que recordaba, y odiaba cada que sus pulmones se llenaban de aire, aire que le quemaba por dentro, su cuerpo se sentía tan débil que podría caer y seguramente no se levantaría, era un estado fatal.

Todo esto... todo lo que había hecho por amor a Tony Stark.

No quería pensar en él más, deseaba que todo estuviera como antes de conocerlo.

 

"Te hice mi prioridad, te hice mi prioridad"

 

Pero ese deseo era estúpido, él era estúpido. No importaba cuántas veces o cómo Tony le rompiera el corazón, sabía que sí lo volvía a conocer, lo amaría otra vez y le entregaría su vida por completo.

 

"Te reclamé tan orgulloso y abiertamente"

 

No podía odiarlo. ¿Cómo demonios odiar a la persona que ama por encima de todo?

Todavía pertenecía a él, cada respiración que daba, cada latido de su corazón, lo daba por él.

Y eso le estaba matando. Las lágrimas se sentían como si fuera ácido bajando por sus mejillas.

Stephen cayó de rodillas poniendo su rostro en el suelo y llevó sus manos a su cabeza, sólo quería que parara.

 

"Y cuando los tiempos eran difíciles, cuando los tiempos eran difíciles

Me aseguré de tenerte cerca de mí"

 

-Stark, regresa por donde viniste-

 

-¿Strange?- Tony le miró, se veía realmente mal gracias a sus notables ojeras, sus ojos rojos e hinchados probaban que había estado llorando por un largo tiempo; su ropa estaba arrugada, lo cual sorprendió mucho al doctor, pues el castaño siempre vestía pulcro. Pero esto sólo le mostraba lo mucho que le faltaba saber sobre el verdadero y destrozado Playboy -Por favor, lárgate. No hagas esto más difícil-

 

Los hombres se encontraban en lo alto del edificio abandonado de los ahora inexistentes vengadores, sólo que Tony se encontraba detrás de la barandilla del balcón. Con claras intenciones.

 

-Por favor, Anthony, no lo hagas- Stephen daba pequeños pasos hacia el castaño.

 

-¡Ay, por favor! ¿¡Realmente te importa!? ¡No llevas ni tres meses de conocerme! ¡Lárgate, idiota!- 

 

-Sí que me importa. Y no me iré a ningún lado hasta que regreses aquí- 

 

-¡No des un paso más, Strange!-

 

Stephen se detuvo por completo. Aunque no lo demostrara, estaba realmente aterrado, jamás se había enfrentado a una situación así -Me quedaré aquí, Stark, pero tú también debes hacerlo-

 

-No me hagas perder mi tiempo- Tony se dio vuelta mirando al vacío.

 

-¡Espera! ¡Dime por qué! ¡Cualquier cosa, estoy seguro que puedes solucionarlo! ¡yo puedo ayudarte!-

 

-¿Por qué?- Tony rió con tristeza- ¡Simplemente le hago un favor al mundo, Doc! Prometí eliminar a la escoria del mundo, y aquí estoy, cumpliendo mi palabra-

 

-¡Tú no eres una escoria! ¡Tú salvas vidas!-

 

-¿Salvar vidas? Deja de decir idioteces, lo único que he causado en las vidas de las personas que me rodean es destrucción, ¡Hasta a desconocidos que no tenían la culpa de mi maldita existencia! Es claro que no me conoces, si así fuera; no estarías aquí. ¡Mira a tu alrededor! ¿Acaso vez a alguien más aquí? ¡No! ¡La única persona aquí parada es un ingenuo mago! Estoy solo. Sólo vete Strange-

 

-No tienes porque estarlo, Anthony, ¡Quiero conocerte, créeme que ninguna de tus palabras me asustan, tú no eres el villano!-

 

-¡No sabes lo que dices! ¡Tú no quieres conocer la clase de persona que he sido! De alguna forma, también te lastimaría, me odiarías ¡y de nuevo, quedaría solo! No quiero eso, ya no más-

 

-¡Pero no lo estás,Stark! ¡Escucha! ¡El mundo te necesita! ¡Tus amigos! ¡Parker te necesita! ¡Yo te necesito con vida!- Stephen se había acercado lo suficiente en el momento que el millonario se había dado la vuelta, y le estiró la mano -Quiero ayudarte, realmente quiero hacerlo, sólo necesito que salgas de ahí-

 

Tony miró la mano que le era ofrecida, y estiró la suya, pero se detuvo antes de llegar a Stephen -He causado mucho daño... No puedo, no hay salvación para mí-

 

-La hay, la encontraremos juntos-

 

-No la hay- dicho esto, Tony dio un paso atrás esperando acabar con todo, pero cayó en el mismo balcón, y unos brazos le rodearon. 

