Su cuerpo aun húmedo le hacia dar frío, como recurso de último momento se aferró a lo cálido que reposaba junto a el. No estaba demasiado consciente para darse cuenta que a lo que se aferraba era Sasuke, el cual con una ligera sonrisa acariciaba los brazos del chico lento y suave.
El beso de la noche anterior lo tenía loco. Quería otro, muchos en realidad, quería sentir el sabor de la piel de la que brotaba esa hermosa fragancia, estaba más que curioso de saber y probar aquel cuerpo. Con cuidado acercó su rostro al cuello del chico, allí aspiró el olor mientras cerraba los ojos a causa del placer que le hacia sentir bajo su estomago, y sin pensar se separó del agarre y se colocó sobre él; entre sus piernas, levantando su cadera hasta dejarla encima de la suya. El cuerpo del humano solo quedó tendido en el piso con sus brazos a los costados sin percatarse de que el dragón fregaba su entrepierna algo dura contra su trasero. Sasuke se apoyó dejando sus manos a los costados de la cabeza del rubio, allí enterró sus dedos en la tierra aun húmeda, de rodillas levantó aun más la cadera del chico quedando únicamente su trasero sobre su ya abultada entrepierna mientras que las piernas solo colgaban a sus costados.
-Grrrr- escapó de sus labios mientras su miembro duro se fregaba una y otra vez.
Sus dedos se quedaron hundidos entre el pasto mientras dejaba que el aire entrara a sus pulmones. Luego notó como Naruto ponía una mueca y ladeaba el rostro. Pero sus movimientos no pararon, siguió imitando las envestidas sobre el cubierto trasero del joven. Pero para entonces, los cielos celestes se abrieron, primero se notó confuso, luego extrañado y cuando enfocó su vista en el dragón se asustó.
-¡Sasuke que es lo que... Ah!- con sus manos logró agarrarse de los brazos a los costados de su cabeza, Sentía la respiración del dragón en su rostro, pero lo distrajó el sentir una dureza en sus pantalones, después de ver como el otro envestía sobre su cuerpo se atrevió a bajar la mirada.
Allí vio como ese pedazo de carne, se fregaba una y otra vez en su trasero sin vergüenza, pero también un pequeño detalle que era que su entrepierna, que también estaba ligeramente abultada.
-Oh santo dios- gimió notando como los gruñidos del mayor se acoplaban con su respiración agitada-Sasuke... ¿Por que?- tiró su cabeza hacia atrás cuando este se arrimó a su cuello y allí comenzó a chupar, pasando su lengua en caricias que lograban sacar gemidos de los labios del humano.
Y estaba en lo cierto. El sabor de la piel del humano era deliciosa, tal y como se la había imaginado. Al sentir aquello dio una fuerte estocada levantando a un más la cadera del menor, logrando que este doblara su espalda a causa de lo rudo que era. Era instinto, puro instinto de un macho adulto, tenía que quitar aquello que no permitiera una conección carnal, por lo que tomó los bordes del pantalón del soldado y sin dejarlo replicar los bajó junto a la otra prenda que lo estorvaba.
-Espera, ¿Que haces?- pero no lo dejó replicar, cuando los ojos del rubio se cerarron un momento no perdió oportunidad para comenzar a picar con su glande buscando el pequeño tunel de carne que lo llevaría a su mayor proposito desde que había descubierto su amor por el humano.
El rubio estaba demasiado confundido y asustado. Sentía esa poderosa erección picar su trasero una y otra vez, logrando meter solo la punta mojada y suave, por un lado estaba sintiéndose muy bien, por otro lado no sentía que era lo correcto; pero el morbo que le daba esa situación lo hizo cambiar de parecer. Sasuke ya parecía estar enojándose al no poder entrar de una, con lentitud acercó su boca al rostro del dragón y besó cálidamente su mejilla. Sasuke, en shock, miró al rostro del chico teñido de un adorable rojo. Paró de tratar de atinar y se dedicó a observar como este se giraba y le tendía ese tentador trasero, tragó duro, tanto que sintió su garganta doler, pero eso no evitó el tomar esa cadera y acercarse hasta sentir como su potente erección penetraba aquel orificio pequeño y caliente ya mojado. Al sentir que ya no cabía más se paró unos segundos, pero no podía evitar el querer comenzar a envestir aquel lugar. Pero sabía demasiado bien que todo lo que en ese momento iba a ser placentero para el, al humano le sería doloroso.
Y así lo era. Naruto sintió que su interior se desgarraba, le dolía horrores, le costaba respirar. Pero más allá de todo intentó relajarse, más se sorprendió cuando el mayor lo giró sin salir de el, el movimiento había dolido, al abrir sus ojos Sasuke estaba allí mirándolo fijamente. El interior de Sasuke removió cuando una lágrima bajó de los intensos ojos celestes. Se reprimió mentalmente cuando notó el daño que provocaba en el cuerpo ageno, el cuerpo masculino de los humanos parecía menos resistente ante una conección, tratando de remendar el dolor se acercó hasta el joven rubio y acarició sus mejillas marcadas con la nariz.
Naruto se aferró a la espalda de Sasuke conmovido, esa caricia había sido demasiado cariñosa, con una sonrisa en sus labios se secó las lágrimas con el dorso de la mano, luego se acercó a los labios ajenos, plantándolos allí, acariciando de forma lenta, maravillando al dragón.
