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Nostalgia de amor por zandaleesol

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Disclaimer: los personajes no me pertenecen, todos propiedad de J.K. Rowling.


“Nostalgia de Amor”


─¡Mira quiénes han venido!


Harry había levantado la cabeza al oír a su amigo y cuñado, entonces lo vio, ahí estaba él, con un abrigo oscuro abotonado hasta el cuello, seguía siendo el mismo. Estaba junto a su esposa e hijo, el pequeño era una exacta replica de su padre. Luego de dirigirles un seco saludo con la cabeza se había volteado, dándole la espalda a él.


Hacía años que no lo veía, los mismos años que tenía su hija menor, nueve exactamente, nadie jamás sabría que él y Draco Malfoy, por esas casualidades de la vida se habían encontrado y habían pasado una semana completa amándose, olvidados del mundo y de las obligaciones que los ataban a otras personas.


Flash Back

Acababa de instalarse en la habitación del hotel, apenas llevaba un bolso de mano, un reducido equipaje pues sólo estaría seis días en el lugar, en la oficina le habían reservado la mejor habitación del hotel, una espectacular vista al mar que a esa hora del mediodía tenía un tono esmeralda que refulgía al sol con tonalidades de oro, sin mucho entusiasmo había aceptado que su superior en la oficina de Aurors le enviara a él a esa convención. Su vida era tan tranquila, tan pacífica, tan sin matices, pero era lo que él siempre había deseado en sus años de adolescente, paz, nunca la había logrado, sólo después de terminar definitivamente con Voldemort.


Después de guardar su reducido equipaje y darse una ducha, bajó al comedor del hotel para almorzar, estar solo no era algo a lo que estaba habituado, con dos niños en casa que siempre estaban peleando, con su esposa que siempre estaba intentando calmar a los chicos, los primos que también pasaban más tiempo con su hijos más que en sus casas, pues rara vez podía disfrutar de la paz que le daba el encontrarse en ese hotel sin su familia.


Después del almuerzo que le resultó muy satisfactorio decidió dar una vuelta por el hotel, el lugar era realmente fantástico, llamaba a la paz. Por su posición estratégica, desde aquel lugar podía contemplar el mar. Se sintió alegre, estirado en una silla de lona junto a la piscina, seguro de sí mismo y que vencería el porvenir, adormecido por el calor de la tarde entornó los ojos para admirar las claridades luminosas del horizonte lejano. Reflexionaba sobre su vida, sobre el pasado, asombrándose de verlo de color distinto.


Una impresión profunda y súbita lo sacudió y sería la que transformaría su existencia. Huéspedes recién llegados al hotel, se afirmaban en las barandillas de hierro que cerraban el paso a un acantilado y que a su vez concedían protección a quienes se acercaban para mirar el mar. A esa hora de la tarde el sol ya se hundía lentamente, con majestad soberana en el fondo de las aguas, su disco se ensanchaba, aplastándose a medida que tocaba el horizonte, convertido en una hoguera que hería la vista con su tono violento, y luego desaparecía de la superficie de los mares en una gran agonía violeta, anaranjada, rosa, lila, según las súbitas y continuas transformaciones del cielo. Sin querer había fijado su atención en las personas afirmadas en la barandilla.


La impresión que experimentó fue tan fuerte que parecía insostenible, al ver a pocos pasos a un hombre joven, de cuerpo esbelto, modelado por un impecable traje blanco, los cabellos rubios levemente largos y rizados. Era Draco Malfoy, surgiendo nuevamente en su vida, hacía más de doce años que no le veía, pero no parecía haber cambiado demasiado, al menos no físicamente.


