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Blanco Corazon

Notas del capitulo:

sus almas resuenan, sus cuerpos se llaman, el desesperado juego de las pasiones les gana la partida por primera vez...

El calor de una mano

Bienvenidos, creo que esto era algo que esperaba hacer con mucho cariño, mi segundo intento con No 6, ahora lo de siempre, este fic es un Nezumi x Sion, Yaoi (como no serlo si en el manga, anime, novela, eso es más que obvio XD ), Mpreg ( si soy la primera en esto, perfecto, si no, avísenme quien tuvo esta genial idea primero para leerla ja ja ja ), otra cosa, medio universo alterno, entenderán mientras leen a que se refiere eso, muchas cosas, si saben cómo es mi modo de llevar las tramas, se divertirán un mundo, sufrirán otro más y los dejare en vilo de vez en vez. No digo más, solo disfrútenlo que esto es algo que vale la pena leer.

Blanco Corazón

Capítulo 8

El calor de una mano

Un blanco inmaculado, puro, sin ninguna brizna de suciedad, imperfección o detalles, asi Karan describió mentalmente al sitio que la llevaron, el interior de la gota lunar siempre fue un misterio no muy atractivo para ella, recordaba a la perfección algunos viejos planos que logro ver en sus estudios universitarios, cuando jugaba a ser una gran periodista, cuando su entorno era un ebullicioso grupo de jóvenes brillantes, con ideas increíbles y también peligrosas para la naciente utopía de No. 6.

como un espejo... - susurro centrada en su propio reflejo bajo sus pies -

por favor póngase cómoda. - el detective Rashi que le escoltaba la dejo en una pequeña salita tras una de las tantas puertas del largo pasillo que recorrían -

si - volvió a prestar atención al hombre de traje negro, pero fue tarde para intentar hacer otra pregunta, Rashi salió del lugar tan rápido como le hablo -

Karan no se sintió verdaderamente intimidada, solo tenía la sensación de vacio gracias a la asepsia casi psicótica sobre la pulcritud del lugar. Su atención paso al mobiliario, compuesto de una simple mesa acrílica trasparente y una silla del mismo material pero en un tono un poco oscuro y turbio de blanco.

- ¿donde estarás hijo mío? - suspiro audiblemente y paso a sentarse, solo le quedaba esperar, que, no sabía, pero esperar -

lo que Karan jamás imagino era que estaba siendo grabada, monitoreada desde unas minúsculas cámaras ocultas en el cielo raso de la habitación, tan magistral era la tecnología que aquellas cámaras estaban hechas para ser sensibles a los cambios físicos de la persona, su temperatura, ritmo cardiaco y demás detalles que ayudaban a dar pistas sobre un interrogatorio.

La habitación contigua a esa estaba ocupada por Rashi, dos hombres más trajeados en batas blancas de laboratorio y alguien que estaba desesperado por sus "muestras". El científico se paseaba una y otra vez tras el panel que controlaba todo, su ceño fruncido daba a todas luces muestra de enfado y desesperación.

está muy calmada. - la voz suave de uno de los operadores altero al médico -

en exterior. - se inclino sobre el panel y movió con sus dedos algunas teclas - quiero detalles de su temperatura cuando responda las preguntas.

- ¿exactamente que quiere que saque de esto? - Rashi lo miro serio e inmutable. -

- todo, necesito saber donde acabo su hijo.

- perfecto.

Sin más inconveniente el agente se devolvió en sus pasos a la habitación, Karan no pareció alterada al ver como el hombre tomaba otra silla que estaba solitaria en una de las esquinas arrastrándola hasta sentarse frente a ella.

- cuénteme, señora Karan.

- ya le dije todo lo que se de Sion. - junto sus manos ansiosa por terminar todo eso -

- no lo creo.

- digo la verdad agente Rashi.

- hagamos algo más sencillo, quiero que me relate los últimos movimientos de su hijo el día que desapareció.

- no hay problema.

Karan comenzó a contarle sobre esa mañana, toda su sinceridad y calma ponía en dudas las ideas de que ella sabía a dónde estaba su hijo, pero las verdades no están tan lejos, a varios kilómetros casi en los límites de No.6 Sion se debatía con su captor, habían tenido un extraño acercamiento, aunado a la revelación de Nezumi sobre sí mismo, sintió un cumulo de ideas contrarias a él, desde impotencia, rabia he impresión por todo.

