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Lágrimas del corazón.

Autor: Nazomi

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Notas del fanfic:

Holap... Soy Nazomi. Escribo también en wattpad. Esta historia de hecho ya está terminada ahí, pero decidí subirla en está plataforma también. Así que no es plagio. De hecho en wattpad aparezco como Nazomi16.

Notas del capitulo:

Disfruten...

Nosotros los de entonces, ya no somos los mismos.


-¿Qué soy yo para ti?- pregunto Taemin, tratando de safarse del agarre del moreno que le sujetaba las manos, acorralándolo contra el enorme abeto que había en el jardín -¡Contestame!- sus ojos se llenaron de lágrimas.


Ya no lo soportaba más. Había veces en las que el mayor le hacia creer que él era su todo y había otras tantas en las que lo hacia sentir como un juguete desechable. Estaba cansado de eso, de la actitud voluble del mayor, de sus si y sus no discordes, de que su boca digiera algo pero su cuerpo hiciera otra cosa. Odiaba cuando se ponía en ese plan de hijo perfecto que obedecía en todo a sus padres y lo dejaba a él completamente de lado.


-¿Por qué me preguntas eso ahora?- Minho fruncio el ceño, liberándolo y alejándose un par de pasos del menor. Se llevo las manos a la cabeza y se revolvió el cabello con frustración. Ya tenia suficiente con las cosas que su madre le había dicho horas atrás.


-¿Por qué NO?- Taemin le regreso la pregunta, preparándose mentalmente para lo que estaba por venir -Quiero saberlo, necesito saberlo. Siempre dices que soy lo mas importante en tu vida, pero cuando actúas de esta forma me haces dudar de la veracidad de tus palabras.


-Eres todo, mi todo- confeso el mayor con sinceridad, cogiendo entre sus manos las de Taemin, depositado un par de besos en el dorso de estas -Eres mi alegría, mi felicidad, la razón de mi vida, el culpable de mis sonrisas...- los ojos del menor se iluminaron -...pero también eres mi tristeza y mi debilidad.


Taemin fruncio el ceño y se safo del agarre del mayor de forma brusca, separándose un par de pasos de este. Mirándolo con reproche y dolor.


-Taemin...- Minho hizo ademán de acercarsele, pero el castaño se lo impidió, giro sobre sus talones dándole la espalda y fijo la mirada en la reluciente luna que iluminaba la noche. Abrazándose a si mismo, así frío esa noche.


-¿Te vas a casar con ella, no es así? ¿Vas hacer todo lo que tu madre te ha pedido, verdad?- pregunto Tae -Me vas a dejar de lado, seré solamente el sirviente que siempre debí ser para ti.


-Las cosas son complicadas Minnie... Ese es el deseo de ella, no el mio, sin embargo yo...


-¿Sabes?- Taemin miro a Minho nuevamente a la cara -Agradezco haver nacido sin riquezas, porque así puedo hacer con mi vida lo que se me pegue la gana, no como tu- el mayor se mordió el labio inferior, Tae podía ser muy hiriente con su palabras cuando se enojaba  -Pero esta bien, has lo que tengas que hacer, es tu deber supongo. Yo seré solo el chico de la lavandera, el que ayuda en la cosina o donde se le necesite para pagar la bondad de aquellos que lo acogieron cuando era niño, solo eso, la prueba viviente de la filantropía de la honorable familia Choi, con su permiso... Minho-sshi.


-Taemin- le llamo el mayor, pero el nombrado no detuvo su andar -¡Taemin! ¡Lee Taemin!- grito -¡Maldita sea!


 


 


(******)


 


 


Estar enojado con Minho era tonto, porque sabia que así debían ser las cosas y porque el había aceptado salir con el siendo consiente de que Victoria tenia a Yoona como el prospecto ideal de novia y esposa para el moreno. No por nada la chica se había pasado días enteros o semanas completas en la mansión Choi. Él había sido testigo.


-Debería recortarme el cabello un poco- susurro Taemin para si mismo mientras jugueteaba con un mechón de su cabello, a la espera de que la secadora se detuviera para colgar la ropa de ese día.


-A mi me gusta largo.


