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El sexto camino por yue-sama

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Notas del capitulo:

hola!! lo siento mucho por la tardanza, pues me encontraba muy enferma para si quiera escribir o publicar, de verdad lo siento.

respondi sus rw y de verdad muchas gracias por el apoyo!!

me motivan a seguir escribiendo.

aqui el cap.

Su Alfa se cegó y lo único en lo que pudo pensar fue en ver a su Omega bien y sin ningún rasguño en su suave piel, las únicas marcas que esa hermosa piel podía tener serían las de sus besos, salvajes y húmedos.

 

 

No tenía espada con la cual pelear —todavía no había tanta confianza sobre él para dejarle portar una—, pero aun así había entrenado como los samuráis.

 

 

De un momento a otro se vio rodeado de excelentes peleadores, las artes marciales y las extrañas armas que ocupaban eran temibles y dolorosas, pero él podía contra ellos, su Alfa no le dejaba bajar la cabeza, menos aun cuando su Omega esperaba por su ayuda.

 

 

Peleó con furia y al terminar con los que lo retenían pudo ver con su pecho inflándose de orgullo, como su Omega se libera de quien lo tenía preso y lo golpeaba con toda la fuerza de su pequeño cuerpo, realmente sabía lo que hacía, viajando con total seguridad y ferocidad, defendiendo a su hermano que lloraba en los brazos de esa Omega y su esposo.

 

 

Cuando Sorato al fin se deshizo de los que lo atacaban corrieron directo a buscar un refugio y Albert los siguió, entraron a la casa donde estaba Yamamoto. Sorato se encargó de dejar a su hermano y sus amigos un cuarto mientras que él, Albert y Yamamoto regresaron a pelear en una dura y muy balanceada pelea.

 

 

No había débiles ni tiempo para distracciones.

 

 

Toda la aldea estaba siendo invadida con un solo propósito. La muerte.

 

 

—Maldición —dijo Sorato.

 

 

Golpeó con el mango de su espada la cara de un ninja que se había atrevido a tocarlo y cuando vio que habían dos peleando contra Albert se crispó. El Alfa rubio cayó al suelo y esos ninjas no le dieron tregua, Sorato corrió hacia él y le clavó la espada en la espalda a uno, quitándoselo de encima mientras Albert se ocupaba del otro.

 

 

Yamamoto sacaba a relucir su perfecta técnica, demostrándose invencible, como el digno jefe de la revolución que era, Albert pudo haberlo admirado, pero no era el momento adecuado —aunque era la primera vez que lo veía pelear—, cuando pensó que sus pulmones no iban a dar para más por el sobreesfuerzo, escuchó cómo pitaban y todos los ninjas que todavía estaban en pie se escabullían como sombras haciéndose parte de la oscura noche.

 

 

Albert masculló enojado mientras gruñía, vio a su hermoso Omega totalmente desarreglado, con su pelo arruinado y las flores despedazadas en su cabello, el pintalabios corrido hacia todos lados y su hermoso kimono desarreglado, roto y abierto, dejando a la vista su sensual torso y sus pezones.

 

 

Rugió enfadado al ver como los Alfas lo miraban, así que se apresuró a llegar junto a él agarrando el kimono y acomodándoselo de vuelta. Aunque fue muy torpe y no tenía idea de cómo iba, logró taparlo mientras Sorato lo miraba con una sonrisa avergonzada y los ojos totalmente brillosos, su respiración acelerada por el esfuerzo y el tono rojo de su piel por tanto combate.

 

 

Trató de arreglarlo tocando sus mejillas manchadas con maquillaje, acariciándolo suavemente y viendo con ojo crítico si su Omega tenía heridas, pero suspiró aliviado al ver que no tenía nada.

 

 

Yamamoto tocó suavemente su hombro y se sobresaltó, lo vio muy serio, como pocas veces lo había visto y supo que tenían que hablar de todo lo que había pasado. Tuvo que dejar ir a Sorato al ver como sus ansias por ir a ver a sus amigos crecían, y él se concentró en Yamamoto.

 

 

—¿El emperador mandó a estos asesinos? —preguntó el rubio.

 

 

—Sí el emperador me quisiera muerto yo mismo daría mi vida con honor.

 

 

Albert solo tuvo que pensar un poco para saber quién los había contratado.

 

 

—¿Fue Okomura?

 

 

—Temo que pienso lo mismo… Necesitamos ir a la capital y hablar sobre esto.

 

 

—Pero….

 

 

—Muy pronto el invierno acabará y cuando eso suceda partiremos a la capital donde al fin podrás ser libre.

