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Consecuencias

Autor: Kuroyuki

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Notas del fanfic:

Título: Consecuencias. 

Parejas: CasxDean.

Personajes: Castiel, Dean Winchester, Sam Winchester.

Rating: K+

Capítulos: 1

Género: Romance, Humor.   

Disclaimer: Los personajes de supernatural pertenecen a Eric Kripke.

Resumen: Sin algo que hacer, Dean decide pasar el tiempo jugándole un par de bromas a Castiel, aprovechando su desconocimiento sobre las costumbres humanas pero el ángel tiene un límite y una vez que el rubio lo sobrepase, tendrá que aceptar las inesperadas consecuencias. CasxDean. Lemon.  

A Dean le gustan las bromas, es una forma excelente de pasar el tiempo, especialmente cuando no hay algo que hacer, no hay monstruo que cazar, ni un mal gigante que detener a toda costa. Es en esos momentos de ocio cuando hacer algunas jugarretas a su hermano menor parece la opción más divertida pero hoy no. Hoy había escogido a otra víctima, un blanco mucho más sencillo y con una probabilidad de casi el cero por ciento de revancha, lo cual lo hacía perfecto.

 

El rubio le dio un distraído mordisco a su hamburguesa, ya que toda su atención se encuentra en el moreno, quien habla con una camarera en el mostrador mientras escoge el postre. Todo iba muy bien hasta que la mujer dijo algo con una cortes sonrisa y el ángel estiró la mano por sobre el mostrador de los pasteles hasta tocar uno de los pechos de la camarera, la cual borró de inmediato el gesto afable de su rostro y le dio una sonora bofetada.

 

-Bam- soltó el cazador llevándose una mano en la boca, evitando reírse en voz alta. El castaño frente a él lo observó durante unos segundos y luego se volteó al mostrador, en donde el ángel tenía un gesto de confusión en el rostro mientras la chica lo trata de pervertido.

-¿Qué le dijiste ahora, Dean?- preguntó el menor negando despacio.

-¿Yo? ¿Y por qué crees que yo tengo algo que ver con las manos inquietas de Cas?- respondió fingiendo indignación pero una carcajada consiguió escapar de sus labios y se dio por vencido- Jajajajaja, está bien, solo le enseñé una nueva forma de dar las gracias entre humanos.

-Deja de burlarte de él, has estado las últimas dos semanas jugándole bromas pesadas- señaló Sam suspirando con cierto cansancio- Debo admitir que al comienzo fue divertido, las alas de plástico en el bar, intercambiar el baño de hombres por el de mujeres, el saludo amistoso de dar un beso en los labios a los hombres o el de vestir como tu animal favorito en el centro comercial, fue divertido, te concedo eso pero creo que te estás pasando un poco y estoy seguro que cuando Cas se dé cuenta que todo este tiempo te has estado burlando de él, estarás en serios problemas- advirtió el más alto con un gesto misterioso antes de encogerse de hombros para dar un bocado a su ensalada César- Te aseguro que no será divertido un ángel enfadado.

-Soy el puto maestro, Sammy, ¿Qué es lo peor que podría pasar? Conociendo a Cas, no se dará cuenta en muchos meses más y la broma que estoy preparando ahora, será genial, voy a—

-No me interesa saber, no quiero tener algo que ver con esto cuando te explote en la cara- indicó el menor terminando su comida.

-Tú te lo pierdes, enano.

 

Al cabo de unos segundos, el  moreno se unió a ellos muy confundido y contándoles lo que acababa de pasar cuando le dio las gracias a la camarera. El Winchester mayor hizo su mejor esfuerzo por no reírse con la situación e inventó una excusa de por qué su gesto de agradecimiento tuvo el efecto contrario, lo cual pareció dejar satisfecho al ángel.

 

-¿Tenemos algo que hacer esta noche, Sammy?- preguntó intercambiando una mirada con su hermano, quien negó despacio- Perfecto, ¿Tienes planes, Cas? Hace unos días me dijiste que querías conocer más sobre las costumbres humanas y encontré un lugar perfecto, ¿Vamos esta noche?

-Mmm, claro, Dean, gracias, me has enseñado muchas cosas- el aludido le dedicó una sonrisa, le resulta demasiado satisfactorio divertirse a costa del ser celestial.

-Cuando quieras- respondió guiñándole un ojo.

