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Labios Amargos

Autor: Everynda Schizophrenie

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Notas del capitulo:

volvi despues de muuuucchhooo tiempo y como siempre, con  mi pareja favorita GACKTXHYDE, aunque en esta ocacion otras personas estan en esta historia de enredos, amor, des-amor, lagrimas y odio...

espero les guste y se den un tiempito de leer.

tambien voy a publicar por WATTPAD bajo el nombre de Maruo_Kuro.

 

a leer ;)

Estaba lloviendo y el frío le calaba hasta los huesos, los inviernos en el norte de Europa son crudos y ahora lo estaba viviendo en carne propia, por muchos años que llevaba viviendo en Amsterdam no era capaz de acostumbrarse a ese frío de Los Países Bajos, a esa soledad; sintió un escozor es su garganta por tato correr y evitar caer en el intento, pero es que la desesperación la hacia sacar fuerzas de donde no tenia para huir.

Dobló en una esquina y tomó un atajo por un angosto pasaje oscuro, el olor a orina casi la hace vomitar al dar una buena bocanada de aire al tener sus agitados pulmones a todo lo que daban, se recompuso como pudo sin parar y siguió corriendo hasta que llego a una puerta de metal que estaba cerca de unos contenedores de basura, golpeo tan fuerte que lo que guardaba tan celosamente entre sus brazos para protegerlo del frío comenzó a llorar, volvió a golpear y el bebe comenzó a llorar mas fuerte, como si los pulmones que tenia en su pequeñito cuerpo fueran a un bebe mas grande, lo arrulló contra su pecho para calmarlo logrando sosegar la angustia del bebe y como por arte de magia, la puerta fue abierta mientras una mujer colorina vestida solo con un insinuante baby-doll rojo se asomó a mirar y al ver a su compañera la dejo entrar, al pasar por su lado el olor a tabaco y licor inundo sus fosas nasales y prefirió ese olor que al de orina del callejón.

-ayúdame, llévame a una de las habitaciones que están vacías -dio apresuradamente aprisionando al pequeño entre sus brazos para que no despertara por el ruido de la música y las risas de los que ahora lo estaba pasando bien en el recinto.

-¿que mierda ha pasado?

-te lo diré si me llevas rápido por favor

-claro ven, sígueme -dijo mientras caminaban a las escaleras que daban con las habitaciones de las que vivían y trabajaban ahí.

Al entrar a la habitación fue a la cama mientras que la dueña de la habitación sacaba las colchas de la cama para recostar al pequeño que se encontraba dormido, lo acobijaron bien mientras que una se sacaba el abrigo todo mojado por la lluvia y la otra se colocaba una bata que manejaba colgado de una silla que tenia en frente de su tocador.

-ahora si me dirás que sucede, me tienes muy preocupada, ¿de donde sacaste a ese bebe?, ¿lo encontraste tirado en la calle?

-no -dijo mientras se soltaba a llorar

-dime que sucede por favor -la afirmo de los brazos para que la mirara a los ojos soltando también lagrimas de angustia al no saber que le sucedía a la otra, ya que solo lloraba sin parar -Svetlana por favor habla, me tienes muy preocupada -dijo ya desesperada

-es que... La mataron... A Sanae la mataron.

-QUE!!! -grito de espanto y luego se tapó la boca para acallar el grito que había dado para evitar que el bebé llorar

-nos abordaron cuando fuimos a comprar al supermercado... Irina fue horrible -sollozaba la rubia - no estoy segura cuantos eran... nos separaron... Pero dios mio cuando la encontré fue horrible, estaba destrozada, abrieron su vientre... Ya estaba muerta cuando se fueron y puse desatarme para ir a buscarla.

-dime que es una mentira, aun le faltaba para tener al niño... Espérame aquí, traeré a alguien

-NO!... Nadie tiene que saber...

-tranquilízate, voy por Rossette ella tiene un bebe, así que puede amamantarlo, no podemos dejarlo así, ve a tomar una ducha, estas helada -acaricio su mejilla limpiando sus lagrimas.

-gracias -dijo con una voz cansada.

Apenas salio del cuarto se recostó en la pared y un lastimoso suspiro salio de sus labios.

-espero que esto no se convierta en una pesadilla, hay Dios mio -susurro Irina encaminándose por Rossete, una de las otras chicas que las podría ayudar mucho desde ahora en adelante.

