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PORTATE MAL CONMIGO - RIO ROMA

Notas del capitulo:

Hay no que horrooooor, 192 vistas?  dos comentarios?  ¡oh por dios!   me siento realmente mal, con esto, en verdad, uno se esfuerza...saben que?  dejenlo, no me hagan caso...aqui esta la segunda parte y el final y muchas gracias por leerlo a los que se tomaron al molestia de hacerlo.  

Asi me decías...

Así me decías…

 

Llevaban ya a punto de cumplir  tres años de relación, al principio…suspiro, bueno, no solo al principio, la verdad es que, reconociéndolo esos tres años de relación habían sido los mejores años de su vida, pero…

Cerró los ojos y dejando escapar un suspiro, recordó una de las tantas veces que habían hecho el amor, porque para ellos el sexo no existía, no…para ellos, era, es y siempre seria, “hacer el amor”.

Aspiro con fuerzas sobre su piel, amaba su olor, amaba su piel, lentamente saco la lengua y delineo con parsimonia sobre una de las tetillas de un tono rosado un poco más oscuro que el resto de su piel, abrió los ojos y dirigió su vista hacia arriba, quería saborear con la vista ese rostro tan bello, tan perfecto, miro esos enormes ojos grises que le robaban el sueño, y que en ese momento también lo observaban.

Vio como se movieron esos labios tan apetitosos, y lo que broto de entre ellos, fue música para su alma, para su vida…

 

-       ¡Te amo!  -  le sonrió cariñoso  -  no sabes cuanto…     

 

Esas pocas palabras, desde que comenzaron su relación y ese par de palabras salieron por primera vez de su boca, se pregunto ¿Cómo era posible, que  dos simples palabras podían hacer que su alma viajara al cielo? 

Al verlo entrar en aquella ocasión a su oficina, jamás se hubiera imaginado que terminaría dándole las gracias a Merlín, a Morgana y a todos los magos del mundo mágico, por haberle dado la felicidad en la persona menos imaginada por el…

Cerró los ojos nuevamente y beso su cuello, dándole una pequeña mordida, marcándolo como de su propiedad, era una lastima que nadie supiera que ese rubio ya tenía dueño.

Quería que lo envidiaran, que lo maldijeran, o que lo bendijeran  por la enorme suerte que tenia de ser el dueño del corazón, del cuerpo, de la piel, de los pensamientos, de las caricias, y de los sentimientos de semejante  personaje.

Despacio recorrió su mandíbula a pequeños besos, hasta que llego a su meta y recibió su premio, esos labios que lo esperaban con unas ansias desequilibradas de ser invadidos por su lengua, de ser devorados por sus labios y ser mordidos por sus dientes, ¿Cómo era posible que existiera tanta felicidad?

Sintió como el chico debajo de él, reptaba con lascivia para acomodarse y amoldar su tibio cuerpo al suyo, le gustaba como se acoplaban a la perfección, le fascinaba sentir su piel contra la suya…

Disfruto como el rubio acariciaba con suavidad sus caderas, para pasar lentamente las puntas de sus dedos por sus costados, para después abrazarlo y bajar delineando su columna con una exquisitez extrema y así llegar hasta sus nalgas, donde con las palmas de sus manos, abarcaba cada una de ellas para darles un rico apretón.

Se regocijo con las suaves caricias que le daba el chico de ojos grises, mientras el con su nariz acariciaba la parte de su cuello al mismo tiempo que inhalaba su aroma, sintió como despacio le mordía una orejita y después con lentitud pasar a la otra.

Le sonrió al mismo tiempo que el, travieso  le abrazaba por el cuello, mientras el ojigris lo rodeaba con sus piernas, abrazándolo por las caderas.

Era la gloria misma, era transportase  al edén, ¡DIOS! Si alguna vez dudo de esa teoría, ahora estaba más que seguro de que existía, él era un testigo fiel ¡por Merlín! Ahora entendía a Eva, mira que como a ella, a el también una serpiente lo conquisto, pero aun se sentía en el paraíso…suspiro… y el sentir como los miembros de cada uno se iban endureciendo mientras eran apretados y friccionados entre sus vientres.

