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¿QUÉ ES LO CORRECTO? por Murasaki Sensei

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Notas del fanfic:

Star vs Las Fuerzas del Mal ni ninguno de sus personajes me pertenecen. Son propiedad de Daron Nefcy. 

Este fanfic está hecho sin fines de lucro y solo para entretener. Espero lo disfruten ;)

 

PS: Por cierto no olviden seguirme en mis otras redes sociales en especial facebook. Solo envíenme una solicitud de amistad explicando que siguen mi fanfic y los agregaré con gusto nwn

 

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Notas del capitulo:

¡Hola a todos! ¡Un gusto conocerlos! :D 


¡BIEN! Es momento de bombardear sus cerebros con todo lo que sale de mi alocada mente XD


Sin más y antes de que les de spoilers ¡Disfruten el capitulo! ;)

Si tuviera que describir su vida en una sola palabra sería "interesante".

 

No es que siempre lo hubiese sido. Si lo pensaba con mayor profundidad su vida antiguamente podía catalogarla como... aburrida. No fue hasta la llegada de Star Butterfly que todo había dado un giro de 180°. Si fue para bien o para mal eso ya era cuestionable.

 

Marco siempre fue un chico reservado, muy estudioso y organizado, con una extraña manía por la seguridad que lo llevó a tener el apodo de "Chico Seguridad" por un buen tiempo. Era una persona insegura y aunque se esforzara por salir de su pequeña burbuja de confort nunca lo conseguía. Así que el conocer a Star, por muchos problemas que le trajo, también lo motivo a dejar todas sus inseguridades atrás y abrirse con los demás. A ser él mismo. Lo cuál trajo sus frutos. Tenía más amigos, gano su cinta roja en karate, tenía unas mascotas geniales, vivía increíbles aventuras, su mejor amiga era una princesa poseedora de una increíble magia y salía con la chica de sus sueños.

 

Entonces, ¿Cuál era el problema? Simple. Fue secuestrado por un hombre lagarto superdotado, la varita de su mejor amiga había sufrido una división y la otra mitad la tenía un antiguo villano que ahora se había vuelto muy peligroso, el Libro de Hechizos junto con Glosarick habían sido robados, Star había empezado a actuar extraña con él, su relación con Jackie no había sido tan fabulosa como había imaginado y el mundo de Star, por no decir todas las dimensiones, estaban bajo una posible amenaza.

 

- ¿Star? - preguntó tocando por enésima vez. Podía escuchar a su mejor amiga dialogar consigo misma desde el otro lado de la puerta. - Por favor, Star. Déjame pasar. - pidió cansado.

 

Al dejar de escucharla hablar de un momento a otro se preocupó, tanto así que divagó entre la idea de forzar la puerta para entrar o no. Para su alivió no paso mucho antes de que Star le abriera mostrándose ante él con un semblante soñoliento, el cabello desarreglado y bolsas negras bajo los ojos.

 

- ¡Wao! ¿Star? ¿No dormiste anoche tampoco?

 

- No pude, Marco. - contesto frotándose los ojos a la vez que soltaba un bostezo. - Debía perfeccionar mi nuevo hechizo y anotarlo en mi libro.

 

Por supuesto que no se había olvidado de "La Libreta de Hechizos de Star Butterfly". No fue tras muchas noches, luego del fracasado intento de rescatar a Glosarick de parte de ambos, que comenzó a escuchar sonidos extraños provenientes de la habitación de la enérgica muchacha. Al principio pensó que había comenzado a lanzar hechizos dormida de nuevo; pero su sorpresa fue grande al descubrir a Star creando hechizos propios para apuntarlos en una libreta que usaba como sustituto de su libro robado. No le veía nada de malo e incluso la felicito; sin embargo, lo más preocupante era que, por mucho que le rogara relajarse, le prometiera que todo saldría bien y le aseguraba que sus padres arreglarían el problema, la princesa seguía desvelándose por las noches para practicar con su magia.

 

Se había tomado la situación muy enserio y Marco temía que se le saliera de las manos.

 

- Star, debes dormir y relajarte. - anunció con firmeza y, notando que ella aún estaba adormilada, aprovecho para quitarle la varita y libreta de sus manos.

 

Cuando Star reaccionó fue tarde.

 

- ¡Marco! ¡Devuélvemelas! – exigió exaltada tratando de recuperar sus valiosos objetos. El muchacho fue más rápido y logró encerrarse en su cuarto. - ¡Marco! - lo llamó enojada mientras golpeaba la puerta con sus puños. - ¡No estoy jugando! ¡Esto es muy serio!

 

- ¡Precisamente porque es serio estoy haciendo esto! - le respondió a través de la puerta.

