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El sexto camino por yue-sama

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Notas del capitulo:

hola!!! 

aqui traigo un nuevo capitulo y hoy si pude responder sus rw, y de verdad les agradesco mucho por apollarme con mi fic.

me alegra mucho que fuera bien reciida, muchas gracias!!

aqui el cap.

 

El día había llegado y la angustia nunca lo había sofocado como lo hacía en esos momentos, los días previos al combate Albert no había estado a su lado durante mucho tiempo, había estado planificando las estrategias de combate junto a Yamamoto, sabía que su Alfa era brillante y sería de gran ayuda.

 

 

Él realmente estaba muy asustado, ¿y si todo terminaba mal para ellos?

 

 

Los herreros habían estado trabajando arduamente, sacando espadas, preparando barricadas e incluso creando algunos trucos más para tener bajo las mangas. De igual manera su villa seguía en reconstrucción, pero tenía la esperanza de que todo iba a salir bien.

 

 

Se adentró al cuarto donde estaba Albert, encontrándolo en suelo meditando y se sintió orgulloso de él, había aceptado sus costumbres con respeto y admiración, honrándolas. Le tocó el hombro suavemente y sus ojos grises se posaron en él, se levantó para frotar suavemente su cara contra la de Sorato, formando un saludo.

 

 

Entonces supo que cada minuto que pasaba podía ser su último momento juntos.

 

 

Sorato se mordió el labio para no decir nada, estaba consternado, pero tenía que ayudar a Albert a vestirse así que le quitó la ropa admirando su fuerte y hermoso cuerpo, aquel que lo había aprisionado contra el suelo del viejo templo.

 

 

Con suavidad le puso la camisa del hakama seguido del pantalón, ayudándole paso por paso, sintiendo que dejaba su alma en eso, lo estaba preparando para una posible muerte, así que con mucho honor y orgullo le puso la armadura de su padre, por su parte Albert respetó todo lo que Sorato hacía.

 

 

Cuando la armadura fue ajustada y estuvo completamente listo suspiró, y mirando a los ojos de su Omega se acercó a reclamar sus labios, el roce de sus bocas se convirtió en uno lleno de fuego, que lo llevó a acariciar el cuello de Sorato mientras lo acercaba más a él.

 

 

—Vamos a estar bien —murmuró Sorato.

 

 

Albert asintió y vio con atención como Sorato se vestía de la misma forma, ocupando su propia armadura, ambos irían a la guerra y esperaban regresar triunfantes, al fin Albert se consideraba un samurái y Sorato, al serlo desde nacimiento, nunca en su vida se quedaría ahí en le villa sin luchar.

 

 

Albert le ayudó a ajustar la armadura y cuando ambos estuvieron listos salieron del cuarto donde estaban viendo las filas de los samuráis a la espera de ellos dos.

 

 

Yamamoto estaba frente a ellos y le dio la bienvenida a Albert entregándole oficialmente sus propias katanas.

 

 

—Es un honor pelear a su lado, señor Albert.

 

 

—Lo mismo digo, Yamamoto.

 

 

Se pusieron en marcha rápidamente, algunos iban a caballo mientras que otros lo hacían a pie, los aldeanos se despedían de ellos deseando lo mejor, Sorato se mordió el labio al ver a su pequeño hermano despedirlo, sonrió tristemente y miró hacia el frente mientras se ponía el casco y la careta.

 

 

Iba hacer que su padre se enorgulleciera de él, cuando llegaron al frente de batalla pudieron ver a lo lejos a los hombres de Okomura, eran muchos más que ellos, pero aun así Yamamoto no dio vuelta atrás.

 

 

Organizaron la estrategia para cubrir todos los movimientos y se formaron tal como se les ordenó, las barricadas fueron puestas y todo el mundo se preparó.

 

 

Sorato estaba al pendiente de todo, miraba a Albert moverse dando órdenes rápidamente, cuando de pronto todo explotó, los hombres de Okomura avanzaron y rápidamente la primera tropa llegó hacia ellos, comenzando a dispararles.

 

 

Ellos estaban tras las barricadas y aguardaban a la señal de Albert para poder atacar, Sorato miraba atento y cuando el ejército de Okomura se detuvo fue su turno de lanzar las flechas, dándoles de lleno a muchos de los hombres del bando contrario.

 

 

Y de pronto se dio la señal de salir y combatir, aprovechando que necesitaban recargar sus armas, Albert sabía todas las estrategias que esos japoneses habían aprendido y entrenado, y por supuesto que ocupaba eso a su favor.

 

 

—¡Adelante! —rugió.

 

 

Una parte de los samuráis fueron al frente mientras la otra esperaba paciente a las órdenes de Yamamoto.

