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Nuestra luz por aisaka-san

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Puestos ambulantes, comida por doquier y un gran barullo rodeaba al estadio del pueblo que normalmente solía estar tranquilo. Hikari miraba a todos lados con asombro cual niña en juguetería, ya había pasado tiempo desde la última vez que presenció un escenario así mientras a su lado, Kazuki intentaba seguirle el paso ante el cúmulo de emoción que era la chica.

 

—¡Rápido! Los boletos se van a terminar —dijo la chica con mucha alegría mientras continuaba caminando a gran velocidad entre la multitud.

 

—Allá voy, te sigo el paso —dijo Kazuki claramente cansado, pero aun así no se detenía ni un poco y seguía a la chica a su ritmo apresurado.

 

Hikari se veía bastante entusiasmada por el evento a ojos del rubio, quien a pesar del agotamiento físico que su cuerpo estaba tolerando no podía dejar de pensar en la charla que tuvo el otro día con sus padres, así como tampoco dejaba de pensar en la mejor forma de decirle a la chica esa información tan sensible.

 

<<¿No hay una forma en la que pueda decírselo?>>, se preguntó Kazuki ligeramente angustiado, miraba constantemente hacia el cielo y rogaba a cualquier ente poderoso que la búsqueda de ese día fuera como las demás y no encontraran nada útil.

 

Aún recordaba la llamada que Hikari le hizo el día anterior, apenas habían pasado un par de horas que aquella bomba de información había caído justo sobre él cuando una llamada entró en su celular.

 

—¿Cómo fue todo? —Fue lo primero que escuchó cuando respondió la llamada, se trataba de Hikari—. ¿Te dijeron algo?

 

—... —Abrió la boca, dispuesto a responder aunque fuera un “si”, pero nada salió de su boca. Tomó una rápida decisión al darse cuenta que iba a ser incapaz de decírselo en ese mismo instante —. No, nada. Son como estatuas, por más que les hables no te responden, ¿verdad?

 

Hubo un breve silencio en la llamada que logró poner nervioso a Kazuki, no estaba seguro si exageraba o no ya que en lo único en que pensaba era que su mentira pasara por la verdad y el hecho de que no solía mentirle con frecuencia a la chica solo empeoraba su ansiedad.

 

—¿De verdad? —La forma tan desanimada en que preguntó, calmó un poco a Kazuki quien a su vez se sintió mal por alegrarse de que logró engañar a Hikari.

 

—Si, lo siento mucho Hikari. Parece que seguirles preguntando a ellos no nos va a llevar a nada —pasó un trago amargo al terminar, una mueca torcida se formó en su rostro.

 

—Entiendo, es una pena —dijo la chica con cierta tristeza que rápidamente fue reemplazada por una inusual emoción—. Bueno eso no importa por el momento, mi papá está igual de todos modos.

 

—Vaya, ¿De verdad estás satisfecha con eso? —preguntó Kazuki ciertamente incrédulo ante la actitud tan positiva de Hikari, ella no notó nada de eso y respondió.

 

—Creo que por el momento es algo inevitable, pero hay cosas que podemos hacer mientras tanto —El tono de voz tan animado con el que hablaba le dio a entender a Kazuki que la chica ya había planeado algo y no le agradaba mucho que ese fuera el caso.

 

—¿Cómo que? —preguntó con cierto nerviosismo que nuevamente pasó desapercibido.

 

—¡Como el evento de exhibición de la leyenda viviente, Aiga Akaba!

 

Kazuki no supo cómo se sintió exactamente ante tal noticia, por un lado sintió que su estómago cayó hasta el suelo casi de forma literal, tenía un mal presentimiento con el simple hecho de escuchar el nombre de Aiga. Mientras que por otro lado estaba completamente emocionado por conocer a alguien como Aiga, todos en el medio del beyblade conocían quien era y de lo que fue (y quizás seguía siendo) capaz de lograr en las batallas. Podría considerarse a sí mismo como un gran fan de Aiga, entre las leyendas era su favorito y pocas veces se había visto salir en algún evento, mucho más dentro de Japón que irónicamente, era su país natal.

 

Después de que no pudo negarse a la solicitud de Hikari para asistir a dicho evento, se puso a investigar un poco por su cuenta y parecía que Aiga fue invitado a participar en una batalla de exhibición contra un gran amigo suyo y alguien que era inevitable que Kazuki no conociera ya que compartían apellido y parentesco, Ranjiro Kiyama.

 

De cualquier modo, el simple hecho de que el evento donde se presentaría Aiga ocurriera poco tiempo después que el Spriggan de Shu fuera dejado en el museo por un anónimo encendió muchas alarmas en Kazuki, sospechaba fuertemente de que Aiga estuviera de alguna forma involucrado en esto.