El castaño pego un brinquito y giro sobre sus pies, encontrándose con la mirada penetrante de Minho. Miro a su alrededor con evidente nerviosismo, estaban a una puerta de todos y en cualquier momento alguien podría entrar al cuarto de lavado. Además aun no se le pasaba el enojo.


-¿Que haces aquí, no deberías estar en el comedor con tus padres y la señorita Im?- indagó Tae tratando de que su voz saliera normal, pero Minho identificó en ella el tono apático y receloso del menor. Sonrió.


-Me escape, simple. Jamas me ha gustado estar cerca de ella, lo sabes bien, siempre preferí estar con tigo. Ella es solo una amiga de la infancia.


-Pues tu madre quiere lo contra...


Las palabras del castaño se quedaron en el aire cuando el mayor lo acorralo contra la puerta y estampó sus labios contra los de su novio. Tae intento empujarlo poniendo sus manos en el pecho del moreno, ¡se suponía que estaba molesto!, pero aun así le fue inevitable no corresponder la caricia de este. Porque los esponjosos labios del moreno eran su adicción y difícilmente podía pasar un día entero sin tocarlos con los suyos.


Minho rompió el beso y se separo del castaño, juntando su frente con la de este, rosando su nariz con la del contrario débilmente. Sacándole un par de sonrisas silenciosas al menor.


-No quiero... Escuchame bien, no quiero que te hagas ideas erróneas con respecto a Yoona, porque aunque ella haya vuelto y mi madre la quiera como su nuera, jamas le daré gusto. Yo te amo a ti, recuerdalo. Así que no quiero que te pongas loco como lo hiciste ayer, porque me duele verte mal, verte dudar de mi. Se que soy incomprensible, pero ten en cuenta una sola cosa. Yo solo te amo a ti.


Taemin suspiro y desvío la mirada, volviendo a centrar su atención en lo que hacia antes de la interrupción del mayor y comenzó a sacar la ropa de la secadora en completo silencio. Tratando de despejar su mente y deshacerse del enojo que todavía albergaba en su interior, la ira no era nada buena. Lo sabia, porque siempre que se enojaba decía cosas que no sentía de verdad.


Quisiera o no, si Victoria planeaba tener a Yoona como nuera y madre de sus nietos, tarde o temprano lo conseguiría, después de todo era una mujer muy terca y de armas tomar cuando se trataba de velar por sus intereses.


Y que Minho se casara con la heredera del gran imperio Im, era algo que le interesaba y mucho. Además la mujer no se tentaba el corazón con nadie, ni siquiera con su propio hijo. Era fría, severa y firme en sus decisiones. ¿Qué podía hacer él al respecto? Nada.


-Tae no sigas molesto, sabes que yo...


El castaño le corto, robándole al mayor un pequeño beso rápido, un común mente llamado "piquito". Minho abrió los ojos con sorpresa, porque normalmente Taemin jamas tenia ese tipo de demostraciones afectuosas con él, siempre solía ser tímido en ese ámbito y lo dejaba a él guiarlo en todo. Y sinceramente, Minho adoraba ser el maestro que enseñaba con parsimonia a su dulce alumno, quien aprendía demasiado rápido cada cosa que le era explicada.


-Me molesto con migo mismo, no con tigo, porque se que no puedo reclamarte absolutamente nada- empezó hablar el menor -Porque se de sobra que jamas la veras a ella como me ves a mi, pero ante todos tienes que fingir y yo tengo que callar. Me molesto porque me enceló mas de lo que quisiera, incluso hay veces en las que me cuesta trabajo no gritar de la frustración- suspiro -A veces quisiera golpearte y no verte nunca mas, pero la sola idea me mata.


-Taemin, bebe yo...


-¡Taeminnie la ropa es para hoy!- grito Leeteuk desde afuera, detrás de la puerta, alarmando al nombrado. Quien miro a Minho con ojos suplicantes señalándole la puerta de la pequeña bodega que había dentro del cuarto de lavado en donde se encontraban. Pues solo Dios sabría que podría pasar si los descubrían.


El chico entendió de inmediato y corrió a esconderse en el lugar que le había sido indicado, segundos después Leeteuk entro en la habitación escaneando el lugar con la mirada, un tanto inquieto.


-Lo siento hyung, de nuevo se atasco- Tae sonrió, fingiendo el haver tenido que batallar con algunas prendas, sin mirar fijamente al mayor por temor a que se diera cuenta de sus mejillas sonrojadas o su débil titubeo al hablar.


