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Autor: noestoyebria

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Notas del fanfic:

En verdad creo que no puedo estar sin escribir, así es que por eso les traigo esta historia :) Espero les guste  ♥

 

 

Notas del capitulo:

También pueden leer esta historia en Wattpad

 

 

 

TaeHyung baila en medio de la pista, perdido ante las visuales y las luces, perdido en el retumbar constante de la música. Quizá, TaeHyung anhela en demasía un instante consigo mismo, necesita estar solo y qué mejor que estarlo al verse rodeado de personas desconocidas que, tal como él hace, bailan sin parar; algunos con los ojos cerrados y otros con los ojos abiertos a los repentinos pensamientos. TaeHyung desea con todas sus fuerzas dejar la mente en blanco y permitir que su cuerpo se llene de sensaciones, pues quiere escapar, sin importar cómo, de que por la mañana tendrá que encontrar un modo de comenzar otra vez, de enfrentar la vida con el dolor a cuestas como si nada ocurriese, como si buscase la manera de continuar a pesar de la pérdida de la persona que más ama en el mundo.

 

 

 

Con las manos en alto, TaeHyung aplaude y vitorea junto con los demás, para luego escuchar un sonido repetitivo y sin gracia como antesala a la salida del tercer DJ que se presentará en esta noche. Entonces, TaeHyung comprende que es momento de salir de ahí y volver a enfrentar la realidad. Así, despidiéndose con un gesto de cabeza del guardia que lo dejó entrar, TaeHyung enfrenta el aire húmedo de la madrugada y los charcos bajo sus pies. A su favor, poco le cuesta adaptar la mirada a la escasa luz del callejón y, dando unos cuantos pasos, se sube sobre el contenedor de basura y alcanza la escalera de emergencia. Mientras sube hasta el que es su nuevo hogar, TaeHyung siente que poco a poco se van perdiendo los sonidos de la noche y sólo queda la agradable sensación de sus oídos, aquel zumbido que va desapareciendo y que es la fiel respuesta a que estuvo expuesto a sonidos que superaron los setenta y cinco decibelios.

 

 

 

Como es de esperar, la mujer que duerme en la habitación principal jamás percibió su ausencia, por lo que TaeHyung camina por el departamento hasta alcanzar la puerta de lo que un día antes era una simple habitación para invitados, ingresa en ella y, esquivando las dos maletas aún permanecen cerradas, se deja caer sobre la cama.

 

 

 

“Buenas noches, halmoni”, es lo que susurra antes de conciliar el sueño.

 

 

 

 

 

~  ~

 

 

 

 

 

Al despertar, TaeHyung se siente algo atontado y con dolor de cabeza, con suerte ha dormido un par de horas y le toma unos minutos darse cuenta en dónde se encuentra. En forma definitiva, adaptarse a su nuevo hogar le costará un buen tiempo, sobre todo ante el hecho de que desde la ventana de su habitación lo único que ve es la pared de concreto del edificio vecino, el que conoció la recién pasada noche.

 

 

 

— ¡¿Hijo, estás despierto?! ¡Me iré en quince minutos! —grita la mujer desde la sala, por lo que a TaeHyung no le queda otra opción más que meterse en el baño para tomar una ducha rápida.

 

 

 

Minutos después, cuando observa su nuevo uniforme escolar que cuelga tras la puerta de la habitación, se siente nostálgico y piensa en si se sentiría igual en caso de haber optado vivir junto a su padre y hermano menor. Aunque, de todos modos, cualquiera de las dos opciones traería consigo el extrañar en demasía a su abuela, anhelar con toda su alma el que cada mañana sea ella quien lo despierte con una sonrisa.

 

 

 

 

 

— Taehyungie, ¿llevas todo lo necesario? —manejando a toda velocidad, cuestiona la mujer.

 

 

 

— Supongo —responde y luego le da un mordisco a una manzana, su único desayuno al tener que salir a prisa.

 

 

 

— Hablé con tu profesor, dijo que te va a estar esperando en la entrada de la escuela, quería que cuando se acabaran las clases de hoy te quedaras para que te pongas al día con las clases que has perdido, pero le dije que debías ir a la academia privada… Ah, aquí es la parada del autobús —detiene el auto de manera abrupta— ¡Que tengas un buen día, amor!

 

 

 

— ¿A qué hora llegará a casa? —pregunta antes de cerrar la puerta.

