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THE ORDER OF THE FACTORS - YOONMIN por hanjungae

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Notas del capitulo:

Esta historia se me ocurrio mientras esperaba a que cargara una pelicula que debia de ver para un trabajo, y pense... ¿porque no? Y antes de que me diera cuenta estaba escribiendo a la velocidad de la luz, se que tengo que actualizar BYFILWM, pero lo hare pronto.

Los capitulos de esta historia seran cortos, (eso espero) <3

¿Disfruten? :D

PD: otras parejas de BTS tambien apareceran. :) XOXO

Min YoonGi siempre había sido la misma clase de persona desde que tenía memoria, un poco grosero con todos a su alrededor, a veces un poco cruel con sus palabras y de vez en cuando demasiado silencioso, y distante como para que alguien se animara lo suficiente en acercársele; ya que por lo general gran parte del tiempo mantenía esa expresión indescifrable que asustaba a más de uno. Por ende, era extraño que alguien entrara a su vida tan fácilmente, incluso él ponía infinitas trabas para que nadie nunca se aproximara lo suficiente, y quienes hoy en día se hacían llamar sus amigos, él no los consideraba como tal, solo eran molestas personas que no se despegaban de su lado a pesar de lo altanero y maleducado que podía llegar a ser, sin embargo, ellos seguían allí persiguiéndolo como si tuviera en realidad algo interesante que aportarles, lo cual según YoonGi era un completo imposible.


Pero con el pasar de los años había descubierto algo, no importaba que tan horrible fuera con la gente, estos siempre veían algo en él que en realidad no existía, y por ende, era tan popular con las chicas aunque a duras penas les dirigía la mirada. No obstante, estaba seguro de que casi todas las chicas de la escuela se le habían confesado ya, y a todas las había rechazado hasta hacerlas llorar, a pesar de ello, más y más féminas seguían apareciendo día tras día a decirle cuanto lo amaban, pero ese viernes la situación era completamente distinta a las que alguna vez hubiera experimentado.


Jung Hoseok le había entregado un papel después del primer receso, en el cual con una hermosa caligrafía alguien desconocido, le indicaba con delicadeza que se reunieran en la azotea del edificio principal, en un principio pensó en botar aquella petición a la basura, porque ya intuía de que se trataría, tan solo sería la repetitiva charla de casi todas las semanas, lo único que cambiaba era el rostro de la persona que se le declaraba, no obstante, de alguna manera esa perfecta letra le había llamado la atención en exceso, asi que dejándose llevar por algo tan minúsculo terminó guardándola en un rincón de su cuaderno de matemáticas, y justo cuando llego el segundo receso había ido a ese lugar tal y como esa persona se lo solicitaba, pero ahora allí de pie bajo el intenso calor de la tarde se arrepentía de ello con creces. 


—   Me gustas. — fue lo único que salió de los labios rojizos del hermoso chico que se hallaba frente a él en esos momentos. Si, sin duda alguna esa voz era la de un chico, este tenía su cabello tinturado de rosado pastel, y sus intensos ojos negros estaban clavados sobre su rostro imperturbable, a pesar de sentirse bastante incomodo con lo que estaba ocurriendo no era capaz de alejar su vista de su belleza. Porque YoonGi no podía negar que nunca antes había visto a alguien tan atractivo en su jodida vida. Y para rematar, era la primera vez que un estudiante hombre se le declaraba.


Podía notar por su uniforme que era un estudiante de segundo año ya que el color de su corbata de cuadros era azul, mientras los de primero y tercer año la tenían verde y roja respectivamente. Aquel chico llevaba sobre la camisa blanca un suéter rosa claro de zíper, y sobre este la chaqueta negra que todos debían llevar. De esa manera se veía tan dulce aunque fuera contradictorio en la cabeza de Min YoonGi, pero ese hombre a solo unos pasos de él era demasiado, como un ángel caído por el cual no deseaba sucumbir en la perdición.


—   ¿Y eso porque se supone que debe de importarme? — inquirió finalmente el de cabellos negros azabache, cruzándose de brazos. Su voz ronca y  casi frívola dejo estupefacto al menor, pero probablemente lo que más le dolió fue la vil indiferencia de sus palabras.


—   Porque quiero tener una oportunidad contigo. — respondió el chico haciendo un puchero que lo obligo a encarnar una de sus cejas, bastante extrañado con su actitud.


