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Tú eras mi oscuridad... y yo fui tu luz

Autor: Zurkh Setgel

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Notas del fanfic:

Casi no hay fics de ellos, así que aquí vengo con mi  granito de arena.

Es mi primer fanfic, me disculpo si no es bueno o si tiene ooc, acepto críticas constructivas o detructivas :) me ayudarán a mejorar.

No los distraigo más, espero que lo disfruten.

 

Los juegos de Kingdom Hearts y sus personajes no me pertenecen, les pertenecen a Square Enix y Tetsuya Nomura.

Ventus, dormido, vio a través de Sora a Vanitas, Terra, Aqua e incluso a Xehanort.

Desde que Sora le permitió quedarse con él aquella noche que siguió su voz, ha visto todo a través de sus ojos. Y gracias a eso se dio cuenta de que se equivocó al creer que había salvado a sus amigos al destruir la llave espada X.

 

Comenzó a sospecharlo desde la primera aventura de Sora, le parecía extraño no verlos a ninguno de los dos ayudando a las princesas del corazón. Aqua ya era Maestra de la llave espada y esperaba que Terra lo fuera pronto.

 

“Aqua… Terra… ¿dónde están?”

 

Tiempo después consiguió un indicio de Terra cuando Sora vio por primera vez el rostro de “Ansem” en aquella pintura, rezaba porque fuera paranoia suya y aquel parecido que le encontraba con Terra fuera solo una mala jugada de su imaginación. Pero el rey Mickey, su buen amigo, les dijo que su nombre en realidad era… Xehanort. Cuando escuchó eso se alteró tanto que preocupó a Roxas y a Xion.

 

“En realidad no es nada seguro… ¿verdad?” preguntó más para sí mismo que para el par de chicos frente a él que no entendían a qué se refería. Pero, es difícil engañarse a uno mismo. Que Xehanort tuviera una apariencia tan joven no tenía sentido, él era mucho mayor hace diez años. “A eso se refería él…” recordó lo que le dijo Vanitas hace tantos años.

 

“Se marcha y te deja atrás. Y cuando vuelvas a verlo… ya no será el mismo.”

 

Xehanort robó el cuerpo de Terra. No pudo salvarlo incluso destruyendo la llave espada X.

Pero no debía perder las esperanzas, seguramente Terra lucha por recuperar su cuerpo, aunque, si ha pasado tanto tiempo significa que necesita ayuda. Desafortunadamente él no podía ayudarlo estando dormido y ni Sora ni sus amigos lo harían porque ni siquiera sospechaban que ese cuerpo le pertenece a su querido amigo, no a Xehanort. Ni siquiera el rey Mickey, que conoció a Terra, parece haberlo notado. Solo Aqua y él podrían ayudarlo. Pero aún no sabía nada del paradero de Aqua, y él, aún no podía despertar de ese largo sueño.

 

“El Terra que conoces desaparecerá para siempre.”

 

No… no podía creer en esas palabras. Terra recuperará su cuerpo y cumplirá su sueño de ser Maestro de la llave espada. No importa cuántos años pasen, no importa incluso si él nunca logra despertar, no perdería la esperanza de que su amigo logre vencer a Xehanort. Se negaba a creer las palabras que Vanitas le dijo hace tanto.

 

Vanitas…

 

Era un mal amigo. Después de todo lo que pasaron juntos… no extrañaba tanto a Terra y a Aqua como extrañaba a Vanitas. ¿Qué pensarían de él si se enteraban? Tenerle afecto al ser que ayudó a Xehanort para forjar la llave espada X y hacerse del cuerpo de Terra… los estaba traicionando. Sabía que no debía tener esos sentimientos por todo el daño que Vanitas le causó a sus amigos… pero, ¿qué podía hacer? ¿Cómo evitarlo?

 

Todos los días pensaba en Terra, Aqua, el Maestro Eraqus… y Vanitas. Logró destruir la llave espada X y con ella a Vanitas, por eso estaba con Sora, pero, al recuperar la oscuridad de su corazón, también pudo ver los recuerdos de él, de cuando estuvieron separados. Lo vio todo desde su perspectiva y se dio cuenta de que, aunque sabía que no era correcto defender a alguien que hizo cosas tan malas, de alguna forma, al igual que él y sus amigos fue otra víctima de los engaños y planes de Xehanort.