Sin saber porque en vez de hacer todo lo posible por evitar un encuentro con el que fuera su rival durante tantos años, se levantó de la silla y se fue acercando con disimulo hacía el grupo de personas que observaban el mar. Estando más cerca pudo contemplar mejor a Draco, aquella ligera flacura que él recordaba en el rostro de ese por entonces muchacho de diecisiete años, aún la conservaba, las mejillas eran más sonrosadas y alegres, pero en su rostro delgado y voluntarioso, en la plegadura especial de su sonrisa, el modo de llevar la cabeza, los cabellos rubios, la silueta, en todo eso seguía siendo el mismo de antes. Harry se quedó sobrecogido, contemplándolo como se observa una resurrección, pasmado por aquella coincidencia. De pronto sintió que esas pupilas grises se volvían hacia a él, como si un imán invisible las hiciera encontrarse con su observador, fue una mirada casi acariciadora la del rubio, pero a la vez grave e impenetrable. Vio formarse en esa boca la sonrisa burlona de antaño. Y sintió algo que en el pasado le había conmovido, de pronto vino a él una súbita palpitación de corazón que hacía muchos años no experimentaba. Fue agradable sentir otra vez antiguas emociones, que le repetían que su alma podía renacer y podía revivir gloriosa y sentimentalmente.


Por un instante pensó que Draco simplemente daría la media vuelta y evitaría hablar con él, pero se equivocó, con el mismo andar arrogante de sus mejores años, se fue acercando a él.


─Potter... vaya es increíble… de tantos hoteles que existen teníamos que coincidir en el mismo.

─Malfoy… no cabe duda que sigues siendo tan agradable como en el pasado ─dijo Harry con tono sarcástico


Draco simplemente ignoró las palabras de su enemigo.


─¿Qué haces aquí Potter?... ¿Vacaciones?... no es este un lugar demasiado elegante para ti.

─No estoy de vacaciones… vine a una Convención… es trabajo.

─Ah… asuntos profesionales… debe gustarte mucho tu trabajo en el Ministerio.

─Sí Malfoy… así es… me encanta.

─Sobre eso no tengo dudas… siempre te gusto jugar al héroe.

─Tú sí debes estar de vacaciones… supe que tu familia conservó su fortuna después de los juicios.

─Así fue… de vez en cuando me escapo a este hotel… para relajarme. Hay momentos en que es bueno estar lejos de la familia… mi hijo tiene dos años y mi esposa es una mujer encantadora.

─Yo no dejaría sola jamás a una mujer encantadora ─dijo Harry con tono malicioso que no le era propio

─Supongo que la señora Potter estará acompañándote.

─No… Ginny debió quedarse tenemos dos hijos… dan mucho trabajo.

─Tú esposa debe considerarse muy afortunada, casada con el “Salvador del Mundo”.

─El afortunado soy yo.

─Sí claro… ese era el sueño de tu vida Potter… ser parte del clan Weasley…

─Y el tuyo ser parte de la familia de Voldemort ─dijo Harry sin miramientos


Draco hizo una mueca de disgusto, Potter también podía ser malicioso cuando se lo proponía.


─Debo ir a mi habitación a cambiarme… no puedo decir que fue un placer Potter.

─Lo mismo digo Malfoy.


El rubio se volvió dándole la espalda, sabía que Harry lo seguiría con la mirada, no por simpatía, sino por curiosidad. Pero por una extraña razón aquello le resultaba agradable, había notado a Potter en cuanto se había acercado a la barandilla, había fingido no verlo, pero lo cierto es que había notado cada mirada de esos ojos verdes. Sin querer sentía la resurrección de horas fugitivas y extrañamente encantadoras de un pasado perdido, se sintió saturado de antiguas emociones. Mientras se dirigía a su habitación no pudo evitar recordar tantas cosas que se había empeñado en olvidar en esos años, el final de la guerra, la última batalla en Hogwarts, aquel vuelo en escoba, con el que Potter le había salvado la vida y por lo que jamás le dio las gracias. Era extraño, pero le resultaba agradable encontrarse con Potter en aquel hotel, quizá su orgullo le permitiera decir gracias no creía que fuera necesario más, Potter entendería.

