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Un eclipse de nuestro amor

Autor: slendermananderson

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Notas del fanfic:

Este fanfic fue creado por una simple razón, quería ver a Iori de uke, me parece tierno :v no me odien y espero que les guste

Notas del capitulo:

Pues, he aquí el primer capítulo de este fanfic, realmente espero que les guste y que me digan que tal está y que opinan sobre este primer capítulo en los comentarios, es gratis, no se cobra por comentar así que espero que lo lean, les guste y comenten, oh, y no se dejen engañar por el capítulo, el mpreg no va a ocurrir tan rápido, eso lo afirmo de una vez.

Anime/ videojuego: King of figther

Fanfic: Un eclipse de nuestro amor

Pareja: Kyo Kusanagi x Iori Yagami   

Advertencias: Romance, Mpreg, tragedia, violencia, violaciones, muerte de un personaje.

Capítulo 1: Obligación

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Hace mucho tiempo existieron dos clanes sumamente poderosos, uno era del Sol y otro era de la Luna y en ambos clanes los dirigentes eran los más fuertes que podía haber, los Kusanagi en el clan del Sol y los Yagami en el clan de la Luna.

Estos dirigentes engendraron un hijo en cada clan, en el clan del sol nació Kusanagi Kyo y en el clan de la Luna nació Yagami Iori, ambos tenían escrito en el destino que debían ser enemigos.

Ambos fueron criados de manera diferente, los Kusanagi criaron a Kyo con amor, sabiendo que cuando creciera sabría diferenciar entre los malos y los buenos y a quienes tratar con amor y a quienes no mientras que los Yagami criaron a Iori de una forma cruel y fría, con golpes y maltratos verbales logrando que la mirada tierna de cualquier niño que en ese tiempo poseía el pequeño Iori desapareciera y diera paso a una mirada afilada, llena de rencor y desconfianza en todo el mundo y en todas las personas.

Sin embargo el destino de una persona puede ser cambiado si esa persona cuenta con una perseverancia sumamente grande como para romper los trazos del destino sin importarle la forma en la que pueda cambiar mientras lo haga y es por eso que estos chicos lograron cambiar sus líneas del destino de una forma increíble, ignorando la guerra que los trataría de separar con brutalidad, nada de eso les importó realmente a ellos con tal de poder estar juntos.

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5 años atrás...

En el clan de la Luna se encontraba Yagami Iori tratando de huir de sus padre con varias heridas en el rostro y una herida de navaja en la costilla ocultando entre su flequillo extremadamente largo las lágrimas que amenazaban con salir de sus ojos gracias al ardor de las llamas violetas de su familia que habían sido estalladas sin lastima en su cuerpo.

Sentía que no aguantaría más corriendo entre las rocas y los árboles del bosque que conectaba a los clanes por la ciudad, había perdido demasiada sangre y no creía tener la fuerza suficiente para llegar a la ciudad, en sus últimos momentos así tropezó con unas rocas haciendo que caiga rodando por una pequeña colina y atorando su pie en el espacio existente entre un árbol, una roca y un hueco, él simplemente dejó de luchar en ese momento y cerró los ojos cayendo en un sueño profundo.

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Kusanagi Kyo estaba paseando por los lares del bosque con tranquilidad junto a Shingo, un primo lejano de el clan del sol cuando de repente Shingo tropezó y su vista quedó frente al leve barranco donde había caído Iori, avistando al pelirrojo se levantó de golpe y corrió colina abajo junto a Kyo para sacarlo de ahí.

Kusanagi se dio cuenta de que la pierna de Yagami estaba atascada en un agujero en la tierra y atrapado por la raíz del árbol y la roca a su costado, por otro lado el pequeño grito de sorpresa por parte de Shingo lo hizo voltear dándose cuenta de la ropa ensangrentada de Iori y los golpes y quemaduras en su rostro y partes visibles del cuerpo.

Apresurados sacaron el cuerpo de Yagami de ese lugar y corrieron lo más rápido posible al clan del sol para que la madre de Kusanagi pudiera ayudar al chico del clan de la Luna.

Cuando Yagami despertó vió la expresión de preocupación de la gobernante del clan del sol y al primo lejano de Kusanagi, aunado a eso Kusanagi Kyo se encontraba a lado de su futon pero dándole la espalda con su vista hacia la ventana de la casa.

