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FRIHET | Conoce la vida.

Autor: Cokye-Chan

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Notas del fanfic:

Hola, soy cokye, esta es mi primer historia. Por mucho timepo estaba indecisa en si esribirla o no, pero al fin me decidí.

La historia pueden encontrarla tambien en wattpad.

https://www.wattpad.com/story/114041533-frihet-conoce-la-vida

¡Abre los ojos, un día más está por comenzar! No olvides revisar tu agenda el día de hoy, llevar una vida organizada es de lo más importante.

Una voz femenina robotizada fue la alarma para despertar al fin, sus ojos ámbar se abrieron con algo de desdén reflejando cansancio y monotonía, cada día odiaba más y más esa voz ¿No había forma de cambiarla?

¡Abre los ojos, un día más está por comenzar! No olvides revisar tu agenda el día de hoy, llevar una vida organizada es de lo más importante.

Tsukishima respingó al escucharla repetir esa frase, molesto apagó la alarma golpeando el aparato despertador al lado de su cama — Ya voy...— susurró para justo después levantarse soltando un enorme bostezo. Toda la habitación era blanca, con algunos detalles celestes y así eran todas las habitaciones del complejo de apartamentos donde vivía. El piso estaba cubierto por una alfombra azul marino aspirada a conciencia; Aunque claro, el no limpiaba su apartamento, el edificio lo hacía por sí mismo mediante el uso de robots y diferentes tecnologías.

Después de ver a la blanca pared por tiempo indefinido, se colocó sus anteojos y bostezó un poco más; Sí, a pesar de las grandes tecnologías que había hoy en día, el seguía padeciendo de su pésima vista; Realmente no le molestaba usar anteojos, pero ya era algo muy raro de ver, especialmente en la capital de Oxygen-Tokyo.

El joven de rubios cabellos salió de su habitación pasando por una puerta blanca completamente automática, el desayuno estaría listo al apretar un par de botones en una especie de maquina dispensadora. Esa máquina mandaba la señal a los cocineros del edificio y una vez listo la maquina le entregaba una deliciosa y recién hecha comida. Rara vez había fallos en las tecnologías que los rodeaban, sin embargo no funcionaban con todos.

Cada ciudadano de Oxygen-Tokyo estaba identificado con un código impreso desde que nacian, este era escaneado por las maquinas que daban bienes o servicios y sólo así actuaban ¿Para qué hacían eso? Bueno, era una forma de monitorear el consumo y la demanda de ciertos servicios, además de que si algún convicto o delincuente cometía el error de consumir o ser escaneado sería identificado y atrapado de inmediato.

Gracias a ese control Oxygen-Tokyo era considerada la ciudad más segura del mundo, y la única a su vez.

Kei esperó algunos minutos antes de recibir su desayuno, un café americano muy cargado, un par de tostadas y huevos estrellados. Lo que hace varias décadas era conocido como desayuno estilo "Americano". Tomando su plato, fue a su mesa a desayunar, la televisión se encendió automáticamente en la sección de Noticias OX.

<<¡Buenos días Oxynen-Tokyo! Nos alegra saludarlos un día más, esperamos que estén disfrutando de su delicioso y nutritivo desayuno el día de hoy, proporcionado, por supuesto, por Helium Corp. — El presentador de noticias sonreía ampliamente mostrando su dentadura perfectamente blanca y alineada— Hoy tenemos muchas noticias para ustedes, algunos anuncios por parte de Helium>>

Kei masticaba su tostada mientras escuchaba los anuncios y de reojo veía el reloj, aún estaba a tiempo para vestirse e ir al trabajo. Los retardos eran fuertemente penalizados así que por muy flojo que fuera no podía darse ese lujo.

<<En otras noticias, ayer en punto de las tres de la mañana, unos sujetos no identificados asaltaron los depósitos químicos de la sección norte de la ciudad. No se reportan heridos, sin embargo, el oficial en jefe del cuerpo de seguridad, Ushijima Wakatoshi, ya ha dado declaraciones al respecto— Una vez que la segunda conductora anunció aquello, una imagen de Ushijima apareció. El alto hombre de cercanos 25 años hablaba ante varias cámaras flotantes. El de cabellos de oliva era aclamado entre los ciudadanos debido a lo talentoso que era; Tenia un record inquebrantable de delincuentes encarcelados, además de ser el capitán del cuerpo de seguridad más joven de la historia.