Y que decir del placer auditivo que disfrutaban los dos al escucharse gemir mutuamente, mientras al estarse amando, al estarse prodigando placer, cómo en medio de cada caricia se decían el uno al otro lo mucho que se amaban.

Era tanto el amor que se tenían, que por lo mismo, ahora no entendía de qué manera es que estaba escribiendo esas líneas en ese pedazo de papel, ¡no entendía por el amor de dios!  No entendía como era que le estaba poniendo fin a su felicidad…

¡No!  Si lo entendía…y eso era lo que lo mataba…

Es que eso tenía que ser una broma macabra del destino… ¿Cómo era posible que el mismo se estuviera clavando una estaca en su propio corazón?

Sintió como las lagrimas corrían por sus mejillas, sintió como su corazón se partía en mil pedazos…

Pero con todo y eso, termino de escribir unas cuantas frases más, y con la vista nublada, más por instinto y costumbre que porque en realidad viera que era lo que estaba haciendo, ato la misiva a la pata de una lechuza y después le murmuro con dolor el nombre de la persona a la que iba dirigida.

Ya no vio desaparecer al ave, solo cerró su ventana y sintiendo que moriría en cualquier momento, se dejo caer sobre su cama y mordiendo las sabanas ahogo un grito de dolor. 

 

Pero no fue el único que sintió su alma morir esa noche, quien recibió la carta lo hizo en cuanto leyó las primeras líneas en ese papel…

El rubio con las manos temblorosas sostenía el papel, preguntándose el…

-      ¿Por qué…?   -  mientras su mente viajaba a un recuerdo en especial…cuando le decía al oído…

 

Me fascinas por fuera y por dentro
Me provocas ternura y deseo
Me convences, me haces agua, me haces viento
y aunque quiero no te encuentro ni un defecto


-      Así me decías…  -  pensó en medio del dolor  -    también me decías…   -  suspiro con molestia al recordar, no era posible…volvió a leer  las primeras palabras escritas en la carta.

 

   Draco… 


“Solo tú eres algo parecido al egoísmo
tu maldito terror al compromiso
ese estúpido miedo de estar bien conmigo.”


 

Se dejo caer sobre el sillón en el cual anteriormente estaba sentado con una copa entre sus dedos, mientras sonreía evocando algún recuerdo de ellos dos, le temblaban las manos, y entre lágrimas siguió leyendo…

 

“Eres casi perfecto pero no
solamente te falta sentir lo mismo que yo
y que fueran ciertas las palabras
que me dices en la cama
pero ya se te olvido…


 

 

Claro que no olvidaba, ¡decir,  te amo! No era fácil. ¡Jamás lo fue…ni lo seria…! No son palabras fáciles de decir, y mucho más para él, el solo las había dicho a una persona…a quien realmente las merecía, y por quien realmente las sentía.

Volvió la vista al papel y sin poder evitarlo sollozo, esas palabras ahí escritas lo estaban matando…

 


“Eres casi perfecto pero no,
eres alegre, valiente, amo tu voz, tu olor
tus besos son lo mejor
pero que lastima que para el amor
seas un perdedor…”

 

 

-      Y luego me decías…  -   sollozo con fuerzas y se mordió los labios hasta hacerlos sangrar, no quería gritar…prefería el sabor de la sangre…la palabra “perdedor”  estallo en su cerebro fragmentado en mis pedazos…estrujo el papel con fuerzas, como si con ello lastimara al chico  que se lo había escrito, ¡no!  él seria incapaz de dañarlo así como lo estaba haciendo él…volvió sus ojos al papel, comenzó a leer de nuevo, si, quizá solo se tratara de una mala broma…


 

“aquí sigo contigo
esperando a que un día todo sea distinto
que de pronto sea yo tu prioridad
y le cuentes de lo nuestro a los demás…”

 

 