 

El castaño solo se limitó a negar despacio con la situación. El resto del día, el rubio continuó incitando al ángel a continuar dando las gracias con el gesto que le enseñó, lo cual le valió cerca de tres bofetadas y dos invitaciones a ir a un lugar más privado. Cerca de las siete, se quedaron sin cervezas en la habitación, así que fue a comprar algunas a una tienda cercana del motel de turno y al regresar, se percató de la expresión extraña que tenía el moreno mientras observa fijamente a Sam, quien parecía algo incómodo.

 

-¿Me perdí algo?- preguntó entrando con la bolsa en la mano y la dejó sobre la mesa.

-Nada- se apresuró en responder el más alto con cierto nerviosismo- Yo… mmm… iré al bar esta noche- dijo levantándose de su lugar y tomó una chaqueta, dirigiéndose hacia la puerta- Nos vemos después, adiós- se marchó lo suficientemente rápido para no continuar con el interrogatorio.

-¿Qué demonios le pasa?- se giró hacia el moreno, quien simplemente se encogió de hombros y apareció frente a él en un parpadeo, sobresaltándolo- No hagas eso- pidió frunciendo ligeramente el ceño- Nada de cosas angelicales, ¿Quedó claro?

-Sí, ¿Vamos a salir ahora? Estoy ansioso por saber a dónde me llevarás, Dean, gracias por enseñarme tantas cosas sobre tu mundo, eres el mejor amigo que he tenido- dijo con tal seriedad que lo hizo sentir mal por las bromas que le ha hecho en el último tiempo.

-Mmm… Cas… yo te… yo te he…- se mordió el labio inferior antes de negar rápidamente, esbozando una sonrisa- ¡¿Quieres una cerveza?!- ofreció con excesivo entusiasmo y le entregó una botella- El lugar donde te llevaré abre a las nueve, así que podemos ver una película para hacer tiempo pero ni se te ocurra colocar una porno, jamás debes ver porno con otro hombre, a menos que te lo quieras follar.

 

Esos orbes azules se quedaron fijaron en él durante varios segundos y estuvo forzado a desviar la vista debido a esa atmosfera rara que solía formándose entre ellos cuando se “pierden en su propio mundo”, como lo denominaba Sam. Mientras hacían algo de tiempo antes de salir, en varias ocasiones pensó en  no seguir adelante con esa broma, ya se había divertido bastante a costa del ángel y comenzaba a ser algo aburrido tenerlo de objetivo, especialmente porque no respondía a sus jugarretas del mismo modo pero finalmente decidió seguir adelante, tomaría esa como su última gran broma contra el moreno y lo compensaría mañana enseñándole verdaderas costumbres humanas que tanto desea conocer. A las nueve y media los dos subieron al impala, el menor condujo calle abajo con una pequeña sonrisa adornando sus labios hasta que se detuvo en su destino, aparcando cerca de la acera donde habían más autos.

 

-¿Un club nocturno?- preguntó el ángel descendiendo por el lado del copiloto.

-Algo así, ahí conocerás costumbres humanas muy interesantes, vamos, reservé un cuarto solo para ti, o sea, hay alguien esperándote dentro que te explicará mejor lo que quiero enseñarte.

 

El rubio se frotó las manos con entusiasmo. Castiel se llevaría una gran sorpresa cuando descubriera que tipo de cosas le enseñarían. Los dos avanzaron por un largo pasillo tenuemente iluminado hasta que se detuvieron frente a una puerta negra y el cazador se volteó hacia su amigo, quien lo observó con curiosidad.

 

-Aquí es, adelante, tienes una hora para aprender la lección que te darán ahí dentro, o sea enseñarán, ve, ve, no te entretengas conmigo- lo instó a caminar empujándolo por la espalda- ¡Dayenu!

 

Abrió la puerta y empujó al mayor dentro para luego cerrar, afirmándose contra ella de espaldas mientras se reía bajito. Hace dos días cuando fue a comprar algunas cosas a la tienda, escuchó a dos personas hablando del nuevo club S&M que abrió en el centro de la ciudad, un lugar discreto donde las personas, tanto hombres como mujeres, podían ir a satisfacer todos sus fetiches por una mínima cuota de entrada, desde trajes de cuero, azotes hasta masoquismo leve, todo siempre consensuado por ambas partes. Como sería la primera vez del ángel y solo quería jugarle una broma, procuró que fuera algo suave pero no por ello menos divertido. De solo imaginar como el grandulón de casi dos metros que lo recibió cuando hizo la reserva ayer, estaría azotando al moreno en su revelador traje de cuero, las carcajadas brotaron de su boca sin control.

