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SANGRE, DESEO, AMOR Y LOCURA

Autor: ANGEL DEL SOL

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Notas del fanfic:

Bueno pues es una historia fuera de la realidad, por lo que todo puede pasar, ya que tal vez haga una mezcla de todas las dimenciones. Espero les agrade y me acompa;en en esta nueva trabecia.

Notas del capitulo:

Bueno e aqui una nueva idea que me ha surgido, espero les guste y disculpen su hay faltas de ortografia.

Los personajes de kuroko no basquet no me pertencen, son de Tadatoshi Fujimaki 

Prologo.

Un joven hermoso, de tez blanca como la nieve, cabellos rojos como la sangre y ojos heterocromaticos; caminaba a paso elegante por los pasillos de la escuela de Teiko. La mirada de todos estaba sobre él; las mujeres gritaban su nombre con emoción, mientras que los hombres lo miraban con desagrado.

 

Aquel joven sin prestarle atención a nadie en partículas, entro a su salón de clases. Capto como ya es costumbre la atención de todos los presentes durante el recorrido de la puesta a su pupitre, y se sentó con la elegancia que le fue inculcada en su lugar.

 

- Akashi-san.- Hablo un dulce joven de cabellos negros llamando su atención.- ¿ya comiste?- pregunto con un pequeño sonrojo es sus mejillas.

 

El nombrado llevo sus penetrantes ojos  hacia la joven, y le sonrió con elegancia.

 

- No, aun no lo he hecho.- término de hablar llevando sus dedos al sedoso cabello de la chica, para acariciarlo con delicadeza.

 

- En ese caso… ¿te gustaría que fuéramos a la enfermería?-

 

Akashi tras escuchar aquella propuesta sonrió con burla, giro un poco su cabeza y le dio una mirada rápida a un lindo castaño que observaba aquella escena con detalle detrás de él. El joven al sentir la mirada del pelirrojo conectarse a la suya, rápidamente giro su cabeza y agacho la mirada con las mejillas sonrojadas al haber sido descubierto. Akashi hizo una sonrisa de lado y regreso su atención a la joven.

 

- Me parece perfecto. Podemos ir ahora.-

 

La joven salto de emoción al haber obtenido su cometido; y Akashi se levantó de su asiento sin decir más, caminando hacia la puerta.

 

- ¿Que ese tipo no se cansa de hacer eso?- pregunto un joven de cabellos negros y ojos verdes, que se encontraba parado a lado de aquel lindo castaño.

 

- Me irrita el que lo sigan como abejas a la miel solo por ser vampiro.- hablo ahora otro peli negro de ojos azules sentado frente al pupitre del castaño.

 

- No pueden culparlo, el solo se alimenta… Además son ellas las que se le ofrecen.- hablo esta vez el castaño con voz triste.

 

- Kouki deja de defenderlo. Es solo un monstro con linda cara. No entiendo en que pensaban cuando aceptaron aquella asociación.- dijo enfadado el peli negro se ojos azules.

 

- Lo hicieron por el país. Nos estábamos quedando sin economía y ellos nos ayudaron a levantarnos de nuevo. Creo que es un trato justo. ¿No lo creen?- Termino de hablar el joven de ojos verdes volteando a ver a sus compañeros.

 

Kouki sin intención de responder, solo se inclinó hacia su mochila sacando su libro para evitar la extensa platica que sus compañeros tenían todos los días.

 

- Pues un así no tiene por qué sentirse los dueños del mundo. Me exaspera ver cómo nos usan como si solo fuéramos alimento. No piensas lo mimo ¿Takao?- ahora se quejó el ojo azul.

 

- Lo que dices tiene razón, pero no podemos hacer mucho. Solo espero que ninguno de ellos me escoja como su pareja. El solo pensarlo me dan escalofríos.- termino de hablar Takao abrazándose a el mismo.

 

 Kasamatsu solo frunció el ceño y Kouki hizo una pequeña sonrisa llevando de nuevo su mirada hacia aquella puerta.

 

Los minutos del descanso terminaron y el sonido del primer timbre en toda la escuela lo enmarcó. Kasamatsu y Takao se despidieron del pequeño Kouki y regresaron a su salón con los de segundo año; mientras que él en todo el trascurso del tiempo, solo fijaba su vista periférica en la puerta esperando la llegada de aquel pelirrojo.

