HURT 16
Ambos en cuanto cruzaron la puerta del despacho de, Lay no mordió su lengua al lanzarle lo que se merecía y espetarle con furia por la horrorosa situación que se acababa de presenciar.
— ¡¿Es enserio?! Después de que ese chico te dio información ¿lo tiraras como cualquier cosa? ¡No es un animal Junmyeon!
El otro se giró para míralo con la sonrisa más socarrona que te nenia, hablando como si del fútbol se tratase — No le hare un funeral si a eso te refieres. Además, no es la primera vez que pasa algo como esto Lay, ya deberías saber y estar acostumbrado. No eres nuevo en esto — espetó lo último.
Lay negó ante la crudeza de las palabras de Joomyeon. Jamás se hubiera imaginado que el dinero y poder le carcomerían el corazón a Junmyeon, aquel chico que dulce y amable que había conocido ya no existía más. Si bien ya lo había visto golpear a Taeyeon, ¿que esperaba con Henry?
El líder de la mafia más buscada por todo Asia elevó su whisky hacia Lay, sonriendo sin remordimiento alguno por sus acciones.
— Me das asco — negó sin poder creer aquel gesto tan desinteresado.
— ¡Ahora no me vengas con clases moralistas! Que tu estas tan manchado como yo! — arrojó la copa al suelo rompiéndose en cientos de pedazos.
— ¡Pero mis manos no están teñidas de sangre como las tuyas!... hubo un tiempo en el que te conocí — lo miró de pies a cabeza — pero ahora, no eres ni la mitad de aquel chico del que me enamore ¡No queda nada de aquel Suho!
La mandíbula del hombre se tensó ante las palabras quebradas de Lay y lo peor de todo es que siempre había odiado verlo llorar, las lágrimas de Lay era como el camino a su perdición, tanto como el mismo Lay lo era para él.
Se acercó a Lay acorralarlo contra la pared y tomarlo de la cintura juntando su cuerpo lo más posible con el de su pareja. Con delicadeza deslizo su nariz desde el cuello hasta la mejilla de Lay para quedar cerca de su odio, dando en esa zona un delicado beso.
— Tú dices no conocerme ahora — besó el lóbulo del chico sacándole un suspiro. Aunque Lay quisiera evitarlo, su cuerpo reaccionaba a las caricias de este y eso Junmyeon lo sabía y le encantaba — regálame esta noche y déjame demostrarte que soy el mismo de aquel que te enamoraste, ese mismo hombre que muchas veces te hizo el amor como nunca.
Lay cerró con fuerza sus ojos. Una parte de él deseaba con toda el alma entregarse de nuevo al Suho de antes, estar entre sus brazos, sentir su carias quemar su piel, ser uno mismo, pero de solo saber cómo terminaría todo eso… no sería más que una simple noche de sexo sin amor y ya estaba cansado de ese maldito juego.
Tomó el rostro de Suho entre sus manos para mirarlo con amor y transmitirle todo lo que sentía en esos momentos: rabia, ternura, odio, amor, pasión, desesperación... eran tantos sentimientos que Lay se había preguntado muchas veces, como es que no se había vuelto loco, el quería que aquel Suho dulce, cariñoso, tierno, apasionado y amoroso hombre regresara... pero estaba de más seguir pensando que Suho regresaría alguna vez
Agachando la cabeza cortando el contacto visual — No puedo, Joonmyun — fue lo único que respondió sonriendo tristemente. El nombrado sintió la tristeza en las palabras del chico y lo pero era que sabía la respuesta a eso.
— ¿Por qué no puedes? ¿Quién te lo impide? — su tono celoso en otro momento a Lay le hubiese hecho gracia, pero esta vez...
— Tú — Suho no pareció entender — tú eres el que impide esto. Tú has ido matando lo poco de esperanza y amor que queda en mi — no pudo contener más las lágrimas.
Suho limpió esas delicadas lagrimas con sus rasposos pulgares — Dame esta noche, Lay. Dame esta noche y déjame demostrarte cuanto te amo.