 

-Jajajajaja, desearía tanto verlo- dijo para sí mismo entre risas y sintió una mano en su hombro izquierdo.

-Deseo cumplido- respondió esa voz que tan bien conoce.

-¿Qué?- el rubio observó la solitaria habitación desconcertado, primero porque nunca antes había estado en una mazmorra de ese tipo y segundo porque no había señales del sujeto con quien habló para coordinar esa sorpresa broma.

-¿Te divertiste mucho jugando conmigo, Dean?- preguntó esa ronca voz a su oído, provocándole un estremecimiento y se dio la vuelta, sin ver al ángel- ¿Fue fácil engañarme? ¿Te gustó hacerlo, Dean?

 

El cazador se giró rápidamente hacia la voz con cada pregunta que es pronunciada a su oído pero en ningún momento logró encontrar al moreno y comenzó a asustarse un poco con la situación, así que se apresuró en ir hacia la puerta, para salir corriendo de ahí pero volvió a entrar al mismo cuarto. Por más veces que intentó huir de ahí, terminó en la misma habitación aunque logró percatarse de un interesante detalle. Cada vez que cruza el umbral de la puerta, una prenda de su ropa desaparecía casi por arte de magia, aunque sería más correcto decir por ante de mojo angelical. Cuando quedó solo en bóxer, retrocedió lentamente, ni loco iba a quedar completamente desnudo, ni mucho menos saldría de esa forma a la calle, no haría el ridículo.

 

-¡¿Qué demonios estás haciendo, Castiel?! ¡Trae de inmediato aquí tu emplumado trasero y devuélveme mi ropa o te—!-no alcanzó a terminar la oración cuando sintió un cuerpo tras de él antes de que lo empujaran hacia adelante y cerró los ojos unos segundos- ¡Castiel!- gritó con la intención de darse la vuelta pero algo tironeó sus muñecas, en ese momento se percató que tenía los brazos alzados- ¿Qué demonios…?- susurró al reconocer dos largas cadenas que salen del techo, aprisionándolo- ¡¿Qué demonios estás haciendo, Castiel?!- gritó muy enfadado y se sobresaltó cuando su amigo apareció frente a él, con su habitual seriedad pero lo que captó toda su atención fue la fusta que sostenía en su mano derecha- ¿Qué pretendes?

-Parece que tu broma no resultó esta vez, ahora es mi turno de jugar contigo, es lo justo ¿No lo crees, Winchester?- el aludido tragó saliva con fuerza al oír eso.

-Yo… solo estaba jugando, Cas… no lo tomes tan personal, solo fueron un par de bromitas- se apresuró en justificar su actuar- Te juro que esta iba a ser la última.

-¿En serio? No estoy tan convencido de eso, disfrutaste mucho jugar conmigo como para dejarlo tan fácilmente ¿O me equivoco? Pero está bien, no estoy enfadado contigo, Dean- dijo rodeándolo lentamente hasta quedar atrás- Ahora es mi turno de jugar contigo, la broma será para ti, cazador.

-¿Cas…? ¿Qué harás?- preguntó forcejando inútilmente contra las cadenas.

-Pagaste una hora por un poco de diversión aquí y es justo lo que haremos.

 

El rubio iba a protestar por el inesperado giro que había tomado la situación pero solo pudo gruñir cuando sintió la fusta golpear su trasero. Rápidamente comenzó a lanzar maldiciones contra el moreno y prometer mil formas en que lo enviaría de regreso al cielo en cuanto consiguiera liberarse, lo cual solo provocó algunas risas al mayor. No podía negar que estaba recibiendo su merecido por cada broma que le hizo al ángel, lo que no esperaba, es que el cuerpo ajeno se arrimara al suyo, generando un pequeño roce contra su trasero que en vez de gruñir lo hizo jadear.

 

-Oh, ¿Qué fue eso?- preguntó el ser celestial con genuino interés en la voz- Solo me insultas con cada azote pero reaccionas muy diferente si hago esto- volvió a restregarse con algo más de fuerza.

-Mmm… basta…- pidió mordiéndose el labio inferior para contener sus jadeos que amenazan con volverse gemidos. Eso no podía estar gustándole ¿O sí?

