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Por un Aleteo por Angie404

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Notas del fanfic:

¿Nuevo fanfic cuando no he terminado ninguno de mis otros trabajos? si, asi es.

Los capitulos serán bastante largos, y las acualizaciones algo lentas. Espero que no sea muy largo, pero veremos jajaja. espero que le den una oportunidad :) 

Notas del capitulo:

Perdón por esto, algo me poselló y he estado escribiendo a lo loco. Espero que lo disfruten y le den una oportunidad! Quería tomarme un break de la otra histtoria al menos por un ratito jajaj, y salio esto de repente. 

Capítulo 1 

A primera hora 



A primera hora de la mañana, un despertador análogo retumbó en sus oídos tan intensamente que generó un pitido en su cerebro. No reconocía ese sonido, pero se escuchaba tan cerca que era imposible que no proviniera de su propia habitación. A tientas y dando manotazos buscó a sus costados el aparato que generaba aquel molesto ruido hasta que un golpe certero lo detuvo. Fue hasta ese momento, en completo silencio, que abrió los ojos. “Debo prepararme para trabajar, pero estoy tan cansado…”pensó mientras se estiraba para levantarse, se sentó en la orilla de la cama y su vista se perdió en las zapatillas de andar por casa desparramadas muy descuidadamente por ahí. “Que curioso, se parecen a las que usaba cuando era pequeño” bostezó mientras se rascaba la nuca, y finalmente se levantó para comenzar con su día, quizá un poco de agua helada en la cara lo ayudaría para deshacerse de la somnolencia. 

 

Caminó con los ojos cerrados hasta la puerta del baño, pero al dar vuelta a la izquierda para entrar, chocó directamente con la pared. “¿Eh?” Eso lo hizo despertar un poco. Miró la pared frente a él, algunos cuadros y diplomas colgaban de ella, pero no había ninguna puerta. Miró a su alrededor, ubicando inmediatamente donde se encontraba. Era su cuarto, o más bien, ¡fue su cuarto! Pero era raro, porque no recordaba haber ido de visita a la casa de sus padres, es más, la última imagen que recordaba de la noche anterior era de su departamento, ¿o era el de Takano? Y por supuesto, su vecino/jefe/ex-casi-(ahora de nuevo(?))amante o lo que fuera también estaba con él, haciendo … ¿qué estaban haciendo? 

 

Una extraña sensación se instaló en su pecho, había una gran parte de la noche anterior que no podía recordar, pero estaba seguro de que no había bebido, al menos recordaría comenzar a hacerlo. Era una laguna mental de varias horas, ¿se habría golpeado? ¿habría ocurrido un accidente? ¿Se habría peleado con Takano de tal forma que por el shock corrió a refugiarse a la casa de sus padres?… ¡claro que no! Eso era simplemente ridículo, si necesitaba huir se iría a un hotel o algo, nunca iría a molestar a sus padres. Aún así, todo era tan extraño… 

 

Entonces tropezó con una pila de libros en el suelo, e intentando no caer de cara dio saltos hasta apoyarse con su ropero. Recuperando el aliento por la adrenalina momentánea miró hacia abajo de nuevo, muchos libros cubrían los alrededores de su cama, ¿pero por qué? Todos sus libros se habían ido con él cuando se mudó, él se aseguró personalmente de eso, ¿entonces por qué se veía todo como cuando estaba en secundaria?

 

     —¡Ritsu! ¡¿Ya despertaste?! ¡¿Está todo bien?! —escuchó a su madre gritar desde el pasillo.

 

     —¡Si mamá! ¡Solo tropecé! —gritó en respuesta, pero la voz tan inusualmente aguda que salió de su garganta lo hizo detenerse por un momento. 

 

     —Bien, ¡apresúrate o llegarás tarde a tu primer día de escuela! —la escuchó gritar de nuevo, esta vez alejándose, y lo que escuchó lo dejó en shock total. 