-      ¡claro!  Ahora lo entendía, pero… ¿Por qué, si era su vida, porque tenía que informarles a los demás de lo que sentía, de lo que estaba viviendo, acaso era una maldita regla de la sociedad?  ¡era su vida!  Cerró los ojos y las palabras comenzaron a bailar en su mente…


“Eres casi perfecto pero no,
solamente te falta sentir lo mismo que yo
y que fueran ciertas las palabras
que me dices en la cama,
pero ya se te olvido…”

 

 

-      ¿acaso no sabia que lo que le había dicho a él, en esos momentos de pasión, de amor compartido? ¡jamás!  ¡jamás, en su vida se las repetiría  a nadie más! así que era más que imposible de olvidarlas, suspiro y siguió con su recorrido por esas líneas mortales.

 


“La vida te eligió y de todo te dio
aunque en mi humilde opinión
te puso chiquito el corazón…

 

 

-      Maldito estúpido,  si…si tuviera chiquito el corazón, tú no tendrías cabida en él… grandísimo  idiota, tú eres grande, demasiado grande…para mi  -  arrugo el pergamino entre sus manos y lo arrojo al piso, se cubrió el rostro con ambas manos y dejo escapar un grito de dolor de su garganta  -  ¿Por qué, porque duele tanto que te digan…adiós?  ¿Por qué duele tanto amar?  

Las palabras danzaban en su mente como si de una broma macabra se tratara…



“Eres casi perfecto pero no
solamente te falta sentir lo mismo que yo
y que fueran ciertas las palabras
que me dices en la cama
pero ya se te olvido…”

 

 

-      ¿Por qué  dudas  de  mi amor, porque?  ¡claro que los dos sentimos lo mismo!  -  suspiro  - ¿Por qué si no, entonces habían estado viviendo una mentira en esos tres años de relación?  Se descubrió el rostro y se dejo caer en el respaldo del sillón, le dolía tanto el corazón…le estaba matando el alma…

 

Hacia ya varios años que no vivía con sus padres, cierto, habían regresado a Malfoy Manor después de cinco años de exilio a su padre, y tres más de estar pensando si lo harían o no, mientras organizaba un trabajo en el gobierno francés, ¡ocho años! Ocho años donde más que a pulso se había ganado un cargo diplomático, el cual ostentaba con orgullo…suspiro y se pregunto, ¿si acaso no seria ese el motivo por el cual el moreno lo estaba dejando? 

Cerró los ojos, y dejando escapar un suspiro, y pensó en lo dicho por el moreno…



Eres casi perfecto pero no
eres alegre, valiente, amo tu voz, tu olor
tus besos son lo mejor
pero que lastima que para el amor
seas un perdedor.

 

 

Se  levanto resuelto, necesitaba aclarar un par de puntos importantes de esa carta…y lo haría.

A él…a Draco Malfoy no le podría estar pasando esto, respiro profundo y se decidió.

Necesitaba averiguar el porque de tal abandono.

Decidido, así como estaba, desapareció de su casa y  apareció en un callejón cercano a la casa del moreno.

Llovía, pero no era una simple lluvia, era un torrencial aguacero, ¡por Merlín!  pero si parecía que todo se ponía en su contra, aún así decidido llego hasta la puerta de la casa del ojiverde, toco con desesperación mientras escurría agua por toda su ropa.

Espero, hasta que escucho unas pisadas en el interior de la casa, dejando escapar un suspiro, vio como se abría la puerta y detrás de ella aparecía un chico, con los ojos rojos de tanto llorar, lo vio y los abrió con sorpresa, nunca espero verlo ahí, parado frente a él…

 

-      Draco…  -  inconscientemente dio un paso hacia atrás, provocando que la puerta quedara abierta concediéndole el paso al rubio, que iba aparte de enojado, mojado y de pilón decepcionado  - ¿Qué…que haces aquí?  -  le dio algo de miedo verlo, pues iba enfurecido…

 