 

Escondió con cuidado la varita y libreta de Star asegurándose que ella no los pudiera encontrar; pero a mismo tiempo que no se lastimasen. Sabía lo importantes que eran para su mejor amiga.

 

Un sonido sordo se escuchó desde el pasillo transmitiéndole un mal presentimiento y al abrir se encontró a Star de rodillas. Debido a que ella se encontraba recostada sobre la puerta cuando fue abierta en su totalidad terminó perdiendo el equilibrio. Si no llegó a caer fue gracias a los buenos reflejos de su mejor amigo.

 

- ¡Star! ¡¿Estás bien?! - preguntó preocupado ayudándola a incorporarse.

 

Cuando Star se percató en la posición en la que se encontraban se apartó con brusquedad de Marco. - Estoy bien. Solo estoy cansada. - respondió de forma seca bajando el rostro.

 

Aunque la actitud de la rubia lo desconcertó un poco su preocupación fue mayor. - Por eso te dije que debías descansar. Vamos, te llevaré a tu cuarto para que descanses. - trato de tomar su mano recibiendo un repentino manotazo de parte de Star que sorprendió a ambos.

 

- Lo siento. – se apresuro a disculparse apenada. – Es solo que estoy bien. No necesitas preocuparte tanto por mí. – se excuso con voz opaca y semblante desanimado. - Solo devuélveme mis cosas. Las necesito. – pidió extendiendo su mano.

 

- No, Star. Tú necesitas dormir. - reiteró Marco cruzándose de brazos.

 

Hubo entonces un duelo de miradas. Ninguno quería ceder.

 

Las disputas entre ambos habían estado ocurriendo con demasiada frecuencia desde hacía unas semanas desde lo ocurrido en el cementerio. La personalidad obstinada de Star por lo general lograban darle la victoria en este tipo de circunstancias; sin embargo, ahora las cosas eran diferente. Marco se había vuelto más seguro de sí y más decidido en sus decisiones por lo que no se daría a torcer con facilidad. Él se había jurado a si mismo ese día en el cementerio no perder a su mejor amiga y lo iba a cumplir.

 

Podrían haber permanecido por horas en esa posición de no ser porque Star ya se encontraba demasiado agotada y se tambaleo siendo sostenida de los hombros por Marco que volvió a pedirle que se fuese a dormir. Por mucho que ella tratara de negarse ya no tenía fuerzas para seguir peleando así que, a regañadientes, accedió a la petición de su mejor amigo.

 

Marco la ayudo a llegar a su habitación recostándola en la cama y tomó una silla para sentarse al lado. Star le pidió dejarla sola; pero él insistió en quedarse con ella hasta que se durmiera porque quería asegurarse que sí lo haría. Esto pareció molestarla y en un signo de protesta se giró dándole la espalda.

 

No pasó ni un minuto para que los sonoros ronquidos de Star llegaran a los oídos de Marco, aliviándolo, pues por fin había logrado que la rubia descansara. Solo esperaba que ella durmiera lo suficiente para recuperar sus fuerzas.

 

Antes de irse decidió inclinarse un poco para verla mejor y se percató de unas notorias marcas de lágrimas en su rostro. No pudo evitar inquietarse por eso. No la vio llorar, eso quería decir que había llorado mientras estaba acostada ¿Tanto le dolía no poder seguir practicando? ¿Acaso la estaba lastimando de alguna forma? Se sintió culpable.

 

Quería que su mejor amiga estuviera bien. Había sido difícil para ella perder el Libro de Hechizos y a Glosarick; además de tener su varita fragmentada. Solo quería que se relajase; pero si eso le hacía más mal que bien a Star entonces no sabía lo que tenía que hacer. En primer lugar ¿Hacia lo correcto al obligarla a descansar cuando podía desatarse una guerra en su mundo en cualquier momento? Si lo pensaba bien tenía lógica que ella se encontrara con angustiada y preocupada. Empezaba a arrepentirse de su decisión.

 

Para él era prácticamente imposible ayudarla a solucionar lo del robo del Libro de Hechizos y del fragmento de la varita. No obstante, al menos podía ayudarla a estar más cómoda mientras dormía, así que le quito las botas y la vincha con cuernos para luego cubrirla con las sábanas. Lo que menos necesitaba Star era pescar un resfriado. Ya tenía suficientes preocupaciones.

 

Asegurándose de no hacer ruido salió de la habitación de la chica rumbo a la cocina.

 

Durante el desayuno con sus padres decidió comentarles sobre la situación de Star y les pidió que la dejasen descansar hasta tarde, ya que era fin de semana y ella no había estado durmiendo bien en semanas. No debió insistir mucho. Los Señores Díaz adoraban a Star como a una hija y su madre estaba incluso dispuesta a prepararle una comida saludable cuando despertara.

