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¿QUÉ ES LO CORRECTO?

Autor: Murasaki Sensei

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Notas del fanfic:

Como la cantidad de historias sobre esta pareja es escasa y debido a que el fanfic “La Peor Traición”, que es un ToffeexMarco, es uno de mis favoritos decidí crear esta historia. También recomiendo que sigan los fanfics de Minima (https://www.amor-yaoi.com/viewuser.php?uid=20709), creadora del fanfic que menciono al principio. Soy su fan. Sus historias son geniales ;)

 

Y si se lo están preguntando sí, volví a subir el fanfic porque tuve problemas con mi cuenta anterior, espero con esta nueva cuenta todo marche de maravilla.

 

Star vs Las Fuerzas del Mal ni niguno de sus personajes me pertenecen. Son propiedad de Daron Nefcy. 

PS: Con excepción de Rodrerick y Steve ¡Ellos son mis bebés! XD

Notas del capitulo:

Aquí el primer capitulo del primer fanfic que subo a esta plataforma y que será muy muy muy largo XD

Espero les guste ;)

Si tuviera que describir su vida en una sola palabra sería “Alocada”. Y no es que siempre lo hubiese sido. De hecho, si lo pensaba con mayor profundidad, su vida antiguamente podía catalogarla como… aburrida.

 

No fue hasta la llegada de Star Butterfly que todo había dado un giro de 180°. Si para bien o para mal ya era cuestionable.

 

Marco siempre fue un chico reservado, muy estudioso y organizado. Con una extraña manía por la seguridad que lo llevó a tener el apodo de “Chico Seguridad”  por un tiempo. Era una persona insegura y aunque se esforzara por salir de su pequeña burbuja de confort nunca lo conseguía. Así que el conocer a Star, por cientos de problemas que le trajo, también lo motivo a dejar todas sus inseguridades atrás y abrirse con los demás.

 

A ser él mismo. Lo cuál trajo sus frutos.

 

Tenía más amigos, gano su cinta roja en karate, tenía unas mascotas geniales, vivía increíbles aventuras, su mejor amiga era una princesa poseedora de una increíble magia y salía con la chica de sus sueños. Entonces, ¿Cuál era el problema? Simple, fue secuestrado por un hombre lagarto superdotado, la varita de su mejor amiga había sufrido una división y la otra mitad la tenía un antiguo villano que ahora se había vuelto muy peligroso, el Libro de Hechizos junto con Glosarick habían sido robados, Star había empezado a actuar extraña con él, su relación con Jackie no había sido tan fabulosa como había imaginado y el mundo de Star, por no decir el universo, estaban bajo una posible amenaza.

 

- ¿Star? – preguntó tocando por enésima vez. Podía escuchar a su mejor amiga dialogar consigo misma desde el otro lado de la puerta. – Por favor, Star. Déjame pasar. – pidió cansado.

 

Al dejar de escuchar a la rubia de un momento a otro se preocupó, tanto así que divagó entre la idea de tirar la puerta o no. Para su alivió no paso mucho antes de que la puerta se abriera mostrándose ante él la imagen de la chica con un semblante soñoliento, el cabello desarreglado y bolsas bajo los ojos. Se veía terrible.

 

- ¡Wao! ¿Star? ¿No dormiste anoche tampoco?

 

- No puedo, Marco. – contesto frotándose los ojos a la vez que soltaba un bostezo. – Debo perfeccionar mi nuevo hechizo y anotarlo en mi libro.

 

Por supuesto que no se había olvidado de “El Libro de Hechizos de Star Butterfly”. No fue tras muchas noches, luego del fracasado intento de rescatar a Glosarick de ambos que comenzó a escuchar sonidos extraños provenientes de la habitación de la enérgica muchacha. Por un momento pensó que había comenzado a lanzar hechizos dormida de nuevo; pero su sorpresa fue descubrir a Star creando hechizos propios para apuntarlos en una libreta que usaba como sustituto de su libro robado. No le veía nada de malo e incluso la felicito; sin embargo, lo más preocupante era que por mucho que le rogara relajarse y le prometiera que todo saldría bien, que sus padres arreglarían el problema, la princesa seguía desvelándose por las noches para practicar con su magia.