 

No, no y no, no podría ser. Abrió su armario y lo primero que vio fue su uniforme perfectamente planchado y colgado detrás de la puerta, el uniforme que había usado en secundaria, por supuesto. “…¡¿qué demonios está pasando?!” Corrió despavorido hasta su baño al fondo de la habitación, encendiendo la luz y corriendo directo al espejo sobre el lavabo. Sus ojos se abrieron enormemente y su piel perdió color al encontrarse en el reflejo. Su cabello desordenado llevado hacia los lados, dividido en medio de manera casi natural. Sus ojos enormes, del tamaño casi de la mitad de su cara se veían a sí mismos con terror. Su pijama de dibujos infantiles escondía un cuerpo delgado que no se sentía como el suyo. No había duda, era él, pero a los doce años. 

 

     —…Esto no es real, es un sueño, volveré a la cama y cuando despierte estaré en mi departamento, con mucho trabajo que hacer, y un vecino ruidoso que me arrastrará todo el camino a la oficina… 

 

Se miró por un tiempo más, pasmado, luego salió del baño y se volvió a acostar, cubriéndose hasta la cabeza. “Solo es un loco sueño, ya pasara…” Hubo un momento de completo silencio, demasiado silencio, lo más silencioso que había estado nunca. Luego la puerta abriéndose y azotándose contra la pared lo hizo saltar.

 

     —¡Ritsu! ¡Se está haciendo tarde! … ¡¿por qué sigues en la cama?! 

 

     —¡Waaa! ¡Ya voy mamá! —gritó mientras se levantaba y corría de vuelta al baño. 

 

     —¡Pues no lo parecía! Dios mío ¡vas a llegar tarde! 

 

La mujer se abrió paso a través del desastre hasta llegar al uniforme que tomó y arrojó a la cama. Ritsu la veía alterado desde el baño, cepillándose los dientes con una mano y el cabello con la otra. 

 

     —¡S-Sal de aquí! 

 

     —¡Ay! ¡Debiste levantarte a tiempo si eso querías! 

 

Ignorando sus peticiones hasta el final, la madre de Ritsu lo ayudó a vestirse y peinarse, casi arrancándole el pijama en el proceso. 

 

     —¡Y arregla tu mochila porque estoy segura de que no lo hiciste ayer! 

 

Fue lo último que dijo antes de salir de la habitación, dándole a Ritsu otro momento de calma para poder pensar. Respiraba agitado mientras  observaba todo a su alrededor, no había duda, era su cuarto en épocas de secundaria, exactamente como lo recordaba. Tragó saliva intentando humedecer su garganta, debía seguir soñando, estas cosas no pasaban en la vida real, pero fuera como fuera seguiría la corriente del sueño hasta ver a donde llegaba. Sin más revisó aquel desconocido bolso para comenzar a meter las cosas que tenía parcialmente seleccionadas en su escritorio hasta que se topó con una revista. “Novelas Koharu”, era una revista que solía leer mucho en aquella época. Se veía nueva, pero ya estaba llena de marcadores de página por todos lados. Leyó atentamente la portada buscando alguna fecha, algo que le dijera exactamente en donde estaba. 

 

     —Revista del 6 de Abril del 20XX…¡¿QUEEEE?! 

 

Algo andaba mal, algo andaba terriblemente mal. Aún cuando realmente hubiera regresado en el tiempo el año estaba mal. Corrió a tomar el calendario de mesa en su escritorio, marcado ese mismo lunes como inicio de clases. Buscó desesperado su celular, y al encontrarlo se le heló la sangre. Un teléfono inteligente era lo que cargaba con él. 

 

     —¡¿Pero qué carajos está pasando?! 

 

Él lo recordaba muy bien, extremadamente bien, cuando iba a la escuela usaba esos molestos celulares con teclados, la sensación del momentos era MySpace y Fotolog, no podía creer ver el antiguo logo de Facebook en su pantalla de inicio. Si había vuelto al pasado, lo había hecho en la época equivocada, varios años adelante. 

 

     —¡Ritsu! ¡Apresúrate! 

 

     —¡YA VOY! 

 

A regañadientes metió la revista y el celular en la mochila y la cerró, corriendo hacia el pasillo y bajando torpemente las escaleras. Ya abajo su madre lo alcanzó con una pequeña lonchera en la mano. Varias personas de la servidumbre corrían detrás de ella

 

     —¡Tu almuerzo cariño! 

