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Mi único amor por zandaleesol

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Notas del fanfic:

Advertencia: Este es un universo alterno, los personajes se escaparon del Potterverso y aceptaron ser protagonistas de esta historia en un mundo sin magia.

Título: “Mi Único Amor”


Personajes: Harry Potter/Severus Snape


Disclaimer: Los personajes no me pertenecen, son de propiedad de JK Rowling, sólo los tomo prestados para divertirme con ellos.


Advertencia: Este es un universo alterno, los personajes se escaparon del Potterverso y aceptaron ser protagonistas de esta historia en un mundo sin magia.


Adaptación de la novela de Bárbara Cartland


Capítulo 1. Conociéndonos


Estaba completamente molesto con la carta que había recibido esa mañana, pero su molestia no era con quienes le habían enviado la carta, sino que era consigo mismo, no entendía como podía haber relegado aquello, habían pasado cinco años y se había olvidado por completo del asunto. Ahora amablemente el director del internado le recordaba su deber, un deber que nadie le había obligado a aceptar, lo había hecho porque había sentido pena, la madre del chico había sido su mejor amiga aunque con el padre se llevará pésimo, seguía sintiendo cariño por Lily, sin embargo cuando ella había muerto junto a su esposo en aquel accidente, el pequeño de sólo un año de edad había quedado a cargo de la hermana de ella.


A él nunca le había agradado Petunia, siempre había creído que sentía mucha rabia y envidia en contra de Lily y no se había equivocado. El pequeño había sido entregado a sus parientes más directos, los únicos que le quedaban, por parte de padre no existía nadie que se hiciera cargo del niño y junto a esa gente había sufrido horrores, no lo castigaban físicamente, pero pasaba hambre, no le proporcionaban el vestuario adecuado, dormía en una horrible alacena, ni siquiera le habían proveído una buena habitación decente, había sufrido mucho en casa de su tía, había sido una suerte que alguien denunciara el mal trato que le daban y la justicia finalmente decidiera darle la custodia legal a otra persona.


Cuando lo había rescatado de aquella casa hacía casi siete años era un chiquillo esmirriado y demasiado pequeño para su edad, once años tenía entonces, pero la verdad era que su desarrollo no había sido el normal, parecía un chico de ocho o diez años. Harry había estado a punto de ser entregado a una familia adoptiva, pero afortunadamente le dieron la oportunidad a él, desgraciadamente sus ocupaciones y ritmo de vida no le permitían quedarse con el niño, por eso optó por un internado donde por supuesto sería bien tratado y tendría todo lo que antes le habían negado, al menos en el aspecto material.


En la carta el director del internado le decía que Harry a mediados del verano ya cumplía dieciocho años y que naturalmente estaba finalizando sus estudios secundarios, aunque pronto sería un joven emancipado, no tenía mucha idea de lo que sería de su vida puesto que no tenía medios propios con los que sostenerse. Por eso se tomaba la libertad de escribirle, para hablarle del asunto, esperaba que él como hombre de recursos que era pudiera ayudar al muchacho de alguna forma.


Severus no lo pensó demasiado, su sentimiento de culpa crecía cada vez por haberse olvidado del muchacho de esa forma, no se había comportado a la altura de lo que había sido su amistad con Lily y de la promesa que le hiciera hacía siete años, velar porque su hijo jamás volviera a vivir necesidades de ningún tipo e iba a cumplirla. No lo pensó más visitaría el internado aquella misma tarde para hablar con el director en persona, aprovecharía que sus negocios los tendrían atado durante varios días en la ciudad y se ocuparía del asunto, se golpeó mentalmente por pensar en Harry como un “asunto” pero él era un hombre práctico ante todo, era algo que había aprendido de su padre, un hombre al que no había apreciado nada, puesto que a pesar de darle todo lo que el dinero puede comprar nunca le dio afecto, siempre fue duro y frío, la verdad no había lamentado mucho su muerte que había ocurrido hacía más de diez años, le parecía que había vivido demasiado aquel miserable. Su madre si que era un hermoso recuerdo, lástima que muriese siendo él tan niño, quizá por eso se había sentido inclinado a proteger en cierta forma al hijo de su amiga, él había sabido lo que era crecer sin el afecto de una familia verdadera, sin embargo tampoco había formado la suya propia, tenía ya treinta y siete años y estaba seguro de no conocer el amor verdadero.


