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Nuestra luz por aisaka-san

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Hikari caminaba lánguidamente entre los pasillos del museo que por el momento permanecía cerrado, por lo que fácilmente se perdió en sus pensamientos debido al silencio que invadía al lugar. A su lado, Kazuki la miraba compasivo sin saber exactamente que decir; se rasco un poco la nuca y decidió cortar el silencio.

 

—Oye —Se aseguro de sacar a la chica de sus pensamientos antes de continuar, está lo miro y supo que lo había logrado brevemente—. ¿Quieres ir a almorzar?

 

La chica suspiro y negó con la cabeza, apartó la mirada a un espacio vacío de nuevo. Kazuki hizo una mueca ante el rechazo pero no se daría por vencido con tanta facilidad, así que se puso delante de la chica y la tomó de los hombros, obligándola a que sus miradas se encontraran.

 

—Escúchame, se que no es un buen momento para ti pero créeme que te sentirás mejor después de que tengas algo delicioso en el estómago, anda que se nos hará tarde para encontrar un buen lugar en Shally’s.

 

La chica no pudo replicar, o más bien no tenía los ánimos de hacerlo cuando Kazuki la tomó del brazo y la llevó rumbo a Shally’s, que se trataba de un modesto comedero que se encontraba cruzando la calle. Salieron del museo por una de las múltiples entradas que este tenía; se vieron arribados por un par de reporteros que fueron fáciles de evadir y se encaminaron al sitio entre las calles llanamente vacías por lo temprano que era.

 

Al llegar al lugar el aroma del pan fresco y los platillos recién hechos invadieron las fosas nasales de ambos, Hikari se sonrojo fuertemente al notar que su estómago rugió con tanta furia que llamó la atención de los pocos comensales en el sitio, a su lado Kazuki soltó una ligera risa que no pasó desapercibido por la albina quien le pisó el pie  modo de reprimenda.

 

—Y decías que no querías venir —se burló el rubio un poco más ante la vergüenza de la chica quien no respondió y solo lo empujó hasta una de las mesas vacías que carecían de buena vista hacia el exterior.

 

—Solo pide la comida y déjame descansar un poco —pidió la chica con cierta timidez, escabulléndose lo mejor que podía en la mesa. Kazuki sonrió un poco al verla así y pidió los platillos cuando la mesera llegó poco tiempo después.

 

Kazuki miro a la chica quien aparentaba estar decaída, su frente estaba bien pegada a la mesa y sus brazos estaban extendidos de igual manera; pero el chico sabía que en realidad Hikari estaba sumergida en sus pensamientos lo cual le causaba mucha curiosidad, sabía que la chica solía ser muy impulsiva así que debía tener cuidado con lo que planeara a futuro, los podría meter en muchos problemas.

 

—La comida llegó —comento el chico con calma cuando la mesera coloco los platillos en la mesa, sacando a Hikari de su ensoñación a la vez que se erguía para recibir adecuadamente la comida.

 

Ambos se la pasaron comiendo con tranquilidad, no había mucha apuración en realidad ya que Kazuki seguía pensando en cómo hacer que Hikari se abriera con él, más no hubo necesidad de hacerlo cuando la chica de pronto exclamó.

 

—¡Creo que ya entendí!

 

Justo al momento en que exclamó aquellas palabras, empezó a comer con más rapidez y energía, como si repentinamente se hubiera revitalizado y buscará por todos lados la forma de satisfacer su emoción y alegría. Kazuki solo levantó una ceja sin saber exactamente qué estaba pasando, pero dándose una idea de la situación.

 

—Oh, muy bien, ¿Y qué fue lo que averiguaste exactamente?

 

La chica no respondió al instante, solo tomó el vaso en la mesa y bebió todo el contenido en largas arcadas en cuestión de unos cuantos segundos. Kazuki se asqueó un poco y solo desvió la mirada con una sonrisa incómoda, esperando la respuesta en silencio, finalmente Hikari golpeó la mesa con el vaso vacío y dijo con un ánimo mucho más activo.