 

 


 

 

“Vacío ser de Ventus arrancado… a ti… el nombre de Vanitas te será otorgado.”

 

“Sí… Maestro…”

 

Ese fue el primer recuerdo que recibió una vez recuperó la oscuridad de su corazón. Llegaban pequeños fragmentos cada cierto tiempo. Veía lo que Vanitas vio y sentía lo que él alguna vez también sintió.

 

Y lo primero que Vanitas sintió fue tristeza, tristeza y soledad. Ventus creía que Vanitas era incapaz de sentir, pero lo supo en cuanto más recuerdos llegaron. Supo que, a Vanitas en realidad nunca le gustó estar separado de él. Le entristecía sentirse solo, pero la tristeza se convertía en ira por no poder volver a unirse a Ventus y esa ira se volvía odio, el cual despreciaba porque lo consideraba su debilidad.

 

En otro recuerdo, Ventus vio que Vanitas se odiaba por ser tan débil y frente a él, apareció un nesciente. ¿Por qué un monstruo como ese había nacido de él? Debía ser un error, un error que no dudó en eliminar.

 

“¡¡AHHH!!”

 

Fue gracias a ese recuerdo que Ventus se enteró de una dura verdad, él ya sabía que los nescientes nacían de Vanitas, él mismo se lo dijo, pero lo que ignoraba era el intenso dolor que le provocaban. Destruir a ese primer nesciente fue solo el inicio de un ciclo sin fin, el dolor que atravesó su cuerpo como si se hubiese atravesado la espada a sí mismo y la negatividad de la criatura que fluía de vuelta a Vanitas provocaban que nacieran más nescientes constantemente.

 

No sabía cuánto tiempo pasó desde que vio ese recuerdo. Pero en el siguiente que vio se vio a sí mismo inconsciente pero con los ojos ligeramente abiertos, postrado en una cama. Vanitas estaba parado a un lado de esta, lo observaba en silencio hasta que se subió a la cama, sobre Ventus y lo tomó de la playera, lo zarandeó enojado sin saber qué podía hacer exactamente para lograr lo que quería. Frustrado rompió la prenda y se la arrancó esperando una reacción que desde el principio sabía que no llegaría. Veía sus ojos, ausentes, que no lo veían ni lo buscaban. Su mano se cerró en un puño y lo golpeó en la cara. Él no podía regresar por sí solo y Ventus no era capaz ni de despertar. Lo golpeó una y otra vez con la esperanza de hacerlo despertar, debía ser capaz de hacerlo ahora que un nuevo corazón le ayudó al suyo a no desaparecer. Porque Vanitas lo sabía, por su puesto, él mismo sintió cuando el corazón de Sora encontró al de Ventus, porque lo mismo pasó con el suyo, después de todo, originalmente eran uno solo.

Pero siguió sin conseguir ninguna reacción. Volvió a observar su rostro inerte, sus ojos igual de dormidos que antes, lo único que cambió es que por los golpes y el movimiento, sus labios quedaron entreabiertos, solo un poco. Pasó su mano derecha tras la nuca del rubio para acercar su rostro y besarlo con toda la irritación y odio que sentía, lo mordió hasta sentir el sabor de su sangre, acababa de descubrir que le gustaba ese sabor, así que la succionó y luego lo soltó. Lo observó por última vez siendo él el único con la respiración agitada.

 

“Si persistes en cuidarnos a ambos no puedo asegurarte dejarlo con vida.”

 

En otro recuerdo, Ventus lo vio advirtiendo a Xehanort que no podría controlar sus impulsos de hacerle daño, de lo cuál se arrepintió apenas se lo llevó.

 

Lo extrañaba.

 

En la mente de Vanitas no había más que dudas y dolor, ¿por qué no podían estar juntos? ¿Por qué tuvieron que separarse en primer lugar? Xehanort lo creó extrayendo la oscuridad del corazón de Ventus. Ventus nunca quiso separarse de él, lo sabía, se había negado a hacerlo y Xehanort lo obligó aprovechando que estaba inconsciente como resultado de pelear contra los sincorazón. Pero ahora lo alejó aún más para protegerlo de él, no tendría que protegerlo de que lo lastimara si no los hubiera separado en primer lugar. Toda era su maldita culpa. Aunque, probablemente lo peor de todo era que él era consciente de todo, él recibía todo el dolor que implicaba estar separados pero Ventus no sentía nada, ni siquiera lo recordaba.