 

     —¡G-gracias! —lo tomó casi sin mirarla y siguió su carrera hacia la puerta. 

 

     —¿Te acompaño a la estación? ¿O quieres que alguien más te acompañe?

 

     —¡N-no es necesario! ¡Puedo llegar solo! —y siguió corriendo hasta llegar a la puerta, aún tendría que correr hasta la reja de la casa y de ahí a la estación y-

 

     —¡Ey Ritsu! 

 

     —¡¿QUÉ?! —gritó parándose en seco a medio camino, mirando a su madre con enojo.

 

Todos lo veían anonadado, sorprendidos por esa actitud tan errática y condescendiente. Él mismo se dio cuenta de su error y se avergonzó, sonrojándose hasta las orejas por la pena de haberle gritado a su madre en frente de los empleados. Estaba bien que su yo adulto se había convertido en un completo cascarrabias, pero era obvio que en aquellos años todos lo conocían como un niño dulce y apacible. Rápido se agachó para disculparse.

 

     —¡L-lo siento mucho mamá! N-no se volverá a repetir! ¡S-solo estoy muy estresado y-y no supe! —el discurso de disculpas fue interrumpido por un gran abrazo de parte de su mamá, seguido de un beso en la frente. 

 

     —Hey tranquilo, es normal sentirse así en tu primer día de secundaria, solo te ibas sin despedirte. Todo bien, ¿de acuerdo? 

 

¿Quién demonios era esa mujer y que había hecho con su madre? En exactamente las mismas circunstancias la madre que sabía que tenía le habría gritado por su insolencia y hubiera armado un escándalo total frente a todos. Definitivamente solo podía ser un sueño. 

 

     —I-igual perdóname … aunque si voy tarde 

 

     —¡Oh, cierto! —la mujer se separó, pero puso su mejilla a modo para que la besara. Eso sí era algo que su madre hacía seguido. Sonriendo ya más relajado, dejó un pequeño beso en su cara y se encaminó de nuevo a la salida. 

 

     —¡Suerte mi amor! ¡Y vuelve a casa en cuanto termines! 

 

Volteando hacia atrás se despidió con la mano, viendo como todos en la casa le sonreían y despedían igual que su madre, hasta que finalmente se perdieron de su vista por la barda perimetral que rodeaba la propiedad. Pudo escuchar a su madre gritando “¡Mi bebé está creciendo!”, ya la podía imaginar dejándose caer de forma dramática para ser sostenida por los empleados. Al menos su madre y “ésta madre” tenían eso en común. Siguió corriendo cuesta abajo por ese vecindario que nunca le gustó demasiado, con aquellas casas demasiado grandes como para realmente ser el hogar de una familia, con patios tan extensos que se unían al bosque en algún punto. 

 

Corrió hasta que su estómago se revolvió y su cabeza comenzó a dar vueltas, fue frenando sus pasos hasta detenerse por completo. Luego cayó al suelo de rodillas. Debía detenerse por el bien de su propia cordura, porque hasta donde recordaba, la noche anterior era un hombre adulto de 26 años, con trabajo, casa propia, varios problemas por aquí y por allá entre otras cosas. Era imposible, ¡imposible! que todo aquello hubiera sido solo un sueño. Después de todo, ¿cómo podía olvidar ese periodo oscuro de diez años que aún ardía de vez en cuando en su corazón? ¿Cómo pudo haber vivido toda una vida en una sola noche? ¿Cuáles eran las posibilidades? 

 

     —¡NINGUNA! ¡ES SIMPLEMENTE RIDÍCULO!  —gritó dejando escapar sus pensamientos, ignorando  por completo el lugar en el que estaba hasta que los murmullos a su alrededor lo hicieron reaccionar. Había llegado a la estación. 

