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Mi Mejor Venganza: Amor

Autor: Nickyu

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Notas del fanfic:

Basado en su mayoría en angelología, demonología y mitología  referente al ‘Inframundo’

I

Cuando Me Enamoré Por Primera Vez 

 

Si tan solo hubiese una manera de cambiarlo todo… de regresar el tiempo, no estaría lamentándome como un alma en pena, por todas las estúpidas decisiones que tomé y por lo que ocasionaron.

Todo esto es… un tanto raro.

“¿Yo enamorado? ¡Já! En los sueños de ese alguien”. Y eso fue lo que me dije, claro… antes de estar en este gran lío.

—“¡Tamiya!”— me grita la molesta pelirroja Touko, mi hermana.

Me limito a mirarla detenidamente pero, sólo por un rato para desviar la mirada a la nada.

—“¡Tamiya, no me ignores!”— chilla ella, volviendo a plantarse frente a mí y haciendo un mohín adorable —“¿Vas a decirme que es lo que te pasa? T-Tú sabes que puedes confiar en mi”— dice, no muy segura de la último pero, yo si confío en ello y me dispongo a hablar.

—“Touko. Me ha sucedido algo horrible”— logro articular.

Ella espera quietita a una siguiente frase, frase que no llega y la hace hablar nuevamente.

—“Tami, escúchame… si tiene que ver con la chica de la fiesta, eh... no le tomes mucha atención. Este consejo es algo malo, pero tú puedes conseguir otra chica cuando se te plazca”— dice, mientras juega con sus dedos.

Si claro, como si hubiese “otra”.

—“No Touko, no”— susurro mientras niego meneando la cabeza —“Es más complicado que eso. ¿Recuerdas a aquella chica?”— asiente despacito, mientras tiene la mirada fija en mi —“'Ella' no era exactamente una chica”— respondo, haciendo énfasis en las comillas.

—“¿A qué te refieres? No te entiendo”— musita, mientras me mira desconcertada, y yo me alejo del apoyo de la pared, sólo para tomar asiento en uno de  los sofás de la sala —”¿'No era exactamente una chica’?”— recita, ladeando la cabeza, confundida.

—“Era un chico”— respondo cabizbajo y  cortante, esperando su típica carcajada de burla, pero ella toma suavemente  mi mentón y me hace mirarla.

—“Pero eso no es todo ¿verdad?”— susurra, con un increíble aura maternal que me obliga a asentir y a confesar nuevamente.

—“Y yo creo… creo que… me enamoré de ese chico”— ahora si espero su carcajada de burla que nuevamente no llega, la miro extrañado, pero ella sólo me sonríe.

—“Eso  es lindo y no está mal”— murmura por fin —“¿Qué es lo que te preocupa? ¿Qué es un chico?”— cuestiona, con voz bajita.

Asiento lentamente una vez más, para decir:

—“Y eso no es todo, él… es un demonio”—

Touko me suelta algo espantada.

—“¿Por qué no le has cazado?”— pregunta, atónita.   

Y ahora el que sonríe soy yo, sonrío de manera  amarga e irónica.

—“Te acabo de contar que me enamoré, de ese demonio”— confieso, mientras la sonrisa se carga de más tristeza.

Touko  se sienta a mi lado, tratando de no hacer ruido.

—“Ya cálmate…”— me anima sonriendo, a la vez que me da suaves palmaditas en la espalda, para continuar —“En el amor no hay nada imposible”— musita para sí misma pero, fue un susurro audible —“¿Qué tal si vas a dormir? No estás en condiciones de quedarte despierto un rato más, yo llevaré el informe. Así que asegúrate de dormir, ¿sí?”— ella comienza acariciar mi cabello —“Y no te preocupes Tami, no se lo diré a nadie… ni aun que me torturaran de la peor forma”— expresa con una sonrisa, mientras se aleja a la salida.

La detengo, tomándola del brazo a tiempo, mientras aún sonriente, niega con la cabeza y se zafa de mi agarre.

—“No puedes ir, no ahora. Tienes la cabeza hecha un lío, y no queremos que La Unión se entere del chico demonio, ¿verdad? Así que sé un niño bueno y espérame aquí”— sentencia, para proceder a abrir la puerta.

Su comportamiento me hace olvidar a veces que ella es la menor.

—“Es tarde ya”— le refuto confundido, aunque tiene razón, yo y mi cabeza como estamos ahora no debemos hacernos presentes en “La Unión”, no por ahora,  no si quiero que la existencia de mi nuevo descubrimiento  quede aún oculto.

Me siento nuevamente en el sofá, rendido bufo por lo bajo y Touko suelta una risita, como una madre que ve hacer un berrinche a su hijo pequeño.

—“¡No te pongas así!”— reprocha, acercándose lentamente y mimando mi cabello —“Tú sabes que es verdad, ya no me distraigas, si continúo aquí voy a llegar tarde y la amargada de Chitoge me va a dar una reprimenda. Duérmete, ¿sí? ¡Ya no me hagas repetirlo! Parezco un disco rayado”— dice riendo de manera encantadora —“Ya regreso”— y se aleja rápidamente a la salida, no sin antes revolver mi cabello de manera cariñosa. 

Una vez cerrada la puerta, Touko me abandona en el silencio, momentáneamente. Encogiéndome en el sofá, me permito quejarme mentalmente una vez más de mis errores.     

—“Ah, rayos. Qué idiota soy”— me repito nuevamente, para cerrar los ojos y caer lentamente en el arrullo de Morfeo. 

 

 

 

 

 

 

Notas finales:

Cuídense mucho. ♥

Au Revoir ;)

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