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Sólo un pequeño inconveniente... Mi musa eres tú. por Yoru13

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Notas del fanfic:

Bueno, ellos no me pertencen, pero, antes que nada, jeje, leí un reto o desafío, yo no participo, aún así, he leído que se sienten algo abrumadas y/o abrumados, así que, espero esto ayude, en otros casos, gracias lector (lectora) fantasma. :DD

Posaba en aquella mesa, aburrido, cansado, y sobre todo, rendido, hacía ya unas semanas tenía asuntos pendientes, tenia que escribir, cualquier cosa podría decirse, pero para él era algo especial ya que se encontraba escribiendo algo desconocido, algo que no creía poder aceptar.

 

Temas "desconocidos", algo que nunca trataba: romance, comedia, cualquier tema informal era un mundo muy lejano al suyo, donde la realidad aplastante era su mejor aliada, junto al suspenso, el terror y las tragedias, todo un "Arsenal" que se encargaba de enganchar más lectores cada vez que se le ocurría publicar algo.

 

Esta vez no fue así, sujetaba sus cabellos molesto, no podía progresar de apenas un par de hojas, para él serían pocas, para otros, demasiadas, hablaba de 180 páginas, pero él se sentía inconforme, buscaba más, quería y no quería arriesgarse, lo intentaba y no lo intentaba, le gustaba y a la vez no, ¿cómo era eso posible? Nadie lo supo.

 

Ni siquiera la persona más importante para él, su "persona especial."

 

Ese chico que andaba por los pasillos, tan calmado, viviendo una quizás muy despreocupada vida de ¿joven? ¿Adolescente? Cómo envidiaba a aquel muchacho, tan libre y alegre, contrario a sí mismo, encerrado y frustrado.

 

Hasta que un día, ese chico se le acercó.

 

Nunca supo cómo, tampoco el por qué, pero al momento ya lo tenía justo a su lado.

 

La silueta delgada, la mirada que expresaba rotunda vitalidad, esa disimulada sonrisa, unos aires de tranquilidad posaban a su alrededor, la grandiosa serenidad le invadió, y poco después, entró en confianza. -Hola.- 

 

Le sonrió. -Hola.-

 

Habia olvidado sus papeles, todos sobre una mesa, aún así no recibía queja alguna, era reconocido, respetado y un poco temido, después de todo y a diferencia del muchacho, su vida parecía ir a pique, no encontraba un trasfondo en su historia, una sinopsis "hechizante", nada de eso encontraba, y prefirió hablar con el castaño. -¿Por qué siempre me miras?- 

 

Su cara de a poco se teñía en color rojo, lo había descubierto, pero no podía excusarse, él traía consigo esa "inspiración" que siempre buscaba. -No sé.- Quería jugar al "hombre misterioso" justo como en su obra.

 

-¿Qué escribes?- Dejó de prestar atención a su plática, apenas veía las hojas y comenzó a tomarlas con velocidad, nadie debía verlas, aún.

 

-N-Nada.- Se lanzó por ellas.

 

-¿Te gusta escribir?- Más obvio no podia ser, aún así, tenía a su favor esa mirada tan penetrante e indescriptible, era más misterioso que su escrito actual.

 

-Algo.- Guardaba las hojas en un sobre.

 

-¿Para qué es eso?- Señalaba el sobre.

 

-Es para completar algo.- El castaño volvía a sonreír más.

 

-¿Completar qué?- El sobre le hacia mostrar más interés del debido.

 

-Un reto, pero nadie debe leerlo, aunque me traiga de cabeza y con los nervios de punta, no puedo mostrarlo a nadie, sería descalificado de inmediato.- Susurró.

 

-De acuerdo, pero, ¿por qué me miras a diario?- Volvía a su tema inicial.

 

-Porque, curiosamente, la despreocupación que tu irradias resulta ser un atractivo para mi, me intriga, me hace desear saber más, me hace querer descubrir todo sobre ti, incluso tus secretos más íntimos, aquellos que no podrías decir a nadie más.- Sonreía suavemente ante la cara de sorpresa del menor. -Pero, resultas indescifrable, de temperamento misterioso, tienes sutilidad y elegancia al moverte, al mirar, cuando caminas, incluso ahora y aunque no lo parezca, no dejas que nadie te conozca más de lo debido, por eso todos los días suelo verte, para algún día poder descubrir todo lo que ocultas, porque, a diferencia tuya, yo soy un "libro abierto."- Rió levemente.