-¿Dónde...?-Quiso preguntar pero su tono de voz no era alto y menos debido a su adolorido cuerpo y desconfianza.

-Estás en el clan del Sol, yo soy la madre de Kyo- Saludó la dirigente sonriendo levemente.

-¿Por qué...estoy...aquí?- Cuestionó de forma lenta con su voz gruesa pero suave a la vez.

-¿Qué por qué?- Cuestionó Shingo incrédulo -Está más que claro que ibas a morir ahí, estabas muy mal herido- Respondió cruzándose de brazos.

-¿Y qué?- Cuestionó nuevamente alzando un poco más su tono de voz  -¿Por qué les importa?-

-Hijo, solamente eres un pequeño adolecente en este mundo de guerra y nosotros no tenemos nada contra ti, Shingo quiso traerte y obligó a Kyo a ayudarlo para que llegaras vivo aquí, nos importa porque tu eres inocente, ¿Crees que hubiera estado bien dejarte morir?- Cuestionó Kusanagi-Sama.

-¿Inocencia?- Cuestionó susurrando y alzando su afilada y penetrante vista hacia ellos -Nadie es inocente, todos tienen malicia y rencor, todos tienen odio y desprecio...nadie merece un trato especial ni bueno...todos son discriminadores  y clasistas, todos son hipócritas- Dijo firme con una expresión de asco y repulsión.

Kusanagi frunció el ceño molesto y haciendo puño sus manos le soltó un golpe en la mejilla a Yagami el cual abrió bien los ojos por la sorpresa y luego bajó su rostro mordiendo su labio inferior ahogando el dolor y cubriendo las lágrimas de sus ojos con su flequillo llevó una de sus manos a su mejilla adolorida.

-¡Cállate! ¿Cómo te atreves a cuestionar los pensamientos de mi madre, maldito Yagami? ¡Todavía que te salvamos la asquerosa vida ¿Cuestionas sus intenciones?!- Bramó Kyo con el fuego envolviendo sus manos.

-No...no me equivoqué...- Susurró levantándose despacio del futon donde se encontraba acostado momentos atrás y luego alzó la vista para ver a Kyo -Todos tienen odio...por todos...incluso tú hacia mí y viceversa- Dijo por último mordiendo nuevamente su labio inferior y tomando el valor para comenzar a correr lejos de ahí pese a su herido cuerpo.

-Kyo...no tienes idea de lo que acabas de hacer- Dijo su madre con un claro tono de preocupación y enojo pero su tono de voz no se elevó, estaba suave totalmente.

-¿Por qué...lo dice?- Preguntó Shingo viendo a Kusanagi-sama.

-Los Yagami conocen las heridas brutales que le hacen a Iori... Tenía quemaduras hechas gracias a las llamaradas violetas de su clan...pero ahora...tiene una quemadura especifica hecha con el fuego del clan del Sol...eso...es haberles declarado la guerra si es que descubren ese golpe que le hiciste al único hijo de los Yagami, Kyo- Respondió ella viendo a la puerta por donde salió Iori totalmente vendado en casi todo su cuerpo.

Kyo puso una cara de preocupación extrema y salió corriendo para buscar a Yagami y así pedirle una disculpa falsa para que evitaran la guerra que habría entre ambos clanes si los de la Luna descubrían la quemadura de la mejilla.

Su pensamiento era que no estaría lejos debido a su cuerpo, no podía esforzarse mucho y tenía razón, al poco rato visualizó a un cuerpo de cabellos rojos en la orilla de un risco profundo, era Yagami con su cabello ondeando con el viento mientras apretaba con sus manos su mejilla y se notaba que estaba empleando fuerza pero Kyo se preguntaba ¿Por qué lo hacía? Hasta que lo oyó gritar y el fuego violeta quemarle en el lugar donde él lo quemó, se alarmó.

Después de esto Kyo corrió hacia donde Yagami estaba dispuesto a tirarse, las cadenas de su pantalón habían sido arrancadas y colgadas en una fuerte rama de árbol cercano, cuando Iori saltó una de las cadenas se amarró a su cuello comenzando a asfixiarlo con fuerza.

