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Chibi Kai y su San Valentín. por Yoru13

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Notas del fanfic:

Los personajes no me pertenecen.

 

—¡Uruhaaaaa!— Un niño de cinco años corría desesperado en busca de un consejo de su hermano mayor, quien estaba dormido en su cama muy tranquilamente. —¡Uruha!— Golpeó a su hermano tan fuerte como podía, pero sus bracitos no le eran suficientes.

 

 

—¿Qué?— Preguntó desganado mientras abría un ojo para ver al menor que venía con sus mejillas rojas y con lágrimas que caían de sus ojos, además de su ceño fruncido. El mayor suspiró y se sentó en su cama, creyendo que ya sabía que hacer. —¿A quién debo intimidar hoy?— Hizo una cara de enojo falsa.

 

 

—¡No es eso!— Sollozó mientras negaba con su cabecita varias veces. —Quería un consejo...— Susurró con la cabeza baja.

 

 

—¿De qué es?— Se mostró confundido ante su hermanito y le hizo una seña para que tomase asiento a su lado. —Vamos, confía en mi.— Picó las costillas del menor causando unas risas de su parte.

 

 

—Es sobre algo muy importante.— Se acomodó mejor en la cama y alzó la vista hacia su hermano. —¡Quiero que Ruki sea mi novia!— Exigió como si fuera un berrinche.

 

 

—Momento.— Uruha suspiró. —¿Quién rayos es Ruki?— No conocía a algún amigo o compañero del pequeño con tal nombre.

 

 

—¡Es Taka!— Gritó sonrojado el pequeñín. —Lo quiero mucho, ¡por eso quiero ser su novio!—

 

 

Uruha reprimió unas risas mientras escuchaba atento. —¿Y? ¿Cuál es el problema?— Se cruzó de brazos.

 

 

Kai abrió la boca para responder pero, ¿qué diría? —P-Pues, yo quería que me ayudaras a que me quiera.— Extendió sus brazos a todo lo que llegaban y con una sonrisa grande le gritó a su hermano. —¡Quiero que me quiera así de mucho!—

 

 

Uruha tan sólo se encontraba pensativo, no sabía si era por moda o por esa juventud tan extraña porque él a su edad... —¡Yo me preocupaba por mis caricaturas favoritas! ¡No por amor!— Sin mencionar que no sabía quien era Ruki exactamente, pero bueno, ya sabría. —Acepto, pero quiero algo a cambio.— Alzó su dedo índice al aire.

 

 

—¡El pastel está en la alacena!— Kai resondió.

 

 

—¡Entonces vámonos, a la Urucueva!—

 

 

............... En la "Urucueva."..............

 

 

—¿Esto no es una tienda?— Kai veía todos los objetos al azar.

 

 

—Bueno si pero, primero debes darle algo, un regalo... ¡Es parte del plan!— Veía nervioso sus alrededores, los niños curiosos eran un problema y si se trataba de Kai el asunto era peor.

 

 

—¡Esto!— Kai tenía una caja de chocolates que quién sabe donde la consiguió, pero ahí estaba.

 

 

El castaño leyó la caja, no era algo ordinario, eran chocolates rellenos de fresa con forma de notas musicales. —¡A él le gusta el rock!— Kai sonreía tan tiernamente que Uruha sentía que iba a morir de lindura.

 

 

—¿Sólo eso?— Lo vio correr a unos estantes y tomar unas cajas más.

 

 

—¡También quería esto!— Añadió un micrófono de juguete a los brazos de su hermano mayor.

 

 

—¿Un micrófono?— Alzó una ceja confundido mientras Kai lo veía mal. —¿Qué?—

 

 

Kai le pegó en la pierna al mayor muy molesto. —¡No es tu crófono, será su crófono de Ruki!— Y le sacó la lengua al finalizar.

 

 

Uruha se quedó pasmado, ese niño tenía la fiebre del amor, un amor no juvenil pero sí infantil. —¿Qué?— Añadió confundido, ¿por qué se había ofendido?

 

 

—Ten.— Kai, con las mejillas infladas le dio las demás y últimas cajas.

 

 

Más chocolates. —Kai, la idea es darle un regalo, no darle un coma diabético.— Uruha veía todas esas cajas y pensaba que, si alguien le daba todo eso moriría por tanta azúcar en la sangre.

 

 

—¡Calla! Vamos a la caja.— Jaló a su hermano del brazo y llegaron a pagar, finalmente el castaño pagó los miles de dulces que su enano hermano había querido.

 

 

...................

 

 

—¡Waaaaa! ¡Mira!— Sus ojitos brillaron al ver un puesto de globos y flores además de helado. —¡Vamos!— Jaló a su hermano hasta llegar al puesto.

 

 

—¿Globos? ¿Flores? ¡Niño lo que tu planeas no es un regalo!— Uruha abrió muchos los párpados. —¡Es una abominación!— Kai se detuvo para ver a su hermano a los ojos.

 

 

—¿Qué es amobinación? — Intentó seguir el paso de su hermano.

 

 

—Nada.— Se dejó llevar por el menor hasta el puesto, y ahora que lo veía, todo tenía corazones y muchos "te amo" ¿de qué trataba todo eso?

 

 

 

........................................

 

 

Ahora todo tenía sentido, su hermanito estaba planeando muchas cosas para el Día de San Valentín o 14 de febrero. —¿Y luego que piensas hacer? Ya tienes los globos, las flores y los dulces.— 

 

 

—¡Pedirle que se case conmigo!— Esas mejillas regordetas volvían a teñirse de rojo. —¡Luego tendremos muchos hijos y, y tu serás tío!— 

 

 

Uruha comenzó a reírse sin control. —¡Eso no se puede aún!— Kai lo vio confundido. —Eres muy pequeño para casarte, además no sé sí después quieras tener hijos.— 

 

 

Los labios del pequeño temblaron mientras sus ojitos se ponían vidriosos. —¿P-Pero si puedo ser su novio?— Dijo con una última esperanza.

 

 

 

A Uruha le remordió la consciencia. —Claro que sí.— Acarició su cabecita y le sonrió suavemente. —Y si algún día se te ocurre casarte, me invitas a tu boda, ¿si?— 

 

 

 

Kai le sonrió aún con esas lágrimas retenidas. —¡Si!—

 

 

 

Uruha suspiró aliviado. —¡Ahora a esperar!—

 

 

///En la noche y casa de ambos.\

 

 

—Te quiero Ruki.— Susurró contra una ventana.

 

 

Uruha ingresó a la habitación de Kai. —Tranquilo tortolito, aún no es momento.— Dio unas palmadas en su espalda y besó su frente. —Buenas noches.—

 

 

—Buenas noches.— Dijo el menor. Uruha se dispuso a salir cuando el menor le habló, en respuesta volteó a verlo. —¿Tu crees que Ruki me quiera?— Los nervios lo atacaban.

 

 

—¡Claro! Eres muy lindo y mi hermano menor después de todo ¡¿quién no querría estar contigo? Es decir, sí, te querrá.— Vio indecisión en ese par de orbes.

 

 

—¿Qué tanto?— Preguntó mientras extendía sus bracitos nuevamente. —¿Así de mucho?— 

 

 

Uruha extendió sus brazos en respuesta mientras asentía. —Así de mucho.—

 

 

—¡Gracias!— Exclamó el menor.

 

 

—De nada.— Entonces Uruha salió de la habitación.

 

 

Y así, nuestro pequeño enamorado comenzó con la espera, la ayuda de su hermano había sido útil pero todo dependía de sí Ruki lo aceptaba, y ¿por qué no? Le regalaba algo de regreso.

 


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