 

 

Sorato corrió al lado de sus compañeros y comenzaron a asesinar a cada persona que les diera guerra mientras que aquellos que lograban recargar disparaban matando a algún samurái cercano.

 

 

Sorato no se permitió distraerse, mataba a todo aquel que peleaba contra él con cortes rápidos y hábiles, utilizando todos los recursos a su alcance para ganar ante la cantidad de adversarios.

 

 

A su vez, Albert también peleaba valientemente, manteniendo en su mente las palabras de Kotaro de como ocupar la espada, mientras a lo lejos podía ver a la sucia rata de William, supo que al fin podría tener su venganza.

 

 

En el momento en el que al fin pudieron retener a la primera tropa, Okomura mando la segunda y los cañones comenzaron a sonar…

 

 

Albert frunció el ceño notando como varios samuráis caían gracias a los cañones, la situación comenzaba a ponerse crítica y su Alfa rugió ante el deseo inminente de proteger a Sorato, rápidamente lo buscó con la mirada y lo encontró peleando fieramente.

 

 

En el campo de batalla los arqueros hacían lo mejor que podían, mientras caían bajo las balas, llevando con ellos a algunos japoneses.

 

 

Los samuráis recibieron la orden de traer a la carrocería pesada, ya que estaban quedando pocos mientras que Okomura aún tenía muchos más hombres, en ese momento Albert se cuestionó si podían ganar…

 

 

Kotaro apareció con los samuráis que faltaban montados sobre los caballos y fueron directo contra los hombres de Okomura, por su parte Albert se crispó al escuchar como el viejo Sakuraba le gritaba, para luego sentir como impactaba contra el suelo con Sakuraba protegiéndolo con su cuerpo.

 

 

Una daga atravesaba el cuerpo del samurái que había rodado para caer en el suelo, Albert gritó enojado y fue contra el japonés que había atacado a Sakuraba, reprendiéndose por haber estado tan distraído. Vio como Sakuraba cerraba los ojos lentamente, se levantó enojado y divisó al pelotón de William avanzar, maldito canalla… Lo iba a despellejar vivo.

 

 

Salió corriendo directo hacia él, pero William al notarlo casi huye de nuevo, sin embargo, Albert gruñó, su Alfa tenía sed de venganza, tomó una de las katanas de algún samurái caído y la lanzó hacia el caballo que montaba, haciendo que William cayera al suelo.

 

 

Corrió hacia él lanzándosele encima y lo agarró a golpes, disfrutando romperle la piel de la cara y escuchándolo ahogarse con su propia sangre.

 

—Maldito —dijo Albert. 

 

 

—B-basta.              

 

 

Albert sacó su katana y lo atravesó viéndolo directo a los ojos, demostrándole, hasta el último momento, el odio que sentía contra él.

 

 

Cuando al fin se separó de su cuerpo, notó que la destrucción a su alrededor era máxima y supo que todo iba salir mal cuando vio que el ejército de Okomura sacaba una ametralladora Gatling.

 

 

—Retirada —gritó rápidamente.

 

 

Yamamoto lo comprendió y también ordenó la retirada para refugiarse tras una pequeña colina cercana, las bajas de los samuráis eran notables mientras los sobrevivientes se reunían bajo la protección de la colina.

 

 

Vio a varios heridos que aún se mantenían en pie, tal como Kotaro, que aún herido de bala seguía orgullosamente en pie, como el gran Alfa que era.

 

 

Sorato se acercó rápidamente a él y Albert tuvo que tomar una de las decisiones más difíciles de su vida, salvar a su Omega, muy dentro suyo sabía que esta batalla estaba perdida.

 

 

—Tienes que irte —demandó Albert—. Ahora.

 

 

—¿Qué? ¿Y huir? —dijo alterado.

 

 

—No quiero verte morir aquí.

 

 

—¡Al igual que yo a ti! —gritó—. No vas a dejar tus huesos aquí, ¡moriremos juntos!

 

 

—Puede que lleves un hijo mío en el vientre —sonó derrotado—. Salva eso… salva lo único que tendremos juntos.

 

 

—¿Y si no es así? —dijo con los ojos llenos de lágrimas—. ¿Si no estoy en cinta y te pierdo? ¿Qué me unirá a ti entonces?

 

 

Albert lo abrazó fuertemente y limpió las lágrimas que caían libremente por sus mejillas pálidas, llenas de sangre y tierra.

