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El último suspiro de la luna por Nubia Levoh

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Notas del fanfic:

Hace mucho tiempo escribí mi primer fanfic y este fue de Sakura card captors, aunque fue un shonen ai entre Touya y Yukito. Ahora estoy viendo los nuevos capítulos del anime y volvió a nacer en mí el deseo de hacer un fic yaoi de estos chicos!! Realmente tenía la esperanza que pasara algo real entre ellos, pero no todo es perfecto :( así que decidí volver a escribir sobre ellos y crear un ambiente más dramático. Espero les agrade esta historia, cualquier comentario lo recibiré encantada!! Gracias por pasarse por aquí y leer mi fanfic :)

Notas del capitulo:

Hace mucho tiempo escribí mi primer fanfic y este fue de Sakura card captors, aunque fue un shonen ai entre Touya y Yukito. Ahora estoy viendo los nuevos capítulos del anime y volvió a nacer en mí el deseo de hacer un fic yaoi de estos chicos!! Realmente tenía la esperanza que pasara algo real entre ellos, pero no todo es perfecto :( así que decidí volver a escribir sobre ellos y crear un ambiente más dramático. Espero les agrade esta historia, cualquier comentario lo recibiré encantada!! Gracias por pasarse por aquí y leer mi fanfic :)

Hemos sido muy buenos amigos todos estos años. La primera vez que te vi hiciste que algo extraño sucediese dentro de mí, algo que solo comprendí con el transcurso del tiempo. Siempre he sido leal a ti a pesar de haber sido creado para ser el guardián de otra persona... "creado", esa palabra hace que me duela aquí dentro, en donde se dice que habita el corazón. En el pasado, cuando le pertenecía a él, no comprendía los sentimientos humanos, no sabía lo que sentía en ese tiempo porque jamás me hablaron de ello, solo sé que él desapareció como lo hacen todos los humanos a su tiempo y mi deber fue proteger y obedecer a mi próximo amo o ama. "Desaparecer, morir" son palabras que tampoco comprendía hasta que me di cuenta que no volvería a ver su sonrisa, que sus manos no acariciarían nunca más mi rostro mientras me apoyaba en su regazo, hasta que supe que su voz solo permanecería en mi memoria y en mis sueños. Ahora sé que Clow fue mi primer amor, el primer sentimiento que tuve estando en la esencia pura de Yue, sin ambicionar nada más fui feliz a su lado, ese tiempo para mí fue suficiente y cuando murió me quedé solo, a la espera de alguien merecedor de las cartas y de sus guardianes. Sé que a Kerberos le da igual quien sea mientras tenga un amo y comida suficiente para saciar su hambre, pero ¿qué pasa conmigo? Clow sabía muy bien que tarde o temprano tendría estos pensamientos y conflictos mentales. Le tengo un cariño muy especial a Sakura, han sido cinco años muy buenos a su lado, me siento orgulloso de ella y no tengo duda que Kerberos eligió bien a nuestra ama, así como Clow lo deseaba.

 

Así como Clow lo deseaba...

 

Pero, ¿dónde quedan mis deseos? ¿qué pasará cuando Sakura se case y se mude de aquí? Sé que solo tiene quince años pero el tiempo humano pasa demasiado rápido. No, sé que es mi obligación proteger a mi ama y a las cartas, seguir con el legado de Clow pero... ¿por qué crear un ser que puede entender a la perfección lo que es el amor humano? ¿Por qué crear la existencia de Yukito? ¿Por qué crearme a mí? Yo soy Yukito Tsukishiro y Yue al mismo tiempo, siempre pensé que era humano, libre para crear mi propio futuro, pero como Yue debo estar junto a mi ama y a las personas que le sigan por toda la eternidad, una vida tras otra. Quiero a Sakura como a una hermana y debería estar muy agradecido por estar tan cerca de...

 

Cerca de...

 

Sí, cerca de...

 

¿En verdad estoy feliz solo con eso?

 

Yue debe obedecer el legado de Clow,  proteger a Sakura...

 

Pero, Yukito desea pertenecerle solo a Touya...

 

 

..........................

 

 

 

 

 

 

 

- ¿Yuki? ¿Te sientes mal?

 

- ¿Eh?

 

- Hoy estás más distraído que nunca, tenemos que terminar este trabajo sino nos bajaran las calificaciones, estamos solo a medio año de graduarnos y fue una suerte que nos permitieran quedarnos hasta tan tarde en la universidad – dijo Touya con voz seria mientras examinaba los textos que habían sacado de la biblioteca y los iba ordenando para hacer un resumen de todos ellos.

 

- Perdona. En seguida regreso al trabajo.

 

- ¿Estás seguro que estás bien? He recuperado mis poderes pero los de Sakura son mucho más fuertes, a veces no puedo saber dónde está o lo que está haciendo, pero si está en problemas podemos...