 

Con la cara derritiéndose de la vergüenza se levantó y siguió hasta bajar las escaleras. Peor fue para él y para sus nervios ver la estación repleta, era obvio al ser hora pico. Si quería evitárselo tendría que salir más rápido la siguiente, aunque esperaba de verdad que no hubiera una siguiente ocasión. Corrió un poco más para adelantar a las personas a su alrededor y poder conseguir un lugar más cómodo una vez el tren abrió las puertas. Ya con sus manos firmes en el pasamanos del vagón se relajó, cerró los ojos y dejó escapar un gran suspiro. Aprovecharía el viaje para intentar darle sentido a lo que estaba viviendo, porque, ¿qué carajos era todo eso? La respuesta más simple siempre suele ser la más acertada, y pensar en que se golpeó la cabeza e imaginó todo un posible futuro era una respuesta aceptable, aunque decepcionante. Pero él desde su juventud se había caracterizado por ser más bien pragmático y no tan fantasioso, pensar en posibles viajes en el tiempo, en haber terminado en otra línea temporal o universo paralelo, incluso atrapado en algún reino de los sueños, no era para nada algo que él haría. Eso de no estar en esa situación, claro estaba, porque si no pensaba en novelas de ciencia ficción como respuesta a lo que estaba pasando para darle algo de sentido en su cabeza, definitivamente iba a terminar enloqueciendo. 

 

Una sacudida algo brusca hizo que abriera los ojos para evitar cualquier accidente, y cuál fue su sorpresa al toparse de frente con un ejemplar de la revista Koharu siendo hojeada y marcada en las orillas de una manera bastante rápida. “Es el número que acaba de salir, estuvo tan bueno que me lo leí de una sentada…” aquel pensamiento rebotó en su cerebro como intruso, se sintió raro, como si no fuera de él realmente, como si hubiera sido poseído por alguien más, como si de verdad estuviera, recordando… Con el miedo asomándose por cada poro de su piel fue subiendo la mirada lentamente, topándose primero con el mismo uniforme que él usaba, volviendo la piel ya blanca del chico en el color de la nieve, en la cual, por supuesto, resaltaban unas largas y pobladas pestañas oscuras junto a su cabello igual de oscuro. En ese momento su corazón se paró, olvidó cómo respirar y sus intestinos se enredaron. En su cabeza, millones de pestañas de error de windows se abrieron, y al verse congelado e imposible de cerrarlas se escuchó aquella canción de la versión XP antes de apagarse y explotar. 

 

El Ritsu adulto le dio unas buenas cachetadas, pero claro, ¡claro!, ¡el primer día de clases había sido su primer encuentro con Takano-san! Lo había recordado hacía poco y se lo había comentado. Incluso las palabras exactas que le dió seguían frescas en su mente.Llamaste mi atención cuando vi como hojeabas las páginas de mis obras favoritas”. Aquella frase que ahora parecía tan lejana y distante cobraba sentido cuando veía a aquella versión joven de Takano doblar las esquinas de las hojas tan meticulosamente. Rió internamente cuando se dio cuenta de que todas ellas pertenecían a Usami Akihiko, su autor favorito. Viéndolo ahora tan vívidamente, quizá había sido más un sentimiento de sentirse comprendido, valorado por los gustos que otros encontraban tan extraños. Quien diría que diez años después terminaría trabajando con el afamado escritor, solo para dejarlo con la promesa de engrandecer su propio nombre por su cuenta. Si le hubiera dicho todo eso a su yo de doce años por supuesto que no le hubiera creído, pero era un hecho, o bueno, sería un hecho, quizá …

 

Aquella sensación  familiar se hizo presente en su cara al arrugar su frente al pensar. ¿Realmente todo lo que fue, lo que vivió, volvería a pasar exactamente igual? Esa mañana había sido rara en todos los sentidos posibles, pero el vívido recuerdo de su primer encuentro con Takano había permanecido intacto, la gente, la revista, la calma. Ahora podía comprobar que, efectivamente, había quedado cautivado apenas verlo. 