 

Se había tomado la situación muy enserio y Marco temía que se le saliera de las manos.

 

- Star, debes dormir y relajarte. – anunció con firmeza. Notando que la chica aún estaba adormilada y aprovecho para arrebatarle la varita y libreta de sus manos.

 

Cuando la princesa reaccionó fue tarde.

 

- ¡Marco! ¡Devuélvemelas! – exaltada trató de recuperar sus valiosos objetos. El chico fue más rápido y logró encerrarse en su cuarto. - ¡Marco! – lo llamó enojada mientras golpeaba la puerta del chico con sus puños. - ¡No estoy jugando! ¡Esto es muy serio!

 

- ¡Precisamente porque es serio estoy haciendo esto! – le respondió el moreno a través de la puerta.

 

Escondió con cuidado la varita y libreta de Star asegurándose que la muchacha no los encontrara; pero tampoco se lastimasen. Sabía lo importantes que eran para su amiga. Un sonido sordo se escuchó desde el pasillo transmitiéndole un mal presentimiento, al abrir la puerta se encontró a Star de rodillas y, al haberse encontrado recostada sobre la puerta, terminó cayendo de bruces al suelo. Si no llegó a caer y lastimarse fue gracias a los buenos reflejos de su mejor amigo.

 

- ¡Star! ¡¿Estas bien?! – preguntó preocupado.

 

Cuando la chica se percató en la posición en la que se encontraba se apartó con brusquedad del moreno y bajo el rostro. – Estoy bien. Solo estoy cansada. – respondió de forma seca.

 

- Por eso te dije que debías descansar. –  comentó Marco, aliviado de que no fuese nada serio. – Vamos. – trato de tomar su mano para ayudarla a levantarse; no obstante Star la apartó, confundiéndolo.

 

- Estoy bien. – volvió a repetir la rubia con voz opaca. Se puso en pie por su cuenta y extendió su mano ante el muchacho. – Solo devuélveme mis cosas. Las necesito. – exigió.

 

- Necesitas dormir. – reiteró el moreno cruzándose de brazos.

 

Hubo entonces un duelo de miradas. Ninguno quería ceder ante el otro. Las disputas entre ambos habían estado ocurriendo con demasiada frecuencia desde hacía unas semanas. La personalidad obstinada de Star por lo general la hacían salir victoriosa en este tipo de circunstancias; sin embargo, ahora era diferente. Marco se había vuelto más seguro de sí y más decidido en sus decisiones por lo que no se daría a torcer con facilidad. Podrían haber permanecido por horas en esa posición de no ser porque la princesa ya se encontraba demasiado agotada y se tambaleo siendo sostenida de los hombros por el castaño quién volvió a pedirle ir a acostarse. Por mucho que ella tratara de negarse no tenía fuerzas para seguir peleando así que, a regañadientes, accedió a la petición de su amigo.

 

El moreno la llevó a su habitación y la ayudo a recostarse en la cama. Star le pidió dejarla sola; pero Marco insistió en quedarse con ella hasta que se durmiera para asegurarse que sí lo haría. Esto pareció molestarla y en un signo de protesta se giró dándole la espalda. No pasó ni un minuto para que la chica cayera dormida. Marco suspiró tranquilo. Por fin había logrado que Star descansara, solo esperaba que durmiera hasta pasado el mediodía para recuperar sus fuerzas. Se inclinó un poco para verla mejor y se percató de unas notorias marcas de lágrimas en el rostro de la chica. No las había tenido antes, eso quería decir que había llorado mientras estaba acostada ¿Tanto le dolía no poder seguir practicando? ¿La estaba lastimando? Marco se sintió culpable. Quería que su mejor amiga estuviera bien. Sabía lo terrible que había sido para ella perder el Libro de Hechizos y a Glosarick; además de tener su varita fragmentada. Solo quería que se relajase; pero si eso le hacía más mal que bien a Star entonces no sabía lo que tenía que hacer. En primer lugar ¿Hacia lo correcto al obligarla a descansar cuando podía desatarse una guerra en su mundo en cualquier momento? Empezaba a arrepentirse de su decisión.