Ese era su plan, quitarse la vida cual cobarde, Kyo no entendía por qué Iori era así, tan despreciable, tan intolerable, odiaba que hiciera ese tipo de escenas. Él iba a entrometerse cuando vió que Yagami ya no se movía, sin embargo al parecer sus padres se entrometieron primero y con una llamarada rompieron la cadena que sostenía a Iori haciendo que caiga bruscamente al suelo clavándose una rama en el hombro, lo que lo hizo gritar un poco alto con lágrimas cayendo de sus rojos ojos.

Kyo rió levemente, pero su expresión cambió cuando él mismo vió a Iori llorar, cuando escuchó a los dirigentes del clan de la Luna hablar, sus palabras eran filos literalmente.

-Que deshonra Iori, ¿Acaso no soportaste tu castigo y fuiste a que te curen?- Preguntó su madre pateando el estómago de Iori -Creí haber criado a un niño, no a una señorita- Burló.

-Me das asco Iori, un Yagami no debería comportarse así, debimos haber impedido tu nacimiento, el primero siempre es un fallo- Habló su padre acercándose a él y pateando su rostro después de haberle dado un golpe en el estómago.

Iori no dijo nada, no quería escucharlos, no quería saber nada de sus pensamientos, simplemente se quedó ahí sollozando mientras sus padres hablaban y quemaban sus vendajes mostrando todas sus heridas hasta que su madre se fijó en su mejilla y bajo la quemadura del fuego violeta había una quemadura del clan del sol.

-¿QUÉ SIGNIFICA ESTO IORI? ¡RESPONDE!- Ordenó su madre.

Pero Iori no tenía la fuerza para responder hasta que un pisotón en su muslo lo hizo querer hablar.

-Fue...Kusanagi...Kyo- Respondió dejando salir la sangre que tenía en su boca y que su nariz regaba sobre sus labios.

-¡Un Kusanagi ha profanado con su fuego la piel de nuestro hijo!- Gritó alarmada Yagami-san.

-Esto es una declaración- Gruñó Yagami-sama tomando de la solapa de la camisa a su hijo y levantándolo del suelo para hacer que él caminara pero en vista de que el joven no conseguía hacerlo lo fue arrastrando todo el camino junto con su madre.

Iori por su parte ya no tenía la fuerza para hacerlo, no podía moverse ya, había sido tan herido que su cuerpo no lograba reaccionar y al poco tiempo cayó en la inconsciencia.

Kyo mientras tanto los fue siguiendo, escuchando su conversación hasta que tuvo que regresar a casa e informar a sus padres sobre lo que había sucedido.

-¡¿Cómo que se enteraron?!- Cuestionó su padre de Kyo quien ya estaba enterado de la situación.

-Eso es lo que dijeron- Respondió Kyo. -Cariño...hay que ir a hablar con los Yagami...tal vez lleguemos a un acuerdo si vas a disculparte- Dijo Kusanagi-san.

-Mañana por la mañana iremos a hablar con ellos, mientras mandaré una carta avisando nuestra llegada para hablar sobre lo sucedido- Dijo Kusanagi-sama.

-Está bien- Respondieron madre e hijo para luego irse a dormir y darle paso al día siguiente para la junta con los Yagami.

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A la mañana siguiente los Kusanagi ya estaban encaminando hacia el Clan de la Luna hablando sobre que dirían para evitar la declaración de guerra.

Sin embargo en su distracción una bola de fuego violeta destruyó parte de su carruaje haciendo que  ellos salieran corriendo para evitar ser heridos, una vez fuera fueron conscientes de que habían soldados del clan de la Luna apuntando hacia ellos.

-¿Qué rayos hacen?- Preguntó Kusanagi-sama mirando enojado a los soldados.

-Esto, es una orden de los señores Yagami, no les permiten la entrada a el clan ni a su reino- Respondió uno de los guardias.

-P-Pero, necesitamos aclarar este mal entendido- Dijo la madre de Kyo.

-La guerra fue declarada y los señores Yagami están sedientos de sangre- Dijo.

-¡No! ¡Esperen! ¡Esto fue un terrible error! ...Fue mi culpa, lo admito ahora...yo quemé la mejilla de Yagami- Kyo inesperadamente habló apretando sus puños debido a la frustración y la ira acumulada en su ser.