-      Qué bueno que lo preguntas, ¿sabes?  eres un maldito cobarde, un desgraciado embustero  -  entro en la casa sin pedir permiso y cerro la puerta detrás de él  -  ¿un verdadero imbécil si creías, que con mandarme un maldito pedazo de papel lo ibas a arreglar todo? O  ¿acaso pensabas que yo  no diría nada, crees que no tengo nada que decir  en esta relación?  -  estaba que bufaba  -  no necesitabas insultarme a mí…a un Malfoy, para poder hacer lo que quieres, ¿quieres dejarme, eh, eso es lo que quieres?  -  le dio un empujón que casi lo hace caer  - bueno, pues hazlo, pero a mi…no me vas a insultar, yo no soy ningún perdedor… yo no seré tu pretexto…

 

Lo acorralo contra la pared, y aplastándolo con su cuerpo mojado, le dijo a contra labios, sintiendo el aliento caliente del moreno sobre su rostro…

Lo sintió temblar y eso le dio más valor, para hacer lo que estaba a punto de…

Ataco con fuerza sus labios, lastimándolos en el proceso, los mordió haciéndolos sangrar, los lamió con deleite mientras el moreno permanecía estático, pero respondiendo por inercia…

Lo acaricio con rudeza, apretó sus caderas marcando sus dedos con fuerza en la carne tierna y suave, y sin darle tregua a que reaccionara, con fuerza levanto la playera que traía puesta el moreno, sin darle tiempo a pensar, y viendo con una sonrisa torcida como aquel por instinto reaccionaba al levantar los brazos para hacer mas fácil la tarea de desnudarlo, lo miro a los ojos, acción que asusto al moreno, pues vio en esas orbes grises, rabia, dolor, molestia  y dejando escapar un suspiro, también vio mucho amor…

Sintió como el rubio con fuerzas le enterraba una pierna entre las suyas, dándole un fuerte golpe a su entre pierna, se quedo quieto al ver lo que hacia el rubio, lo vio oler su cuello, su hombro, acariciarlo con su mejilla, y depositarle un suave beso en el, para a continuación darle una mordida, marcándolo con saña…

Dejo escapar un gemido de dolor, y suspiro…

Cerro los ojos y se dejo hacer, sintió como el rubio iba dejando pequeños besos con mordidas a lo largo de su cuello, como beso su mandíbula, como mordió su manzana de Adán, sintió como iba marcado su piel, su cuerpo…dejo caer sus brazos a los lados, ya sin fuerzas para oponerse a los mandatos del rubio, a las caricias rudas, y mientras sentía cada caricia con enojo, pensó que el rubio tenia razón…era un verdadero imbécil… ¿Cómo fue que llego a pensar fue se le podía tan fácilmente presionar?

Dejo escapar un quejido al sentir una mordida en una de sus tetillas, y luego en la otra, sonrió al sentir las manos del rubio pasear por toda su espalda, como estas llegaron hasta sus nalgas y posesionándose de cada una de ellas, las estrujo con fuerza, abrió los ojos como si estuviera drogado, así se sentía, y vio como el rubio se hinco delante de él, no pudo evitar sentir un tirón en su entrepierna al saber lo que le iba a hacer el chico frente a él.

Sintió sus piernas como jalea, al sentir como mordisqueaba sus caderas, paseando su nariz por su vientre, acariciándolo cual pequeña pluma tan suave en su movimiento, le fascinaba como a la vez era rudo y a la vez tan tierno con el.

Abrió la boca para dejar escapar un gemido, no hacia ya el menor esfuerzo por evitarlos, sabía que a él rubio le gustaría escucharlos como música de triunfo…y realmente ya no le importo.

Jadeo con fuerzas al sentir la boca caliente y húmeda, reclamar con fibra y enojo su dureza, sintió sus dientes lastimándolo,  sintió sus piernas cada vez más débiles y lo único que pudo hacer, fue, sostenerse de los hombros del rubio, quien no perdía tiempo y chupaba y mamaba como si la vida se le fuera en ello, no resistió mucho y dejando escapar un grito se derramo en el interior de la boca del rubio, quien después de tragar toda su esencia, lamio como si fuera un mandito dulce ese pene ya flácido, no podía quitar le vista de lo que hacia el hombre hincado ante él, vio como después de lamerlo todo, aspiro con fuerzas el olor de sus partes masculinas, vio como levanto su miembro y con la lengua saboreo los testículos y cual pequeños caramelos los degusto.

