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Amor en el orfanato por gxt

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Notas del capitulo: nuevo capítulo.
ojalá les guste.
CAPÍTULO 2
Los dos hermanos estaban en el auto, rumbo al hospital, a toda velocidad, el menor cada vez respiraba con mas dificultad, su garganta se estaba cerrado rápidamente, y todavía les falta un gran tramo para llegar al hospital, debían ponerle oxígeno urgente, una patrulla vio, que el iba a gran velocidad y lo pararon, el joven adulto, no tuvo otra opción y paro, el policía se acercó a la ventana y la golpeó.
- Señor sabe que estaba excediendo el límite de velocidad, se va a tener que bajar del auto joven.
- Disculpe oficial, pero mi hermano es alérgico al maní, y estuvo en contacto, tengo que llevarlo al hospital urgente.
- Bien en ese caso, nosotros los vamos a ayudar.
El policía subió al patrullero, le explico lo sucedido a su compañero, prendió la sirena y comenzó a escoltar a los hermanos hasta el edificio, gracias a la ayuda de los policías lograron llegar mucho más rápido.
David cargo a su hermanito en brazos, acerco la cabeza al pecho del pequeño, que por suerte sigue respirando, el mayor mira al menor y esté le sonríe débilmente, esto le hizo estremecer el corazón a du hermano, los policías ayudan una vez más a David, entraron a urgencias, el chico le explica lo sucedido a los médicos, llevan a Dante a una habitación, lo acuestan en la camilla, y le aplican oxígeno, le ponen una inyección para ayudar a que la garganta se abra más rápido.
El doctor salió del cuarto se dirigió a David.
- Doctor ¿Cómo esta mi hermano?
- Está estable, le cuesta respirar un poco, pero con ayuda del respirador mejorará, la inflamación de la cara bajo un poco si baja considerablemente, hoy mismo le podremos dar de alta, y manténgalo lejos de productos que contengan maní.
- Si doctor, ¿puedo verlo?
- Claro.
David entra a la habitación, su hermano está acostado, gira la cabeza hacia el y le sonríe.
- Hola David.
- Hola Dante, ¿cómo te sentís?
- Bien.
- Bueno me alegro.
- Hermano.
- ¿qué?
- ¿Qué pasó en estos meses que no estuve?
- Pasaron muchas cosas, primero llegaron esos salvajes, hice una fiesta cuando mamá y papá se fueron, pero me descubrieron, corte con Macarena.
- ¿cortaste con la bruja?
- Jaja si.
- ¿y tu amigo?
- ¿cuál de todos?
- Ese, el que encontré desnudo en tu cama, el chico ese que estaba locamente, embobado y enamorado de vos. Dijo con una sonrisa pícara Dijo con una sonrisa pícara, el sabía que ese chico se llamaba Matías, pero se hizo el distraído.
- Bueno con Matías, nos pusimos de novios.
- ¡que bueno! Ya era hora, ese chico siempre me gustó para vos.
- Jaja bueno, y vos ¿Cómo la pasaste con los abuelitos?
- Aburrido, no había ningún chico de mi edad, me la pase estudiando y encerrado dentro de la casa, encima a la abuela se le ocurrió que no comamos carne.
- Jaja.
- No te rías, ¿sabes lo que es estar sin comer carne por seis meses?
- Jaja no, dijo llorando por la risa.
- Y otra cosa tampoco me dejaban correr con los perros.
- Bueno Dante, eso es obvio tenes asma, no podes correr mucho.
- Pero tenía el inhalador.
- Bueno, bueno, voy a llamar a mamá para que no se preocupe.
David llamó a su madre, que estaba preocupada.
- Hola hijo, ¿tu hermano como esta?
- Bien ma, no te preocupes no hace falta que vengas, en un rato le dan de alta.
- Que bueno, cualquier cosa me llamas ¿si?
- Si mami no te preocupes.
- Chau hijo, te quiero mucho, mándale saludos a Dante.
- Si ma yo también, le mando, Dante te saluda mamá.
- Chau maaa.
Se cortó la llamada después del saludo del hijo menor y Miriam suspiró tranquila de que su hijito esté estable.
- Señora Miriam ¿Cómo esta su hijo? Pregunto Mariano.
- Está bien. Dijo cortante.
- Le quiero pedir perdón, yo pensaba que era David, no su hermano, además nosotros no sabíamos que tiene dos hijos.
- Bueno lo que hicieron esta mal.
- Si Miriam, por eso yo en nombre de todos los chicos, le pido que nos perdone.
- Jaja esta bien querido dijo revolviéndole los cabellos, yo los perdono, pero a mi no es a quien le tienen que pedir perdón.
- Cuando llegue em.
- Dante.
- Cuando llegue Dante le voy a pedir perdón.
- Bueno, Mariano, es hora de merendar llama a los chicos.
- Si.
Mariano salió corriendo a avisarles a los chicos.
- Chicos, el hijo de Miriam está bien.
- Uf, que bueno que no lo matamos dijo Tobías.
- Y otra cosa, ya está la leche.