Había tenido muchas parejas y relaciones, pero con ninguno de ellos había llegado a nada concreto, sí efectivamente eran ellos porque habían sido muchos, quizá demasiado como le decía su amigo Lucius Malfoy, que también era otro que tenía fama de “play boy”, quizá por eso la amistad entre ellos era tan grande tenían en común muchísimo no sólo que ninguno era heterosexual, sino que además habían tenido demasiadas parejas y claro huían del los compromisos serios como quien huye del demonio.

~*~*~*~*~*~*~*~*~*~*~*


Ya eran casi las tres de la tarde, la hora en que había quedado de visitar a Albus Dumbledore para aquella reunión que definiría el futuro de Harry Potter. Habían comenzado los calores de la primavera, el campo estaba todo verde, algo taciturno y también preocupado por lo que resolvería con el director del internado, avanzaba ya por los jardines del mismo en su vehículo manejado por chofer. De la derecha entre los árboles le llegaban risas, un alegre grupo de muchachos que vestía uniforme se acercaron al camino. Un chiquillo delgado, extraordinariamente delgado de cabellos negros y ojos verdes y con un pañuelo en la cabeza de donde se escapaban las rebeldes greñas negras se dirigió delante de los demás muchachos cerca del automóvil que marchaba con lentitud, reía despreocupadamente, pero al notar la presencia del desconocido, sin pararse a mirarlo, volvió riendo sobre sus pasos.


Severus sólo sonrió para sí, la alegría de aquel grupo de jóvenes le resultaba contagiosa, le recordaba su propia estadía en aquel internado hacía ya más de veinte años, a la muerte de su madre, Tobías Snape su padre, le había enviado a ese lugar para deshacerse de él, sí, le fue doloroso por muchos años saber que su padre no lo amaba, lo dejó en aquel internado olvidándose de él, jamás recibió una visita de su parte, ni una carta, ni un regalo de Navidad, mucho menos de cumpleaños. Pero cuando se convirtió en adulto pudo comprender muchas cosas, entre ellas el que su padre no lo amara, simplemente porque hay seres que están incapacitados para el amor, se aman tanto a sí mismo que no pueden dar amor a otros y ese había sido el caso de su padre.


En aquel internado había forjado su amistad con Lucius Malfoy, a diferencia de él, Lucius nunca había sufrido por que lo apartaran de los suyos a tan temprana edad, pertenecía también a una familia muy acaudalada, pero que tampoco se ocupaba mucho de él, eso sí en Navidad y cumpleaños recibía regalos y saludos protocolares de su familia que “apreciaba” bastante. Ya por entonces llamaba mucho la atención entre sus compañeros por esa inclinación al lujo que poseía, pero a pesar de eso y sus locuras juveniles fue un muchacho reflexivo y habilidoso siempre, eso tenían en común y los llevó a forjar una gran amistad que perduraba hasta hoy.


El automóvil se detenía ya en la entrada del edificio que servía de escuela, la fachada era imponente y de aspecto antiguo, nadie sabía que él era su mayor benefactor, claro a parte del director y cuerpo docente. Aquel era uno de sus secretos, en el mundo de los negocios se hablaba mucho de él, pero pocos sabían que le gustaba colaborar con obras benéficas y sociales, no era un hombre sólo preocupado de amasar fortuna porque sí como lo había hecho su padre. Sin duda desde la tumba aquél le enviaba sus maldiciones por dilapidar el dinero en cosas tan absurdas como educar a chicos que no tenían ni la oportunidad ni personas que se ocuparan de su futuro. Descendió del automóvil sin esperar a que su chofer le abriese la puerta, luego de acomodar su traje de color azul, no llevaba corbata porque el calor de esos días primaverales simplemente lo impedía, se dirigió hacía la entrada del edificio, a los pies de la escalera le esperaba la secretaria del director, Minerva McGonagall quien lo saludó con toda amabilidad.


