- No lo harás, a menos que me respondas porque te encerraste en el baño- los ojos celestes lo miraron de reojo, una risilla tímida escapó de sus labios al ver suspirar de enojo a Sasuke.
- Pues...
Naruto hizo pequeñas ranuras con sus ojos mientras su pie izquierdo golpeaba el piso, apurando a Sasuke con lo que le diría.
- Veras... Yo, al parecer me gusta el aroma de las chicas y también ¡Upmh!- abrió lo más que pudo sus ojos observando la sonrisa del más bajo delante de él.
- Teme, si te sientes nervioso no tienes por qué decírmelo- dijo el menor haciendo una trompa con su boca, se cruzó de brazos y observó al mayor con supuesto enojo- Parece que no confiaras tanto en mí.
El de cabellos negros se quedó de piedra al ver en ese estado "aparentemente" ofendido de Naruto. Le causo ternura y no pensaba negarlo.
Se acercó hasta el rostro del rubio y dejó una pequeña caricia con su nariz en la mejilla, el rubio lo miró sorprendido y sonrojado. Sasuke solo hizo una de sus mejores sonrisas de 'Uchiha ganador'.
Naruto se quedó en aquellos ojos oscuros que lo observaban, Sasuke era seductor, parecía ser su naturaleza. Pero su hermano mayor tenía tantos atributos que a él lo dejaba en nada, solo era un pequeño zorro molesto y energético. Sasuke era un lobo, un animal agresivo, valiente y muy... ¡Atractivo! Si exacto, esa era la palabra, atractivo, él podía estar con quien quisiera; y aun había algo realmente molesto con aquello. Sentía celos de que Sasuke se fuera con alguna mujer y lo dejara solo, con aquellos sentimientos brincándole en el pecho.
Lo observó caminar frente a él, su cola se mantenía quieta contra un costado, inmóvil.
- Aunque estoy celoso- pronunció a gachas, Sasuke frenó girando automáticamente- No me gusta que pienses en chicas- sentía las mejillas arder y no se atrevía a levantarle la mirada al mayor.
- Jeh, me esperaba eso de un bobo como tú- respondió sonriendo ladinamente.
El rubio lo observó sorprendido, acaso él era tan obvio como para que Sasuke ya lo presintiera.
- Naruto- llamó con voz clara y gruesa, el rubio se acercó hasta la mano que se paseó por su cabello y orejas; arrancando gemidos- Eres tan lindo siendo celoso.
Quedarse estático como una piedra fue su reacción ante aquellas palabras dichas, habían sido tan profundas que se sentía aturdido y un cosquilleo le recorría las entrañas dejándolo anonado. Y aunque una parte de sí mismo le decía que no debía, y lo ignoro, se lanzó con brazos abiertos a los de Sasuke, ahogando su incontenible felicidad mientras enterraba su cara en su hombro.
¡Pin! Algo en alguien creció en milésimas de segundos.
Como pudo abrazo el cuerpo del rubio, un aroma desgraciadamente exquisito invadió el aire llenándole la nariz. Sabía perfectamente que ese aroma provenía de su rubio zorro, así que solo inhaló lo más que pudo y se mantuvo quieto, al menos hasta que su instinto reclamó algo. Frente a sus ojos una tentadora porción de piel del cuello, acercó su nariz allí y sus ojos se volvieron nublosos, la boca se le hizo agua y estuvo solo a segundos de que ninguna gota cayera.
Solo bastaron segundos para poder aferrarse a aquellos labios entre abiertos, sus manos inquietas tomaron camino hacia la camiseta, adentrándose dentro de ella; buscando algún punto sensible para acariciar.
- Ah Sasuke- gimió el rubio en su oído de una forma tan sensual que le pareció irreal.
Deslizó su mano hasta el pantalón de Naruto tocándolo, sonrió con prepotencia: ya estaba duro. Al menos se sentía bien de no ser el único en sufrir aquello.
Subió el cuerpo más bajo contra la pared haciendo de su cuerpo un apoyo, lo besó calmado, esperando que le menor le permitiera profundizar
¿Qué?
Se levantó de la cama transpirado y agitado, sus cabellos húmedos pegados contra su frente y su cuerpo caliente. Pasó su mano por su frente quitando el sudor logrando calmarse un poco.
