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Love Will never give up por Raziel Soul

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-Toma – una botellita pequeña, con un popote y la leyenda: bananamas uyu (leche sabor banana) queda en la mano del rubio. – tal vez con esto te sientas mejor, Vasco me da un par cuando voy a entrenar con él – dice sin perder esa sonrisa, las mejillas regordetas hacen que Jay de pronto quiera pellizcarlas un poco.


- … - una reverencia por parte del rubio


-No tienes que agradecer en absoluto – dice Hyung, esa era otra clara señal que aquel chico definitivamente era uno solo con el otro Park que ahora estaba totalmente dormido, nadie más que ese par, y de vez en cuando el jefe de los Burn Knuckles, le entendía sin ningún problema.


Lleva a sus labios el pitillo y toma un poco de la leche, sin dejar de mirar a Seok que ahora estaba intentando acomodar las cajetillas de cigarros en su lugar, no obstante, no veía bien sin sus gafas. El rubio se pone totalmente rojo al recordar que él las había destruido, y aunque fue sin querer no deja de sentirse culpable. Se acerca al bajito y comienza a ayudarle. 


- N.no te preocupes… yo puedo… – ahora ambos chicos tienen las mejillas cual tomates maduros, uno por romper las pertenencias ajenas, el otro por ver a su amigo hacer su trabajo.


El chico corpulento estaba pronto a quitarle las cajetillas de las manos, insistiendo en que él podía hacerlo sin problemas, pero nada más ver el gesto ajeno que gritaba “perdona por romper tus lentes” decidió dejarle hacer


– Ya te dije que tengo otras en casa… - repite, quizá el otro ya había olvidado esa mentira. No puede soportar el aura de desanimo que rodea a su amigo apenas escuchar que no desea que le ayude. – Pero, está bien, puedes ayudarme, yo te pasaré los paquetes –.  Yeol asiente más animado, en especial por ver esa sonrisa que ahora reconoce por completo como la de Hyung-seok.


Dos horas más tarde…


El lugar estaba completamente aseado, pues como siempre el rubio no se pudo estar quieto, por su parte Park estaba totalmente desconcertado, si bien ese chico le ha ayudado antes aun con ese cuerpo ahora estaba siendo exageradamente amable… o, mejor dicho, lo estaba siendo como si estuviese en compañía de su “otro yo”. Sentados en el escalón fuera del local bebían una pequeña bebida energizante, las cuales pagó Jay pese a la resistencia de su amigo.


-En verdad… muchas gracias por ayudarme esta noche – la pequeña botellita se perdía entre esos deditos de salchicha, sí, estaba un par de kilos por debajo de como había llegado a la ciudad, pero aún faltaba mucho camino por recorrer.


Si bien ya se estaba absteniendo de comer los fideos instantáneos y otras “delicatessen” que llegaban a sobrar de la comida rápida, aún así de vez en cuando se daba sus atracones. Ni se diga cuando Duk Hwa y Ji Ho llegaban a visitarlo. Suspira profundamente, se había perdido en sus pensamientos, Jay nota aquello, si tan solo se hubiese atrevido sus brazos rodearían al otro para reconfortarle, pero solo se animaba a hacer eso cuando Hyung estaba en peligro y/o siendo acosado por sus fans o su hermana quien nada más verle se convertía en calamar de tantos brazos que parecía tener. Sencillamente le da una palmadita en la espalda.


-No te preocupes, estoy bien… solo pensaba en lo afortunado que soy por tener un… - se queda pensando unos segundos ¿estaría bien llamarle amigo? Apenas habían interactuado un par de veces – amigo como tu – pese a la pausa que hizo, el rostro de su acompañante se ilumina por completo, tal que si le dijese “yo también”.