 

Al menos podía ayudarla a estar más cómoda mientras dormía, así que le quito las botas y la vincha con cuernos a la princesa para luego cubrirla con las sábanas. Lo que menos quería es que pescase un resfriado. Star ya tenía suficientes preocupaciones. Asegurándose de no hacer ruido salió de la habitación de la chica rumbo a la cocina.

 

Mientras desayunaba con sus padres decidió comentarles sobre la situación de Star y les pidió que la dejasen descansar hasta tarde. No debió insistir mucho, los Señores Díaz adoraban a la muchacha y su madre estaba incluso dispuesta a prepararle una comida saludable cuando despertara.

 

Marco estaba agradecido de tener una familia tan comprensiva y cariñosa.

 

 El resto del día pasó relativamente normal hasta que una llamada por celular lo cambio por completo.  

 

- ¿Quedamos en vernos hoy? – preguntó entre confundido y nervioso.

 

Habían pasado dos semanas desde iniciada su relación formal con su amor de infancia Jackie Linn Thomas. De hecho, había iniciado el mismo día que el Libro de Hechizos fue robado, en qué Star casi muere y en que todo se había salido de control. Si bien se sentía en las nubes por salir con la atractiva joven, la preocupación por su amiga y la amenaza latente traían a su cerebro distraído las 24 horas prestándole poca atención a la ojimarino y teniendo poco tiempo para estar con ella. Sin duda no fue el mejor momento para empezar una relación.

 

– Lo siento. Lo olvide por completo. – se disculpó apenado por hacer esperar a la joven por casi una hora en su punto de encuentro.

 

- Marco, si no quieres verme solo dímelo. – contestó Jackie con la voz algo decaída desde el otro lado del celular.

 

- ¡No! ¡No es eso! Es… Están ocurriendo tantas cosas que yo… Lo siento. – se llevó una mano al rostro ante la frustración de no poderle cumplir a Jackie como esta se merecía ¿Acaso no había esperado este momento durante toda su vida? ¿Por qué lo estaba desperdiciando? Se sentía un tonto.

 

- No estoy molesta. Entiendo que debes estar muy preocupado desde lo que le paso a Star. – respondió comprensiva. – Es tu mejor amiga. También estaría preocupada si algo le sucediera a mi mejor amiga o amigo. Es solo que siento que tú…… Marco, ¿Realmente te gusto?

 

- ¡¿Qué?! – el muchacho se exaltó ante esa pregunta. - ¿Por qué preguntas eso? Yo… - algo dentro de sí mismo lo detuvo. No se sentía capaz de contestar a esa pregunta. – Jackie yo…

 

- Está bien. No importa. – lo interrumpió con voz resignada. – Hablaremos mejor cara a cara. Nos vemos en clase. Hasta pronto, Marco. – tras aquellas palabras la llamada finalizo.

 

¿Realmente no importaba? ¿Era que a ella no le importaba o era al propio Marco a quién no le importaba en realidad? Había pasado tantos años enamorado de Jackie, mirándola a la distancia, deseando ser algo más que simples conocidos. Solo cuando Star llegó y lo ayudo a librarse de esa inseguridad que lo caracterizaba fue cuando consiguió interactuar con la joven skybord al punto de confesarle sus sentimientos y establecer una relación romántica. No obstante, los acontecimientos recientes lo tenían priorizando otros asuntos. No, quizás no era eso, sino que se había empezado a dar cuenta que estar con Jackie no era como lo imaginaba. Siempre la vio como alguien inalcanzable, como en una especie de diosa, nunca la miró como a una igual y ahí estaba el problema. No se fijó en sus gustos, sus pasatiempos, su manera de pensar y ver el mundo. Había descubierto que eran muy diferentes. No se sentía en tanta confianza con ella como para hablarle acerca de sus problemas, pensamientos o gustos. Al final parecía ser que solo se había hecho una falsa ilusión de Jackie. Volverse pareja había sido demasiado apresurado, después de todo a la rubia le gustaba otro muchacho hasta hace poco y no fue cuando confesó lo que sentía por ella que Jackie comenzó a interesarse por él quizás por la expectativa de ver si sería buena una relación con Marco.

