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Blanco Corazon

Notas del capitulo:

Shion y Nezumi se arriesgas a regresar dentro de la bestia utopica que es Nº.6, la lucha no sera facil y traera muchas verdades... 

Belleza encubierta

Bienvenidos, creo que esto era algo que esperaba hacer con mucho cariño, mi segundo intento con No 6, ahora lo de siempre, este fic es un Nezumi x Sion, Yaoi (como no serlo si en el manga, anime, novela, eso es más que obvio XD ), Mpreg ( si soy la primera en esto, perfecto, si no, avísenme quien tuvo esta genial idea primero para leerla ja ja ja ), otra cosa, medio universo alterno, entenderán mientras leen a que se refiere eso, muchas cosas, si saben cómo es mi modo de llevar las tramas, se divertirán un mundo, sufrirán otro más y los dejare en vilo de vez en vez. No digo más, solo disfrútenlo que esto es algo que vale la pena leer.


Blanco Corazón


Capítulo 15


Belleza encubierta


No era cómodo, mas bien, era realmente incomodo, pero se cayó, no le dijo nada a Nezumi sobre su incomodidad respecto a los "disfraces" que le ocultarían dentro de la utópica ciudad, que mas podía hacer, era una necesidad engorrosa. Con eso en mente se miraba una y otra vez en el espejo del baño, totalmente desnudo, con una camisa de algodón grueso y rasposa, le molestaba en el pecho, un lugar realmente sensible desde hacía unos días, otra cosa más para agregar a la lista de detalles, simples detalles que no habían hilado aun en un solo sentido.


-¿estás listo? – la voz de Nezumi resonó tras la puerta del baño, estaba esperando impaciente por su amante, necesitaba que terminara de arreglarse para darle los últimos detalles –


-no… - susurro incomodo –


-Shion, ya hablamos de este asunto, debes ponerte esa ropa, no me compliques las cosas, ya Rikiga debe estar por llegar aquí.


-ok…


Dio unas cuantas vueltas por la habitación que compartían, impaciente hasta que por fin Shion salió del baño, con el rostros sonrojado, su cabeza gacha y sujetándose de modo incomodo la camisa, como evitando que le rozara la piel bajo ella. Medio levanto la mirada, estaba tan avergonzado, era raro sentir la libertad de la piel bajo la larga falda de tela gruesa color café, con un largo que llegaba hasta media pantorrilla, bajo ella, un par de botas de cuero color crema, la camisa que tanto le molestaba era delicada, manga larga para el clima frio de la temporada y con un escote en forma de v, muy delicado y que no resaltaba para nada el que no tuviese con que llenarla, mas bien, era una muy pero muy leve curvatura, un detalle que Shion no noto pero que el oji gris sí que lo vería más adelante. Lograron lo que querían, que Shion pareciera una dulce jovencita, sin muchos atributos hasta que Nezumi dio unos cuantos pasos rodeándole, mirándole con la mano en el mentón como tratando de saber que faltaba en esa ecuación.


-una bufanda. – Salto rumbo al baúl, registrándole con seriedad para después sacar la prenda elegida, de tejido grueso color gris oscuro, casi negra – con esto evitaremos que los hombres pervertidos quieran verte los pechos…


-no hagas bromas… me molesta esta camisa. – se toco incomodo la tela –


-será solo un rato. – coloco la bufanda en el cuello de Shion, estaba listo el atuendo invernal con que entrarían a la ciudad –


Nezumi dio los últimos detalles y también paso a arreglarse, volviendo a ser la encantadora actriz Eve, la mujer de ojos metálicos que deslumbro a Shion en sus primeros encuentros. Si algún día contaran la historia, sería bien difícil definir el que fuera como mujer que el albino sintió ese primer flechazo en el corazón. Y otra vez se le removía la extrañeza, esa sensación rara de ver a alguien tan viril como su Nezumi vestir de mujer, con un vestido gris claro holgado, con una cinta trenzada en sus caderas delgadas y un grueso abrigo gris tejido para cubrirse mejor, su cabello suelto con un delicado cintillo negro que lucía coqueto sin duda alguna, debía admitirlo Shion, hasta de mujer Nezumi podía despertar pasiones, su rostro, sus ojos, todo él era como un diablillo tentador.