Chocan sus botellitas y terminan sus bebidas. Un par de minutos más el rubio se despide de Park, no quería, pero por ahora no podía ser tan obvio, era menester que ninguno de esos cuerpos supiese lo que él ya sabía, no deseaba que Hyung llenito pensara que solo compartía tiempo con él porque al amanecer su cuerpo era diferente, deseaba que “ambos” reconocieran como sincero el cariño que sentía por él… o ellos. Sonríe internamente, era bastante complicado, pero al mismo tiempo divertido, como un dos por uno, lo único que lamentaba es que no podría abrazarles al mismo tiempo sin que uno estuviese como la bella durmiente. Eran las 5 am cuando su figura se pierde entre las calles de la ciudad, debía ir a casa a cambiarse para luego dirigirse a la escuela.


****************


Tres semanas después…


- ¿Enserio estás bien? - Jin Sung observaba a Jae con suma atención, acercándose incluso más de lo que nunca lo hizo, pero era la primera vez que veía al príncipe del departamento de moda con tremendas ojeras, un tanto pálido y demacrado.


Claro que no solo Jin estaba preocupado preocupado, Hyung le miraba desde su escritorio, y era el único que sabía perfectamente lo que estaba pasando: desde aquella vez que con su otro cuerpo convivió con Yeol en la tienda de conveniencia este se presentó todos los días sin falta y regresaba a casa media hora antes que él terminase su turno. Algo que convino bastante para el negocio, pues se corrió el rumor de que había un nuevo empleado, uno por demás atractivo y con aire elegante. Tal que, si fuesen abejas las clientes, y uno que otro chico que no iba precisamente a comprar algo necesario, llenaban el local, tomaban bastantes cosas para poder estar por buen tiempo delante del rubiecito que era el que solía cobrar, y el cual solo sonreía cuando Park le llamaba o le agradecía su ayuda. Claro que a todas ellas no les importaba eso, solo con verle se daban por bien servidas.


Pero todas esas noches de desvelo hicieron mella en su amigo. La gota que colmó el vaso ese día fue la baja nota que Hong obtuvo en matemáticas, jamás en su vida obtuvo un 6, aquello enojó bastante a Seok, pero no con el rubio sino consigo mismo, seguramente Jae pensaba que era tan inútil que necesitaba de su ayuda para que se vendiesen las cosas, suspira internamente, le dolía admitir que aquello era casi 100% real, pero no es como si las ventas cuando estaba solo fuesen tan bajas como para correrle, sencillamente era lo que se esperaba en el turno nocturno de un local 24hrs común y corriente. Aprieta los puños unos instantes, apenas un par de segundos, pero lo suficiente para que aquel que no le quita la vista de encima lo note. Yeol se inquieta en demasía por aquella reacción. Pero a la hora de la salida su amigo se despide como si nada, con esa bella sonrisa que le tiene por demás enamorado. Por supuesto no se imaginaba lo que acontecería unas horas después. 


11:00 pm.


El sonido que anuncia que alguien ha entrado al establecimiento se escucha sin problemas, no hay necesidad que salga de donde estaba, sabe de sobra quién ha llegado, esos pasos y el sonido de la bolsa plástica le delatan, desde hacía unos días solía llevarle un dosirak nutritivo, que era preparado por él mismo, aunque eso el chico corpulento no lo sabía. Comenzó a hacerlo luego de que le comentase sobre sus atracones y cuando el rubio le encontró devorando unos ramen al estilo Budaejjigae, junto con pastelitos y sodas. Aquello le hizo ponerse totalmente rojo por la vergüenza de ser atrapado con las manos en la masa… o en este caso en los fideos.


- Jae… - Hyung se pone en pie pues estaba acomodando algunas cosas en los estantes bajos tras la caja registradora, tenía el rostro agachado pues aún no estaba cien por ciento convencido de lo que iba a decir – no quiero que vengas más – la bolsa cae de la mano del rubio pues la sorpresa fue tal que, aunada a ese rostro duro y la mirada sin titubeos del chico llenito, le hizo sentir un fuerte dolor en el pecho, casi se lleva la mano al corazón, pero pudo contenerse.


¿Había hecho algo malo? ¿Quizá fue tan insistente al grado de fastidiarle como para que ya no quisiera verlo más?


-Por favor… déjame solo – cuatro palabras que le rompieron por dentro.


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