-Demonios, Stark- Stephen le abrazaba ahora. Había abierto un portal. El castaño empezó a llorar como nunca lo había hecho en su vida, tomando las ropas del hechicero con fuerza -Estoy aquí-

 

 

"Así que grita mi nombre 

Grita mi nombre cuando te bese gentilmente"

 

-¿Qué estás queriendo decir?- habló Tony sin separarse.

 

Stephen subió una mano hasta el rostro del contrario para terminar en sus labios, acariciandolos suavemente -Estoy diciendo que estoy enamorado de ti, Stark-

 

-Ya te habías tardado, Dr. Strange- Tony acortó las distancias uniendo sus labios en un beso sin prisa pero tampoco sin pausa, diciendo todo lo que sentían en él.

 

 

"Quiero que te quedes 

Quiero que te quedes aunque tú no me quieras"

 

Tony se lo había jurado, le había jurado que ya no amaba a Steve Rogers.

 

"¿Por qué no podías esperar?"-

 

¡Mierda! ¡Tony se lo había asegurado! ¿Por qué mentirle de está forma? ¿Por qué mentirle de tantas formas? ¿¡De qué se trataba todo este estúpido cuento!?

 

"¿Por qué no podías esperar hasta que me desenamorara?"-

 

Stephen observaba al mecánico leer algo con bastante concentración.

 

Repasó aquel rostro una y otra vez; su perfecta nariz, sus largas pestañas, sus suaves labios que podían regresarle a la vida con un simple roce.

 

-¿Qué?- dijo el castaño mirándolo y dejando el libro a un lado -¿Necesitas una foto? - se levantó de su lugar, y caminando hasta él de una manera muy... felina. El doctor no perdió ni un sólo movimiento de vista. Tony se sentó a horcajadas en sus piernas -¿O necesitas verme más de cerca?-

 

Los recuerdos eran tan aleatorios y no podía acallarlos de ninguna forma.

 

Estaba perdiendo la cordura.

 

"¿No vas a gritar mi nombre?"-

 

Desde aquella vez que lo encontró en el balcón, prometió protegerlo de cualquier forma, costase lo que costase

 

"Di mi nombre y estaré en camino"

 

-Al parecer Rhodey necesita mi ayuda. No me extrañes tanto-

 

-Por mí no regreses- 

 

Stephen se había quedado solo en el taller de Tony hace más de 10 minutos, evidentemente todo estaba en silencio. Pero una extraña tonada sonó.

 

No le costó mucho encontrar el culpable en uno de los cajones del taller/laboratorio; era un celular, bastante antiguo, y estaba recibiendo una llamada. Decidió atenderla.

 

-¿Tony?, Tony, soy yo- se escuchó del otro lado, no reconocía la voz, pero estaba seguro de saber quién era -E-escucha Tony, por favor, necesito verte, no sabes cuánto te he extrañado todo este tiempo, sé que no es fácil, pero estoy desesperado, no puedo comer, ni dormir, ni si quiera respirar sin pensar en ti, me equivoqué, pero nunca fue un propósito lastimarte, no sería capaz ,te amo bastante para hacerlo con intención, sé que unas palabras no bastan, pero en verdad lo lamento y estoy dispuesto a todo por ti, por favor, Tony...- el sujeto se había detenido -Tony, yo...- Stephen decidió acabar con la llamada sin saber si hizo lo correcto desde el momento en que contestó. 

Sólo era el amigo de Stark, pero la persona del otro lado de la línea le había hecho bastante daño a él, y sus palabras no eran más que eso; palabras.

 

Y no iba a permitir que Tony cayera otra vez.