 

¿Qué podía hacer? No quería herirla ¿Era lo correcto continuar su relación o terminarla? Si dejaba pasar esta oportunidad con Jackie ¿Se arrepentiría?

 

Uno de los cachorros miró la expresión deprimida de su amo y pensó animarlo saltando sobre él a la par que le repartía incontables lamidas sobre su rostro. Aquello pareció resultar pues Marco soltó una leve carcajada mientras acariciaba la cabeza del cachorro con una triste sonrisa.

 

– Gracias amigo. – le agradeció al pequeño. Dejó al cachorro junto a sus hermanos en el suelo y se levantó de la banca donde se había sentado para descansar. Solucionaría sus problemas con Jackie más tarde. – Es hora de volver a casa chicos. – les anunció a los perritos ajustando sus correas y saliendo del parque en dirección a su hogar.

 

Desde que los cachorros laser fueron sido creados se convirtieron en su responsabilidad. Marco se encargaba de alimentarlos, asearlos, sacarlos a pasear, limpiar sus necesidades, llevarlos al veterinario e irse a la cama con ellos para que no tuviesen miedo en las noches. Hace poco había agregado entrenarlos a la lista. Les había enseñado trucos básicos como sentarse, girar, venir, detenerse cuando se les ordenaba e incluso hacerse los muertos. Aun así no fue hasta descubrir los avances de Star con su magia que entendió debía hacer lo mismo e incrementar sus mandatos. Estaban creciendo mucho. El moreno no dudaba en que serían perros grandes y, con un buen entrenamiento, una gran defensa. Por ahora jugaban luchaban entre sí y no controlaban del todo la dirección en la que debían disparar; pero por lo menos ya no lanzaban rayos a lo loco.

 

Marco lo sentía un avance.

  

Una vez llegó a casa se enteró por su padre que Star había despertado y su madre le había llevado el almuerzo a la cama. Luego de haber almorzado la rubia trató de buscar sus objetos; pero fue cuando la Señora Angie la detuvo pidiéndole hablar sobre un asunto privado y, aunque la princesa se negó en un principio, habían tenido una seria charla bajo llave. De esa forma Rafael Díaz no pude enterarse de nada. Cuando la mujer por fin salió de la habitación Star se encontraba nuevamente dormida y Angie pidió que no la molestaran. Marco quiso preguntar de que habían hablado a su madre; pero ella le dijo la simple frase de “Fue una charla de chicas” y dejo el asunto concluso.

 

Sin duda su madre le estaba escondiendo algo. Decidió restarle importancia por el momento, había mucho que hacer mañana y se había estado mentalizando al respecto. Ya lo habían secuestrado una vez por lo cual Star tuvo que salvarlo sacrificando su varita, lo cual desemboco en el robo del libro, la creación de otra varita y en que su mejor amiga estuviera en ese estado. No podía volver a pasar. Debía ser más fuerte, prepararse para lo que sea que fuese a venir, porque sabía muy bien que algo estaba por suceder.

 

Ludo había pasado de ser un mal chiste a un enemigo peligroso, lo suficiente para lograr obtener la otra mitad de la varita y robar el libro de hechizos. Sin duda había sufrido un cambio total y eso solo podía relacionarlo con entrenamiento, determinación y sacrificio de su parte. Star debía haberse dado cuenta de esto y comenzó a practicar sus hechizos, a ser más responsable de sus acciones y madurar. No podía quedarse atrás.

 

Se sentó en su escritorio a terminar sus tareas. A partir de mañana seria su turno de empezar a entrenar también.

 

 

 

 

 

 

Estaba preocupado? Sí.

 

¿Estaba asustado? Sí.

 

¿Estaba a punto de romper la jarra? Sí.

 

Marco decidió dejar de preparar las bebidas por un momento y tomar aire. Estaba demasiado tenso. No había forma de no estarlo si había una criatura mágica evaluando a tu mejor amiga que, de llegar a fracasar, tendría que volver a su reino lo cual implicaba no volver a verla nunca más. Sí, no existía forma de no estar tenso.