Rikiga llego entrando el final de la tarde, con un cielo aun azul pero luchando para mantener los últimos rayos del sol, sin prisas estación su auto negro tras la casa y bajo para ayudar al ojigris con los condenados baúles que había traído antes, era una molestia y un susto total repetir ese viaje, con más riesgos que antes por llevar a Shion con ellos, era un suicidio verdaderamente, meterse en la boca de la bestia y rogar al cielo que no te engulla de un bocado no más.


Dentro, Inukashi estaba sentado junto al albino en el amplio salón, con su mano posada sobre el hombro de Shion, como tratando de aconsejarle, con una lucha interna con su egoísta modo de ser, peleaba consigo mismo para no ser dulce, para no dejarse llevar por emociones que aun eran erráticas en el.


-cuídate.


-no te preocupes Inukashi, regresaremos sanos y salvo, Nezumi me lo prometió – bajo la mirada hacia el cachorrito que tanto adoraba, durmiendo en su regazo cálido – cuídalos bien, por favor.


-no seas tonto, tú mismo lo cuidaras cuando vuelvas. – desvió la mirada algo sonrojado, Shion se veía tan tierno con esas ropas y ese atuendo, era tan diferente pero igual a la vez – Shion…


-Dime.


-mmm…. Yo…. Demonios, no preguntes nada, solo necesito hacer algo y te mantendrás callado mocoso inocente. – gruño con sus manos vueltas puños, el rostro más sonrojado aun y tragando grueso, era ahora o nunca para decir lo que sospechaba –


Estiro su mano derecha, temblorosa y sudada, era una locura, pero si no lo hacía ahora, después no podría, trago otra vez grueso hasta dar un hondo suspiro y posar su mano firmemente sobre el vientre de Shion, alzo la vista encontrándose con esas orbes rojo intenso, con esos ojos de niño inocente que aun mantenía. Y descubrió que no podía, aun no podía decirle lo que creía así que quito su mano de aquel lugar que seguramente albergaba un milagro, un pequeño milagro. se renegó mentalmente, peleando consigo mismo sobre si decir o no, es que sabía que todo se iría al infierno si Nezumi descubría eso, lo alejaría de todo el mundo, hasta de ella, y no quería, le dolió mucho pensar en no volver a verlo, a sentir su voz risueña cuando perseguía a los perros para poder bañarlos, como jugaba con los cachorros y tenía una paciencia infinita para con ella, así le hablara rudo, le gritara o fuera grosero, Shion siempre tenía una sonrisa y una amabilidad, era algo que no había conocido antes, era ternura, una ternura que nunca tuvo y que no quería perder. Demonios, estaba enamorada de Shion, pero un amor tibio, de esos lindos y no carnales, de esos que le tienes a un hermano menor, a alguien admirable, ese era el amor de Inukashi, quería a Shion como un hermano a quien cuidar, a quien querer y proteger.


-¿por qué hiciste eso? – el albino se quedo algo confundido por el contacto del menor –


-no puedo decírtelo. – se puso de pie rápidamente, como tratando de escapar de las preguntas que seguro le haría Shion – ¡no preguntes más!


- te extrañare. – sonrió tímidamente al castaño, esa maldita sonrisa que tumbaba muros emocionales de quien fuera –


-¡CUIDATE! – le grito con molestia, como con rabia por no sentirse lo suficientemente fuerte para decir las cosas, era doloroso -


-Nezumi… - Rikiga interrumpió aquel grito cuando paso con rapidez al amplio salón, con el calor divino de la chimenea, justo frente a ella detallo a dos figuras cerca al amplio sofá que acostumbraba usar Shion últimamente para dormir una siesta inesperada, eran dos figuras menudas –


-señor Rikiga ya llego. – Shion volteo a verlo algo acongojado, ya era hora de irse. –


-¡Karan! – Sus ojos vidriosos se abrieron como platos, eso definitivamente tenía que ser una visión, pero lo malo era que él no había bebido ese día lo suficiente para imaginarse a su amor platónico de juventud, frente a él en ese salón semi oscuro – eres tu… Karan.