Juntos se encaminaron hacía la oficina del director, por el camino se encontraron con muchachos de todas las edades, pero que vestían idéntico uniforme.


─ Este lugar permanece sin alteraciones ─dijo Severus ─hace bastante tiempo que no venía por aquí…

─ Lo mismo dice el director… hace demasiado tiempo que usted no nos visita… exactamente siete años.

─ Realmente lo lamento… no ha sido a propósito… es que…

─ No me de explicaciones a mí… yo sólo soy la secretaria del director… es a él a quien deberá darle explicaciones ─dijo Minerva en tono de reproche que no quería ocultar.


Severus simplemente decidió guardar silencio, era cierto, era al director a quien debía intentar convencer de que había estado “demasiado ocupado esos siete años como para recordar al chico de once años que había dejado a su cuidado y que había resultado tan poco importante en su vida que simplemente si había pensado en él más de dos veces en esos años era casi milagroso”. Era sencillamente monstruoso su actuar, no tenía justificación alguna para semejante olvido, aceptaría todo lo que dijese Albus Dumbledore, no tenía perdón ni de Dios ni del Diablo.


A pesar de conocer la excesiva gentileza el anciano director, y estando casi seguro que no le haría reproche alguno por su descuido, intentaría hacer algo por reparar en lo posible si había causado algún mal. Aunque la verdad estaba convencido que el hijo de Lily ni siquiera debía recordarlo, seguro que se había olvidado de él tan pronto como se encontró a salvo de los malos tratos de sus parientes.


Con aire un poco tímido que le recordó su época de estudiante en el internado tocó a la puerta del director, no escuchó la voz de éste diciendo que pasara, pero era un hecho que esperaba su llegada puntual. Entró al despacho y encontró al anciano director sentado tras un amplio y cómodo sillón, el pelo y la larga barba enteramente blancas, los ojos azules expresivos y sonrisa benévola, le daban ese aire que atribuían a los antiguos senadores romanos, mezcla de majestad y familiaridad, pero que imponía. Entró al despacho amueblado en un estilo indefinido, el director se puso de pie y se adelantó con una mano para saludarlo formalmente.


─ Bienvenido Severus… es un gusto volver a verlo después de tantos años ─dijo el anciano con una sonrisa amable


Aunque el tono no era de reproche Severus no pudo evitar sentirse culpable por la alusión a los años transcurridos desde que había estado en ese despacho por última vez.


─ Director… muchas gracias… realmente no puedo dejar de expresar mi pesar por tan larga ausencia… realmente no tengo justificación para mi…

─ No… no Severus… nada de disculpas… comprendo perfectamente que ahora es un hombre muy ocupado… por eso aprecio más de lo que imagina que haya sido usted mismo quien se tome la molestia de venir hasta aquí a ocuparse de este asunto relacionado con el hijo Lily y James.

─ Es usted más comprensivo de lo que merezco… le aseguro que no hubo mala intención de mi parte al no ocuparme del chico… quiero decir de Harry…

─ Hemos intentado dentro de lo posible que fuera feliz en este lugar… y me parece que no fracasamos… Harry es un chico excepcional.

