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Alguien que si te ame

Autor: No soy carol

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Notas del capitulo:

Sé que esta pareja está muy rebuscada y esta historia creo que ya nadie la recuerda, pero el otro día vi la película por enésima vez y una vez más renegué de que Jenny nunca aprecio ese amor, Forrest merecía que alguien si le hubiera querido como solo él sabía querer, y quien mejor para cumplir ese deber que el Teniente Dan quien de verdad lo necesitaba  

Ninguno de los personajes me pertenece, basado en la película de Forrest Gump (1994) a su vez basada en la novela homónima del escritor Winston Groom 

Las cálidas noches en Vietnam eran muy calmadas a pesar del constante estado de alerta de las tropas, para Forrest no había nada como sentarse a un lado del camino y ver las estrellas para una vez más pensar en lo único que de verdad le llegaba a preocupar desde hace años “¿Qué estará haciendo Jenny? ¿dónde estará?” esa idea de saber cómo estaría ella era una constante que prácticamente lo guiaba, el soñar con abrazarla una vez más y sentir sus besos suaves como el algodón de azúcar, la amaba como a nada en la vida, un amor tan idealizado y platónico… el mismo sabía que ella no le amaba ni le miraría como a un amante, ella solo le veía como ese amigo de toda la vida, no importaba cuantas veces le ofreciera su corazón ella siempre declinaría a sus propuestas de una vida juntos  

-          Jennny – murmuro solitario y triste

-          ¿otra vez esa Jenny? – pregunto el Teniente que estaba a su lado

El Teniente Dan era un hombre bueno, seguro y decidido, Forrest le miraba siempre lleno de profundo respeto y admiración, ese hombre a pesar de ser unos cuantos años mayor, se veía tan joven como el mismo Forrest, esa mirada perspicaz y fiera que se dibuja en esos pálidos ojos azules eternamente atentos y curiosos, aunque le diera vergüenza admitirlo ni los ojos de Jenny eran así de bonitos, Jenny tenía esa mirada suave y triste pero el Teniente bueno el Teniente era tan determinado y atento que Forrest no hacía más que seguirle como un pollito tras una gallina, obedeciendo cada advertencia cada orden, con un solo gesto el Teniente ya tenía al soldado a su disposición dispuesto a recibir órdenes y cumplirlas a la perfección

-          Jennny es mi muy mejor amiga, señor – respondió el hombre parándose derecho

-          ¿la amas? –pregunto curioso     

Forrest volvió la vista para ver que el Teniente estaba como cosa rara sin camisa, exhibiendo esa ancha espalda y esos fornidos brazos, era tan blanco como un vaso de leche a pesar de lo duro que podía ser el viaje, su piel seguía intacta sin manchas, sin picaduras sin quemaduras, era perfecto, Forrest no sabía sin sentir una vez más admiración o celos ante semejante hombre… el Teniente dan se sentó a su lado mirándole desde abajo solo siguió acomodándose entre la hierba, era suave y húmeda, los bichos cantaban haciendo que los suaves murmullos entre ellos no fueran nada, era imposible despertar al pelotón mientras susurraran

-          Ella es mmi chica – suspiro algo avergonzado de decir semejante cosa

Al final de cuentas todos sus conocidos hablaban así de sus esposas y novias, sus chicas desde que estaba en la universidad sus compañeros del equipo hablaban de sus chicas, de sus amantes y ligues de una noche, siendo gráficos y hasta vulgares, eso le espantaba demasiado, así que él lo tomaba más por un lado más familiar para él, su amiga y el hecho de amarla incondicionalmente

-          ¿ella te espera? ¿allá en Alabama? – el Teniente estaba aburrido por el modo en que preguntaba, probablemente solo estaba haciéndole charla

-          No… ella se fue lejos

-          ¿entonces como sigue siendo tu chica? – estaba intrigado por como enarcaba su ceja

-          Emmmm ella solo es mmi chica especial – se explicaba lentamente tratando de pensar

 El Teniente sujeto a Forrest del brazo bajándolo a su nivel entre la hierba, Forrest solo se acomodó obediente como el dulce chico que era, se le quedo viendo en silencio mientras el Teniente solo le analizaba de arriba abajo y con una sonrisita de medio lado le inquirió

-          ¿eres tonto? ¿acaso crees que ella te esperara?

-          Ella… ella… - eso le había dolido ¿acaso ella tenía que hacerlo?