- es Shion viejo borracho, ¡no vez que carga una peluca puesta! – Inukashi le toco el cabello falso que colgaba tiernamente de los hombros de Shion, el mismo tono de cabello que tenía su madre –


-me parezco a mi madre… - sonrió apenado, era cierto, hasta el noto el parecido cuando Nezumi le termino de colocar la peluca, una incómoda necesidad ya que su cabello blanco seria un foco total de alarma para las autoridades de no. 6 –


-unos cuantos años más joven, cuando estudiábamos en la universidad – embobado le dio varias vueltas a Shion, aun no podía creer su parecido, hasta estaba tentado a tocar las caderas del mismo, se veían un tanto curvilíneas, más de lo que debería tenerlas un chico –


-viejo pervertido, ni se te ocurra tocar a Rose. – La voz encantadoramente maliciosa de Eve retumbo en la sala, entrando como la soberana reina del lugar, el porte lo era todo, el teatro de la vida como le diría Nezumi – me pertenece.


Sin pena alguna acaricio los cabellos castaños de Shion, como acomodándolos en su sitio, giro un poco la bufanda y retoco con sus dedos el leve maquillaje que llevaba puesto el albino, rozando sus labios carnosos pintados de rosa pálido, era una imagen tentadora, desquiciada y que no cavia en la mente de Rikiga, era como ver dos jovencitas en la flor de la vida, una inocente y la otra corrompida.


-¡VAMONOS YA! – el periodista salió del salón dando largas zancadas, su cabeza estallaría si seguía viendo eso, era demasiado para su corazón de viejo borracho –


-vamos Shion. – Nezumi le tomo de la cintura para escoltarlo fuera de la casa, era hora de partir –


-Nezumi – Inukashi se le atravesó, obstaculizándole el paso –


-¿qué quieres?


-mas te vale cuidarlo y cumplir con tu palabra, rata sin vergüenza, cuídalo. – quería gritárselo, lanzarle esa palabra hasta volvérsela un tatuaje en la piel, que nunca la olvidara hasta el día que los volviera a ver entrando por esa puerta, como le dolería no verlos más –


-deja las tonterías, sé muy bien mi trabajo. – sonrió pretencioso ante el chiquillo castaño -


El viaje comenzó, Shion estaba aterrado, mirando desde la ventanilla del vehículo negro que los llevaba a la ciudad, con sus ojos tristes y perdidos puestos en un atardecer naranja y rojo, extrañaría a Inukashi, a sus cachorros, a la perrita castaña que tanto amor le daba, extrañaría muchas cosas, todos esos sentimientos se le atravesaron en el corazón como una flecha certera y envenenada, doliéndole mucho, con el pecho oprimido de llanto retenido.


-¿estás llorando? – Nezumi le miro de repente sentado a su derecha en el asiento trasero – se te correrá el maquillaje pequeña majestad.


-no… - susurro atragantado, con unas enormes ganas de llorar. Como no, quería llorar, necesitaba llorar por los mil infiernos, pero debía contenerse – no llorare.


-está bien. – suavemente saco un pañuelo fino y blanco del bolsillo de su saco gris claro, delicadamente limpio las lagrimillas que se anunciaban en los ojos de Shion – una dama no llora, y menos si esta maquillada.


-no soy una dama. – refuto con las mejillas rojas, le avergonzaba andar vestido así –


-pues imagina que lo eres, de ahora en adelante tu eres la inocente y virginal Rose, y yo, tu hermana mayor Eve, somos unas hermosas actrices de teatro. – Sonrió malicioso al tiempo que posaba su pañuelo en el tierno descote que llevaba Shion – parece que tuvieses pechos.


-¡NEZUMI! – Grito rojo de vergüenza al tiempo que estampaba su mano en el rostro del nombrado, alejándolo totalmente de su alcance – ¡no tengo pechos!


-¡solo bromeaba!