 

El maestro hizo acto de presencia provocando que todos se sentaran es sus lugares. Kouki fijo su vista por última vez en aquel pupitre vacío y fue así que  comprendió Akashi no entraría de nuevo.

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En la enfermería aquel joven de ojos heterocromaticos se colocaba su camisa escolar. Los músculos de su ancha y bien formada espalda hicieron acto de presencia ante aquella acción; y al terminar de abotonar su último botos, llevo su mirada a la cama detrás de él.

 

La joven de cabellos negros que lo había invitado a ir ahí hace algunos momentos, se encontraba desmayada sobre la cama, completamente desnuda y solo con una sábana cubriendo algunas partes de su cuerpo. La marca de sus colmillos estaba finamente situada en su cuello y podía apreciar como algunos rastros de sangre la enmarcaban.

 

Akashi sin mucho interés giro de nuevo su vista hacia la ventada del segundo piso y termino de anudar su corbata. Se colocó su saco con elegancia y salio del lugar sin mirar atrás.

 

- Creo que debería dejar de hacer eso.- escucho una voz de improvista a su espalda, pero aun así no se inmuto.

 

- No es mi culpa, ellas son las que vienen a ofrecerse.- respondió seco sin girar a ver quién era.

 

- Tu ágüelo te dijo que deberías buscar a tu pareja, no que jugaras con los humanos. El tratado se realizó por eso, así que no pierdas el tiempo. Debemos regresar lo mas rápido posible.- Seijuro detuvo su andar y sin girar aun su mirada hablo.

 

- ¿Tú ya encontraste al tuyo?- Aquel peliverde no respondió, bajo un poco su mirada y solo acomodo sus gafas.- en ese caso no vengas a molestar.- al termino de sus palabras continuó con su andar dejando sin prestarle más atención a su subordinado.

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- YA DÉJENME EN PAZ.- gritaba un lindo peli celeste en un salón muy alejado del edificio principal.

 

Un grupo de cuatro chicos lo habían secuestrado y llevado ahí, con la intención de molestarlo debido a su procedencia.

 

- LES DIJE QUE ME SUELTEN.- grito de nuevo con voz quebrada y reteniendo sus lágrimas.

 

- Por favor Tetsuya, solo déjanos intentarlo una vez. Eres más lindo que cualquier chica de la escuela, además…. dicen que ustedes los vampiros son capaces de llevarnos al orgasmo.- se acercó susurrando lo último con lujuria en su oído, provocando que Tetsuya se sintiera asqueado por su calor y aroma.

 

Tetsuya solo aparto su rostro de aquel maldito humano. Apretó sus puños con impotencia  ya que sus brazos estaban siendo sujetados por dos de aquellos chicos y cerró sus ojos con fuerza al sentir como el cuarto deslizaba su mano bajo su ropa.

 

- ¿Que no les dijo que lo suelten?- se escuchó una fuerte y gruesa voz proveniente de la puerta.

 

Los cuatro chicos que rodeaban al peli celeste giraron la vista hacia el proveniente de aquella voz, y un escalofrío recorrió su espalda al ver al portador.

 

- Kagami.- dijeron los todos en un tono de voz nerviosa soltando al pequeño. El nombrado entre cerro los ojos con furia, se acercó en silencio y se quitó su chaqueta colocándosela a Tetsuya para cubrir sus ropas rasgadas.

 

- ¿Porque aún siguen aquí?- pregunto el grandote colocándose frente al peli celeste.

 

Los cuatro jóvenes solo hicieron una reverencia rápida y desaparecieron a la velocidad de la luz atreves  de aquella puerta. Tetsuya al sentirse seguro, se dejó caer al piso y soltó las lágrimas que había estado reteniendo con furia.

 

- ¿Estás bien?, ¿Quieres que te lleve a la enfermería?- pregunto el pelirrojo inclinados a su altura y tendiéndole su mano.

 

- Estoy bien gracias. Solo es un poco de anemia.- sonrió con alivio limpiándose las lágrimas.- ¿y a quien le debo el favor?- pregunto tomando la mano del bronceado.

 

- Taiga, Kagami Taiga, ¿y tú?-

 

-Tetsuya, Akashi Tetsuya.- ambos se sonrieron sin soltarse las manos.