-Yo diría que sí- afirmó el moreno susurrándole al oído con cierta sensualidad desconocida hasta el momento- No olvides que soy un ángel, sé todo lo que pasa por tu linda cabecita, Dean, si he aguantado tus bromas es porque quería saber hasta dónde eras capaz de llegar y ya tengo mi respuesta, has sido un chico muy malo, Dean- dijo lo último sosteniéndolo por la cintura con su mano libre.

-Mmm… Caaaasss… Basta, no es gracioso- comenzó a forcejear de nuevo antes de que cruzaran un límite que no sabía a donde los llevaría.

-Es mi turno de divertirme, cazador y tengo la impresión que tú también estás disfrutando esto- deslizó su palma lentamente hasta llegar a la cinturilla del bóxer del menor, quien volvió a gemir por la inesperada acción- ¿Sabes? Estuve hablando con Sam al respecto y me dijo algo muy interesante, la razón por la que te burlas de mí, es porque quieres llamar mi atención y ahora la tienes por completo.

-¿Qué? ¿Sammy no— un gemido más fuerte escapó de sus labios cuando esa mano llegó a su entrepierna- Caaasss… basta…

-Dices que me detenga pero tu cuerpo opina todo lo contrario- susurró a su oído y en ese momento el cazador fue consciente que es él quien se está restregando contra el ángel ahora- ¿Realmente quieres que me detenga?

 

Dean ya no estaba pensando del todo, los roces descarados de esa más que evidente erección contra su trasero, provocaron que se perdiera en todas las sensaciones que recorren su cuerpo y solo pudo responder negando con la cabeza. La risita contra su oído, hizo que se estremeciera con emoción anticipada por lo que estaba por suceder. Necesitaba… No, realmente desea que el ángel lo toque más, que lo bese, que lo despeje de la última prenda de ropa que cubre su cuerpo y que lo folle fuerte contra la pared. Desea demasiado ser sometido por ese hombre que se coló tan abruptamente en su vida.

 

-Puedo hacerlo, Dean- susurró el moreno lamiendo lentamente su oído- Puedo cumplir cada una de tus fantasías, puedo tocarte, besarte, desnudarte y hacerte el amor pero debes pedírmelo correctamente.

-Yo…- se mordió el labio inferior ahogando sus gemidos.

-Entrégate a mí, sabes muy bien que yo nunca te lastimaré, siempre he estado a tu lado, cuidándote, desde que te saqué de la perdición compartimos un vínculo muy profundo- afirmó colocando su mano en el hombro donde aún se mantiene visible la marca que dejó cuando rescató su alma del infierno.

-Cas… yo… estoy asustado… tú… tú eres muy especial para mí y no tengo idea de que es lo que siento por ti, no lo sé pero- giró un poco la cabeza, encontrándose con esos intensos orbes azules fijos en él- Quiero esto, quiero que me beses, me toques y me hagas el amor, sé que tú nunca me herirás.

-Jamás, Dean, siempre voy a cuidarte, eres igual de especial para mí y sé que lo que siento por ti, es uno de los sentimientos más nobles que le entregó mi padre a la humanidad: Amor-el cazador se sonrojó al oír esas palabras- El vínculo que compartimos es muy profundo, Dean, es algo que trasciende lo físico, yo siempre estaré contigo y tú conmigo, somos almas gemelas, no como Sam y tú, su vínculo es de hermandad, familia, el nuestro es diferente, es amor puro.

 

La seguridad en las palabras del ángel, eliminaron cualquier incertidumbre o prejuicio que tuviera el rubio. ¿Qué importa si ama a un hombre? ¿Qué importa si el cielo entero se opone a su unión? Lo único realmente importante son sus sentimientos y no le cabe la menor duda que Castiel es la persona que ha esperado por tanto tiempo, aquel que puede llevar su carga, que puede compartir sus tristezas, sus alegrías y sus preocupaciones. El moreno es alguien que puede estar a su lado como un igual, alguien a quien no debe proteger, ni vivir con el temor que resulte muerto por la vida que llevan. El ángel apareció frente a él, tomándolo por las mejillas  mientras lo observa con un cariño que por unos segundos abruma al menor, ya que jamás se creyó merecedor de tanto amor.

 

-Mi terco humano, ¿Cuándo vas a entender que eres invaluable, una hermosa joya entre tantos pecadores? Un ángel ha caído completamente rendido a tus pies pero como sé lo terco que eres, te lo diré todas las veces que sea necesario, te amo, Dean Winchester, tu alma es la más hermosa que he visto en mi larga existencia- el menor se encontraba muy sonrojado por la honestidad en la voz del mayor y una tímida sonrisa se apoderó de su rostro.

