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¿Qué puedes ver en el cielo? por Yoru13

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Notas del fanfic:

Pues, los personajes mencionados no me pertenecen o sino habría mucho Kaiha y qué más? Ah si, soy una ¡cochina tramposa! Además, el martes es una exposición en mi escuela así que no tendré mucho tiempo por tanto, comienzo a publicar desde hoy, ¿suena bien no?

Notas del capitulo:

¡LAS CURSIVAS SIMBOLIZAN EL PASADO!

Despertó una mañana más a su lado, ese rostro apacible le decía tantas cosas, y su pareja jamás lo sabría.

 

 

Su sueño era imposible, dentro de lo que cabía, puesto que, sin darse cuenta, soñaba despierto que en algún momento lo lograba.

 

 

-Buenos días.- Le susurró el castaño.

 

 

-¿Cómo amaneciste?- Le respondió.

 

 

-Bien.- Se levantó a darle un suave beso.

 

 

Sonrió al ver sus ojos tan radiantes.

 

 

Quería verlo así para siempre.

 

 

La mañana transcurrió de lo más normal, su manera de ser el uno con el otro era suficiente para entenderse sin hacer mucho esfuerzo.

 

 

Jugaban con los ingredientes, reían de sus ocurrencias, se susurraban suaves promesas al oído, saboreaban con mucha paciencia los labios ajenos.

 

 

Sin saber cómo o por qué, se encontraba uno sentado en las piernas del otro, desayunando en silencio, pero de vez en cuando, uno volteaba a verlo a los ojos contrarios, y soltar una risita mientras se encogía levemente al sentir la respiración de su novio en su cuello. -Kai.- Le llamó entre risas.

 

 

-¿Si?- Susurró en su oído.

 

 

Tembló por la acción, sin embargo le encantaba. -¿Me quieres?- Le gustaba oír la respuesta, esas palabras que, aunque fuesen repetidas tantas veces, así sentía que su vida mejoraba un poco más.

 

 

-Es más que eso Uru, me gustas, y te quiero, pero te amo más de lo que crees.- Recargó su rostro en uno de sus hombros.

 

 

-¿Qué tanto?- Sonrió.

 

 

-Hasta que se acaben los números.- Suspiró y después continuó. -O hasta que te canses de mi.- 

 

 

El castaño frunció levemente el ceño. -No podría, eres único.- Rió levemente. -No niego que, eres apuesto, atento y amable conmigo, pero a veces tus ataques de celos son algo fuertes, e incluso tus regaños me taladran la cabeza.- Kai agachó la mirada. -Pero, ni así me cansaría de ti siempre, por alguna razón, después de tus celos vienen diversas atenciones que me gustan mucho.- Alzó la vista un tiempo hacía el techo. -Como el día que te presenté a Aoi.- 

 

 

Kai enrojeció a más no poder, y cerró sus ojos rememorando lo pasado, desde el momento que vio a Aoi besar en la mejilla a su castaño, hasta el drama que montó solito, reprochando y gritando que lo amaba, cuando le soltó un par de golpes a Yuu, tiró del brazo de Uruha, y terminó llevándolo al lugar secreto de la pareja, ese bonito estanque oculto de las demás personas, uno que, aunque lleno de musgo y aguas turbias, resguardaba las más hermosas flores de loto que pudieron haber visto alguna vez, justo en el cual se declaró a él, donde entregó su corazón, y también el lugar que tenía tantos recuerdos de ambos, como su primer beso, su primera cita, las veces que, huyendo de la realidad, aunque sea por un momento, les daba un dulce respiro de las tensiones de la cruel vida. -Si, yo también lo recuerdo.-

 

Esa vez Uruha le gritaba miles de cosas para que lo soltara, pero no quiso hacerlo, y siguieron hasta que explicó que era su amigo.

 

 

Fue toda una odisea para Kai disculparse, una gracia para Uruha, y una molestia para Aoi.

 

 

Aunque al final, ambos se llevaron bien, demasiado quizás.

 

 

O eso solamente lo pensaba Uruha.

 

 

.................................... Años más tarde......................................

 

 

-Han pasado mucho tiempo desde entonces, ¿no crees?- Sonrió antes de voltear a ver a su lado.

 

 

El silencio se adueñaba de todo otra vez.

 

 

-Pero no te he olvidado.- Sintió una lágrima resbalar por su mejilla, aún así no la detuvo, él le había dicho que nunca contuviera sus emociones, sino que, las dejara ir. -Y no puedo superarlo.- Se agachó lentamente.

 

 

Quedó de frente a un cerezo. -¿Recuerdas este árbol?- Rió un poco. -¿El que quisiste plantar para hacer ver mejor el lugar?- Alzó la mirada. -Aquí está, justo a tu lado, y me hubiera encantado que lo vieras crecer.- Bajó la mirada. -Pero no se pudo.- Susurró temblando. -Desde entonces quisiera que pudieras esperarme.- Sus rojizos ojos demostraban cansancio.

 

 

Llorar no era para él, en su rostro no debía haber lágrimas, sino sonrisas, en su voz se debían oír risas, no llanto, en esos ojos debía haber sueños, no desilusiones. -Te extraño tanto...- Acarició la piedra frente a sí. -Que todos los días rezo por ti, para que estés bien.- Era una lápida.

 

 

Simple y vacía, pero debajo, escondía a alguien importante para él.

 

 

A su amado.

 

 

A Kai.

 

 

"¿Qué puedes ver en el cielo?" Parecía oír la voz del mismo.

 

 

Se levantó lentamente, y se alejó del lugar, no sin antes dejar un ramo de flores nuevo. -¿Qué es lo que puedo ver en el cielo...- Repitió recordando esas palabras.

 

 

Cada vez dejaba un poco más atrás, el dolor del recuerdo. -A ti, te puedo ver a ti.- Finalizó mientras limpiaba los rastros de lágrimas en su rostro.

 

 

Iría a ver el estanque, a recordar al moreno sonriendo como siempre, soñando que lo veía correr de un lado a otro, mostrándole nuevas cosas, diciéndole bonitas palabras.

 

 

Aquellas que, un simple accidente fue capaz de arrebatarle.

 

 

Recordó lo bueno y lo malo, desde esos cálidos días que no volverían otra vez, hasta el día en que lo perdió.

 

 

Desde ese entonces lo imaginaba durmiendo, esperando su llegada, a que lo despertase, y juntos, se fueran a visitar nuevamente ese estanque.

 

 

-Te estaré esperando Uru, pero hasta entonces, vive por ambos.- Decía el moreno, viendo alejarse al castaño, con una misma sonrisa, la que le regaló antes de irse.

 

 

 

La que el castaño jamás olvidaría.

 

 

Notas finales:

No me pregunten cómo o por qué lo maté, porque no sé sí escribirlo o no.


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