 

- No se trata de Sakura... - dijo Yukito acomodándose los lentes con cierto temblor en las manos.

- No quiero que me oculten nada, sé bien que te pones pensativo cuando algo malo sucede o va a suceder.

 

- No sucede nada Touya, todo está bien.

 

- Yuki no quiero más secretos, así que si pasa algo por favor...

 

- ¡No! ¡Ella está bien y no necesita que esté cuidándola todo el tiempo! - respondió Yukito alzando la voz e interrumpiendo a Touya bruscamente, pero al darse cuenta de la manera en como lo había dicho inmediatamente agachó la cabeza avergonzado, después de todo Yue había hecho un pacto con ella, él había sido el último juez al capturarse todas las cartas Clow, él había aceptado a Sakura como su nueva ama, nadie lo había obligado. Sakura se había ganado el derecho de poseer las cartas y había hecho cosas maravillosas desde entonces.

 

- Yuki... - Touya lucía más que preocupado... ¿decepcionado? Esto hizo que el chico de anteojos se sintiera peor.

 

- Perdóname, creo que tienes razón, no me siento muy bien - dijo Yukito llevándose una mano a la cabeza, en todos esos años era la primera vez que hablaba de ese modo. En esos momentos, tenía muchas cosas que daban vueltas en su mente. Touya se acercó y le tocó la frente, mirándolo con esos ojos que hacían que se sintiera en una nube, si tan solo pudiera acercarse más, si tan solo Touya hubiese concretado aquellos sentimientos que una vez dijo tener por él, si tan solo las cosas fueran diferentes. Yukito cerró los ojos por unos segundos, el roce de su mano hizo que su piel ardiese, antes eran sus segundos más felices del día pero ahora sentía que cada vez que Touya lo tocaba le dolía, Yukito abrió los ojos y se alejó de una forma algo brusca, tomó su chaqueta y disculpándose con el moreno salió rápidamente antes que su amigo pudiese decir palabra alguna.

 

 

Una vez a solas en la oscuridad de la noche, Yukito cambió de forma y se dejó llevar por aquellas alas blancas y poderosas de Yue. Antes, cuando se transformaba era más sencillo ahogar las voces en su cabeza, Yue y él no estaban conectados del todo y las cosas eran más sencillas así porque podía gozar de una vida casi normal, pero últimamente, aquellas voces seguían ahí y no había modo de callarlas. Yue se sentó en un muro en la parte más alta de un edificio y desde ahí contempló la ciudad, nunca en toda su existencia había perdido así la calma, y lo peor es que había faltado el respeto a su ama, a su querida Sakura, jamás había deseado nada más que hallar a Clow pero ahora deseaba poder ser solo Yukito, ser solo un estudiante común como todos los demás, y por primera vez también le hubiese gustado que Touya hubiese sido el elegido por Clow para reemplazarlo como amo de las cartas y de los guardianes. - Touya... -, susurró Yue con tristeza al recordar que a pesar del cariño que el joven le tenía desde la escuela, las cosas seguían igual que siempre. Nada había cambiado, en cinco años solo algunas caricias sutiles, solo miradas tiernas, solo palabras que por segundos le sonaban tan dulces, pero nada más, parecía que esos sentimientos se habían quedado congelados en el tiempo, en la época donde empezaron y sin avanzar en lo más mínimo a pesar de los años transcurridos. Yukito había ahogado tanto tiempo sus sentimientos que Yue estaba completamente conectado a él, ahora ambos eran uno solo y Yue sentía que aquel amor lo estaba matando, era imposible conseguir paz de aquella forma, pero sabía bien que si Yukito nunca decía nada, él tampoco podría hacerlo.

 

 

- Por culpa de Yukito sé lo que es el amor humano, esto fue un juego sucio Clow... - dijo Yue mirando fijamente a la luna. En esos momentos se lanzó del edificio hacia la nada, tratando de perderse entre los azotes del viento. Pero al tratar de volar sus alas parecían haber perdido las fuerzas, las sentía más pesadas, no podía moverlas, sabía que nada le pasaría al caer de esa altura y cerró los ojos, hasta que se dio cuenta que había vuelto a transformarse y era Yukito quien caía a toda velocidad. Yue era un ser mágico pero ¿qué le pasaría si se estrellaba contra el piso en ese estado? Yukito no lo pudo averiguar porque en esos instantes sintió como una bestia alada lo recogía en el aire y lo llevaba a tierra.

 

- ¿¡Estás loco!? En nuestras formas falsas somos más vulnerables, quien sabe lo que pudo haber pasado contigo - le gritó Kerberos, aliviado por haber llegado a tiempo.

 

- Forma falsa, algo falso... ¿solo eso soy? - dijo Yukito mirándose las manos y encontrando ciertos raspones en ellas.