 

Marco estaba agradecido de tener una familia tan comprensiva y cariñosa.

 

El resto del día pasó relativamente normal. Bueno, hasta que una llamada por celular lo cambio por completo.

 

- ¿Quedamos en vernos hoy? - preguntó entre confundido y nervioso.

 

Habían pasado dos semanas desde iniciada su relación formal con su amor de infancia Jackie Linn Thomas. De hecho, había iniciado el mismo día que el Libro de Hechizos fue robado, en qué Star casi muere y en que todo se salió de control. Si bien se sintió en las nubes por salir con la atractiva muchacha la preocupación por su amiga y la amenaza latente traían a su cerebro distraído las 24 horas del día. Aquello provocó que le prestase poca atención a su relación con Jackie y tuviera poco tiempo para ella.

 

No fue el mejor momento para empezar una relación.

 

- Lo siento. Lo olvide por completo. - se disculpó arrepentido. Por su culpa Jackie estuvo por casi una hora esperándolo en el lugar que acordaron.

 

- ¿Otra vez? No quiero sonar drámatica ni nada; pero Marco… Si no quieres verme o no quieres seguir saliendo conmigo solo dímelo. No voy a enojarme. Lo prometo. – su voz sonaba algo decaída desde el otro lado del celular.

 

- ¡No! ¡No es eso! Es solo... Están ocurriendo tantas cosas que yo... Lo siento. - se llevó una mano al rostro ante la frustración de no poderle cumplir a su novia como esta se merecía ¿Acaso no había esperado este momento durante toda su vida? ¿Por qué lo estaba desperdiciando? Se sentía un tonto.

 

- No estoy molesta. Entiendo que debes estar muy preocupado desde lo que le paso a Star. - respondió comprensiva. - Es tu mejor amiga. También estaría preocupada si algo le sucediera a mi mejor amiga o amigo. Y entiendo que la situación que ustedes están pasando es muy seria. Es solo que siento que tú y yo no… - sus palabras murieron por unos segundos antes de preguntar algo que él no se esperaba. - Marco, ¿Realmente te gusto?

 

- ¡¿Qué?! ¿Por qué preguntas eso? – pregunto exaltado. – Yo… Yo… - algo dentro de sí mismo lo detuvo. No se sentía capaz de contestar a esa pregunta. - Jackie yo...

 

- Está bien. No importa. - lo interrumpió con voz resignada. - Hablaremos mejor cara a cara. Nos vemos en clase. Hasta pronto, Marco. Cuídate ¿De acuerdo? – le pidió en tono amistoso. - Dale mis saludos a Star. - tras aquellas palabras la llamada finalizo.

 

¿Realmente no importaba? ¿Era que a ella no le importaba o era al propio Marco a quién no le importaba en realidad? 

 

Había pasado tantos años enamorado de Jackie, mirándola a la distancia, deseando ser algo más que simples conocidos que siempre creyó que era alguién inalcanzable para él. Solo cuando Star lo ayudo a librarse de esa inseguridad que lo caracterizaba fue cuando consiguió interactuar con la joven skybord y tener la suficiente confianza para confesarle sus sentimientos. En un principio creyó que seria rechazado; pero Jackie decidió darle una oportunidad y empezaron una relación romántica después de su primer beso. Fue un sueño hecho realidad. Un sueño que por desgracia duro poco debido a los acontecimientos recientes.

 

No, quizás no era solo eso. Si bien tenía poco tiempo para compartir con Jackie podía estar con ella en la escuela, hablar por celular o mensajes y lograban verse de vez en cuando. Entonces, ¿Cuál era el problema? ¿Por qué sentía que su relación iba en picada? Por mucho que quiso negarlo la razón era muy simple. Empezó a dar cuenta que estar con Jackie no era como lo imaginaba.

 

No es que Jackie no le agradase, al contrario, era una persona increíble, comprensiva y de buen corazón. Esa fue la principal razón por la cual le gustaba desde pequeño. El problema era que la puso en una especie de pedestal y la veía como a una diosa en lugar de a una persona. Nunca la miró como a una igual, no se fijó en sus gustos, sus pasatiempos o su manera de pensar. Eso provocó que cada una de sus citas o interacciones fuese descubriendo que eran demasiado diferentes. No se sentía en tanta confianza con Jackie ahora que eran novios para hablarle acerca de sus problemas, pensamientos o gustos, y eso lo llevó a arrepentirse de no haber quedado solo como amigos.

 

Al final llegó a la conclusión que se hizo una falsa ilusión.  

