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MUÑECA DE PAPEL

Autor: LILITH_HIWATARI

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Notas del fanfic:

BIEN AQUI VA... SHERLOCK HOLMES Y JOHN WATSON NO ME PERTENECEN A MI SI NO A  Sir Arthur Conan Doyle  Y EN ESTE CASO A LOS DE LA BBC POR QUE SI FUERAN MIOS..... SHERLOCK SE CASARIA CON JOHN Y LESTRADE CON MYCROFT ADEMAS DE QUE ADOPTARIAN UN LINDO BEBE.. EJEM..DISCULPEN BUENO LA HISTORIA ES SIN LUCRO Y PARA ENTRETENER 

Notas del capitulo:

DESPUES DE VER SHERLOCK TANTO LAS PELIS COMO LA SERIE ME INTERESO AUN  MAS,  SI POR QUE YA SE ME HACIA RARO LA  RELACION DE ESTOS DOS PERO PUES NADA HASTA MIRE CON MAS DETENIEMINTO LAS PELICULAS Y LA SERIE.. ESPERO LES GUSTE Y SI NO PUES YA NO LA CONTINUO....

MUÑECA DE PAPEL

Capitulo uno: Una vida normal

“El día que mi mundo cambio no podía apartar la  mirada aquellos ojos azules…”

 

-       ¡Sherlock! – grito casi sin aliento intentado alcanzar a su compañero de piso el cual sin saber como sucedió ahora era también su compañero de aventuras, y aquello lo agradecía demasiado, después de su estadía en Afganistán y de regresar a la vida “normal ” en Londres todo le parecía demasiado aburrido, haberse topado con Sherlock era lo más genial y loco por qué no, que le había sucedido, y digo loco por que solo con él podía sentir  la adrenalina correr por sus venas como en aquel momento persiguiendo a un asesino serial, pero lamentablemente a diferencia de su “amigo” él había perdido practica en eso de perseguir delincuentes, después de todo habían sido casi dos años y medio en el que lo creyó muerto y por lo tanto no tenia razón alguna para correr detrás de un desconocido, sus pensamientos rápidamente fueron dejados atrás por que en el momento en que lo perdió de vista lo vio ahí tenia al sujeto por las solapas de su abrigo tratando de sacarle alguna información, “es Sherlock” pensó para sus adentros, tratando de retomar el aire perdido pero sin despegar la mirada de ellos, mas en solo un segundo o quizás una fracción en la que bajo la mirada mientras apoyaba sus manos en sus rodillas aquello cambio, estaba muy cansado maldición, fue entonces que un sonido lo hizo regresar la vista al frente, aquel hombre trato de escapar del detective y en su intento se salieron  a la acera, quedando a merced de los automóviles de la calle – ¡maldición cuidado! – grito al momento que corría para literalmente taclear a ambos sujetos evitando su impacto con el coche – ¿estas bien? – fue mas una suplica que pregunta mientras miraba los ojos de aquel hombre que se encontraba bajo su cuerpo, pero el mas joven no respondió se limito a romper aquel bello contacto para posar su mirada en el criminal del momento, el cual gracias a la confusión trato de incorporarse para escarpar rápidamente, pero el autonombrado detective consulto fue mas rápido y aun con el doctor sobre el lo tomo por el tobillo jalándolo con fuerza haciéndolo caer de bucles en el concreto.

 

Se levanto lo más rápido que pudo y comenzó a sacudir a un ahora gracias a sus “agiles reflejos”  asesino serial inconsciente, pronto la gente comenzó a acercarse para saber lo que sucedía, muchos susurraban cosas, uno que otro llamo a una ambulancia, y al notar que el sujeto estaba inconsciente, tomo su celular y escribió algo en él  volviéndolo  a guardar.

-       Vámonos John – termino caminando hacia el dejando a un inconsciente sujeto sangrando por la cabeza.

