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En tus garras

Notas del capitulo:

Hola mis queridas fuentes de inspiracion!!!!!

Lo juro, son las causantes de que los capitulos salgan libres de mi mente :D las adoro y amo.

Miles de gracias ¿Puedo amarlas? ¡Gracias por sus hermosos comentarios!

Disculpen si tiene errores. A decir verdad la maldita escuela no me deja mucho tiempo, pero puedo escribir en las horas libres. Espero y les agrade n.n

¡Ah! Casi me olvido, muchos me preguntaron por twitter algunas cosas:

Es cierto las cosas que pongo, muchas de las cosas que Naruto tiene que hacer ya fueron hechas por mi :) Es decir el entrenamiento que yo tuve es igual a como escribo. El rifle mangum es uno de mis favoritos por que es fuerte, la Maveric comun es ruidosa y casi siempre usamos el silenciador, mas alla de eso, muchas veces mi familia me convencia de cazar (cosa que odio) pero cuando la comida falta no puedes evitarlo. Me gustan las armas pero solo para usarlas en competencias, y aclaro que las cosas son asi cuando eres entrenado para ser un soldado, yo no lo soy pero tengo ese entrenamiento desde los seis años.

Enjoy!

Pensamientos

-Sasuke- levantó sus ojos hasta el chico se ojos hermosos, este estaba algo agitado pero podía facilmente sentir ese miedo escapar de sus poros, y sin darse cuenta estaba gruñendo de manera tierna mientras se acariciaba contra el cuerpo del chico sujetándolo con una de sus garras.

Naruto se sorprendió y si no fuera por que estaba preparado para cualquier situación hubiera caído de espaldas asustado.

...

Lo ultimo que recordaba era una cosa enorme corriendo detrás de ella. Abrió de forma pesada sus ojos y divisó a Naruto a su lado, su mirada estaba perdida en algún punto del campo, dejaba su brazo en su rodilla elevada y allí contaba con una pistola. Jamás lo había notado pero el rubio era un joven muy atractivo, se sonrojó y pensó la posibilidad de emparejarse con el. Tratando de acomodarse mejor notó que la pierna le dolía horrores al igual que su brazo, con eso llegó a la conclusión de que estaban rotos, ambos miembros estaban reforzados con madera y vendas, por lo que unos movimientos la obligaron a cerrar los ojos y dormir tratando que el dolor se marchara.

Naruto estaba más que concentrado en aquel enorme animal. Este se había alejado cuando se dispuso a llevar a la cueva a Sakura, la chica se había desmayado en el momento no pensado, luego de varios gritos había logrado que el dragón no la matara pero como consecuencia, este había roto el brazo izquierdo y la pierna derecha de Sakura. Ahora el dragón estaba a unos cien metros pero su cuerpo negro se podía divisar sin problema. Ya era tarde y las nubes rojas se podían apreciar en el cielo mientras el sol se ocultaba, imaginando que Sakura aun descanzaba, dejó su arma en la tierra y se levantó estirando sus musculos, caminó solo unos pasos hasta donde la hierva había sido aplastada por el cuerpo del dragón, allí se dedicó a observar el cielo. Las nubes se dirigían al norte por una leve brisa que sacudía sus cabellos y lograba que dejara de pensar en los posibles ataques, volteó hacia un costado y abrió sus ojos, solo a pocos metros estaba el animal mirándolo, sus ojos negros clavados en su persona lo hicieron temblar un poco. Sorprendiéndose mantuvo la postura y observó como este desviaba su mirada hasta el sol ocultándose y la regresaba a el.

-Me gusta cuando el sol esta ocultándose, el ambiente se vuelve más tranquilo- explicó pensando que el dragón seguramente entendería.

Este rugió moviendo su cuerpo, sus alas se extendieron y se sentó en el suelo sin dejar de mirarlo.

-¿A ti no te gusta?- la criatura ladeó su cabeza emitiendo uno sonidos bajos, por lo que trató de traducir que era un 'Si'-Solía disfrutarlos con mi madre, siempre me gustaba contemplarlos con ella- esta vez el giró su rostro hasta el dragón, sus cabellos volaron gustosos mientras la luz naranja iluminó parte de su cara dándole un tono especial a esos celestes ojos que tanto le gustaba ver, pero ahora ligeramente opacados por lo que describió como angustia.