-          ¿si quiera te beso? – pregunto intentando entender el retraso mental del soldado

-          Si… y me abrazo… - intento recordad bastante patidifuso – Tenniente Dann

El Teniente solo negaba con la cabeza impresionado por la ingenuidad de su soldado preferido, era tan buen muchacho que simplemente le ofendía que esa tal “Jenny” no le hablara claro, si no le quería que lo mandara a freír espárragos de una buena vez, solo no podía entender cómo era posible escribirle y suspirar por ella sin siquiera una respuesta o alguna esperanza esperándole en casa, se sintió identificado en eso… no tenía a nadie esperándole en casa, estaba mejor en esa jungla infestada de charlies que en New York

-          Forrest, tú te mereces a alguien que si te aprecie – sentencio finalmente

-          Ella mme a precia – respondió sumamente ofendido

-          No, alguien que te “quiera” alguien que esté dispuesto a amarte – intento explicarse

Un silencio sumamente incómodo y tenso inundo la noche ni los grillos o las chicharras podían hacer más ameno el ambiente, Forrest estaba perdido en la seria mirada del Teniente, ese aire de preocupación era nuevo, era íntimo y acogedor, se sentía más seguro al lado del Teniente de lo que había estado en mucho tiempo, si debía combatir toda esta guerra rogaba a Dios que siempre pudiera estar al lado del su Teniente, no por nada siempre se ofrecía a hacer la guardia junto a él, era la más pesada al estar revisando todo y rondando “por si acaso” nadie más estaba dispuesto a pasar casi media noche en esas junto al superior  juzgándoles por su ineptitud

-          ¿Cómmo quién? – pregunto una vez más profundamente perdido

-          Debes buscar a alguien a quien amar y que te amé de igual manera – sugirió encogiéndose de hombros – tu tienes que buscarla… eso ya es problema tuyo

-          ¿P-por qué no Jennny? – pregunto con la mirada mucho más sombría de lo normal

-          Si tengo entendido, Jenny no te ama… te quiere como un hermano no como un novio

Era verdad Forrest hablaba de Jenny día y noche, incluso los demás soldados bromeaban al respecto, pero solo con Bubba y el Teniente tenían suficiente confianza como para mencionar esos detalles tan personales llenos de sus inseguridades y realidades muy complicadas para su gusto, era mejor el día a día ocupándose en lo que fuera antes de volver a suspirar por los eternos risos dorados de Jenny, esas suaves manos cálidas y esa voz tan dulce y amorosa como de un ángel

-          ¿Cómo es el amor de un novio? – estaba intrigado, él nunca había tenido novia

El Teniente se quedó perplejo, era la respuesta más difícil de decir, no sabía cómo explicar el amor que se le tiene a una amante, mucho menos a alguien tan sencillo y suave como Forrest

-          Un novio se preocupa, se… se… siente feliz y hace feliz a su novia, tu sabes hacen… cosas

Estaba sintiendo que él era el tonto a estas alturas, no sabía ni como decirlo, estaba muy apenado de su ineptitud como mentor, el mismo había fracasado como novio y amante desde hace años, la milicia le había consumido su vida social y sentimental, el solo vivía por su honor, su destino y por supuesto su patria… o eso creía hasta que recibió a esos nuevos soldados, cuando Forrest se presentó y le juro que haría hasta lo imposible para no fallarle se sintió alagado, se sintió con una enorme responsabilidad para con ese soldado, no debía fallarle, debía protegerle de todo mal y peligro, ese apego cada día mas fuerte hacia ese tonto que solo sabía asentir con una suave sonrisita le estaba comenzando a cobrar factura… estaba comenzando a sentir esa necesidad de estar a su lado y guiarle, de cuidarle, abrigarle

-          Gump no es por nada… pero tú ya la amas como un novio ama

Esa conclusión confundió al pobre soldado, si él Amaba así ¿Por qué estaba mal?