—Reitero, no hay nada de qué preocuparse. El cuerpo de seguridad se encargará de este asunto, atraparemos a los delincuentes lo más pronto posible— La voz de Wakatoshi era calmada y pausada, para Kei un tanto robótica, como si leyera una especie de guion; Pero tener esa clase de pensamientos no era lo indicado.

<<En otras noticias, varias fuentes confirman ver actividad rebelde en los alrededores de las murallas este y norte. Sin embargo el mismísimo Sakusa Kiyoomi niega la existencia de dicha rebelión, argumentando que sólo se trata de un grupo pequeño de anarquistas que serán detenidos en cualquier momento...

Kei apagó el televisor, había aprovechado ese pequeño rato para vestirse con su uniforme; Él ya estaba acostumbrado a usar blanco en cualquier aspecto de su vida. Aunque eso no significaba que así fuera con todos. Debido a la zona en la que vivía y su trabajo, debía ser de esa forma. Su hogar era exactamente en el centro de la capital y su trabajo era en la mismísima Torre Platinum.

La Torre Platinum era el centro de control de toda la Utopía. Era enorme, podría decirse que una pequeña ciudad dentro de otra. El conocía casi toda la estructura debido a su trabajo. Kei era parte del área de vigilancia e inteligencia. Era un trabajo aburrido y sencillo, sólo tenía que sentarse frente a cientos de monitores y observar que todo funcionara adecuadamente, que la obra de mano humana trabajara según los estándares de calidad y que los robots y androides funcionaran adecuadamente. Se podría decir que él era los ojos de toda la torre Platinum.

Junto a Kei trabajan otros que vigilaban distintas partes de Oxygen-Tokyo. Divididos por secciones ya que era enorme. Tranquilo salió de su apartamento y tomó un transporte hacia la entrada de la torre. Muchos le veían de reojo pues debido a su uniforme se entendía que se trabajo era importante.

Las demás personas vestían de forma aparentemente normal, pero siempre cumpliendo los estándares establecidos de vestimenta y limpieza. En Oxygen-Tokyo nunca se encontraría a algún vagabundo, vándalo, prostituta entre otros que eran considerados detestables para el presidente Sakusa Kiyoomi.

Tsukishima bajó del transporte eléctrico justo a las puertas de la torre, varios de sus compañeros entraban en una fila ordenada y pasaban por un escáner el cual se tornaba verde al ser aprobados. El escáner visualizaba el código QR en sus muñecas, le identificaba y dejaba pasar. Paso a paso, el rubio avanzaba hasta que fue escaneado, sus datos aparecieron en una pequeña pantalla.

Nombre: Tsukishima Kei

Edad: 21 años

Estado civil: Soltero

Área de inteligencia IV1

Una alarma sonó anunciando su entrada y sin más se dirigió al elevador para ir a su área, la cual se encontraba por los pisos más altos.

—Buenos días, Tsukki— Un tímido susurro se escuchó a su lado, se trataba de Yamaguchi Tadashi, quién era su amigo de la infancia. Ambos fueron asignados a trabajar en la Torre Platinum debido a sus capacidades intelectuales; Sin embargo fueron asignados a áreas completamente diferentes, el joven de discretas pecas trabajaba en el área medicamentos.

Se encargaba junto a muchos otros a testear la calidad de los medicamentos, y aprobarlos para su posterior envió. Por eso mismo ahora traía una bata de laboratorio. Yamaguchi era en ocasiones muy inseguro, pero Kei de vez en cuando le animaba diciéndole el buen trabajo que hacía, y era la verdad.

—Buenos días ¿No vas un poco tarde? —Preguntó el rubio viendo los pisos blancos pasar frente a sus ojos, Tadashi negó algo frenético antes de ver hacia la cámara de seguridad arriba suyo— No Tsukki, si eso fuera no me verías tan tranquilo— dijo el pecoso soltando una risa discreta.