 

 

 

— Oh, cierto… —responde la mujer y toma la cartera para sacar un par de billetes— Compra algo para la cena porque no sé a qué hora voy a llegar, una de mis compañeras de trabajo está de cumpleaños, así es que iremos a festejar a algún lado ¡Cuídate, bombón! —anuncia luego y emprende el rumbo al trabajo, mientras TaeHyung arroja lo que queda de manzana a un basurero y se sienta a esperar el autobús.

 

 

 

Tiene dos opciones, piensa tras un largo suspiro; por un lado, tomar el autobús que lo llevará a una nueva prisión, como prefiere apodar a la escuela y, por otro, regresar al departamento y sumergirse en la prisión de la angustia. Si lo ve de ese modo, no sabe cuál de las dos opciones es peor, aun a sabiendas de que llevar ese uniforme implica el notorio rechazo de las demás personas que, a casi de un metro de distancia, lo miran más de lo necesario. Quizá, ser observado con desaprobación lo impulsa a tomar el autobús, todo con tal de saciar la curiosidad que implica ser consciente de que está pronto a conocer una escuela de mala fama, la que en más de una ocasión ha sido parte de los noticieros producto del mal comportamiento de los estudiantes que asisten a ella. Acabar ahí, luego de que sus notas bajaran de forma considerable al preferir cuidar a su abuela antes que estudiar, trajo sus consecuencias, recuerda TaeHyung mientras mira por la ventana. No obstante, luego se convence de que poco le importa la mala fama de su nueva escuela, menos cuando no se arrepiente de haber estado hasta el final junto a la persona que, como si fuese su propio hijo, lo crío desde pequeño.

 

 

 

 

 

~  ~

 

 

 

 

 

Al llegar a la escuela, con un retraso de quince minutos, lo primero que TaeHyung tiene que soportar es la reprimenda de su profesor tutor, luego soporta las insípidas instrucciones de cómo ponerse al día con sus labores y en dónde encontrar cada lugar de la escuela; baño, comedor, patio, baño, sala de profesores, gimnasio techado, baño, duchas, enfermería; y así un sinfín de señalizaciones sin sentido a medida que avanzan a lo que será su salón de clases.

 

 

 

Ahí, una vez que ingresa a la sala, TaeHyung mira a cada estudiante de manera rápida y traga saliva al sentir el escrutinio de vuelta.

 

 

 

— ¿Un nuevo estudiante a estas alturas? —sentado en el penúltimo asiento junto a la ventana, menciona Suho de manera despectiva.

 

 

 

— ¿No se supone que las clases comenzaron hace un mes atrás? —siguiéndole el juego, cuestiona ChanYeol.

 

 

 

— Silencio atrás —replica NamJoon, el profesor a cargo de la clase de matemática.

 

 

 

— Preséntate rápido para no seguir interrumpiendo al profesor —mirándolo, indica el hombre mayor.

 

 

 

— Mi nombre es Kim TaeHyung —menciona de manera dubitativa al observar que sólo algunos prestan atención a lo que dice, como si a los demás les hubiese bastado con unos escasos segundos de análisis para luego regresar a lo suyo.

 

 

 

— Bien… —duda el profesor tutor al notar que TaeHyung no pretende decir nada más — Te lo dejo, NamJoon —indica antes de dirigirse a la salida.

 

 

 

Por algún motivo, TaeHyung se siente perdido, pues jamás en su vida creyó que entrar a un salón de clases se transformaría en un deseo imperante de hallar una manera de salir con vida de ahí, ileso de aquellas miradas frías, ileso de la indiferencia de otros. Por ninguna parte ve un atisbo de amabilidad hasta que, casi pidiendo auxilio, desvía la mirada hacia el profesor de matemática y éste sonríe, mostrando un par de hoyuelos que, de algún modo, hacen relajar los hombros de TaeHyung.

 

 

 

— Viene de Daegu, ¿verdad?

 

 

 

— S-sí…

 

 

 

— ¡Muy bien! Entonces… —mira a los estudiantes que, inmersos en sus mundos, hacen como si lo que pasa en frente no existiese— … siéntese junto a JiMin… ¡¿JiMin-ssi?!

 

 

 

Sin dar crédito a ese modo amable de tratar a un estudiante, TaeHyung busca con la mirada al aludido y ve que, riendo a más no poder, alguien de cabellera rubia se pone de pie.

 

 

 

— Junto a él, siéntese junto a él —señala NamJoon y se vuelve a sentar.

 

 

 

Al parecer, el webcómic parece mucho más interesante que el hecho de revisar puesto por puesto el cómo los estudiantes atienden la tarea asignada.

 

 

 

— Estamos respondiendo los ejercicios de la página 43 —sin más preámbulos, indica HoSeok, quien está sentado delante de él.