-¿Hubo algún accidente de gravedad?- quiso saber el mayordomo de la casa, el menor negó -Bien, eso es bueno, entonces apurate a colgar todo esto y sube a ver si a la señorita Im no se le ofrece nada.


-Si, hyung.


Leeteuk suspiro cansado, se acomodo el cuello del traje que usaba y hechando una ultima mirada a su alrededor e ignorando la silueta que se dibujaba bajo la puerta de la bodega, salio del lugar dejando a Taemin "solo". Él no se metería en los asuntos del menor, si este no le había contado absolutamente nada sobre la persona que lo hacia sonreír como tonto, debía ser por algo. Aunque ya se daba una idea de quien se trataba.


Además, confiaba en él lo suficiente para estar seguro de que no se metería en problemas y seria cuidadoso en todo momento. No, Leeteuk no pensaba alejarlo de su primer amor o romper sus ilusiones. Era solo un niño de 16 años enamorado de la idea del amor, quien había encontrado ese bello sentimiento en la persona equivocada...


O tal vez no, solo el tiempo lo diría.


-Con tantos sustos como estos me voy a volver viejo muy pronto- se quejo Minho, saliendo de su escondite con una pequeña sonrisa en los labios, la cual se borro instantáneamente al ver el semblante del menor, nuevamente serio. Algo le decía que las cosas no se solucionarían tan fácilmente como antes.


-Creo que lo mejor es dejar de vernos mientras estemos dentro de la mansión- sentencio Tae, tomando el cesto con la ropa entre sus manos, decidido -Es muy peligroso, la señorita Im puede vernos y recuerda lo perspicaz que es. Estoy seguro de que con una simple mirada se daría cuenta de todo- sonrió débilmente, tratando de creer sus propias palabras y salio del cuarto.


Minho bufo de frustración y salio tras el peli-largo, dispuesto a negarse a tal petición, pues bien sabia que no podía estar una hora entera sin verle, mucho menos ocho o mas, pero este ya estaba platicando y caminando hacia el jardín en compañía de Luna. Quien seguramente si intentaba hacercarse al chico, lo fulminaria con la mirada y se encargaría de que no pudiera ver a Taemin por el resto del día e incluso en semanas.


La chica tenia un severo complejo sobreprotector con Taemin desde que eran niños, ya que lo consideraba un hermanito o algo así. De hecho cuando se había enterado del tipo de "relación" que él y el castaño mantenían -por un accidente o mas bien dicho, descuido- se había vuelto aun mas protectora con el menor. No era algo que le molestara, al contrario, sabia que Luna mataría por Taemin y eso le daba paz de alguna u otra forma, porque podía estar seguro de que nada le pasaría al castaño, sin embargo, a veces era algo... irritante.


Los tacones sonando contra el piso de mármol hicieron que Minho saliera de su estupor y se girara para ver a la castaña de vestido rosa palo que caminaba hacia él con una sonrisa divertida y coqueta en el rostro. Sonrisa que no había borrado desde su llegada a la mansión 24 horas atrás, situación que había desencadenado el enojo o mas bien dicho, la inseguridad de Taemin hacia el amor que el moreno le tenia.


¡Lo que había ocasionado su reciente discusión!


-¡Hey!- trato de pintar una sonrisa amigable y cálida en sus labios, aunque su humor no fuera del todo bueno, por no decir que tenia ganas de asesinar a alguien. Para ser específicos, a ella y a lo que representaba su presencia en la mansión.


Normalmente no discutía ni peleaba con Taemin, su relación era armoniosa, siempre llena de sonrisas y momentos alegres, y cuando lo hacían un par de horas separados lo solucionaban, los hacia entrar en razón y salir corriendo a buscar los brazos y labios del otro. Pero la llegada de Yoona había puesto el ambiente algo tenso entre él y su pequeño novio, no era necesario que alguien se lo dijera, lo sentía y eso, eso si era difícil de solucionar.