Lay negó ferozmente — ¡No! — dándole un empujón pudo quitarse la persona del hombre — ¡siempre que me pides una noche, a la mañana siguiente ya no estas a mi lado! — el dolor que había estado guardando por mucho tiempo había estallado reflejándose en su rostro — ¡Haces que de nuevo me ilusione y piense que estaremos bien, cuando ambos sabemos que no será así! ¡Me tratas como a una de tus prostitutas, Junmyeon... solo falta que me dejes un fajo de dinero y digas que me buscaras luego!
— ¡Yo no te he tratado de ese modo. Y si no puedo despertar a tu lado es porque tengo asuntos que atender! — atacó.
Lay rio sarcástico entre sus lágrimas — ¡Claro! Jamás despistas a mi lado y ya estoy cansado de esta situación... ya no puedo seguir con este amor unilateral que no me llevara a ningún lado o que algún día terminara matándome.
Junmyeon frunció el ceño ante las palabras de Lay, ese tono no le estaba gustando en nada — ¿Que estas tratando de decir?
El chico limpió sus lágrimas, rindiéndose ante todo por tratar de hacer recapacitar al idiota frente a él — Yo amo a Suho, no a Junmyeon. No puedo seguir con esto que de apoco me terminara matando, porque esa es la única salida que conozco para dejar de sentir esta cesación dentro de mi pecho — sonrió con tristeza apretando con fuerza la camisa donde estaba su corazón — estoy dejando ir al que alguna vez me amo. Suho se fue y jamás regresara por mí, si no lo hizo por su hermana no lo hará por mí.
Junmyeon tembló ante las palabras rotas de Lay ¿enserio? ¿lo estaba dejando ir? No. Lay era su perdición, si Lay se iba de su lado enloquecería no verlo o tenerlo a su lado. No permitiría que se apartase de su lado y si era necesario encerrarlo en su habitación, lo haría.
— No Lay. No dejare que te vayas — espetó tratando de acercarse al chico, pero este no dejó que se acercara a él colocando su brazo frente Junmyeon.
Con el ceño fruncido respondió — Yo no dije que me iría... solo trátame como a otro de tus empleados, sin privilegios. Ya sé cuál es mi lugar, Junmyeon.
Lay se dirigió hacia la puerta quedando con la mano en el picaporte, siendo detenido por la voz gélida de su líder — Tú sales de esta habitación y no te protegeré más y lo sabes. Sin mi estarás perdido.
— Correré el riesgo. Además, ya se lo que es estar perdido — lo miró por última vez. Dicho y hecho, Lay salió de la habitación dejando en ella su amor por Suho y dejando ahí mismo toda su esperanza que alguna vez tubo por recuperarlo.
En mucho tiempo no había derramado una sola lagrima, no desde que su madre había sido asesinada por mano de su padre dejándolos huérfano a Xiumin, Victoria y a él, esa pérdida había sido sumamente dolorosa, pero Lay... había llenado con su amor ese hueco que había quedado en él y por sus estupideces lo había perdido otra vez, las lágrimas se deslizaron por sus pálidas mejillas al ver irse a la mitad de su corazón.
Chen detuvo las intenciones de Xiumin por entra al despacho de Junmyeon y tratar de hablar con su hermano — Déjalo. Esto lo tiene que resolver el mismo.
Xiumin se aferró a la mano de Chen que inconscientemente correspondió al apretón del pelinaranja, tenía razón, lo mejor era dejar a solas a su hermano y dejarlo con sus pensamientos y sentimientos.
— Se lo dije. No puedo hacer nada esta vez.
— Vámonos Xiumin, no siempre podrás solucionar sus problemas
Sin soltarlo de la mano, Chen logró llevarse de ahí a un Xiumin ensimismado, no sería buena idea dejarlo solo con su alocado jefe, no quería arriesgarse a algo que no terminaría en nada bien y que seguramente terminaría en tragedia.
...
Victoria, Chanyeol y Sehun reían a carcajadas al ver un programa de comedia de dos payaso haciéndole bromas a la gente. Era un momento tan agradable para los tres, que no existía nadie más. La chica miró a ambos hombres de reojo, viendo a más que dos hombres que la protegían de cualquier peligro, eran dos grande hermanos mayores que se preocupaban por su bienestar y eso había sido el impedimento para no matar a Zelo.
El timbre de su apartamento la sacó de sus pensamientos poniendo en alerta a los otros dos que dejaron sus lugares con el ceño fruncido y ponerse erguidos. Sehun miró la hora en el reloj de su muñeca viendo lo tarde que era para visitas.
