Login
Amor Yaoi
Fanfics yaoi en español

Lindo Gatito por Yuukari No Doll

[Reviews - 5]   LISTA DE CAPITULOS
- Tamaño del texto +

II

 

 

-Mamá… papá… saben que esto parece una broma de mal gusto ¿Verdad? No me voy a quedar con ese gato, no me gustan los gatos y no me importa si no me dan el dinero que la abuela me dejó, no lo necesito, así como tampoco necesito a ese animal en mi vida.

El notario se había marchado quizás hace dos horas y mis padres y yo nos quedamos en el salón tratando de procesar todo lo que acababa de pasar- Hijo, sé que esto parece una locura, pero era la voluntad de tu abuela –dijo mi madre y yo resoplé, pero no era contra ella mi coraje, era contra esa mujer que al parecer quería molestarme incluso después de muerta.

-Mamá es que no es justo, nunca se preocupó por nosotros y ahora de la nada nos deja todo su dinero, sus casas y ¿A mí me hereda miles con la condición de que cuide un gato?… por favor díganme que no soy al único que eso le parece raro o por lo menos una broma.

-Kouyou, si no quieres aceptar la herencia y la responsabilidad de cuidar a Aoi, está bien, lo entiendo, pero no hables así, por favor.

Miré a mi padre y me arrepentí de todo lo que había dicho hasta ese momento, él estaba triste tratando aún de asimilar todo lo que estaba pasando y ahí voy yo de hablador a insultar la memoria de la abuela; quise disculparme pero quizá sonaría falso y preferí no hacerlo. Mamá abrazó a mi padre en una muestra de apoyo y yo volví a tomar asiento, porque con lo de hace un rato me había levantado dispuesto a hacer un drama.

-Bueno… ¿podría pensarlo por lo menos? Es que en serio no entiendo esto, además un animal es una gran responsabilidad ¿qué pasa si se me muere a las dos semanas? –ellos me miraron entre sorprendidos y un poco felices.

No quería a ese animal rondando en mi casa, pero supongo que por ellos podría hacer un esfuerzo.

 

 

 

II.II

 

 

 

Al final no había podido salir con mis amigos, nos pareció más importante el ver qué se haría con respecto a la casa de la abuela, mis padres no querían mudarse porque no les parecía cómodo el dejar su casa por esa casi mansión tradicional y yo pues… era obvio que tampoco me mudaría ahí, aunque me lo ofrecieron (más que nada por la comodidad del maldito gato) pero no, el susodicho animal se podía joder porque si iba a vivir conmigo iba a ser bajo mis condiciones y una de ellas (si no es que la más importante) es que viviríamos en mi modesto departamento y si no le gustaba bien se podía ir por una ventana.

Cuando llegué a mi apartamento lo primero que hice fue dejar la transportadora en la mesa de la mini sala y una bolsa con todas sus cosas a un lado. Contemplé la transportadora mientras me sentaba frente a ella en el sillón, dudaba de si en serio había tomado la decisión correcta además de que tampoco me agradaba al cien por ciento la idea de tener a ese bicho rondando libremente por todo el lugar. Era obvio que en algún momento tendría que dejarlo salir, pero no me daba confianza, el gato solo me miraba con impaciencia o algo parecido pero no dejaba de mirarme y eso solo hacía que me pusiera nervioso- sé que eres un gato común y corriente pero, ¿por qué mi abuela te tuvo tantas consideraciones? Incluso ahora quiere que yo sea una especie de guardián para ti.

El animal parpadeó lentamente y de pronto sonrió, muy tenue, casi por dos segundos; me levanté del sofá y me alejé lo más que pude.

-No, no, no… cálmate Kouyou, estás cansado, algo estresado y nos has comido nada desde el mediodía, es obvio que solo fue producto de tu imaginación –me froté los ojos hasta que sentí que me ardieron. Me acerqué de nuevo y el animal parecía normal, no parecía que se iba a poner a hablar y respiré aliviado- estás loco Kouyou… los gatos no sonríen y tú no crees en nada de esas tonterías mágicas o paranormales.

