HURT 9
Kris negó ante lo pesado que se volvió toda esa situación, tampoco es como si fuese a regañar a Luhan por sus palabras pero tampoco había sido la forma de hablar sobre Baekhyun y echarle todo en cara, tenía que actuar con rapidez o de lo contraria ocurriría una tragedia, y era lo que menos quería.
— Hay veces que el dolor nos ciega... pero debemos mantenerlo controlado o de lo contrario, dañaremos a los de nuestro al rededor.
Posó su mano en el hombro de un Luhan cabizbajo dándole un significativo apretón. El pelinegro no agrego más y salió del comedor dejando a Luhan sumido en sus pensamientos ignorando el "descansa". Las lágrimas se acumularon en sus ojos sintiendo el escozor en ellos al igual que el dolor en su pecho.
— ¿Después de todo... me quede solo?
...
JongIn dejó a un dormido Baekhyun para salir al pasillo y encontrarse a un Kyungsoo muy pensativo que permanecía con los brazos cruzados y muy serio, al escuchar la puerta cerrarse, giró su cabeza y sonrió al moreno que se acercaba a él con una ligera sonrisa.
— ¿Como esta?
— Se durmió, espero que para mañana este mejor — suspiró — ¿Hara y Luhan?
— Hara se durmió en cuanto toco cama y Luhan... se encerró en su habitación sin decir nada.
JongIn mohíno ante la situación que comenzaba a presentarse, y para colmo la situación en la que estaban no era favorable. Los asesinos aun los buscaban y rogaba para que no los encontraran o de lo contrario se las verían más difíciles que antes y ahora que la familia de Kris estaba involucrada, todo era más peligroso.
— A partir de esta noche montaremos guardia. Las cosas con los chicos se está poniendo cada vez peor y no sería bueno que nos encontraran en el estado que esta Baekhyun y Luhan, serian presa fácil para el enemigo.
Kyungsoo asintió ante el tono de voz del moreno que desprendía preocupación. Si de ellos dependería la seguridad de la familia de Chanyeol y de Kris, de eso se encargarían ellos que para eso habían entrenado hasta casi morir y pondrían sus habilidades en acción.
Polígono central de Corea del Sur. 8:00 am.
Sentado en la cafetería revisando la información en su portátil, chasqueó la lengua al leer la información que su jefe le había mandado apenas hacia dos minutos: informándole acerca de dos compañeros que irían con él a china.
— Un café americano — hizo una mueca en desagrado ante la mención del café — ¿cómo puede gustarte eso?
— Cállate Hoseok — el otro soltó una risilla traviesa. Realmente le gustaba molestar a su compañero — ¿Qué haces?
— El jefe me mandó la información acerca de tres agentes del polígono que irán con nosotros a China.
Hoseok frunció el ceño — ¿China? pero, Corea no tiene jurisdicción en ese país. Tendrían que pedir permiso a la embajada china para tener acceso tratándose de estos casos.
Taehyung negó, aunque también admitía que no le gustaba la idea de que Corea mentira sus narices en el caso Park, como se le había puesto — El Polígono lo tiene todo planeado... todo estaba listo antes de nuestra llegada.
Hoseok miró con profundidad a su compañero, asegurando que casi estaban pensando lo mismo — El polígono esta tratando de descubrir algo o... trata de esconder algo.
El eco sonoro de unos tacones llamó la atención de ambos, mirando frente a ellos a una chica de baja estura de piel blanca, sonrisa blanca y brillante.
— Buenas tardes, mi nombre es Taeyeon; hemos recibido una llamada de su superior un tanto alarmante que requiere del regreso de ambos al polígono chino. Síganme.
Ambos se levantaron sin decir nada, los tacones de la chica resonaban en el piso pulido de color blanco. Llegando a la salida principal se encontraron con una camioneta Suburban negra y tres chicos más, los cuales eran lo que irían a china. Taeyeon se detuvo mirando de nuevo a Taehyung y Hoseok.
— Ellos son los agentes, Zero, Yano y Kido. Ellos irán con ustedes a china.
Taehyung y Kido se miraron con algo llamado resentimiento y estaba 100% seguro que a Jungkook le caería peor que un balde de agua fría la presencia de ese chico. Fue el primero en subir a la camioneta sin presentaciones o saludos cordiales hacia los que serían sus nuevos compañeros de trabajo.
Hoseok le siguió pero a diferencia de su compañero hizo una venia, gesto que le fue regresado por los otros tres.
— ¿Que nos depara el destino? — dijo Tae para sí mismo clavando su mirada por la ventana polarizada.
Taeyeon sintió su celular vibrar, lo saco y atendió en cuanto lo coloco en su oído — ¿Si?
— Hiciste lo que se te pidió — dijo la voz masculina del otro lado de la línea.
La chica observo discretamente a sus lados cerciorándose que no tuviera moros en la costa. Al no tener a nadie cerca de ella que pudiera escucharla respondió a la persona del otro lado de la línea.
— Ya está hecho. Ellos se fueron apenas hace unos minutos...
— Lo note — ella abrió los ojos ante la mención de las palabras — él te vera esta noche para que le pases tu reporte. Pasaran por ti a las once.
