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¿Lo recuerdas?

Autor: mr-nadie

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Notas del fanfic:

No soy completamente conocedora de datos como los que estoy escribiendo acerca de la amnesia, así que si me he equivocado, mis disculpas.

+16 por bromas y temas adultos

Notas del capitulo:

Antes de nada, una aclaración por si acaso. En esta historia habrá recuerdos del pasado en varias ocasiones, y estos estarán escritos en cursiva.

La idea está inspirada en un one short el cual, por desgracia, no volví a encontrar

Hetalia pertenece a Himaruya

 

Aquellas dos meras palabras causaron su hundimiento en la más absoluta miseria, hundimiento del que sería difícil salir. Aquellas dos palabras, las cuales habían salido de boca del otro con total inocencia y confusión, consiguieron deprimir todavía más a Lovino, que, pensando que no podría haber algo peor que lo del accidente, no se esperaba otra patada en su ahora patética vida.


Todo había pasado en un día completamente normal, finalizando el invierno casi. Hacía bastante frío y llovía, nada fuera de lo usual, cuando Lovino fue a la nevera a preparar algo para cenar. Se levantó con pocas ganas de cama, donde se había quedado ya que, según su pareja, no era necesario usar calefacción porque hubiera 9°C (A ojos del ítalo, una mera excusa para quedarse los dos achuchados), y se dirigió a la cocina. Cuando abrió el electrodoméstico, frunció el ceño.

-¡Bastardo!- Clamó por el otro que todavía no se había dignado a salir de entre las sábanas- ¡Te dije ayer que fueras a comprar comida!

Escuchó como su compañero bajaba las escaleras con pereza, y cuando lo vio a su lado, gruñó para remarcar su molestia.

-Lo siento, Lovi- Bostezó-. Se me olvidó completamente. Ayer salí tarde de trabajar.

-Me da igual cual sea tu excusa- Cruzó los brazos-. Por culpa de confiar en tu cerebro de mosquito no tengo ni galletas.

-Ay, cari... No te enfades. Eres tú el que siempre quiere ir a la compra en el último momento- Ante la mirada de molestia que el menor le brindó, decidió cambiar la estrategia-. En la pizzería de al lado hay una oferta de 2x1. Podríamos ir.

Lovino se replanteó la opción. Hacía mucho frío y llovía, mas la idea de una pizza calentita no le desagradaba en absoluto.

-Está bien- Soltó un largo suspiro-. La próxima vez no te libras.

Salieron de casa, cada uno con su respectivo paraguas. Más que parecer que precipitaba, era como si todas las nubes de Europa se hubieran puesto de acuerdo en el mismo momento y en el mismo lugar para descargar. El menor agarró el paraguas con firmeza, temiendo a que este se le desprendiera de sus manos, y decidió cruzar por donde no debía.

Lo siguiente que vivió no lo recuerda exactamente. Vio los faros de un coche no muy a lo lejos y sonó una bocina. Sintió como Antonio lo empujaba y sacaba de la calle, recibiendo el destino que quizás el propio italiano se habría merecido.

El impacto recibido por el coche causó el coma por un mes y cinco días al español. El más joven no pudo evitar sentirse culpable y odiarse. Era normal. Él había cruzado sin mirar. Él era el que se merecía estar ahí, no Antonio.

Estuvo prácticamente todos los días unas horas a su lado. Ya conocía el hospital bastante bien cuando recibió la llamada notificándole que su pareja se había despertado al fin. A pesar de ser las tres de la mañana, Lovino se levantó y salió de casa con prisas.

Al llegar al hospital, subió las plantas por las escaleras, tan impaciente que se negó a esperar al ascensor, y pasó de largo cuando el doctor con el que había hablado ya un par de veces trató de explicarle algo. Ya se lo contaría. En ese momento necesitaba ver al fin aquellos ojos verdes que tanto había extrañado, sentir sus besos, sus abrazos, sus palabras tranquilizadoras... Que le susurrara que todo estaba bien y que él al fin volvería a estar a su lado.

Sin embargo, al entrar en la habitación pudo ver a Antonio con un deje de confusión en su mirada, reparando en diferentes lugares de la sala. El italiano lo abrazó con fuerza, sin siquiera percatarse de aquel gesto. No le importaba perder su típico escudo de indiferencia y enfado. Con el joven podía mostrarse realmente como era.

Mas el otro se le quedó mirando, y al notar el abrazo terminó por preguntar:

-¿Quién eres?

Notas finales:

Antes de acabar, el título fue idea de una amiga, por lo cual le agradezco enormemente que me haya ayudado, ya que llega a ser por mí y la historia no sale hasta el año que viene mínimo. Odio poner títulos, y parecía que todos los aceptables que se me venían a la cabeza ya los había utilizado alguien.

 

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