*~*~*~*~*~*~*~*~*~*


Harry cuando ya comenzaba a oscurecer dejó el sitió y decidió regresar a su habitación. Una vez en ella se dio una ducha, no le apetecía bajar al comedor del hotel así es que pidió que le llevaran la cena a la habitación. A las nueve de la mañana comenzaría la convención para los Aurors, así es que él dormiría temprano. Sin embargo, su planes se vieron truncados, cuando ya había salido de la ducha, escuchó los toques a la puerta se animó pensando que era la cena, pero no, un joven enfundado en un impecable traje negro le entregaba una tarjeta, la recibió con cierto asombro. En la tarjeta habían escrito unas breves palabras

“Potter, ven a cenar a mi habitación es la 703, te espero a las nueve, sé puntual.
DM”


Harry no sabía que decir, estaba asombrado por la invitación, definitivamente no la esperaba, pensaba desconfiado en que pretendería Malfoy, mientras él buscaba una explicación a eso, el joven que le había traído la invitación le miraba con cierta curiosidad. Decidió aceptar, no creía que Malfoy pretendiera hacerle daño, además si se negaba pensaría que le temía y eso no podía permitirlo. Le dijo al muchacho que cancelara la cena en la habitación, cenaría con el huésped de la habitación 703.


Después de cerrar la puerta buscó en su reducido equipaje, algo que ponerse, su ropa era bastante sencilla, nunca había sido del tipo que se preocupara por las prendas, le parecía ridículo, además aquello no era una cita, era una invitación a cenar de un ex compañero de escuela, sólo era eso. Pero aún sin darse cuenta buscó las mejores prendas que pudo encontrar en su equipaje, con su varita le quitó las arrugas y dejó la camisa azul y el pantalón de tonos gris oscuro, bastante presentables.


Llegó a la habitación del rubio puntual, a diferencia de los primeros minutos que habían compartido junto a la barandilla, el rubio se veía más relajado y al parecer bastante alegre de que Harry aceptara cenar con él. Se hizo a un lado para dejarlo pasar, Harry no miró con mucho asombro la habitación, esa una suite completa, con varias habitaciones, claro siendo un Malfoy no podía ser de otra manera.


─Me alegra que aceptarás Potter… por un instante pensé que no lo harías.

─De no haber venido pensarías que te tengo miedo.

─Eso no Potter… porque ibas a temerme… no soy peor que Voldemort.

─Vaya… desde cuando dices su nombre… pensé que le temías.

─Eso fue hace tiempo… además ya esta muerto desde hace más de doce años, según recuerdo tú acabaste con él… en la mejor demostración de tu gran poder Potter.

─Lo dices como si aquello fuera un espectáculo para los admiradores, no lo fue Malfoy, era él o yo, o mejor dicho él o todos nosotros… te acuerdas que pensaba encargarse de ti luego de acabar conmigo.

─Sí, claro que me acuerdo… aquella época fue la más desagradable de toda mi vida. Él habitando en mi casa, degradando a mi familia.

─Pero igual pensaste en entregarme… ya lo olvidaste.

─No… no lo olvido ─dijo Draco mientras servía dos whiskys de fuego


Le entregó uno a Harry y el suyo lo bebió de golpe.


─Disculpa… no fue buena idea mencionar aquello… fue hacer mucho tiempo.

─Nunca he olvidado que me salvaste la vida… y qué nunca te di las gracias.


Harry estaba entre asombrado e incómodo, prefería la agresividad, estaba más preparado para defenderse.


─No importa fue hace mucho tiempo ─dijo Harry

─Sí importa Potter… claro que importa, hubiese muerto con aquel fuego, en ese tiempo no le di demasiada importancia a lo que hiciste por mi… pero no fue algo sin importancia.


Harry se sintió incómodo, nunca le había gustado que le agradecieran lo que había hecho, después de todo siempre había sido arrastrado por las circunstancias, si le hubiesen dado a elegir, con toda seguridad no sería “héroe del mundo mágico”.