 

<<Debe ser como Hikari dijo, Valt le pidió a alguien más que entregará a Spriggan en su lugar. Pudo ser Aiga quien lo hizo lo que significa entonces que Valt no está en el país, ¿o lo está?>> pensó Kazuki mientras era arrastrado por Hikari entre tanta gente. Sus preguntas solo terminaban por sacar más dudas, <<¿Sabrá mi padre que el tío Ranjiro estará en este evento? ¿Incluso sabe papá Wakiya de este evento? ¿Por eso me dijo que no los mencionara cuando vea a Valt? Pero, si me encuentro con el tío Ranjiro entonces Aiga sabrá quien soy y por ende Valt, sin darme la oportunidad de seguir el consejo de papá; ¿entonces eso significa que Aiga ni el tío Ranjiro tampoco saben nada de Valt? ¿O debo cuidarme de no ser visto por el tío Ranjiro y ya?>>.

 

Su mente estaba siendo un desastre del cual Hikari no se había percatado, estaba demasiado emocionada con dar con el paradero de Valt tomando cualquier pista minúscula como si fuera una verdad absoluta y no solo una suposición. Ella ya le había contado a Kazuki sobre sus sospechas que conectaban a Aiga y Valt lo cual puso mucho más nervioso al chico.

 

—Solo piénsalo Kazuki, Aiga tampoco vive en el país como Valt, ambos se han alejado por varios años de su tierra natal y de la farándula en general además de que también se conocieron y fueron grandes amigos en su juventud. Además que si no tengo mal entendido, Aiga y mi padre eran grandes amigos también y jamás lo he conocido, ni siquiera mi papá lo ha mencionado por accidente.

 

—Pero eso bien podría ser porque tú papá se alejó de esos pasos del beyblade y todo eso ¿no crees? El conoció a muchas otras leyendas como Drum Koryu, la dupla Asahi y Free de la Hoya, pero tampoco hemos visto a ninguno de ellos en muchos años, a algunos ni siquiera los conocemos.

 

Sus propias palabras hicieron reflexionar a Kazuki, ¿que tal si todos ellos se habían enterado de la infidelidad de Shu a Valt así como del apoyo que sus padres le dieron a Shu? Quizás por eso y a pesar del alto mando que tenía Wakiya dentro de la WBBA, no habían vuelto a ver a ninguno de ellos en mucho tiempo.

 

Su estómago se retorció en sí mismo, reflejando el nerviosismo que lo atacaba cada vez más y más.

 

—No creo que sea igual que con ellos, ¿recuerdas que Free donó su bey al museo hace unos años? Además de que también estuvo en la inauguración del lugar; Aiga ni siquiera lo ha visitado a pesar de que tiene una sala completa para él solo —exclamó Hikari mientras se acercaba felizmente a la caja para pagar por los boletos de ambos, Kazuki suspiro profundamente intentando relajarse. Cuando Hikari regresó y lo vio, le dio un pequeño golpe en el hombro y sonrió—. Vamos, no hay porque estar tan tenso, solo es una leyenda a la cual admiramos y que seguramente nos podrá llevar más cerca de nuestro objetivo.

 

Kazuki fingió una sonrisa ladeada y recibió el boleto de manos de Hikari.

 

—Supongo que así es.

 

Hikari se adelantó un poco más a la entrada para entregar su boleto pero no se dio cuenta que había perdido de vista a Kazuki hasta que se dio la media vuelta al entrar al estadio, confundida miró a todos lados hasta que sintió un tirón en la manga de su blusa. Volteó y lo primero que vio fueron unas enormes gafas de sol, se retiró un poco y pudo distinguir a Kazuki usando esas ridículas gafas que sólo eran superadas por el extraño peinado en forma de hongo que llevaba, ni hablar de su terrible postura encorvada, casi como un jorobado o como alguien que en verdad necesitaba ir al baño.

 

—¡Pff! —contuvo su risa lo mejor que pudo, pero fracasó y al poco tiempo estalló en carcajadas frente a la seria expresión del chico—. ¡¿Qué diablos estás haciendo?! 

 

—Pasó desapercibido —dijo seriamente lo cual hizo estallar aún más a Hikari en risa—. ¿Está funcionando?

 

—¡Claro que no! —se rió un poco antes de poder controlarse, tomó algo de aire y sin dejar de sonreír continuo—. Te pareces a tú papá Rantaro en esos viejos vídeos de su infancia.

 

Kazuki hizo un puchero y se dio la media vuelta, ambos caminaron hacia las gradas del estadio que aún no se llenaba por completo, afortunadamente pudieron conseguir asientos cercanos al estadio.

 

—Ya quítate ese horrible peinado —dijo Hikari mientras tomaba el cabello del chico entre sus manos y lo acomodaba a una apariencia un poco más casual, le sonrió un poco y preguntó—. ¿Por qué quieres pasar desapercibido?

 

—¿Recuerdas a quien se enfrentará Aiga?

 

Hikari se lo pensó un momento y asintió fervientemente, luego negó con resignación.

 

—Lo siento, me distraje mucho pensando en cómo acercarme a Aiga —dijo la chica avergonzada, Kazuki suspiro y respondió.

 

—Contra mi tío, Ranjiro.

 

—¡Es cierto! Es emocionante.

 

—Lo es si disfrutas del desastre —dijo Kazuki, rápidamente se inventó una excusa en su mente y continuó—. Si él me reconoce podría echar a perder nuestros planes, quizás le diga a Aiga que no nos hable o algo por el estilo. Si mis padres nos alejan de la verdad, ¿por qué él no?

