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Memorias del Adiós por Aria Zoldyck

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Notas del fanfic:

¡Hola! Éste es mi primer fanfic MikaYuu, sin duda me inspiré mucho en dos horas :v ♥ Mis otros fics están en horrible hiatus ;-; ♥ Pero en fin~


Me era imposible no escribir algo de éstos dos, son un amors juntos :v ♥ Y con el fanservice que hubo en el anime 7u7r ♥ Okya~ :v


Espero que lo disfruten~ :v -No se le ocurren otras palabras más motivadoras (?)-


Esta vez, no prometo nada, porque terminaré como con mis otros fanfics... Que sólo uno de ellos terminé porque era One-Shot .3.


Los personajes no me pertenecen, son propiedad del autor de Owari No Seraph. He modificado los nombres de los mismos para conveniencia de mi historia, sin embargo, no estoy apropiándome de ellos. El apellido “Baskerville” lo he tomado de la obra “Pandora Hearts” de Jun Mochizuki, pero no tiene ninguna relación con su historia.


 (/-u-)/ ♥

Notas del capitulo:

¡PRIMER CAPÍTULO!~ -Emocionada- :v
Me divertí tanto escribiéndolo, las ideas llegaban y llegaban y Blablabla~ 7u7 ♥

La verdad, pensaba subirlo el 25 de diciembre... Ya saben, día del MikaYuu :v Pero no tenía Internet decente ¬3¬ ♥ Sólo han pasado 3 días, pero qué va~ :v

Espero que sea de su agrado éste capítulito~ (?)
Lean las notas finales cuando termine el capítulo, por favor ♥

Y como siempre digo...
¡A leer!~ ♥

ꕥ~ꕥ~ꕥ~ꕥ~ꕥ~ꕥ~ꕥ

Los personajes no me pertenecen, son propiedad del autor de Owari No Seraph. He modificado los nombres de los mismos para conveniencia de mi historia, sin embargo, no estoy apropiándome de ellos. El apellido “Baskerville” lo he tomado de la obra “Pandora Hearts” de Jun Mochizuki, pero no tiene ninguna relación con su historia.

—Entonces… ¿Te irás de aquí?  —preguntaba un niño de cabellos negros y ojos verdes.
—Yuu-chan… Perdóname, pero no tengo elección. Lo único que deseo es que seas feliz, por eso me veo obligado a apartarme de ti… Ya verás que pronto encontrarás una familia que te dé la felicidad que mereces— le respondía a su contrario, quien tenía cabellos rubios y ojos azules como el cielo.
— ¡El que te apartes de mí no me hará feliz! —exclamaba Yuu, abrazándolo.
—Escucha, Yuu-chan. Volveré por ti. No importa si tengo que cruzar cielo, tierra o mar para encontrarte, sin duda nos volveremos a ver… ¡Pero te escribiré, no dudaré en llamarte! Y quiero pedirte… Que nunca me olvides— decía Mika, apartándose suavemente de Yuu y sonriéndole con unas cuantas lágrimas escurriendo por sus mejillas.
— ¡Mika! ¡MIKA!

 

En ese momento sonó la alarma. Eran las 7:30, y Yuichiro ignoró la alarma anterior que había sonado hace media hora, por lo que esta vez hizo caso a la actual, pues odiaba el sonido del reloj que sonaba sin cesar hasta que fuese apagado.
— ¿Eh? ¿Es la 1:30? Pero si ya es de día… ¿Por qué siempre tengo ese sueño? … Espera… ¿QUÉ? ¡SON 7:30, VOY A LLEGAR TARDE! —decía, saltando de la cama y dirigiéndose al cuarto de baño para lavarse la cara y vestirse. Era el primer día de clases, después de todo, así que no podía permitirse llegar tarde para la ceremonia de apertura. Tomó un pan del tostador, y salió disparado de su “casa” directo a la escuela. Al parecer no era su día de suerte, pues su pan terminó cayendo en el piso, había olvidado su dinero en la mesa y no llevaba la corbata de su uniforme. Sólo faltaba que no le dejasen pasar a la escuela sin ella, pero no fue así: logró burlar al de la vigilancia y colarse sigilosamente en el auditorio, donde sus amigos ya estaban esperándolo. Había pasado un año, desde que conoció a los que ahora son sus compañeros inseparables: Shinoa, Kimizuki y Yoichi.
—Vaya, Yuu, deberías levantarte más temprano, ¡incluso has olvidado la corbata del uniforme! —le decía Shinoa, burlándose del pobre pelinegro, quien ha tenido una mañana muy difícil.
— ¡Es cierto, Yuu! Debes ser más cuidadoso con tu uniforme, ¡sobre todo porque este día comenzaremos otro año en esta escuela! —comentaba Yoichi, de un modo más sutil a su amigo.
—Tsk, no has cambiado en nada, mocoso. ¡Seguro tu desayuno terminó en el piso, porque no podías sostenerlo con la boca mientras corrías hasta aquí! —le reprochaba Kimizuki, quejándose como siempre.
— ¡Déjenme en paz! Al menos llegué a tiempo, ¿no? Además, he logrado entrar sin problemas. ¿A que soy genial? —les decía Yuu a sus amigos, haciéndose sus aires de siempre.