Mientras mas se acercaba a la parte delantera del recinto, la música se comenzaba a hacer cada vez mas fuerte y las risas mas estridente, sin contar que el olor a yerba quemada y alcohol cubrían todo el ambiente; se adentró y mientras se hacía de espacio para poder caminar por entre las mesas que estaban atiborradas de gente y mentiría si dijera que solo recibió cinco nalgadas en el camino, "valla lugar en el que vino a parar ese pequeño bebé" pensó mientras buscaba a Rossette, la cual encontró sentada en las piernas de un hombre corpulento que la acariciaba sin pudor alguno.

-Rossette necesito hablar contigo -dijo coquetamente para que el corpulento no se enojara de que lo dejara solo un momento.

-espérame un segundo cariño, vengo en un momento -le dijo al oído mientras acariciaba sus peludo pecho.

Irina tomó de la mano a Rossette llevándola detrás del recinto, mientras escuchaba las protestas de la mujer de risos castaños.

-¿que mierda sucede?, si no vuelvo pronto otra se quedara con el cerdo peludo -protestó mientras que Irina no le respondía.

-espera un momento, no puedo decírtelo aquí, ok? -y la castaña al ver la aflicción en el rostro de Irina la siguió en silencio hasta donde esta la llevara.

Subieron las escaleras y al llegar al pasillo en donde estaban los dormitorio aminoro el paso, deteniéndola a unas cuantas puertas de su dormitorio, le dijo, que de lo que se enteraría, nadie mas debía de saber, Rossette se lo prometió y al entrar al dormitorio vio a un pequeño bultito en medio de la cama y a Svetlana sentada en la única silla que había en el lugar, Irina cerró la puerta son cuidado de no hacer ruido, no quería que el pequeño despertara y comenzara a llorar delatando su presencia en el lugar.

-y este bebe ¿de donde lo sacaron?

-por favor amamántalo no ha comido nada -se escucho la voz cansada de Svetlana

-¿y su madre? -pregunto mientras destapaba al bebe y dándose cuenta que era un recién nacido, todavía tenia sangre y fluidos en su pequeño cuerpo -Dios mio!!! Acaba de nacer, necesito paños y agua tibia, hay que bañarlo, si lo dejamos así puede enfermar, su cuerpo esta húmedo y se siente frío, hay que limpiarlo, alimentarlo y arroparlo muy bien, con este clima puede incluso morir -vio a las dos que estaban perplejas sin si quiera moverse -rápido! Reaccionen las dos! -fue lo ultimo que dijo mientras tomaba al bebe y con cuidado lo acerco a su cuerpo, el pequeño despertó y con desesperación se aferro al pecho de la mujer, mientras buscaba con su pequeña boca lo que le daría de comer, con una sonrisa se sacó el pecho del sostén que estaba usando y como un imán el pequeño se pegó a este, mientras amamantaba, Irina y Svetlana llevaron lo que Rossette les había pedido, sin siquiera despegarlo del busto de la mujer comenzaron a limpiarlo rápidamente para que el cuerpecito del bebe no se enfriara mucho, una vez listo lo arroparon lo mejor posible y lo dejaron dormir; y era ahora donde venían las explicaciones.

-ahora si ¿me van a decir que paso?, ¿de donde sacaron a ese bebe?

-es de Sanae

-Na! Ella tiene ocho mese recién cumplidos, no puede ser de ella, la verdad ahora! -exigió la castaña

-es de Sanae, la mataron y le sacaron el bebe, este pequeño, es su bebé, Svetlana lo salvo y lo trajo a este lugar.

-al parecer ese tipo, con el que estaba saliendo Sanae es casado, la maldita perra de su esposa hizo esto.

-pero com...

-acompañé a Sanae al supermercado, ambas teníamos libre y ella no podía estar cargando con las bolsas, así que la acompañe, nos abordaron y nos llevaron a unas bodegas, ahí estaba esta tipa acompañada de una vieja, la insultaron, la golpearon... Dios la golpearon

tanto -se le quebró la voz - esa perra maldita le decía que la mataría por haber destruido su matrimonio y cuanta estupidez se le paso por la cabeza a esa mal nacida... -dijo comenzando a llorar mas fuerte.