─No pensé que esta cena sería para agradecerme… no hubiese venido de saberlo.

─¿Ah?... no… vaya… no te gusta ser alagado… yo pensé que sí.


Harry comprendió que definitivamente aquello no resultaría, tomó un sorbo de whisky de fuego y luego dejó el vaso en la mesa.


─Creo que… será mejor que me marché ─dijo mientras se dirigía hacia la puerta

─No… espera…


Soltó la manilla y se volvió.


─Quédate… no tocaremos temas complicados… quizá jamás tengamos otra oportunidad como esta… somos adultos, no adolescentes.


Harry lo miró atentamente, la mirada de Malfoy parecía sincera, asintió con la cabeza.


─Bien… siéntate pronto traerán la cena.


Harry se acomodó en silencio en el sofá. Draco se sentó junto a él, sentía que el rubio lo estudiaba en sus palabras y en sus maneras, eso le parecía extraño porque habían pasado seis años en la misma escuela, viéndose a diario. Pero luego se sintieron muy a gusto conversando de algo que tenían en común, el Quiddich, seguía apasionándolos aunque ya ninguno lo practicaba.


Draco que se consideraba muy experimentado en cosas de la existencia, sentía que era arrastrado por una corriente extraña, que creía podía dominar si llegaba el caso. Escuchaba a Harry hablar de su vida, lo sentía cercano, como nunca antes, de pronto se encontró preguntándose si existían vínculos puros que ligaran a las almas a través del tiempo y la distancia, comenzaba a notar que en él se ocultaba el deseo que estaba siendo despertado por ráfagas de un sensualismo inconciente que se desprendía de Harry. La memoria de los sentidos se despertaba en él, recordó aquel vuelo en escoba, la memoria del pasado le hacía sentir la tremenda convicción de que se encontraba en presencia de algo suyo, de algo poseído anteriormente que guardaba su sello.


Harry mientras hablaba sentía la mirada de Draco como nunca antes sobre él, esa leve cercanía le estaba produciendo estremecimientos nerviosos que no podía explicarse, de pronto guardó silencio, el joven rubio lo miraba fijamente. Sentían como se deslizaba entre ellos una sensación tibia de ternura que era alterada por ondas de quemante pasión. Las mejillas de Harry se encendieron de pronto, sin poder apartar su mirada verde de esos ojos grises, pensó si aquella mirada no sería la expresión del amor que pasaba agitando sus alas, asustado se preguntó si era posible que a esas alturas de su vida, podía una pasión imperdonable venir a confundir su corazón, amaba a Ginny, estaba seguro de ello, pero no podía evitar desear a Draco, no cuando le ofrecía inconcientemente con la mirada el calor de sus besos, sintió que rodaba a un abismo sin fondo.


Draco a su vez con total inconciencia quería sumirse en la fascinación de ese amor que de modo súbito se abría ante sus ojos, cada vez con mayor claridad. Quiso dejarse llevar por el maravilloso momento, perdiéndose en el dulce abismo que era la mirada de Harry. Pero no era correcto, luchó un instante por apartar la mirada, no comprendía como en un tiempo tan breve el veneno lo había penetrado por completo, quiso engañarse, intentando resucitar en ese momento la imagen de su esposa, combatió consigo mismo, quería sublevarse, alejarse, evitar la mirada verde, pero su cuerpo experimentó una ansiedad inquieta de continuar mirando esos ojos.


Harry sintió como esa mirada lo envolvía y la arrastraba a pesar suyo, aquello que debía ser simplemente una nostalgia de amor juvenil, se convertía en muchos más, lo sacudió un angustiado y fuerte sentimiento de deseo que se mezclaba con el sentimiento de vida rota, de cosas imposibles. De pronto acudieron a sus labios ardientes palabras de amor, pero que se desvanecieron, ante la conciencia de que no tenía derecho a decirlas, que se si lo hacía cometería un crimen irreparable, no tenía derecho, era casado, tenía hijos. Se levantó de golpe dispuesto huir de esa situación terrible.