—¿Hay noticias de Akiteru? — Yamaguchi no sabía si era buena idea preguntar aquello. Hacía ya casi un año que no había noticias del hermano mayor de los Tsukishima. Kei sólo negó con la cabeza.

No había mucho que pudiera hacer debido a que el trabajo le consumía, pero había buscado por meses a través de las cámaras alguna pista. También habló con Ushijima en persona, pero el de cabellos oliva sólo le dio ese tonto y vacío discurso.

"Lo encontraremos pronto"

Eso fue hace ya casi un año, y aun no había señal alguna. Kei no quería demostrarlo, pero si estaba preocupado por su hermano mayor, por muy mal que le cayera a veces debido a que actuaba como si fuera su padre.

—Nada aún— Susurró, Tadashi tragó duro— Hace unos días quería comentarte algo, pero no estaba seguro si decirte— El pecoso jugaba con sus dedos mientras decía eso. Kei volteó a verlo un tanto confundido — N-No estoy muy seguro, pero escuché a unos hombres decir que esto...— Señalo el código en su muñeca— También servía de localizador ¿No haz intentado rastrearlo?

Kei negó con la cabeza— No creo que eso funcioné así, Y aunque lo hiciera, no tengo los medios Tadashi, esa área es más arriba— Dice el rubio refiriéndose a el área de natalidad y registro. Ahí existían todos los registros y los datos de los códigos. Tadashi estaba siendo algo paranóico con eso de ser rastreados, pero si fuera así ¿Por qué el área de seguridad no hizo eso antes?

—Deberías intentar hablar con ellos...— Justo en ese momento la puerta del elevador se abrió, era la bajada de Tadashi— Piénsalo un poco, Akiteru está por ahí, sólo no hay que rendirse en buscarlo— Kei asintió y una vez solo soltó un pesado suspiro, realmente quería pensar así, que Akiteru estaba haya afuera, pero no se explicaba ¿Por qué había desaparecido de la nada?

Akiteru no trabajaba en la torre Platinum, él trabajaba dando clases en educación básica. Tenía 27 años y aún estaba soltero, cosa que le daba mucha risa al menor, pero que él iba por el mismo camino, aunque por distintas razones. Ambos tenían una vida prácticamente normal juntos, pero debido al trabajo no se veían muy seguido. No fue hasta que un día, Kei ya no lo vio más, desapareció de la noche a la mañana sólo dejando sus cosas en una habitación ahora fría y desolada.

Kei negó varias veces con la cabeza y finalmente llegó a su piso, bajó y checó su entrada con su código pero no entró, en vez de eso regreso al elevador y subió in piso más. No podía evitar seguir pensando en la alternativa que le había propuesto Tadashi. Así que ahí estaba, frente a la puerta de acceso al área de Natalidad y registro. Tragó duro y tocó un botón.

<<¿Quién es?>>

Kei se aclaró un poco la garganta — Me gustaría hablar con el encargado por favor, es para un asunto de suma importancia— La grabadora no sonó más, la puerta se abrió dejándole pasar una habitación bastante oscura. Sus pasos se escuchaban en el eco de el lugar y ahí en el fondo, detrás de cuatro monitores estaba una rubia, estaba rodeada de documentos y se le veía algo alterada.

—¡H-Hola! ¿Qué es eso tan importante que se necesita? ¿E-El señor Sakusa necesita hablar conmigo? — La joven hablaba apurada y preocupada, se le notaba que no había dormido en varios días. Tsukishima negó levemente.

—Necesito ayuda con algo... si no es mucha molestia.

—¿E-eh? — Yachi lo dudo un poco, miró a la cámara de reojo y asintió — ¿Qué es eso que necesitas? Espero no sea muy tardado.

—Necesito que busques a alguien, Akiteru Tsukishima A1K141— Los códigos QR abajo tenían una serie de números en caso de que por alguna herida ya no fuera del todo legible. Tsukishima tenía buena memoria, así que no se le complicó recordar el código de su hermano mayor. La rubia asintió levemente e ingreso el código. Un par de minutos pasaron antes de recibir el resultado.