-Lo sabemos, pero esta fue una declaración de guerra, ambos clanes deberán prepararse-

-Por favor, hay algo más que podramos hacer- Chilló la madre de Kyo- No es justo, dejenos intentar algo, comprometeremos a Kyo con sus labores para saldar la deuda-.

-Los lideres no quieren saber de sus propuestas por ahora, por favor retírense o tendré que atacarlos- Informó el soldado a cargo.

El señor Kusanagi ya no habló, siendo sinceros jamás lo hizo, les hizo una señal a su familia y estos se movilizaron comenzando a retirarse sin su carruaje esta vez pues estaba más que claro que ahora se encontraba bajo las cenizas.

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-¡Ya déjenme en paz!- Gruñó el pelirrojo intentando alejar de un manotazo los toques crueles proporcionados por parte de su madre que en vez de curar sus heridas estaba causándole más daño.

-¡Quédate quieto Iori! ¡Si sigues así terminaré abriendo una herida!- Amenazó quemando con su fuego las heridas de Yagami chico para ayudar a que cicatrizarán.

-Juro...por mi vida que en cuanto pueda...voy a asesinarlos- Gruñó nuevamente echándoles su mirada más psicótica.

-Y nosotros a ti, eres una deshonra de hijo, no podrías liderar el clan...encima de todo ¡Fuiste quemado con la llama enemiga!- Alzó la voz.

-¿Y qué? ¿Por qué rayos te importa?- Preguntó aún molesto, haciendo puño sus manos.

-Tienes que mantenerte convida... Al menos hasta que él te encuentre y sea capaz de asesinarte- Respondió su madre con desprecio.

-Ojalá sea pronto- Susurró Iori incitando a su madre a salir de su habitación para el meterse entre las sábanas y desear que se lo trague la tierra.

Por otro lado Kyo quien ya había llegado a su casa en el clan del sol caminaba de un lado para otro en el piso de su habitación gruñendo y maldiciendo su vida por todo aquello que había sucedido gracias a su imprudencia.

Aunque ahora más que nada se sentía mal por lo que le había hecho a Iori, después de lo que vió entendía su actitud, su pesimismo y sobretodo su dolor, nada en su vida era fácil y claramente parecía que sus padres le odiaban, no se sentía bien.

Suspiró pesadamente y se aventó a su cama mirando al techo, se supone que eran enemigos, ¿Por qué le dolía tanto haberlo herido?, pensaba que tal vez no había sido justo agarrarle desprevenido, o tal vez solamente sentía que había perdido su tiempo al atacarle, él era una escoria ¿No?

Una voz chillona lo sacó de sus pensamientos, una mujer de cabellos morados entró por su ventana seguido de una voluptuosa chica con un atrevido traje tradicional que usaba para sus combates.

-Kusanagi- Saludó Athena sonriendo.

-Hola- Correspondió al saludo totalmente pesimista y decaido.

-¿Sucede algo?- Cuestionó la chica del traje atrevido, Mai, quien caminó hacia el moviendo sus curvas para provocarle, aunque no conseguía nada.

-Mucho, acabo de iniciar una guerra contra el clan de la Luna por haber atacado a Iori Yagami- Le confesó, la expresión de ambas chicas reflejo preocupación, definitivamente no tenían ni la más mínima pizca de miedo hacia esa guerra.

-¿Y qué vas a hacer?- Preguntó Mai sentándose sobre el colchón del joven Kusanagi.

-¿Entrenar? no estoy seguro exactamente de lo que debo hacer, mis padre intentaron hablar con los Yagami pero fue un fracaso, están ensimismados en esta guerra y no les importa torturar a su propio hijo para conseguir información de lo que sucedió cuando Yagami estuvo aquí- Dijo llevando sus dos manos hacia su rostro y cubriendo su cara con frustración, tenía ganas de quemar el lugar para evitar arreglar algo de esa magnitud.

-Yo no hablé de tus padres, yo pregunté ¿Qué vas a hacer?, ¿Tú qué vas a hacer?- Volvió a decir Mai mientras Athena se encontraba absorta en sus pensamientos mirando hacia la ventana.

-Tal vez...tal vez pueda hablar con Yagami y decirle que impida esta estúpida guerra...agh...pero sus estúpidos padres ni siquiera lo escucharán- Gruñó frustrado.