 

 

—Libre —murmuró.

 

 

—Cumplí mi parte, te enseñé todo lo que teníamos por enseñar…

 

 

Y después de eso lo vio alejarse.

 

 

Sabía que Yamamoto había sido el profesor del emperador y que siempre le sería fiel, la lealtad iba en el código de los samuráis, así que si el emperador se lo hubiera pedido —quitarse la vida—, el mismo Yamamoto lo habría hecho rápidamente, y por supuesto que entendía la inquietud del Alfa con respecto a ese ataque a la villa., pero escuchar que iba a ser liberado… eso lo había dejado algo aturdido. ¿Irse de Akinoyo? ¿Dejar ese estilo de vida? ¿Nunca más practicar el kendo o Judo? ¿Ni tomar té? ¿Se habían terminado los días de sentirse en paz y no soñar con nada?

 

 

¿Dejar a Sorato?

 

 

¿Iba a ser capaz de tanto? Ni él mismo estaba seguro, pero esperaba que cuando llegara el día supiera escoger la opción correcta.

 

 

*

*

*

 

 

Sorato corrió hacia el cuarto viendo a Ai sostener a su hermanito mientras Nozomi dejaba noqueado a un ninja, quiso reírse, pero se contuvo, su amigo Alfa siempre había sido pacífico y nunca un partidario de la violencia, por eso era artesano en vez de un formidable samurái, pero después de todo era un Alfa, los instintos iban con él, y el instinto más fuerte era proteger a su Omega a como diera lugar.

 

 

Estaba orgulloso de ambos.

 

 

Se acercó y le palmeó la espalda a Nozomi, este le enseñó los colmillos gruñendo, entonces Sorato le pegó en la frente y Nozomi por fin reaccionó.

 

 

—Guárdate esos colmillos, chucho.

 

 

—Lo siento, pensé que…

 

 

—Lo sé.

 

 

Siguió caminando hacia su amiga y tan pronto como Kaoru lo vio se zafó de los brazos de Ai tirándose a los suyos, fue ahí que Sorato se dio cuenta por primera vez de que su hermano lo necesitaba y que para él era sumamente importante. El pequeño lloraba a moco tendido entre sus brazos, por lo que tuvo que apretarlo más fuerte.

 

 

Ai se secó las lágrimas, hacer que un Omega pase por esas situaciones era mucho para sus frágiles espíritus, por eso Sorato se consideraba un Omega extraño. No había sucumbido ante su Omega que chillaba aterrado por la protección de Albert.

 

 

Ai sonrió al verlo y se levantó del rincón donde estaba, acercándose a Nozomi para restregarse suavemente contra él.

 

 

—Te ves horrendo —dijo Ai—, tienes todo el maquillaje corrido y tu ropa está rota.

 

 

—Me lo esperaba.

 

 

Trató de calmarse, pero la puerta fue abierta bruscamente y pudo escuchar desde ese cuarto como las palabras que temía eran pronunciadas.

 

 

—Hay muchas bajas, entre ellas está Kai, Yamamoto-sama.

 

 

*

*

*

 

 

A Albert le faltó el aire al escuchar eso, vio a Yamamoto tensarse y tratar de contener un gruñido, el Alfa avanzó hacia afuera y él fue tras suyo, viendo como Sorato salía de la habitación para seguirles.

 

 

Kotaro estaba ahí parado frente el cuerpo de Kai.

 

 

Por un momento Albert pensó que Yamamoto no haría nada y aceptaría la muerte de su hijo como viniera, pero se equivocó, lo vio correr, al principio lento, pero después cada vez más rápido para ver a su hijo.

 

 

Kotaro se apartó y Yamamoto se arrodilló en el suelo junto a su hijo sangrante y con heridas muy profundas. Una de sus manos yacía cerca del cuerpo al ser separada bruscamente.

 

 

Sorato se tapó la boca, sintiendo como comenzaba a asfixiarse, Albert salió de su trance al verlo y fue directo hacia su Omega, agarrando suavemente su mano y haciendo que reaccionara a su tacto.

 

 

Yamamoto limpió la cara de Kai, y las lágrimas se vieron brillosas en sus ojos, pero no lloro, lo soportaba como un fuerte Alfa. Sin embargo, en ese momento surgió una pequeña esperanza… un suave movimiento del pecho de Kai los alertó de que seguía vivo, frágil, pero vivo. Yamamoto no tardó en gritar por ayuda.

