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El compañero más insoportable por Sigma

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Notas del fanfic:

EXO no me pertenece.

Pero mis sueños sí. (?)

Notas del capitulo:

¡Hola!

Ya había publicado este fanfic en Wattpad, pero voy a compartirlo por aquí también. ¡Espero que sea de su agrado!

Capítulo 1.

Lu Han se había desvelado por una razón bastante simple: se quedó conversando con su mejor amigo, a quien cariñosamente llamaba "Yunnie". No cerró sus ojos hasta después de las tres y media de la mañana.

A pesar de eso, el joven rubio logró despertar más temprano de lo común ese día... ¡Incluso le ganó a su reloj despertador! Se le veía lleno de energía, aunque también cargaba con cierto nerviosismo, pues comenzaría su carrera universitaria esa misma mañana.

Sus maletas ya estaban listas, bien cerradas, esperándolo junto a la puerta de su habitación. Su casa estaba cerca del edificio de dormitorios de la universidad, pero Lu Han había tomado la decisión de mudarse a éste, de todos modos. Por suerte para él, sus padres lo apoyaron, así que ya tenía su sitio separado.

Los nervios se estaban apoderando de él, ganándole por poco a la emoción. ¡No podía ser bueno empezar el día de esa manera!

Se alistó lo más rápido que pudo y bajó a desayunar, saliendo de su hogar pocos minutos después, no sin antes despedirse de sus padres con un abrazo fuerte.

Iba algo distraído en su caminata, mas de repente sintió que su teléfono celular vibraba, anunciando la llegada de un nuevo mensaje. Sin dudar, sacó el aparato y leyó, sonriendo de lado al ver que le había escrito su amigo Yun.

W-Yun:
Buenos días, ciervo.
¡Hoy es el gran día!

Deer7:
¡Lo sé! Empezamos la universidad... Es increíble.

Yun y Lu Han jamás se habían visto frente a frente, eran amigos sólo a través de internet. ¿Cómo sucedió? Fue inesperado, pero se habían conocido en un foro de música y se habían agradado el uno al otro desde el primer día. Sin darse cuenta, a veces terminaban hablando durante horas. Lo mejor era que su amistad seguía creciendo con el tiempo.

A pesar de que sólo se habían comunicado a través de la aplicación de mensajería instantánea llamada WhatsApp, Lu Han podía asegurar que Yun era una muy buena persona y que las conversaciones con él eran las mejores; éstas le quitaban todo el sueño.

W-Yun:
¿Ya desayunaste algo?

Deer7:
Sí, con mis padres.
Ahora voy hacia mi dormitorio.
Qué extraño es escribir eso... No sé por qué. Jajaja.

W-Yun:
Jajaja. Ya te acostumbrarás.

Deer7:
Seguro que sí.

W-Yun:
¿Estás nervioso?

Deer7:
¡Demasiado!
¿Cómo no estarlo?
Hoy no sólo empiezo con mi carrera.
También conoceré al chico que será mi compañero de habitación durante los próximos 365 días, por lo menos.

W-Yun:
No creo que debas estar tan nervioso.

Deer7:
Entiéndeme, Yunnie.
Soy hijo único, siempre he tenido mi propio espacio...
Pero ahora tendré que compartirlo con alguien más.

W-Yun:
No es nada malo, ciervo.
Yo estoy acostumbrado a compartir mi habitación con alguien.

Deer7:
¿Ah?

W-Yun:
¡Cielos! ¡Qué mal se puede interpretar eso!
Lo que intento decir es que crecí con mi hermano mayor.
Siempre compartí la habitación con él.
Ya estoy acostumbrado.

Deer7:
Claro, eso mismo había entendido yo.
😊

W-Yun:
Jajaja.
Qué mentiroso eres.

Deer7:
Te dejo, Yunnie. Estoy subiendo las escaleras.
Y tengo que desempacar cuando llegue.

W-Yun:
¡Suerte, ciervo! Luego me contarás cómo te fue.
Y claro, yo también te contaré cómo me fue.

Deer7:
¡Claro que sí!
Bye-bye.