Draco por su parte también luchaba con los dictados de su conciencia y el impulso incontenible deseo, de su temperamento sensual que Harry despertaba con solo una mirada. Olvidó todo y decidido a seguir por aquel camino de culpable y peligrosa seducción. Detuvo a Harry cuando éste ya casi alcanzaba la puerta.


─No Potter… no podemos terminar esto así… vivamos lo que los dos deseamos… entreguemos todo al tiempo que acabará esto de modo natural y sin sacudidas dolorosas…

─Estás loco… sin sacudidas dolorosas… ¿Qué demonios significa eso?... déjame.


Pero Draco no se rindió, aprisionó a Harry con su cuerpo y con sus labios ardientes buscó los que tanto deseaba, Harry se resistió por breves segundos, pero luego ya no pudo negar lo que su cuerpo deseaba, tembló estremecido de avidez, de pasión que no experimentaba desde su época de novios con Ginny. Los besos ardientes de Draco adormecieron su conciencia como lo haría una poción para el sueño y se dejó llevar. Respondió pasionalmente, lo olvidaron todo, esposa, hijos, hogar, deberes, pero sobretodo olvidaron que eran hombres, enemigos y que era inconcebible que se desearan tanto.


Unos golpes a la puerta los volvió a la tierra, Draco maldijo en su interior que la cena llegara tan puntual, se apartó de Harry muy a su pesar, se acomodó la ropa mientras Harry se alejaba hacia la ventana, necesitaba aire. Draco dejó entrar al muchacho con el carro de la cena, ni siquiera le dejó que sirviera, lo despidió de inmediato. Cuando la puerta se cerró otra vez, fue directo hasta el balcón donde estaba Harry. Le miró con preocupación, parecía como si Harry quisiera arrojarse al abismo, se acercó lentamente, se situó a su lado silencioso, el ruido del mar llegaba a lo lejos casi como un murmullo.


─Sí deseas que esto terminé aquí… lo entenderé ─dijo el rubio de pronto


Harry seguía mirando hacía los jardines iluminados que rodeaban el hotel, volvió su vista hacia Draco, ya había tomado una decisión.


─¿Cuántas veces has hecho esto?... me refiero a seducir a otro hombre.

─Esta es la primera vez.


Harry miró esos ojos grises con asombro.


─¿Por qué yo?

─Porque te deseo desde que te vi por primera vez Potter… en ese tren… hace tanto años que me parece que sucedió en otra vida.

─¿Quieres cumplir la fantasía de toda tu vida Malfoy?

─No Potter… quiero más que eso… quiero aunque sea por una vez en mi vida sentir y vivir el amor… ese que nunca conocí… mi matrimonio fue un negocio de familias… el amor quiero sentirlo contigo.


Harry jamás esperó aquella respuesta, sintió algo extraño, él se había casado confiando en su amor por Ginny, aún la quería, pero esa pasión del inicio se había ido marchitando con el tiempo, su matrimonio era monótono, los ardores juveniles de su primera pasión ya no existían, Ginny le daba un amor tranquilo, sin sobresaltos, sin grandes pasiones. Era una locura, pero Draco desde el primer instante que lo viera le había despertado sensaciones adormecidas en su retina, también lo había deseado como jamás antes deseó a nadie, ni siquiera a Ginny. Fue él quien tomó la iniciativa y buscó los labios del rubio, besó con brusquedad, con tal pasión que arrancó gemidos de deleite en Draco, sin dejar de besarse fueron lentamente haciendo el camino hacia la alcoba.