 

Por primera vez se dio cuenta que volverse pareja con Jackie, sin conocerse a profundidad, había sido demasiado apresurado y una mala decisión. Después de todo a la ojimarino le gustaba otro muchacho hasta hace poco y solo cuando confesó lo que sentía por Jackie fue que ella comenzó a interesarse por él, quizás por la expectativa de ver si sería buena una relación a su lado, y parecía estar provocando que ella también se arrepintiera.

 

¿Qué podía hacer? No quería herirla ¿Era lo correcto continuar su relación o terminarla? Si dejaba pasar esta oportunidad con su eterno amor platónico ¿Se arrepentiría?

 

Suspiró con pesar sin saber exactamente que hacer.

 

Uno de los cachorros miró la expresión deprimida de su amo y pensó animarlo saltando sobre él repartiendo incontables lamidas en su rostro. Aquello pareció resultar pues Marco soltó una leve carcajada mientras acariciaba la cabeza del cachorro con una triste sonrisa.

 

- Gracias amigo. - le agradeció al cachorro dejándolo junto a sus hermanos en el suelo y se levantó de la banca donde se sentó para descansar. Pensaría en la manera de solucionar sus problemas con Jackie más tarde. - Es hora de volver a casa chicos. - les anunció ajustando sus correas y saliendo del parque en dirección a su hogar.

 

Desde que los cachorros láser fueron creados se convirtieron en su responsabilidad. Marco se encargaba de alimentarlos, asearlos, sacarlos a pasear, limpiar sus necesidades, llevarlos al veterinario e irse a la cama con ellos para que no tuviesen miedo en las noches.

 

Hace poco había agregado entrenarlos a la lista y les enseño trucos básicos como sentarse, ir, venir, detenerse cuando se les ordenaba e incluso hacerse los muertos. Esto se debía a que, después de descubrir los avances de Star con su magia, entendió que debía esforzarse también; así que decidió entrenar a los cachorros pensando que podrían ser una gran ayuda en el futuro.

 

Por ahora jugaban luchaban entre sí; pero por lo menos ya no lanzaban rayos a lo loco. Marco lo sentía un avance.

 

Una vez llegó a casa se enteró por su padre que Star había despertado mientras él no estaba y que su madre le había llevado el almuerzo a la cama, aprovechando para preguntarle algo a puertas cerradas para evitar que nadie las escuchara. Cuando Angie  por fin salió de la habitación Star se encontraba nuevamente dormida. 

 

Marco quiso saber de que habían hablado y trato de preguntárselo a su madre solo obteniendo de respuesta "Fue una charla de chicas". Entendió a la perfección que no le diria nada así que decidió no insistir más por el momento. Tenía cosas más importantes en las que pensar.

 

Ya lo habían secuestrado una vez por lo cual Star tuvo que salvarlo sacrificando su varita. Lo cual desemboco en el robo del libro, la creación de otra varita y en que su mejor amiga estuviera en ese estado. No podía volver a pasar. Él no podía permitir que volviera a pasar.

 

Debía ser más fuerte. Prepararse para lo que sea que fuese a venir. Porque sabía muy bien que algo estaba por suceder, era un presentimiento demasiado intenso y estaba seguro que Star también lo presentía.

 

Ludo había pasado de ser un mal chiste a un enemigo peligroso, lo suficiente para lograr obtener la otra mitad de la varita y robar el libro de hechizos. Sin duda había sufrido un cambio total y eso solo podía relacionarlo con entrenamiento, determinación y sacrificio de su parte. Star debía haberse dado cuenta de esto y comenzó a practicar sus hechizos y a responsabilizarse de sus acciones. No podía quedarse atrás.

 

Se sentó en su escritorio a terminar sus tareas para la próxima semana, ya que a partir de ese día seria su turno de comenzar a prepararse también.

 

 

 

 

 

 

¿Estaba preocupado? Sí.

 

¿Estaba asustado? Sí.

 

¿Estaba a punto de romper la jarra? Sí.

 

Marco decidió dejar de preparar las bebidas por un momento y tomar aire.

 

Estaba demasiado tenso. No había forma de no estarlo si había una criatura mágica evaluando a tu mejor amiga en su habitación que, de llegar a fracasar, tendría que volver a su reino lo cual implicaba no volver a verla nunca más. Sí, no existía forma de no estar tenso.

 

Era increíble que el día anterior se dispusiera a ayudar a su mejor amiga y ahora no pudiese más que brindarle su apoyo.

 

Para variar sus padres salieron desde muy temprano y tuvo que preparar una abundante cena por su cuenta para la evaluadora. La "hada" llamada Baby parecía tener un apetito voraz e insaciable al haber devorado en menos de un segundo la comida que le llevó toda la mañana realizar y aún tenía hambre. Algo le decía que si no seguía llevándole comida podía ocurrir algo muy malo. Tal vez se comiera a Star, aunque no lo creía posible al ser la princesa de Miwni. Tal vez se lo comiera a él, era más posible.