-Cas… no sé qué he hecho tan bueno para que un ángel me ame… yo me siento de la misma forma por ti, te amo, puritano, te amo mucho, ahora basta de esta cursilería y follame de una maldita vez o buscaré a alguien más que lo haga.

-Ni te atrevas- advirtió el mayor proyectando sus alas en la pared mientras fruncía el ceño- Tú eres mío, Winchester y a quien se atreva a tocarte, lo destrozaré- el rubio se rio divertido con la escena de celos del moreno pero un gemido escapó de sus labios cuando esas manos lo atrajeron bruscamente contra ese fuerte cuerpo- Cas… Mmm…

-Parece que tendré que dejarte muy claro a quien perteneces, Dean y aún no he olvidado que te has estado burlando de mí por muchas semanas, eso amerita un duro castigo, este ángel te follará tan bien que te llevaré al cielo, ida y vuelta.

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El moreno chasqueó los dedos para desnudar completamente a su protegido y retrocedió dos pasos, tomándose su tiempo en admirar ese bien formado cuerpo que lo tenía muy caliente en ese momento. Se acercó lentamente al menor, lamiéndose los labios al imaginar las diferentes formas en que podría hacerle el amor esa noche y disfrutaría cada una de ellas.

 

-Caaasss… Mmm… follameeee- suplicó el rubio temblando por la emoción- Por favooorrr…

-No seas impaciente, cazador, tenemos toda la noche- afirmó con una sonrisa de diversión y se alejó, ignorando el gruñido de protesta contrario- Hay algo que no te he enseñado aún, Dean- chasqueó los dedos para aparecer un sillón individual de cuero negro y se sentó cruzando las piernas, sin quitar la vista de ese magnífico hombre frente a él- Haré que llegues al orgasmo sin tocarte ¿Crees que pueda?

-Deja de jugar- siseó el menor muy irritado e intentado forcejear con las cadenas que inmovilizan sus muñecas- Follame de una puta vez o enviaré tu emplumado trasero de regreso al—se quedó en silencio abruptamente antes de estremecerse jadeando- Caaaasssss… Aaaahhhhhh… ¿Cómo demonios mee…? Aaaaaaahhhhh Caaaaassss…

 

El mayor se lamió los labios lentamente, estaba haciendo uso de su gracia para acariciar ese atractivo cuerpo, recorriendo cada centímetro de él hasta que se entretuvo trazando círculos en su entrada mientras acaricia distraídamente su erección. El rubio gemía con fuerza ante sus acciones, moviéndose en una petición silenciosa por más. El ángel continuó provocándolo hasta que el menor arqueó la espalda, apretando las cadenas y unos lloriqueos excitados escaparon de sus carnosos labios.

 

-¡Caaasssss Aaaaaahhhh! ¡Caaaaasss Siiiiiii! ¡Caaaassss Maaaassss Aaaaaahhhhh! ¡Caaaassss!- el moreno bajó una mano hasta su pantalón, frotando su entrepierna en un intento por calmarse un poco, ya que el espectáculo que estaba dándole el cazador, lo tenía muy caliente- ¡Caaaaaassssss!- gritó el rubio tensando todo su cuerpo al mismo tiempo que llega al orgasmo, la imagen provocó oleadas de calor en el recipiente del moreno y coló su mano bajo el bóxer, masturbándose despacio-Caaasss… Mmm…

-Ven aquí- ordenó con el mismo tono que solía usar cuando comandaba los ejércitos angelicales y chasqueó los dedos, liberando al menor, quien cayó de rodillas jadeando- No me hagas repetir las cosas dos veces, Winchester, ven ahora o tu castigo será peor.

-Puto ángel- siseó el rubio con su habitual rebeldía, ni siquiera sus superiores consiguieron doblegar a ese humano, claramente él tampoco lo haría fácilmente- ¿Qué demonios me hiciste…? Mmm…

-Que chico tan desobediente, tendré que castigarte.

 

Castiel apareció frente al rubio, levantándolo abruptamente por la cintura y lo dejó contra la pared, mordisqueándole el cuello mientras se restriega contra su cuerpo. Las manos contrarias se aferraron a su gabardina y esos eróticos gemidos llenaron la habitación otra vez. Sería muy sencillo para él follarselo pero tenía otros planes, además de que aún se merece un castigo por engañarlo tanto tiempo y divertirse a costa de él.