-          ¿ella me ammara así? – pregunto al aire completamente ensimismado

Apretando los puños, solo tomo aire intentando calmarse, estaba asustado y triste de pensar en semejantes cosas, Jenny no era así... ella era dulce con él... ella algún día sabría amarlo como él la amaba a ella en cuerpo y alma, hasta el final

-          Ni idea – respondió el Teniente con una actitud más reservada

-          Tenniente Dann – pregunto con la voz algo quebrada

-          Dime… - asintió preocupado por ese gesto

Forrest de repente estaba con los ojos llorosos, las mejillas y la nariz rojas y temblando como un niño que trata en vano de calmar el llanto, gimoteando por lo bajo solo pudo sollozar entre susurros tristes y desolados que por poco le desgarran el alma a Dan Taylor

-          ¿alguien po-podria amarmme así? – concluyo destrozado

Si el Teniente dudaba hasta del eterno amor de Jenny solo significaba una cosa. Forrest no era digno de ser amado ante los ojos de nadie, era un retardado como todos le gritaban, era un bobo que no merecía ser amado, nadie le amaría y solo merecía la lastima de otros, estaba destrozado con pensar en algo tan triste, ¿Qué hizo mal? ¿había algo malo con él? Estaba sumamente triste a estas alturas rompiendo en un llanto silente y amargo, empapándose en sus propias lagrimas

-          Claro que te amaran así – aseguro el superior con un brillo especial en su mirada

-          ¿Lo… lo cree? – gimoteo con un hipo bastante tierno e infantil

-          Si – asintió solemnemente – que me parta un rayo si nadie te llega apreciar

Forrest sintió de nuevo arder la esperanza en su pecho y con una débil sonrisa en la comisura de los labios se arrimó al Teniente para darle un tierno abrazo, Forrest era de los que no le ven nada de malo a un abrazo o a demostrar afecto a los demás, su madre le había enseñado así

-          Forrest – susurro el Teniente algo incomodo

-          ¿Si?

-          Quítate.

 

Habían pasado unos días y Forrest estaba aún más incómodo ante la presencia del Teniente, Bubba ahora hacia la guardia con el Teniente, el cual estaba muy en lo suyo protegiendo y guiando a sus hombres, era como el pastor de este rebaño  asegurándose de la supervivencia de hasta el último de ellos, era tan noble y valeroso, quería seguirle hasta el fin del mundo, quería demostrarle su aprecio, su cariño, su amor… era difícil de explicar cómo el apego que siente por Jenny era tan distinto y similar al que sentía por el Teniente, el Teniente era algo menos idealizado y perfecto ante sus ojos, era más una cuestión humana, una cosa terrenal, como si algo en su pecho se sintiera cálido y suave a su lado, no tuviera miedo, dolor o cansancio alguno, como un bálsamo que le aliviaba y le hacía fuerte. Jenny era otra historia ella se sentía como una enorme felicidad, como una calma indescriptible, como cuando se va a la feria todo consiste en la expectativa y la diversión que significa el riesgo de las atracciones, las golosinas y la buena compañía, el Teniente Dan era como beber una Dr Pepper bien fría durante el mediodía en el cálido verano de Greenbow, algo que más que imaginárselo y luego vivir el sueño para sentirse vacío después, se sentía tan propio y llenador, como que quieres otro sorbo y beber hasta quedar sin aliento

-          Gump hoy te toca guardia – ordeno a lo lejos con su cigarrillo en los labios

-          Si señor – respondió obediente como siempre

Agachando la cabeza amarro sus zapatos y marcho para hacer la guardia, esperando una vez más a Bubba para su turno, pero valla sorpresa cuando el Teniente llego para plantarse a su lado con un aire desafiante, Forrest sol respingo un poco tratando de contener la alegría de ver al Teniente, estaban cubiertos de tierra y hojas, habían caminado muchísimo entre la espesa jungla, no habían caminos y esta noche las estrellas no se podrían ver por las altas copas de los árboles, el Teniente estaba armado hasta los dientes ya que no estaban seguros si habrían animales peligrosos en la zona, Forrest paso saliva y siguió en lo suyo vigilando el campamento a lo lejos

-          ¿Cómo estás? – pregunto el Teniente con voz suave y cansada

-          Bien – asintió el soldado con una suave sonrisita

-          Bien… estas hecho mierda, muchacho – le regaño al ver lo pálido que estaba

-          Estoy bien-n Tenniente Dan - afirmo algo nervioso por esa nueva actitud

El Teniente solo asintió viéndole fijamente, estaba muy pálido y nervioso ¿estaría enfermo? O acaso desobedeció sus indicaciones de seguridad y tenía los pies destrozados eso le hizo sentir un enorme vacío en la boca del estómago como si la culpa recayera en sus hombros, si el no podía cuidar se sus hombres ¿Quién más lo haría? Como su superior insistió mucho más serio

-          Gump ¿Qué tienes? ¿te hirieron o algo?