Tiempo era lo que menos tenían por eso no se detuvieron en pudores de ningún tipo, sin vacilaciones se quitaron la ropa y apenas unos segundos después se encontraron uno encima del otro besando y acariciando sus pieles ardientes, deseosas de contacto, estremecidos, delirantes. Draco recorrió todo el cuerpo de Harry con besos húmedos y suaves preparando el camino para el momento cúlmine de la posesión, fueron guiados por el instinto, en una especie de acuerdo tácito fue Harry quien se preparó para ser poseído, para Harry era su primera vez y lo deseaba intensamente tanto como el mismo Draco, que alucinaba oyendo los gemidos placenteros de Harry mientras él le preparaba para la penetración, ya había practicado algo semejante, pero sólo con mujeres, otras mujeres, jamás con su esposa, ella era demasiado refinada como para ese tipo de cosas, sin embargo ahora, al que tenía bajo él era otro hombre, y no era cualquier hombre, era Harry Potter, al que siempre había deseado secretamente.


Con toda clase de precauciones se adentró en el cuerpo de Harry, despacio, lentamente, sintiendo con todas las fibras de su ser, aquello era la plenitud total, porque era recibido con la misma ansiedad, oleadas de placer se dispersaban por todo su cuerpo mientras acariciaba la erección de Harry y la suya acariciaba la paredes estrechas y ardientes de su amante; las primeras embestidas fueron lentas y controladas, pero a medida que el dolor natural fue siendo relegado por el placer, aumentó su ritmo, el mismo Harry lo exigía a través de las deliciosas ondulaciones de su cuerpo, luego volvían a un ritmo pausado, pero que volvía a aumentar prontamente, sólo se dejaba llevar. Cuando los gemidos incontrolables les indicaron que llegaban a la cúspide, el ritmo aumentó sin que ya pudieran reducirlo, sin conocer más que la teoría de aquello Draco había rosado el punto estratégico donde explotaba el placer de un hombre. Harry sintió que la sensación lo llevaba a otro mundo por unos segundos, sin más explotó en un orgasmo tan delicioso que estaba seguro jamás en su vida volvería a experimentar, su esencia se derramó sobre el rubio y la de éste invadía su interior, embriagados de pasión se derrumbaron en un último gemido, casi un grito que apenas pudieron controlar.

*~*~*~*~*~*~*~*~*~*~


Aquella noche, durmieron apegados el uno al otro, sólo en la madrugada Harry regresó a su habitación para prepararse para la convención que comenzaba en pocas horas. Durante aquellas aburridas reuniones casi no prestó atención a nada, tenía clavado a Draco en su mente, y sucedió así durante los seis días que duró el evento. Todas esas noches las pasó en la habitación del rubio, dando rienda suelta a la pasión, olvidado de todo.


La mañana inevitable del adiós, quería decir algo que pudiera expresar todos los sentimientos que ese rubio le despertaba, pero Draco con su habitual frialdad se lo prohibió.


─Ni se te ocurra ponerte dramático Potter.

─¿Qué haremos si alguna vez nos vemos por ahí?

─Nada… no haremos nada… espera si haremos algo… nos daremos la espalda… tú eres Potter y yo Malfoy… enemigos hasta el final de nuestros días.

─Jamás podré volver a pensar en ti como mi enemigo.

─Esta bien… yo tampoco, pero estos días jamás regresaran… aunque no podamos olvidar… si alguna vez nos topamos te daré la espalda… aunque me muera por eso… Harry.

─Lo comprenderé… así debe ser… Draco.


Un beso cálido, dulce y a la vez amargo en esa hora del adiós fue lo último que se entregaron.

Fin Flash Back


Harry lo vio desaparecer otra vez en la niebla, como un fantasma de un pasado que a veces recordaba como si hubiese sido un sueño, sólo aquella nostalgia de amor era la que lo hacía saber que había sido real, y eso le bastaba para ser feliz, porque sabía que ese amor fugaz viviría eternamente en su corazón y en el de su “enemigo”.

FIN   
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