 

-      Mmm…  -  lo escucho decir el moreno  -  Harry…amo tu olor, amo tu sabor…amo todo de ti…  -  lo miro sin despegar la nariz de ese bello púbico  -  dime… ¿creíste que me podías dejar así nada más?   -  se rio suavemente.

 

-       Draco…yo…no…  -  pero se sentía tan débil que ya no pudo decir nada más.

 

Despacio se levanto y mirándolo a los ojos le dijo con el rostro muy serio…

 

-      Tu, Harry Potter  eres mío, y nunca, escúchalo bien, nunca en tu puta vida, pienses de nuevo en querer dejarme porque…porque  antes te corto las bolas, hago que te las comas  y después te mato…

 

-      Draco…yo  -  fue lo único que pudo balbucear  al sentir como era jalado y llevado a la cocina y ahí con rudeza fue depositado contra la mesa del comedor, cerro los ojos imaginando lo que el rubio le haría a continuación…mientras lo escuchaba hablar con enojo.

 

-      Tú… nada, ¿quieres que todo el maldito mundo se entere que tienes dueño? Pues bien, me encargaré de que desde mañana lo sepan todos, incluidos tus amigos.

 

-      Pe…pero…

 

-      Pero, nada  -  si yo no decía nada, ni lo hacia publico, era porque creía que querías tu intimidad intacta, así como la quiero yo, por eso es Mí intimidad  -  le recalco  -  pero si quieres publicidad, pues la tendrás, hare una rueda de prensa y mañana mismo podrás leer los mas grandes titulares con nuestros nombres.

 

-      Pero Draco…tú cargo político…  -  trato de razonar…

 

-      Joder Harry, ahora no me vengas con eso, ¿querías ser mi prioridad?  -  contesto mientras le arrancaba los pantalones junto con su ropa interior por completo  -   bueno pues déjame informarte por si no te habías dado cuenta de que para mi, siempre primero estás tú, y  ¿mi cargo diplomático ahora te  preocupa? Bueno, pues no seré ni el primero ni el último diplomático que se vea envuelto en un escándalo amoroso.

 

-      Pero…  -  suspiro  -  tu no querías que se enteraran precisamente por tu cargo…

 

-      Bueno… ¿Quién jodidos te entiende Harry Potter?  ¿entonces dime, porque me presionas?  -  sonrió  -  mira si lo que quieres es que sepan que desde hace mucho tiempo sales con alguien, bueno…pues, ya te lo dije, eso fue al principio, ahora ya no me importa, porque eso fue antes de enamorarme como un maldito colegial, ahora ya nada me importa, lo único que realmente me interesa es que pienses que las palabras que te digo en la cama son lo más cierto en mi vida y que jamás las olvidaría, no…  -  le beso la base  del cuello    -  eso jamás lo haría.

 

-      Draco…en verdad me amas tanto como para dejar que todo el mundo se entere?

 

-      Hay Harry, te amo tanto que tu eres mi prioridad  y…  -  suspiro largo y pausado -  y mi corazón no es chiquito, pues mi amor por ti es tan grande…  - le sonrió  -  ¿acaso no entiendes que tu eres lo mas grande que tengo en mi vida?  -  dijo mientras a pesar de estar enojado, lo preparaba con suavidad, con amor.

 

-      Draco  - sollozo  -  lo siento, yo lo hacia porque creía que no querías que nadie lo supiera…como si te avergonzara…

 

-      ¿en serio creías que me avergonzaba salir contigo? -  dijo incrédulo mientras acomodaba su miembro en la entrada ya dilatada del moreno.