-estas conversaciones suyas van a matarme – Rikiga al volante solo sorbía una y otra vez su nariz húmeda mirando por el retrovisor, el condenado viejo a veces se le olvidaba que lo que trasportaba eran dos jóvenes y no unas apetecibles jovencitas juguetonas –


El camino se hizo largo, por fin llegando a otra de las entradas de la ciudad, con muchos nervios Rikiga trago grueso y detuvo el auto en el punto indicado, al frente de una caseta de vigilancia donde un policía vestido de gris oscuro les verificaría las tarjetas de ingreso. Shion se tenso inmediatamente, mientras que Nezumi pareció estar en una paz imperturbable, sentado con sus piernas cruzadas, silencioso y llevando su mano derecha hasta la del albino que estaba crispada en su regazo, apretándose el estomago como si le doliera, los nervios le estaban destrozando hasta la salud al pobre chico. El simple contacto de una mano cálida relajo a Shion, le hizo aflojar su agarre, sentirse seguro en un mar de inseguridades, con miedo se atrevió a curiosear disimuladamente hacia donde estaba la caseta, noto como las manos del viejo Rikiga entregaba los pases y después eran devueltos con la misma facilidad, les habían aceptado.


-buen trabajo viejo. – Nezumi sonrió malicioso al estar dentro de la madriguera del enemigo, listo para su siguiente paso –


-qué alivio… - el albino suspiro relajando todo sus músculos, en ese instante llevo su mano al vientre, sintiendo nuevamente esas cosquillas extrañas de aquella noche en el mirador, quizás los nervios atacaban así a su cuerpo –


- ahora al teatro, tenemos cosas que organizar para la próxima puesta en escena.


-¿seguirás actuando? – Shion le miro con sorpresa –


-es nuestro mejor tapadero, en las credenciales tu eres mi hermana, y estas aquí para trabajar en el teatro, debes trabajar en el teatro.


-¡yo no sé actuar!


– aprenderás…


Qué seguridad más brutal siempre acompañaba a las palabras de Nezumi, lo que se decía se hacía, como decreto inamovible en su mundo, Shion no pudo negarse, era una coartada interesante, volver a las tablas donde toda esta aventura comenzó, quizás sería divertido. Con esos pensamientos se le vino una revelación, la idea de volver a ver a Safu y a su madre, podría contactar con ellas de algún modo, con este personaje que interpretaba sería fácil acercarse a ellas y saber que estaban bien. Lo pensaría, mejor dicho, lo planearía fríamente para que el ojigris no se negara, sería tan perfecta su actuación que no podría decirle que no a su deseo, anhelaba estar en brazos de su madre, por alguna razón últimamente añoraba eso, la ternura de sus brazos, el tierno sonido de su voz, la suavidad de un beso en su frente, quería eso y mucho mas.


Y otra vez se revolvieron los recuerdos en su cabeza, como abarrotándolo de pensamientos que se salían de control, los disparadores eran las imágenes viejas, esos recuerdos de ciertas zonas por donde ahora conducía Rikiga, estaban ingresando en Lost Town, a unas 5 cuadras del teatro. En ese momento solo pudo pensar en Safu, en su primera escapada para ir a ver una obra, ese día también sufrió su primer percance corporal, en un segundo volvió a llevar inocentemente su mano al vientre, preguntándose qué tantas cosas ocultaban su propio cuerpo, pensando una y otra vez que había pasado los últimos casi 3 meses sin presentar mas ese síntoma vergonzoso, pero a cambio, otros síntomas se instalaron en su cuerpo, el cansancio, las emociones descontroladas, las nauseas que ya casi no experimentaba gracias al cielo, quizás si era un virus de estación, nunca había pasado un invierno fuera de su cómoda y perfecta vida en Chronos, este era el primer invierno que vivía y experimentaba realmente, y le gusto mucho, a pesar de lo difícil que fuera a veces, le encantaba tener el calor de otro cuerpo para calentarse en las noches frías cuando la vieja calefacción no funcionaba, le gustaba la sensación de los pies fríos de Nezumi cuando la cobija no daba para cubrirles completamente, eran cosas tan simples pero que para el eran nuevas, saber que estaba vivo, que su alrededor respiraba tanto o más que el, era magnifico, sublime y le hacía querer seguir así.


