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Draco's Plan por JennVilla

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Draco tenía muchas emociones encontradas, así que ahora mismo estaba sumamente estresado.

Estaba nervioso y preocupado por la seguridad y vida de Harry Potter en la primera prueba, que sería dentro de poco. También estaba preocupado por un viaje que estaba haciendo su padre en esos días a un país muy lejano, del cual no había dado muchos detalles a su esposa e hijo.

Estaba angustiado por tener que ver a los dragones una vez más, y también por ver a Harry intentado no hacerse quemar el culo por alguno de ellos. ¿Qué tal si a último momento, decidían que cada campeón se tenía que enfrentar a los cuatro dragones juntos? Draco no querría verlo.

Ah, y también estaba enojado y exasperado. Sí, muy enojado. Ahora a Harry se le había ocurrido contarle a Diggory sobre los dragones.

Habían discutido por eso, pero Harry no había dado su brazo a torcer. Él y su estúpida moralidad Gryffindor.

—Vamos Draco, no te enojes. Es justo que Cedric sepa lo que le espera.

— ¿Y por qué no le dices a otra persona para que le diga todo eso a Cedric? —dijo escupiendo el nombre del Hufflepuff.

—Pues porque se lo quiero decir yo y punto. Me va y me viene si te gusta o no. ¿Me vas a acompañar?

—No.

— ¿Qué?

—Dile a Granger o hasta el mismísimo Dumbledore si es que quieres. No quiero verle la cara de zoquete a Diggory.

— ¡Pareces un mocoso de cinco años, Draco Malfoy! ¡Eres un completo grano en el culo!

—Pues si tanto te molesto ¡vete!

— ¡Bien!

— ¡Bien!

Ambos estaban agitados y Draco no pudo dejar de pensar cuánto le gustaría que estuvieran agitados por otra cosa.

—No quiero que te enojes conmigo, Draco —tanteó Harry en tono apaciguado, después de un momento—. Está bien si no me acompañas, pero ni creas que yo vaya a dejar de ir por eso. Cedric merece saberlo. No quiero que él sea el único en desventaja.

— ¿Y acaso crees que él hubiera hecho lo mismo contigo?

Harry no dijo nada, pero seguía mirándole desafiante.

—Ve y haz lo que te dé la gana. Ya veremos cuando ese Hufflepuff te patee el culo con el puntaje final. —continuó Draco.

—No me importan los puntajes. Bien lo sabes.

Bah, no me hables.

Draco sabía muy bien qué era lo que le pasaba. Celos. En su estado más puro. No quería que Harry se acercara a Diggory, pero el azabache era tan terco, que no podría convencerlo.

—Draco, no seas niño. —dijo Harry tratando de conciliar.

Draco, sin poder evitarlo giró en redondo y abrazó a Harry fuertemente. Harry era suyo, ese era el mantra que se repetía cada noche. Sabía que podría parecer posesivo, pero es que él había visto cómo Diggory miraba a Harry. Y claramente no eran paranoias. ¡Y el colmo de todo era que Harry ni siquiera se daba cuenta!

Una vez, caminando por los pasillos con Harry y Granger, un grupo de sexto año de Hufflepuff salía de un aula y entre ellos iba Diggory. Cuando los vio, como buen Hufflepuff, Diggory sonrió y saludó a Draco y compañía. Sí, a Draco también... Pero la mirada que Diggory dedicó a Harry, fue muy diferente a una simple cortesía. Muy diferente.

Granger también lo había notado y le había dicho a Draco que disimulara un poco los celos para que no asustara a Harry.

¡Ja! Como si Harry fuera una damisela había dicho él. Granger le dijo que no se refería a eso y Draco no quiso seguir escuchando.

Ahora, en el aula en el que siempre solían reunirse -para más privacidad-, estaban Draco y Harry abrazados. Harry le había correspondido al abrazo y no había preguntado nada.

—Sólo... sólo déjame dicho cuando lo vas a hacer, y te acompañaré. —murmuró Draco contra su pelo negro, atesorando su olor.

— ¿De verdad? —dijo Harry con la voz amortiguada por el hombro de Draco.

—Sí.