-       Espera – se había levantado al haber sido aventado por su compañero  - soy doctor denme permiso – pidió tranquilamente y con amabilidad a la gente que ahora rodeaba al herido. – no podemos dejarlo así espera llamare a una ambulancia – dijo el tomando su celular.

-       Ya lo hice – le respondió el otro con fastidio en su voz pues quería irse.

-       ¿Tú? – enserio, eso si que era una sorpresa.

-       No… mensaje a Lestrade, en unos minutos estará aquí con su equipo y me imagino que traerá una ambulancia, bien vámonos – termino y empezó a caminar.

-       Esperaremos – fue lo único que salió de los labios del mayor quien ya estaba tratando de auxiliar al que minutos antes trato de matarlos, y Sherlock no lo entendía, ya había pasado lo divertido, habían encontrado las piezas y las hicieron encajar, siguieron al sujeto, lo acorralaron y atraparon. El juego se termino, era hora de regresar a casa y a buscar otra cosas en que entretenerse, pero no ahí estaba esperando a que llegaran los incompetentes de Scotland Yard como los llamaba el, aburriéndose, mientras John jugaba al doctor, lanzo un suspiro de frustración y no le quedo remedio que esperara su lado mientras terminaba el terminaba su “diagnostico”, mas el aburrimiento le estaba matando comenzó a recorrer a la gente con su mirada estudiándola, como ya era costumbre pero eran tan aburridos que solo se frustró mas “dos mujeres que engañaban a su marido y novio respectivamente, un ladrón, no defraudador, un ejecutivo que vivía con su madre, un niño latoso” ok lo ultimo no era una deducción adecuada pero ese molesto niño estaba pregunta y pregunta cosas a John quien no paraba de responder sus dudas, y entones sus ojos se posaron en John, había terminado de atender al hombre y hablaba con el pequeño sonriéndole mientras se encontraba arrodillado, espera por que aun seguía ahí, y no de pie a su lado, una ida cruzo su mente, quizás estaba herido y por esa razón quería esperar a la ambulancia, empezó a estudiarlo pero nada daba señales de que estuviera herido, sin embargo después de varios años estando con el John no solo había pulido sus habilidades de deducción sino que además desde su regreso podía ocultar cosas a Sherlock y eso lo enloquecía, ya no podía leerlo como antes, igual que en el momento que se conocieron y él sabía que era su culpa, después de su “muerte” John había caído en una gran depresión el primer año fue desesperante para el sabiendo que no podía acercársele pero el segundo fue a un peor, para los siguientes meses noto como el doctor sabia disimular muy bien lo que sentía, por que aun que todo el mundo se lo negase aun le extrañaba y lo supo con certeza cuando se encontró con él y le dijo que estaba vivo.

-       ¿estás bien? – le pregunto Sherlock, ok era oficial el joven detective tenía algo.

-       Mmm – lo examinaba John  con la mirada – no parece que te golpearas la cabeza – si era extraño que Sherlock se preocupara por él, pero desde su regreso cosas más raras habían pasado, dejo de tratar de diagnosticarlo cuando el más alto lo miro con cara de pocos amigos y supo que había hecho algo malo, iba a disculparse cuando recordó la imprudencia que casi lo mata, entonces la ira se hizo dentro de el con la intención de reprenderlo.

-       Oye friki – aquella voz lo distrajo de su objetivo.

-       A sargento Donovan – interrumpió antes de que otra pequeña rencilla comenzara y con rencilla me refiero a evitar que Sherlock ataque verbalmente a la sargento mientras ella controla las ganas de vaciar su arma en él, “la comprendo yo eh tenido ese impulso también” pensó el doctor  – si nos disculpan ya que están aquí nos iremos.

-       Espere doctor el inspector quiere hacerle  preguntas al friki- intento detenerlos.