—¿Seguro que es ese? Me lo marca como inexistente— Tsukishima alzó una ceja confundido— ¿No aparece? Realmente ese es el código— Yachi volvió a intentarlo recibiendo el mismo resultado. Le buscó por nombre en todos lados sin resultado alguno.

—No, lo siento...no aparece, es como buscar a un fantasma — comentó la chica algo extrañada. Kei suspiró, no debió haberse hecho expectativas así de grandes— Entiendo, disculpa la molestia— Con aquella decepción, Kei se retiró y fue a su área de trabajo.

El trabajo de Tsukishima era aburrido pero curioso a la vez, en ocasiones podía ver tonterías que hacían algunos empleados y como torpemente trataban de corregir sus errores.

En una ocasión, en el área de alimentos, unos sujetos iniciaron una guerra de comida, fueron fuertemente sancionados pero fue bastante gracioso verlos. Claro, fue su culpa que los sancionaran. Debido a que Tsukishima era los ojos de la torre, sólo él podía notificar los errores y problemas que sucedían, si el no dijera nada, nadie se enteraría de lo que sucede.

—0—

Su jornada de trabajo terminó a altas horas de la noche, siempre era así debido a su trabajo. Sin embargo la Torre no cerraba operaciones por competo, existía un turno nocturno. Según había escuchado las reglas cambiaban un poco, pero como él no trabajaba en ese horario no le daba mayor importancia.

Sin más, el rubio salió de su área siendo atropellado por aquella pequeña rubia que sostenía varios documentos en mano —¡Espera! — pidió con los agitada deteniéndose frente al alto muchacho, la joven recupero pronto el aliento y le extendió los documentos rápidamente. Aún tenían tiempo antes de que llegara el nuevo turno a encender cámaras, era un espacio de 5 minutos aproximadamente. Yachi no hacía nada malo, sin embargo quería evitarse problemas más graves.

Tsukishima tomó los documentos y los guardo rápidamente en el pequeño maletín que había cargado consigo todos los días — ¿Y eso es?

—I-Investigue más a fondo y encontré un rastro inusual, ciertas partes de nuestra base de datos lo dan por inexistente mientras otras más antiguas revelan varios aspectos de su vida privada— la chica se sonrojó un poco— no quise ser impertinente, sólo se me hizo muy raro, imprimí todo esperando te sirva para encontrarlo.

—Espera ¿Por qué borraron sus datos entonces? — Preguntó el de anteojos confundido, Yachi no supo bien cómo responderle— La verdad no sabría decirte, Tsukishima...es una anomalía extraña, pero eres libre de investigarlo. Puedo ayudarte si lo deseas.

—No te preocupes, no quiero meterte en problemas— Tsukishima no sabía porque, pero sentía un muy mal presentimiento. Yachi tembló un poco sin imaginarse los problemas en los que podría meterse.

—E-está bien, pero no dudes en pedir mi ayuda— con eso dicho la chica se retiró dejando al más alto con aquellos documentos. Kei sentía su corazón acelerarse un poco, tal vez si los analizaba bien podría saber que había sucedido con su hermano mayor hace casi un año.

Apenas llegó a su habitación, fue a su escritorio y esparció los documentos sobre él, leyendo tan rápido como podía. Estaban varios datos que el mismo podía corroborar que eran verídicos.

La profesión de su hermano, los lugares que visitaba a menudo, lo que consumía y que no. Kei se sorprendió que el reporte fuera tan extenso y detallado. Por un momento se sintió completamente desnudo. ¿Hasta qué grado estaban siendo todos vigilados? ¿Realmente era posible que incluso supieran con quienes llego a acostarse o el tipo de relaciones que tenía con distintas personas?

Era una locura, Tsukishima tragó duro, nada se escapaba de los ojos de la torre, no sólo era una frase para darte la seguridad de que la delincuencia no tenía lugar dentro de las murallas, sino que también era una forma de amenazaba, si hacías algo malo lo sabrían de inmediato. Sin percatarse, el rubio comenzó a sudar frío. Pero después decidió calmarse, él no estaba haciendo nada malo, sólo investigaba el paradero de su hermano mayor.