 

Decidió dejar su preocupación de lado y aparentar tranquilidad para no preocupar a Star y llevar las bebidas a la invitada. Tras un breve intercambio de palabras con su mejor amiga decidió regresar a la cocina a preparar unos sándwiches. La cara de la rubia le decía que no se encontraba en mejor estado que el suyo.

 

Marco aun no entendía a plenitud el concepto mágico en el cual Star había crecido; sin embargo, podía comprender que era muy importante para ella aprobar dicha prueba. No solo para permanecer en La Tierra, sino para probarse a sí misma y al resto que era digna de ser la futura gobernante de Miwni.

 

No quiso admitirlo en su momento; pero quizás Star siempre fue más madura que él.

 

Desde que la conoció la vio como una persona impulsiva e infantil que no pensaba antes de hablar. Una chica que llegó a brindarle aventuras aunque eso los pusiera en peligro mortal a ambos en más de una ocasión. Cualquiera pensaría mal de ella por su imprudencia y aun así nadie podía negar que Marco, a pesar de ser un chico brillante y sacar buenas calificaciones, fuera un inútil en lo que se refería a socializar incluso con sus únicos amigos Alfonzo y Ferguson; mientras que la rubia tenía un sinfín de amigos leales a través de todas las dimensiones.

 

Star había adquirido muchas más experiencias y conocimientos en su corta vida, aplicándolos de tal forma que lograba superar las adversidades que se le venían enfrente y salir victoriosa. Cosa que Marco nunca pudo.

 

Marco temía perder a Star y no solo porque fuera su mejor amiga si no porque, de llegar a tener que regresar a su reino, quizás él volvería a caer en su burbuja de inseguridad al separarse de la única persona con la cual pudo abrirse con total confianza sin temor a ser justado.

 

Por algo Star era su mejor amiga, la consideraba parte de su familia y una parte importante en su vida. La admiraba demasiado.

 

Se detuvo por un momento soltando un pesado suspiro. - ¿Cuando fue que todo se puso tan mal? - soltó en un susurro.

 

Claro que sabía cuándo todo había empezado. Lo que no sabía era como.

 

No, tal vez si lo sabía. Ocurrió por ser débil y dejarse capturar por el enemigo. Por pelearse con su mejor amiga por una cosa sin sentido como un sándwich. Qué ironía, en ese instante se hallaba preparando dicho alimento.

 

Volviendo al tema y en resumen todo se había puesto así de mal cuando fue raptado por uno de los secuaces de Ludo, el cual no se encontraba al servicio del pequeño villano sino de un monstruo con apariencia de lagarto humanoide. Algo así como un "Reptiliano". Un monstruo que a diferencia de Ludo era brillante e inclusive intimidante.

 

Un monstruo al que llamaban Toffee.

 

Sintió una sensación rara en el abdomen. Todavía podía recordar ese día.

 

Flash Back:

Abrió sus ojos algo desorientado. Sintió un ligero dolor en la parte trasera de su cabeza y recordó que, tras discutir con Star e irse a su habitación, el Monstruo Mosca había aparecido de debajo de su cama y lo golpeo en la cabeza con algo pesado. Cuando su vista se enfocó se dio cuenta que se encontraba encerrado en una celda de cristal. Inmediatamente se puso en alerta levantándose de golpe de la silla donde estaba sentado.

- ¡Hey! ¡Sáquenme de aquí! - exigió golpeando con los puños las paredes de la celda, las cuales eran increíblemente resistentes para ser cristal. Comprendió que no podría romperlas de esa manera y que solo se haría daño. - ¡Ludo! ¡¿Qué estas tramando?!

- Ludo no está aquí. - aquella tranquila voz lo hizo girarse sobre sus talones. Frente a él se encontraba un monstruo que jamás había visto antes. No solo fue su apariencia y porte lo que desconcertaron a Marco, sino la presencia misteriosa y seria que emanaba de él. - Marco Díaz, ¿Correcto? Es un placer conocernos por fin.

La confusión y desconfianza no tardaron en invadir su rostro. - ¿Quién eres tú? ¿Para qué me trajiste aquí? ¿Y dónde está Ludo? - pregunto con el ceño fruncido.

- Veo que tienes muchas preguntas. Cuando la princesa llegué para rescatar a su sirviente tendrás tus respuestas.

- No soy su sirviente. Star es mi mejor amiga. - declaro indignado.

