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¿Tu pasado o el mío? por only_hope

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Notas del fanfic:

Esta historia es la secuela de otra llamada "¿Tu dolor o el mío?"
La cual te recomiendo que leas para entender si no la has leído y, de ser así, me dejes una pequeña opinión de ella y de esta:DD

Acá el link 7w7r 
http://amor-yaoi.com/fanfic/viewstory.php?sid=160108

Notas del capitulo:

Only_hope haciendo títulos feos de historias y resúmenes de última hora desde tiempos inmemorables :"v

¡ESTOY VIVA!
Y a punto de empezar las fiestas decembrinas, y de finalizar el año, publico el primer cap de la segunda temporada :"v lo siento de veras, es que la inspiración (y la maldita escuela que apenas me dio vacaciones hoy, lo juro) no me dejó (pero principalmente la inspiración, esa maldita inspiración)

De cualquier manera, este capitulo está hecho con mucho cariño, sangre y lágrimas de frustración y alegría:'3 así que espero les guste mucho y así ñ.ñ

 

La mañana se extinguía, pintando el azul del cielo con tonos amarillentos y anaranjados de una tarde que correría con esa misma suerte. Él las observaba desde la ventana, perdido en ese bonito paisaje que el cielo le ofrecía y las interesantes historias que su abuelita tenía para darle.

Se fijó en ella, con más interés ante la pausa dramática que la castaña había hecho. - ¿Entonces qué pasó? – Preguntó, recargándose mejor en la mesa de la cocina a su lado.

Sofía rio por lo bajo, haciendo lo propio. – Pues, el equipo ganó gracias a tu papi. En el último momento logró que desempataran, y les dieron un enorme trofeo que nos llevamos a casa… - Recordó con una sonrisa, arrugó la nariz. – Creo que sigue por ahí… empolvándose en la habitación de Logan.

-¿Papá tiene un trofeo? – Apartó la mirada de la ventana definitivamente, viéndola con sincera curiosidad.
No conocía esa faceta del mayor, que aunque reconocía que no estaba todo el tiempo serio… imaginarlo como un niño corriendo de un lado para otro con bate y un guante de baseball…

La risita de su abuela lo confundió aún más. – Tiene tres, en realidad. – Le explicó, deleitándose con las expresiones del niño. Recargó los brazos en la mesa, sumida en sus historias. – Es que él practicaba mucho cuando tenía tu edad… entró al equipo de la escuela, y practicaban casi toda la tarde. – Frunció ligeramente el ceño con desagrado. – A veces ni siquiera quería llegar a casa para comer o cambiarse para ir, así que mandábamos escl… a alguien más, para que le llevara la comida, o se llevaba aparte ropa y almuerzo… y como él iba, Jimmy solía comer y vestirse más rápido, salía corriendo detrás de Logan, con guante y bola en la mano – Contó con una suave sonrisa, sin poder evitar el recargarse mejor en aquella mesa, viendo a sus pequeños hijitos de aquel entonces, como sólo podía, en sus recuerdos.

Danny ladeó la cabeza, con curiosidad. - ¿Jimmy? – Quiso saber. - ¿Quién es Jimmy? – Y su interés no hizo más que aumentar al ver la expresión de su abuela al escucharle.

-¿Qué? – Preguntó Sofía, con la radiante sonrisa ya a medias.

-Es que… dijiste algo de… un Jimmy – Explicó Danny - ¿Quién es? ¿Era amigo de papá?

-Pues… - Titubeó, justo cuando el sonido de la cerradura de la puerta empezó a ceder. Abriéndose.

-¡Papá! – Gritó el niño con emoción, a sabiendas de que se trataba de este.

-Hey – Saludó Logan al entrar a la casa, teniendo que hacer a un lado las cajas que estaba cargando para ver al niñito castaño que revoloteaba a su alrededor, más que hacerlas a un lado, las terminó por poner el piso, para cargarle mejor - ¿Qué hacías?

El menor reía por los mimos, acomodándose mejor ahí, y  con más entusiasmo que antes empezó. – Estábamos acomodando cosas para la fiesta… ¡La abuela y yo poníamos los globos y arreglos!, ¿Ya los viste? ¿Te gustan?