─ La verdad me alegra… supongo que debido a las circunstancia en las que vivía con sus parientes… en cualquier lugar sería feliz… pero mi propia experiencia me ha enseñado que este lugar tiene la calidez de un verdadero hogar ─dijo Severus con sinceridad

─ Sí… es cierto y me alegro que nos confiara la educación de Harry, es un chico inteligente con un gran potencial, sólo necesita de una persona que lo apoye… nosotros aquí le dimos los conocimientos y valores que necesita para enfrentar la vida… pero creo que ahora que ya está por convertirse en adulto, no le vendría mal conocer el calor de hogar que nunca tuvo, quizá mi petición llega un poco a destiempo Severus… pero realmente me alegraría saber que Harry contará con usted no sólo en el aspecto económico sino también emocional, ese chico necesita un hogar de verdad, al final de cuentas esta no deja de ser una escuela.

─ Es cierto… tiene usted toda la razón director… no puedo evitar sentir que en realidad hice muy poco por Harry…

─ No diga eso… hizo más de lo que sus parientes… era natural que no pudiera mantenerlo a su lado… usted es un hombre muy ocupado y lógicamente no tenía tiempo para hacer de padre… pero se sorprenderá de ver lo mucho que Harry lo estima.

─ ¿Harry me estima?... pero si soy un perfecto desconocido para él… sólo soy el hombre que por casualidad lo sacó del lado de esas gentes… pero eso fue todo.

─ En eso se equivoca… en estos años no ha existido un solo día en que ese muchacho no pensará en usted y en lo mucho que le debe ─dijo el director

─ ¡¡Por Dios!!... no puede ser… no me debe nada en absoluto ─dijo Severus

─ Harry no piensa así… siente que le debe la vida.

─ Eso no esta bien… usted debe explicarle que yo sólo…

─ Tendrá oportunidad de explicarle usted mismo… le dije a Minerva que lo trajera a la oficina cuando usted llegara… ese chico no me perdonaría si supiera que usted ha venido y yo no le he permitido verlo.


Severus no supo que decir, le resultaba bastante inesperado volver a ver al chico luego de siete años, pero luego pensó que era bastante lógico que el director propiciara ese encuentro, si deseaba que él se ocupara del futuro de Harry era muy natural que el muchacho conociera algo con respecto al hombre que lo había enviado a ese internado.


Mientras esperaban el director pidió unas tazas de té y bizcochos a pesar de que aún no era la hora; Severus no acostumbraba a beber té, sólo tomaba café y lo hacía a cualquier hora, sus hábitos no eran muy ordenados en cuanto a las comidas. Pero naturalmente no rechazó el ofrecimiento del director pues no era un hombre descortés.


De pronto la puerta del despacho se abrió lentamente, Severus sentado frente al escritorio del director no pudo ver de inmediato a quien entraba, pues quedaba de espaldas a la puerta.


─ Permiso señor… la señora McGonagall dijo que usted me esperaba ─dijo Harry con voz que dejaba translucir algo de nerviosismo

─ Sí… sí Harry… así es… entra con toda confianza.


La puerta tras Severus se cerró con suavidad y percibió el andar lento y suave del muchacho.


─ Harry –dijo el director ─quiero presentarte al señor Severus Snape… aunque en realidad creo que ya lo conoces.


Severus se volvió para mirar al muchacho que se había detenido cerca de él. Su asombro fue tremendo al reconocer en ese chico al mismo muchacho que había visto acercarse a su automóvil cuando recién llegaba a la escuela, el chico ya no llevaba aquel pañuelo blanco en la cabeza, por lo que era perfectamente visible su cabello negro que estaba todo alborotado; se preguntó cómo era posible que no reconociera en aquel momento al muchacho, sus ojos eran igual a los de su amiga Lily. Pero luego de mirarlo más detenidamente comprendió porque no lo había reconocido, Harry no le recordaba en absoluto a ese chico de once años que él había dejado en la escuela, el muchacho que tenía frente a él era completamente diferente, para empezar prácticamente tenía su misma estatura, aún era delgado, pero sus formas ahora eran atléticas y firmes, su rostro era más maduro, había perdido aquellas facciones de la niñez, pero aún seguían siendo suaves y delicadas, sin embargo eran los ojos lo que más llamaba la atención en aquel rostro, eran expresivos e inteligentes. Severus se levantó de su asiento y le tendió la mano al chico que lo miraba con ojos emocionados.