- Siiiii gritaron todos.
- Vamos a la cocina.
La manada de chicos fueron corriendo al comedor, se sentaron cada uno en su lugar, en la mesa había un montón de variedad de galletas, y en dos jarras llenas de leche chocolatada en una caliente y en otra una muy fría.
Llegó una de las empleadas de la cocina que contrataron para servirle a los niños.
- Hola chicos, levanten la mano los que quieran chocolate frio.
los 10 chicos levantaron la mano, la señora comenzó a servir la leche, cuando termino de servir les hablo a los chicos.
- Pueden comer.
Los niños comenzaron a comer, agarrón cada uno un montón de galletitas y las empezaron a devorar.
Mientas en el hospital los dos hermanos continúan hablando.
- El otro día vino a casa sebas, me dejo tu pase para el torneo.
- Si el torneo, vos también participas.
- Si yo también, pero en mi categoría.
- Si ya se.
- Vas a ir.
- Claro los voy a ver a los dos, me encanta verte luchar en grecorromana.
- Jaja lo que te gusta a vos es ver a los chicos con sus trajes ajustados.
- Bueno eso también jaja.
- Permiso. Dijo un doctor.
- Pase.
- Bien, ya estás totalmente curado, ya se pueden ir, te voy dar de alta, tu hermano tiene que firmar esto y se van.
- Si doctor.
El profesional le dio los papeles a David y esté los firmo.
- Muy bien chicos, tomen, son repuestos para el inhalador.
- Gracias doctor, de nada, chau chicos cuídense.
- Si doc, igualmente.
Los hermanos salieron del hospital.
- Voy a llamar a mamá.
- Bien, decile que quiero comer pizza.
- Ok.
El teléfono comenzó a sonar Miriam lo contesto.
- Ma estamos yendo para casa.
- Bien hijo.
- Dante quiere comer pizza.
- Bueno voy a comprar.
Los chicos iban tranquilos, haciendo tiempo para que su madre compre los ingredientes para la comida, tan lentamente van que Dante se queda dormido. Mientras la madre ya había comprado todo las pizzas el queso, y las gaseosas Pepsi la favorita de Dante.
Finalmente los hermanos llegaron a su casita, su madre los esperaba en la entrada, los abrazo cuando estos estaban cerca; les dijo que la comida ya estaba en la mesa, caminaron al comedor se sentaron.
- Voy a llamar a los chicos.
- Si mamá.
Una vez que Miriam les aviso todos fueron se sentaron, y miraron al mas chico de los Stieeger con pena.
- Bueno chicos les presento a mi hijo, Dante.
- Hola Dante dijeron todos al unísono.
- Hola chicos. Dijo con una gran sonrisa.
- Bueno podemos empezar a comer.
Todos comieron las ricas pizzas en silencio.
Después de comer cada uno se fue a sus cuartos.
- ¿te gusta el ricachón menor?
- Si, es lindo.
En la habitación de los hermanos.
- Ese chico el que me miraba mucho ¿quién es?
- Ese es Mariano, es como el líder de los huérfanos, el que ideo el plan que casi te mata.
- Pero eso era, para vos no para mi.
- Bueno, pero le salió mal y te perjudicó a vos, mira Dante, me voy a dormir mejor, no quiero pelear contigo por culpa de ese chico.
- Bueno, vamos a dormir.
A la mañana siguiente el primero en desesperarse fue el menor de los Stieeger, se levantó de mal humor como todas las veces que despertaba, se desperezó y salió de la cama, camino hasta el baño, se lavo la cara y los dientes, su estómago rugió, salió del baño, y fue a la cocina abrió la heladera, se quedó observando a la pizza que sobro de la cena de anoche, la saco, la colocó en el microondas y la calentó, también saco la leche chocolate puso esto último en una taza, y un poco de leche mezclo hasta que el polvo se disolvió tomando el color propio de la chocolatada, agrego el restante de leche, con una sonrisa, puso la taza en la mesa, el microondas sonó informando que la comida ya estaba caliente, saco el alimento del electrodoméstico, la llevó a la mesa y comenzó a comer; a Dante le encanta cada vez que sobra pizza comerla con la leche chocolatada bien fría.
Comía entretenido, cuando escuchó pisadas acercándose a el, el ruido de una silla siendo movida, levantó la cabeza y observó al chico sentado frente a el, frunció el seño, el chico lo observó sin animarse a hablar.
- Hola.
- Hola dijo con enojo.
Mariano trago seco al escuchar el enfado del pequeño Stieeger.
- ¿querés pizza? Dijo alzando el plato en dirección a Mariano.
- Si gracias.
Tomo una porción y se la llevo a la boca.
- Mi nombre es Mariano, te quiero pedir perdón por lo de ayer.
- No pasa nada, por suerte, te perdono, y mi nombre es Dante.
- Gracias Dante.
A Dante no supo porqué, pero escuchar su nombre en la voz de Mariano le encantó.
- ¿querés un chocolate frío o caliente?
- Frío por favor, si no te molesta.