Entre aquellos papeles encontró el perfil de una joven que él no conocía ,Saeko Tanaka Susurró para sí mismo viendo la foto y los lugares que solía frecuentar junto a Akiteru. Ella atendía un local de comida al sur, cerca de las murallas. Eso se le hizo extraño ¿Cómo conocía a Akiteru siendo de tan lejos?

—Bueno, al parecer tendré que hacer una visita— dijo bajo pero después suspiró, aunque quisiera no podía faltar al trabajo, si quería encontrarse con ella debía ser en su único día de descanso, el cual era en tres días. Algo malhumorado por ese hecho decidió descansar de una vez. Recogió todos los papeles y los guardo en la parte trasera de su librero.Después fue a su habitación y tomó una ducha rápida.

Mientras el agua caliente recorría su cuerpo no podía evitar sentirse algo incómodo, nunca pensó que incluso eran vigilados en su intimidad. De seguro no muchos sabían de eso y por eso no se mostraban incomodados, pero ¿Si lo supieran? ¿Realmente todos estarían bien sabiendo que todo lo que hacen esta siendo vigilado a detalle? Tsukishima suspiró y decidió no pensar mucho en eso, no era lo mejor por ahora. Terminó de darse un baño y salió ya cambiado y listo para dormir.

—0—

Los días pasaron tan lentos que Tsukishima ya no podía aguantar más, pero su día de descanso llegó y con eso fue libre para ir tan lejos como podía con tal de encontrarse con esa mujer. Tomó un tren rápido hacia la zona sur. Mientras revisaba en su móvil los documentos que había logrado capturar. Sólo se quedó con los más importantes y los demás los desintegró por completo. Ahora todo estaba dentro de su teléfono y este de cierta forma se le hacia un poco más seguro.

El rubio veía la foto de la mujer algo extrañado, no se le hacía el tipo de chica que andaría con el teto de su hermano. Ella se veía bastante ruda, era atractiva y eso le daba menos sentido a la información que aseguraba que Akiteru había pasado varias noches con ella. El tren llegó después de varios minutos, nunca había estado tan cerca de las murallas como ese día, su piel se erizó al ver las gruesas, blancas y enormes paredes a lo lejos; Por primera vez se sintió encerrado.

Negó levemente con la cabeza y comenzó a buscar con la mirada la dirección. Nunca se imaginó que las zonas cercanas a la murallas fueran tan diferentes a la capital, casi no había blanco. Es más, varias viviendas eran de madera y bastante acogedoras, los niños corrían por las calles riendo divertidos y todos vestían de formas variadas. Por un momento se sintió como un bicho raro y notó gracias a su reflejo que incluso su forma de caminar era algo robotizada en comparación al resto de los habitantes del sur.

Era extraño, como un mundo completamente diferente; Sin embargo, Helium ahí estaba presente, todo lo que se vendía tenía ese logo característico en las etiquetas o el envase. Decidido a dejar de admirar todo a su alrededor, siguió su camino el cual terminó en una jornada de más de 2 horas. Ya estaba prácticamente frente a la muralla y no podía creer que aun hubiera viviendas. Afortunadamente sus plegarias fueron escuchadas y encontró lo que estaba buscando. Un local de comida, el logo de Helium estaba en grande, pero había demasiadas personas ahí formadas, eso le extrañó un poco.

Cuando entró a duras penas entre el montón de personas que veían asombradas como aquella mujer, Saeko, cocinaba Okonomiyaki con una destreza perfecta. Kei nunca había visto cocinar a alguien, toda su vida se había limitado a apretar un botón y recibir el alimento ya procesado y listo. ¿Era legal tener un negocio de ese tipo? El creía que no lo era, pero en todo caso no era su asunto.