 

-¿Creíste que puedes jugar con un ángel y salir airoso de la situación?- gruñó aplastándolo contra la pared con su cuerpo- Discúlpate conmigo.

-Nuncaaaa… Mmm… no puedes negar que fue divertido… Aaaahhhh debiste ver tu rostro… cuando la camarera te abofeteó en la mañana, Jajajajaja- se burló el menor haciendo gala de su rebeldía contra la autoridad.

-Bien, sí así lo quieres, cazador.

 

Jaló al rubio hacia atrás, golpeando la parte posterior de sus piernas para dejarlo de rodillas y chasqueó los dedos quedando completamente desnudo. Esos orbes esmeraldas recorriendo su cuerpo con detención hasta detenerse en su gran erección, lamiéndose los labios despacio. Castiel esbozó una sonrisa de arrogancia y apretó la mandíbula de Dean hasta que éste abrió la boca gruñendo un poco.

 

-Sé un buen chico y chúpamela, más te vale que sea bueno, cazador o no tendrás lo que tanto quieres: Ser follado por mí- afirmó con superioridad para luego introducir su hombría en esa húmeda cavidad- Aaaaahhhhh Ssssiiiiiiii… Mmm… usa tu lenguaaaaa Aaaaahhhhh, hazlo, cazadooorrr- ordenó con la voz enronquecida por la excitación.

 

Enredó los dedos entre los cabellos rubios y lo forzó a acelerar el ritmo, embistiendo contra la boca ajena mientras gime complacido. Desde que descubrió las películas porno homosexuales, había sentido mucha curiosidad por saber cómo es y ahora que puede hacerlo con el hombre que ama, satisfacerá todas sus fantasías. Al cabo de unos minutos, no podía contener más tiempo ese extraño cosquilleo en su vientre hasta que su cuerpo se tensó y se corrió en la boca del menor, sintiendo las pequeñas contracciones de su garganta, ya que se enterró profundo en su interior. Cuando pudo controlar su cuerpo de nuevo, liberó al menor de su agarre, quien se afirmó en el suelo con sus palmas mientras tosía un poco.

 

-Eso estuvo muy bien-dijo el ángel abalanzándose sobre él para darle un apasionado beso que fue correspondido de la misma forma. Las manos contrarias despeinaron su cabello y se acomodó entre sus piernas, presionando con su virilidad  en la apretada entrada del rubio.

-Aaaahhhhh Caaaaassss… Acabas de correrteee… Mmm…

-No soy un humano, Dean, mi resistencia es mucho mayor que la de ustedes, en todo sentido- aseguró presionando más fuerte- Puedo tener una erección cada vez que lo desee, ¿Podrás satisfacerme, cazador?- preguntó haciendo gemir al humano, quien le enterró los dedos en la espalda gruñendo.

-Prepárame… jamás he tenido sexo con un hombre… debes… Mmm… prepararme…-pidió con la vista nublada por el placer.

 

El ángel estaba disfrutando ese juego de dominación/sumisión pero también tiene muy claro que jamás hará algo que pueda herir al hombre que ama, así que chasquea los dedos para aparecer un sobrecito de lubricante, esparciéndolo en sus dedos y comenzó a dilatarlo tomándose su tiempo, deleitándose con los gemidos de incomodidad que dan paso a los de placer. Realmente no quiero lastimarlo pero sus ansias por poseer ese cuerpo, por follarlo como un salvaje son mucho mayores y en cuanto tuvo tres dedos dentro, los sacó con rapidez, reemplazándolos por su erección.

 

-¡Aaaaaahhh Caaaaassss!- siseó el rubio cuando lo penetró de una sola estocada e impuso un ritmo rápido- ¡Caaaassss Aaaaaahhhhhh! Aaaaaahhhhh Caaaassss, Caaaaaasss, Maaaaassss, maaasss Caaaassss- suplicó el menor estremeciéndose con cada intromisión.

-Deeeaannnn Deeaaaann, estás tan estrecho, Aaaahhhh, se siente increíble, Deeeaaannn.

 

Sabe que es un ritmo rápido para una primera vez pero el cazador le suplicaba cada vez más y por eso dejó de contenerse, especialmente cuando dio contra su próstata, provocando que el cuerpo de su protegido se estremeciera entre lloriqueos de placer que solo contribuyen a excitarlo más. El ángel apretó su agarre en las caderas ajenas, recrudeciendo las embestidas, probablemente le dejaría moretones que no se borrarían en un par de días pero en ese momento le dio igual, estaba demasiado caliente por lo erótico que es el menor.