 

Para variar sus padres salieron desde muy temprano y tuvo que preparar una abundante cena por su cuenta para la evaluadora. La “hada” llamada Baby parecía tener un apetito voraz e insaciable al haber devorado en menos de un segundo la cena que le llevó toda la mañana realizar y aún tenía hambre. Algo le decía que si no seguía llevándole comida podía ocurrir algo malo. Tal vez se comiera a Star aunque no lo creía pues era la princesa de Miwni, o talvez se lo comiera a él, era más posible. Decidió dejar su tensión de lado para no preocupar a la muchacha y aparentar tranquilidad al llevar las bebidas a la invitada. Tras un breve intercambio de palabras con la rubia decidió regresar a la cocina a preparar unos sándwiches. La cara de Star le decía que no se encontraba en mejor estado que el suyo.

 

Marco aun no entendía a plenitud el concepto mágico en el cual su mejor amiga había crecido; no obstante, podía comprender que era muy importante para ella aprobar dicha evaluación. No solo para permanecer en La Tierra sino para probarse a sí misma y al resto que no era una inútil. Que era digna de ser la futura gobernante de Miwni.

 

No quiso admitirlo en su momento; pero quizás Star siempre fue más madura que él. Desde que la conoció la vio como una persona impulsiva e infantil, que no pensaba antes de hablar, una chica que llegó a brindarles aventuras aunque eso los pusiera en peligro mortal a ambos en más de una ocasión. Cualquiera pensaría mal de ella y aun así nadie podía negar que, a pesar de ser Marco un chico brillante y sacar buenas calificaciones, fuera un inútil en lo que se refería a socializar incluso con sus dos amigos Alfonso y Férguson mientras que la rubia tenía un sinfín de amigos leales a través de todas las dimensiones. Star había adquirido muchas más experiencias y conocimientos en su corta existencia, aplicándolos a su vida de tal forma que lograba superar las adversidades que se le venían enfrente y salir victoriosa. Cosa que Marco no pudo hasta la llegada de la chica.

 

Marco temía perder a Star y no solo porque si no porque, de llegar a tener que regresar a su reino, quizás volvería a caer en su burbuja de inseguridad al separarse de la única persona con la cual pudo abrirse con total confianza sin temor a ser justado. Por algo Star era su mejor amiga, la consideraba parte de su familia y parte importante en su vida.

 

- ¿Cuando fue que todo se puso tan mal? – soltó en un susurro.

 

Claro que sabía cuándo todo había empezado. Lo que no sabía era como. No, tal vez si lo sabía. Ocurrió por ser débil y dejarse capturar por el enemigo. Por pelearse con su mejor amiga por una cosa sin sentido como un sándwich. Qué ironía, en ese momento se hallaba preparando dicho alimento. Volviendo al tema y en resumen todo se había puesto así de mal cuando fue raptado por uno de los secuaces de Ludo, el cual no se encontraba al servicio del pequeño villano sino de un monstruo con apariencia de lagarto humanoide. Algo así como un “Reptiliano”. Un monstruo que a diferencia de Ludo era brillante e inclusive intimidante. Un monstruo al que llamaban Toffee.

 

Sintió una sensación rara en el abdomen. Todavía podía recordar ese día.

 

Flash Back:

Abrió sus ojos algo desorientado. Sintió un ligero dolor en la parte trasera de su cabeza y recordó que, tras discutir con Star e irse a su habitación, el Monstruo Mosca había aparecido de debajo de su cama y lo golpeo en la cabeza con un objeto pesado. Quizás un libro de su repisa.

 

Al enfocar su vista pudo notar que se encontraba encerrado en una celda de cristal. Inmediatamente se puso en alerta.

 

- ¡Hey! ¡Sáquenme de aquí! – exigió Marco golpeando con los puños las paredes de la celda, las cuales eran increíblemente resistentes. Comprendió que no podría romperlas de esa manera y que solo se haría daño. - ¡Ludo! ¡¿Qué estas tramando?!

 

- Ludo no está aquí. – aquella tranquila voz lo hizo girarse sobre sus talones. Frente a él se encontraba un monstruo que jamás había visto antes. No solo fue su apariencia y porte lo que desconcertaron a Marco, sino la presencia misteriosa y seria que emanaba de él. – Marco Díaz, ¿Correcto? Es un placer conocernos por fin.