—   Mira, enano…


—   Jimin, mi nombre es Park Jimin.


—   Ok, Park. — repitió con amargura, incluso fue inevitable que pusiera sus ojos en blanco. — Escucha, ¿Qué te hace pensar que te daría una oportunidad cuando he rechazado a tantas personas antes de ti? ¿No crees que tienes demasiada fe en ti mismo?


—   Quizás un poco, pero sé muy bien que soy diferente a todas esas personas, yo realmente te quiero, no por como luces, si no por lo que eres…


—   Aun asi, realmente no me interesa. — suspiro el mayor completamente hastiado con la situación. — Puedes seguir enamorado de mí o lo que sea, sinceramente me da exactamente lo mismo, si quieres puedes tener este amor unilateral donde idealizas algo que definitivamente no soy, porque créeme no me conoces lo suficiente como para decir que me quieres. — se rio ante eso último, ni siquiera recordaba haber visto a ese tal Park Jimin por los pasillos, a decir verdad su entorno le traía sin cuidado, podía estarse acabando el mundo y al le valdría una mierda, por ello era bastante probable que ni siquiera se acordara de los nombres de sus compañeros de clase. — Realmente puedes hasta tocarte pensando en mí, me es indiferente lo que hagas; pero si quieres que te sea sincero, y como tu Sunbae, te aconsejo que no malgastes tu tiempo pensando en mí.


—   ¿Entonces, al menos puedo ser tu amigo? — insistió Jimin mordiéndose el labio inferior con angustia, podía notar en sus ojos como le había afectado sobre manera sus palabras, YoonGi estaba totalmente seguro de que si decía algo más el de segundo año se echaría a llorar desconsoladamente, y eso a él la verdad no le haría cambiar de opinión.


—   Gracias, pero no, gracias.


—   ¿Realmente no puedo ni siquiera hacer el intento para que te enamores de mí?


—   Eres libre de hacer lo que quieras, Park. Tan solo te recomiendo que no malgastes tus energías, es inútil si sabes que el resultado será exactamente el mismo, el orden de los factores no altera el producto, ¿Sabes eso, verdad?    


—   Sí, pero eso no se aplica siempre a la vida cotidiana. — le refuto con una sonrisa victoriosa que YoonGi no comprendió del todo hasta que escucho: —  Ya que la ejecución de dos acciones puede tener un resultado diferente según el orden en el que se realicen.


El de cabellos negros dejo escapar un bufido de indignación ante sus palabras, negó con su cabeza anonadado con la extraña personalidad de Park Jimin, y sin molestarse en despedirse o decirle algo más al respecto, se marchó de ese lugar con la amarga sospecha en su conciencia de que ese chico no se rendiría tan fácil.


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Cuando las clases acabaron, Kim TaeHyung esperaba con impaciencia en aquel pasillo del último piso del edificio principal donde estaban los laboratorios de química, y unas escaleras que conducían a la terraza. Observaba su celular de tanto en tanto, y resignado con la tardanza de la persona que ansiaba ver desde hacía un buen rato, decidió bajar las escaleras con las intenciones de marcharse a la biblioteca a impartir su primera clase de Química, dado que había accedido a ser el tutor de  un chico de primer año solo para ganarse puntos extra en la materia, y asi mismo su beca aumentara un poco más; porque realmente necesitaba esa ayuda.


En el instante, en el que sus pies se detuvieron en el quinto piso, aquel rostro familiar se plantó en todas sus narices con una amplia sonrisa que le acelero el corazón aun cuando trataba de mantenerse inmutable a su presencia.


—   Lo siento, lo siento, TaeTae. — se excusó una y otra vez Jung Hoseok, rodeando su cintura con sus brazos, devolviéndole con ese pequeño gesto la alegría que se había esfumado en su sistema al creer que lo había dejado plantado por enésima vez esa semana.


—   Está bien, te perdono. — susurro el más alto apartándolo con delicadeza para posar sus cálidas manos sobre las mejillas sonrojadas del mayor, el cual se le quedo viendo con ternura, y con cierto temor a un rotundo rechazo le planto un casto beso en la frente.