La línea quedo muerta como una toma de película de terror, quedando solamente el tono de la línea muerta. Sabía que la estaban vigilando y no le convenía traicionar a esa gente o de lo contrario terminaría muerta como algunos de sus tantos compañeros que se habían metido con esa gente.
— ¡Taeyeon! — la nombrada respingo ante la mención de su nombre. Su compañera la miró con rareza — entra, tenemos mucho que hacer.
— No presiones Hyoyeon — guardó su móvil en el bolsillo de su falda dándole el alcance a su amiga, ignorando los ojos que la vigilaban desde un camaro clásico del otro lado de la calle
...
Como se lo habían dicho, el auto pasó por ella a la hora acordada. En cuanto salió de las instalaciones una camioneta negra la estaba esperando una cuadra después de su trabajo. Eran las once de la noche y con algo de nervios abordo el vehículo el cual avanzó una vez que ella subió.
— Buen trabajo, Taeyeon. Sigue así y serás bien recompensada.
La chica jugaba nerviosa con sus dedos ante la presencia de ese chico, sus nervios estaba pudiendo más con ella que sus intentos de mantenerse calmada. El chico la observo y sonrió al verla temblar de miedo como un conejo siendo cazado por el lobo.
La camioneta no tardó mucho en llegar a su destino y detenerse frente a una lujosa y bella puerta. Taeyeon bajó y siendo ligeramente empujada por el otro chico, fue así como entro a la enorme mansión y admitía que el dueño tenía muy buenos gustos.
— ¡Taeyeon! — Gritaron su nombre desde lo alto de las escaleras con suma alegría y falsa emoción — mi bella y preciosa informante del polígono — descendió de las escaleras hasta llegar a ella y besarla como si fueran algo más.
La chica parpadeó ante el repentino gesto de su jefe — Ho-hola jefe.
— ¡Oh! vamos, dime Joomyeon! — sonrió fascinado. Admitía que la chica era bella pero no más que su favorito, Lay — Te felicito por lo que hiciste hoy y para que veas que eres mi favorita — con un chasquido de dedos; uno de sus hombres se acercó con un bolso fino de GUCCI, llenó de dólares — esto es la primera parte de tu pago y puede tener más si sigues haciendo esto para mí, preciosa.
Ronroneó cerca de su cuello. Taeyeon casi se atraganta con su saliva al ver ese bolso repletó de billetes verdes, era más que su patético sueldo. Sonrió y venió a su jefe, quien la tomó de las mejillas para besarla en los labios.
Joomyeon se alejó de ella con una sonrisa satisfecha — Sigue así y podrás convertirte en mi mano izquierda — le guiño el ojo con coquetería alejándose de ella — ¡Nos vamos! Xiumin llévala a su casa.
Lay que había visto todo desde un principio fue el primero en salir y caminar apresurado hasta su auto, sin darse cuenta que Suho lo siguió casi corriendo hasta que pudo darle el alcance.
— ¿No me digas que estas celoso?
Lay se detuvo ante la voz burlona de su jefe girándose para enfrentarlo — No — aseguro.
Suho sonrió con burla — Admite que esa hermosa chica te dio celos, Lay.
Lay apretó los puños a sus lados. El mismo lo admitía pero jamás lo aria frente al idiota que alguna vez fue su novio y lo dejó a un lado por billetes y riquezas manchadas de sangre. Sonrió algo entristecido y cansino.
— Me gustaría que fueras el mismo Suho que me enamoro con una rosa... y no con dinero.
Subió a su auto sin esperar una burla más por parte de ese hombre por el cual aun seguía enamorado. Hasta el mismo se sorprendía de lo mucho que aún lo amaba, pero eso ya era algo unilateral que solo el sentía y se odiaba por tener un sentimiento que ya comenzaba a convertirse en costumbre.
Xiumin se acercó hasta un Joomyeon callado y sin expresión en su rostro — Si no fueras mi hermano, me podrías engañar. Pero admite que deseas ir tras él. Date cuenta que lo estás perdiendo cada vez más y si la policía no te mata, Lay terminara matándote de algún u otro modo.
Joomyeon no respondió, se limitó a eso porque sabía que su hermano tenía razón. Pero tampoco aria un drama por algo que el mismo sabía que él había matado con sus propias manos. Subió a la camioneta que lo llevaría a su aeropuerto privado donde lo esperaba su gente para regresar a China y ver a su bella hermana.
Barcelona 10 am.
Kris y Tao decidieron tomar cartas en el asunto sobre el estado de Baekhyun y no dejarían que la leucemia atacara a su ahora amigo. La pareja fue al consultorio de Yesung esa mañana por las vitaminas que lo ayudarían a controlar la anemia. Pasaron sin necesidad de que la secretaria los hiciera esperar en la sala de espera.
— ¿Cómo esta Baekhyun? — fue lo primer que preguntó Yesung al ver entrar a la pareja.
— Esta bien... pero no quiere comer a menos que Hara este con el — dijo Tao tomando asiento en el regazo de Kris, era algo de lo cual Yesung ya estaba acostumbrado a ver de ese par.