-Ya veo, quisiera poder ayudarte pero de plano no se puede- Dijo ella.

-Kusanagi, Iori está sufriendo...-Habló Athena viendo a través de sus visiones al pobre pelirrojo mirando al techo con una navaja en manos.

-¿Entonces...por qué crees que me importa?-

-Porque si él sigue sufriendo las cosas se podrán peor- Respondió ella.

-¡Estamos bajo ataque!- Se oyó desde afuera de la casa.

Kyo, Mai y Athena corrieron a ver que ocurría, los soldados de ambos clanes se enfrentaban fervientemente.

No sólo eso, sino que los incendios se veían altos, era un infierno ese lugar, y ahí estaban ellos, al final mirando desde arriba como se quemaba ese lugar, sí, los Yagami pero, Iori no estaba con ellos.

Por su parte Iori estaba mirando una navaja mientras sus ojos se notaban rojos, irritados debido a las lágrimas que antes habían brotado de ellos.

-¿Por qué demonios...sigo pensando en lo que sucedió?- Se auto preguntó con los ojos llorosos nuevamente mordiendo sus labios.

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Kyo estaba corriendo en dirección al clan de la Luna, tenía que arreglarlo, tenía que deshacer su error, sabía que Iori no lo perdonaría tan fácilmente pero debía intentarlo.

Como pudo diviso el clan y entró del lado contrario para no ser visto por los guardias que quedaban, ya una vez cerca Kyo entró por la ventana de la casa Yagami y caminó en dirección a la habitación del descendiente de los líderes, se detuvo en seco cuando vio a Iori tirar la navaja al suelo una vez que vió a Kyo en la puerta.

-¿Qué quieres?- Preguntó preocupado Iori alzando la vista levemente.

Kyo no supo por qué, pero en el momento en el que vió de esa forma a Iori, con esos ojos tristes que denotaban el haber llorado momentos antes, esa voz rota y esa "sonrisa" decaída le hacían sentir que debían protegerle a toda costa.

-Yo...vine ...vine a ver como estás- Respondió, pero no caminó ni retrocedió del lugar en el cual ahora se encontraba.

-...¿Por qué?- Cuestionó nuevamente, en esos momentos su corazón latía rápidamente pero igual se sentía humillado y a la vez avergonzado.

-Porque...no lo sé, supongo que me siento culpable...ahora hay una guerra entre ambos clanes, necesito que me perdones- Respondió sincero, aunque no eran las palabras que Iori necesitaba.

Su expresión, sin quererlo, se volvió más depresiva, rota totalmente pero no quería que Kyo lo supiera, más que nada por el hecho de que tal vez hubiera algo indebido en sus pensamientos.

-No tengo que perdonarte...más cuando haz herido algo más que mi rostro...-Respondió desviando su tétrica vista del castaño que al ver las expresiones anteriores y esta se sintió peor, algo en eso le había hecho sentir realmente miserable.

-¿Qué más pude haber herido? ¿El orgullo que ya no te queda o el corazón que no tienes?- Preguntó Kyo frustrado pero cuando su vista regreso al pelirrojo lo halló con los ojos bien abiertos, asustado y con los puños cerrados reprimiendo las lágrimas que amenzaban con salir nuevamente y que no dejaría que lo hicieran, no frente a él.

-Lárgate...Lárgate de mi maldita casa...-Ordenó Iori apretando los dientes con dolor pero en vista de que Kyo no reaccionaba alzó la voz que se le comenzaba a romper -¡Lárgate! ¿No escuchaste? ¡Vete! ¡Soldados! ¡Alguien sáquelo de aquí! ¡Lárgate!- Gritó formando las llamas violetas en sus manos lanzándole fuego a Kusanagi sin siquiera ver si le atinaba o no, se sentía horriblemente miserable.

Kyo simplemente se trataba de alejar lo más posible del fuego pero tenía la sensación, la necesidad de abrazar a Yagami y decirle que nada malo iba a pasar, pero rápidamente denegaba esa idea, ¿Por qué la pensaba? Eran dos chicos, varones, y para secundar, eran enemigos, no podía pensar en abrazarlo y consolarlo, se vería mal.