Habían decidido empezar a salir algunos meses atrás, tenían una bonita relación, aunque a decir verdad no habían avanzado demasiado desde que esto entre ellos había dado inicio, a duras penas se tomaban de las manos cuando estaban solos por completo, y TaeHyung estaba seguro de que las veces en las que sus labios se habían tocado no habían pasado de ser más de dos. Principalmente, porque a su querido novio no le agradaba la idea de ser cariñosos en público, incluso su familia seguía creyendo que eran buenos amigos, sus amigos no tenían idea de cuánto se querían, ni mucho menos todos a su alrededor, por ende siempre se veían a escondidas, lo cual llegaba a ser bastante agotador. Pero no era como si TaeHyung asi lo quisiera, la verdad si por el fuera posible gritaría a los cuatro vientos todo lo que sentía por Hoseok, no obstante, a este último aun no sentía preparado para admitir al universo entero que estaba saliendo con un hombre, y no una mujer como se supone debía de ser.


—   Realmente te extrañe demasiado, Hyung.


—   Yo también… — susurro su novio con una brillante sonrisa que TaeHyung le  devolvió instantáneamente. — Aunque logre verte un poco en el primer receso.


—   No es lo mismo, porque no puedo tenerte entre mis brazos como me gustaría.


—   ¡Tonto! — farfullo Hoseok con unas risitas nerviosas antes de reposar su rostro en el pecho del menor, el cual no se detuvo a acunarlo con tanto cariño que sentía la felicidad en su máxima expresión con solo ese simple contacto. — Oye, sobre la nota que me diste para YoonGi…  


—   ¿Qué pasa?


—   ¿Quién se la envió?


—   Un conocido. — mintió con naturalidad encogiéndose de hombros como si no fuera el gran asunto, pero si YoonGi no se había ido por todos lados soltando la lengua sobre Jimin y su enamoramiento absurdo por alguien que ni le dirigía el saludo, él sentía que tampoco debía de hacerlo. 


—   Pues ese conocido lo puso de un humor de perros, se suponía que saldríamos a celebrar el cumpleaños de SeokJin, y se ha negado rotundamente porque por mi culpa tuvo a alguien más declarándosele. ¿Quién fue? YoonGi menciono a un él y no una ella, realmente tengo mucha curiosidad… ¿Un compañero de tu salón? ¿Park Jimin? ¿Kim NamJoon? ¿Woo JiHo? ¿Choi JunHong?


—   Algún día te lo diré, ¿vale? — ronroneo TaeHyung con una despampanante sonrisa que Hoseok no pudo compartir, dado que deseaba con todo su ser saber quién había sido el que se le había declarado en esta ocasión a YoonGi, y el silencio que su novio estaba guardando no le gustaba en los mas mínimo.


—   ¿No estarás detrás de YoonGi, verdad? — murmuro el de cabellos casi cenizos con el ceño notablemente fruncido, alejándose unos cuantos centímetros del menor para encararlo, y este último quedo anonadado con su extraña pregunta.


—   ¿Cómo podría? ¿Acaso no estoy contigo? ¡Nunca te seria infiel, Hyung! ¡Y menos con YoonGi Sunbae!


—   No sé si debería creerte.


—   Estas pensando demasiado, mis ojos solo pueden verte a ti, y mi corazón solo te pertenece a ti. — le recordó mientras le plantaba dulces besos en todo su rostro, y en el momento en que se detuvo cerca de los labios de su novio, este tomo una distancia prudente, rechazándolo con sutileza, una que comenzaba a volverse demasiado evidente. — Debería irme, se está haciendo tarde para mi tutoría, te quiero.


—   ¡Yo también te quiero! — escucho segundos después de que hubiera desaparecido de la vista de Hoseok al correr con prisa por las escaleras, pero lo había ido tan fuerte y claro que el latido de su corazón se volvió alocado, dejándolo casi sin aliento cuando se detuvo en el primer piso donde aún quedaban varios estudiantes listos para marcharse a sus clubs deportivos.


Ando unos cuantos minutos por los jardines con una sonrisa de oreja a oreja que nadie lograría borrar de su rostro, saludo a uno que otro conocido, y finalmente se detuvo en la acogedora biblioteca, en donde tal y como esperaba se encontró con un chico de cabellos castaños y dulce sonrisa, sentado en aquella mesa junto al ventanal como habían acordado por meros mensajes de texto.


—   ¿Jeon JungKook, verdad?


—   Si.


—   Soy Kim TaeHyung, tu tutor. — dijo extendiendo una de sus manos, JungKook de inmediato se puso en pie y la tomo con una expresión traviesa que no supo cómo interpretar.


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