- A quien te refieres como tú "mejor amiga" no es más que la descendiente de una de las familias más infames que han existido. - camino alrededor de la celda con un semblante sombrío. - Star Butterfly está destinada a ser una reina igual de tirana que todas sus antecesoras. Pisotear a los que son inferiores es clásico de los Butterfly. Eso quedo claro desde "La Masacre de Los Monstruos", o como lo conocen ellos, el "Día de la Miwnipendencia".

- ¿La Masacre de los Monstruos? - susurró más para sí mismo que porque quisiera una respuesta por parte de Toffee.

En la representación del día de la "Miwninpendencia" que realizó Star en La Tierra él se había dado cuenta de lo injusto que fue esa guerra. Los Miwnianos usaron magia para volverse poderosos y los monstruos no tuvieron oportunidad alguna. Si eso era cierto, ¿Quería decir que en verdad fue una masacre? Un escalofrió lo recorrió ante el pensamiento. Era comprensible el odio de los monstruos por los miwnianos.

Pero ese monstruo con traje elegante estaba equivocado en algo y eso era en Star. La muchacha podía amar luchar contra monstruos; sin embargo, vio la expresión en su rostro cuando se dio cuenta de la injusticia que ocurrió con los monstruos en la representación de dicha guerra. Era una expresión de horror.

- ¡Star no es igual a esas reinas a las que te refieres! - aseguró. - Puede que sea impulsiva y desastrosa; pero ella no es una tirana ni mucho menos una desalmada ¡Ella no será esa clase de reina! - termino por gritarle a su captor todo lo que pensaba. Quizás eso lo llevara a ser asesinado. No le importaba. No permitiría que hablara de su amiga de aquella forma.

Toffee lo miro directamente a los ojos intentando verificando la veracidad en sus palabras. Tras un momento presionó el botón de un interruptor que sacó de su bolsillo para entrar a la celda. Al estar en su presencia Marco retrocedió un poco.

- En lo que respecta a la familia Butterfly me sorprendería que fuese así. - respondió con cierto rencor en la voz. - Aunque de ser cierto que la princesa es diferente dudo que llegue muy lejos. Ponerse en contra de los Butterfly es un suicidio, incluso para un miembro de la familia real.

- ¿Qué quieres decir con eso? - preguntó el moreno sin comprender.

El monstruo le brindo una extraña mirada por unos segundos, la cual Marco no pudo descifrar, y tras volver a su postura firme decidió retirarse. - Traeré algo para que te alimentes. Si mueres de inanición de nada habrá servido capturarte.

Cuando Toffee le dio la espalda Marco aprovechó para intentar atacarlo. No contó con que Toffee fuese más listo y lograra atrapar el brazo del moreno con su cola lanzándolo contra la silla nuevamente. Un pequeño gemido de dolor escapó de los labios de Marco. Antes que pudiera reaccionar el monstruo presionó el segundo botón del interruptor y unas esposas provenientes de la silla aprisionaron sus muñecas.

Tras esto Toffee salió de la celda en silencio ignorando los reclamos del joven. Regresaría más tarde a darle un sándwich y Marco volvería intentar atacarlo para ser una vez más derrotado. Fue entonces cuando el monstruo le brindó las palabras que lo atormentarían hasta ese día “Eres una decepción”. No lo demostró en ese momento; pero le afectaron demasiado.

No supo cuanto tiempo pasa cuando Star llegó a rescatarlo. Sintió un inmenso alivió a la vez que preocupación por lo que podría ocurrir; igual que confusión al verla luchando junto a Buff Frog. Por un momento pensó que tal vez el golpe en la cabeza le estaba afectando; no obstante, rápidamente se dio cuenta de que en verdad Star se había aliado con un monstruo. Fue en ese momento que las palabras de Toffee y el relato de "La Masacre de Los Monstruos" volvieron a su mente. Lo había vivido con Pinzas de Langostas. Sabía que ser malvado no era lo único que podía ser un monstruo. 

Explosiones, golpes, hechizos. La batalla de Star y Buff Frog contra los monstruos era intensa y Marco se sentía impotente al no poder hacer nada más que ser la "damisela secuestrada". Cuando Star tuvo que sacrificar su varita por él se sintió terrible y supo que Toffee tenía razón. Él era decepcionante.

Todo pasó demasiado rápido. Cuando quiso darse cuenta el castillo entero había sido destruido por una inmensa explosión producto de destruir la varita. No había rastros de Toffee ni de sus secuaces por ningún lado. Lo único que quedo fue su chaleco ¿Habrían muerto todos? ¿Toffee, aquel villano tan brillante y calculador, habría muerto así de fácil? Le resultaba un poco difícil creerlo cuando había planeado con tanto detalle aquella estrategia para destruir la varita ¡Destruirla! Hasta ahora todos los monstruos con los cuales se habían enfrentado habían querido obtenerla. Sin duda Toffee no era un villano común y por eso dudaba que estuviese muerto.