 

 

—Tienen que traer al doctor, ¡¡muévanse!! Mi hijo está vivo…

 

 

Y todos ahí comenzaron a moverse, Sorato brincó al ver como Kai combatía para quedarse con su vida.

 

 

—Voy a ayudarlos —dijo Albert y Sorato sintió la pérdida de calor en su mano.

 

 

Albert se acercó a paso rápido y ayudó a levantar con cuidado el cuerpo de Kai para llevarlo hacia una casa.

 

 

—Todo va a salir bien —dijo Nozomi cerca de él—. Kai es fuerte…

 

 

—Ni el guerrero más fuerte puede contra la muerte —dijo Sorato, que lo decía por experiencia al saber cómo la vida de su padre había llegado a su fin.

 

 

*

*

*

 

 

Los días después de eso fueron crudos y realistas, la villa trataba de levantarse del destrozo que habían causado, algunos de los heridos sobrevivían mientras que otros morían.

 

 

Sorato trató de seguir como si nada para calmar a Kaoru. Visitaba a Kai tanto como podía, pero seguía débil, tanto que parecía una candela que con un suave soplo se apagaría.

 

 

Con el correr del tiempo, se abrió paso la primavera, abriendo los caminos, por lo que supo que el tiempo de decir adiós estaba cerca.

 

 

Recordaba como una noche Albert había llegado a su puerta.

 

 

“—Watashi no nihongo ha warui (Mi japonés es malo) —dijo él arrodillándose cerca de Sorato—, demo hitsuyo kiku (pero es necesario escuchar).

 

 

—Watashi ha kikoemasu… (Escucharé).

 

 

—Gomenna.sai (Lo siento) —dijo trabado y Sorato contuvo el aliento—. For your father, Shiraoka… The brave warrior.

 

 

Sorato se quedó mudo, había mencionado el apellido de su padre y logró entender porque le pedía perdón, así que sintió las lágrimas asomarse en sus ojos.

 

 

—Senshi… (Guerrero) —se detuvo a pensar, pero no conocía la palabra “valiente” así que hizo un mate con el cual Sorato entendiera de lo que hablaba, y al parecer lo hizo, para luego negar suavemente con la cabeza.

 

 

—Sorewa watashi no chichi no gimudeshita (Era el deber de mi padre) —dijo tratando de sonar tranquilo—. Saigomade yūkandatta (Fue valiente hasta el fin).

 

 

—Gomenne (Lo siento) —volvió a decir y llevó sus manos hasta sus labios dándoles un suave roce.

 

 

—Sore ha Issei no shimideshita, watashi ha rikaishimasu (Fue una misión de Issei, lo entiendo).

 

 

Se vieron a los ojos y se sintieron conectar un poco más, con una suave caricia de manos y sus olores complementándose.”

 

 

Después de eso le había dicho acerca de su decisión de irse, y Sorato lo recibió como todo un valiente, no le iba a rogar que se quedara, no podía, aunque su Omega se hubiera sentido tan lastimado y traicionado.

 

 

¿Acaso no era suficiente para su Alfa? ¿Por qué se quería ir dejándolo ahí? Pensaba que había llenado las expectativas de Albert, pero ahora se daba cuenta de que no era así, Albert se iría de la villa tan pronto como los samuráis se pusieran en marcha para ir a la capital, y luego no lo vería nunca más.

 

 

Aunque muy dentro de su pecho sentía que era su destinado, parecía que ni el mismo destino los quería juntos, “que irónico” pensó.

 

 

Se habían despedido con el respeto que se merecía y Sorato lo vio alejarse sin decir más palabras ni emitir más gestos mientras que él solo pensaba con temor que el tiempo borraría de su mente el suave roce de labios que habían compartido hace unos días.

 

 

—Te estás llevando un pedazo de mi alma —dijo inquieto.

 

 

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Cuando finalmente llegó el día de partir vio junto a los demás aldeanos como todos montaban sus caballos y emprendían el viaje, eran despedidos como se lo merecían al ser guerreros.

 

 

Él vio como Albert iba tras Yamamoto, luego se dieron una última y larga mirada de despedida y Sorato sintió como se quebraba.

 

 

“No te vayas” dijo para sí mismo, viendo con impotencia como él se iba, dejándolo atrás.

Notas finales:

una cosa que queria preguntar es...

les molesta que escriba en japones? por que si es asi, lo hare solo en epañol, es de verdad importante sus respuestas.

si tienen dudas por favor hacerlas, yo contestare.

para ver dar clik.

ninja

kendo

nos vemos el proximo martes y espero sus rw para saber como lo voy haceindo. ustedes me motivan!

les quiero!


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