Se encontraba otra vez acostado en el sofá, boca arriba con su mano derecha extendida por su bajo vientre, rozándose pensativo sobre el video que le relato Nezumi el día de su intervención quirúrgica por una supuesta "apendicitis".

toma. - repentinamente cayó encima de su cabeza una toalla gris claro - date una ducha.

- Nezumi... - Sion se sentó mirándolo seriamente - ¿de verdad no sabes que me extrajeron?

- si lo supiera no me hubiese tomado la molestia de secuestrarte.

cierto. - divago con su dedo en el mentón, profundamente concentrado, tanto que el oji gris se preocupo -

no te mates pensando, esta ciudad es una maraña de cosas excéntricas.

- gracias.

no podía creerlo, ciertamente Nezumi comenzó a pensar seriamente que Sion era extraño en más de un punto de vista, como podía agradecerle, ¿y qué le agradecía?, primeramente.

- ¿de qué hablas? - arqueo una ceja confundido -

- de mi secuestro, gracias por tomar esa decisión. - sonrió amablemente y se puso de pie rumbo al baño. - necesito esa ducha.

- no puedo creerlo... tengo a un grandísimo tonto conmigo.

Suspiro derrotado, ahora es que le quedaba tiempo para tratar de comprenderlo, pero también tratar de descubrir el acertijo que encerraba su cuerpo.

De regreso en la gota lunar, Karan había seguido su relato, respondiendo a las dudas y suspicacias que emitía el agente a cada cierto tiempo, el interrogatorio duro cerca de dos horas, largas, lentas y tediosas.

es todo lo que se agente. - Karan se llevo la mano a su cuello, sentía una pesadez fuera de lo común, como si la miraran intensamente a sus espaldas -

ya regreso.

Sin prisas Rashi se levanto de la silla y salió de la habitación rumbo al pequeño cuarto donde estaba el médico.

-¿opiniones? - hablo tajantemente al dueto de operadores que recopilaba todo el interrogatorio -

- no miente.

- esa fue la misma conclusión que saque mientras la interrogaba. - Rashi se cruzo de brazos pensativo -

no es posible, ¡no puedo llegarle a él con las manos vacías! - el galeno gruño alterado por su callejón sin salida hacia Sion -

aun tenemos una pista, ella nombro un teatro al que asistía su hijo semanalmente, también nombro a una chica, amiga de él.

- traigan a esa niña aquí y vayan a verificar el teatro ese.

- ¿y qué hacemos con la mujer? - Rashi pregunto secamente -

- no nos funciona teniéndola aquí, déjala libre pero bajo vigilancia, en algún momento su hijo debería tratar de contactarla.

- correcto.

Rashi salió otra vez mientras el galeno pedía verificar las credenciales de Sion, su brazalete debía estar funcionando con su localizador GPS.

- los movimientos del brazalete se detuvieron hace dos días exactamente... - uno de los operadores le mostro un grafico sobre las rutas frecuentadas por Sion en el último mes. -

se deshizo del brazalete, la zona que marca su ubicación actual, se encuentra sobre el rio que atraviesa la ciudad.

- estamos buscando algún patrón en sus salidas, apenas tengamos un informe detallado se lo haremos ver.

lo quiero a primera hora - mascullo molesto y saliendo también de la pequeña sala -

No sabía cómo enfrentar a Fennec, como le diría que Sion desapareció de la faz de la tierra así como así, que se llevo con él un buen grupo de muestras, valiosas muestras para sus experimentos. Y le sobraban razones para estar nervioso, tenía menos de 24 horas para continuar el tratamiento, si no, todo su esfuerzo se iría por el caño, para conseguir los óvulos necesarios debieron utilizar un gran coctel de hormonas y medicamentos no permitidos legalmente aun para la fertilidad, acelerando el proceso natural de los ovarios, prácticamente volviéndolos una maquina que excediera sus capacidades naturales.

no podre ocultárselo... - se quito los lentes y masajeo el puente de su nariz, una y otra vez como dándose valor para llamar a su amigo - debo hacerlo.

Respiro profundamente, saco su celular del bolsillo de su bata blanca y marco el número de Fennec esperando que le respondiera.

- ¿dame buenas noticias? - la voz del alcalde fue risueña y calmada apenas supo de quien era la llamaba -

Sion escapo.

- ... - la línea quedo en silencio por un corto e incomodo periodo de tiempo -

estábamos interrogando a Karan, pero está limpia, no sabe de su paradero.