Marco sintió una mezcla de rabia y tristeza. Rabia porque no pudo demostrarle a Toffee que no era una decepción ni que estaba equivocado con respecto a Star. Y tristeza porque, aunque no quisiera admitirlo, entendía perfectamente el motivo por el cual se había hecho un villano. Tomaba venganza contra los que lastimaron a su gente.

Ambos, Marco y Star, fueron derrotados más mental que físicamente y buscaron consuelo en un abrazo. Por fortuna no todo se perdió. Su mejor amiga logró recuperar lo que quedaba de su varita, ganaron un nuevo aliado en Buff Frog que consiguió escapar, pudieron volver a ver a sus respectivos padres cuando estos los vinieron a buscar y regresaron a casa con vida.

Fin del Flash Back.

 

Toffee había dejado una marca muy profunda en él durante las pocas horas que pudo conocerlo. De eso Marco era muy consciente. En un principio trato de ignorarlo más su recuerdo perduraba y sus palabras lo motivaban a desmentirlo, a probarse a sí mismo y a los demás que no era una decepción o un inútil, que podía lograr grandes cosas y proteger a los que amaba.

 

Sus pensamientos fueron cortados al ver una ligera gotera en el techo. En un principio creyó que podría tratarse de una tubería rota hasta que una gran explosión hizo temblar la casa. Algo debía estar sucediendo en la habitación de Star y conociendo a la muchacha no debía ser nada bueno. Decidió terminar de preparar los sándwiches e ir a servirlos a esa tal Baby. Después de todo quería saber lo que le ocurriría allá arriba.

 

 

 

Unas horas más tarde:

 

¿Estaba aliviado? Sí.

 

¿Estaba feliz? Sí.

 

¿Estaba sorprendido? Sí.

 

Star no solo aprobó la evaluación y podía quedarse en La Tierra. También logró algo sorprendente, tanto que impresionó incluso a Baby. Sin duda Star práctico arduamente y había dado sus frutos… Literalmente. Demostró ser digna de la varita y una futura gran gobernante al crear un hechizo realmente poderoso.

 

Marco recordó la nueva amistad que ambos tenían con diversos monstruos. Con Buff Frog que les tenía suficiente confianza para dejarles sus hijos a su cuidado y ofrecer su ayuda para ayudarlos a atrapar a Ludo, y con "Los monstruos alternativos" quienes parecían admirar a Star por ser como era.

 

Eso solo le convencía que Star no convertiría en una reina tirana y que podría incluso crear igualdad entre monstruos y Miwnianos. Eso solo le hacía sentirse orgulloso de ella.

 

Con una preocupación menos por fin Star decidió relajarse por su cuenta, degustando de unos nachos en el sofá, obviamente preparados por Marco el cual, a pesar de considerar que había preparado suficiente comida por al menos ese día, no se quejó en preparar aquel platillo favorito para ambos. Claro que los mejores amigos quedaron en seguir entrenando después. Star aún tenía que practicar sus hechizos y Marco debía seguir entrenando y solucionar su situación con Jackie; pero por ahora ver películas mientras comían nachos era una buena forma de pasar el domingo por la tarde y relajarse.

 

Todavía tenían tiempo.

 

 

 

...

 

 

 

Camino alrededor de los árboles practicando los nuevos hechizos que había aprendido mientras era observado por el guardián del Libro de Hechizos. Había costado algunas noches encerrado y varios tarros de pudin hasta que logró conseguir que el hombrecillo azul le dejase ver el libro y le enseñara conjurar hechizos. Al hombrecillo azul parecía ni importarle el hecho de que su nuevo amo fuera un monstruo o un villano, solo lo corregía cada vez que Ludo se equivocaba de paso.

 

En realidad no es que no le importase lo que pudiese ocurrir si aquella diminuta criatura llegara a ser una amenaza para Miwni o el haberse negado a ser rescatado por la princesa. Era solo que Glosarick era un ser al cual no se podía catalogar como bueno o malo. Fue creado para servir al propietario del Libro de Hechizos. Nada más. No importaba si él estaba en contra de algo. No importaban sus ideales o sus propios sueños. Era un sirviente, un objeto, nada más; por lo que resultaba inútil luchar y aprendió con los años a restarle importancia a lo que él mismo pensara.