- Muy bien, respira profundo y trata de calmarte- se dijo en un susurró, estaba sentado en el filo de la bañera- Solo fue un sueño.
Movió su mano más veloz, de arriba a abajo y de a ratos más duro, disfrutando la caricia.
Estaba acostumbrado a despertar por las mañanas con una erección, pero despertar a esas horas de la madrugada con una montaña bajo las sabanas no eran el caso de él. Por lo que todo sudado y con dificultades para ingerir aire había ido al baño a masturbarse, porque por más que intentara calmarse; su cuerpo estaba demasiado caliente.
Hacía tres días, desde que le había dicho a Naruto que se sentía así por la primavera entrante y aroma de las chicas, pero no era ese el problema.
Según su padre, Naruto, ya entraba en época de celo al igual que las mujeres, por lo que era común que las personas que no fueran de su sangre sintieran un olor muy agradable fluir de él. El verdadero problema era aquello, el aroma que el rubio zorro emitía era tan delicioso que atraía tantos hombres y tantas mujeres por igual y él estaba incluido en el puesto número uno.
Prácticamente babeaba por Naruto.
El rubio paseaba delante suyo y el entraba en un trance solo provocado por el aroma.
El líquido espeso cayó sobre el piso y sus manos, con papel limpio y luego se lavó las manos. Sin ropa interior caminó hasta su cama, su amigo colgaba ya más calmado y blandito por lo que su temperatura corporal bajaba junto con el clima a esas horas. Ya estaba cubierto por sus mantas suspiró cerrando los ojos e insulto, maldijo, puteo o como quieran decirlo. Se sentía harto, y como no estarlo ¡Él quería sexo!¡Duro y con muchos gemidos de placer!
Golpeó los costados de su cuerpo con furia mordiendo la almohada, desquitándose con ella, haciendo más escándalo del que pensaba.
Fugaku abrió la puerta de la habitación de su hijo, había oído mucho escándalo y prefirió ver que le pasaba en ese momento. Esperaba cualquier cosa; desde verlo en el suelo o peleando dormido, pero solo encontró un lobo negro mordiendo con odio sus almohadas, esparciendo muchas plumas por todos lados y las sabanas regadas en el suelo. Parecía estar muy enojado.
- ¿Sasuke?- dijo sorprendido de ver a su hijo transformado destruyendo todo- ¿Ocurre algo?
Este soltó su presa y se sentó sobre sus patas traseras fingiendo tranquilidad ante el destrozo de su cama.
- Oh no es nada, es que pensé que había una cucaracha por aquí- explicó tranquilo y serio-No es nada.
- Aja- pronunció sin creerle ni una sola palabra- ¿Quieres hablar de algo hijo?
El chico tragó duro cuando su padre se sentó a su lado pasando una mano por su hombro peludo. Suspiró aceptando y volvió a su forma humana agachando la cabeza, pasó su mano revolviendo sus cabellos completamente incomodo por lo que estaba por decir. Fugaku espero a su hijo en silencio, él era su padre y esperaría que él estuviera completamente decidido para hablar.
- ¿Te preocupa Naruto?- hablo finalmente Fugaku.
Volteó a verlo sorprendido, el mayor tenía sus ojos cerrados y se encontraba de brazos cruzados.
- Pues... Es que... Ya sabes.
- ¿Acaso te gusta Naruto?- preguntó sin poder aguantar la nube que parecía nublar a su hijo- ¿Es eso, Sasuke? ¿Quieres tener sexo con él?
- ¡Aaahh, papá no lo digas así!- exclamó echando humo por su enorme sonrojo.
- ¿Por qué te pones así? Es común que quieras follar con jóvenes de buen olor- explicó con un dedo en su mentón y sin ninguna emoción en su rostro.
- Solo...- se apretó las sienes completamente sonrojado- No lo digas así ¿Ok?
- Si, si- manoteó el aire restándole importancia- Entonces... ¿Es eso lo que te preocupa?
Sasuke se quedó en silencio. Su padre parecía estar haciéndosela muy fácil, pero no sabía si lo que su padre esperaba era un "No papá, no quiero hacer eso con Naruto". Estaba difícil.
- Si papá...- dijo temiendo lo peor, más su padre lo observó como siempre- Él... Me excita- cerró los ojos lo más fuerte que pudo, esperando lo peor, más nunca llegó.