 

-      Draco…  -  suspiro  -  ya llevas mucho tiempo en Inglaterra y prácticamente eres intocable, todo el mundo esta fascinado contigo, muchos quieren ponerte algo más que la mano encima…  -   cerro los ojos y reconoció  - lo siento… estoy celoso, y  te amo, te amo tanto que no quiero ni siquiera que tengan un maldito pensamiento sobre ti…pero, ya no me importa  que no lo digas a nadie, se que me amas y yo a ti  -  dijo cerrando los ojos al sentir como el duro miembro del rubio entraba en el, de una sola estocada, castigándolo…

 

-      Harry…  -   sonrió derrotado, mientras dejaba escapar un suspiro al sentir la estreches, la calidez del moreno alrededor de su miembro, se sentía tan exquisito,  se agacho y le dio besos por toda la espalda, lo tenia bien agarrado de las caderas, le estaba enterrando los dedos en la tierna piel, marcándolo con fuerza pero no le importaba…el moreno ya no dijo nada solo se movió a un poco, instándolo a seguir, el rubio diplomático embistió con fuerza, con rudeza mientras escuchaba los jadeos del moreno, pidiendo por más, de pronto salió de él y lo levanto con delicadeza, lo volteo subiéndolo a la mesa, le levanto ambas piernas y lo penetro nuevamente mientras le limpiaba una lagrima que bajaba por su mejilla  -  yo también te amo, nunca lo dudes, pero te diré que  eres un maldito estúpido, tanto que ni tu mismo te entiendes…  -  lo beso con suavidad una y otra vez 

 

-      Draco…  -  pudo decir el moreno en medio de tanto placer, no era el momento para hablar, pero era el momento apropiado para pedirlo…  -  si…si todo el…mundo se va a enterar…  -  lo miro a los ojos, estos estaban nublados de tanto placer  -   podemos…

 

-      Que…quieres amor…?   -  dijo el rubio en medio de las embestidas al ojiverde

 

-      Podemos…vivir juntos ya de una vez por todas?   -  dijo mientras levantaba las piernas y abrazaba al rubio por la cintura haciendo mas estrecha la unión de sus cuerpos.

 

-      Amor… me volverás loco…así como tu - dijo el rubio, pero le sonrió y agachándose le dio un largo beso mientras impedía un grito de placer por parte del moreno mientras los dos se sentían llegar al orgasmo  en medio de ese beso, tras recuperar un poco el aliento, el rubio le dijo   -  pero si es lo que quieres…  -  le guiño un ojo  -  por mi no hay problema,  viviremos juntos.

 

-      Draco…  -  suspiro  -  en una ocasión me dijiste  -  dijo mientras recuperaba el aliento poco a poco  -  que…no llevarías a tu lado a quien no lo mereciera…  -  temeroso le pregunto  -  yo te amo...yo si soy merecedor de tal honor?

 

-      Yo también Harry…yo también te amo…y si  -  suspiro y le dio un suave beso y le respondió mirándolo a los ojos -  es cierto, yo dije que no llevaría a mi lado a alguien que no lo mereciera, no llevaría a alguien que solo quisiera lo material, no llevaría a alguien que solo estuviera en lo bueno  -  lo ayudo a levantarse y lo abrazo con suavidad, sintiendo su corazón latir con fuerza y su cuerpo pegajoso  -  yo quería a alguien a quien conociera como a la palma de mi mano, a alguien que solo le interesara mi persona, alguien que siempre hubiera estado ahí para mi, alguien de quien yo fuera digno y viceversa…alguien con quien yo fuera a la par…en todo  -  lo beso lentamente y suspiro  -  y tu Harry, siempre has estado para mi  -  lo miro a los ojos y le guiño un ojo  -  toda la vida Harry…en todo y para todo…si hay alguien que existe para mi, ese eres tu Harry…y te amo.

 

-      Te amo Draco…pero  - sonrió travieso  -  ¿te importaría llevarme a la cama?

 

-      Tonto.

 

FIN

Notas finales:

Gracias  a los que leyeron esto, cuidense y byeeee.


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