Se separaron y se miraron por un breve instante. Harry se sonrojó un poco y dijo con voz casual:

— ¿Por qué me abrazaste?

Draco no sabía qué responder. Tenía tantas opciones, pero ninguna llegaba a su boca.

—Porque lo necesitaba. —dijo al fin.

Harry asintió y miró a otro lado.

— ¿Por qué me correspondiste al abrazo, Harry? —devolvió Draco.

—También lo necesitaba. —Harry le miró fijamente.

Draco entendió lo que quiso decir. Harry necesitaba a un amigo, y había temido haber perdido a Draco en tan poco tiempo.

Pero Draco lo había hecho por motivos diferentes.

—Pensé que era porque ya no habías podido resistirte a mí, Potter. Me ilusioné con algo más, después del abrazo. —bromeó.

—Dañas todo el romanticismo, Malfoy. Piensas en follar y yo en besar.

— ¿Querías besarme? —preguntó Draco asombrado.

La estruendosa carcajada de Harry se dejó escuchar en el aula, mientras él pasaba su brazo derecho por los hombros de Draco.

—Ya me dirás cuando estés listo para enfrentar al gran monstruo Cedric Diggory. Qué no pase de mañana, por favor, ¿sí?

Draco gruñó.


— ¡Blaise Zabini y Pansy Parkinson! —dijo Draco en voz alta, entrando como una tromba en la Sala Común de Slytherin.

—Llegó el señor Drama.

—No, Blaise. La Reina del Drama. —corrigió Pansy.

Vincent y Greg rieron como bobos, y Theo miró a Draco sobre el libro que estaba leyendo.

Rato después, cuando los tres estaban reunidos en la habitación de Blaise y Draco, este procedió a contarles todo lo concerniente con Diggory.

—Muy sencillo, Draco. Hay que crear un plan para que Potter se dé cuenta de lo que se pierde.

— ¿Eh?

—Pansy, no empieces. —advirtió Blaise.

—No pasa nada, querido. Vamos a ver... necesitamos saber si Potter está al menos interesado en ti, en la forma en que tú que quieres, claro está. Así que tú, Draco, fingirás estar en una relación, para así ver la reacción de Potter.

—Eso no tiene nada que ver con Diggory.

—Bueno, pero si está interesado en ti, dejará de tontear con Diggory.

—Él no está tonteando con Diggory. —insistió Draco.

Pansy presionó sus sienes con sus manos y tomó aire.

—Draco, ¿entonces qué es lo que quieres? ¡No te contradigas!

—Yo estoy de acuerdo con Pansy, Draco. —dijo Blaise con voz un poco titubeante. Draco no contestó pero tampoco pudo pensar en algo mejor, luego suspiró.

—Sí, es un buen plan.

Los tres se quedaron en silencio. Blaise se tumbó elegantemente en la cama de Draco y cerró los ojos. Pansy empezó a desenredar su cabello con los dedos y Draco dejó que su mente vagara por la sensación cálida que había dejado el abrazo con Harry en él.

— ¿Con quién finjo una relación? —dijo al fin, mirando a sus amigos.

Blaise abrió un ojo y Pansy sonrió.

—Conmigo no, Drake. Estoy con uno de quinto de Ravenclaw.

Draco miró a Blaise.

—Me van más las mujeres, Draco. Además de que eres casi como mi hermano.

—Eso no decías cuando nos besuqueábamos en tercero.

—Pues porque lo estaba disfrutando en ese momento. —dijo tan pancho.

— ¿Entonces qué hago? —gimió Draco desesperado.

Pansy saltó de la cama y gritó:

— ¡Theodore Nott!

— ¡Jamás!

—Nuevamente, estoy de acuerdo con Pansy. —dijo Blaise.

Pansy sujetó a Draco de un brazo y lo arrastró a la salida.

— ¡Subamos rápido! ¡Blaise, levántate!

—Suéltame Pansy. —exigió Draco.

— ¡No, no, no! —dijo ella, riendo como niña, haciendo que Draco se preocupara por la estabilidad mental de su amiga.

Cuando llegaron a la Sala común, los tres tomaron asiento. Draco no entendía qué quería hacer Pansy.

—Bueno, ¿cómo vamos con el chisme del día, Millie? —preguntó Pansy como no queriendo la cosa.