- Te entiendo.
- ¡¿Enserio?!- una sonrisa adornaba su rostro, su cola se agitaba de aquí para allá contento.
- Sí. Además, de alguna forma me lo esperaba- contestó calmado, por alguna razón sabía que tarde o temprano Sasuke se intimaría junto a su otro hijo, después de todo ambos habían compartido casi toda una vida y eran sumamente unidos.
Desde las risas de Sasuke, las cuales solo Naruto lograba sacar, hasta como ambos se miraban con aquel cariño más allá de lo fraternal. Quizá Sasuke ya lo aceptaba, pero a Naruto aún le faltaba aquella patada que lo lanzara hacía su objetivo.
Ambos ya estaban encadenados por aquella magia del amor.
Por muy rosa y asqueroso que sonara.
- Solo ten cuidado- fue lo último que Fugaku pronuncio antes de dejar una caja de preservativos en la mesa de luz de su hijo mayor- ¡Y deja de ensuciar el baño! El olor es insoportable- le gritó antes de cerrar la puerta rápidamente.
- ¡Y tú cállate!
...
Estaba muy nervioso, su padre parecía querer saber cada movimiento que el hiciera pues sus ojos no se separaban de su persona. Movía la mano para tomar su taza de café y Fugaku lo observaba notando cada detalle, si movía una pierna los ojos estaban allí y si amenazaba con bostezar este lo miraba directamente. Era un maldito perseguidor.
Naruto estaba a su lado, muy consciente del aura que irradiaban padre e hijo, por lo que solo estaba sentado en su lugar con una taza en su mano y comiendo cualquier porquería que el sirviente ofrecía para que comieran. De vez en cuando miraba de reojo a Sasuke, quién solo miraba con nerviosismo a su padre, no había recibido ni una sola mirada de el en toda la mañana, solo un 'buenos días' y para el eso era demasiado poco.
Infló los cachetes ofendido al recordar lo poco cariñoso que Sasuke había sido cuando se levantaron y cruzaron en el pasillo, murmuró algo para un costado al recordar también que el mayor ni lo había mirado.
Nada.
Quizá se preocupaba demasiado, después de todo ni habían pasado tres horas desde que empezaban la mañana.
- Oye Naruto- pronunció Sasuke, había notado el reciente enfado en el rubio- ¿Estás enojado con algo?
- No estoy enojado- respondió con ojos cerrados y cejas elevadas- ¿Que te hace pensar eso?
Sasuke sonrió ligeramente, su hermano rubio era como un libro abierto y con grandes letras que podían leerse desde cinco metros. Miró hacía su espalda disimuladamente, su cola blanca estaba toda esponjada, además de ese puchero en sus labios.
- Tu cola te delata- rió suave.
El rubio solo se volteó hacía el mayor todo rojo y con ojos tremendamente abiertos. Abrazó su cola con brazos y piernas ofendido de que fuera tan transparente a los ojos de Sasuke.
- ¡No mires mi cola, bastardo!
- Solo lo hice para verificar- dijo con una ladina sonrisa acercándose hasta una de sus orejas- Se ve muy suave- susurró para luego morderla.
¡Paf!
Cayó al piso luego de recibir un gran golpe en su cara. Enojado, se levantó sujetando su mejilla roja mirando al que había lastimado su hermoso rostro.
Naruto aún seguía sujetando su cola, todo rojo hasta las orejas observándolo con esos preciosos ojos celestes abiertos a más no poder. Su padre se cubría su boca disimuladamente aguantando la risa. El sirviente aún tenía ambos brazos elevados sujetando la escoba con la cual había golpeado a Sasuke.
- ¡No hagan cosas indecentes aquí!- gritó sonrojado y furioso.
- Solo le miraba la cola- trató de replicar como si fuera lo más obvio.
- ¡Y como explicas eso!- señaló su entrepierna.
Efectivamente Fugaku comenzó a reír a boca abierta como pocas veces lo hacía, sonrojando a Naruto y al sirviente por igual. Bajó su mirada hasta su elevada erección y aguanto la respiración, jamás le pasaba sin darse cuenta ¿Acaso...? Miró a su padre reír y la sangre se le fue a las mejillas. Se levantó y corriendo tomó su mochila, ni siquiera se despidió y salió corriendo lo más rápido que sus piernas le permitían.