-cálmate por favor, ten aquí tienes agua... -ofreció Irina con su rostro lleno de lagrimas

-Dios mio! -suspiro Rossette -tenemos que proteger a este niño -dijo sacando su instinto maternal a flote

-ademas no podemos decirle a la policía, no nos creerían, ademas deben de tener buena situación económica, tu sabes, ese tipo le daba regalos carícimos a Sanae, deben de tener una fortuna y lamentablemente unas cuantas putas no podríamos contra ellas -apretó su mandíbula de la rabia e impotencia que sentía -solo somos unas putas... Unas malditas putas baratas!!! -gritó Irina

-ssshh!!! Cálmate... Pensaremos en algo -dijo Rossette dándole confort a Irina que aguantaba el llanto para no gritar de dolor, quería tanto a Sanae, era una de las pocas amigas verdadera que tenia en ese mundo podrido, y estaba feliz por su embarazo y por que estuviera enamorada y por sobre todo por que ese tipo la sacara de este mundo de mierda en el que todas estaba atrapadas, sabían que ese tipo estaba enamorado de Sanae y que hubiera dado todo por ella, pero la maldita de su esposa era un monstruo.

-yo me voy a hacer cargo de amamantar al pequeño, hay que ir al departamento que ese sujeto le estaba arrendado a Sanae para que viviera cómodamente, debe de tener ropa para el bebe.

-sera mejor que te quedes aquí sin salir, te vieron con Sanae -le dijo Irina a Svetlana -deben de estar buscándote, olvídate de volver a tu departamento, ¿entendido?

-si... Tranquila, no quiero morir todavía -trato de sacar una risa, pero solo consiguió un gesto amargo.

Al paso de unos días Irina acompañada de uno de los chicos que siempre la invitaba a salir, se pasó por el departamento en que había vivido Sanae, la muchacha asiática que había viajado hace algunos años atrás en busca de un futuro prometedor con el cual esperaba encontrarse, mas solamente encontró con todo lo contrario, se encontró con un camino difícil, soledad, racismo y prejuicios, para luego encontrar el amor en un hombre que no era libre, donde vivieron unos meses muy intensos, un amor en donde ambos sabían que ninguno terminaría bien parado, un amor que la habían llevado a la muerte.

Al entrar, se encontraron con las cosas que le habían pertenecido a Sanae, lo poco y nada que había logrado juntar se encontraba en unas cajas de cartón, ya que todo lo demás estaba embalado, era obvio que pronto se las llevarían y dejarían el departamento vacío, abrió las cajas y en una estaban las cosas personales de Sanae y en la otra eran las cosas que se le había comprado al pequeño, un nudo se le formó en la garganta y cada cual tomó una caja, caminaron hacia la salida y sin mirar atrás Irina cerro la puerta.

Lamentablemente para las chicas, no duró mucho el secreto, había sido imposible ocultar a un bebé, el llanto en la noche las había delatado, el enterarse los dueños del recinto en donde trabajaban tuvieron que contarle todo, por lo contrario que ellas pensaban ambos, las ayudaron y no le dieron problemas con lo del niño, es mas, la dueña se había incluso encariñado con el pequeño retoño que a su corta edad ya estaba sufriendo cosas lamentables, también solo era cuestión de tiempo para que personas relacionadas con el asesinato de Sanae aparecieran por ahí, la mujer, dueña del Anemone los recibió.

-buenas noches, tome asiento, ¿en que la puedo ayudar?

-buenas... Estaba buscando a una de las chicas que trabaja aquí, quería saber si ¿es posible hablar con ella?

-¿cual de mis chicas seria?

-le dicen Lana

-ahh ella, ni me hable de esa tipa, hace unos días que se presentó diciendo que ya no trabajaría mas aquí y que le pagara lo que corresponde, ¿te lo puedes creer?

-¿ya no esta?

-¿acaso no escuchas lo que te acabo de decir? Esa maldita puta se mando a cambiar quien sabe donde, ademas a esta altura lo que menos me importa es acordarme de ella

-¿sabes donde podría localizarla?

-no, que voy a estar hablando con ella sobre su futuro, estaba furiosa cuando se presentó sin motivos, tuve que re-organizar todas las presentaciones de la semana por que a la linda se le ocurrió dejar el trabajo botado de un día para otro, lo único que se, es que tienes familia en Rusia, probablemente halla regresado con su familia

-ya veo -dijo la esposa del gran amor de Sanae

-lamento no poder ayudarte, si me disculpas tengo que ir a ver como están las chicas para las presentaciones, que uno tenga que estar en todo -dijo con ironía

-no te quito mas tiempo -se levantó despidiéndose de la dueña de Anemone, una ves cerró la puerta la dueña se fue a sentar a la hermosa silla de cuero

-maldita perra asesina, anda a buscar a Svetlana a Rusia y que se te congele la zorra, maldita desgraciada, ahf!!! Tengo que sacarlos de aquí antes de que esta tipa se de cuenta de la mentira. -se sacó los anteojos y se comenzó a masajear el puente de la nariz.