 

Comenzó la ceremonia de apertura. Fue una larga hora de bienvenida a los nuevos estudiantes, y otra más larga todavía para los que ya estudiaban ahí desde tiempo atrás. Por fin finalizó, y era la hora de revisar la lista de grupos.
—Este día no podía ser peor, ¿verdad?  —decía el pelinegro, al ver que su nombre era el único que no estaba en la misma lista que la de sus amigos.
— ¡Vamos, Yuu, no te desanimes! Seguro encontrarás amigos en tu nuevo grupo, ¿a que sí, chicos? —trataba de animarlo Shinoa, pero en lugar de eso, lo molestó aún más.
— ¿Me estás diciendo que te alegra que esté separado de ustedes? ¡Vaya amigos que son! —gritaba él, corriendo lejos de ellos.
—Eh… Creo que te has pasado un poco, Shinoa… —le decía Yoichi, preocupado.
—Tsk, no te preocupes, seguro volverá en un rato al sentirse solo.
—No lo creo, las clases ya van a comenzar, debemos ir pronto. Ya lo encontraremos en el descanso. ¿Alguien sabe dónde está la clase 203?

 

Los tres amigos se fueron a su clase, mientras Yuu se saltaba la suya. No aceptaba el hecho de estar separado de sus amistades, puesto que le costó mucho acoplarse a ellos. Pero, tal vez Shinoa tenía razón y encontraría nuevos amigos en su clase… Entró a la segunda hora, sentándose en el único sitio que había vacío. Para su suerte, era el mismo en el que se había sentado el año anterior: el último asiento junto a la ventana. Entró como si nada, siendo ignorado por todos, pues con la mirada hacia abajo no conseguiría hablar con nadie. En eso, entró el profesor al salón, dando un interesante discurso.
—Buenos días, chicos. Soy Guren Ichinose, su profesor de química, y su tutor también. Recuerden que el tutor es aquél que podrá ayudarles en los problemas que tengan dentro del plantel, así como orientarlos en su vida académica. Espero llevarme bien con ustedes, y ahora, les tomaré asistencia… Para hacerlo más divertido, la tomaré de adelante hacia atrás.
—Tsk, de alguna manera este profe ha comenzado a caerme mal, parece que este año será muy aburrido… —decía en voz baja, pero siendo escuchado por su compañero de enfrente. Un tipo con muy buena apariencia: cabellos rubios como el oro, y ojos azules… Un momento, ¿qué?
—Vaya, con que a ti también te parece pesado este profesor, ¿no es así, compañero? —le decía el chico, volteando apenas unos cuantos grados para que Yuu captara que le estaba hablando a él.
— ¿Me escuchaste? —decía Yuu en tono hostil, pues no le gustaba que lo escucharan.
—Disculpa, no fue mi intención el que te molestaras— se disculpaba el rubio.
— ¡Hyakuya Yuichiro! —pronunciaba por tercera vez el profesor, pues conocía al chico de vista y sabía que estaba ahí, distraído.
— ¡Aquí! —exclamaba Yuu, siendo observado por todos. El chico rubio quedó impresionado: no volteó jamás a ver su rostro, y tampoco reconoció su voz. Era él… Era su Yuu-chan.
—Presta más atención cuando tomo asistencia, por favor. No quiero que empecemos mal, así que sólo por esta vez te la pasaré, ¿entendido? —le reprochaba el profesor.
—Sí, sí— se limitó a responder nuestro protagonista.