 

 

 

— Oh, gracias…

 

 

 

— Kim TaeHyung, soy tu esperanza, un gusto y… dile a tu compañero que no se ría tanto porque hará que desaparezcan sus ojos —agrega HoSeok y alcanza a esquivar el golpe de JiMin, quien entre un “Yaaah, no le hagas caso”, sonríe avergonzado y decide volver la vista al teléfono celular, donde juega con la aplicación Snapchat

 

 

 

De algún modo, TaeHyung no tiene más opción que fijar la atención en el libro de matemática y, sorprendido porque varios estudiantes escuchan música, él realiza lo mismo, pero con la diferencia de que lo hace para aislar el ruido externo y así poder concentrarse en los ejercicios que, comprueba luego, corresponden a los que realizó el semestre pasado en su antigua escuela. Si van así de atrasados en todos los contenidos, TaeHyung cree que no le costará trabajo alguno ponerse al día con las demás asignaturas.

 

 

 

 

 

— Profesor, ¿puede revisar si lo he hecho bien? No sé cómo realizar este ejercicio —señala TaeHyung el que corresponde al último problema de la tarea asignada.

 

 

 

Por algún motivo, TaeHyung no comprende por qué NamJoon lo observa incrédulo, donde incluso desvía la mirada por escasos segundos hacia el fondo de la sala y luego la vuelve a posicionar sobre el libro que, comprueba, tiene todos los ejercicios resueltos, a excepto del último.

 

 

 

— Veamos… —duda por un instante y después lo observa— ¿Estás seguro, niño? ¿JiMin no te explicó nada? —susurra esas últimas preguntas.

 

 

 

— ¿Ah? No entiendo —responde con una expresión adorable.

 

 

 

NamJoon quiere agregar algo al respecto, pero luego cambia de parecer al ver que Suho, con libro en mano, se acerca a ellos.

 

 

 

— Está todo mal, TaeHyung. Si no quieres reprobar el año, tendrás que ir a conversar conmigo cuando acaben las clases, ¿entendido?

 

 

 

TaeHyung apenas puede responder, pues NamJoon cierra su libro y se lo devuelve justo al tiempo en que Suho deja su libro sobre la mesa para que NamJoon corrija sus ejercicios.

 

 

 

— Suho… como siempre, todo bien —sonríe NamJoon de forma amable y luego desvía la mirada a TaeHyung, quien aún permanece de pie junto a ellos—. Vuelva a su asiento, pequeño… ¡JiMin-ssi! —lo llama NamJoon y el aludido responde arrastrando la voz en un “¿Qué?” demasiado infantil y familiar— Ayude a su compañero de puesto.

 

 

 

Sólo entonces, hay algo en la mirada de NamJoon que JiMin capta al instante, por lo que cuando TaeHyung regresa a su lado, en realidad es HoSeok quien voltea a regañarlo.

 

 

 

— No puedes ser tan estúpido, JiMin-ah ¿Quieres que lo maten el primer día de clases?

 

 

 

— Hey, no estoy entendiendo nada —replica TaeHyung, harto de sentirse perdido en todo lo que acontece.

 

 

 

Entonces, al ver que JiMin no sabe qué hacer, HoSeok decide tomar a TaeHyung del brazo y llevárselo consigo.

 

 

 

— Espera… el profesor se enfadará por salir sin su permiso —se rehúsa TaeHyung a seguir avanzando.

 

 

 

— No te preocupes por eso.

 

 

 

En medio del pasillo, ambos se miran y, sólo cuando HoSeok relaja su expresión, es que TaeHyung suelta un suspiro y decide seguirlo a uno de los baños.

 

 

 

— ¿Ahora me vas a explicar qué pasa? —cuestiona una vez que están dentro.

 

 

 

— JiMin te tuvo que poner al tanto, pero ese idiota sólo se preocupa de su celular… En fin… —suspira y luego, de un pequeño brinco, se sienta sobre el lavamanos— Sabes que tenías todos los ejercicios de matemática bien resueltos, ¿cierto?

 

 

 

— Algo así…, pero el profesor… no sé por qué mintió…

 

 

 

— Lo hizo para cubrirte el culo, Tae..., así es que espero que te haya quedado claro que de ahora en adelante no puedes volver a demostrar que eres inteligente.

 

 

 

— No soy inteligente, es sólo que…

 

 

 

— No seas modesto —lo interrumpe HoSeok—. Puede que hayas estado en una escuela de buena reputación, puede que hayas tenido los mejores profesores y hayas estado en el ranking medio de tu clase, pero aquí, como ves, el nivel es más bajo.