 

- El hermano de Sakura tenía razón, estás actuando muy extraño, fue él quien llamo a la casa para pedir que alguien viniera por ti. No le dije nada a Sakura porque tuvo un día muy pesado en la escuela y se quedó dormida en la sala, pero ¿qué pasa contigo? ¿Por qué no volaste simplemente? ¿Acaso estás perdiendo tus poderes de nuevo o solo querías tratar de matarte?

 

- No sé lo que pasó allá arriba pero tendré más cuidado, disculpa por preocuparte - dijo Yukito tratando de sonreír y actuar como siempre. Era normal ver a Kerberos en su estado original, las charlas se habían vuelto más fáciles ahora, pero no era conveniente ser un libro abierto con los sentimientos que llevaba encima. Yukito suspiró profundamente, sintió leves escalofríos al ver la altura del edificio en donde minutos antes estaba sentado y se alegró en secreto que Kerberos hubiese llegado a tiempo.

 

- Oye conejo, ¿por qué no le dices lo que sientes y así nos ahorras problemas a todos?

 

- ¿Decir qué?

 

- Hay por favor, no me vengas con esa expresión inocente en estos momentos. ¿Cuándo te declararás al hermano de Sakura? ¿No crees que ya es tiempo?  

 

- Touya y yo somos buenos amigos, sé que él me quiere pero...

 

- ¿Querer? Se puede querer a un zapato o a muchos pasteles de manzana, pero si no te ama entonces nada se puede hacer.

 

- ¿Amor?

 

- Sí amor, oye conejo de nieve si quieres algo serio entonces díselo. Antes, al menos como Yue eras más frío respecto a esos temas, pero lo has arruinado por completo. ¿No querrás que Sakura se preocupe no? Ella desea que seas feliz, así que deja de complicar las cosas.

 

- No es tan fácil Kerberos, amo a Touya pero no podría soportar que él... que él...

 

Pero Kerberos ya se había marchado y no lo escuchó, Yukito se guardó las palabras y se alegró de no haberlas pronunciado, ya que reflejaban su temor más grande. Decidió marcharse a casa caminando, mientras repasaba los acontecimientos de aquella noche, ¿y sí en verdad sus sentimientos estaban afectado los poderes de Yue?, la única vez que tuvo problemas al volar fue cuando estaba perdiendo sus poderes porque Sakura era demasiado pequeña para darle suficiente magia, ¿pero ahora? ¿qué había sido todo eso? Yukito se mordió los labios, no podía volver a cometer una falta contra su ama, y sobre todo con alguien como Sakura que lo quería con todo su corazón.

 

 

 

A la mañana siguiente Touya se despertó más tarde de lo acostumbrado y bajó las escaleras pesadamente. La noche anterior se había quedado en la universidad hasta pasada las doce. Si bien Kero le había dado un pequeño informe acerca de Yukito, había omitido lo más importante, sobre todo la parte en donde se lanzaba de un edificio y los problemas para volar o volver a transformarse. Touya sabía muy bien que aquel peluche amarillo le estaba escondiendo varias cosas, pero no quiso seguir con el tema por su hermana, sabía que a Sakura le afectaría demasiado y más tratándose de Yukito. Aquella mañana se sentó al lado de la jovencita, que si bien lucía el mismo corte de cabello de su niñez, en su rostro podían verse los rasgos de una señorita. Sakura no era tan alta como él pero aun pasaran cien años siempre seguiría siendo su hermana pequeña, y se le estrujaba el corazón cada vez que pensaba en el día en que el maldito mocoso extranjero se la llevase de su lado, pero aún faltaba mucho para eso, y mientras tanto podía seguir fastidiándola como siempre en mañanas como aquella.

 

- ¡Hermano! ¡Ese era mi último hot cake! - reclamó Sakura al ver tristemente como su desayuno favorito desaparecía con tres mordiscos de su hermano mayor.     

 

- Quince años y sigues siendo una enana - dijo Touya sacándole la lengua.

 

- ¡Eso no es justo! ¿Por qué no crezco más? A los quince ya eras alto - dijo Sakura jugueteando con sus dedos y sintiéndose algo fastidiada por eso.

 

- Los hombres suelen ser más altos que las mujeres, tu madre era mucho más baja que yo, pero te aseguro que nunca tuvo problemas por ello. Podía treparse a los árboles con tanta facilidad, cosa que jamás pude hacer yo - dijo su padre sentándose junto a ellos.

 

- Mamá era realmente guapa, espero parecerme a ella algún día - dijo Sakura con un tono de voz ligeramente triste.

 

- Te pareces mucho a tu madre Sakura-chan - dijo alegremente su padre, tratando de romper aquella atmosfera melancólica. Sabía que Nadeshico siempre estaba con ellos, aunque en esos últimos meses Touya no la había visto por la casa.