-       Bueno en este momento no lo creo muy conveniente, es posible que Sherlock  tenga una pequeña contusión debido a la caída, necesita descansar, lo llevare a casa y mañana estará en la oficina del inspector para aclarar cualquier duda, yo personalmente me encargare de eso – respondió, necesitaba ir a casa y hablar seriamente con él, no había tiempo para retrasarlo más.

-       No creo que se pueda….- intentaba replicar.

-       Está bien sargento déjalos que se vayan – la orden de Lestrade dejo sin palabras a la sargento que solo se limito a asentir con la cabeza y alejarse, en el momento en el que Sherlock iba a replicar algo una mirada de advertencia del doctor en plan “ni una palabra” le hizo desistir de la idea.

-       John  - ya se  hacia raro que se limitara a estar  callado, de camino al taxi y durante un rato ninguno de los dos dijo nada, ni una palabra y ahí estaba ahora hablando, su voz era casi un susurro como sabiendo bien y no había  duda de  que estaba enterado del enojo de su compañero. Basto un movimiento para que reinara el silencio otra vez, John había levantado su mano hacia el sin mirarlo, en una clara orden de que guardara silencio. – John.

-       Hablamos en casa Sherlock – lo volvió a callar, notando la insistencia de su compañero.

Llegaron  en unos cuantos minutos más, y bajaron en silencio, al entrar cada uno se quito su abrigo y lo colgó cerca de la puerta, igual que siempre para tomarlos si tenían que salir de prisa, John siguió sin hablar, paso de largo  en dirección a la cocina y a prepararse un té, mientras el más alto se sentó en el sofá, sin despegar la mirada del militar, viéndolo sentarse frente al dejando una taza humeante delante de él.

-       John – se animo a hablar al notar como bebía su él liquido tibio sin mirarlo – yo….

-       En que estabas pensando – ok lo interrumpió y por el tomo de voz era obvio que estaba molesto. – quieres decirme por qué sigues arriesgando la vida como si fuera un juego – no quería sonar tan molesto, enserio trato de calmarse, pero entre mas hablaba el volumen de su voz iba en aumento.

-       Tenía que atraparlo… tú ya sabes…- se excusaba el joven con voz neutra, con un destello de arrepentimiento.

-       No… no lo sé, sabes que ya no te entiendo, sé que es importante para ti – le decía mirándolo a los ojos, asegurándole que hablaba muy enserio – pero no puedes tener un poco de cuidado, casi te mata y te atropellan, ¿que acaso tienes un instinto suicida que yo desconozca? – ahora si gritaba.

-       Sabes muy bien que solo me importa una cosa John, no sé qué es lo que te molesta ahora – bien ya se estaba hartando también, que se creía John, desde que regreso todo era “Sherlock cuidado”, “es peligroso”, “no hagas eso”, “déjaselo a Lestrade”, todo era no, no y mas no, que se creí el, después de tanto tiempo de esperar reencontrarse con él y ahora le salía con eso, si no era su madre para sobreprotegerlo tanto.

-       Me molesta Sherlock que no piensas en tu seguridad, alguna vez te has preocupado por eso, o por la de alguien más – bien ahora si estaba gritando parado frente a el

-       Eso es irrelevante  - también estaba molesto – y no es importante.

-       Suficiente –grito John – eres un gran idiota Sherlock – y el pudo notar esa mirada herida en su rostro justo antes de que le diera la espalda para subir y encerarse en su habitación sin intenciones de salir.

-       John – susurro pegado a la puerta de su habitación al notar la preocupación en su voz, pero sí que era idiota, John solo se preocupaba por él y va y la jode – John –volvió a llamar tocando quedamente la puerta sin obtener respuesta – lo… lo siento – susurro lo suficientemente alto para que el otro hombre lo escuchara.