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……………………………………

- Ya le dije que no me gusta  que haga esto Aomine -san.- se quejó un pequeño y lindo castaño que caminaba furioso por los pasillos desolados de la escuela.

 

- No entiendo por qué te molestas conmigo Ryo, yo solo cuido lo que es mío.- hablo un alto y moreno joven de cabellos azules caminado detrás de él.

 

- Ya le he dicho que yo no soy de nadie... Además nunca le he dado permiso de llamarme por mi nombre.- seguía caminado refunfuñado para llegar a su salón.

 

- Ryo cuantas veces quieres que te repita que te necesito, tu sangre es la única que ahora mi cuerpo acepta. Ya te he hecho mi pareja. ¿Acaso quieres que muera?- pregunto un poco alterado y con mirada suplicante. El castaño ante aquellas palabras detuvo su andar. Agacho un poco su mirada y negó con la cabeza.

 

- Yo no quiero que nada malo le pase a Aomine -san.- hablo con voz triste, a lo que Daiki sonrió al ver que estaba logrando convencerlo.- pero cada vez que te alimento no lo hace solo una vez.- dijo avergonzado mirando el rostro del culpable.- siempre te digo que te detengas porque termino muy cansado pero tú no me escuchas.- se giró por completo y tomo al moreno de la chaqueta.- además de que siempre lo haces muy duro y hay veces en las que no me puedo ni parar.- termino de hablar con las orejas rojas y escondiendo su rostro en el moreno.

 

Los instintos del vampiro se alertaron tras aquella escena, sintió como su miembro palpito por atención; pero lo ignoro desviando su mirada a un costado y rascando su mejilla con nerviosismo.

 

- Eso es tu culpa por ser tan lindo, además de que cuando bebo tu sangre, acompañado por tu aroma y su sabor, pues... pierdo un poco el control.- termino de hablar con su rostro sonrojado y sus ojos cerrados. Ryo debido a sus palabras y su fuerte aroma varonil, sintió sus rodillas doblarse.

 

- Daiki.- susurro con dulzura.- ¿aun tienes hambre?- pregunto levantando su mirada y sus mejillas rojas.

 

La hombría del moreno se impuso con fuerza. Sus ojos se encontraron con la imagen más hermosa y sexi que pudo haber visto en su larga vida. Pudo sentir como su garganta se secaba al percibir aquel aroma tan dulce que salía del castaño.

 

- Ya vez de quien es la culpa, no te quejes si mañana no vienes a la escuela de nuevo.- alzo la voz Daiki tomando al castaño en sus brazos y yendo a toda velocidad a su habitación.

 

Hoy se daría un festín.

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- No puedo creer que lo hicieras de nuevo Kise-san.- hablo un joven de cabellera negra sentado.- este ya ha sido el 4 de la semana. ¿No crees que es demasiado?-

 

- No Himuro-kun, es el 6…. Además no es mi culpa. Son ellos quienes viene a mí, yo solo les doy lo que piden.- sonrió con malicia un rubio exhibiéndose en el comedor de la escuela.

 

- Por cierto Ryota.-hablo ahora un peli lila.- desde hace algún tiempo aquel chico de cabello café no ha dejado de mirarte.- apuntó Atsushi con su cabeza hacia la puerta. Kise giro su vista hacia el chico y puso un rostro de inconformidad al ver a la persona. Lanzo un suspiro de fastidios y se sentó en la mesa.

 

- Es Haru…. Ya le dije que lo nuestro solo fue de una noche pero sigue insistiendo.- Atsushi miro al pequeño humano escondido detrás de la columna y después la regreso al rubio.- parece que quiere decirte algo. ¿No deberías de darle una oportunidad?- Kise puso una cara de enfado y se levantó con pereza. No tenía ganas de hacerlo. Pero sabía que si no lo hacia Atsushi no lo dejaría en paz, el gigante le tenía un gran cariño a los humanos debido a que había encontrados a su compañero desde pequeño.

 

- ¿Y ahora qué es lo que quieres?- le pregunto el rubio mientras rascaba su linda cabellera dorada y miraba a la nada.

 

El pequeño humano salió de la columna con vergüenza, tomo el borde de su chaqueta debido a los nervios y con miedo hablo.