Fui a la cocina con la intención de buscar algo para cenar pero como ya era costumbre desde hace unas cuantas semanas, solo había leche y un tomate medio seco en la nevera, había olvidado hacer la compra… de nuevo; tomé mi chaqueta y las llaves para ir a la tienda, antes de salir di un vistazo a la transportadora- nada personal amiguito, pero no quiero que hagas destrozos, cuando regrese te saco, lo juro.

Cerré la puerta sintiéndome un poco culpable pero de verdad no lo quería dando vueltas por ahí, quizá hasta tendría malas mañas de tanto tiempo que estuvo con mi abuela.

Cuando regresé de la tienda de convencían Akira estaba frente a la puerta de mi departamento- ¿Qué haces aquí? –pregunté a forma de saludo, él se giró en mi dirección y levantó una mano- esperando Kou, como no me abriste supuse que habías salido así que decidí esperarte.

-Ajá… -le miré con una ceja alzada- ¿y si no regresaba hasta mañana, me te habrías quedado ahí parado toda la noche? –abrí la puerta dejándolo pasar primero y no sé si fue mi imaginación o él de verdad había arrojado la mochila que traía colgando y corrió a ver la transportadora donde estaba el pulgoso.

-Oye, no sabía que tenías un gato ¿Lo acabas de adoptar? –preguntó casi al mismo tiempo que quitaba el seguro de la pequeña puerta y dejaba salir al gato, no pude más que hacer una mueca, igual ya le había prometido que lo iba a sacar en cuanto llegara- no, es la herencia de mi abuela… ten cuidado, puede tener pulgas o algo –dije de medio mala gana mientras iba a la pequeña cocina a calentar la comida congelada que había comprado recién.

-No creo que tenga nada de eso –lo miré de reojo y ya tenía al animal en brazos, rascándole la barbilla y detrás de las orejas- pero si eres muy amigable ¿verdad? Seguro Kouyou no te ha dado de comer, pobrecillo.

Fruncí el ceño de nuevo pero ya no les iba a prestar atención, mientras observaba mi comida girar en el microondas escuché como Akira comenzaba a sacar las cosas del gato- vaya, este gato come mejor que tú y yo juntos –dijo mi amigo y por un momento me dio curiosidad a qué se refería.

- ¿De qué estás hablando? –pregunté mientras iba a la sala y me llevaba a la boca una porción de arroz aún algo frío- mira, latas de atún, carne en salsa con vegetales, pollo al horno y aceite de salmón… vaya, todo esto es digno de un restaurante de cinco estrellas.

Iba a llevarme otra porción de arroz a la boca pero me quedé quieto en cuanto Akira mencionó todo lo que el gato comería- animal desgraciado… por eso era la herencia de la abuela, una lata de tu comida es más cara que lo que yo compro en una semana para comer.

Resoplé con algo de fastidió y seguí comiendo ya sin hambre. Akira preparó la comida del gato e incluso instaló el arenero y su cama, no sabía por qué, pero se estaba tomando muchas molestias con el animal, igual no me molestaba, me estaba ahorrando el trabajo de hacerlo yo mismo, fui a la cocina por una lata de cerveza y cuando regresé vi a Akira con el gato en brazos, le estaba rascando las orejas y parecía que le susurraba algo, entrecerré los ojos tratando de comprender un poco la situación pero no, no había lógica en lo que mi amigo estaba haciendo- ¿Akira? –llamé mientras me acercaba un poco, él me escuchó y casi de inmediato bajó al gato- es un animal muy bonito, además se ve que es cariñoso y obediente… -quizás era mi imaginación pero se veía nervioso- mira la hora, ya me debo ir –sonrió casi sin ganas y corrió a tomar su mochila e ir a hacia la puerta, antes de salir se giró a verme entre serio y preocupado- no seas malo con Aoi, solo cuídalo por un tiempo y verás que te acostumbras a él, en fin, me voy.

Por fin salió sin darme oportunidad de decir algo y me quedé ahí viendo la puerta, confundido y sin entender.

Yo no le había dicho que el gato se llamaba Aoi.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Cuando sientas que todo va mal, piensa en mí.

Notas finales:

cortito pero bonito haha, mi laptop murió... y eso que era nueva :'D la vida, el trabajo, la escuela... todo me está matando... aiiudaaaaaa.


Si quieres dejar un comentario al autor debes login (registrase).