 

Lo envidiaba.

 

En recuerdos posteriores vio que Vanitas nunca le perdió la pista. Sabía que practicaba para volverse un Maestro de la llave espada igual que antes, pero sin ninguna motivación. Eraqus y el otro par de chicos se esforzaban por que Ventus aprendiera, ¿para qué? Él ya tenía bastante experiencia, aunque no lo recordara, Vanitas lo recordaba, todo. ¿Ese era su destino? ¿Y qué pasaba con él? ¿Es que jamás estarían juntos de nuevo? ¿Qué pasará con él entonces? ¿Cuál es el punto de todo esto? ¿Cuál era su propósito?

 

Se preguntaba y sufría en silencio.

 

Ventus no quería ver más, sabía cómo terminaban las cosas y no le gustaba. Intentó cerrar sus ojos, pero en ese momento no eran los suyos los que veían, sino los de Vanitas.

 

Cuantas más preguntas se hacía Vanitas más nescientes aparecían. Ventus aprendió a verlos de diferente forma a través de los años que ha estado dormido y no ha podido hacer nada más que recordar y observar.

 

“Son lo que yo siento… una caterva de azuzantes sentimientos a mi merced.”

 

Recordar esas palabras le dolía, sentía lástima por Vanitas. Porque todo lo que sintió fueron sentimientos negativos, y los despreciaba. Era una pena que jamás haya experimentado la felicidad. Pero eso no era posible, ¿o sí? ¿Un corazón hecho de oscuridad pura sería capaz de tener sentimientos que no fueran negativos? Debía serlo, porque no era oscuridad pura como lo creía en un principio, tenía luz, aunque fuera muy poca, el corazón de Sora no solo completó el suyo cuando estaba fracturado, también encontró al de Vanitas. Aunque nunca pudo verla, en el interior de Vanitas brillaba la luz de Sora. Lo supo cuando Sora creció, tenían el mismo rostro.

 

Ventus se preguntaba constantemente, ¿si Vanitas hubiese sido capaz de tener otro tipo de sentimientos, seguirían apareciendo nescientes? Si un nesciente nace de un sentimiento positivo no lastimaría a nadie, ¿no? A diferencia de los que destruyó… ni siquiera puede recordar a cuántos nescientes derrotó, cuánto dolor le provocó sin saber… no lo sabía.

 

Y en los recuerdos de Vanitas veía cuánto él los despreciaba, y los destruía, porque no soportaba ver una encarnación de su debilidad, se provocaba cada vez más dolor y sufrimiento y con ello creaba a más nescientes. Uno, tras otro y otro. ¿Cuántos monstruos había creado y destruido ya? No lo sabía, pero dolía, cada vez el dolor aumentaba más y más. No lo soportaba.

 

“Basta… ¡¡BASTA!!”

 

Aparecieron aún más nescientes, pero el dolor ya era demasiado y colapsó. Cayó de rodillas rodeado de esos detestables monstruos que no lo atacaban, pero lo herían igual. Sentía cómo las lágrimas caían de sus ojos cual torrente. No quería nada de eso, no quería ser débil, no quería sentir más dolor, quería salir de ese agujero que cada vez parecía hacerse más profundo pero no podía. Si tan solo… si tan solo pudiera volver a unirse a Ventus…

 

“Todos tus anhelos encauzan a la misma dirección. Debes aficionarte a la creación de la llave espada X. Esa es la respuesta que buscas… la única forma de liberarte de todo este padecimiento. Torna tu ser en la llave espada X y únete de nuevo con Ventus, solo esa opción tienes para lograrlo. La llave espada X significa tu salvación, ¡y la del mundo entero! Únicamente tú puedes crearla.”

 

Fueron las palabras con las que Xehanort convenció a Vanitas de unirse a sus planes. Ventus vio la esperanza nacer en el corazón de Vanitas. Desafortunadamente era cierto, si crear esa llave era la única forma de unirse a él… La llave espada X se volvió la meta que Vanitas tanto buscó. Esa llave espada era la clave para terminar con todo. Encontró su luz.