Porque Yoona podía ser "algo" intimidante y altanera, porque era todo lo que su madre quería para él y bueno Tae, él era alguien inocente y muy sensible a los comentarios de los demás. No sabia defenderse y solamente cuando sus niveles de estrés o enojo se desbordaban, era que podía hacerle frente a los demás. Aunque a la fecha, solo lo había podido hacer con él. Como esa noche en que Tae le había dicho todas esas cosas hirientes y le había llamado Minho-sshi con la intención de hacerlo sentir mal.


Otro problema era su madre y su continuo fervor por dejar a Taemin en ridículo o humillarlo, dos cosas que se acrecentaban con la precensia de Yoona en la mansión.


Tae era una persona que técnicamente no existía frente a su madre, quien siempre lo ignoraba y fingía no saber de su existencia, tratando de no pronunciar su nombre nunca. Como si el hecho de hacerlo fuera lo peor que alguien pudiera hacer. Para su madre, Taemin ni siquiera era un sirviente, no, era mas bien un mueble, uno que debía quedarse oculto en el ático cubierto con una sabana blanca llenándose de polvo. Y se había encargado de que Yoona pensara lo mismo que ella.


Metiéndole dichas ideas en la cabeza cada vez que iba a pasar las vacaciones con ellos, haciendo que las sintiera como suyas desde que era una niña.


Jamas había entendido ni entendería porque su madre le tenia tanto pique al castaño, ni el porque le cargaba la mano con las labores domesticas al punto de dejarlo sin tiempo suficiente para cumplir con sus trabajos académicos. Algo le decía que debía haber una razón de peso sumamente fuerte para su comportamiento hacia él, pero por alguna extraña cuestión aun no quería saber y por ello se reprimía de preguntar cosas de las cuales, temía tener respuesta.


-¿Estas bien? Te ves... algo tenso Oppa.


-¿Ah? mmmm si, ¿por que lo preguntas?- Minho realmente, realmente, se esforzó en parecer normal, ese chico enérgico y extrovertido que era, pero al final suspiro rendido, necesitaba desahogarse con alguien. Contarle sus problemas, dudas, inquietudes y miedos, sin embargo sabia que Yoona no sería esa persona que lo escucharía atento y sin criticar -Solo estoy estresado, el instituto, la solicitudes para la universidad y esas cosas- mintió.


Últimamente lo hacia mucho, cada vez más seguido y mas cínicamente. Ya ni siquiera sentía ese sentimiento de culpa o el remordimiento, mentir se había vuelto parte esencial de su vida para tener a Taemin a su lado como lo tenía y por él era capaz, incluso, de mentirle a Dios.


-¡Oh si es cierto!- Yoona sonrió otra vez y el moreno comenzó a preguntarse sino se cansaba de hacerlo, si lo hacia por gusto o por costumbre -Omma me ha dado permiso para continuar mis estudios aquí en Seul, no es genial, eso quiere decir que al acabar las vacaciones no regresare a Tokio. Podre quedarme aquí con tigo.


La mirada de Minho se transformo en una expresión de sorpresa y confusión total, que supo disimular con una sonrisita nerviosa, desvío la mirada hacia el jardín y deseo que eso fuera mentira o una broma, una muy pesada, porque de no ser así, su vida daría un giro enorme. La mirada de Yoona con esos ojos brillantes y sonrisa de muñeca francesa se lo confirmaron. No era una broma, ni un mentira.


Taemin no estaría para nada contento con tal noticia y sinceramente él tampoco lo estaba. Temía la reacción que este podría tener cuando se enterara de ello y mas temía que su forma de vida, donde se veía con Taemin a escondidas un par de horas al día en el jardín trasero cuando todos dormían, donde se mandaban cartas usando como buzón un hueco en el tronco de un enorme abeto, donde se fugaban y paseaban de la mano por el parque, llegara a su fin de forma abrupta y no pudiera recuperarla nunca.


Pero a lo que mas le temía, era el tener que enfrentarse de una vez por todas al hecho de ser el primogénito de los Choi y verse obligado a cumplir con su papel como tal... Dejar atrás sus sueños, anhelos, ideales, metas y expectativas. Dejar atrás su esencia para convertirse en una simplificación de su padre y tener que dejar a Taemin, como había prometido no hacerlo jamas.


 

Notas finales:

Si alguna falla ortográfica lo lamento. Los correguire después. Oh. En está historia tal vez odien a Minho un poco...

 

Nazomi fuera!

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