 

- ¿Quién eres tú?  ¿Para qué me trajiste aquí? ¿Y dónde está Ludo? – pregunto sin contestar a su pregunta o a su peculiar saludo. Ese tipo no le daba confianza.

 

- Veo que tienes muchas preguntas. Cuando la princesa llegué para rescatar a su sirviente tendrás tus respuestas.

 

- No soy su sirviente. Star es mi mejor amiga. – declaro el chico enojado.

 

- A quien te refieres como tú “mejor amiga” no es más que la descendiente de una de las familias más infames que han existido. – camino alrededor de la celda con un semblante sombrío. – Star Butterfly está destinada a ser una reina igual de tirana como todas sus antecesoras. Pisotear a los que son inferiores es clásico de los Butterfly. Eso quedo claro desde “La Masacre de Los Monstruos”, o como lo conocen ellos, el “Día de la Miwnipendencia”.

 

- ¿La Masacre de los Monstruos? – susurró más para sí mismo que porque quisiera una respuesta de Toffee.

 

En la representación del día de la “Miwninpendencia” que realizó Star en La Tierra él se había dado cuenta de que fue injusto. Los Miwnianos usaron magia para volverse poderosos y, al ser un mayor número, los monstruos no tuvieron oportunidad. Aquello era… Injusto. Entendía muy bien el odio de los monstruos por los miwnianos.

 

Pero ese monstruo con traje elegante estaba equivocado en algo y eso era en Star. La muchacha podía amar luchar contra monstruos; sin embargo vio la expresión en su rostro cuando se dio cuenta de la injusticia que ocurrió con ellos en la representación de dicha guerra. Era una expresión de horror. 

 

- ¡Star no es como esa reina que los invadió! – aseguró. - Puede que sea impulsiva y desastrosa; pero ella no es una tirana ni mucho menos una desalmada ¡Ella no será esa clase de reina! – termino por gritarle a su captor todo lo que pensaba. Quizás eso lo llevara a ser asesinado. No le importaba. No permitiría que hablara de su amiga de aquella forma.

 

Toffee lo miro directamente a los ojos. Como si estuviese verificando la veracidad en sus palabras. Tras un momento entro a la celda para hablarle al muchacho cara a cara. Al estar en su presencia el moreno retrocedió un poco.

 

- En lo que respecta a la familia Butterfly me sorprendería que fuese así. – respondió con cierto rencor en la voz. – Aunque de ser cierto dudo que llegue muy lejos. Ponerse en contra de los Butterfly es un suicidio. Incluso para un miembro de la familia real.

 

- ¿Qué quieres decir con eso? – preguntó el moreno sin comprender.

 

El reptiliano le brindo una extraña mirada por unos segundos la cual Marco no pudo descifrar y tras volver a su postura firme comenzó a retirarse del lugar.

 

– Traeré algo para que comas. Si mueres de inanición de nada habrá servido capturarte.

 

Cuando el monstruo se dio la espalda Marco intentó atacarlo. Toffee fue más listo y logro atrapar su muñeca con su cola, sorprendiendo al moreno antes de lanzarlo contra la silla nuevamente y activar un interruptor oculto en su saco. Antes de que Marco se diese cuenta unas esposas provenientes de la silla aprisionaron sus muñecas. Tras esto el reptiliano salió de la celda en silencio ignorando los reclamos del joven.

  

Cuando Star llegó a rescatarlo sintió un inmenso alivió a la vez que preocupación. Le pareció extraño ver a la chica luchando junto a Buff Frog. Por un momento pensó que tal vez el golpe en la cabeza le estaba afectando; no obstante, rápidamente se dio cuenta de que no era así y que en verdad Star se había aliado con un monstruo.

 

Fue en ese momento que las palabras de Toffee y el relato de “La Masacre de Los Monstruos” volvieron a su mente. Lo había vivido con Pinzas de Langostas. Sabía que ser malvado no era lo único que podía ser un monstruo. Ellos también sentían y tenían ambiciones como cualquier persona. De hecho, podía ser justificable el hecho de que atacasen a los Miwmianos cuando estos les habían arrebatado su hogar a la fuerza. Se arrepintió profundamente de haberlos prejuiciado también.