-          No señor – respondió cabizbajo

-          ¿Te volvieron a tratar de tonto?  – pregunto algo enojado

No había nada que hiciera enojar más en el mundo al Teniente Dan que el hecho de que trataran a Gump de tonto o idiota, simplemente no lo toleraba

 

-          No – Forrest se veía muy incómodo – señor

-          ¿Qué te duele? ¿estas enfermo? – el superior estaba frunciendo el ceño en un gesto grave

-          Señor… ¿Cuándo volveremmos a casa?

Esa pregunta le dejo helado ¿ellos podrían si quiera volver a casa? No lo sabía y debía ser sincero ante el hecho que en cualquier momento caerían o serian atacados

-          Es una guerra Forrest, no hay mucho que hacer

-          ¿solo nno dejarse mmatar? – pregunto mucho más serio

-          Exacto… si le pasa algo a alguno de ustedes seria mi culpa – se explicaba encogido de hombros – si algo te pasara Gump no me lo perdonaría…

Forrest se le quedo viendo fijamente con los labios entreabiertos, y un silencio sumamente profundo, no era un ambiente incómodo, al contrario, era un silencio acogedor y cálido

-          Ojalá pudiera acabar la guerra – continuo el Teniente – ojalá pudieras volver a casa

-          No immporta si no acaba la guerra – concluyo el hombre más joven ensimismado

-          ¿Por qué? – respondió confundido

-          Porque, por lo menos puedo estar junto al Teniente – concluyo con una dulce sonrisa

Dan se sintió diminuto y frágil ante semejante conclusión, Forrest siempre le decía que su madre hablaba de una caja de chocolates, pues para Dan Taylor Forrest era esa caja de chocolates, nunca sabia con qué le iba a salir ahora, se sintió tan pequeño en esa inmensa y oscura selva viendo fijamente a esos ojos que no era ni azules ni verdes, esa mirada tan dulce y suave le lleno de una calidez que no recordaba en años, no había sentido tanto cariño en un millón de años, se sentía profundamente en deuda con ese soldado pasara lo que pasara debería cuidarlo cual tesoro

-          No seas tonto, la guerra es mala…

-          Mammá dice que tonto es el que hace tonterías – respondió

-          Pues querer estar conmigo en la guerra es una tontería – explicaba el mayor

-          ¿es mmalo querer estar con usted? – pregunto arrugando ligeramente la frente

-          Si… yo estoy aquí porque es mi destino y tengo tanto por demostrar, tu no entiendes

-          Mammá dice que la vida es como un…

-          Si ya se ya se… como una caja de chocolates… no sabes que te va a tocar

Se siguieron mirando en silencio, allí de pie sin decirse o hacer nada, pudieron pasar dos minutos o mil años, pero se sintió como si el mundo solo se hubiera detenido en ese instante, sus miradas estaban fijas en el otro, una suave sonrisa se dibujó en la comisura de los labios del Teniente, ya no se sentía en una enorme selva en el fin del mundo, Forrest se sonrojó ligeramente al verle sonreír y bajando la mirada tímidamente al suelo

-          Forrest – le llamó suavemente tomándole del hombro

-          Si señor – respondió el soldado sin mirarle a la cara

Dan solo tomo aire y antes de darle tiempo a cualquier duda o reacción le planto un beso en la mejilla justo donde iniciaban los labios del joven, esperando una reacción violenta se alejó un poco, pero solo encontró con que el muchacho estaba rojo como un tomate, temblando como un plato de gelatina, prendado de tanta dulce inocencia e ingenuidad que no eran dignas de este mundo y menos de esta guerra tan larga y cruenta, dan solo suspiro enarcando la ceja

-          Tenniente Dann – dijo finalmente con apenas un hilito de voz

-          Dime – respondió en apenas un susurro

Y contra todo pronóstico volvió la vista fija a su Teniente, el hombre mayor apenas si titubeo un segundo antes de que el joven soldado le devolviera el beso, un casto beso en los labios, sin caricias o abrazos como lo hacen las personas normalmente, solo poso firmemente sus labios sobre los suyos, se sentían cálidos, no eran suaves como los besos de Jenny, sus labios se sentían secos y rotos, su aliento era cálido, Forrest había cerrado los ojos con tal fuerza que veía chispitas como cuando los aprietan con las manos, tenía tanta pena de hacer esto pero algo en su interior le pedía a gritos hacerlo, no podría vivir o morir un día más en Vietnam hasta besar a ese amable y valeroso hombre, en su momento no le pareció malo o sucio, ¿acaso no besas a alguien cuando lo amas?