Sin poderlo evitar se acercó hasta aquel humano dejando su cabeza cerca de él, sintiendo esa suave fragancia que jamás había sentido en algún otro. Según el, los humanos tenía un olor repugnante como el de aquella mujer que el chico de cabellos dorados se había empeñado en salvar. Y fue en ese momento en el que decidió enterder el porqué de esa extraña sensacion que sentía cerca del muchacho. El había compartido encuentros con mujeres humanas, todas había logrado hacer nacer a sus hijos, pero con ninguna había sentido esa necesidad de no matar.

El chico en cuestión tenía algo raro, no podía atacarlo sin pensar que esos bellos trozos de cielo se cerrarían, no sentía que tenía que matarlo, ¿Como alguien podría matar a ese humano de bella fragancia? Sin pensarlo se había acercado hasta él.

Ahora el era el observado. Cuando regresó su vista pudo ver al chico mirarlo, pero ahora un suave sonrojo cubría sus mejillas.

Quizá se habían quedado así durante mucho tiempo, el sol ya no estaba presente, y las estrellas adornaban el cielo azul como miles de luces. Sonrió sin pensarlo, el dragón tenía algo familiar. Este se acercó hasta el y tendió el hocico antes de emitir una especie de ronroneo, y rió, rió como un niño al cual le regalan su un dulce chocolate. Sin evitarlo su mano se paseó por la cabeza de la criatura que ahora estaba a su lado, su piel era dura pero no desagradable además un calor agradable le recorría la palma.

Ese fue su primer contacto con un humano y le gustaba. No se sentía como los otros que había tenido, esta vez no lo golpeaban ni lo herían, era todo lo contrario, el olor no era desagradable, se sentía como el agradable aroma de las nubes. Pero ahí paró todo, se separó del contacto y sin más abrió sus alas para salir volando.

El rubio miró a la criatura volar a lo lejos extrañado de que se fuera así.

-Pero no es como una mascota- se dijo así mismo al querer decirle que se quedara junto a el, solo supiró y regresó a la cueva en donde Sakura dormía, se sentó cerca de ella y se dispuso a dormir.

...

A la mañana siguiente se había levantado con un espantoso dolor en su espalda, por lo que se vio obligado a estirar sus musculos haciendo sonar sus huesos de forma ruda y violenta. Se volteó a su compañera y la notó con algo de fiebre, con cuidado la tapó más y la dejó descanzar, era mejor que se recuperara; luego verían que hacer con el pueblo a donde tenían que presentarse.

Un ruido hizo presencia en su estomago, saliendo de la pequeña y improvisada cueva intentó observar a lo lejos, por unos momentos achicó los ojos acostumbrándose a la luz, pero cuando lo logró se sorprendió de lo bello del día. El sol reínaba en el cielo amplió y celeste además de una brisa perfecta que recorría los campos meciendo la hierva, logrando desprender varios aromas agradables.

El movimiento en su estomago lo hizo recordar que se encontraba con hambre. Quizá haría varias trampas y las escondería por los alrededores para logar capturar algún roedor o ave. Aun no quería arriesgarse de salir a cazar en los bosques, así que tomando unas cuerdas que la chica guardaba en su bolso se dispuso a ingeniarselas para comer.

Y por primera vez en su vida deseaba tener un humeante plato de Ramen frente a sus ojos.

No había cazado nada, solo un par de soldados los cuales estaban dormidos. Pero no fue solo eso, los descuidados hombres tenían algunas cosas que le servían para sus inventos de caza.

Pero no era suficiente, con la angustia de no tener nada más los ruidos de su estomago lo alteraban, jamás había servido para cazar con trampas, si había algo en lo que era bueno era matar animales por más que lo odiara. Sin prisa se colocó el uniforme, con el casco ya puesto y la Maveric colgando en su hombro salió al bosque.