Lu Han soltó un suspiro y guardó su teléfono celular en el bolsillo de su pantalón, pasando luego a acomodar bien su mochila. Debía reconocer que conversar un poco con Yun le había servido, pues ya se encontraba más relajado que antes... ¿Cierto?

A pesar de haber hablado con su amigo, el rubio realmente no sabía si estaba listo o no para el inicio de su vida como estudiante universitario. Estaba ahí, parado en frente del dormitorio cuya puerta estaba marcada con el número 14, pero sentía que era incapaz de moverse y que sus piernas temblaban más que un flan recién servido.

—Tal vez mi compañero ya está ahí, así que tocar la puerta sería lo más educado —pensó en voz alta—. ¡Pero también es mi dormitorio ahora! Me dieron una llave en el escritorio de abajo... Puedo entrar y ya, ¿no?

Ni siquiera sabía por qué estaba pensando demasiado las cosas. Negó un par de veces antes de por fin decidirse a insertar la llave para abrir la puerta, avanzando hacia el interior del sitio incluso con cuidado, como si el suelo estuviera hecho de cristal o algo parecido. Al dar sus primeros pasos en el que sería su nuevo dormitorio, notó que su compañero todavía no llegaba, por lo que aprovechó para explorar un poco más y, por supuesto, para elegir la cama que le pareciera más cómoda.

Había sólo un cuarto de baño, pero fuera de eso, cada lado de la habitación contaba con las mismas cosas: una cama, una pequeña mesa junto a ella, un escritorio más espacioso en frente, acompañado de su silla para sentarse a trabajar.

Al final se decidió por la cama que estaba en el lado izquierdo de la habitación y empezó a acomodar sus pertenencias con toda tranquilidad. Tras una media hora, ya había sacado la gran parte de sus cosas de las maletas; le faltaban pocas prendas por colgar en el armario, le gustaba cómo se veían las fotografías que había llevado para ponerlas encima de la pequeña mesa que tenía a un lado de su cama, también ya había dejado todo en orden encima de su escritorio, desde su computadora portátil hasta el más simple de sus lápices.

Había quedado perfecto. En verdad le habría gustado que todo se quedara así, pero las cosas cambiaron cuando la puerta se abrió y la mirada de Lu Han se encontró con un joven más alto que él, de piel blanca, con lacio y levemente desordenado cabello castaño. Al notar un par de maletas detrás de él, sonrió un poco. ¡Ese chico debía ser su compañero de habitación!

—Hola —saludó con cierta timidez—. Soy Lu Han, mucho gusto.

No se le ocurrió qué otra cosa decir para que su presentación fuera mejor. Sabía lo importante que era dar una buena impresión; después de todo, se tenía sólo una oportunidad para ello y sería terrible arruinarla.

—Lu Han... —Repitió el otro chico, completamente serio.

—Sí, exactamente —contestó el rubio, esperando a que el más alto también se presentara.

—¿Por qué tus cosas están en el lado izquierdo de la habitación?

—¿Eh?

Esa pregunta lo había atrapado por sorpresa. ¿Acaso había algo malo con el hecho de que sus cosas estuvieran en el lado izquierdo?

—¿Tengo que preguntar otra vez?

—No, no. Yo... sólo... —Intentó reaccionar para dar una explicación—. Elegí el lado izquierdo.

—El lado izquierdo es mío.

—¿Ah? ¡¿Por qué?!

—¿No es obvio? Está más cerca del baño —señaló.

—Pero... yo llegué al dormitorio antes que tú —trató de defenderse.

—Sólo mueve tus cosas al lado derecho y ya —se quejó el castaño.

—¡No! —Contestó, perdiendo la calma—. Tú acomoda tus cosas en el lado derecho.

No le gustaba para nada aquella actitud con la cual su compañero de habitación había llegado. Lu Han se la había pasado algo nervioso, pensando en quién sería su compañero, pero aun así tenía seguro que se mostraría amable con él y hasta tenía pensado hacer el esfuerzo por llevarse bien, pero ahora parecía imposible. Vamos, ¿quién rayos tenía una discusión en su primer día?