 

Explosiones, golpes, hechizos. La batalla de Star y Buff Frog contra los monstruos era intensa y Marco se sentía impotente al no poder hacer nada más que ser la “damisela secuestrada”. Cuando Star tuvo que sacrificar su varita por él se sintió terrible y supo que Toffee tenía razón. Él era decepcionante.

 

Todo pasó demasiado rápido y cuando quiso darse cuenta el castillo entero había sido destruido por una inmensa explosión. No había rastros de Toffee ni de sus secuaces por ningún lado. Lo único que quedo fue el chaleco del reptiliano ¿Habrían muerto?  ¿Toffee, aquel villano tan brillante y calculador, habría muerto así de fácil? Le resultaba un poco difícil creerlo cuando había planeado con tanto detalle aquella estrategia para destruir la varita ¡Destruirla! Hasta ahora todos los monstruos con los cuales se habían enfrentado habían querido obtenerla. Sin duda Toffee no era un villano común y por eso dudaba que estuviese muerto.

 

Marco sintió una mezcla de rabia y tristeza. Rabia porque no pudo demostrarle a Toffee que era un digno oponente. No pudo probarle que no era una decepción ni que estaba equivocado con respecto a Star. Y tristeza porque, aunque no quisiera admitirlo, entendía perfectamente el motivo por el cual se había hecho un villano. Tomaba venganza contra los que lastimaron a su gente. 

 

Ambos, Marco y Star, fueron derrotados más mental que físicamente y buscaron consuelo en un abrazo. Por fortuna no todo se perdió, su amiga logró recuperar su varita aunque fragmentada y pudieron regresar a casa con vida. Además, ganaron un nuevo aliado en Buff Frog.

 

Fin del Flash Back

 

 

Toffee había dejado una marca muy profunda en él durante las pocas horas que pudo conocerlo. De eso Marco era muy consciente. En un principio trato de ignorarlo más su recuerdo perduraba y sus palabras lo motivaban a desmentirlo, a probarse a sí mismo y a los demás que no era una decepción o un inútil. Que era un guerrero.

 

Sus pensamientos fueron cortados al ver una ligera gotera en el techo. En un principio creyó que podría tratarse de una tubería rota hasta que una gran explosión hizo temblar la casa. Algo debía estar sucediendo en la habitación de Star y conociendo a la muchacha no debía ser nada bueno. Decidió terminar de preparar los sándwiches e ir a servírselos a esa tal Baby. Después de todo quería saber lo que le ocurriría a su amiga.

  

¿Estaba aliviado? Sí.

 

¿Estaba feliz? Sí.

 

¿Estaba sorprendido? Sí.

 

Star no solo aprobó la evaluación y podría quedarse sino que había logrado algo sorprendente. Jamás apreció tal desempeño como ese antes. Sin duda Star práctico arduamente y logró frutos. Demostró ser digna de la varita y una futura gran gobernante al crear un hechizo realmente poderoso. El muchacho también recordó la nueva amistad que ambos tenían con Buff Frog y la confianza suficiente que les tenía al punto de cuidar de dejar a sus hijos a su cuidado una vez. De cómo el monstruo se prestó a ayudarlos a atrapar a Ludo y como conocieron a "Los monstruos alternativos" quienes parecían admirar a Star por ser como era.

 

No le cabía duda que su amiga no se convertiría en una reina tirana y que podría incluso crear igualdad entre monstruos y Miwnianos.

 

Marco se sentía muy orgulloso de ella.

 

Con una preocupación menos por fin la rubia se encontraba relajándose, degustando de unos nachos en el sofá, obviamente preparados por Marco el cual a pesar de considerar que había preparado suficiente comida por al menos ese día no se quejó en preparar aquel platillo favorito para ambos. Claro que los mejores amigos quedaron en seguir entrenando después. Star aún tenía que practicar sus hechizos y Marco debía seguir entrenando en su clase de karate, por no hablar de seguir con el entrenamiento de los cachorros y solucionar su situación con Jackie; pero por ahora ver películas mientras comían nachos era una buena forma de pasar la tarde y relajarse.

 

Todavía tenían tiempo.

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