 

Esa llave espada era su esperanza para librarse de la oscuridad y del sufrimiento. Para volver con Ventus.

 

 


 

 

Diez años han pasado desde que está con Sora. Tiempo suficiente para pensar y para cambiar, incluso. No podía perdonar a Vanitas por lo que le hizo a sus amigos. Pero ya tampoco podía odiarlo. A veces se preguntaba, si él hubiese estado en su lugar, ¿habría hecho lo mismo? Al principio respondía con un rotundo no, pero con cada recuerdo que veía de Vanitas, sentía el dolor que sintió, veía su sufrimiento… y titubeaba. ¿Habría sido más fuerte que él? ¿Habría podido soportar todo ese dolor para no dañar a nadie? Vanitas estaba hecho de la oscuridad de su corazón, por supuesto que no tendría bondad para preocuparse por nadie que no fuera él mismo. Aún así, no era excusa. ¿Cómo perdonar a quien condenó a tus amigos?

 

Por eso se sentía tan culpable, consigo mismo y con sus amigos, que esperaba que lo perdonaran en donde estén, porque si bien el perdón hacia Vanitas no cabe en el corazón de Ventus, un sentimiento más grande y pecaminoso sí entró. Al unirse a él de nuevo lo conoció como nunca había conocido a nadie. La lástima que sintió al principio, tras años de recordarlo en silencio, se convirtió en comprensión. Y la comprensión finalmente, se recubrió de afecto.

 

Por un lado se sentía feliz porque Vanitas logró su objetivo, ya no sentía más dolor. Por el otro, le afligía el precio que tuvieron que pagar él y sus amigos por ese deseo.

 

-Terra… Aqua… espero puedan perdonarme. -Hablaba al hermoso atardecer del corazón de Sora mientras sostenía el siemprejuntos que Aqua le dio, esperando que sus palabras, de alguna forma, pudiesen llegar a ellos.

 

-Si son tus amigos, lo harán. -apareció a su lado Roxas. Cuando lo conoció supuso que su estadía en el corazón de Sora era la razón de la apariencia de Roxas. Así como pasó con Vanitas -quiero creer que así es como funciona la amistad- dijo tal vez más para animarse a sí mismo.

 

Ventus sabía lo que pasó entre él y Xion, aunque todos la olvidaron él no, tal vez porque no la conoció en persona exactamente. Y aunque ahora los tres vivían en el cálido corazón de Sora, Roxas aún no la recordaba, pero siempre la miraba demasiado, como si algo en su interior le dijera que la conocía de antes. Lo que sí recordaba es haber olvidado a Axel en los días en que creyó ser un chico común viviendo en Villa Crepúsculo. Haber abandonado a Axel lo atormentaba. Roxas nunca se lo contó, ninguno de los dos se ha contado lo que les atormenta, pero no era necesario, al menos para él, pues pudo verlo todo a través de Roxas en el año en el que Sora durmió.

 

-Tengo sentimientos… que los traicionan, y aunque lo sé… no quiero deshacerme de ellos. -le dijo regresando el hilo de pensamientos a Vanitas.

 

-No lo hagas entonces -Ventus lo vio sin mucha confianza por la simplicidad del consejo -Axel y yo nos esforzamos mucho para tener un corazón y sentimientos… tú los tienes y sin embargo deseas deshacerte de ellos. ¿Qué clase de sentimientos puedes tener que traicionen a tus amigos?

 

-… Amor…

 

-¿Qué clase de amigos necesitan que te disculpes por sentir amor? -Roxas no entendía y Ventus no podía esperar que lo hiciera, después de todo él fue un incorpóreo, seguro era frustrante que él despreciara lo que Roxas tanto anheló.

 

-Viéndolo de esa forma… -sonrió -supongo que tienes razón…- Terra y Aqua eran las mejores personas que conocía, son sus mejores amigos, ellos no lo odiarían por un sentimiento que no puede controlar.

 

Después de todo, no importaba lo que él sintiera, para bien o para mal… eso no haría regresar a Vanitas.

Notas finales:

En cuanto leí que en las novelas de BBS contaban la vida de Vanitas y su sufrimiento, por los nescientes y su separación con Ventus, quise leerlo pero soy pobre y no sé mucho inglés... así que basándome en lo que dice la wikia escribí este one shot xD

Espero que les haya gustado. 

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