 

"Dije que no sentía nada, pero mentí 

Casi corto una pedazo de mí mismo por tu vida

Creo que sólo fui otra parada, hasta que decidiste

Solamente desperdiciaste mi tiempo"

 

 

Lo dio todo por él, ¿y cómo se lo regresaba Tony? ¡Regresando con el tipo de persona que lo orilló a pensar tirarse de un edificio! Y no dudó ni un maldito segundo en regresar con ese imbécil, ¡En tan solo dos días ya lo tenía en su cama nuevamente!

 

Después de todo lo que habían vivido...

 

Stephen acumuló el suficiente coraje para levantarse. A pesar del mareo y las nauseas que habían aparecido hace unos momentos, logró hacerlo.

 

Sólo pudo dar tan sólo unos pasos cuando un recuerdo cruzó por su mente, haciendo que se tropezara, cayendo libremente al suelo. Seguramente el golpe había dejado alguna marca.

 

 

"Eres mi prioridad, te hice mi prioridad

Te reclamé con tanto orgullo y abiertamente"

 

 

-No te... detengas...- susurró Tony lleno de regocijo, disfrutando de las embestidas que Stephen le proporcionaba.

 

En la habitación se podía oír sus agitadas respiraciones combinadas con los gemidos del castaño y Stephen evitaba a toda costa hacerlo, así que se encargó de marcarle desde los hombros hasta el cuello para mantener ocupada su boca. Le encantaba oír únicamente los gemidos del millonario.

 

Tony se retorcía del placer en sus brazos, rogándole por más -Stephen...- escuchar a su pareja mencionar su nombre de ese modo... el cuerpo de Anthony se había convertido en el verdadero edén para Stephen.

 

 

"Y cuando los tiempos eran difíciles, cuando los tiempos eran difíciles"

 

 

-¡No! ¡No! ¡No! ¡Basta!- Stephen apretó sus puños con tanta fuerza que sus uñas lograron penetrar su piel, haciéndole sangrar, apretaba su mandíbula tan fuerte que incluso se podía oír cómo rechinaban sus dientes.

 

Esos recuerdos equivalían a recibir mil puñaladas al mismo tiempo.

 

 

"Me aseguré de tenerte cerca de mí"

 

 

Recordaba cada milímetro de su piel. Su suave piel que se erizaba con cada caricia. Podía oler aún el asfixiante aroma del castaño; sus dulces labios, de los cuales se consideraba un adicto; y aún podía sentir los cálidos suspiros de Tony en su oído, prometiéndole todo lo que hoy se veía imposible.

 

 

"Así que grita mi nombre 

Así que grita mi nombre cuando te bese tan gentilmente

 Quiero que te quedes 

Quiero que te quedes aunque tú no me quieras"

 

 

Eran momentos íntimos, sólo ellos dos.

 

Tony se le entregaba completamente, así como él a Tony. Vio al castaño entregarle su cuerpo de mil formas, y ahora ¿eso no significaba nada? ¿Sólo otra mentira más?

 

¿Ahora se entregaba a Rogers? Cada parte que Tony le había dado, siempre fueron de alguien más. 

Sentía un dolor punzante por todo su cuerpo al pensar en ellos dos juntos.

 

 

"¿Por qué no puedes esperar?"

 

 

Le había enseñado infinitas formas de demostrarle su amor; desde las más sencillas a las más complejas. 

Anthony le había dado un sentido a su vida. Después de sentir la muerte en múltiples ocaciones, ¿qué más podía esperar? Lo había vivido todo. Todo menos esto.

 

Le dio un hogar, un lugar dónde pertenecer.

 

Y sin más, se lo habían arrebatado en menos de una semana. No tuvo tiempo para prepararse.

 

 

"¿Por qué no puedes esperar hasta que me desenamore de ti? 

Grita mi nombre"

 

 

¿Dónde está su futuro juntos? ¿Acaso no dio lo suficiente? ¿Tony esperaba más? ¿O es que nunca quiso nada de él?

 

Quizá el castaño sólo le agradecía las veces que lo salvó.

 

Pero a decir verdad, Tony Stark había sido la salvación para Stephen Strange.

 

Aunque también había descubierto que era su perdición.

 

"Sólo grita mi nombre y estaré en camino"

 

Y le amaría sin importar que estaba matándole lentamente.

Notas finales:

Si quieres más, sabes dónde encontrarlo ;) 

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