Pero eso había parecido encender la llama interna de Sasuke, su instinto de decía algo. Casi de forma inmediata mordió el labio inferior del rubio; al tiempo que pegaba una fuerte estocada enterrandose aun más en ese interior cálido, y ganando como resultado que este gritara, pero no de dolor. Con la boca de su humano abierta pudo facilitar el acomodar su lengua dentro para invitar a jugar a la inquilina de ese sabroso lugar, y santo cielo, sentía como llegaba a drogarse con ese sabor tan único que provocaba que su interior resaltara en un calor agradable. Por lo que no pudo evitar en volver a envestir, sus manos se apoyaron a los costados de la cabeza del rubio y acomodó su pelbis para poder quedar en una posición perfecta que le permitía enterrar su miembro.
Para el rubio humano, eso era completamente nuevo. No era virgen, ya había tenido su encuentro con una chica, Hinata, pero eso no se comparaba con lo que sentía ahora. Podía sentir con perfección como el gran pene palpitaba en su interior, las ligeras cosquillas de los pelos púbicos que se rozaban contra su trasero, como entraba y como salía para luego arremeter con más fuerza. El dolor ya no existía, solo las ondas de completo placer que le daban cosquillas, y esa fue la razón por la que empezó a gemir, primero suave, luego más fuerte sin importarle el riesgo de ser escuchados. Sus manos buscaron de nuevo el cuerpo mayor, tocó cada músculo marcado de su gran espalda y los perfectos abdominales.
En nueva cuenta los labios se unieron, pero esta vez con más fuerza. Las lenguas se acariciaron tanto como los roces de sus cuerpos intentando fundirse en ese apacionado sexo prohibido. Las piernas de Naruto se abrieron aun más, y eso permitió a Sasuke entrar un poco más tocando un punto desconocido.
Lo interesante de ese momento fue único. Naruto había gritado sin control, pero Sasuke tampoco paró, solo atinó a dar de nuevo en aquel lugar que había hecho retorcer el cuerpo del humano, cuando logró eso el cuerpo menor tembló. Pero no por eso paró, el continuó con sus fuertes envestidas, los ojos celestes lo miraron con algo que le encantó y sin pensarlo el otro lo había besado otra vez, sus lenguas se recorieron sin descanzo, memorizándose. Cuando el aire les faltó el rubio se separó dejando un ligero hilo de saliva que lo hizo sonrojar, al cortarlo, este se pegó a su mentón, el mayor acercó su lengua y limpió provocando más excitación en Naruto.
El momento estaba terminando para Naruto, su cuerpo estaba recibiendo más de lo que podía, el pene del dragón-humano parecía querer llegar más allá y tocaba algo que le hacia ver puntos blancos y perder la cordura. El roze que su erección tenía con el marcado vientre del mayor lo satisfacia sin tocarselo con las manos.
Las estocadas no pararon, las pieles siguieron con aquel roze ardiente. Pero no todo es eterno, tanto el humano como el dragón estaban conscientes de eso. Pero esas últimas envestidas fueron más profundas que no fueron soportadas.
Y explotó como nunca antes lo había sentido.
Vertió sin problema toda su semilla, sintió a la perfección como su semén llenaba todo el interior de Naruto, quién al sentir ese caliente liquido llenarlo vertió el suyo marchando ambos vientres. A su vez apretando su interior sin darse cuenta, entregándole a Sasuke un apretado abrazo a su miembro.
Ambos agitados se miraron. La culpa invadió a Naruto que abrazó con fuerza al mayor, ahogando sus pesadas lágrimas en su pecho antes de caer dormido.
Sasuke acomodó el cuerpo pequeño a su lado, besó su frente y limpió la cristalina agua que había salido de esos bellos cielos celestes. Sabía lo perjudicial que era la entrega de un humano a un dragón como el, pero lo amaba, solo esperaba ser aceptado por el humano. Abrió sus grandes alas y sacudió sus duras escamas tratando de que su cuerpo no se quedara duro por la falta de energía, miró al cuerpo cubierto en el suelo y gruñio antes de levantar en vuelo.
Después de todo ya lo había elegido como pareja. No había marcha atrás.
...
Una gran rama se atravesó en su camino y no dudó en cortarla con su cuchillo. Sus nervios chispaban en el aire junto con su enorme enojo, varios soldados caminaban cavizbajo mirando sorprendidos a su coronel, quién se había tomado toda la molestia de despejar el camino entre los montes.
-¡Carajo!
-Tranquilo, no debemos hacer tanto escandalo- la femenina voz a su espalda lo hizo girar y amenazar con su cuchillo.
-No me digas que hacer.
-Coronel Shikamaru, usted no sabe realmente donde se encuentra, ¿Por que abríamos de hacerle caso?- varios murmullos hicieron rabiar al de coleta.
-No use ese tono teniente- un puño se estreyó sobre la cara de Shikamaru, a los segundos un moretón rojo ya estaba formandose en su pomulo, varios e incluido el mayor miraban a la joven sorprendidos de su acción.
-Usted no use ese tono conmigo, mi coronel. Usted tiene la culpa de dejarlo ir, va ser su culpa si están muertos.
-Ya cállate, molestas- dijo frunciendo el ceño.
-Usted pidió mi ayuda, así que un poco de tranquilidad nos vendría bien a todos.
...
...