- ¿consecuencias? - al fin hablo fríamente -

si no lo tenemos de regreso en menos de 24 horas comenzara a perder las muestras ya que no recibió la dosis del tratamiento...

- maldición.

- ya mande a los agentes a investigar los sitios a donde fue la última vez, también mande a buscar a alguien que lo conoce.

no nos sirve, ya perdimos un mes completo de investigación, necesito a Sion en las instalaciones lo antes posible.

- lo se Fennec, moveremos cielo y tierra para hallarlo.

- mas te vale... porque si no aparece, olvida los beneficios que te otorgué a ti y tu equipo. - tranco la llamada súbitamente -

- estúpido Fennec... mandándome como si fuera un simple esbirro tuyo, pero...

Sus pasos fuero encaminados rumbo a su laboratorio, estaba enfadado en sobre medida, consigo mismo, con Fennec por amenazar sus beneficios económicos y también su gran plan para crear una raza perfecta. Pero no todo estaba perdido, aun tenía una valiosa carta bajo la manga, como un mago con un truco maravilloso, ese truco era su amado contenedor criogénico estratégicamente oculto de manos y dedos curiosos.

- Sion solo es una pieza... una simple y vulgar pieza a comparación de mis bebes. - sonrió con morbo al tiempo que abría algunas pantallas tecleando en un largo panel de su laboratorio, las imágenes saltaron una tras otra, documentos, informes de experimentos, todo clasificado como "gente del bosque".

- fueron la verdadera utopía genética... - suspiro suavemente, pasando a abría una larga lista de imágenes, todas de personas, desnudas y con un simple collar de plástico al cuello con sus datos de registro, se podían ver en su mayoría jóvenes mujeres, hombres y algunos niños también. -

- me emocione demasiado... ¿por qué no habré dejado algunos vivos para experimentar más adelante? - se regañaba a sí mismo con un evidente puchero de inconformidad -

Ya satisfecho con su monologo volvió a cerrar los archivos, tomo asiento frente a la pantalla blanco pálido del computador, pensando meditativo una y otra vez.

- solo uno... solo uno.

Las ideas de los científicos de No.6 hicieron mella en aquel pueblo llamado Mao, pero nunca se tomaron la molestia de entenderlos, tan solo les dominaron y usaron como mera experiencia científica, la gente del bosque fue una de las primeras atrocidades de Fennec y sus científicos, pero siempre hay una pequeña luz de esperanza, siempre entre las cenizas de un gran incendio queda alguna vida latiendo y luchando por sobrevivir.

Una ironía que las dos cosas que más buscaba el galeno estuviesen juntas, que el destino los hiciera cruzar caminos y unirlos en pro de una verdad oculta. Lejos de los laboratorios, por ahora a salvo de todo, en el bunker acondicionado estaba un Nezumi que verdaderamente no pudo conciliar el sueño en toda la noche, su preocupación no era por ser encontrados, realmente solo estaba pensando en la piel de Sion, en las caricias que le proporciono sin querer, en el beso del teatro, todo ello le robo poco a poco el sueño poniéndolo alerta.

Sus orbes grises estaban clavadas en el techo metálico, observando todo y a la vez nada, con unas visibles ojeras, suspirando de pura frustración emocional, o ¿tal vez sexual?, al final su cabeza tenia metida la imagen de Sion completamente, sin darse cuenta poco a poco deslizo su mano desde su puesto sobre su estomago rumbo a otra parte de su anatomía, el sitio que se resintió la noche anterior, su palpitante piel tensa y latiendo por sentir al albino con mas que besos robados.

Sion... - se dejo llevar, aunque luchara consigo mismo, deseaba tener un sucio pensamiento, sentir, imaginarse cosas que no sucederían jamás -

Gimió por lo bajo, sabía que aun no amanecía totalmente, tenía la soledad de su habitación para seguir lo furtivo de aquel acto, sus orbes grises se clavaron en la puerta, cuando estuvo complacido con su soledad movió sus dedos bajo el pantalón deportivo gris oscuro que llevaba y después dentro de la ropa interior. Sintió como su mano estaba tibia y sudorosa, resentida de ser ella misma la causante de su locura, pronto cerró los ojos concentrándose en imaginar que las manos de Sion eran las que tomaban su erecto miembro para masajearlo juguetonamente, primero con suavidad, delineando su contorno, grosor, temperatura y rigidez. su efervescente imaginación se metió cada vez más en el papel de Sion, podía imaginarse las caricias fuertes y rítmicas, la piel del albino bañada en un sudor perlado, sus mejillas rojas de excitación, susurrándole al oído lascivamente el nombre suyo, Nezumi...