— ¿Hara?
Kris asintió — Es la hermana de Chanyeol, es sumamente apegada a él.
Yesung asintió a las palabras de Kris analizando mejor las cosas de la situación, estaba seguro que el problema de Baekhyun sería algo más serio ya que tenía una gran parte de Chanyeol con él.
Mientras comenzaba a sacar de un cajón varios frascos de pastillas comenzó a hablar sobre el psicólogo — Ya contacte a mi amigo, es el mejor en psicología y estoy seguro que podrá ayudar a Baekhyun y a toda la familia de Chanyeol — dejo varios frascos sobre su escritorio — No sé qué tan avanzada sea la anemia de Baekhyun, para ello tendría que hacerle unos estudios a fondo y darle un mejor diagnóstico. Les agradecería que lo trajeran la próxima semana.
Tao asintió mientras Kris recordó el estado de Luhan la noche anterior — Luhan, la pareja de Sehun... no creo que este bien; el culpa a Baekhyun de lo que sucedió y claro está que no lo fue.
Yesung dejó el último frasco en su escritorio, analizando las palabras de Kris.
— Luhan... esta como en una especie de negación o trata de buscar en quien descargar su enojo... su dolor principalmente — dijo con total profesionalismo — les recomiendo que no lo dejen solo, hablen con él y por nada del mundo lo deje a solas.
— ¿Por qué? — preguntó Tao.
— Son las personas que buscan la vía más rápida de escape... la muerte.
...
Hara permanecía acostada sobre el abdomen de Baekhyun quien le dejaba delicadas caricias sobre su cabellera negra. El aire fresco de la mañana los relajaba y llenaba de tranquilidad la habitación, la cual les hacía mucha falta.
Ninguno de los dos mencionaba nada, el silencio era cómodo y Hara estaba más tranquila ahora que Baek había comido toda la fruta que Tao no logro hacer que comiera. Intentó hacer lo mismo con Luhan, pero este se negó rotundamente a abrir la puerta o siquiera gritar o emitir algún sonido. Luhan no había salido de su habitación en ningún momento, ni siquiera por un vaso de agua ¿Qué estaría haciendo?
Hara se reincorporó llamando la atención de Baekhyun que la miró con ojos cansados y rojizos
— ¿Que sucede? — Ella le sonrió para no preocuparlo, pero su mente giraba en esos momentos sobre Luhan y el cómo estaría.
— Voy por un vaso de agua ¿quieres algo?
Baekhyun negó con una sonrisa cansada — Estoy bien. Ve por tu vaso de agua — Hara asintió y sin ponerse sus pantuflas de conejito (regalo de Kyungsoo) salió de la habitación hacia la habitación de Luhan.
La habitación de Luhan estaba dos puertas antes de la de Baekhyun. Tocó una vez que estuvo frente a ella sin tener respuesta del otro lado.
— Luhan... abre la puerta por favor.
Nada.
Tocó de nuevo.
— Oppa... Luhan abre la puerta.
Hara comenzó a preocuparse por no escuchar un solo ruido del otro lado de la silenciosa habitación. Tomó el picaporte y trato de abrir pero desgraciadamente Luhan había cerrado la puerta desde adentro. Muy preocupada bajó las escaleras encontrándose a Kyungsoo y JongIn viendo televisión.
— ¡Algo le paso a Luhan! — dijo alterada con voz queda, no quería preocupar más a Baekhyun. Los otros dos dejaron sus cómodos lugares para acercarse a ella — Luhan no responde y no ha salido ni para tomar agua.
JongIn maldijo antes de correr y subir a toda prisa a la habitación de Luhan, no quería ni imaginarse si el rubio había hecho algo o de lo contrario Baekhyun se sentiría más culpable de lo que ya se sentía.
Sin impórtale mucho, de una patada abrió la puerta encontrando a Luhan tirado en el suelo rodeado por varias fotografías y una caja de madera rota que al parecer el mismo Luhan había roto.
— Luhan — dijo JongIn con tristeza, cargándolo para colocarlo delicadamente en la cama.
Los tres respiraron más tranquilos al ver que el chico solo estaba desmayado y algo deshidratado por no consumir nada en todo gran parte de la noche anterior y esa mañana. Hara se hincó en el piso levantando cada fotografía esparcida.
— Sehun... — dijo en un susurro lleno de tristeza — estas son fotografías de Sehun y Chanyeol...
Kyungsoo miró el rostro pálido y cansado de Luhan que reflejaba la tristeza por los rastros de lágrimas en sus mejillas y las marcadas ojeras que arruinaban su hermoso rostro.
— Debió llorar toda la noche — dijo Kyungsoo mirando a Luhan dormir en la cama.
— Está sufriendo en silencio — agregó Hara levantándose del piso.
Baekhyun apretó sus ojos dejando que las lágrimas resbalaran por sus mejillas al escuchar las palabras de Hara, se había mantenido oculto fuera de la habitación pegado a la pared ya que aún se sentía algo mareado y débil. Luhan estaba sufriendo en silencio y era su culpa, sin hacer ruido regreso a su habitación.
Su presencia no era requerida y no sería de utilidad en esos momentos.