 

 

 

— ¿Cómo sabes que estaba en el nivel medio?

 

 

 

— Todos saben quién eres, TaeHyung. Fue cuestión de saber que llegaría un estudiante nuevo como para que ChanYeol se encargara de investigar quién eras.

 

 

 

— ¿Quién es ChanYeol? Espera…, ¿qué estás diciendo?

 

 

 

— Los padres de ChanYeol influyen bastante en esta escuela… Son ellos quienes aportan grandes sumas de dinero con tal de cubrir los bajos resultados que obtiene ChanYeol en los exámenes. En cambio, Suho es el mejor estudiante de la clase y su único objetivo es ingresar a una universidad de prestigio. Creo que es un desafío que le impuso su padre, el que, según murmuran algunos, está involucrado en negocios ilegales y te aseguro que debe ser así. Aquí la mayoría de los estudiantes provienen de barrios conflictivos, en donde prima la ley del más fuerte, pero si te das cuenta, verás que todos reconocen que el grupo de Suho es el más respetado.

 

 

 

— Y… ¿eso qué tiene que ver con que resuelva bien los ejercicios de matemática?

 

 

 

— ¿Acaso no me has escuchado? Si Suho ve que eres mejor que él te va a odiar más de lo que ya te odia.

 

 

 

— Pero si ni siquiera me conoce.

 

 

 

— En eso estás equivocado. Acá todos saben quién eres, granjero.

 

 

 

— ¿Q-qué has dicho?

 

 

 

— Eres de Daegu, vivías con tu abuela, pero ella murió hace poco y, como tus padres se divorciaron cuando eras pequeño y tu papá vive con tu hermano menor y se casará pronto, es que tu mamá fue la que te tuvo que recibir en Seúl. En tu anterior escuela te iba bien, pero al bajar tus notas por estar al cuidado de tu abuela fue que viniste a parar acá, en una rápida búsqueda de escuelas que realizó tu mamá. Además, ella te inscribió en una academia privada que menos mal no es la misma a la que asiste Suho… ChanYeol se informó bien, por eso Suho era el más interesado en conocerte y, además, fue el que te apodó “granjero”.

 

 

 

— Debería… no sé… Todo lo que dices suena irreal, como un dorama, no sé, como una barata y estúpida película de mafiosos…

 

 

 

HoSeok sonríe ante ese comentario. En cambio, pronto TaeHyung siente un nudo en la garganta, pues psicológicamente aún está débil ante la pérdida de su abuela, por lo que no sabe cómo asumir aquella vulneración de su privacidad. Si estuviese bien, de seguro habría corrido al salón de clases a golpear a Suho. No obstante, por ningún motivo se siente con ánimos de defenderse.

 

 

 

— A mí me agradas y sé que a JiMin también le agradarás —sonríe HoSeok y, bajándose del lavamanos, palmea su hombro—. No te preocupes, NamJoon hyung verá un modo de velar por tu buen cerebro, ¿sí? Tan sólo no demuestres que entiendes todo lo que pasan en clases. Oh, y ahora que lo pienso, no vuelvas a entrar a este baño.

 

 

 

— ¿Por qué?

 

 

 

— Porque no puedes estar aquí —pronuncia un estudiante de pálida piel, al salir de uno de los cubículos del baño.

 

 

 

En aquel instante, a HoSeok se le van los colores del rostro y sus facciones se transforman en pánico. Si de niños fueron grandes amigos, con el pasar del tiempo aquello quedó en el olvido hasta el punto de parecer un pecado mencionar su amistad de antaño.

 

 

 

— Suga, digo… Yo… Yo-YoonGi…

 

 

 

— No estoy hablando contigo, Jung.

 

 

 

— Sólo estábamos conversando, no veo por qué no podemos estar en este baño —se excusa TaeHyung, al ver que su compañero baja la mirada.

 

 

 

— No me refiero al baño, me refiero a que no puedes estar en esta escuela.

 

 

 

— ¿Qué?

 

 

 

Entonces, es en este instante en que se analizan el uno al otro detallando cada aspecto de sus rostros, donde los ojos serios de YoonGi distan mucho a los ojos curiosos de TaeHyung, quien no halla respuesta a los latidos acelerados de su corazón, ni mucho menos al sudor frío de sus manos ¿Es porque la persona que tiene en frente, con aquellos aires de pandillero, obliga al resto a bajar la mirada? Sin embargo, TaeHyung no baja la mirada en ningún momento y ello, precisamente, es lo que inquieta a YoonGi.

 

 

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