Recordó cuando una vez hacia un par de años atrás pilló por error a dos de sus compañeros del equipo de football besándose bajo las gradas, no eran besos tiernos o ligeros como cuando veía a su vecina darle besos de despedida a su novio, eran besos muy profundos y bruscos, como si se pelearan y a la vez se dieran cariño, intrigado solo vio en silencio por un corto instante para luego irse, no dijo nada porque él tenía más vergüenza por fijarse en esas cosas que por meterse en la vida de otros, no le parecía educado  o cortes decirles algo después  en los entrenamientos. El Teniente no retrocedió en cambio devolvió nuevamente el beso, otro beso igual de casto y gentil, tomo suavemente su mano, no como para agarrarla solo posando ligeramente su mano sobre la del soldado, el más joven dejo de temblar, y entreabriendo un poco los labios indico que estaba listo para un beso más apasionado, Dan comenzó a besarle con más fuerza, moviendo sus labios mientras el soldado seguía el compás con torpeza y pudor, Forrest le tomo la otra mano y entrelazando los dedos le sujeto gentilmente para acercarlo mas, los besos iban y venían los suspiros silenciosos y exhalaciones ahogadas ni se sentían entre el ruido suave y a su vez ensordecedor de la jungla

-          Tenniente Dann – suspiro finalmente ya sin aire en sus pulmones

Separándose un poco se miraron en silencio, acalorados y temblorosos tenían tanta adrenalina corriendo por sus sistemas más que en cualquier batalla, Forrest se sujetó con fuerza de la mano del capitán que solo le miraba sonrojado y nervioso, temía por que les pillaran prefería morir con el enemigo que ser descubierto por alguno de sus soldados.

Había pasado un rato estaban en un cómodo y cariñoso silencio entre miradas tiernas y uno que otro besito fugaz en cualquier lado de la cara, las manos sudorosas de Forrest se negaban a soltar el tembloroso agarre del Teniente  

-          Forrest – llamo su atención finalmente

Forrest asintió mientras sonreía, estaba tan dichoso que no cabía en sí, era como vivir el sueño, su mayor sueño sentir el calor del Teniente, su cariño y admiración eran tan grandes que no hacía más que pensar en él, siempre que veía el cielo estrellado pensaba en Jenny y le extrañaba en silencio, pero la oscuridad, el camino, las explosiones incluso la sola amenaza de morir en alguna trampa le recordaba que él estaría allí para protegerle, Forrest quería sentir ese abrigo por siempre, no le gustaba que le cuidaran o le trataran como un inútil pero cuando el Teniente le guiaba hasta el mismo se hacia el Tonto        

-          ¿podrías guardar el secreto? – pregunto el mayor trayéndole a la realidad

-          ¿Cuál Secreto? – susurro confundido

-          Este secreto – explico en murmullos – este es nuestro secreto

-          ¿nuestro secreto? – frunció el ceño sintiéndose caer en picada de la nube

-          Esto es el ejercito ¿recuerdas?  Esto no puede salirse de la jungla – anuncio cabizbajo

-          Okay – asintió resignado ¿acaso se avergonzaba de él?

-          Bien – suspiro plantándole un beso en la frente como a un niño pequeño – te quiero

-          Yo tammbién lo quiero Teniente Dan

Volviendo a abrazar al soldado esta vez el fuego se había apagado, la cruda realidad era otra y no importaba el ensueño de un fugaz instante en medio de la espesa selva, estaban de guardia y faltaba bastante para que esa guerra acabara y mucho más para poder si quiera ser algo más que un Teniente y su subordinado y quien sabe cuánto más para que pudieran tomarse de la mano en público y en plena luz del día, probablemente eso nunca pasara pero para Dan Taylor ese instante en medio de la noche seria probablemente su único buen recuerdo del infierno que fue Vietnam  

Notas finales:

 

No sé si la deba continuar, pero no estaría tranquila hasta sacarme la espinita ¯_(ツ)_/¯

Gracias por leer 

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