 

-¡Caaaassss, Caaaaasss!- gritó extendiendo sus manos sobre la cabeza, perdiéndose por completo en las sensaciones que invaden su cuerpo y dejándose llevar por el éxtasis al que lo llevan las violentas acometidas.

-Deeaaann, Deeeaaannnn, Deeeaaaannnn- dijo inclinándose a mordisquear sus hombros, dejando sugilaciones por cada centímetro de piel expuesta a su alcance. El cuerpo contrario se estremeció bajo él y supo que no le queda mucho para alcanzar el segundo orgasmo de esa noche- Deeeaannnn Aaaahhhh Te amoooo, sostente de mí- pidió disminuyendo el ritmo- Deaaann, sostente de mí- ordenó por segunda vez y las esmeraldas vidriosas por la excitación se fijaron en él antes de obedecer, sosteniéndolo por los hombros- Buen chicooo, Aaaaahhhh…

 

Levantó al rubio como si fuera tan ligero como una pluma y lo estampó contra la pared, volviendo a arremeterlo con fuerza mientras aprieta sus caderas. Los lloriqueos excitados del menor solo lo calientan más y desea fundirse en su interior, marcarlo de mil maneras distintas para que todos sepan que le pertenece, en cuerpo y alma. Puede sentir su liberación muy cerca, así como también el descontrol de su recipiente ante las fuertes emociones que lo embargan.

 

-Cierra los ojos, Dean… Aaaaahhhhh… Cierraloooossss Deeeeaaannnnn- gruñó chasqueando los dedos para vendarlo, ya que su protegido estaba totalmente perdido en una espiral de éxtasis- Deeeaaaaannnnnn…

 

Sus alas son las primeras en materializarse en largos hilos de energía blanca que comienzan a llenar el cuarto hasta que pierde el control sobre sí mismo. Sintiendo como el humano llega nuevamente al orgasmo y ese apretado interior se cierra sobre su hombría, siendo el último estimulo que necesita para llegar al clímax también. Adoptando su verdadera forma y llenando al hombre que ama con su caliente esencia antes de envolverlo por completo, disfrutando de la calidez de sus almas uniéndose, destinados a estar juntos por siempre, mucho más allá de un plano terrenal.

 

-Mmm…- poco a poco es consciente de su ser, consiguiendo recuperar el control y acalla su voz angelical mientras vuelve a adoptar su forma habitual-Mmm… Dean…

-Mierda… me has destrozado…- susurró el rubio permaneciendo laxo contra su cuerpo, totalmente relajado y satisfecho- Ese fue el orgasmo más increíble que he tenido… nunca más volveré a decirte puritano, Cas… eres una bestia- bromeó haciendo reír al moreno, quien lo mantuvo abrazado contra su cuerpo, ya que duda que el menor sea capaz de sostener su propio peso en ese momento- Te amo…

-Yo también te amo, Dean, tú despiertas esta gran lujuria en mí, debes hacerte cargo de haber corrompido a un ángel- afirmó besando pausadamente los labios contrarios y le quitó la venda con cuidado- ¿Estás bien?

-Maravilloso… deberíamos bañarnos pero… Mmm… me siento tan bien que solo quiero dormir…- susurró cerrando los ojos- Cas… vamos a dormir… mañana hablaremos de esto… ¿Ya no estás enfadado conmigo?- preguntó arrastrando las palabras por el cansancio.

-Por ahora no pero necesitarás darme varias noches como esta para que te perdone- afirmó depositando un casto beso en la frente del menor, quien esbozó una pequeña sonrisa.

-Será un placer… angelito…

 

El rubio se quedó profundamente dormido en sus brazos y los transportó a ambos de regreso al motel de turno. No había señales de Sam por el cuarto, así que se acostó junto al menor en una de las camas y éste se acurrucó contra su cuerpo, soltando un ruidito similar a un ronroneo. El moreno le rodeó la cintura con un brazo antes de afirmar la frente contra la ajena, decido a compartir su placido sueño. Permitir que Dean lo usara como blanco de sus bromas había sido lo mejor que le ocurrió pero lo que le permitió dar el siguiente paso, fue la pequeña conversación que tuvo con el Winchester menor, mañana le daría las gracias por su intervención y sus acertadas palabras: El sentimiento extraño entre ellos es amor.