 

 

—los recuerdos- sorato se apretó más contra el- Trataré de volver, pero por favor... vete…

 

 

Sorato asintió y vio como el rubio pedía un caballo para él, para luego subirlo y dejarlo ir. Con el corazón en la mano se vio a sí mismo alejarse del peligro de la batalla dejando a Albert ahí, solo, desde ese momento la incertidumbre lo acompañaría, solo rogaba a Kami-sama que le regresará a Albert a salvo.

 

 

Y con esa plegaria, galopó con más fuerza para alejarse rápidamente de ahí sin ser interceptado por nadie del ejército contrario.

 

 

*

*

           

                                     

—Dígame señor Albert… ¿cómo termina la historia que comenzó a contarme?

 

 

—¿Quiere la verdad?

 

 

—Sí.

 

 

—Todos mueren.

 

 

Yamamoto lo miró y sonrió con fortaleza, estaban preparados para dejar todo en la batalla y morir con orgullo al saber que habían peleado hasta el final por todo lo que creían correcto.

 

 

Albert se montó en su caballo al igual que todos los samuráis que quedaban y cabalgó hasta posicionarse al lado de Yamamoto, así cuando se dio la señal comenzaron a galopar hacia donde estaba el ejército de Okomura y tal como predijo Albert, la ametralladora les esperaba.

 

 

Tan pronto como estuvieron en el rango de tiro comenzaron los disparos y casi de inmediato todos fueron cayendo, Albert vio con sus propios ojos como Genpachi caía del caballo y Kotaro le seguía, el fuerte Alfa caía para no levantarse más.

 

 

Sin embargo, no tuvo tiempo para lamentarse…

 

 

Sintió una bala impactarse en su pecho y otra pasar rozando su costado, el agudo dolor casi hace que pierda el equilibrio, al tiempo vio como Yamamoto también se agarraba el costado para que poco después sus caballos fueran derribados y ambos rodaran en el aire hasta impactarse duramente contra el suelo.

 

 

Las balas continuaron fluyendo, impactando sin piedad contra los demás, y no fue sino hasta que todos tocaron el suelo que los disparos se detuvieron, Albert sintió su sangre escurrir fuera de su cuerpo y supo que eso era todo, levantó la cabeza y pudo ver a Okomura asustado, exigiendo que acabaran con todos ellos, pero parecía que su propio ejército no quería seguir con eso, era triste si lo veían de otra manera, estaban matando a su propio pueblo, su propia gente, vio como Yamamoto se movía lentamente y Albert supo que tenía que llegar hasta él.

 

 

Conteniendo todo su dolor fue hacia él y lo ayudó a levantarse, lo notó, Yamamoto estaba gravemente herido y algo en él se removió, más aún cuando lo vio tratando de sacar una katana.

 

 

—¿Qué hace? No morirá así, ya terminó todo.

 

 

—S-señor Albert… viví a mi manera, por favor, déjeme morir de la misma forma.

 

 

Albert no tuvo más que decir, conocía las tradiciones de los samuráis, así que simplemente le ayudó a Yamamoto a ponerse en posición para realizar el harakiri, y observó con tristeza cuando Yamamoto se atravesaba a sí mismo, tomando su vida como propia para después caer entre sus brazos.

 

 

—G-gracias por todo…

 

 

Vio la calidez y orgullo de Yamamoto antes de cerrar sus ojos y Albert tragó duro, notando con gran decepción y enojo como todos guardaban respeto hacia Yamamoto.

 

 

No pudo evitar sentirse mareado y sin fuerzas, para finalmente caer en la oscuridad, donde todo lo que podía sentir, era frío.

 

 

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Sorato llegó a su pueblo y tomó una ducha, luego simplemente espero, pero la espera… la espera era demasiada larga.

 

 

Espero por tanto tiempo, pero Albert…

 

 

Nunca llegó.

 

 

Notas finales:

Si bien la historia es parecida y casi el mismo final que la película, mi historia sigue, tabien recordar que los hechos existieron, se llamó rebelión satsuma y fue ahi donde los samuráis murieron, no lo hice exactamente como fue en la realidad porque lo mío es ficción, tampoco la película lo hiso.

si les interesa saber un poco más de la rebelión, es fácil encontrarla por su nombre.

dar clik para ver.

ella me recordo a sorato.

ella

Ametralladora Gatling

rebelion satsuma

harakiri: 

  El seppukuharakiri    formaba parte del código ético de los samurai , y se realizaba de forma voluntaria para morir con honor en lugar de caer en manos del enemigo y ser torturado, o bien como una forma de para aquellos que habían cometido serias ofensas o se habían deshonrado.

La ceremonia del seppuku es parte de un ritual más elaborado que se realiza generalmente delante de espectadores clavándose un arma corta en el abdomen, tradicionalmente un , y realizando un corte de izquierda a derecha.

seppuku

nos vemos


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