 

Hikari torció un poco los labios y pensó brevemente.

 

—Quizás sea cierto, solo déjate las gafas puestas entonces, creo que con el peinado te delatas más —Kazuki asintió y ambos miraron al estadio cautamente iluminado—. Además, no creo que debas esconderte de tú tío, él es de la clase de familiar que ves una vez cada diez años ¿no es así?

 

Kazuki asintió.

 

—La última vez que lo vi tenía como unos cinco años.

 

—En ese caso no creo que te reconozca —mencionó la chica despreocupándose un poco, Kazuki se sintió igual que ella aunque no todo su nerviosismo se había disipado.

 

Pocos minutos más tarde las luces se encendieron iluminando el estadio, los gritos de emoción no tardaron en hacerse presentes cuando el anunciador dio la bienvenida y con palabras emotivas inició el evento.

 

Hace mucho tiempo que ni Hikari ni Kazuki asistían a un evento como este, desde que empezaron a ser bladers ellos ya no estaban mucho en las gradas. Esto los remontaba mucho antes que eso, cuando apenas eran unos niños que amaban ver batallas y emocionarse por las estrategias, los trucos bajo la manga y el sorprendente final.

 

Miraban batalla tras batalla de cada uno de los participantes, todos talentos nuevos y nacientes como ellos algún día fueron. Hablaban de lo buenos que eran y lo sorprendentes que podrían llegar a ser, de alguna u otra forma hablaban sobre las áreas de entrenamiento que podrían mejorarlos y las que deben descartar por completo. Casi eran como niños en una dulcería, viendo todas las posibilidades detrás de un estante.

 

Y cuando menos se lo esperaban el gran final había llegado a ellos, casi se habían olvidado a que fueron ahí en primer lugar hasta que el anuncio se dio.

 

—¡Y como todos hemos estado esperando! ¡El gran evento finalmente ha llegado, con ustedes las leyendas vivientes, Aiga Akaba y Ranjiro Kiyama!

 

Hikari apretó los puños de la emoción, una enorme sonrisa apareció en su rostro a la vez que vitoreaba con el resto del público. A Kazuki solo le salió una mueca de alegría y preocupación, quería dejarse llevar por el júbilo de ver una batalla emocionante pero de cierta manera, su incertidumbre lo opacaba.

 

Así como fueron dichos sus nombres, ambos salieron de lados opuestos del estadio, se sonrieron como los grandes amigos que todos sabían que eran y se posicionaron, listos para una batalla que ansiaban mostrar.

 

Kazuki vislumbró brevemente el combate, la agilidad de Achilles era algo que solo habían visto en viejos videos y nunca en persona, en cambio recordó como Ranjiro en un afán de alardear y ser admirado le mostró en su última visita el poder de su Ragnarok. Por supuesto que se enganchó en el juego cuando lo miro en acción, aún más cuando en aquella vez combatió contra su padre Rantaro.

 

Sonrió al recordarlo y sintió una opresión en el pecho, ¿Su tío sabía lo de Valt? Era lo más probable pero, ¿Desde cuando? ¿Por eso ya no los había visitado en tantos años?

 

Sin darse cuenta que la batalla terminó, Hikari lo sacudió muy emocionada por el resultado. Él apenas se despabiló y susurró inaudiblemente.

 

—Me lo perdí todo.

 

La emoción en el estadio era perpetua, el ganador Aiga fue bien recibido así como Ranjiro, quien a pesar de no ganar todos sabían que era alguien admirable por su forma de resistir hasta el final. Kazuki aplaudió levemente y notó como de la nada, Hikari se ponía de pie, la vio tomar una gran cantidad de aire y ahí fue cuando sintió su sangre caer.

 

<<¡No es verdad!>>, pensó alarmado, pero era demasiado tarde para detenerla cuando escuchó un fuerte grito.

 

—¡¡Aiga Akaba!!

 

Todos en el estadio callaron, el mencionado desde el estadio volteó hacia la dirección donde escuchó el grito pero la poca iluminación no ayudaba. Poco tiempo después Hikari se vio bañada en una luz intensa que no lastimó su visión en absoluto, a su lado Kazuki intentaba hacerse pequeño en su lugar.

 

—¡¿Pero qué es esto?! Alguien ha llamado a la leyenda de repente, ¿Quién es?

 

Hikari no hizo mucho caso a las palabras del anunciante y se dirigió directamente con Aiga, Kazuki vió como la chica sacó de su bolsillo un objeto y se lo enseñó con orgullo a Aiga. El chico solo rogaba por no ser reconocido por nadie.

 

—¡Te reto a una batalla contra mi Mystic Hierophant! No lo parecemos pero créeme, somos bastante fue…

 

—¡No puede ser! ¡Es la campeona más joven de la historia del título nacional, Hikari Kurenai! —gritó el anunciante, el público vitoreó y las expresiones de Aiga y Ranjiro mostraron sorpresa total.

 

Por la mente de Kazuki y Hikari solo pasó un pensamiento simple, pero que expresaba bien su estado actual.

 

<<Oh, mierda>>

 


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