 

“Ojalá me hubieras dicho algo… si hubiera sabido de ti en ese tiempo, habríamos tenido muchas pláticas agradables acerca de libros” 

 

Las palabras de Takano resonaron tan dulcemente dentro de sus recuerdos, de sus profecías, e inevitablemente suspiró. Ritsu le dijo que no hubiera podido hacer algo como eso, principalmente porque era un niño bastante tímido con los extraños, ahora, sintiéndose tan engatusado cómo se sintió en aquella ocasión, menos iba a poder hablarle. Pero Takano le dijo que había sido una lástima que no lo hubiera hecho, entonces ahora de vuelta al pasado, ¿estaría bien arriesgarse a decir algo? Abrió la boca lentamente y tomó aire, pero cuando estuvo a punto de pronunciar siquiera una sílaba, la mano de Takano se alzó y rascó su cabeza, cohibiendolo al instante. Se volteó para evitar ser atrapado observando, y se regañó a sí mismo por la torpeza con la que siempre salían sus palabras al tratarse de él. Si fuera o hubiera aprendido a ser más hábil a la hora de hablar, probablemente se habría animado 

 

Entonces, de repente se dio cuenta. Si ahora estaba en el pasado, 14 años en el pasado para ser precisos, ¿todo volvería a repetirse de la manera en la que sabía que sucedería? Vió de nuevo a Takano; a aquel chico que en aquel entonces se apellidaba Saga, y no pudo evitar sentir algo de rencor. ¿Pero él qué culpa tenía? En ese momento, al menos en ese primer encuentro, Takano no sabía de la existencia de Ritsu, mucho menos sabía que terminaría rompiéndole el corazón tres años después. El estómago se le revolvió al regresar a esos amargos recuerdos, mientras crecía recordaba haber intentado de todo para olvidarse de todo lo que había pasado. De nada había servido, claro estaba, su amor solo se fue acumulando y agrandando hasta explotar, pero, de regreso al principio de todo, ¿podría cambiar algo de la historia?

 

Pensó en las posibilidades, en si estaba todo escrito ya o si el destino siquiera existía, pero estaba claro que el desencadenante de todo el dolor era él mismo. Si ponía fin al inicio, toda esa historia de más de una década podría desaparecer, si no se acercaba, si concentraba su atención a otras cosas conscientemente y los años seguían su curso, al final terminaría olvidando todo, se convertiría en un sueño absurdo, en un cuento de miedo, en una novela desconocida de la cual no podría recordar el nombre con el tiempo. Si se alejaba desde ahí, desde el principio, no tendría que enfrentarse a los problemas que vendrían en el futuro, todo sería más fácil, se casaría con An, tendrían hijos, tomaría su lugar en la empresa, todos sus problemas desaparecerían junto a Takano…

 

Aún no muy convencido de sus propios pensamientos, decidió alejarse para no agobiarse con aquella pacífica presencia, al final del día, y si decidía seguir con la historia o no, en aquel primer encuentro no habían cruzado ni miradas. Tendría que pensar mejor en soledad en lo que haría si efectivamente había regresado al pasado. Movió su pie para intentar abrirse paso entre la gente y moverse de lugar, pero apenas había logrado aquello cuando el tren comenzó a sacudirse de manera violenta, arrebatando gritos de susto de todos a bordo. Ritsu no lo pudo evitar, al ser tan pequeño y apenas con fuerza, no consiguió sostenerse de manera adecuada, y el mismo movimiento tan errático lo lanzó disparado hacia el frente, gritando al sentir cómo su cara se golpeaban con una cabeza, su rodilla chocaba directamente con otra  y sus manos se impactaron a los costados del asiento.  Escuchó un quejido debajo de él, y al toparse con esa cabellera oscura al abrir sus ojos sintió que se le drenaba la sangre.

 

     —¡C-cuánto lo siento! ¡Perdóname, perdóname perdóname! —la sangre que había perdido atacó violentamente su rostro cuando se incorporaba, mirando temeroso cómo Takano se sobaba la cabeza y luego la rodilla. Lo miró, obviamente irritado, y Ritsu sintió que se quería morir. 

 

     —[Estimados pasajeros, lamentamos los inconvenientes ocasionados por una falla en los rieles, el tren se mantendrá quieto unos minutos]

 

La voz robotizada a través de los parlantes molestó con obviedad a todos en el tren. Ritsu tragó saliva nervioso, ¿qué estaba pasando? ¡nada de eso había ocurrido así! ¿Qué habría cambiado? 

 

    —Mierda, se rompió … 

 

Escuchó aquella voz por lo bajo, aquella voz profunda pero suave que le llegó a susurrar su nombre incontables veces. Ritsu sintió un escalofrío pero aún así, se atrevió a mirarlo. Sostenía en sus manos la revista que antes revisaba, arrugada por todos lados y rota por la mitad. Seguramente había pasado cuando Ritsu cayó sobre él. 