—Bien Pans, ¡ni te imaginas lo que escuché hoy! —Millicent sonrió.

Podría parecer muy rara esta situación a ojos de los demás. Sólo el círculo cercano a Draco se permitía compartir chismes entre ellos mientras no hubiera más estudiantes Slytherin a la vista. Sería vergonzoso ver a un Slytherin chismoso. Pero en su defensa, ellos lo hacían para ver las debilidades de los demás.

— ¿Qué pasó? —preguntó Vincent interesado.

—Vi a un Ravenclaw saliendo del baño de las chicas. Estaba muy sonrojado y agitado y no pude evitar entrar para averiguar qué había pasado… —Millie se sonrojó y se cubrió la boca— Pero cuando entré, vi que frente a los espejos estaban dos chicas de Beauxbatons arreglándose las túnicas.

—Eso no quiere decir nada, chica —dijo Blaise despectivamente—. Te inventas historias donde no las hay.

—Oh, entonces creo que esas marcas en sus cuellos se hicieron solas… Ah sí, creo que sí. —rebatió ella sarcásticamente.

Pansy aclaró ruidosamente su garganta y dijo en voz muy alta:

—Yo tengo uno mucho mejor. ¿A que no adivinan? Bones, la de Hufflepuff, está con Longbottom.

Pasaron varias cosas al tiempo.

Draco se puso de pie exasperado, pues no entendía lo que estaba haciendo Pansy, así que decidió irse. Blaise abrió mucho los ojos y retuvo a Draco haciéndole señas disimuladas. Vincent y Greg dijeron que ya lo sabían. Millie se rio como un hombre. Pansy guiñó un ojo en dirección a Blaise y Draco. Y un fuerte golpe se escuchó en la mesita central.

Theodore había dejado caer su libro pesadamente y la furia en sus ojos era sorprendente. Draco comprendió todo. Pansy, había jugado sus cartas.

— ¿Qué sabes tú de eso, niña? —siseó Theo.

—Ya te he dicho que no me digas niña, y además, eso se escucha en todo Hogwarts.

—No.

—Sí. —Pansy puso las manos en su cintura y le miró con una sonrisa burlesca.

—Ven Theo, amigo mío —intervino Blaise, calculadoramente—. Necesito contarte algo.

Theo le miró y recompuso su expresión nuevamente.

—Estoy leyendo, no molestes.

—Oye Pans, ¿es en serio? —Draco se apresuró— ¿El gordito Longbottom ha conseguido a una Hufflepuff?

— ¡Claro! Bueno... eso creo. Lo que sí es seguro es que él está muy enamorado. —respondió ella burlonamente.

Theo no decepcionó a Draco. Se levantó furioso del sofá y pasó por un lado de ellos, antes de que Draco y Blaise lo siguieran junto con Pansy.

— ¿Qué quieren? —dijo Theo entre dientes, al estar más alejados de la Sala.

Draco se enorgullecía de contar con un amigo tan inteligente como Theo. Este ya había adivinado toda la pantomima de Pansy y sabía que se le necesitaba para un negocio.

—Quiero que finjas ser el novio de Draco para darle celos a... bueno, eso no te importa. Y yo te ayudaré con el gordito. —respondió Pansy.

—No le llames así, niña. —siseó él.

—Como sea, ¿lo harás?

Pronto, la consabida sonrisita de superioridad apareció en el semblante de Theo. Draco estaba en sus manos.

—Así que quieres darle celos a Potter, ¿eh?

—Sí. —contestó, sin más remedio.

—Bueno, puedo hacerlo. Es un sacrificio pero espero que cumplas tu palabra, Pansy. —dijo el castaño, mirando a la chica.

—Ajá. —respondió ella, mirándose las uñas.

— ¿Cuando empezamos con... eso?

—Te avisaré —dijo Draco—. Tengo que hablarle antes de esto.

—Está bien. —Theo suspiró.

Sin decir más se fue a su habitación. Pansy aplaudió emocionada y Blaise la miró despectivo.

—No te cansas de hacer eso, ¿no?

Draco los ignoró y se encaminó a su habitación.

Un nuevo plan en marcha. Ojalá todo saliera como él esperaba.


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