Logan paseó la mirada por la sala de su casa, fingiendo que lo inspeccionaba bien. – Se ven perfectos – Contestó. - ¿Por qué no habrían de gustarme? – Y mientras el niñito reía y contestaba, se fijó un poco más. - ¿Y tu mamá? – Le preguntó.

-Está arriba, terminando de arreglarse – Le explicó, notando las cajas que su padre había dejado ya en el piso. - ¿Qué son? ¿Son para la fiesta? ¿Son para mi fiesta? – Empezó a preguntar con emoción, planeaba seriamente ir a verlas en tanto el mayor le bajó, pero este mismo se lo impidió, alzándolas lejos de su alcance.

-Tal vez – Respondió, depositándolas en la mesa. Despeinó el cabello de su hijo en una caricia en tanto este hizo un puchero. – No se lo digas a nadie, pero… a lo mejor hay regalos ahí – Le dijo de forma confidencial – Lo mejor es no husmear todavía… ¿no crees?

-¿Regalos? – Preguntó con curiosidad, alzando el cuello para ver lo que alcanzara. Entre las pocas que el mayor traía, había una especialmente grande, pero no tuvo mucho éxito para ver. Bufó. –Pero todavía falta que vengan los invitados para ver…

-Pero no esperar sería hacer trampa, ¿verdad? – Rio por lo bajo al notar la expresión del niño,  seguía sin saber de dónde salían esas palabras y esas acciones, y tal vez nunca lo sabría, pero la cara y voz entusiasmadas del pequeño, cada vez más confiado y gustoso de su presencia… le daba por pensar, quizá había heredado de su madre ese efecto que sólo el rubio conseguía hacer con él.
Y entonces, tal y como pasaba con este, tampoco le importaba tanto.

-Tardaste mucho – Negó Sofía al acercarse, abrazándole a modo de saludo. - ¿Encargos de la oficina?  - quiso saber.

Asintió. – No se acaban nunca. –Se fijó en el piso de arriba. - ¿Emett está arreglándose, entonces? – Preguntó, señalando el lugar también. Ni bien los otros dos asintieron, él se dispuso a subir.

Dio un suave suspiro, atento como estaba al reflejo frente a sí, repitiéndose en silencio una o dos cosillas que la doctora le pedía una y otra vez decirse a sí mismo.
En esos años que habían pasado había avanzado mucho… o eso le decían, él aún tenía sus dudas. Después de todo, no era la primera vez que lo hacía en lo que llevaba el día.

-¿Tienes idea de lo hermoso que te ves cuando haces eso? – Emett se estremeció de forma sutil al escucharle, se volteó, encontrándose con su ahora esposo en el marco de la puerta.

-¿Ah, sí? – Respondió, haciendo por sonreírle. Logan asintió, recorriendo los pasos que les separaban para abrazarle.
Emett rio por lo bajo, reduciendo aún más la distancia para besarle en los labios. – No oí cuando llegaste… - Susurró.

-Puedo ser silencioso si me lo propongo – Contestó. Pasó la mano por una de las mejillas de su rubio – Te ves hermoso – Reafirmó.

Emett no pudo evitar reír una vez más en respuesta a esos mimos. Podrían estar haciendo eso todo el día, hasta que pareció recordar algo, le miró con urgencia. - ¿Qué hora es? – Le preguntó, fijándose entonces en el corredor que daba fuera de su habitación. - ¿Todavía no llega ningún invitado?

-No hasta donde yo sé – Contestó, a sabiendas de lo importante que era para Emett el celebrar cualquier cumpleaños del niño que tenían. Le había soltado, y este salió para corroborar lo que le dijo.

No sabía cuánto tiempo había perdido en el cuarto, pero esperaba que no fuese mucho. Quedaban arreglos qué poner, manteles qué acomodar, dulces qué servir… ¡Comida qué terminar!... ¿la señora Sofía y Danny habían puesto los globos ya? ¿Qué más podría faltar?

La mano firme del castaño se entrelazó con la suya antes de terminar de bajar las escaleras. Como cada vez que necesitaba apoyo. Se giró, encontrándose con la sonrisa tranquila que Logan sólo tenía para él.
-No tienes por qué preocuparte- Le decía – Todo está saliendo muy bien.

-Lo sé, sólo… - Titubeó. No quería que faltara nada…
Algo como eso podría haber dicho, de no ser porque sintió unos bracitos conocidos rodearle la cintura, una vez que estaban ya en la planta baja.