Nezumi... Nezumi...

Abrió los ojos de golpe, desorbitados y evidentemente alterados por el sonido casi real de su nombre, era como si en verdad Sion lo hubiese llamado, como si su fantasía hubiese salido a la realidad.

- Nezumi... ¿puedo pasar? - del otro lado de la puerta metálica pudo escucharlo claramente como lo llamaba otra vez -

- ¿que... que quieres? - se sentó tan rápido como pudo, respirando acelerado y acalorado -

- ¿puedo pasar? - la voz del albino fue suplicante -

entra.

Sería su perdición, aun sentía un calor endemoniado en su pelvis, su ereccion no disminuyo con la llegada de Sion, al contrario, eso pareció excitarlo maliciosamente mas.

El albino paso tímidamente entre la oscuridad, asomando su cabeza primero en aquel desconocido lugar. La habitación donde dormía Nezumi era pequeña pero acogedora, con lo básico para descansar adecuadamente, una cama amplia y cómoda sobre la que encontró a Nezumi sentado.

- disculpa si te desperté...

- ¿qué quieres? - no pudo mirar a los ojos de Sion directamente, si lo veía juraría que soltaría un gemido de placer por su estado actual -

yo... pues, está haciendo mucho frio allí afuera...

- ¿y me despiertas para decirme eso?

- no, bueno si... pero...

- ¿te doy otra cobija?

- creo que la calefacción se daño.

- ¿y?

- ¿podría... dormir aquí? - lo miro tímidamente, con duda a la respuesta que recibiría -

- ¿a...a...aquí? - nunca creyó que pudiese escuchar eso en su estado actual, sintió un corrientaso desde sus bajos hasta la base de su cabeza, golpeándolo en una ola de dudoso placer -

sí, yo me acomodo en una esquina sin molestar, en verdad el frio afuera no me a dejado descansar mucho.

dormir aquí. - su mente trato de castigarse ante las ganas de poseerlo, estaba teniendo una encarnizada lucha interna entre su moral y su deseo carnal. Adivinaran cual de las dos gano - sube.

Sion lo miro un poco perplejo, no esperaba que hiciera espacio en su cama para él cuando ya había dormido dos noches seguidas en un diminuto sofá, se acerco a la habitación de Nezumi porque moría de frio allí fuera, hasta sus dientes tiritaban como castañuelas y la respuesta obtenida se volvió obviamente muy tentadora a su cuerpo helado.

- ¿qué esperas?... ¿o no vas a subir a la cama? - con dificultad se corrió un poco pero manteniendo oculta su aun vivida erección -

- ¡voy! - sonrió tímidamente y se metió entre las mullidas cobijas que ya estaban tibias por el cuerpo del peli azul - gracias Nezumi.

calla y duerme. - un leve quejido quiso salir de sus labios al intentar darle la espalda al albino, el no verlo quizás ayudaría a perder la emoción, pero no fue así, ahora era peor que antes porque Sion daba un sin fin de movimientos y pequeños susurros en busca de calor -

hay que revisar la calefacci... - su voz se corto súbitamente al sentir un par de brazos rodeando su cintura -

- calla...

el… calor... - no podía articular ni una frase coherente, el repentino contacto del ojigris lo desubico -

se dice que el mejor modo de calentar un cuerpo es con otro cuerpo. - mascullo tensamente, ni supo cuando perdió el autocontrol sobre sus pensamientos, dejándolos ir abiertamente fuera de sus labios -

- no es necesa... - se tenso más aun cuando aquella frase llego a sus oídos, un vapor tibio inundo su cuello y oreja, erizándole la piel y sonrojándolo de modos inesperados -

Sion.

- ¿dime? - trago grueso, sentir la cercanía de Nezumi era incómodamente interesante, algo dentro de el no le dio la orden de alejarlo de su lado -

- ¿qué tan puro eres?

- ¿pu...puro?