- No me molesta, yo te ofrecí, o ¿no?
- Si.
- Bueno.
Dante saco todo de la heladera, de nuevo, y le preparo la choco a Mariano.
- Gracias.
El chico agarró el vaso, tomo un gran sorbo, se quedó asombrado, la bebida estaba riquísima.
- Está muy buena, riquísimo.
- Gracias dijo sonrojado.
- Eres muy lindo.
- O gracias.
- Seguro de que tenes muchas chicas detrás de vos.
- No, no tengo ninguna chica, y no me gustan las chicas.
- Bueno entonces muchos chicos.
- Tampoco, soy el antisocial, el rarito, el aburrido y tonto de mi curso, el que solo tiene un amigo, que todos piensan que lo es por lástima.
- O que duro, bueno si querés yo y los chicos podemos ser tus amigos.
- Bueno, gracias, ya terminé, me voy a mi cuarto.
- Chau.
Dante fue a su habitación y se tiró a la cama, agarró la almohada y se la colocó en la cara y la apretó ahogando un grito en ella, se sintió raro cuando fue alagado por Mariano, no sabía como describir esa sensación, nunca tuvo una sensación igual, raro esa era la palabra.
Su hermano mayor escuchó el pequeño grito de su hermanito y se acerco a el.
- Che Dante, ¿Qué te pasa?
Dante se gira hacia su hermano.
- No me pasa nada David, no te preocupes, ¿te desperté?
- No hermanito, ya estaba despierto.
- A bueno.
Dante escuchó su celular sonando, le llego un mensaje, agarra su teléfono, en la pantalla aparece el nombre de su mejor amigo Sebastián o sebas con un corazón alado, como lo tiene agendado.
El mensaje decía:
Amigo ¿puedo ir a tu casa hoy?
Dante se apresuró a contestar el mensaje.
Si sebas, claro que podes.
Gracias, a la 15:00 estoy ahí.
Ok.
Dante se pregunta que querrá su amigo.
Ya se habían echo la hora en que Sebastián dijo que llegaría, el timbre sonó puntual como era su amigo, la que abrió la puerta es Miriam, saluda al invitado.
- Hola sebas ¿cómo estas?
- Hola mi, bien ¿vos?
- Bien querido, pasa Dante esta en su cuarto.
Sebastián ingresó a la casa, siente una mirada pesada en su nuca cuando pasa se da la vuelta, mirando a esa persona, mantiene su mirada seria y el chico baja la vista, Sebastián sigue caminando, vuelve a sentir la mirada, pero no le importa continua su camino, el chico que lo miraba era Mariano.
Así que este es el que le rompió el corazón a ese lindo chico, lo odio.
Sebas llega a la habitación de Dante, ve a este último acostado totalmente dormido y con los pantalones y calzones bajos hasta la rodilla, se ríe y se acerca a su amigo, con su mano derecha agarra suavemente los testículos de su mejor amigo y se los apretuja, Dante se despierta gritando de dolor, con su mano izquierda le tapa la boca, y se ríe, deja de apretar, agarra los calzones y se los levanta, cuando llega a la ingle siente algo viscoso en sus dedos, termina de subir por completo el calzoncillo y se limpia los dedos en el, el rose de los antes mencionados hace que Dante tenga una erección, esto a su amigo no le importa y termina subiendo ahora sus pantalones, Dante se sonroja y tapa su entrepierna con un almohadón.
- Así que haciéndose la paja antes de que tu mejor amigo llegue.
- Perdón seb, no tenía pensado quedarme dormido.
- Jaja no importa Dantecito.
- Bueno sebastiancito.
Los empezaron a reír.
- ¿a qué viniste?
- Perdón Dante, pero no me podes devolver el pase libre del torneo.
- Si, no hay drama.
- Es que al final no voy a ir, justo tengo que viajar con mis viejos.
- U que mal, te morías por participar.
- Si es verdad, pero justo paso este problema.
Dante abrió el cajón de su mesa de luz y saca el pase y se lo devuelve a su amigo.
- Gracias Dante.
- De nada, ¿querés jugar a la play?
- Si dale, salen esos partiditos.
- Salen.
Los dos jóvenes juegan con la consola, al rato entra David y comienza a jugar con ellos, pasan una tarde amena, Sebastián mira la hora, ya eran las siete y media de la tarde, le preguntó a David si lo puede llevar a su casa y este acepta, lo llevan a su casa, se baja del auto saluda a su amigo y entra a su casa, los dos hermanos parten a su casa.
- David, ¿te quedan pases libres para el torneo?
- Si Dan me queda uno, pero ¿Sebastián no te había dado uno?
- Si, pero no va a poder participar entonces me lo pidió.
- A bien.
Los dos hermanos siguen conversando, llegan a su casa comen algo y se van a dormir, mañana sería el torneo de lucha grecorromana de su hermano y Dante estaba emocionado por ir, ver ganar a su hermano mayor, ese deporte le encanta a Dante y le encantaría participar, pero por su condición física, no podía realizar dicha disciplina y ninguna otra.

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