 

     —¡M-mi culpa! ¡Dios cuánto lo siento! ¡Te lo compensaré! 

 

El chico lo miró con el ceño fruncido, por supuesto lo que menos quería era que el responsable le dirigiera la palabra, eso lo sabía. Pero no podía dejar las cosas así. Rápido, sacó su ejemplar de la revista y se la tendió. Los ojos de sorpresa de Takano era algo que no solía ver tan seguido, y verlo en esos rasgos tan dulces de su versión más joven solo le provocaron un sentimiento aún más extraño en su interior. Takano lo miró por un momento, luego miró la revista, aún sin creérselo. 

 

     —¡E-es nueva! S-siéntete con la confianza de tomarla, yo ya la leí toda 

 

Los ojos de Takano se abrieron aún más mientras tomaba la revista. 

 

     —¿Toda?… pero salió ayer 

 

Por alguna razón, Ritsu se sintió avergonzado. 

 

     —¡E-es que estaba muy interesante! Lo terminé antes de darme cuenta 

 

Takano le dedicó una mirada que no supo cómo descifrar, luego regresó su atención a la revista, tocando tímidamente las marcas de colores que sobresalían de las páginas.

 

     —A-ah, ignora eso, son sólo las marcas que puse en mis historias favoritas 

 

Sin mirarlo, Takano abrió la revista en donde sobresalía la marca verde, sorprendiéndose al leer su contenido solo para mirarlo de nuevo. El corazón de Ritsu palpitó fuerte. 

 

     —¿Te gustan las obras de Usami Akihiko? 

 

Ritsu no lo sabía, no había forma de saberlo, pero sus ojos se iluminaron apenas procesó esa pregunta. 

 

     —¡Me encanta! Es mi autor favorito, tiene una forma magistral de narrar las cosas —sonrió orgulloso de saber apreciar el trabajo de alguien que en aquel entonces, no era muy conocido. 

 

     —A mi también me gusta, aunque sus historias son a veces algo extrañas —Takano cerró la revista y le otorgó toda la atención, poniéndolo aún más nervioso. 

 

     —E-eh, si, he escuchado algo de eso, p-pero creo que es justo eso lo que las hace tan especiales, además, son historias muy interesantes…

 

Mientras hablaba su voz se iba apagando, era típico de él a esa edad, aunque ahora con los recuerdos de un adulto, no podía dejarse de ver como un cobarde inseguro. Rascando su nuca con pena, volteó hacia otro lado, huyendo de la mirada de Takano. 

 

     —Hm, si, yo creo exactamente lo mismo 

 

Al escuchar aquello, los ojos de Ritsu se abrieron grandes en sorpresa, mirando de nuevo al joven que ahora perdía su vista en la revista. Iba a decir algo, estuvo a punto de hacerlo, pero antes de que pudiera abrir la boca el tren comenzó a moverse de nuevo. Y ahí iba de nuevo, solo que no hubo tiempo de sostenerse de nada esta vez.

 

     —¡Waaa! —gritó al sentir que caía.

 

     —¡Cuidado! —gritó Takano en respuesta, intentando sostenerlo de alguna forma. 

 

     —[El tren comenzará a moverse ahora, disculpe los inconvenientes]

 

¿Y lo decía ahora? ¡¿En serio?! Seguramente bastantes más pensaron lo mismo, pues muchos terminaron en el suelo por el movimiento repentino. 

 

     —Ey, ¿estás bien? 

 

La voz que apenas y mostraba alguna emoción rebotó en su oído con gentileza. Al mirar hacia el frente se dio cuenta de que sus caras no estaban muy separadas una de la otra. Si hubiera sido solo eso, hubiera disimulado un poco mejor, pero al darse cuenta de cómo las manos de Takano lo sostenían por la cintura firmemente para evitar que se cayera sobre él olvidó cómo respirar. Y peor aún, sus propias manos estaban a cada lado del rostro de su acompañante, acorralándolo contra las paredes del vagón. Se quería morir de la vergüenza. 

 

     —¡Oh por Dios! ¡Perdóname, perdóname! ¡No era mi intención perdón! 