Parecía que mientras pensaba ya había reaccionado y para cuando se dio cuenta notó que tenía a Yagami entre sus brazos con su rostro recargado en su hombro y por los espasmos que tenía su cuerpo pudo saber que estaba llorando, así que se mantuvo así y acarició su espalda levemente para calmarlo, una mano de él hacía eso y la otra le acariciaba el cabello, su suave y lacio cabello rojo de forma peculiar. Ambos estaban tan sumergidos en su burbuja que no se percataron en el momento en el cual los padres de Iori entraron a la habitación del chico y se sorprendieron por lo que vieron, Kyo estaba de espalda a ellos así que estos no podían ver su rostro y cómo el de Iori estaba oculto en el hombro del castaño tampoco podían verlo.

Yagami-sama carraspeó su garganta para llamar la atención de ellos bastante molesto, pero entonces su esposa tocó su hombro y asintió seriamente, él, de mala gana comprendió a que se refería y la dejó hablar cuando obtuvo la atención aterrada y a la defensiva de ambos chicos.

-Kusanagi Kyo- Habló Yagami-san con un tono de voz un poco brusco y seco cómo cuando le hablaba a su hijo.

-Dígame- Contestó Kusanagi permitiendo que Yagami-san prosiguiera.

-En vista de que lo que acabo de presenciar es algo que ya mantenían oculto...la única forma de evitar esta guerra es que tú, te comprometas con nuestro hijo- Sentenció.

Kyo tragó en seco cuando escuchó eso, pero más le preocupó el ver como se desplomaba el cuerpo de Iori en su cama debido al shock reciente y al cansancio de su cuerpo, por el llanto, las heridas físicas y las heridas emocionales, realmente no le sorprendió tanto.

Después de pensarlo tanto y con la asesina mirada de ambos Yagamis sobre él decidió aceptar, al final de cuentas esa era la única forma de evitar la gran devastación de ambos clanes.

-De acuerdo, me comprometeré formalmente con Iori, Yagami-san- Respondió él.

-Bien, escúchame con atención, una vez que se comprometan, ambos tendrán que engendrar a un sucesor que traerá la paz de ambos clanes, Iori tiene la capacidad de traer vida a este mundo, no lo sabe aún, pero esa es la condición, irá a vivir con ustedes en el clan del sol, una vez comprometidos oficialmente tendrán que esperar a que la Luna esté en su mayor punto, para intentarlo, todas las noches hasta que lo logren, tiene que ser creado con amor, y eso, ustedes ya lo tienen, Kusanagi Kyo, cuidaras bien a nuestro hijo, si algo le pasa en tus tierras o tú le haces algo, los voy a destruir a todos y a cada uno de ustedes, de un solo movimiento, ¿Te quedó claro?- Cuestionó la mujer de rojos cabellos.

Kyo asintió, aunque aún no podía creer lo que le había dicho esa mujer tan poderosa, ¿el pelirrojo capaz de concebir?, era una locura, pero era algo que tenían que hacer, aunque, para él, ella se equivocaba, ellos no se amaban ¿O sí?, no, ellos se "odiaban", eso querían creer.

-Deberás venir mañana por él, hoy no va a despertar, empacare sus cosas y mañana al medio día tú deberás presentarte formalmente para su compromiso, para su Unión, después, él se irá contigo, deberás avisar de esto a tus padres, porque el trato ya está hecho- Dijo ella -Ahora retirate, ya no puedes ver a tu prometido hasta mañana- Ordenó y Kyo salió como ido, mientras claramente podía oír los gruñidos de su ahora "suegro".

Cuando llegó al clan del Sol les contó detalladamente todo a sus padres, lo cuales casi se ahogan con la historia, pero estuvieron de acuerdo, ya tenían pensado en que lugar los pondrían, la madre de Kyo empezó a planear todo, por otro lado Kusanagi Kyo caminó cansado a su habitación y tras cambiarse de ropa y lavar sus dientes se tiró sobre la cama y se dedicó a descansar, mañana iba a ser un día muy pesado.

 

Notas finales:

Gracias por haber leído, comenten si les gusto por favor, si tuve algún error por ahí con respecto a la escritura haganmelo saber para corregirlo, gracias nuevamente y que tengan buena noche.

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