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El rubio abrió lentamente los ojos e iba a incorporarse cuando un dolor en su parte trasera lo hizo gruñir bajito y se sonrojó al recordar la salvaje noche que tuvo con el moreno en la mazmorra. Al final la broma había sido para él pero después de los resultados que obtuvo, no cambiaría por nada su decisión.

 

-Buenos días, Dean- dijo esa voz grave que lo hizo sonreír y el ángel se sentó al borde de la cama sosteniendo una humeante taza de café junto a una pedazo de tarta- Tu desayuno- se inclinó a darle un cariñoso beso que correspondió de la misma forma.

-Gracias, Cas- engulló su amado postre lamiéndose los labios y observó a la cama de al lado, que se encontraba pulcramente hecha- ¿Y Sammy?

-Arreglándose en el baño, parece que tuvo una noche tan movida como la nuestra- respondió serenamente y el rubio se sonrojó.

-No digas eso… no es necesario que todos lo sepan… yo… Mmm… por tu culpa no podré conducir a mi bebé en días…- se quejó bebiendo su café para luego dejarlo sobre el velador.

-Yo puedo llevarte a donde quieras, Dean- afirmó el ángel acariciándole la mejilla y se inclinó a besarlo de nuevo cuando la puerta del baño se abrió.

-Al fin despiertas, hermano, quien diría que Cas fuera un pervertido, tu bromita no resultó como esperabas ¿Verdad? Pobrecito, tendré que conducir yo por unos días- canturreó el castaño disfrutando de la vergüenza en el rostro del rubio.

-¡Cállate, Samantha! ¡¿Por qué mierda le contaste lo que pasó entre nosotros, Castiel?!- lo acusó indicándolo con el dedo.

-Cas no me lo dijo pero es más que obvio con todos los chupetones que tienes, Dean- comentó el menor indicando su torso con una sonrisa maliciosa- Por fin te dieron tu merecido, el cazador fue cazado esta vez.

-¿Chupetones?- no recordaba que el ángel hubiera hecho tal cosa, aunque si lo piensa con claridad, el sexo fue casi celestial y por varios momento su vista se nubló por la intensa excitación que le provocó el mayor con su inesperada lujuria salvaje.

-Te amo, Dean- le acarició el cabello con una cálida sonrisa- Se ven muy lindos en ti- dijo recorriendo con un dedo las sugilaciones que le dejó- Ya te marqué una vez, cuando te rescaté de la perdición, ahora te he marcado de nuevo, por fuera y por dentro- dijo lo último con coquetería, provocando un sonrojo en su pareja y unas carcajadas por parte de Sam.

-¡Cállate animal!- gritó el cazador indignado e intentó levantarse pero en cuanto lo hizo, cayó de rodillas al suelo, gruñendo por la incomodidad en su trasero.

-Jajajajaja, Cas sí que te dio tu merecido, tendrás que controlarte durante las cacerías, angelito o terminaré haciendo yo solo todo el trabajo- se quejó suspirando antes de reírse.

-¡Ahora sí que te mato, enano!- amenazó el rubio sosteniéndose de la cama para colocarse de pie pero al dar un paso volvió a caer de rodillas- Mierda… ya verás después, eres el nuevo blanco de mis bromas, te haré llorar, Samantha.

-Jajajajaja, nunca has podido contra mí- señaló el más alto con una cerveza en la mano- Soy el mejor.

-Ya lo veremos, Sammy, ahora tengo un aliado angelical y te haremos rogar por piedad, ¿Verdad, Cas?- éste esbozó una sonrisa y lo tomó en brazos, observándolo con cariño.

-Por supuesto, Dean, siempre estaré a tu lado.

 

El rubio esbozó una sonrisa con esas palabras e ignoró las burlas de su hermano para darle un apasionado beso a su pareja, quien correspondió su gesto gustoso. Su última broma no salió como lo planeó pero se alegra mucho de los resultados. Por fin puede darle un nombre a todos esos sentimientos raros que provoca Castiel en él y si cada vez que le gaste una broma obtendrá las consecuencias de anoche, apenas sus piernas sean capaces de aguantar su peso, volverá a hacerlo con mucho gusto. Ya tiene un par de ideas sobre cómo hará caer a su amado ángel y está muy seguro que disfrutará mucho las consecuencias de sus acciones. 

Notas finales:

Gracias por leer!
Saludos! :D

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