 

- Gracias papá, por cierto ya me voy yendo o se me hará tarde. Shaoran me está esperando en el camino de los cerezos - dijo Sakura poniéndose de pie y tratando de esconder el rubor en sus mejillas.

 

- Yo debo recoger a Yuki, iré en la moto – dijo Touya cogiendo una mochila grande y colocando algunos libros.

 

- ¿Cómo está Yukito? ¿Vendrá pronto a la casa? - pregunto Sakura alegremente.

 

- Esta bien, solo hemos tenido que hacer trabajos hasta muy tarde y de seguro se aparece por aquí uno de estos días, nos vemos papá -  dijo Touya saliendo casi corriendo de la casa, lo que menos quería era que su hermana se preocupase en vano. Se había apresurado en salir temprano no solo por evitar las preguntas de Sakura sino para hablar con su amigo antes de ir a clases, sabía que algo más le estaba ocultando Kerberos y no le agradaba para nada aquella extraña sensación. Touya casi voló en la moto y al llegar encontró a Yuki sentado en la entrada con una mirada perdida, apenas se dio cuenta de la presencia de Touya intentó ser el mismo de siempre. Touya sabía que algo malo estaba sucediendo, y el temor de perder a Yukito no desaparecía desde lo sucedido en el pasado, el joven se sentó al lado de su amigo y lo contempló en silencio.

 

- ¿Qué sucede Touya? Vamos a llegar tarde a clases.

 

- Dime que te pasó ayer, te conozco lo suficiente para saber que algo te molesta. ¿Fui yo? ¿Dije algo que te incomodara? – dijo el moreno sujetando el rostro de su amigo, en un afán por hacer que lo mirase a los ojos, cosa que evitaba desde que llegó.

 

- No, tu jamás podrías hacer eso Touya. Perdóname más bien, te dejé con todo el trabajo ayer.

 

- ¿Entonces qué es? Sabes que puedes contar conmigo para lo que sea, somos amigos y...

 

- Y nada más que eso. - dijo Yukito tristemente en voz baja, pero Touya lo escuchó con claridad.

 

- Yuki...

 

- Touya…ya no puedo soportarlo, te amo y quiero que seamos algo más que amigos - dijo Yukito con voz tan baja que el joven tuvo que acercarse para escucharlo.

 

- Yuki, sabes que tú eres la persona que más quiero. Siempre lo has sido.

 

- Te necesito, ¿o no puedes verme como humano porque no lo soy? – dijo Yukito mirándolo fijamente. Ambos rostros estaban a pocos centímetros, tan solo un suspiro de separación. Yuki podía sentir la respiración del joven, contemplaba aquellos rasgos que ahora mostraban a un hombre, en verdad lo amaba cada día más y deseaba con todo su ser que Touya lo tomase en sus brazos y sucediera lo que tanto anhelaba. Al final había decidido lanzarse con su declaración y esperaba no lamentarse por ello, pero los segundos pasaban y Touya no decía nada, Yukito empezó a sentirse tonto, sus mejillas enrojecieron a tal punto que sentía que el aire empezaba a faltarle. Sentía a Yue estremecerse de los nervios dentro de él, gritándole al oído que se retirase y acabase con eso, la idea en sí era muy buena, pero no pudo evitar que unas gruesas lágrimas cayesen por su rostro. - ¿Solo como amigos o algo más?, Touya dímelo por favor –

 

- ¿Quieres saberlo en verdad Yuki?

 

- Por favor…

 

- No puedo Yuki, te quiero pero no puedo.

 

Las palabras de Touya le cayeron como un balde de agua fría, ¿qué había sido eso? ¿Acaso había malinterpretado sus sentimientos todos esos años? Siempre pensó que Touya lo amaba, supuso que solo esperaba a graduarse para tener un buen trabajo y poder formalizar lo que sentía, Yuki lo había estado esperando todo ese tiempo, siempre a su lado, siempre apoyándolo para que realizara sus sueños. Yukito sintió como las piernas le temblaban, estaba demasiado avergonzado por su confesión repentina y ahora al ser rechazado no sabía cómo actuar. Fue Yue quien lo salvó de esa situación al transformarse, Touya pudo ver aquella mirada fría que le lanzaba aquel ser tan hermoso pero misterioso al mismo tiempo, quiso acercarse pero Yue se elevó y se alejó rápidamente del lugar.

 

¡Qué idiota he sido! ¡Idiota, idiota!

 

Yue alcanzó el parque a duras penas y sus alas desaparecieron, sintió las ramas de un árbol azotándole el rostro y al caer bruscamente al césped se quedó de rodillas tapándose el rostro con las manos. Yue sintió por primera vez el sabor de aquellas lágrimas que Yukito había contenido por tanto tiempo.

 

 

 

 

Continuará…

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