Amor Yaoi
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Vale La Pena

Autor: KatsumiWon2

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Notas del fanfic:

Amor yaoi es como mi casa, no puedo no subir algo. Practicamente empece aca asi que, veremos como va. Lo subo a wattpad para quien le guste màs. 

 

 

 

Prólogo    

 

A sus diez años, supo que quería ser un jugador de fútbol. Cuando lo jugaba con su padre se trataba más que un juego, era una competencia, sentía la adrenalina en correr, en tomar la pelota, esquivar a sus hermanos y patear y ¡Gol! La alegría de ganar un partido duraba días. Supo que allí encaja.

Pero fue un trabajo duro porque era un cambiaformas lobo y era más fuerte que un humano. Tuvo que aprender a controlar su fuerza con mucho más determinación que algún otro cambiaformas si quería formar parte de un equipo de fútbol.

A los trece años se unió a un club y al equipo de fútbol del colegio superior, teniendo la posición mediocampista y eso le encantaba. Ayudar a la defensa y delantera, la creación de jugadas que hacían interferencia el juego del equipo contrario. Todo era estimulante, tenia absoluta concentración en la cancha y nada ni nadie iba arruinar eso.

Y menos un vampiro rockanrolero con pinta de emo y que por cosas del destino era su compañero.

¿Por qué tenia que ser uno de esos pocos sobrenaturales que encontraban a sus compañeros en tan temprana edad?

¿Y porque no pudo ser una chica? No le gustaban las chicas pero no había hecho mucho hincapié en el tema porque simplemente las chicas venían con su sueño de ser un jugador de fútbol. No había lugar para un futbolista gay, no importa cuan bueno eras.

A los diecisiete años apareció Evan en el primer día de clase y había olido su aroma. Exquisito, otoño, peligroso pero que hacia a su lobo despertar. Era un vampiro, vestido de negro de pie a cabeza pero su cabello era rojo, su tez blanca y llevaba dos piercing en el oído izquierdo, uno en su lengua que lo vio cuando abrió la boca para hablar y camiseta negra que se adhería a su cuerpo no lo engañaba, tenia una en su pezón derecho también.

Joder, nunca se había sentido más caliente hasta ese día. Y el vampiro lo sabía, porque su mirada era intensa cuando lo encontró por primera vez y cuando inclinó su nariz hacia arriba disimuladamente, la mirada en sus ojos y sonrisa se volvieron traviesos.

Lo había ignorado en toda la clase, o más bien en todo el día. Evan no había hecho ningún movimiento hacia él en las dos semanas. La cuales supo varias cosas, tenía un grupo de rock, vivía a solo diez cuadras de su casa y era muy inteligente. Ah, y siempre estaba en sus entrenamientos, en algún lugar que Caleb no podía ver pero sí olerlo.

La primera vez que hablaron fue en la biblioteca, no había nadie allí y él estaba sentando con un libro de matemáticas, estudiando para su próximo examen.

—Es bueno saber que mi compañero no es haragán como los demás deportistas. —dijo en modo de saludo, Caleb levantó la cabeza rápidamente y miró a los costados. No había nadie allí, sólo olía al vampiro y al bibliotecario pero él estaba muy lejos como para escucharlos hablar.

— ¿Te cortas? —preguntó, poniendo sus brazos cruzados sobre la mesa y mirándolo con curiosidad y anhelo escondido. —Por que eres un emo y los emos hacen esas cosas, ¿No?

—No soy un emo, sólo soy un adolescente en busca de su identidad. —dijo, sonriendo y sentado de una manera despreocupada. —Y no todos los emos se cortan. — Caleb enarco su ceja derecha y la sonrisa del vampiro se ensancho. — Ah, ya sé que buscas. No todos los deportistas son unos vagos, machos alfas con complejo de superioridad y una chica colgada en sus brazos —asintió—Pero tus amigos lo son.

Ahí lo tenía atrapado. Sus compañeros del equipo del colegio la mitad tenían novias y la otra sólo echaban polvos dependiendo de la cantidad de condones que tenían guardados en sus bolsillos. Caleb se encogió de hombros y siguió con sus formulas.

—Ahora, somos compañeros. ¿Qué deberíamos hacer? —preguntó pero Caleb no tenia una respuesta a ello. Así que decidió mentir.

—No soy gay. —le respondió, Evan lo miró con la intensidad en sus ojos negros, lo observaba como si buscara más que su respuesta neutra y parece que la encontró, porque le dio una de esas sonrisas traviesas que le daba cuando se miraban en las horas libres o el almuerzo.

—Cierto. Fútbol y gay no van de la mano.

Caleb suspiró y miró a los costados antes de poner sus ojos en el iris negros de su compañero. Era bello, no iba a mentir en ello, nunca nadie lo había atraído lo suficiente como para mirar dos veces porque estaba concentrado en sus buenas notas y el deporte, pero también se debía a que era su compañero destinado. La atracción estaba allí pero eso no quería decir nada ni que iba a hacer un movimiento. Auque lo quería tanto.

—Mira, Evan, yo no estoy feliz por ello. Estoy en el comienzo de mi vida, debo estar concentrado en el fútbol y mis notas, conocer gente antes de establecerme.

—Pensaba lo mismo que tú—lo interrumpió—hasta hace dos semanas, pero no puedo hacerme el ciego y evitar conocer a mi compañero. ¿Eso es lo que ibas a sugerir?

—Yo me he esforzado mucho como para dejar todo ahora.

—Yo no estoy pidiendo eso. —dijo Evan, viéndose enfadado.

—No, lo que quieres es conocerme. Y tú y yo sabemos que eso implica más que saber algo uno sobre el otro. —Evan asintió. —No podemos estar juntos.

— ¿Por qué?

— ¿Por qué? Tú mismo lo dijiste. Fútbol y gay no van de la mano.

—Eso es una excusa barata, podríamos estar juntos sin tener que anunciárselo al mundo. Sólo nosotros dos, lo sabes. Pero aún así no quieres a tu compañero en tu vida, ¿Por qué?

—Por que tengo diecisiete años — lo susurró fuertemente, sin pensarlo. —Por que todavía soy joven, porque quiero explorar la vida y la del fútbol, antes de terminar prácticamente casado.

Después de eso todo quedo en silencio, Evan miraba hacia el ventanal y Caleb no podía apartar la mirada. Había molestia y tristeza en la expresión de su cara, la misma que sentía Caleb en su pecho. Si no tenia cuidado, el vínculo entre ellos se haría más fuerte a medida que se conocían, lo sabía y por eso lo rechaza con tanta fuerza. Él era joven, él quería disfrutar su vida antes de adentrarse en la monogamia. Cuando varios segundos pasaron Evan asintió y se levantó, bajo su rostro para mirarlo e hizo lo que Caleb no esperaba, le sonrió.

—Haz lo que quieras. Yo estaré con los brazos abiertos cuando estés listo.

Y se fue, dejando a Caleb con un pequeño vacío que sabía poco tiempo después que crecería y crecería hasta que fue insoportable no volver verle.

Notas finales:

Y? Cualquier cosa que quieran decir no se detengan, mientras sea con respeto... ;). Tengan un lindo dìa, gracias por leer y nos leemos mañana. 

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