Solo a dos horas consiguió ver unas pavas salvajes comiendo sin preocupación cerca de un gran árbol. En silencio puso el silenciador en la punta saviendo muy bien el ruido escandaloso que podía hacer ese rifle. Pegado de espalda a un troco respiró tranquilo, en esas situaciones, por más que se tratara de un animal o enemigo, era imposible estar tranquilo. La diferencia era que si un enemigo te veía o escuchaba podría matarte, en cambio con una animal perdías la cena y era bastante frustante. Por lo tanto miró por el rabillo del ojo al los animales y se alegró de ver que no lo notaban, con cuidado y delicadeza apuntó al más cercano que comía de espaldas, contó hasta tres, cuando la suma terminó disparó viendo como el ave caía y la otra volaba por las ramas asustada. Suspiró de alivio cuando tomó su presa en su mano mirando sus alrededores, pero al hacerlo notó a su costado un gran nido de ramas secas, temiendo lo peor descubrió el envoltorio de hojas viendo cinco huevos tibios, la culpa asotó su cuerpo, era solo una familia de aves que estaban por tener pichones.

Recordaba cada unas de las palabras que solía decirle su padre cuando el preguntaba por que mataban animales. La respuesta siempre era la misma, "Por que sus cuerpos nos alimentan, nos dan fuerza y nosotros los respetamos por eso" a esa edad no le encontraba sentido a esa frase, sabía perfectamente que eso pensamientos eran de niño pequeño pero agradecía profundamente al animal por darle de comer por unos días, por que no desperdiciaría ningún pedazo de carne. Quizá Sakura tenía razón, era un soldado un tanto marica.

De regreso a la cueva había notado un gran silencio. Las aves no cantaban como a la mañana y solo el murmullo de la brisa hacia sonar los árboles lejanos, temió por que un humano estuviera cerca; quizá cazando como el. Pero como si respondieran sus preguntas vientos asotaron su cuerpo haciendo que perdiera el equilibrio y tirara su presa, y se asustó como nunca, se escondió en el suelo apuntando su rifle y allí espero lo peor. Pero no fue así, al levantar su vista observó como adelante se encontraba el dragón mirándolo con ojos curiosos. Suspiró de completo alivio y colocando una mano en la trompa de este sonrió para gran sorpresa.

-Eras tú- susurró alegre y aliviado, Sasuke ronroneó gustoso de sentir la calida mano dándole caricias-Ahora si me permites.

Y sin más se alejó de allí. El dragón estático no entendió. Siempre veía esa cara de asombro antes su encuentros, aunque mientras más lo pensaba, más se daba cuenta que amaba tener esa confianza con el humano. Con pasos delicados caminó hasta donde el chico se inclinaba, allí en sus manos observó el cuchillo afilado y reluciendo en la luz solar.

Gruñó enojado, si había algo que odiaban todos los de su especie eran esas dagas filosas que se insertaban facilmente en la piel. Pero esa arma no atentó contra el, si no que fue ocultada en la pierna del muchacho. Este se regresó contra su cuerpo y lo miró curioso de sus gruñidos.

-Hey- susurró tendiendo su mano, olisqueó la piel de ella y se sorprendió de encontrar el aroma de sangre animal y no esa suave fragancia que siempre encontraba-Creo que eres de mucha confianza conmigo- esas palabras resonaron en su mente, y pensó que era cierto, jamás se había acercado a un humano a tal punto de dejarse acariciar.

Pero tenía muy claro que ese chico le era especial. Su forma de tratrarle era distinta, si bien sabía, los humanos mataban a los de su especie, ya tenía en claro eso después de varios encuentros. Además era extraño ignorar la maldición que lo obligaba a estar cerca de aquel que la había gravado en su piel y alma. Estar con ese chico en cuestión, lo relajaba como ninguna cosa. Lo había sentido hacía solo días cuando lo vio espiándolo mientras acavaba con aquellos que le habían mandado a hacer desaparecer. Pero al ver esos ojos como ningunos, ese aroma, esa tanquilidad y paz que tenía contra el le había encantado. Desde esa tarde no había regresado a las montañas donde aclamaban su aparición, pero no estaba de humor para ir y recibir ordenes y castigos. Por fin en cientos de años encontraba la cura para el dolor de su maldición insertada en su alma.

Y lo entendió con aquello. Entendió que aquel humano era para el.

...