- ¿qué tan inocente eres?, ¿qué tan real es esa fachada de niño bueno que llevas?, ¿qué tan blanca es tu alma?, ¿tu corazón?, ¿tus deseos?... - su cabeza se atoro en dudas, sientas de ellas por ser liberadas, sinceramente, la excitación lo volvía estúpido y corto de ideas -

yo... yo no soy tan... ¡tan inocente como crees! - lanzo un bufido bajo y ronco, las respuestas a la metralla de preguntas de Nezumi no las tenía en la cabeza, lo único que pensaba era en esa cercanía tibia que cubría su espalda -

pensé que eras muy inocente, por tu modo de cortejarme cuando aparentaba ser una mujer...

- ¡no hables de eso!

- si hablo de eso, hablo de eso porque me pregunto qué te atrae realmente... ¿Eve o yo?

- eres malvado. - sentencio en un susurro, algo le dolió muy dentro con esa pregunta y no sabía por qué razón -

soy realista ante mi rehén con síndrome de Estocolmo. Estas tan cómodo en esta situación actual que pienso que te atraigo más como Nezumi que como la hermosa actriz Eve.

- ¡no me atraes! - intento moverse, al fin se dispuso a huir de su lado pero no pudo, sintió los brazos de su captor apretándolos más hacia él, sintiendo con una de aquellas manos viajaba más abajo de su cintura, toqueteando su ingle descaradamente - no... ¡No lo hagas!

- sshhh...

Estaba claro que Nezumi no soltaría a su presa, le apetecía, le gustaba desde los días en que jugaban a cortejarse inocentemente cuando se hacía pasar por Eve, extrañaba el rostro tierno e ilusionado de Sion cuando llegaba a su camerino con flores. debía ser realista con sus emociones, le gustaba el albino, y ya no era una mera intención de investigación, ahora era carnal y emocional su interés, necesitaba poseer algo de él, hacerle ver que le gustaba mucho, aun no confirmaba si podía amarlo, pero quedaba mucho tiempo por delante para averiguarlo.

- deja que siga manchando tu ingenuidad, deja que mis emociones te cubran completamente Sion... - su invitación fue sellada con un beso en la base del cuello, suave, tibio y seductor -

no quiero. - gimoteo retorciéndose entre las caricias de Nezumi, esa mano parecía una serpiente deslizándose descaradamente entre su vientre y hombría -

no es que quieras... es que es necesario Sion, necesito sacarme la simple idea de saber a que sabe tu piel, como suenan tu gemidos, como ha de ser manchar tu pureza con mi realidad. -la palma de su mano se posesiono sobre el vientre caliente, tembloroso y virginal del albino, su mano le recorrió una y otras vez hasta que tropezó con la grata sorpresa de un miembro comenzando a tener una erección - así se hace mi pequeña majestad...

no... No deberíamos... ¡no se qué sucederá! - logro oponer un poco de resistencia sujetando las muñecas del ojigris entre sus manos - no hagas... eso...

dímelo, dime que no te toque, pero dímelo a los ojos, fijamente y sin un dejo de duda.

Sion no pudo girarse a verlo, realmente estaba petrificado, quieto y respirando aceleradamente como un pequeño animal acorralado, su mente y cuerpo no daban para rechazar a Nezumi, por más que quisiera no tenía la fuerza para apartarlo, solo pudo mover su cabeza lo suficiente para verlo, ver como una sonrisa se dibujo en los labios de Nezumi, como su boca acabo unida a la de el en un viaje muy parecido al del día del teatro, sintiendo su lengua surcarle enteramente, descubriendo los agiles y sensibles movimientos de aquella extremidad, que su captor era como una serpiente seductora con el veneno de la pasión brotándole desde el fondo de su alma.

bese... un terreno virgen, ¿o me equivoco? - susurro aun pegado a los suaves labios del albino, sujetando entre sus dientes el labio inferior del mismo, como un tierno juego de seducción -

- tu... solo tú me has besado. - su cara estaba rojo intenso, sudorosa pero vibrante de pasión - nadie me había besado antes.

comprendo pequeña majestad. Entonces nadie ha hecho con tu cuerpo esto.