 

Todos sus propietarios lo usaban con motivos egoístas y por lo regular el trato hacia su persona era malo, por no decir pésimo, podía asegurar incluso que trataban mejor a sus guerricornios que a él. Siempre se creían con la autoridad para decirle como hacer su trabajo, cosa que odiaba si era sincero. No obstante, no iba a negar que echaba de menos a la rebelde princesa Star, más cuando le recordaba tanto a su querida Reina Eclipsa, la única Butterfly que lo dejo ser tal cual era y que siempre lo trato igual a un amigo; pero de eso habían pasado siglos y, de repetirse la misma historia, no era nada inteligente de su parte encariñarse con la muchacha.

 

Mentiría si dijera que no quiso regresar con Star; pero era consciente que tal vez eso era lo que la princesa necesitaba. Ser más independiente y responsable, pensar por su cuenta la manera de solucionar sus problemas, usar su magia al 100% Lo cual estaba seguro que la princesa lograría al verla lograr algo que la mismísima Eclipsa no pudo hacer.

 

- ¡Levitato! – con fuertes palabras Ludo disparo un rayo de la varita que termino por hacer volar por los aires una formación rocosa que se encontraba a unos metros de ellos. – JAJAJA ¡Excelente! – exclamo emocionado. Se giró a mirar a La Araña y La Águila que le servían con una gran sonrisa. – ¡Chicas! ¡Lo conseguí! ¡Ahora nada nos detendrá!

 

Ludo tomo el Libro de Hechizo, subió sobre la espalda de La Araña y La Águila se posiciono tras él. De esa manera avanzaron hasta una antigua prisión abandonada, la cual ahora les servía de base para recolectar maíz en el sótano que poseía. La vegetación que rodeaba la construcción servía para ocultar su ubicación. 

 

Una vez dentro miro a los cientos de monstruos que tenía como prisioneros, a quienes obligaba a moler el maíz que sus ratas lograban robar.

 

- ¡Amo Ludo! – lo llamó uno de sus subordinados y se arrodillo ante él. – Se nos informó que Star Butterfly irrumpió en nuestra antigua guarida hace unos pocos días.

 

- Ya veo, ¡Regresa a trabajar! – le ordenó y el monstruo volvió a su labor. No estaba sorprendido. Buff Frog seguramente le dijo donde estaban. Fue muy buena idea cambiar de lugar luego de que escapara junto con otro monstruo. Debía agradecerle a su varita por haberle advertido con tiempo. – Otra vez tuviste razón. Que inteligente. – alago mirando su varita.

 

Desde que tenía la mitad de la varita y pudo dominar la magia corrupta empezó a recibir instrucciones y recomendaciones de esta telepáticamente. No sabía con exactitud si era la varita la que le hablaba o era su propia locura; pero estaba rindiendo sus frutos, así que no tenía de que quejarse.

 

- ¡Definitivamente nadie nos detendrá! JAJAJAJAJA... Ni siquiera la princesa y de eso me pienso asegurar. – lo último lo murmuro con malicia. El hombrecillo azul lo miró con seriedad. - ¿Ah? - de pronto Ludo miro a su varita con fastidio. - ¡Déjame en paz! ¡No tengo la más mínima intensión de liberarlos! Cuando llegue al poder gobernaré a toda Miwni, a los terribles Miwnianos y a los idiotas monstruos por igual ¡Todos merecen sufrir! ¡Más esa maldita Star Butterfly!

 

Clamando aquello golpeo su varita contra el suelo para luego tranquilizarse. No quería romperla. Solo le molestaba que esta le reclamara a todas horas su trato hacia los demás monstruos ¡No le importaba! Ellos también lo habían humillado y despreciado. Merecían sufrir igual que los Miwnianos. 

 

Subió a una de las torres recorriendo las grandes escaleras y le ordenó a La Águila. - ¡Llévame al Templo de Monstruos! – ante esto el animal batió sus alas emprendiendo el vuelo, llevando a La Araña y a Ludo. - Despídete de tu antigua dueña, Glosarick. - le informó entre risas al guardián del libro mientras planeaba en su mente la manera de deshacerse de una vez por todas de Star Butterfly.

 

Glosarick se mantuvo firme y serio. Sabía que la Reina Moon idearía una manera de recuperarlo, era solo cuestión de tiempo, lo que no sabía era si sería realmente a tiempo. Si sus sospechas eran ciertas y la mano que sujetaba el fragmento de la varita era de quién pensaba entonces todo Miwni estaría en graves problemas. 

 

Cuando quiso darse cuenta se halló así mismo deseando, desde lo más profundo de su corazón, que Star estuviese lista para lo que el destino tuviese preparado.

Notas finales:

PS: Por cierto no olviden seguirme en mis otras redes sociales en especial facebook. Solo envíenme una solicitud de amistad explicando que siguen mi fanfic y los agregaré con gusto nwn

 

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