11:45pm
Victoria sacó el arma que siempre guardaba bajo su sofá, alistándola por cualquier cosa. Los tres caminaron hacia la puerta; Sehun de lado izquierdo mientras que Chanyeol lo hacía de lado derecho y Victoria en medio de los dos. El timbre resonó por segunda vez y esta vez, Victoria hablo.
— ¿Quién es?
— Soy Lay...
Victoria le dio su arma a Sehun mientras que él y Chanyeol guardaban sus armas. Victoria abrió la puerta en cuanto le quito los seguros vio a un Lay que no estaba nada bien y su voz lo había delatado.
— Lay... ¿que... — Victoria no termino la pregunta cuando Lay se lanzó para abrazar a la chica y comenzar sollozar en su hombro.
Se calmó un poco para verla — Lo siento, Viky... no quería dormir en la mansión y tampoco en un hotel, yo solo...
Victoria lo atrajo de nuevo hacia ella, abrazándolo con cariño, aunque Lay fuera un chico sabía lo delicado que era a diferencia del asno de su hermano. Era increíble que su hermano no viera la valiosa persona que tenía a su lado. Alguien que si lo amaba de verdad.
Tanto Sehun como Chanyeol permanecieron en silencio escuchándose por todo el apartamento los sollozos de Lay sobre el hombro de Victoria. Sehun frunció el ceño al ver la tristeza en el rostro de Lay. Su mente distorsiono el rostro de ese chico, por aquel chico rubio al cual había besado hacia meces.
Recordando claramente la tristeza reflejada en aquel rostro, sus ojos destilando dolor. Esos ojos que desbordaban un profundo dolor como si hubiese perdido la vida misma. Entonces su cerebro recreo aquellas palabras de aquel chico llamado Luhan.
"Tu gente me quito lo que más amaba...
Mátame, sería una carga menos para ellos..."
El rostro de aquel rubio jamás lo olvidaría y aquellos ojos avellanados sin brillo de alguna u otra forma hacia que su corazón latiera de una extraña forma, como si...
— ¡Sehun! — el zarandeo que Chanyeol le había dado lo había sacado de su ensimismamiento — ¿Estas bien?
El nombrado asintió algo aturdido, ni el mismo sabía lo que su mente o subconsciente le quería mostrar o decir, pero lo cual su cerebro quería bloquear.
— L-lo siento, m-me duele la cabeza — parpadeó al ver todo borroso.
— Ve a descansar — dijo Victoria al ver demasiado extraño a Sehun. Se había quedado mirando tan fijamente a Lay que parecía querer taladrar su rostro. Lo más extraño había sido que su rostro parecía reflejar ¿tristeza? Algo no andaba bien, tanto en Chanyeol como en Sehun y se juraba así misma que lo descubriría.
— Chanyeol, lleva a Sehun a su habitación, yo llevare a Lay a la habitación de huéspedes.
Chanyeol asintió a la orden de la chica. En cuanto Lay estuvo solo en la habitación, una sonrisa extraña apareció en sus labios. No era extraño que Sehun lo háyase mirado de esa forma o que Chanyeol tuviera jaqueca todo el día.
— Cuanto aguantara su mente para liberar sus memorias reprimidas...
Victoria lo miró con el ceño fruncido y Lay sin darse cuenta que la chica había escuchado sus palabras
...
Victoria para ser una chica de dieciséis años ya tenía demasiadas cosas en que pensar. No le parecía nada normal el comportamiento y la mirada que Sehun plasmo en su rostro o que Chanyeol llamara con tanta desesperación a un tal Baekhyun mientras dormía.
Mordiendo su dedo pulgar trataba de recordar algo acerca de ese nombre, algo que lo conectara con Chanyeol pero estaba tan estresada que no podía pensar con claridad.
— ¿Estas bien? — la voz profunda de Chanyeol sonó preocupada en cuanto llego a ella.
— Si, es solo que... — ella lo miro con seriedad y con esa misma seriedad le preguntó — Chanyeol... ¿Quién es Baekhyun?