Un suspiro salió de sus labios después de oírlo disculparse, eso era algo nuevo, desde su regreso el decir “lo siento ” se había vuelto  una costumbre en Sherlock, cada vez que le miraba con preocupación este siempre terminaba disculpándose, pero ahora si se había pasado estaba molesto y no iba a ceder, a quien engañaba era obvio que la molestia se esfumo de él en el momento que dijo que lo lamentaba, siempre era así Sherlock tenía esa habilidad en el, es solo que le molestaba que no cuidara su vida, acaso no sabía que el sufriría muchísimo si él le dejaba, no podía imaginar soportar perderlo otra vez,  espera un momento detuvo sus pensamientos, perderlo otra vez, claro era su amigo, su mejor amigo era obvio que le extrañara, pero tanto así como para sufrir demasiado, aun recordaba la depresión en la que se sumió la primera vez, no quería, podría resistir perderlo una segunda, espera otra vez, claro que no Sherlock no volvería a dejarlo… y si lo hacía… y si lo dejaba otra vez por ser demasiado sobreprotector, se levanto de golpe, tenía que ir a disculparse, no podía perderlo, no de nuevo. Pero se detuvo a unos minutos de girar la manija de su puerta, como que perderlo, eso era muy raro, sonaba como si… “no John Watson no te atrevas a terminar la frase” se regaño, mejor ir a dormir mañana estaría más tranquilo y relajado hablaría con Sherlock y todos contentos, felices, igual que antes.

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-       Un sujeto interesante el señor Holmes – decía aquella voz  mientras miraba por los binoculares aquellos hombres atrapando a su presa, tan metidos estaban en su investigación que no notaron como alguien los seguía desde el inicio de la misma.  – ¿lo que me intriga? – pregunto  apartando su mirada y posándola en el hombre frente si – si tanto quiere eliminarlo por qué no simplemente le dispara, desde esta distancia es fácil para usted – termino volviendo a mirar por aquel lente fijamente la cara del detective consultor.

-       Alguien como tú no lo comprendería  - le decía levantando la mirada obligando a mirarlo a los ojos – quiero que sufra, que se desmorone en pedazos y eso lo harás tu, entiendes – mas no espero respuesta – claro que si después de todo por eso te compre, ahora desquitaremos un poco del dinero que gaste en ti - no le dio tiempo para decir o hacer algo pues sus labios se vieron asaltados por los del hombre mayor.

 

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Principe solitario

Esta historia comienza igual a  todas con un “había una vez” tiene un romance, una traición pero no termina en un final feliz, y no por qué no se  lo merezcan no, claro que no,  no termina en un final feliz por que el romance nunca llego a concretarse, es la historia de una príncipe un frío y solitario príncipe….

Había una vez en un  reino no tan lejano, donde existía un gran reino el cual era dirigido por su reina, una monarca genero y muy buena, la cual siempre velaba por el bienestar de su pueblo, anteponiéndolo a cualquier cosa, esa era una de las razones por las que su gente la estimaba mucho, la quería y todos trabajaban juntos con alegría para hacer crecer el reino, pero había un problema la reina no había tenido hijos y cada día los años en ella se hacían más notorios, con gran pesar en el corazón sufría todas las noches por pensar en que sería de su reino y sus amados habitantes una vez que ella les dejara, pensó en volverse casar, pero sentía que aquello era una ofensa a la memoria de su difunto marido, el rey de aquel gran país.

Mas un día aquello termino una de sus doncellas que tenía un pequeño muy listo murió dando a luz a su segundo hijo varón, el cual era precioso, el padre de ambos pequeños había sido un caballero muy leal a la reina, que murió poco antes del nacimiento de su segundo vástago, la reina que apreciaba demasiado a los padres de ambos niños, decidió criar a ambos como sus hijos y así crecieron  conocidos como jóvenes príncipes ambos, jugando con la corona y preparándose, por que algún día uno de ellos llegaría al trono.

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Notas finales:

espero que les guste y no salga tan mal se aceptabn comentarios y criticas tanto constructivas como destructivaz.

y bien lean... disfruten... comenten... y depues me asesinan...

sayonara

 

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