-¡Mami! ¡Te perdiste de la historia! – Decía el niño con una mueca apenada.

-¿Historia? – Logan repitió con interés, viendo al rubio acicalar al menor sin entender.

-Oh, qué mal, Danny – Respondía – Pero luego me la puedes contar tú, ¿verdad? – En tanto su hijo empezó a asentir con gusto, se refirió entonces a su esposo. – Es que… tu madre suele contarnos algunas historias sobre ti cuando viene.

-De cuando tenías mi edad – Añadió Danny, antes de recordar algo muy importante. –… Papá, ¿quién es Jimmy?
Miró sin entender, cómo la expresión calmada de su padre y la dulce de su madre se borraron en seguida, casi de un modo parecido a como pasó con su abuela.

-¿Jimmy? – Logan inconscientemente buscó con la mirada a la castaña, quien estaba ya poniendo la mesa con dulces que él había traído con apuro… sólo había una persona que tenía ese apodo… y también sólo había una persona que solía decirle así.

-¿Es un amigo tuyo? – Insistió sin entender.

-No – La respuesta seca del mayor le contrarió.

Emett se había puesto tenso al escuchar la pregunta de Danny, sobre entendía la molestia de Logan al percibir sus reacciones, pero el niño estaba esperando una respuesta. – No, Danny. Jimmy… Jimmy es el hermano menor de tu papá.

-¿Hermano menor? – Bueno, eso podría tener sentido, pero… - ¿Por qué es la primera vez que escucho hablar de él?

Logan suspiró. – Pues, eso es porque nunca se había dado la oportunidad – Resumió. – No lo conoces porque no vive aquí, se mudó antes de que tú nacieras, y no creo que vuelva próximamente.

-Es un hombre muy ocupado… - Añadió Emett, aunque la preocupación era más evidente en su expresión que en la del otro.

Danny sintió deseos de insistir, más no lo hizo, en las voces de sus padres estaban esos mismos tonos que usaban cuando se trataba del abuelo Louis, y sabía que siendo así ya no había que preguntar más. – Bien…  -Cedió.

-Tenemos cosas qué preparar – Le indicó Emett, esperanzado por poder desviarse del tema. – No debe faltar mucho para las seis… ¿invitaste a todos tus amiguitos?

El niño le siguió la conversación con entusiasmo, yendo entonces a terminar de poner arreglos en las mesas distribuidas a lo largo del jardín. Logan los vio empezar a hacerlo, considerando entonces ir y hablar con su propia madre acerca de lo que debería de contarle al niño y lo que no, pero… descartándolo al final.
Ese era un tema que no podrían tocar por el momento. Al menos, durante la fiesta o en presencia de Danny no.

-¿Le diste la invitación al papá de Jesse? ¿Lo hiciste? – Alcanzó entonces a escuchar que Danny decía con más emoción. A lo que Emett se rio.

-Claro que lo hice, mi amor – Le aseguró, acicalando los cabellos que con tantos brincos se habían ido despeinando, acomodándolos de paso en su lugar.

-Es que me dijo que su papá se pierde con mucha facilidad, ¡a lo mejor también iban a necesitar un mapa! – Añadió con creciente preocupación, sin poder entender por qué el mayor seguía acicalándole, pero… dejándolo estar.
Su madre siempre parecía estar muy contento y concentrado cuando de mimarle y acariciarle se trataba. Y él no iba a ser quien le quitara esa costumbre tampoco.

-¿Jesse? – Preguntó Logan de fondo, sin poder evitar el fruncir el ceño por la confusión y el interés.

-Es su amigo desde hace dos semanas. – Explicó Emett con una sonrisa, mientras terminaba de acomodarle la ropa y el cabello suavemente.

-¡El mejor amigo de hace dos semanas! – Corrigió Danny. Viendo entonces la calle, al auto azul que iba doblando la esquina en ese momento. - ¡Y está llegando! ¡Está llegando! – Sus saltos se fueron haciendo más efusivos entonces - ¡Voy a recibirlos!

-¡No corras en las calles! – Dijo Emett alarmado, con toda la intención de ir tras del menor de no ser los brazos que le rodearon por la cintura.

Logan rio por lo bajo, el rubio tenía tantos gestos que los años no eran capaces de llevarse, pero que tampoco eran capaces de quitarle la ternura. – Está yendo por la acera, Em. No va a pasarle nada malo.