...
Paró de correr cuando pudo abrir la puerta de la azotea, caminó hasta la reja y se apoyó en ella mirando hacia el patio.
Era temprano por lo que aún no había nadie allí, así que se dio la libertad de respirar tranquilo. Jamás imaginó que toda su familia lo viera con su amigo creciendo entre sus piernas, tampoco pensó que el aroma de Naruto lo hipnotizara de esa manera.
- ¿Sasuke, eres tú?
Giró sintiendo aquella femenina voz.
Hinata estaba allí.
Levantó una ceja mirándola seriamente, no tenía ganas de que alguna hembra le dijera que quería fornicar con él. Pero no fue así, la femenina de ojos perla se le había acercado tranquila y sin mostrar alguna señal de querer coquetearle, más bien había querido charlar un poco.
Le sorprendió saber que esta seguía a Naruto desde hacía tiempo, incluso aún más que él, lo cual le ponía los pelos de la nuca de punta. Escuchó tranquilo todo lo que le contaba ella, incluso las anécdotas de clase o almuerzo que compartían ella con el rubio. Podía notar muy bien el aroma que desprendía el cuerpo de esta con solo hablar de Naruto, no le molestaba pero le daban ganas de dejarle en claro que el rubio sería solo y únicamente de su pertenencia.
- Por eso quería preguntarte si tengo alguna oportunidad con Naruto- dijo tímida y sonrojada- ¿Tú crees que puedo, Sasuke?
Sasuke solo giró sus ojos hacia la chica mirándola de reojo, no quería parecer muy serio pero le era imposible.
Por supuesto que pensaba que no tenía ni una sola chance con su hermano. Pero obviamente no iba a decirle eso a la femenina junto a él, un Uchiha jamás podría poner mal a una chica.
- Simplemente inténtalo, quien sabe- dijo serio y malhumorado, sus cejas parecían querer juntarse- Pero no te prometo que será positivo, solo eso.
- Gracias... Sasuke- había respondido ella sonrojada, y con aquel tono de voz que exasperaba al uchiha.
...
El enfado de Sasuke no tenía comparación. Gruñía y tronaba sus filosos dientes al aquella imagen frente a sus ojos.
Hinata Hyuga, cenando junto a los Uchiha, con una agradable sonrisa en sus labios.
Naruto le tomaba la mano de a ratos haciendo que esta llenara el aire con su apestoso olor a hembra en busca de sexo. Su padre riendo ante los comentarios graciosos del rubio mientras comía algo de carne asada. Naruto con su gran y radiante sonrisa animando a los de la mesa, a excepción de Sasuke, y bromeando animadamente con la de ojos perla. Sasuke, obviamente, con un humor de los mil perros, deseando poner el cuello de Hyuga entre sus grandes fauces de lobo.
No creía que sus celos pudieran llegar a tanto.
Gruñó fuertemente al levantarse de la mesa ante la atenta mirada de los presentes.
- ¿Sasuke?- preguntó Naruto preocupado por aquello- ¿Ocurre algo malo?
- No- respondió seco y frió, como pocas veces le había hablado así a su hermano menor- Buen provecho.
Subió las escaleras casi saltando. Cuando piso su cuarto cerró con seguro y se lanzó a la cama, solo después de unos minutos sonaron los pasos de Naruto y su voz preguntando que le pasaba.
- Sasuke déjame entrar- dijo golpeando la puerta suavemente- Quiero hablar contigo.
Naruto levantó una oreja esperando respuesta, el silencio invadió el pasillo del segundo piso, al menos hasta que se escuchó el pestillo de la puerta abriéndose y ante el la seria mirada del mayor.
- ¿Qué?- le preguntó malhumorado.
- ¿Ya vas a dormir?- lo miró de pies a cabeza, ya estaba con los pantalones de dormir y sin camisa.
- Sí, tengo algo de sueño por las prácticas y eso- se rascó la nuca intentando disimular los nervios- Así que hasta mañana Naruto- dijo ya algo cansado, aunque en realidad no quería ver al rubio.
Naruto miró hacia el piso algo confundido por la actitud de Sasuke, odiaba cuando el de cabellos negros lo intentaba de apartar así.