─ Harry… estás muy cambiado… casi no te reconozco ─dijo Severus con una sonrisa


En un acto completamente inesperado para Severus, en vez de aceptar su mano, Harry se abalanzó sobre él y lo estrechó fuertemente. Severus miró con asombro al director que le sonría y asentía con la cabeza. Por varios segundos que para el hombre mayor fueron bastante largos tuvo al muchacho apegado a él, sin saber muy bien como debía responder y sintiéndose extrañamente perturbado por aquel gesto espontáneo del chico, deseó apartarlo pero al parecer Harry prefería seguir abrazándolo un poco más.


─ Harry… debo reconocer que este recibimiento tuyo es más de lo que esperaba… apenas me conoces y la verdad no creo ser digno de…


Harry se apartó un poco pero aún mantenía sus manos en la cintura del hombre mayor.


─ Usted me salvó… jamás nadie hizo tanto por mí como ha hecho usted… le debo todo… sólo espero que la vida me de la oportunidad de pagarle…

─ ¡Oh no!... por favor Harry… ¡que cosas dices!... pagar… que ocurrencia… no me debes nada en absoluto.

─ Le debo mi felicidad… esta escuela ha sido un verdadero hogar para mí…


Unos toques suaves en la puerta interrumpieron las palabras agradecidas del chico, Minerva McGonagall entró cargando una bandeja con té y bizcochos que depositó con cuidado en una repisa.


─ El director pensó que le vendría bien una taza de té ─dijo Minerva


Esta interrupción sirvió para que Harry finalmente se apartara de Severus que se encontraba bastante abochornado por la reacción del muchacho, era tan espontáneo y afectuoso que no tuvo la menor duda de que era el hijo de su amiga Lily Evans.


─ Muchas gracias Minerva… la verdad es que soy yo quien está más ansioso de probar esos bizcochos… creo que Harry debería aprovechar de llevar a nuestro visitante a dar un paseo por los jardines… me parece que tienen muchas cosas que decirse aún ─dijo el director


Harry sonrió ante la sugerencia del director, realmente deseaba estar a solas con ese hombre al que estaba seguro de deberle todo en su vida.

*~*~*~*~*~*~*~*~*~*~


Severus salió de la oficina del director acompañado por Harry, en los pasillos se toparon con alumnos de todas las edades. La situación resultaba algo embarazosa para los dos, pero por razones muy diferentes.


El hombre mayor estaba aún asombrado por el recibimiento tan cariñoso que había recibido de parte de Harry, su convencimiento en que el chico no lo recordaba era tal que al ver que el asunto era totalmente opuesto le había hecho sentir más culpa y vergüenza.

Harry por su parte estaba feliz de que Severus se hubiese tomado un tiempo para venir hasta la escuela, sabía que el hombre no estaba obligado a hacerlo, puesto que era una persona sumamente ocupada.


Severus no estaba seguro de que tema debía tratar primero con Harry, si el relacionado con su futuro o quizá debían hablar sobre el pasado. Llegaron al jardín que estaba a esa hora ya solitario, Harry a pesar se sentirse cohibido creía que debía decir algo, podía ser que Severus pensara que él tenía algún problema y no era un chico normal.


─ Harry… ¿has pensado en lo qué te gustaría hacer al terminar la escuela?... no queda mucho… en apenas un mes te graduarás de la escuela.

─ Bueno no estoy seguro… hay varias cosas en las que he pensado… pero

─ Quisiera que supieras que seguirás contando con mi apoyo… en cualquier cosa que desees emprender.

─ Yo se lo agradezco… pero no quisiera abusar… usted ya ha hecho demasiado por mí.

─ No… no Harry… he hecho muy poco… pude hacer más por ti.