-llegamos. – la voz de Rikiga saco a Shion de sus pensamientos ensoñadores sobre el clima y el estar vivo –


-de aquí en adelante acostúmbrate a llamarme Eve, y tu eres Rose, ¿entendido Shion?


- soy Rose.


-captas rápido – Nezumi sonrió complacido, Shion era inteligente por encima de todas las cosas –


El viejo periodista estaciono el vehículo en la parte trasera del teatro, como acostumbraba hacer cuando dejaba a Eve, bajo y se encamino a la entrada, pronto fue recibido por el enorme hombre musculoso que siempre custodiaba a la actriz al salir de las obras, evitando que los obsesos admiradores tocasen a Eve, Shion le conocía muy bien, el se había vuelto un cómplice de sus visitas a la actriz, los flirteos y las reunieres momentáneas en el camerino, qué tiempos aquellos cuando solo era un niño inocente jugando con fuego.


Su debut artístico estaba por iniciar, su acto de ser lo que no era comenzó con ese hombre, Shion debió presentarse ante él, Nezumi ayudo mucho en el rol de Eve, hablándole suavemente, indicándole que era su hermana menor, que la había ido a buscar fuera de la ciudad y que ella se quedaría a trabajar con ellos, aprendiendo del teatro. Fue la prueba de fuego para el albino, porque ese hombre lo conoció, podía descubrir el engaño pero no fue así, se comió totalmente la farsa de Nezumi con una facilidad inaudita.


-si Conk no se dio cuenta, definitivamente estas dentro. – el ojigris le tomo del brazos escoltándole hacia los camerinos, igual a como llego hacerlo meses atrás, en sus encuentros tiernos y momentáneos –


-tienes razón – susurro débilmente, eran muchas emociones juntas para el –


-dormiremos en la parte superior, hay un camerino que casi no se usa, ese será nuestro nuevo nido de amor – sin importarle el lugar le robo un beso a su compañero –


-Nezumi no… - se tapo la boca asustado, alguien pudo verlos hacer eso –


-no te preocupes, estamos solos, hoy no hay ensayos, tendremos el teatro es para nosotros dos esta noche.


Tanto Rikiga como el vigilante Conk se despidieron del dueto, dejándolos solos en ese enorme lugar, Shion se sintió un tanto intimidado por la soledad y silencio reinante, se había acostumbrado a los ladridos de los perros de Inukashi, del ir y venir por su trabajo, la chimenea con el fuego acogedor y el sofá viejo y suavecito donde dormía la siesta, pensaba una y otra vez en ellos mientras miraba distraídamente como Nezumi acomodaba lo que era su nuevo hogar. Una habitación amplia, con dos camas pequeñas en el fondo, ocultas tras un biombo de utilería, además, había una mesa de madera rustica con 4 sillas, dos closet altos y un sinfín de baúles con ropa, el sitio no estaba muy bien dispuesto para que vivieran en el, pero eso alegro a Shion, significaba que tendrían que regresar, debían regresar a las afueras de la ciudad, era un juramento que cumplir.


-Shion. – Nezumi le trajo a la realidad poniéndole ropa en sus brazos – cámbiate.


-¿qué es esto? – miro las vestimentas confundido –


-vamos a practicar, quiero que mañana en la noche hagas tu primera actuación…


-actuar, de verdad no quiero hacerlo Nezumi.


-no será complicado, la obra es sencilla, aprenderás los diálogos en seguida. Cámbiate, yo iré a encender las luces del escenario – sin prisas salió de la habitación –


El teatro era hermoso, un sitio al puro estilo romántico rococó, con pequeños balcones en lo alto del escenario, las filas centrales de butacas color rojo sangre, Shion por primera vez detallaba seriamente ese lugar, caminando torpemente por culpa del desproporcionado vestido que Nezumi le dio, era un traje extravagante amarillo claro, lleno de pliegues y encajes, muy estilo victoriano, de esos que le apretaban terriblemente los pechos a las mujeres, con corsé de cintas de raso, que agradecía no llevar puesta en esta ocasión, pero si le apretaba en la cintura, estaba subiendo de peso a un ritmo constante y las cosas no eran como antes, ese pensamiento le hizo tratar de hacerse espacio en el vestido, imposible, estaba apretado, si tan solo liberara dos o tres botones de la parte superior se sentiría mejor, pero cuando intento hacerlo fue interrumpido por la voz de Nezumi, resonando en ese espacio vacío como un grito profundo y claro.