Ese encuentro al mediodía lo había dejado mudo, el enorme animal se había ido volando después de haber dicho esas palabras. Por que era cierto, supuestamente los dragones odiaban a los humanos y viceversa, pero, Sasuke era diferente. Jamás había atentado contra su vida y se comportaba de forma extraña, era como tener un perro escamoso, gigante y que seguramente había matado y destruído a millones de pueblos y personas. Pero no entendía mucho de ellos, al fin y al cabo su padre lo había ocultado de esas criaturas por alguna razón.

Lo único que sabía era que tenía que estar lejos de ellos, y cuando uno se le presentará uno debía matarlo cortando su cabeza. Cosa que no sentía que tenía que hacer con Sasuke.

Olvidando aquello se dispuso a guardar cada trozo sobrante de carne cocida y ir a refrescarse un poco, pero más tarde ya que se sentía calmado y con el estomago lleno. Quizá podría ver a ese dragón.

Cuando se despertó notó que era bastante tarde, sería mejor recoger algo de agua al lago y pegarse una ansiada refrescada a su cuerpo sucio. Por lo que relajado caminó hasta el lago del día anterior, estaba silencioso y calmado, dejando el rifle en un costado se quitó su camisa, lo mismó paso con los bolsegos, al sentir sus pies libres sonrió y sintió la tierra fresca bajo ellos, cuando el pantalón estuvo también fuera estiró los musculos de la espalda que aun dolían y cuando se vio completo tomó carrera para luego lanzarse al agua de cabeza de manera perfecta.

El que observaba esto era Sasuke, ya estaba en su forma humana y moría por saber la reacción del humano al tocar lo fría que estaba el agua allí. Y no se esperó mucho, el rubio había salido disparado del lago mientras tirirata abrazando su cuerpo, pudo oír perfectamente como hablaba solo y decidió hacer presencia.

-¡Sasuke!- gritó cuando notó la otra presencía a su lado, pero ahora ambos estaban en las mismas condiciones, solo que sus cuerpos no eran ni parecidos.

El dragón-humano era de gran espalda, y musculos tallados. Pero el rubio humano era fuerte pero sus musculos apenas se notaban.

-¿Que haces aquí? ¿No te tienes vida de dragón, o algo?- enarcó de forma perfecta una ceja mirando a el humano que estaba rojo y nervioso.

-No voy a comerte- dijo sin saber que decir en ese momento, nunca había hablado con alguién más que con "Él", y si bien recordaba solo informaba de los humanos de otras tierras.

-Ok... Pero es raro verte aquí- con ojos muy poco discretos recorrió la figura menor ante el-¿Quieres algo?- los ojos negros se quedaron prendidos a los suyos y se impresionó cuando el dragón tomó su mano y la dejo en su mejilla al tiempo que cerraba sus ojos.

Era conmovedor mirar eso y ser el quién lo provocaba. Sasuke ronroneaba con pequeños gruñidos contra su mano, y como un estúpido sonrió encantado de saber que esas criaturas no eran como se las esperaba, al menos este no era así.

El calor de esa piel era demasiado para sus sentidos, era suave y ahora tenía un rico olor. Unos gritos a muchos kilómetros fueron captados por sus oídos. Abrió de forma lenta sus negros ojos dejándolos en finas ranuras que hicieron dar un pequeño estremecimiento en el humano. Cuando el sonido paró se relajó. Más no quitó esa mano que ahora acariciaba detrás de su oreja provocando ligeras cosquillas. Alzó su mirada otra vez y notó el brillo en los dos celestes, y en ese momento fue que se preguntó el verdadero nombre del chico, había oído como la mujer de fea voz le decía pero desafrotunadamente no lo recordaba.

-Tu nombre- susurró lo suficientemente alto como para que lo escuchara pero no tan alto como para romper ese agradable paz.

-¿Que?- preguntó algo confundido.

-Tu nombre, dímelo- ahora estaba más alterado, los gritos estaban a lo lejos y lo ponían furiosos.

-Naruto- escuchó desde los labios contrarios.

-Naruto- repitió para cerrar los ojos y sentir esa calida sensación de paz, ni siquiera podía recordar que la maldición dolía horrores.

Era el nombre más perfecto que había escuchado en su vida. Y sin pensarlo, ese humano había entrelazado un fuerte lazo al decirle su nombre.

Notas finales:

¿Merece un comentario? Se los ruego, adoro leer sus opiniones, me hacen reir :D

Besos y abrazos jojo!


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