 

- Kise- san.- dijo con timidez.- ¿es verdad que yo sólo fui una a puesta?- pregunto con su rostro en el suelo y con sus lágrimas retenidas. Ryota cerró los ojos con fastidio, mordió un poco su labio suspirando.

 

- Si.- respondió seco mirándolo a los ojos sin ningún sentimiento de culpa.- Tus compañero me apostaron que no podría ser capaz de hacerlo contigo debido a un amigo tuyo te cuida a sol y sombra. Pero ya vez, nadie puede ante mis encantos.- él pequeño humano solo agacho más su cabeza y mordió su labio inferior con tristeza. No quería llorar, no cuando la vista de todos en el comedor estaba en ellos.

 

- Además, no puedo creer que hayas caído tan fácil, creí que darías un poco más de batalla.- siguió hablando el rubio sin importarle los sentimientos de aquel joven.- así que ahora que lo sabes ¿ya me vas a dejar en paz?- el pequeño peli castaño apretó mas su chaqueta, las lágrimas que no quería dejar salir se desbordaron al escuchar la forma tan humillante en la que le hablaba. Se dejó caer al piso sobre sus rodillas y se abrazó con fuerza para que sus sollozos no se escucharan.

 

- Hay por favor deja de hacerte el mártir, fuiste tú quien querías que lo hiciera, no parabas de gritar por....- pero antes de que el rubio termina de hablar, un fuerte y certero golpe llego a su rostro. Debido a que lo tomo por sorpresa, Ryota se fue de espaldas y cayendo de sentón en el suelo.

 

- Cállate maldito chupa sangre.- grito un peli negro de ojos azules.- no te creas la gran mierda solo por tener colmillos. No porque pertenezcas a los vampiros te da el derecho de tratarnos así. El tratado solo estaba basado en la convivencia y aceptación, nunca firmamos que seriamos su alimento.- término de hablar con su rostro hecho una furia.

 

Kise se quedó escéptico, miro a aquel humano parado frente a él con una mirada feroz y llena de fuerza, pero por alguna extraña razón en lugar de molestarse solo sonrió. Algo dentro de él se encendió tras aquella mirada y pareciera que su lado sádico y juguetón se despertó.

 

- ¿Quién eres tú?- pregunto el rubio aun con su sonrisa de lado y su mirada agachada.

 

- Kasamatsu Yukio.- respondió seco y decidido.

 

- Ya veo.- se levantó del suelo y limpio algunos rastro de tierra que pudiera tener su uniforme.- bueno pues mucho gusto Yukio.- hablo mostrando aquella mirada fuerte e imponente que marcaba que era un vampiro.

 

Kasamatsu se petrifico al ver como sus ojos dorados ahora tenían un color rojo intenso. Su cuerpo comenzó a temblar al sentir como era sometido ante aquella mirada y sus piernas no pudieron reaccionar cuando vio como Kise se acercaba a él.

 

Una vez que Ryota se encontró frente a frente con su prese levanto su mano e intento tocar la mejilla del peli negro, pero Kasamatsu con toda la fuerza que pudo sacar rápidamente la parto dándole un manotazo. Sus intensos ojos azules no se cohibieron ante aquella mirada rojiza, no iba a someterse, no le daría era placer.

 

Ryota al ver la fuerza de voluntad de aquel humano sonrió de nuevo, lamio un poco de sangre que salió de su labio debido al golpe y giro su rostro dándole una mirada a Himuro y Atsushi. Ambos se levantaron sin decir nada y caminaron hacia la salida.

 

- Nos vemos Yukio.- dijo esto con malicia en su voz y salió del comedor con una sonrisa tan marcada que pareciera que sus mejillas se desgarrarían.

 

 Yukio no despego su mirada hasta que aquel rubio salió del lugar, fue entonces cuando su fuerte semblante desapareció y se inclinó apoyando su cabeza en sus rodillas al sentirse fuera de peligro.

 

- Gracias por ayúdame Yukio.- hablo aquel peli castaño frente colocándose frente a él. Kasamatsu levanto la mira hacia su mejor amigo y le sonrió despeinado su cabello.

 

- Ya sabes que yo siempre estaré aquí para ti Haru... ahora hay que ir a comer.-

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Notas finales:

Bueno esto a sido como un prologo de cada pareja. 

Ya en el siguiente caputulo escrubire como es que todo comenzo para arrancar de ahi la histori. 

Bueno espero verlos mas adelante.

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