-sube aquí. – ya él se encontraba de pie sobre el escenario –


Shion quedo extasiado al acercarse, Nezumi también vestía como él, un encantador traje victoriano, de color rosa pálido, con mas encajes aun que los de él, estilizado, encantador, como una delicada muñeca de porcelana. Que pensamientos se vinieron a su cabeza, con razón le había flechado, era hermoso, hasta vestido así era radiante, atrayente y sensual, Nezumi podía despertar tales pasiones en un juego de femenino y masculino a la vez, como los ángeles asexuados de la religión católica.


La luz estaba concentrada en un solo punto del escenario, así que Shion subió a tientas, sujetándose el pomposo vestido para lograr llegar junto a su amante, cuando por fin lo hizo, quedo boquiabierto por la vista de todo el lugar, pensando en cómo se vería lleno de gente, con todos mirándoles, mirando a su amado Nezumi actuar, tragándoselo con los ojos, escrutándolo de tal modo que él no podía evitarlo, ese pensamiento le causo celos, unos extraños y nada comunes celos.


-todos te verán desde aquí… - desvió la mirada con un mohín de disgusto –


-a ti también. – tomo la mano de Shion delicadamente, atrayéndole hacia él, chocando sus vestidos exuberantes –


-¿no te asusta subir aquí?, todos te miran… no hay sitio para esconderse. – volvió a ver las butacas vacías del teatro –


-perdí el miedo hace mucho tiempo atrás majestad, y necesito que tu también lo pierdas. – su mano viajo por toda la cintura de Shion, subiendo poco a poco hasta quedar posada en el cuello blanco de su amante, rozando sus dedos por la piel expuesta – interpretaremos una obra justo aquí mismo.


-y… los guiones, ¿qué diré?


-dirás lo que sientas, lo que tu boca quiera decirme, a gritos, a gemidos o susurros… di lo que gustes para mí. – llevo sus labios hasta los de Shion, besándole apasionadamente, con una demanda monstruosa, moviendo sus labios con voracidad, internando su lengua delicadamente en el valle de dientes que se interponía ante el –


Shion no tuvo la menor oportunidad de negarse, estaba atrapado entre esos brazos fuertes, que lo apretaban contra el cuerpo tibio de su captor, sintiendo el rose de los vestidos, la tela satinada y fría que daba una sensación rara a su piel, sin poder separarse fue adsorbido en ese beso, agónico, caliente y salvaje, sintiendo como Nezumi le seguía aprisionando al tiempo que lo bajaba, arrodillándole en ese suelo de tablas casi negras, sintiendo el crujir de las mismas bajo sus movimientos. El beso por fin culmino abruptamente por el mismo Shion, necesitaba aire, recuperar su aliento en una bocanada desesperada, con un hilo de saliva aun uniéndoles, sus labios rojos he hinchados de pasión.


-mi bella Rose, quiero desgarrar tu vestido… quiero interpretar un papel más sobre estas tablas, quiero poseerte aquí mismo, hacer que mi pasión por este arte se desate en ti, necesito escuchar tus gemidos multiplicados por miles en el eco solitario de esta sala. Se mío pequeña majestad…


Ni si quiera pudo responder, estaba atorado en asombros, escuchando anonadado aquella verborrea de palabras grandiosas, pero sucias a la vez, quería Nezumi hacerle el amor allí mismo, sobre el suelo del escenario, ¡vestidos de mujer!.


-¡es sucio! – sus mejillas estaban ardiendo en rojo pasión, que vergonzoso fue imaginarse teniendo sexo allí y así –


-es morboso… - en un segundo se subió sobre Shion, haciéndole caer de espaldas sobre el suelo, dejándolo tendido sobre su amado entramado – y quiero volverlo realidad.