—Quiero el lado izquierdo —insistió, mirando a Lu Han fijamente—. ¿Me lo darás por las buenas? ¿O por las malas? Tú decides.

—¿Qué...?

No podía creer lo que acababa de escuchar. Terminó por soltar un suspiro frustrado, era obvio que no quería pelear, y sabía que lo más sencillo era dejarle el lado izquierdo al castaño para que éste cerrara la boca de una buena vez.

Adiós a todo el esfuerzo que había puesto en acomodar sus cosas para que su lado, que ahora le estaban quitando, se viera bien.

—Me escuchaste, ¿o no?

—Sí, sí. Te escuché —respondió el más bajo—. Quédate con el lado izquierdo, no importa.

Frunció el ceño y empezó a quitar sus cosas para dejarle el espacio libre a su compañero de habitación. Claro que le parecía de lo más injusto, pero sabía que lo más adecuado era evitar discusiones con él, la misma persona con la que tendría que convivir durante un año entero, antes de que hicieran cambios en los dormitorios.

El castaño se acercó a dejar sus cosas cuando Lu Han finalmente terminó de llevar las suyas al otro lado de la habitación. Volteó a verlo y sonrió satisfecho.

—Mi nombre es Oh Se Hun, por cierto —se presentó, actuando como si no hubiera sucedido nada fuera de lo común tan sólo unos minutos antes.

Se Hun empezó a desempacar, ignorando por completo la mirada cargada de desagrado que Lu Han le estaba dedicando desde su cama. ¿Realmente sería capaz de soportar a ese tipo durante dos largos semestres?

Llegó la hora de irse a clases. Para su buena suerte, Lu Han no tenía ninguna en común con su insoportable compañero de habitación. Gracias a eso, Lu Han no volvió a hablar con Se Hun para nada durante el resto del día.

Estaba acostado en su cama, preguntándose si su compañero iba a llegar más tarde al dormitorio. La verdad era que esperaba que sí, esperaba que llegara cuando él ya estuviera dormido... Así todo sería más fácil, pues no tendría que convivir con él más de lo necesario. Suspiró y cerró los ojos, ni siquiera tenía ganas de cambiar su ropa por algo más cómodo para descansar. Aún era temprano, pero Lu Han no tenía ganas de nada, estaba seguro de que se iba a quedar dormido en su cama si sólo se relajaba un poco más.

Eran más o menos las nueve y media de la noche cuando su teléfono celular vibró otra vez. A pesar de que Lu Han se sentía agotado, estiró su mano hasta alcanzar su smartphone y abrió el nuevo mensaje por parte de Yun.

W-Yun:
¿Ciervo?
¿Estás ahí?

Deer7:
Sí, aquí estoy, Yunnie.
Hola.

W-Yun:
El primer día de universidad fue una locura.
Mis profesores dan miedo. Jajaja.

Deer7:
¿Son estrictos?

W-Yun:
Más de lo necesario, diría yo.
¡¿Quién encarga tarea el primer día de clases?!
En fin... ¿Cómo te fue?

Deer7:
Las clases no estuvieron nada mal, pero...

W-Yun:
¿Pero?

Deer7:
Mi compañero de habitación...
¡Es un imbécil de lo peor!

W-Yun:
¿En serio? ¡Qué mala suerte!
Mi compañero de habitación es simpático.

Deer7:
¿Por qué no podemos cambiar de lugar?

W-Yun:
Así es la vida, ciervo.

Deer7:
Oye... Sé que es temprano, y en serio me gustaría hablar contigo un poco más.
Pero ya tengo sueño.

W-Yun:
No te preocupes. Descansa.
Yo tengo que seguir con la tarea.

Deer7:
Suerte con eso.
Buenas noches, Yunnie.

W-Yun:
Buenas noches, ciervo.

Lu Han dejó su celular a un lado y se movió un poco en la cama. Tal vez era su imaginación, pero la cama en el lado izquierdo de la habitación se veía más cómoda.

—Maldito seas, Oh Se Hun —murmuró.

Continuará.

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