Respiró con más calma, a veces no podía entender por qué su cuerpo seguía tensándose así, mientras que su mente se relajaba más, escuchando esos suaves susurros que el castaño le dedicaba. – ¿Me preocupo demasiado? – Preguntó del mismo modo.

Hizo una mueca. – No tanto, sólo lo suficiente – Respondió, viendo a un chiquillo pecoso y de cabellos negruzcos salir del auto para recibir el efusivo abrazo de Danny y sin la capacidad de relajar el entrecejo otra vez. – Así que… Jesse, ¿ah? – Los niños reían y se decían cosas casi a gritos, sin separarse de su propio abrazo. – He de suponer que es un doncel también, ¿cierto?

-Pues… - Titubeó.

Ni bien empezó a contestar los dos niños en medio de sus felicitaciones y sus risas ya iban acercándose. - ¡Papá! ¡Él es Jesse! De quién te estábamos diciendo hacia unos minutos – Presentó Danny con una gran sonrisa en los labios, sin notar del todo la expresión del mayor.

El mencionado les extendió su mano en señal de saludo, que Logan tuvo que tomar separándose del rubio con una sonrisa a medias – Un gusto señor papá de Danny. Mi nombre es Jesse - titubeó un poco, viendo a todos lados. - ¿Todavía no llega nadie más? - Se aseguró antes de que le soltaran, y ante la negación agregó. - ¡qué alivio!, llevábamos perdidos un buen rato, después de comprar el regalo.

-Eso no habría pasado si alguien hubiese hecho su parte del trato y me hubiera indicado los nombres de las calles – Añadió otra voz detrás en tono quejumbroso.

-Ibas muy rápido papá, y yo no sé leer muy bien todavía – Respondió “Jesse”, al hombre pelinegro que iba acercándose con una sonrisa en los labios y las manos en los bolsillos.

-Teníamos un trato, Junior. Tú lees las calles, yo conduzco. Siempre ha sido así – Negó, para luego fijarse en los demás. – ¿Llegamos muy tarde? No me digan que ya todos se fueron.

-Para haberse perdido llegaron muy temprano, de hecho – Comentó Emett con una sonrisa. – Son los primeros en llegar.

-Es un alivio - Respondió en tono casual. – Rara es la vez que nos invitan a una fiesta como para llegar tarde – Veía la sonrisa del doncel en respuesta, y sólo entonces se fijó en la expresión de quien, supuso, era su pareja. Extendió su mano en un saludo idéntico al de su hijo en dirección al castaño. – Tú… debes ser Logan, ¿verdad? – Sonrió – Jesse Montgomery.

-Logan Laferty – Su tono habría sonado más animado de no notar algo más.  -¿Ustedes se conocen? – Balbuceó, fijándose en su esposo y en el varón que recién se presentaba.

Emett hizo una pequeña mueca, cruzando miradas con el pelinegro.  – De la junta para padres de hace una semana y en las salidas a veces nos topamos – Explicó.

-Danny y Emett nos han hablado mucho de ti – Añadió sin notar la cierta tensión que se quería formar en el ambiente. – Y hablando de Danny, ¿ya le diste su regalo, Junior?

-¿Regalo? – Danny miró sin entender al otro niño, quien le extendió entonces la bolsita de colores que traía en la mano.

-Espero te guste, son dos regalos de parte nuestra – Dijo el niño con una enorme sonrisa, sin saber la razón por la que sentía las mejillas más cálidas al ver la expresión del otro.

Danny tomó la bolsa con gusto, viendo entonces a sus papás para que ellos vieran también el primer presente de la fiesta (sin contar los de las cajas, claramente), y ese último pensamiento le llenaba más de emoción.

-Será mejor que lo lleves a la mesa de regalos, Danny – Habló Emett, justo cuando de fondo se oían más autos llegar, le sonrió – Y luego vuelves a recibir a los demás invitados.

-Sí, que luego vendrán por montones. – Los dos “Jesses” habían ido a buscar una mesa para sentarse, pero el pensar en lo que sus palabras implicaban el ánimo seguía sin volver.
Esa iba a ser una tarde muy larga.

Notas finales:

Muchas gracias por llegar hasta aquí! 
Les deseo de paso, una feliz Navidad y un año nuevo lleno de cosas bonitas:3


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