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Discovery por Tangerinne

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Notas del fanfic:

La idea surgio un poco a partir de la cancion de Something about us, una de mis favoritas, luego de empezar no pude detenerme hasta que decidi que lo mejor seria dividir la historia en 3 capitulos, cada uno por una cancion diferente.

El fic ya esta finalizado, pero no se si subir todos los capitulos de un junto o uno por uno.

Ojala les guste, espero leer sus comentarios, cualquier critica constructiva ayuda. Gracias :)

Notas del capitulo:

 Esta canción es una de mis favoritas, de hecho, ya hasta se la he dedicado a alguien, me parece muy melancólica y creo que no es para poco, es bellísima, es un completo romance, es amor puro. No estoy segura si decir que me he robado un par de frases o simplemente tomado prestadas.

La noche era tranquila, la luna se vestía de anaranjado, una infinidad de estrellas titilaban como diamantes en el cielo, el mar calmo reflejaba cada una en su superficie, era como navegar en la inmensidad del espacio, como si el tiempo mismo no existiera, el Sunny surcaba tranquilo sobre esas aguas en completo silencio.


Un joven rubio se paseaba fuera de la cocina, mirando el cielo y fumando un cigarrillo. Sus ojos azules se inundaban de mar, saladas perlas salían de entre sus parpados, el chico lloraba tímidamente, sus compañeros dormían y él podía desahogar su alma, Sanji era consiente de todas sus emociones, pero se sentía obligado a reprimirlas, a no dejar que nadie más pudiera verle romperse de vez en cuando para liberar la presión de su corazón, tenía muchas heridas que aun cicatrizaban, algunas se cerraban con paciencia, otras de golpe y algunas nuevas se abrían en su alma.


Apoyo su cuerpo sobre la barandilla frente a la entrada de la cocina, aspiro profundo el cigarrillo y soltó varios anillos de humo, sus mejillas picaban por la sal que le resbalaba desde los ojos pero no estaba listo para detener su llanto. Acomodo el fleco de su cara con una mano y deslizo sus dedos profundo por su cabeza, los mechones se escapaban de entre sus dígitos y el aroma de su piel se fundía con la del humo, su rostro ligeramente sonrosado se descomponía en una mueca de dolor, suspiros salían de entre sus labios, los mismos que mordía de tanto en tanto para evitar que el ruido de su corazón roto, de aquel sollozo desesperado, pudiera incomodar a algún tripulante de sueño ligero.  


Era en parte que extrañaba a su madre, en parte que extrañaba el Baratie y al viejo que había sido su nuevo padre, la culpa de cada error que cometió en su vida; que con cada mar navegado quedaba menos esperanza de encontrar el All Blue.  Eran muchas cosas que se guardaba, pero esa noche, lo que más le pesaba era saberse enamorado, era haberse dado cuenta de que había algo entre ellos, algo sobre ellos que no podía justificar más con simple camaradería. Sanji lo supo cuando se descubrió mirando con anhelo a su compañero, cuando se dio cuenta de que le servía solo un poco más de comida de lo usual, cuando empezó a esperar su compañía, cuando empezó a sonreír al verlo. De repente todos los pretextos que ponía a esa emoción se fueron desvaneciendo uno a uno, ahora solo le quedaba aceptarlo, no podía seguir mintiéndose a sí mismo, su corazón había escogido un dueño y contrario a lo que el alguna vez imagino seria el amor de su vida, contrario a una voluptuosa señorita de ojos brillantes que se sonrojara al tomarlo de la mano, a una jovencita delicada con  aroma a flores, se había enamorado de un hombre de piel áspera por el entrenamiento, de mirada severa y profunda, de aroma metálico y risa burlona, había caído por Roronoa Zoro.


Sus lágrimas cesaron lentamente, cada recuerdo le devolvía un poco de felicidad, cada pequeño detalle de cariño, cada travesura juntos, cada tontería y cada pelea, una leve risita salió al fin de sus labios sonrosados, no podía controlarlo, no podía con su enamoramiento repentino que le hacía subir y bajar tan rápido como una tormenta, tendría que confesarlo, porque él sabía que había algo entre ellos, un pequeño secreto que se escondía en la comisura de sus labios al sonreír, un secreto que tenía que compartir. Tal vez el no fuera el indicado, tal vez el momento tampoco era oportuno, pero había algo entre ellos que tenía que decir. Que lo necesitaba más que a nada, que lo amaba más que a nadie en la vida.


 



 


La noche avanzaba con lentitud, las estrellas brillantes cambiaban de lugar con prolongada calma, un ruido interrumpió sus pensamientos y se vio obligado a tranquilizar por completo su alma cuando una mujer de largo cabello negro salía de su habitación, ambos se saludaron como de costumbre.


-Robin Chwan- Dijo el rubio con su típica alegría


-Cocinero San, buena noche. - Sonrió la morena caminando a la cocina.


Él rubio como el caballero que era la colmaba de halagos, después entraron a la cocina y estuvieron ahí por un largo rato. La chica salió al fin, se dirigió a su habitación nuevamente y se despidió del cocinero haciendo un ademan con la mano, este le devolvió el saludo, le lanzo besos y cuando ella hubo desaparecido tras la puerta, el joven, ahora más serio se sentó sobre el piso de madera luego lentamente se dejó caer sobre este y miro una vez más al cielo, que empezaba a pintarse con los colores rojizos del arrebol. Una sonrisa surcaba su rostro, pronto tendría que comenzar con sus deberes y convencerse de lo que tenía que hacer respecto a su corazón.

Notas finales:

Este capitulo es muy cortito, los dos siguientes son más largos, ojala les guste. Gracias por sus comentarios. :) Nos vemos mas tarde.

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