-no lo hagas. – desvió la mirada con vergüenza, sentía claramente la palpitante humanidad de Nezumi, recargándose con sus caderas a pesar del montón de pliegues de tela que los separaba – no…


-así te niegues, lo hare. – Llevo su mano derecha a la barbilla del albino, alzándole para que le mirara directamente a los ojos – me amas, me lo dijiste, así que lo que hacemos no es sucio, es amor.


-pero…


-la ropa no es un problema, no las quitamos y listo – sonrió mas morbosamente que antes, llevando su mano libre bajo el vestido de encajes y vuelos, sintiendo el muslo tibio de Shion – te… pusiste las medias.


-…. Tú… me las diste, ¡pensé que eran parte del traje!


-je je je… te las pusiste, no me lo puedo creer. – sin vergüenza alguna alzo los pliegues del vestido para ver aquel espectáculo, le había entregado esas delicadas medias blancas de encaje como un malicioso intento de saber hasta dónde Shion era capaz de obedecerle sin reproches – te vez tan provocativo…


-no digas esas cosas – se cubrió el rostro con sus manos, no quería ver como Nezumi besaba delicadamente su pierna, rodilla y pie, rozándose una y otra vez, mordisqueando las medias finas, tratando de jalarlas fuera de su cuerpo –


-te desnudare… pero las medias se quedan.


Como imaginar una situación así, sintiendo completamente que su amante se encaminaba por todo su cuerpo como un centenar de serpientes perversas, solo podía cerrar sus ojos y sentir, sentir atragantado de gemidos, soltándolos obscenamente para todo un silencioso teatro. Es que Nezumi estaba destrozándole los sentidos, metiendo sus manos bajo el vestido aun puesto, acariciando su palpitante hombría con los dedos, con sus labios, en movimientos suaves y delicados, sintiendo esa lengua experta delineando todo el contorno de su carne, lamiendo, succionando y jugando con la delicadeza del lugar.


Era demasiado, no quería seguir gimiendo, se escuchaba terriblemente sucio ese eco de su voz, la luz dándole en todo el rostro, mirando con una claridad inaudita como la boca de Nezumi se divertía mas y mas, la excitación estaba llegándole a un punto de no retorno, era un calor inaudito en su bajo vientre, y el ojigris lo sabía, había aprendido a saber exactamente cuando el llegaría al orgasmo, se preparaba para ello, extendiendo las lamidas, atrapando entre sus labios la cálida esencia derramada súbitamente entre espasmos de placer, tan caliente, tan tibia y sedosa, era el majar que acaba de quitarle a los dioses, y lo disfruto, tanto que con restos de ella aun en su boca mojo dos de sus dedos, suavemente hasta lubricarlos para el siguiente paso.


-te amo Shion. – le susurro con ternura al oído mientras le penetraba con dos de sus dígitos, suavemente abriéndose paso en el -


-aaah… - otro gemido al infinito espacio, otro sentimiento de placer, de emoción por escuchar ese te amo, era como estar en el cielo otra vez, Nezumi lo amaba, lo adoraba, lo veneraba y lo poseía como nunca podría imaginarlo –


-te lo repetiré majestad… te amo. – profundizo sus caricias, moviendo aquellos dedos una y otra vez dentro y fuera, con un ritmo intenso que buscaba el punto exacto donde su pequeño amor se volvía loco de placer – es aquí…


La respuesta de Shion fue alzarse en sus caderas, abrirse más aun para él, gimiendo, gritando roncamente, con su piel enrojecida en el vientre tenso, su miembro semi erecto volviendo a la vida, con perlas de sudor surcando su frente, cuello y pecho expuesto por el escote del vestido, era excitante, tan excitante que Nezumi no pudo evitar soltar con su mano libre dos botones de aquel escote, liberando repentinamente sus pezones rosados, exponiéndolos como un dulce provocativo, bajando su cabeza hasta tener entre sus labios uno de ellos, lamiéndolos con la punta de su lengua una y otra vez, sintiendo como el sudor les daba un sabor salado pero a la vez extrañamente dulzón, últimamente eran más dulces que salados. Ese juego siguió por unos minutos más, acariciándole con sus dedos, penetrándole mientras mordisqueaba y succionaba aquellas perlas rosadas, una y otra vez, sintiendo como Shion se revolcaba entre sus brazos, aun gimiendo mas, agónico, sudoroso y lleno de excitación.