—¡Orden para el señor Murakami! — Exclamó con energía la rubia alzando el platillo y un joven de cercanos 26 años tomo el plato llevándolo a su comensal que gustoso comenzó a comer con una sonrisa sincera — ¡Ryuu! ¡Pásame más masa! — la chica hablaba a gritos por el ruido de la cocina y sus comensales, pero no mostraba estar molesta de ninguna manera. Kei tragó algo duro, para él se veía algo atemorizante, así que de forma tímida se acercó hasta ella siendo divididos sólo por la enorme plancha.

—Disculpe...— La voz de Kei, calmada y metódica llamó la atención de la joven que le vio con curiosidad— Puedes decirle tu orden a mi hermano, Ryuu— Le dijo la mujer sonriendo. Kei negó con la cabeza— ¿Es usted Saeko Tanaka? — Preguntó sólo para asegurarse, la mayor detuvo lo que hacía y por un segundo todo quedó en silencio.

No todos los días llegaba un hombre la capital pidiendo que te identifiques, ella hizo una señal a su hermano para que fuera a atender la plancha mientras ella atendía al capitalino — Lo soy ¿Quién pregunta? — Saeko se estaba quitando el mandil y no pudo evitar sonar un poco a la defensiva.

—Mi nombre es Tsukishima Kei, sólo me gustaría hacerle unas preguntas — Apenas dijo su nombre las gestos de la mujer se ablandaron y mostraron una sonrisa.

—¡Eres el hermano de Akiteru! — dijo emocionada tomando la mano del más joven— eres mucho más alto que el — ríe por su propio comentario— pero este no es lugar para hablar , acompáñame. Ryuu, cuida la cocina— pide la mayor, el joven de cabeza rapada asintió en un gesto militar y siguió atendiendo la cocina mientras su hermana llevaba al joven de anteojos a la parte trasera.

Kei veía a detalle todo lo que había dentro, pasaron por varios refrigeradores y paquetes, algunos eran de comida pero el logo de Helium no estaba presente en ellos, eso llamó mucho su atención. Al menos de algo estaba seguro, esa mujer sabía que había pasado con Akiteru si no ¿Por qué reaccionó así?

—Bueno ¿A qué se debe tu visita? — Saeko colocó ambas manos en sus caderas, Kei soltó un pequeño suspiro— Estoy buscando a mi hermano Akiteru, está desaparecido desde hace casi un año— Dice mostrándose algo acomplejado— Estuve investigando y varios datos apuntaban a que usted lo conoce y pasaba tiempo con él.

—¿Akiteru desapareció? —La mayor se mostró asombrada, incluso preocupada — lo siento, ya tiene bastante que no lo veo, algunos meses— la joven se rascó la nuca— pero nunca pensé que hubiera desaparecido.

Tsukishima frunció el ceño de forma discreta Está mintiendo pensó, era fácil decirlo, no sólo evitaba verlo a los ojos, también la forma en la que ocultaba sus manos, y todo el lenguaje corporal que hacia daba a entender que estaba ocultado algo.

—Ya veo...gracias por decirme, supongo que seguiré buscando— dijo suspirando, Saeko sintió alivio y sonrió abiertamente— Eres bienvenido cuando quieras, en todo caso, si me entero de algo o lo veo te avisaré sin problemas.

—Muchas gracias— después de hacer una reverencia, el rubio decidió salir de aquel establecimiento, pudo ver de reojo que la mayor hablaba con su hermano Ryuu y se veía un tanto consternada , eso apuntaba más a que ocultaba algo. Kei miro hacia arriba donde se suponía había una cámara de seguridad de Helium, pero era extraño; Esta apuntaba por completo a la entrada del local ¿Cómo no se habían dado cuenta de que estaban incumpliendo las normas?

Viendo a todos lados. Tsukishima buscó donde subirse para alcanzar la cámara viendo su número de serie, sólo eso necesitaba por ahora. Algo frustrado de que no pudiera conseguir mucho de aquella mujer regresó a la capital, sin embargo no quitaría el dedo del renglón, Saeko sabía algo y él iba a descubrirlo.

Fin del prólogo.

 

Notas finales:

Muchas gracias por leer, estaré actualizando de forma cosntante, aun que tal vez escoja un día en particular.

Espero les haya gustado <3

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