 

El joven se quedó pensando un tiempo, poco después reaccionó. -Aún así, ya tienes una idea de cómo es que soy.- Se acomodó en la silla. -Porque, si pones atención, no vemos algo cuando queremos, sino que, se deja ver cuando es necesario, o conforme avance el tiempo.- Se levantó de la silla y dio media vuelta dispuesto a irse. -Dime Uruha, un gusto conocerte.- Sin más, se retiró, dejando a un intrigado autor con algunas palabras en la boca.

 

A pesar de todo, sonrió, parecía ser un reto, pero uno de los más interesantes que podría tener en su vida, así que, en silencio aceptó, recogió sus cosas, y se fue, esperando volver a verlo.

 

.................................

 

Llegó a su casa y lanzó las hojas lejos de su alcance, fue a donde siempre, la azotea de su casa, y contempló un oscuro firmamento cubierto de brillantes estrellas, en silencio recordaba esas palabras, las miradas y sobre todo ese rostro, todo en él lo intrigaba.

 

Bajó de inmediato, buscando hojas nuevas y teniendo tiempo de sobra, comenzó a redactar.

 

Hoja tras hoja, y mientras la noche se hacía aún más profunda, escuchó una bella sinfonía, el agua cayendo al suelo en una lluvia tan tranquila, suspiró y continuó su trabajo, pronto llevaría diez hojas, después otras diez, sus habilidades parecían superarse otra vez.

 

Si el tema era interesante, era valioso en demasía.

 

....................................

 

Esa mañana, al ir a "ese lugar", no lo encontró, ni siquiera al siguiente, entonces decidió continuar su historia, cada vez más y más capítulos, pronto llegaría a su cantidad deseada de hojas, pero sentía esas palabras tan insuficientes, que escribió más de las que alguna vez se planteó.

 

Las letras jamás serían suficientes para expresar lo que sentía, algo que quería transmitir al mundo entero, aquellos que leían con gusto todas y cada una de sus obras, esperando por más, algo que con esfuerzo y alegría se encargaba de mostrarles, quería que supieran cuán maravilloso y misterioso era descubrir algo tan inquietante y debilitante como el amor, de cómo había caido rendido, y que se sentía orgulloso de ser débil por ello, después de todo, daba permiso a ser feliz y aunque fuera por un momento, estaba dispuesto a sufrir, luchar, rendirse o reír por tan fuerte y delicada emoción.

 

Para él, algo tan ambiguo como el amor podía hacerte feliz y tan miserable, era como una especie de danza entre lo bueno y lo malo, donde ninguno era más fuerte que otro, sino que subsistían complementándose entre si, dando el balance perfecto, porque aunque se llegase a sentir terrible por aquella desaparición tan repentina, valió la pena estar a su lado aunque fuera por medio día.

 

....................................

 

El tan ansiado día llegó, recibía buenas y malas críticas, todas por igual, unas le alegraban, otras le molestaban, pero, justo como el amor, estabilizaban su sentir, se encontraba satisfecho con aquella obra, por eso su sonrisa no se borraba ni siquiera ante las peores críticas, tan sólo le hacían sentir mejor, y es que, aunque la llamasen "mediocre" él se sentía complacido, porque, después de pensarlo, nadie percibía el amor como él, nadie era simétrico, por eso aquella emoción existía, porque se complementaban bien, porque podían entenderse, y aunque hubieran diferencias, si sabían solucionarlas, entonces podrían seguir adelante sin pesar.

 

El simple hechó de ser humanos los volvía tan iguales como diferentes.

 

Entonces allí lo vio, justo enfrente suyo, con un libro en mano, ahora mostraba alegría, y es que, sin saberlo, ese día y con bastante simpleza, pudo entender lo que quería mostrar en ese momento.

 

Parecia una cadena, una que los unía, pues qué mejor coincidencia, que fuera su escritor favorito, ambos sin necesidad de hablar, y con tan sólo una mirada, pudieron expresar mutuamente lo que habían sentido desde ese día, aquello de lo que habia escrito con sus propias manos, algo que solamente ellos podrían interpretar.

 

-Hola.- Saludó nuevamente.

 

En respuesta el autor sonrió. -Jamás me permitiste presentarme.- Sus ojos no parecian tener más secretos por mostrar, sus pensamientos se habían esclarecido con mayor facilidad, y sus emociones, sin darle tiempo de pensar, comenzaron a florecer.

 

-Tenemos mucho tiempo para ello.- Se levantó de su silla, y siguió sus pasos, dejando de importarle lo demás, si ganaba o perdía, siempre existiría quién apreciase lo mejor de sus palabras.

 

 

 

"La belleza y el horror que significaba estar enamorado." 

 

Notas finales:

REvIeW? Ya sé que estuvo feo y aburrido, pero un rEvIeW no me caería mal... Jeje ^o^U


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