- Ok... Entonces que descanses- susurró con las orejas y cola abajo- Que tengas dulces sueños- levantó la cabeza con una más que radiante sonrisa en sus labios, golpeó su pecho amistosamente y río.
Sasuke suspiró y cerró la puerta cuando Naruto desapareció por las escaleras, se lanzó una vez más a la cama y sin pensarlo dos veces se durmió más tranquilo.
...
Abrió sus ojos debido a la claridad que comenzaba a tomar la habitación. Se sentía bien, cómodo y caliente, además estaba más tranquilo de saber que no parecía haber resentimientos con Sasuke.
Recordando donde estaba giró dispuesto a descansar un poco más pero un movimiento a su lado lo hizo voltear. Mayor fue su sorpresa cuando a su lado, durmiendo muy pegado a él, encontró a Sasuke.
A los pocos segundos cayó en cuenta que el gran calor que sentía provenía del otro cuerpo y no de las mantas, terminó de girar bien su cuerpo y quedó frente a frente con el chico que dormía plácidamente con una de sus manos encima de su pequeña cintura de zorro. Con cariño elevó su pata y la dejó caer suavemente sobre la mejilla izquierda acariciando y tocando con sus almohadillas su piel nívea, este emitió un gruñido moviéndose apenas solo para acomodar su cabeza en la almohada.
- Sasuke...- susurró.
El nombrado agitó una oreja negra.
- Sasuke- repitió más firme, con intensión de que este despertara.
Y en respuesta, unos ojos negros se abrieron rápidamente ante el llamado. Se estiró apenas, tratando de dejar la flojera y luego sacudió su cabeza enfocando la visión en el pequeño zorro blanco que estaba a su lado, bajó las orejas al ver lo cercanos que estaban sobre todo que este estaba bajo las mantas con él, en forma de zorro para poner un poco más de trama. Naruto acercó su pequeño hocico a su rostro rozándolo apenas; como delicadas muestras de cariño.
No pudo evitarlo, rodeó el cuerpo del otro con sus brazos pegándolo más a él. Naruto recostó su cabeza en el cuerpo mayor y sintió pequeños mordiscos en su lomo de parte de Sasuke. Apenas y pudo reaccionar cuando el de cabellos oscuros se levantó para quedar recostado frente a frente. Jugando, puso sus dos patas a ambos costados de la cabeza de Sasuke y recostó todo su cuerpo sobre su cabeza mordiendo una oreja delicadamente en forma de venganza, y por todos los dioses; juraba que si en ese momento no tuviera pelos en su cara estaría rojo como un tomate.
Y ahora jugaban como pequeños cachorros, Sasuke mordía y pellizcaba a Naruto y este le respondía con algunos manotazos y mordiscos en las manos y brazos, giraban sobre las sabanas, amagaban a golpearse (o arañar), Naruto chillaba algunas veces y Sasuke hacia lo posible para que el menor no le clavara sus pequeños dientes.
Naruto no dejaba de mirar fijamente al mayor entre los juegos, estaba feliz de poder sentir aquellas demostraciones por parte de Sasuke. Extrañaba aquellos juegos y se lo dejaba saber con sus acciones.
Más el Uchiha sabía perfectamente porque se comportaba como un cachorro, pero jamás iba a aceptarlo. Oh no, él no era de esos.
En un intento de que parara, alzo el cuerpo del animal sobre sí mismo mirándole desde abajo. Aunque el menor lo tomó de sorpresa y volvió a ser humano, logrando que el rubio callera sobre Sasuke, riendo a todo pulmón por el grito ahogado que había pegado este.
Ambos quedaron en silencio, luego se miraron de forma directa. Sasuke jamás se cansaría de apreciar los bellos ojos celestinos de Naruto, le parecían tan puros e inocentes que cada vez que conectaban miradas no podía evitar sentirse ahogado en un mar de tranquilidad.
El rubio poseía los ojos más bellos.
Naruto junto sus manos en el pecho de Sasuke y en ellas apoyó su mentón, cerró sus ojos y sonrió. La sonrisa de alegría que emitió dejo ver todos sus dientes.
En su cuerpo un ligero piquete lo hizo sobresaltarse. Temió lo peor cuando ligeros espasmos lo recorrieron de arriba abajo.
Eso no era lo peor.
Naruto los había sentido y ahora lo miraba con extrema curiosidad.