 

Rápido se incorporó, procurando esta vez realmente sostenerse bien del pasamanos. Ni siquiera se atrevía a verlo a los ojos. Ya veía venir un comentario sarcástico, una broma humillante o cualquier otra cosa que lograra que su rostro ya ardiendo se derritiera por completo, pero no pasó. En su lugar, una pregunta lo descolocó.

 

     —¿Quieres tomar mi lugar?

 

Seguramente, la forma tan exagerada en la que abrió sus ojos fue cómica de ver. 

 

     —¡¿E-eh?! ¡No! ¡E-estoy bien! 

 

     —¿Eres de primero verdad? 

 

Cuando soltó eso de repente, Ritsu pensó que no estaba entendiendo la conversación. 

 

     —¿C-cómo tu- 

 

     —Nunca te había visto —interrumpió señalando con su dedo —. Y traemos el mismo uniforme, si no eres de primer año entonces te transferiste, ¿no es verdad? 

 

Definitivamente, no estaba entendiendo a qué venía todo eso. 

 

     —E-es mi primer día de secundaria, ¿p-pero eso que-

 

     —Siéntate —fue interrumpido de nuevo. Sin darle tiempo a reclamar, Takano se levantó y empujó directamente a Onodera hacia adelante. 

 

     —¡P-pero! ¡No creo que-

 

Fue interrumpido de nuevo por la maleta de Takano siendo tendida ante él. Ritsu lo miró, seguía con esa expresión imperturbable. Se sintió contra la espada y la pared sin saber que pretendía, y la gente alrededor, como buitres a la carroña, esperaban cualquier movimiento en falso para acaparar el lugar recién desocupado. Sintió que no había otra opción más que sentarse, y una vez hecho eso el bolso de Takano descansó sobre sus piernas. 

 

     —Es el trabajo de los Senpais cuidar de sus Kouhais, lleva mi mochila por mi, con eso estaremos a mano. 

 

Ritsu sentía que su corazón comenzaba a palpitar como cientos de caballos desbocados, su rostro enrojecido por la pena y la emoción de encontrarse en una situación que hasta cierto punto, era bizarra. Con la mano temblorosa apretó la maleta ajena contra su propio pecho. La esencia extrañamente familiar se coló por su ropa hasta su piel, por un momento sintió que se nublaban sus sentidos, y un extraño sentimiento de nostalgia se instaló en su corazón. 

 

     —G-racias, Senpai…

 

Aquella palabra, aquella palabra que hacía años no salía de su garganta intencionalmente le dolió de una forma agridulce. Takano no contestó, extrañamente para Ritsu, quien ya se había acostumbrado a esas risillas burlonas y mimos inesperados en situaciones familiares. Había olvidado lo diferentes que eran… abrazó un poco más fuerte la maleta, extrañando a alguien que no existía todavía. 

 

El resto del viaje ocurrió en silencio, no fue mucha la distancia recorrida igualmente. Una vez se aproximaban a la estación, Takano solo extendió su brazo como señal para que Ritsu le regresara la mochila, lo cual hizo en completo silencio. Cual pollito siguiendo a su mamá, el castaño iba detrás del de cabellos oscuros al abrirse pasó entre la multitud hasta la puerta. Al salir, Ritsu soltó todo el aire que no se había dado cuenta, había retenido. Y se quedó ahí parado, viendo como un puñado impresionante de estudiantes con uniformes familiares bajaban de todos los vagones. En medio de todo vislumbró a Takano y su corazón comenzó a latir con fuerza. Esa figura alta y esbelta, sus cabellos negros siseando con el aire de inicios de primavera, esa aura de misterio que lo rodeaba y engrandecía mientras más se alejaba. Si, así empezó todo, definitivamente, desde aquí… 

 

Sus fantasías, recuerdos, anhelos, todo se vio interrumpido abruptamente justo en el momento en que Takano se detuvo. Y en el momento en que se volteó para que sus miradas se encontraran un pánico por haber sido descubierto lo invadió. “Nonono ¡no! ¡Así no pasó! ¡Sigue caminando! ¡Ignórame!”