El departamento en que había vivido Sanae había sido desocupado y puesto en arriendo nuevamente, del hombre que alguna vez se la pasaba metido en ese cabaret ya no había vuelto, es mas, sus amigos que también frecuentaban el local ya no sabían nada de el, era como si hubiera desaparecido de la faz de la tierra, nadie sabía nada y en ese momento lo mejor es que no apareciera mas por esos lugares, fue así como en un momento de calma Svetlana había arreglado las cosas para salir del país, en busca de un nuevo lugar en donde asentarse y comenzar a criar al pequeño, que con ayuda de los dueños de Anemone había logrado pasar como suyo en el acta de nacimiento y así mismo ella había logrado cambiar su apellido, así se les haría mas difícil de rastrear, incluso el mismo amigo de los dueños de Anemone le había aconsejado que no cambiara su nombre, que aparecería en los archivos con el cambio resiente, y en cambio él cambiaría solo el apellido del archivo, no tocaría el nombre, así que si esa mujer llegaba a buscar información no daría con ella, por que su expediente no figuraría con algún cambio, ese hecho los dejo mas tranquilos a todos, sobre todo a la afectada, ya que no quería cambiar su nombre, le habían puesto Svetlana a petición de su difunta abuela, la cual quería mucho y que fue una pieza fundamental en la crianza de ella, era como su segunda madre.

Cuando sus cercanos la fueron a dejar al tren sintió la angustia de estar sola, no quería ser dedil, ese pequeño la necesitaba ahora mas que nunca, fue así que sacó fuerzas de donde no tenia para no lucir tan destrozada como en verdad se sentía en su interior.

-cariño, tienes que ser fuerte, todo estará bien ¿entiendes? Nosotros te mandaremos el dinero que le correspondía a Sanae para ayudarte con las cosas que haga falta, también vamos a transferir el pago del seguro de vida que tenia Sanae a tu nombre para que puedas cobrarlo.

-gracias, de verdad se los agradezco, a los dos -dijo con los ojos brillantes

-no tienes nada que agradecer, todo fue idea de mi amada esposa, aun así como la veas gruñona y cascarrabias, es generosa -comentó tratando de poner un toque de humor el otro dueño de Anemone.

-mejor cállate, ¿quien era el que casi lloraba con que el pequeño de iría lejos?... Tu!!!

-aahh!!! Es que es un pequeño varoncito, sabes que siempre quisimos tener un pequeño, y siempre rodeado de tantas mujeres que las cosas se pegan, no me ves ahora así, todo sentimental, jajajaja -logrando así sacar una pequeña sonrisa en cada persona que había ido a despedir a los de hoy partirían.

La hora para que el tren saliera se acercaba y fue así que cada uno se despidió de ambos entre lagrimas y buenos deseos, cuando ya era la hora Rossette que tenia acurrucado al pequeño en sus brazos se fue a dar una pequeña vuelta en el anden para despedirse de el, en el corto tiempo que paso se había encariñado con el pequeño y esta despedida le dolía como si la estuvieran alejando de un hijo; por otro lado Irina y Svetlana subieron al vagón para poder acomodar las cosas ya que después a Svetlana sola se le haría muy difícil.

-espero no te cueste asentarte por esos lados -dijo un poco preocupada

-tranquila, ya conozco por esos lados como tu dices, olvidas que soy una mujer de mundo y Francia es como mi segundo hogar -se carcajeo la rubia.

-pero aun así, los voy a extrañar mucho, a ambos, sobre todo al llanto en la madrugada del pequeño gatito.

-segura que extrañaras el llanto de Hyde, recuerdo verte tapándote la cabeza con la almohada por el ruido.

-mmm... Si pero es que tiene unos pulmones ese gatito que de seguro va a cantar en la opera jajajaja

-jajaja seguro que si

___en 10 minutos sale el tren___ se escuchó por el alta-voz que había en la estación

Por la ventana la rubia vio como todos se acercaban a Rossette que tenia al pequeño en sus brazos y lo besaba con mucha ternura, mientras sin darse cuenta los brazos de Irina la rodearon con mucha fuerza, las ganas de llorar volvieron y no quería que sus traicioneras lagrimas afloraran ahora, sintió como la colorina sollozaba y cuando vio que Rossette subía a dejar al pequeño Hyde, lo que le dijo Irina la dejo perpleja y su corazón dio un vuelco en 360 grados, solo alcanzó a ver ese escurridizo cabello anaranjado descendiendo del tren para pararse al lado de todos los que estaban en el anden en ese momento, lo que le dijo Rossette no alcanzó a entender ni la cuarta parte y solamente asintió con su cabeza, la castaña la miró confundida y luego de un abrazo bajó del tren, tomó asiento con el pequeño en sus brazos y miro por la ventana mientras el tren comenzaba a moverse, agitó su mano despidiendose de todos ya con sus lagrimas corriendo por sus coloradas mejillas y lo ultimo que alcanzo a ver fue como Irina le hacia un corazón con sus manos.