- Emmmh- solo pudo emitir avergonzado.
Una ceja del menor se elevó hasta casi la mitad de su frente, una sonrisa macabra se formó en aquellos labios.
- Hey Sasuke...- susurró sin salir de pose- Antes me querías decir algo ¿Verdad?- La mirada de Sasuke viajó por todo el techo antes de posarse en él- ¿Quieres decírmelo ahora?
Sasuke apretó ligeramente sus piernas. Su nerviosismo seguro estaba esparciéndose por el aire y Naruto aprovechaba eso muy bien.
- ¿Tan difícil es decir que tienes frío?- le preguntó cerrando sus ojos como burlándose- Solo dices y ya está, no puedo creer que seas orgulloso hasta para comunicar eso- terminó de decir suspirando con pesadez mientras tomaba una de las mantas y con eso cubría el cuerpo de ambos.
- "Que bendito sea el que hizo a Naruto tan inocente"- pensó festejando por dentro- Ya está bien así, no soy de adorar el calor y lo sabes- le dijo empujándolo apenas para que le dejara más espacio en la cama- Tu eres el friolento que cambia de pelaje para camuflarse y no sufrir las bajas temperaturas.
Naruto infló sus cachetes sintiéndose insultado, sentándose en la cama se cruzó de brazos ofendido.
- Tú también cambias el pelaje Sasuke- se trató de defender mirando que la cola de este estaba más esponjosa que antes.
- Es normal, Naruto- levantó una ceja con gesto superado- Pero tú eras de color naranja, no blanco- tomó la cola del menor entre sus manos mirándola con detalle- Eres una raza extraña- terminó de decir para poder poner cara de orgullo Uchiha.
Naruto más se enfadó.
- Eres un engreído- dijo moviendo la cara hacia un costado ofendido.
Sasuke sonrió, cerró sus ojos y aprovechando que este no le iba a observar se dejó llevar por el instinto de su lobo y se acercó a la mejilla marcada del menor para poder su lengua por allí. El rubio se sorprendió de sentir aquello y volteó sorprendido de ver al gran lobo negro allí, sonrió con muchas ganas lanzándose al gran cuello de este riendo muy alegre.
- Eres tan grande- exclamó alargando las a- Y suave- admitió lo último pasando su mejilla sonrojada por el gran pecho suave y de pelaje largo- Hacía tiempo que no te transformabas así ante mí.
Sasuke entornó sus ojos ante el rubio, se dejó caer hacía atrás sosteniendo como podía al menor entre sus patas y se dejó acariciar sin emitir ningún sonido de placer.
Naruto acariciaba sus orejas y cabeza, de vez en cuando le tocaba en pecho y casi llegando a la panza y le exasperaba mucho que este no se dejara llevar por los toques.
- Vamos, algo tiene que gustarte.
Sasuke gruño bajando las orejas, movió la cola hacia un lado y la frenó antes de que esta comenzara a moverse de una lado a otro.
- Soy lobo, no perro- un suspiro salió de entre los filosos dientes- No adoro las caricias.
El rubio se resignó y se alejó un poco del enorme animal, se levantó de la cama y observó el cuerpo todo desparramado en ella.
- Pero las caricias de las sabanas si, ¿Verdad?
Sasuke solo hizo un intento de sonrisa en sus labios negros mostrando las muelas.
- Perro gordo- finalizó Naruto viendo el cambio facial del animal.
El mayor se paró encima de la cama en un ligero salto, agachó la cabeza y levantó la cola enojado por aquel apodo. Naruto se lamio los labios disfrutando el cambio de su hermano, se dejó llevar también por su instinto animal y se transformó.
- ¿Te molesta que te diga "perro gordo"?- dijo con demasiada burla en su voz.
- ¿Tu qué crees?
- Que el apodo te va bien- sonrió con su rostro de zorro travieso.
- Grr- de un salto se posiciono sobre el pequeño cuerpo blanco- Repítelo solo una vez más.
Naruto chilló de forma graciosa al ver el enorme cuerpo encima de él, se sentó tranquilo mostrándose galán y coqueto. Levantó una pata hasta su pecho y abrió la boca sin decir palabra.
- Perro, gordo- sacó su lengua burlándose del otro sin darse cuenta que estaba cavando su propia tumba.
...