 

—El bey de mi papá no es una despedida, es un saludo —dijo con una brillante sonrisa y la mirada iluminada mientras que Kazuki parecía estar aún más confundido.

 

—¿Qué?

 

—Sé que suena a algo muy loco, pero me quedé pensando un buen rato en esto —explicó a la vez que señalaba su propia cabeza como si se tratara de una maravillosa maquinaria—. Si es verdad que Valt tenía al Spriggan de mi papa, lo más lógico es pensar que él lo llevó al museo en persona, ¿no es así?

 

—Bueno sí, supongo —respondió el chico con simpleza, le parecían muy obvias las afirmaciones de Hikari.

 

—¡Pues ese es un error! —señaló ella con entusiasmo confundiendo a Kazuki, sin darle tiempo de responder continuo—. Es obvio que las cosas entre mi padre y Valt no terminaron bien, pero piensa. ¿Por que Valt entregaría a Spriggan después de tantos años y en tan buen estado? Claramente cuido de ese bey por mucho tiempo lo cual significa que a pesar de que sea lo que sea que haya sucedido, Valt aun apreciaba a mi padre lo suficiente como para mantener una promesa como esa, ¿entiendes a lo que voy?

 

—Uhm… supongo —dijo Kazuki tomando de su jugo con cautela, intentando seguirle el paso a Hikari.

 

—Es que después de todo eso, no es lógico que Valt regresará a Spriggan así sin más, así que tengo dos teorías. La primera: Alguien cercano a Valt tomó a Spriggan y lo donó en el museo sin que Valt se diera cuenta, así las noticias que saldrán hoy lo alertaran de su pérdida y no tendrá más opción que venir al museo por él.

 

—¡Y así tú padre podrá volver a ver a Valt! —exclamó Kazuki con alegría mientras Hikari asintió fervientemente.

 

—Al fin podremos conocerlo, ¿te imaginas lo genial que sería eso?

 

—¡Si! —pero Kazuki se detuvo en seco de su celebración, Hikari había dicho que tenía dos teorías así que se preguntaba—. Un momento, ¿cuál es tú segunda teoría?

 

La chica se detuvo en su emoción y suspiró pesado, miró hacia la pared y respondió.

 

—Bueno, a veces es mejor pensar en la realidad como simplemente eso, una realidad cruda y desoladora. Digamos por un momento que Valt si llevo a Spriggan al museo para terminar con la amistad que compartió con mi padre, pero es que eso también es muy extraño —afirmó mirando seriamente a su amigo—. Las mismas preguntas vuelven a surgir, ¿por qué ahora? ¿Por qué no antes cuando las cosas seguramente estaban muy mal entre ellos?

 

—Quizás Valt solo lo encontró entre sus cosas y quiso deshacerse de él —comentó Kazuki una posible respuesta a lo que Hikari inclinó la cabeza y revoloteo un poco los párpados.

 

—Es probable, pero eso apoya muy fuertemente este otro pensamiento que seguramente Valt le quiere hacer llegar a mi papá, “Tener esto es doloroso para mi a pesar del valor que le tengo a este bey, así que aprovecharé la primera oportunidad que tenga para devolverlo incluso si debo volver a estar cerca de esos dolorosos recuerdos”.

 

La mente de Kazuki hizo click con aquella afirmación que Hikari le puso a sus palabras (incluso si era más apasionada de lo necesario). Dejó de lado su vaso y dijo.

 

—Valt está en el país —Dejó de lado su vaso y dijo—. No hay forma en que regresara a Spriggan si no estuviera de paso, él está aquí por otra razón.