Sin limitaciones llevo su mano hasta la naciente erección del ojirojo, sujetando aquel miembro entre sus dedos, con firmeza pero también con ternura, moviéndolos de arriba abajo rítmicamente tal como si tocase un hermoso violín de cuerdas tensas.

aahh... no hagas... eso. - cerro sus ojos fuertemente, sus piernas se contrajeron en un intento de ocultar su excitación pero era evidente que había perdido esa batalla desde que subió a la cama de Nezumi -

¿nunca has hecho esto tampoco? - apresuro el paso de las caricias, moviendo fácilmente sus dedos, quería agitar el alma de Sion, no solo su cuerpo era y seria conquistado en ese amanecer -

Gimió estruendosamente, sujetándose con su alma de los brazos de Nezumi, entre contorciones acabo boca arriba, extendiendo sus piernas, separándolas instintivamente para lo acontecido, sus bajos ardían como nunca imagino en su vida, esa mano viajaba realmente rápido y sensual, una y otra vez hasta que Nezumi percibió la monumental llegada al clímax de Sion.

Estaba más claro, había una tenue iluminación que los hacía poder verse en medio de la habitación, Nezumi observo de primera mano aquel desastre de emociones, como gemía, se agitaba y retorcía bajo su dominio.

sus orbes grises se centraron en ese pecho descubierto, bajando y subiendo una y mil veces, descubriendo que todo el bajo vientre de Sion estaba perlado de sudor, adornado de rojo brillante, intenso, seductor y manchado de su propia y tibia esencia.

te he aniquilado la pureza de cuerpo. - hablo en tono encendido, rozando sus labios contra los del húmedo cuello de Sion -

nu... nunca... pensé hacer eso. - ladeo su rostro sonrojado de Nezumi, tratando de no mirarlo directamente, era vergonzoso encontrar las orbes de hielo que lo vieron llegar al orgasmo -

tan inocente, eres como un bebe recién nacido, arrojado de las entrañas de su madre cruelmente, inofensivo y tímido de los actos del mundo que le dio la bienvenida.

Sin prisa se sentó frente a Sion, quería encararlo, mirarlo otra vez, ver el espectáculo de la agonía orgásmica, algo en el rostro de Sion parecía encerrarlo en un eflujo mágico de pasión.

toma mi mano - extendió su extremidad frente a Sion. Fue una orden suave pero severa -

... - seguía desviando la mirada, tímido a lo sucedido e incapaz de cumplir lo pedido -

- quiero mostrarte otra parte de este mundo. - sin prisas tomo las caderas de Sion y jalo sensualmente su pantalón, deshaciéndose de las ropas del albino de la cintura para abajo - te enseñare lo buena y benévola que es mi boca.

Su garganta se atoro de golpe, sus orbes se agitaron de un modo aterrador cuando sintió el aliento de Nezumi sobre su vientre, besándolo poquito a poquito con un jugueteo infantil que distaba mucho de la lujuria que lo consumía. Sus labios recorrieron el mismo sendero de la esencia de Sion aun dispersa en su vientre y pecho, subiendo con su lengua hasta atrapar un pequeño y rosado pezón entre sus labios, descaradamente al mismo tiempo metió su mano libre bajo la ropa toqueteando el otro sensible pezón, ambas caricias hicieron que Sion diera un respingo, arqueara su espalda como un gato y gimiera descontrolado.

Nezumi sonrió libidinoso y con aquel pezón erecto entre sus labios, succionando, lamiendo y mordisqueando ávidamente, su pequeña majestad estaba en otro nivel de emociones, descubriendo que tenía una sensibilidad increíble en ciertos lugares de su cuerpo. su mente trataba de tener una lógica al suceso, estaba siendo obviamente poseído por su captor, intento decirle que se detuviese de aquellas caricias, pero fue un cobarde lujurioso, sonrojándose con su propia actuación, sintiéndose exquisitamente bien ante sus nuevos descubrimientos.

- ¿ya no quieres que me detenga? - el peli azul alzo su cabeza para contemplarlo -

- ¡soy virgen!... ¡soy virgen, Nezumi! - grito como si estuviese delatando un grandísimo pecado, a viva voz, confesándose plenamente -

-¡ja ja ja ja! Ya sé que lo eres, es obvio que lo eres pequeña majestad. - se incorporo de rodillas frente a Sion, tomo la cintura de este entre sus manos haciendo que sus cuerpos tuviesen el primer contacto directo, piel a piel, cálidos, sudorosos y sintiendo sus corazones latiendo fuertemente - yo te ayudare a que dejes de ser virgen.