─ No debe decir eso… usted no tenía obligaciones conmigo y sin embargo me trajo a esta escuela y pagó mi educación… y…

─ Y eso es todo Harry… no hice más… creo que cualquiera hubiese hecho lo que yo.

─ No… no es así… usted me dio la oportunidad de tener otra vida al traerme aquí… he sido feliz estando aquí estos años ─dijo el chico


Severus guardó silencio por un instante, su primera impresión no había sido equivocada el chico realmente poseía la dulzura de su madre. Sabía que él no cumplió de forma ejemplar como tutor del chico pero a pesar de ello Harry no le reclamaba.


─ Harry quisiera pedirte dos cosas

─ Sí…

─ La primera… que no me trates de usted… llámame Severus… y la segunda pues me gustaría que estas vacaciones que serán las primeras para ti fuera de la escuela… quiero decir como ex alumno, las pasaras conmigo… hace mucho tiempo que no me tomo un descanso y no me vendrá mal… me gustaría que nos conociéramos mejor… desearía que me vieras como algo más que el extraño que pagó tu educación en esta escuela… quisiera… si es posible que me vieras como un amigo.


Harry se sintió tan emocionado que no sabía que decir, tenía unas ganas locas de lanzarse en los brazos de Severus para expresarle de alguna forma el tremendo agradecimiento que sentía por ese hombre que lo había sacado de la casa de sus tíos, por haberlo rescatado de ese lugar donde sólo había conocido el dolor.


─ Bueno yo… en realidad estoy feliz… gracias Severus… es usted… es decir tú eres una gran persona… espero tener algún día la oportunidad de hacer algo por ti que pueda igualar a lo que tú…

─ Puedes hacer algo en este mismo momento –dijo Severus

─ ¿Qué cosa?

─ Dejar de agradecer Harry… por favor.


Harry volvió a sonreír, no volvería a mencionar otra vez la palabra agradecimiento, pero no por eso dejaría de sentirlo.


─ Bien qué te parece si me cuentas algo de ti –dijo Severus

─ ¿De mí?... pues no sé… no creo que mi vida sea tan interesante.

─ La vida de un estudiante nunca lo es –dijo Severus


Harry no dijo nada, sólo le devolvió una mirada algo confusa.


─ ¡¡Estoy bromeando Harry!!...


Harry rió de buena gana con la broma, era la segunda vez en su vida que veía a Severus, pero sentía que lo conocía desde hacía años. Dieron un largo paseo por los jardines casi dos horas estuvieron conversando, pero no sólo de las cosas que Harry hacía en la escuela sino también de sus gustos, sus sueños y aspiraciones.


Severus quedó gratamente sorprendido con el chico, era inteligente, sensible, alegre a pesar de que su infancia había sido bastante dura, en realidad bastante dura junto a la hermana de su madre. Pero Harry parecía no dejar que esos recuerdos tristes lo privaran de las cosas buenas que le daba la vida, la escuela, sus amigos, profesores. Sin embargo, Severus sentía que había llegado el momento de que Harry conociera otras cosas, otros aspectos de la vida, había pasado su adolescencia encerrado en la escuela, hasta entonces sólo había conocido de estudios, deberes y normas; lo mismo que había aprendido él, ya que había pasado más años que Harry en ese internado y al salir de el sabía tan poco del mundo, estaba tan poco preparado para otro tipo de vida que debió enfrentar muchas situaciones difíciles, pero aquello no sucedería con Harry, no estaría solo, lo tendría a él para guiarlo y hacerle las cosas más sencillas.


Regresaron juntos a la oficina del director, Harry se despidió de Severus en la puerta, ya que debía regresar a su dormitorio a cambiarse para la cena, con un fuerte abrazo agradeció silenciosamente el que Severus se interesara por él y su vida, por había alguien a quien le importaba, y eso lo hacía el chico más feliz del mundo.  

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