 

Mientras tanto, su compañero de enfrente no sabía si quedarse quieto y esperar a que mencionaran su nombre en la lista y esperar a que Yuu se diera cuenta de quién era, o voltear de una vez a decirle lo mucho que lo extrañó y lo sorprendido que estaba de volverlo a encontrar. Decidió quedarse quieto, sólo faltaban unos cuantos apellidos más para llegar al suyo.
—Baskerville Mikaela.
—A-Aquí…
— ¿M-Mikaela…? —se preguntó Yuu a sí mismo, al escuchar ese nombre. No había visto el rostro de su compañero, pero la relación entre el nombre, esa actitud tan educada y esa cabellera rubia… No había duda: era su Mika.

 

Los dos estaban conscientes de que ambos se encontraban ahí, muy cerca, pero sin poder hablar. ¿Cómo sería su primer diálogo, ahora que ya sabían quiénes eran? Tendrían que esperar hasta que el profesor se fuera y empezara el descanso, para hablar como era debido. No era una coincidencia, algo estaba pasando.

 

Al fin terminó la clase del tutor, y llegó la hora del descanso. Fueron sólo 20 minutos los que pasaron después de aquél reencuentro indirecto entre Mikaela y Yuichiro, pero para ellos fueron eternos. Hubo un silencio incómodo entre ambos: ninguno hablaba, ni se volteaba a ver. Hasta que un grupo de chicas llegaron a rodear a Mika, pues su aspecto llamaba mucho la atención, sin duda.
—Hola, ¿tú nombre es Mikaela, cierto? La verdad es que tienes un cabello realmente precioso, y tu nombre parece el de un príncipe, ¡todo tú lo parece! —le decía una de ellas.
—Mikaela, ¿puedo decirte Mika? Tu nombre es muy largo—le decía otra.
—Mika, ¡tus ojos me encantan! —le decía una más.
—Mika, ¿tienes novia? ¿De dónde vienes? No te había visto antes, ¿acaso eres nuevo en esta escuela?
—Disculpen, tengo que irme un momento…— decía Mika, levantándose de su asiento y dirigiéndose al pasillo, pero las chicas comenzaron a seguirlo, hecho que lo obligó a dirigirse al baño de hombres. —Vaya… No pensé que las chicas en Japón fueran así. Pero… Yuu-chan, ¿no es un sueño, cierto? Estás aquí… Es una gran coincidencia, en verdad no puedo creerlo. No, ¡no puede ser una coincidencia!

 

Las chicas regresaron al salón, decepcionadas porque su platónico había entrado al baño, y obviamente, aunque quisieran no podrían entrar. Yuu las vio, y se dirigió al baño también, para hablar con su amigo… Aunque no fuera el mejor lugar para hacerlo. Para su sorpresa, llegó y no lo encontró; pero había una nota en los lavamanos que decía:

Para Yuichiro Hyakuya del grupo 205.
                Por favor, si alguien encuentra este papel, entrégueselo a Yuu-chan. O al menos, díganle que lo estoy esperando en el jardín norte de la escuela… Por favor.
                Gracias a quien sea que se encuentre esta nota y me haga el favor que acabo de solicitar.
Atentamente. Mikaela Baskerville.

— ¿Por qué no me lo dijo directamente? No ha cambiado nada, sigue siendo el chico tímido que conocí en mi niñez. De acuerdo, tendré que ir— se dirigió inmediatamente al lugar indicado, y ahí estaba Mika, esperándolo, recargado sobre un árbol, bajo la sombra que éste proyectaba.

 

Yuu llegó corriendo, siendo observado por Mika a lo lejos, quien no podía esperar más para abrazarlo y hablarle debidamente… Pero su amigo llegó más rápido de lo que imaginó, y estaban frente a frente. No había nadie alrededor, así que juntaron sus cuerpos en un cálido abrazo de reencuentro; Mika comenzó a llorar, pues estaba realmente feliz de ver a su amigo después de tanto tiempo sin saber de él, pues su familia le había prohibido tener contacto con sus amigos del orfanato en el que había vivido su niñez, y por lo tanto no le había hablado en los últimos cuatro años.
—Yuu-chan… ¿Cómo es que estás aquí? ¡Te extrañé tanto! ¡No puedo creerlo! ¿Esto no es un sueño, verdad que no? ¡Dime que estás aquí, abrazándome justo ahora! —decía Mika entre sollozos.
—Mika, a mí también me sorprende que estés aquí, más bien, soy yo quien debería preguntarte por qué estás aquí… No es ningún sueño, no has cambiado nada, sigues siendo el mismo llorón de siempre…— decía el otro como respuesta a Mika.