El alto hombre retrocedió ante la mención de aquel nombre. Era como si algo o alguien le gritaba inconscientemente que lo buscase, ese nombre lo llenaba de calidez y algo más que no sabía cómo describir.
— Chanyeol ¿lo conoces? — insistió ella al ver el semblante del alto y su repentino silencio.
— N-no lo sé... pero, es como si ese nombre me persiguiera, como...
— Si te llamara con desesperación — terminó ella por él, Chanyeol asintió con sinceridad y eso Victoria lo noto.
Victoria podía estar segura de dos cosas. Una: Chanyeol y Sehun tenía familia y dos: ¿cómo rayos habían caído ahí, con su hermano? ¿Por qué? ¿Para qué? Algo no tenía sentido en todo eso.
— Chanyeol, necesito que hagas esto por mí...
Al mañana siguiente, Lay se despertó un poco mejor. Se vistió y salió a la sala notando algo extraño: todo estaba completamente vacío en esa casa. Los muebles ya no estaban, la cocina estaba en blanco sin rastro de nada. Corrió hacia la alcoba de Victoria obteniendo el mismo resultado, nada.
Dirigiéndose hacia la salida, noto la presencia de Sehun impidiéndole salir de la casa.
— Hazte a un lado Sehun.
El nombrado negó. Un Lay decidido a enfréntalo se detuvo abruptamente al ver como Sehun le apuntaba con el arma con una frialdad en sus ojos que lo mejor era retroceder. Sehun sacó de su chaqueta una hoja, entregándosela a Lay, quien se la arrebato de la mano.
"Lay, he dado la orden a Sehun de no dejarte ir. No me lo tomes a mal y no lo hagas difícil o de lo contario Sehun recurrirá a la violencia y es lo que menos quiero y mucho menos contigo.
He ido a ver a mi hermano, para hablar con él, prometo contarte todo en cuanto regrese.
Victoria.
— Que planeas Victoria.
En cuanto los hombres de Junmyeon vieron la camioneta de Victoria le dieron aviso a su jefe. A Junmyeon se le hizo muy extraño que su hermana bajara solamente con Chanyeol y no con los dos. La furia que desprendía el rostro de su hermana eso sí que no se lo esperaba al igual que su visita.
Así es. Victoria no lo visitaba a menos que su hermano se lo pidiera.
— Vic...
Ella lo interrumpió con brusquedad — Solo vine a decirte que me voy de China y me llevare a Lay conmigo. Así que te sugiero que no me busques.
El rostro se desfiguro por la ira que se apodero de el ante la sola mención de tener a Lay lejos de él y lo peor de todo era que no estaba de humor para los caprichos estúpidos de su hermana.
— ¡Tú no te llevaras a nadie y no tienes edad para vivir sola Victoria!
Ella se rio con sarcasmo — ¡¿No me digas?!Jamás te importado lo que me pase y si me muero eso sería un peso menos para ti. Se cuidarme mejor que tu — ella se acercó a su hermano como cuan víbora de cascabel asechando a su presa, mirándolo directamente a los ojos inyectados de furia y veneno — pero estoy segura que te retuerces por dentro el solo hecho de pensar que me llevare a Lay conmigo y que no sabrás nada de él.
Ella sonrió al ver a la mandíbula de su hermano tan tensa que parecía querer romper sus dientes.
— Chanyeol y Sehun también vienen conmigo — dijo con satisfacción.
Dio la espalda a su hermano lleno tras ella, Chanyeol. Victoria en cuanto sintió la manos de su hermano tomarla duramente de la muñeca, con una impresionante habilidad saco un arma para colocarla justamente en la frente de su hermano.
Junmyeon se carcajeo bajo — No serias capaz Victoria.
El chasquido del arma le borro la sonrisa al mayor — Yo creo que si, oppa.
La soltó suavemente y Victoria sin dejar de apuntar se despidió de su hermano con una dulce sonrisa. No sin antes mirar a todos los hombres de su hermano apuntándole a ella y Chanyeol. Vio a Xiumin y Jongdae que la miraban con una ceja enarcada y sus rostros burlones. Solamente los extrañaría a ellos, aunque sabía que para Xiumin no se le haría difícil saber su localización.
— ¡Hasta pronto, oppa!
Canturreó ella con un alegría en su voz, mientras que su hermano maldecía por sus adentros.