 

—No solo eso —Hikari sonrió—. Está en la ciudad y muy cerca de nosotros al parecer. No importa cuál teoría decidas tomar, ambas nos llevan a lo mismo. Entregar a Spriggan solo era una tarea que Valt tenía que hacer de paso, pero hay algo que lo obligó a regresar, o al menos es como así lo ve el. Lo que nos lleva a pensar en muchas posibilidades.

 

—Quizás vino a visitar a algún familiar.

 

—No, la familia Aoi se mudo de Japón hace algunos años, ¿recuerdas que fuimos a su antigua casa a ver si había algo por ahí y estaba a punto de ser vendida?

 

—Es cierto —dijo Kazuki descartando la idea—. En ese caso no se me ocurre nada, estoy en blanco.

 

—Tú siempre tan poco optimista —comentó Hikari a su amigo—. Todavía tenemos otras rutas para llegar a la respuesta correcta.

 

Después de unos minutos más de charla donde Hikari le contó su alocado plan al que no tuvo más remedio que aceptar, Kazuki regresó con la chica al auto logrando evadir con éxito a los periodistas que llegaron a reconocerlos. Un tiempo después los padres de ambos los acompañaron y regresaron todos a sus respectivos hogares en medio de un silencio incómodo.

 

El día transcurrió relativamente normal para él, vio como su padre Wakiya estaba mucho más ocupado de lo usual y eso era decir mucho para alguien como él, por otro lado su papá Rantaro estaba pensativo y serio.

 

<<Está es mi oportunidad>>, pensó Kazuki cuando vio que Wakiya tenía que retirarse al museo con urgencia; ambos lo despidieron y se marchó rápidamente. Kazuki miró a Rantaro y se acercó decidido a sacarle aunque fuera un poco de información.

 

—Hola —saludó suavemente mientras se sentaba en el sofá cercano, sacando a Rantaro de sus pensamientos.

 

—Fue un día duro, ¿no es así? —preguntó Rantaro con una sonrisa ladeada y Kazuki sonrió.

 

—Ni que lo digas, nunca me hubiera imaginado que algo así podría pasar —comentó logrando que Rantaro hiciera una expresión que decía a todas luces un “yo tampoco”, a lo que el chico continuó—. Es que es muy extraño, pensé que el bey de Shu se había perdido o roto pero no sabía que estaba con Valt, ¿por que no me dijeron?

 

—Supongo que es porque ni tú padre ni yo somos las personas adecuadas para hablar de eso —dijo Rantaro en un tono serio, Kazuki se dio cuenta que adivino sus verdaderas intenciones pero eso no sería suficiente para hacerlo dar marcha atrás, así que apretó un poco los puños antes de responder.

 

—Pero ahora lo sé, sé que soy un entrometido en todo esto pero eso también me afecta. Ustedes dicen que fueron grandes amigos de Valt y Shu pero nunca pude conocer a esa maravillosa persona que me cuentan que fue Valt, ¿por que nunca nos ha visitado? ¿Por qué nosotros no lo visitamos? Hablan de él como si ya no fueran sus amigos pero no se que paso, yo también quisiera conocerlo pero parece que el simple hecho de intentarlo es un error —Kazuki miró a su padre con tal determinación que hizo al adulto vacilar un poco y dijo—. Puede que si me cuentas un poco, aunque sea algo insignificante del asunto, pueda entenderlo y dejar de intentar buscarlo. Tal vez podría hacer que Hikari dejara de buscarlo también.

 

—¡No! —interrumpió Rantaro a su hijo rápidamente, Kazuki se sorprendió y asustó un poco por el grito del adulto. Rantaro tomó a su hijo de los hombros y lo miró seriamente—. Pase lo que pase, no permitas que Hikari deje de buscarlo. Si lo hace es muy probable que esté condenada a una existencia llena de falsedad.

 

—¿Falsedad? —pregunto Kazuki confundido, no podía captar del todo lo que su padre le decía. Rantaro lo miró fijamente y suspiro con cansancio. Nuevamente regresó a su asiento y se tiró un poco los cabellos hacia atrás.