Ya no podía mas, su miembro ardía en calor, latía necesitado de aquel lugar apretado que siempre le recibía dulcemente, con prisa saco sus dedos para poder sustituirlos con su ser, masajeándole un poco antes, lubricándole con sus propia esencia.


-¡NE… NEZUMI! – solo pudo gritar su nombre, sintiendo como este le sujetaba de las caderas para penetrarle mejor, aquella intromisión dolía, no tanto como al principio, pero siempre dolía y siempre acababa siendo placentero, dolorosamente placentero – te… amo.


-lo sé. – sonrió malicioso al tiempo que apoyaba sus rodillas en el suelo, tratando de buscarse apoyo bajo el montón incomodo de tela, no resultaba tan divertido estar en esos vestidos a la hora de la verdad, prefirió cambiar de posición, alzar a Shion sobre sus rodillas, hacerle que cabalgara sobre él, era más fácil y mas lujurioso, tenerlo frente a frente, para besarle mejor, para morder su cuello y succionar sus pezones mientras le penetraba –


Cumplió su deseo, tomándolo de la cintura, lo alzo lo suficiente en un rápido movimiento, sin dejar de penetrarle, embistiéndole suavemente mientras Shion gemía, buscando adaptarse al cambio de posición, alzando y bajando sus caderas para él, sintiendo que moriría de placer, con rabia se aferro al cuello de Nezumi, sintiendo el sudor que surcaba su piel, lo pegado que estaba el vestido, mojado y brilloso, le pareció tan tentador sus labios, esos labios semi abiertos por la respiración acelerada, le provoco besarlos, y lo hizo, comezón un beso profundo, aun torpe para él, la boca de Nezumi sabia a gloria, a amor, a pasión desmedida, se esmero en ese beso, ni si quiera lo interrumpió cuando una de aquellas estocadas volvió a llevarlo al paraíso, dejo prácticamente ese gemido entre sus labios, atragantado, sintiendo que moriría de placer, su miembro otra vez palpitaba necesitado, sus manos dolían por lo fuerte que se agarraban a la espalda del ojigris, era la muerte llegando, era su entrada al momentáneo paraíso del placer, su espalda se curvo intensamente, echándose atrás, rompiendo el beso por culpa de un gemido, Nezumi aprovecho de besarle el cuello rápidamente, lamiendo su piel, saboreándose otra vez aquellos rosados pezones, succionándolos ávidamente al tiempo que le penetraba más aun, moviendo su mano derecha de la cadera al miembro de Shion, masajeándolo rápido, caliente, acelerando sus embestidas, haciéndole de todo para verlo llegar al orgasmo, y lo logro con creces, el albino se deshizo en un pozo de placer, arqueando su espalda, encorvando sus piernas, apretando la cintura de Nezumi en un estrangulador gemido, su esencia se derramo entre los vestidos de ambos, casi al mismo tiempo en que Nezumi también dejaba ir su semilla cálida totalmente dentro de Shion, llenándolo totalmente en pasión y calor.


Continuara…


Debo decir que este me ha parecido el lemon mas excitante que he escrito, por alguna razón me recontra hizo sentir hot XD. Eerrr… no sé, me imagine toda las escenas y casi me desmayo, fue muy genial, tanto que me provoca pintarla, quizás lo haga, para no olvidarla más nunca, ja ja ja. Bueno, perdonen el retraso, la horrorosa tardanza, que ahora no se cómo recuperar, pero allí vamos, poco a poco logrando que esto llegue a su punto álgido, será pronto, habrá muchos encuentros, todo irá más rápido y será muy interesante amigas, gracias por aguantar mis retrasos ToT, discúlpenme nuevamente y ya verán que valdrá la pena, el lemon es una recompensa por mi tardanza.


Próximo capítulo:


Revelación


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