- no... - gimió tiernamente, sintiendo el mismo escalofrió de cuando percibió la primera caricia de Nezumi en su vientre -

no temas a lo desconocido, será una liga maravillosa de dolor y después placer. - deslizo sus manos sobre la camisa del albino, al fin terminando de desnudarlo para el - no seré brusco, te lo garantizo.

porque... ¿por qué me quieres?, porque quieres mi cuer... aaahhhh... - sus interrogantes fueron acalladas por la boca de Nezumi, se había instalado en su oído derecho lamiendo y mordisqueándolo una y otra vez -

porque me gustas mucho... - susurro tiernamente a su oído, con un aire tibio que envolvió aquella revelación -

yo.

- tú solo serás espectador de esta pasión que has creado en mi, Sion. Ya no eres mi rehén, quiero que seas más que eso, un tirano que ha dominado mis emociones más básicas como si fuera un juguete.

No pudo responderle, estaba nuevamente aturdido de placer, tratando de no dejar escapar ni un sonido de sus labios pero era imposible no hacerlo, la boca de Nezumi parecía una experta exploradora de su pecho, cuello y labios. Mordisqueando sus hombros, extendiendo el recorrido por su torso hasta su ombligo, agachado frente a él se dedico a delinear con su lengua aquella pequeña sección, hundiéndola incontables veces, surcándola y pasando a seguir su recorrido.

Sion contuvo el aire al verse frente a un Nezumi tendido a sus pies, agachado para tomar su nueva erección entre los labios, sintió el color volviendo a sus mejillas, queriendo ver y no ver como la lengua del ojigris se deslizaba a un ritmo constante por su miembro, humedeciéndolo una y otra vez, surcando su piel tensa y cálida, al mismo tiempo sus manos se posaron a ambos lados de sus muslos, sugestivamente moviéndole para hacerle entrar y salir, al principio un poco torpe, pero se dejo llevar por la inminente necesidad de sentirlo más profundo, más cálido y húmedo, mas divino que antes.

- ¡ne...nezu...nezumi! - gimió estruendosamente llevando sus manos a la cabellera de su captor, jaloneándole de tal modo que acabo soltándole la cola de caballo que Nezumi usaba siempre -

no arruines la diversión. - un fino hilo de saliva fue la evidencia que quedo de aquel asalto - aun no comienza la mejor parte.

Sus palabras fueron el inicio de su desvestida, sin prisa alguna se deshizo de la incómoda ropa, siempre dormía con una franelilla de algodón y pantalones deportivos, y todo eso al final quedo esparcido en el suelo de la habitación y con su cuerpo expuesto a los ojos de Sion.

Para sus adentros el albino pensó que era como una pintura renacentista, así comparo el cuerpo atlético del ojigris, sus líneas demarcadas, sus músculos firmes pero no exagerados, hasta tenía un toque femenino en sus ademanes y delicadezas, los años de actuaciones en el teatro le delataban en su armonioso modo de ser.

- ¿te gusta lo que ves? - hablo malicioso al tiempo que empujo a Sion contra la cama, era una presa tan fácil de manipular, le gustaba que la inexperiencia lo hiciera dócil y sumiso, eso lo excitaba. -

- ¡no estaba mirando! - su rostro volvió a ocultarse entre las mantas, buscando escapar de esos ojos metálicos y fríos -

la belleza se hizo para ser admirada, apreciada, tocada... - suavemente se deslizo sobre Sion otra vez, haciéndose un espacio entre sus muslos temblorosos -

- vamos... a...

- eso es correcto su majestad, vamos a tener sexo.

- ¡sexo!

abrió la boca como un pez fuera del agua, sorprendido ante la simple pero demoledora palabra, el nunca había tenido relaciones, ni si quiera se imagino hacerlo, era un tema no muy atractivo para un chico como él, nunca sintió necesidades hormonales de ese calibre, no tenia ningún gatillo detonador, pero ahora si, en ese instante del mundo tenía más que un gatillo, tenía un enorme compendio de sensaciones que lo estaban abrumando, dejando que su cuerpo sintiera a plenitud, experimentando cosas que no imagino poder hacer.