 

     —¿No vas a venir? —le preguntó abruptamente, haciéndolo saltar en su lugar. 

 

     —¡Y-ya voy! ¡No creí que… —“no creí que quisieras caminar conmigo”, era lo que iba a decir, pero esa patética forma de auto desprecio fue una de las razonas por la que su autoestima había estado tan baja, que realmente no creía que senpai lo amara también, una de las razones por las que se sintió tan inseguro dentro de esa relación. Si quería que las cosas fueran mejor, debía hacer cambios. Espera, ¿quería entonces que la historia se repitiera? ¿Quería salir de nuevo con Takano? Sacudiendo la cabeza para alejar sus pensamientos indecorosos, dio grandes saltos para alcanzar al mayor, una vez cerca se detuvo y lo observó. Esperaba que caminara, que avanzara adelante para seguirlo de cerca por detrás, como había hecho en su momento cuando empezaron a salir. Pero en su lugar, Takano se posicionó a su lado, observándolo, esperándolo. Tragando fuerte, dio los primeros pasos, y Takano se quedó a su lado siguiéndole el ritmo, era muy raro, no recordaba nada como eso hasta que se volvieron a encontrar. 

 

     —Entonces, te gusta leer 

 

La pregunta lo tomó ciertamente por sorpresa, pero no era algo que no pudiera responder. 

 

     —¡A-ah si! Es mi pasatiempo favorito, leo todo el tiempo en casa 

 

     —Hmm, ya no es muy común que gente de nuestra edad lea tanto, la mayoría prefiere estar en internet 

 

     —N-no creo que sea así, más bien, creo que nos gustan libros algo extraños jeje

 

Ritsu río apenado, pero nunca esperó que el más alto también soltara una risa nasal, ¿lo había escuchado alguna vez en esos años reírse? O, si que lo había hecho… pero no era algo en lo que quisiera pensar en ese momento, prefería deleitarse con ese sonido despreocupado que no era muy común contemplar. 

 

     —Bueno, creo que tienes razón —le contestó, y Ritsu ya no supo qué decir, pero algo tenía que hacer, no quería que el silencio se volviera algo incómodo entre ellos. 

 

     —Mmh, S-senpai-

 

     —Masamune —interrumpió—. Me llamo Masamune Saga, no lo había mencionado antes. 

 

Los ojos de Ritsu se agrandaron sin poder evitarlo, su respiración se entrecortó y unas fuertes ganas de llorar lo invadieron de repente. ¡Así no debían pasar las cosas! ¡Ritsu debía descubrir el nombre de Senpai al leerlo en las tarjetas de préstamo de la biblioteca! ¡No debía saberlo justo el primer día de clases! Pero acababa de pasar, no había nada que hacer, y no podía ponerse a hacer un berrinche porque Takano no estaba siguiendo el libreto de la vida que ambos habían compartido en un universo paralelo. 

 

     —Y-yo soy Ritsu, Ritsu O… 

 

El Ritsu adulto volvió a golpearlo sin antes advertirle. Ese asunto pequeñito pero demasiado importante, ese truquito, esa mentirilla tan pequeña, dos sílabas más o menos, un nombre que había causado tanta confusión y dolor. Quizá, si algo cambiaba, podría empezar por ahí, por no darle un nombre falso. 

 

     —…R-Ritsu Onodera, un gusto en conocerte, Saga Senpai 

 

Takano, o mejor dicho, Saga, solo inclinó ligeramente la cabeza, en una especie de reverencia o afirmación, y no dijo nada más. Caminaron el resto del trayecto en silencio, Ritsu bastante nervioso por ser descubierto al sentirse nervioso, sentía el golpeteo de su corazón tan fuerte sobre su pecho que temía que Taka… Saga, lo escuchara. La brisa fresca de la mañana, los pétalos de los cerezos revoloteando a su ritmo, y una mariposa atravesando frente a ellos con alegría. Todo era tan tranquilo, tan brillante y surrealista, que no podía creer que realmente le gustaba. Quizá, sí intentaría continuar con la historia.

Notas finales:

Así es, una idea y un ligero movimiento de pie provocaron el caos, !Efecto mariposa! ( 0o0)/ Espero que nos sigamos leyendo por aquí :3


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