 

—Supongo que alguien tiene que ceder —susurro sin ser capaz de ser escuchado por Kazuki, lo miró y supo que lo que estaba a punto de hacer era incorrecto, pero sí la verdad debía salir a la luz tenía que ser por su propia boca—. Hace un tiempo atrás, cuando Wakiya y yo estábamos tramitando los papeles para tú adopción fue que llegó a nosotros una noticia que no nos sorprendió en absoluto pero que nos dio mucha alegría. Sabrás que Shu y Valt fueron muy buenos amigos desde que se conocieron en la infancia, tú padre y yo notamos cierta química entre ambos desde que los conocimos pero con el paso del tiempo solo fue evidente que eso que existía entre ellos solo crecía más y más.

 

—Un momento —interrumpió Kazuki a su padre, se sonrojo un poco antes de continuar—. ¿Me estás diciendo que ellos eran… uhm… amantes?

 

El sonrojo de Kazuki solo se acrecentó más pues no podía concebir que el padre de su mejor amiga estaba en una relación con su ídolo de la infancia. Sin embargo luego se sintió un poco feliz de saber que en algún momento el serio y callado Shu fue feliz pero rápidamente la sensación se disipó, pues recordó que eso ya no era así.

 

Rantaro noto su estado anímico y asintió.

 

—Llegaron a casarse legalmente, todo fue completamente privado y secreto para el público, por eso nadie lo sabe ni hace preguntas incómodas al respecto. Pero esa relación no duró mucho, Shu hizo algo que no debió hacer y Valt lo descubrió… con una amante.

 

Kazuki se sintió palidecer, su mente ató los cabos sueltos.

 

—No me digas que la madre de Hikari…

 

Rantaro lo miró compasivo y estuvo a punto de responder cuando la puerta se abrió de un estruendo. A través de ella entró Wakiya con una expresión aterradora, ambos supieron que los había escuchado.

 

—Olvidé mi teléfono —dijo el rubio señalando a la mesa que había entre ambos donde el dispositivo yacía ignorado. Rantaro rápidamente cerró la boca y se quedó quieto, sabiendo que Wakiya estaría molesto con él.

 

—Wakiya, teníamos que hablarlo en algún momento —rápidamente empezó a excusarse Rantaro con su esposo, lo miró y este negó.

 

—Sabes que no debemos decirlo nosotros —dijo Wakiya con una tranquilidad que rozaba en un terror amenazante, Rantaro frunció el ceño y no dijo nada más, Kazuki supo que la conversación había terminado.

 

Rantaro miró una última vez a su hijo y asintió, dándole a entender que no se arrepentía ni un poco de lo que habían hablado y que continuará con las cosas como estaban. Luego se puso de pie y salió de la sala dejando a Wakiya y Kazuki a solas.

 

El adulto se acercó a la mesa y tomó el teléfono, Kazuki lo miro en silencio y noto cierta vacilación en su padre antes de que empezara a caminar lentamente a la salida. Wakiya se detuvo y miró de reojo a su hijo, con una sensación agridulce en la boca le dijo.

 

—Hikari era una bebé y Shu estaba solo, necesitaba ayuda —Kazuki se impactó y miró incrédulo a Wakiya pero no dijo nada y lo dejó continuar—. Rantaro y yo decidimos ayudarlo, eso nos costó nuestra amistad con Valt. Por eso no lo has conocido, él estará muy enfadado si llegara a recordarnos; así que si lo encuentran, no nos menciones.

 

Sin agregar más continuó con su camino y salió, dejando la sala en completo silencio con un Kazuki quien asimilaba poco a poco toda la información recibida. ¿Acaso Wakiya le había dado permiso de seguir en su búsqueda? ¿O simplemente se había resignado en que no se iban a detener? Fuera como fuera, una cosa estaba clara.

 

Hikari debía saberlo.

 


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