 

Ambos se despegaron y se miraron a los ojos. Las lágrimas de Mika corrían por sus mejillas, y Yuu comenzó a secarlas con sus cálidos dedos… No le gustaba verlo llorar, después de todo.
En el transcurso de ese momento, no dejaban de mirarse: no se decían nada con palabras, pues sus miradas lo decían todo. Todo iba bien, hasta que…
— ¡Yuichiro Hyakuya! —apareció de la nada Kimizuki, dándole un tremendo golpe en la cabeza a Yuu, haciéndolo gritar de dolor y retorcerse en el piso como tlaconete(1) en sal. — ¿Dónde estabas? ¡Te hemos estado buscando desde que empezó el descanso, y tú aquí, echando novio con… ¿eh?! — exclamaba molesto, y sorprendido al mismo tiempo, el chico pelirosado, al ver a Mika.
— ¿P-Por qué le has pegado a Yuu-chan? —le reclamaba Mikaela a Kimizuki, con una mirada hostil. No le gustó para nada esa acción.
—Oh, Kimizuki, con que lo has encontrado, ¡buen chico! —decía Shinoa, dirigiéndose a Kimizuki, quien estaba sorprendido aún. — ¿Quién es este chico? ¿Es amigo tuyo, Yuu?
— ¡Ay, ay, ay! —se quejaba Yuu, de dolor por el golpe que había recibido.
— ¿Por qué llamas “Yuu” a mi Yuu-chan? —preguntaba Mika, aún más molesto.
—Eh… ¿Qué está pasando aquí? ¡Yuu, ¿estás bien?! —llegaba Yoichi, corriendo a auxiliar a Yuu, quien se hallaba en el piso, quejándose aún.
— ¿Tú también? ¿Quiénes son ustedes y qué quieren de Yuu-chan?
—Ay… Mika, déjame presentártelos: esta chica es Shinoa, el que me golpeó es Kimizuki y este otro chico es Yoichi. Ellos son mis amigos— le decía alegremente el pelinegro al rubio, pues estaba feliz de presentarle sus amigos a su primer y único mejor amigo.
— ¿Amigos? ¿Yuu-chan tiene amigos? —preguntaba Mika, algo desconcertado al escuchar aquello.
—Así es. Nosotros hemos cuidado de Yuu desde que nos conocimos hace un año, ¿verdad, chicos? —decía Shinoa, mirándolos.
— ¿Cuidándolo?
—Hehe, no precisamente “cuidándome”, pero sí acompañándome. Él es Mikaela… ¿Baskerville? Lo conocí hace varios años en el orfanato de donde vengo… Él es mi familia.
— ¿Tu familia? ¿Y cómo es que se han encontrado aquí? —preguntó más tranquilo, Kimizuki.
—Pues… De eso mismo íbamos a hablar, hasta que llegaste a molestar— le decía Yuu, molesto, al pelirosado.
—Tsk, vámonos chicos, hay que dejarlos solos.

 

En eso, sonó el timbre del fin del descanso. Mika estaba… Celoso, si de algún modo se le tenía que llamar a esa emoción que tenía dentro de él, pues no había visto a Yuu sonreír de esa manera más que con él cuando eran niños.  No le habló en todo el día; llegó la hora de la salida, y al terminar las clases, Mika salió primero, y Yuu fue detrás suyo, pero desapareció de la nada. Entonces, fue detenido por sus amigos, pero él les dijo que tenía algo qué hacer. Y fue cuando se dirigió a la puerta de entrada, donde estaba Mika, al parecer, esperándolo.
— ¡Mika! ¿Qué te pasa, por qué me ignoraste el resto del día? —le preguntó.
—… Es difícil de explicar. ¿Te parece si vamos a algún lugar a hablar? Necesito contarte muchas cosas.
—Me parece bien… Si eso es lo que quieres, entonces está bien. ¿A dónde quieres ir? No te había visto por aquí, así que supongo que no conoces la ciudad.
—En efecto, llegué anoche. ¿Conoces alguna cafetería cercana? Se me antoja algo dulce.
— ¡Claro! Vamos, conozco una que está a un par de cuadras— decía Yuu, adelantándose por el camino. Pero Mika tomó su brazo, lo jaló hacia él y lo abrazó.
—No quiero que te olvides de mí, Yuu-chan… —le susurró al oído.
— ¿Olvidarte? No digas tonterías. Ni aunque muriera o me borraran la memoria, te olvidaría, tonto.

Notas finales:

(1): Molusco de forma alargada similar a un caracol.

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Asdfghjklñ~ (?) ♥
Espero que les haya gustado :'3

Nos leemos luego, Matta ne~ -u-)/


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