-asi que nos alcanzará en Francia... vamos a darte tanto amor como el que Sanae te hubiera dado gatito -dijo mientras quitaba unas pequeñas pelusitas las cuales eran el cabello del pequeño Hyde.

Al llegar a Francia, París, salio de la estación y en base a recuerdo se guió por calles que reconocía, comenzó a sonreir cuando se dio cuenta de que no volveria a ser una bailarina barata en un cabaret y una prostituta cuando el dinero escaseaba, había salido de un mundo donde se había visto atrapada por años, en donde se le iría la juventud y la belleza en eso.

Comenzó a caminar por unas angostas calles poco transitadas, ya que era una de las zonas de residenciales, fue hasta un lugar donde podría conseguir arriendo, por el momento solo arrendaría un dormitorio, no necesitaba mas, se dentro a la recepción, lleno el formulario y le dieron unas llaves, le ayudaron con el equipaje ya que al verla con un pequeño en los brazos era lo mas lógico, una ves sola con su pequeño gatito en el dormitorio lo recostó y lo mudo, ya que en el viaje se le había complicado hacerlo, le mudó, lo acurrucó en sus brazos y le dio su leche que tenia preparada, fue cosa de minutos para que ambos se quedaran dormidos.

Al paso de unos diez días Irina llegó a Francia teniendo en un sobre de una carta la dirección de la rubia, apareció de sorpresa en la puerta de esta con maleta en mano.

-¿Ah! Que no me esperabas? -pregunto la colorina con una sonrisa de oreja a oreja

Lagrimas salieron de los ojos de Svetlana, abrazándose mientras un tímido beso era depositado en los labios ajenos.

-bienvenida -dijo con un rostro iluminado.

-gracias -dijo sonriéndole con amor -donde esta mi gatito mas lindo -dijo adentrándose a la habitación y acercándose a la cama en donde el pequeño le hacia gorgoritos y apretaba su dedo al reconocerla -pero mira si has crecido -dijo mientras ambas sonreían al escuchar los gorgoritos del pequeño Hyde.

-¿de verdad quieres ser parte de esto? -preguntó de un momento a otro.

-te lo dije en el tren -dijo mientras se levantaba de la cama y se paraba en frente de la rubia -desde hace tiempo que me gustas, no te lo había dicho por que no quería hacerte sentir incomoda, pero al pasar toda esta situación y de como serian las cosas de ahora en adelante, de que ahora serias madre del pequeño hideto y que estarías sola pasando esto, me di cuenta que no solamente me gustabas, si no que estaba dispuesta a pasar todo esto y mas, llegue a la conclusión de que estaba enamorada de ti... Sin mencionar que un pajarito me dijo que si lo intentaba no me iría mal, que al parecer era correspondida.

-Ahhh!!! Rossette y su gran bocota!!! -se cubrió el rostro -Dios que vergüenza.

-mujer ya tranquila... -dijo mientras tomaba ambas manos que minutos antes cubrían su rostro -también quiero ser una madre para Hyde... Y ahora se viene la gran pregunta -dijo soltando una risa al ver el rostro rojo de vergüenza de la rubia -¿quieres ser mi novia?

-Dios mio no puedo creer todo lo que está pasando -dijo en voz baja -claro que si quiero, en estos momento soy la mujer las feliz del mundo, hasta hace un mes atrás no tenia nada solo trabajaba en un cabaret sin ninguna proyección de la vida por que en ese momento todo era muy difícil, pero después de una tragedia me veo con un hijo que me esta cambiando la vida completamente, me sacó de ese oscuro lugar y ahora tú... Es que esto no puede ser mas maravilloso -dijo mientras lloraba de felicidad.

-ahora somos una familia, las cosas no serán fáciles, pero vamos a estar los tres juntos en las buenas y en las malas, como una familia.

-gracias...

 

Notas finales:

espero le den una oportunidad al fic de la pareja que tanto me gusta y del que se encuentrasn tan pocos fic de ellos (ya pasaron a tercera edad)

recuerda que tambien pueden encontrarme en WATTPAD como Maruo_Kuro.

algun rew... se agradece ;)

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