- Nezumi... - abrió su boca enorme por el sobresalto, sus pensamientos lo habían centrado en analizar la situación y no la realidad, la única verdad, la que representaba Nezumi entre sus piernas con las manos extendidas abriéndose espacio entre sus muslos, toqueteando sensualmente aquella zona indómita y virginal -

el ojigris solo le miro fugazmente para no perderse de lo siguiente, uno de sus dígitos traspaso el umbral de lo conocido, deslizándose fácilmente dentro de Sion, este volvió a sacudirse en una extraña mezcla de placer dudoso, sintiendo como el ojigris entraba y salía incontables veces de él, no comprendía la estrategia de hacer eso pero sospecho de la razón verdadera cuando el digito de uno se volvió dos, allí su cuerpo se estremeció violentamente, había llegado a una profundidad desconocida, rozándose de algún sitio particular que lo volvía incontrolable y excitado, gimiéndole una tras otra y moviendo involuntariamente sus caderas para darle intensidad a la penetración.

se acabaron los juegos Sion, te necesito. - deslizo sus dedos fuera del nombrado para ahora colocar su miembro erecto al límite, presionando con delicadeza pero también con firmeza hacia su objetivo -

Jadearon al unisonó, la presión, el calor, sus emociones parecieron mezcladas en esa conexión difícil y dolorosa, Sion gimiendo bajito cerca de su oído gracias al dolor, y el también dando gemidos mas guturales y profundos, percibiendo la asfixiante estreches que complicaba su acto, Sion era más de lo que imagino, su cuerpo envuelto en un calor húmedo y suave, difícil de describirlo con palabras.

- cálmate... - Sion le complicaba todo, sus piernas temblaban, sintiendo como apretaba mas y mas impidiéndole terminar de penetrarlo. -

- ¡me duele! - quiso separarse del ojigris pero no pudo, sintió los brazos fuertes y cálidos rodeándole la cintura, alzándolo como si el pesara menos que una pluma al viento -

cierra los ojos, siénteme... siénteme como si tu vida dependiera de ello Sion, me tienes al límite, siente como late todo mi ser gracias a ti... - le hablo tan bajito, suave como la seda pero tan provocativo y perverso que el albino solo pudo obedecerle, esas palabras susurradas al oído le desviaron del lacerante dolor que lo consumía -

fue un placer sospechoso, en verdad respiro hondo y decidió intentar "sentir", un calor nuevo, extraño y placentero estaba dentro suyo, Nezumi aprovechaba su especie de transe para seguir aquel acto, lo había alzado sentándolo sobre sus caderas, la posición era ventajosa para él, podía controlar a su antojo a Sion. El acto complejo de unirse al fin había culminado, Sion gemía una tras otra sentado prácticamente sobre Nezumi, abrazado a su espalda ancha, enroscando sus piernas a la cintura de su captor, apretando fuertemente sus ojos para evitar soltar lagrimas de dolor, aun jadeaba intentando controlar todo pero no podía, Nezumi no le dio el tiempo suficiente, en un suave movimiento comenzó a balancear a su presa, arriba y abajo con un ritmo constante y dulce.

siente... disfrútalo Sion. - seguía gimiéndole ordenes al oído, pegado a el de tal forma que su calor era el de Sion y el de Sion era su calor, complejamente juntos en un instante del tiempo -

si... - enterró su rostro en el hombro de Nezumi, las sensaciones eran demasiadas para si quiera decirlas con palabras, sus labios se apoderaron del hombro, con un mordisco suave en principio, pero aumentando mas y mas mientras sentía las estocadas profundas y fuertes vibrando en su interior -

la pasión siguió por un tiempo indefinido a ojos de ambos, solo su lujuria fue interrumpida al sentir como Sion se contraía más aun, sabía que llegaría al orgasmo y el también, apresuro el paso sujetando las caderas del albino, moviéndose brutalmente en busca de liberarse, fue un arrasador calor que consumía la lógica, gimiendo una y otra vez hasta que sintió una cálida humedad entre sus vientres, Sion se había arqueo intensamente hacia atrás, sus ojos se cerraron fuerte, temblando como un niño muerto de frio. El espectáculo de la pequeña muerte hizo que Nezumi llegara también, había sido un exótico amanecer, al final acabaron tendidos en la cama, desaliñados, sudorosos y con el aliento perdido.

adiós inocencia... - susurro al albino que estaba acurrucando con la cabeza sobre su pecho - dulces sueños pequeña majestad...

Descubrió que Sion estaba rendido en sus brazos, tierno e inofensivo como el día que lo conoció. Pronto sus parpados también cayeron de agotamiento, aun era muy temprano y el venidero día traería muchas cosas nuevas para afrontar juntos.

Continuara...

Vaya lemon... me puse híper mega sexosa ja ja ja, es que no deseaba que se pareciera al anterior que hice, este era otra razón y otra circunstancia, espero les gustara mucho y esperen el siguiente.

Próximo Capitulo:

Estrategias desesperadas


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