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Draco's Plan por JennVilla

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Draco recordaba muy bien cuándo había empezado a fijarse en Harry de una manera distinta.

Él ya sabía desde antes que no le gustaban solamente las chicas, pues su primer beso había sido con Blaise y le había dejado con ganas de más.

Todo producto de un juego donde le dieron a escoger entre Millicent y su amigo. Él, claro está, no tuvo que pensar mucho y besó a Blaise en la boca… Aunque después le habían dicho que el beso debía ser en la mejilla. Pero Draco, por su parte, no se arrepintió ni se avergonzó para nada. Todo lo contrario, quiso repetir, y para su buena suerte, Blaise también.

El día en que Harry Potter le pareció un chico guapo -además de idiota, como siempre- fue en clase con el guardabosque. Exactamente, la clase en la que casi pierde un brazo por culpa de ese Hipogrifo monstruoso.

Harry se veía hermoso subido en esa cosa y cuando aterrizó, momentos después del vuelo con ese animal, su rostro sonrojado y totalmente emocionado, casi dejó sin respiración a Draco.

Desde ese día, aparte de hacerle la vida imposible, se dedicaba a observarlo y fantasear con él. Ya no podía odiarlo como antes, y si lo molestaba era sólo por ver ese brillo furioso en sus ojos verdes, el cual le daba un mayor atractivo.
  
Un punto a su favor era que su enemistad ahora se basaba en las actitudes de ellos mismos, más que en lo que su padre hubiera hecho en el pasado.

Draco orgullosamente podía alardear de que ya no tenía nada que ver con Voldemort pues su padre, como buen Malfoy, decidió que no se iba a doblegar ante nadie; ni siquiera ante un Mestizo con delirios de grandeza. Narcissa, su bella madre, estaba más que contenta porque su marido hubiera pensado inteligentemente. Siempre le había aconsejado que no era bueno escoger bandos, y que lo mejor era estar en un punto neutral, para propio beneficio de los Malfoy.

Draco, por estas y más razones, se sentía tranquilo por la sabia decisión de sus padres. Y no podía negar que el hecho de que su padre, Lucius Malfoy, fuera un mortífago renegado, le daría una imagen más conveniente... si es que alguna vez se animaba a acercarse a Harry.

Otro factor importante, era sobre la tal Orden del Fénix -o del Dragón, ni siquiera recordaba el nombre- y la pequeña y casi invisible colaboración de su padre, y los padres de sus amigos, a esta. Todo se veía reflejado en información sobre magia oscura, rituales entre los mortífagos y cosas por el estilo… Draco prefería no pensar en eso, eran temas muy escabrosos para él.

Por eso él en su cuarto año de Hogwarts, decidió conquistar a Harry Potter. Comprendía que había sido más que tonto al contarles sobre sus planes a Pansy y Blaise, en un principio. Ahora no había día en que alguno de los dos lo molestaran con preguntas incómodas o risitas -por parte de Pansy- cada que pasaban cerca del Trío de Oro.

En una ocasión, Pansy le había dicho de manera muy atenta, que si por algún milagro se le había pasado por la cabeza el hecho de que Potter no fuera homosexual. Draco, sin inmutarse, le respondió que por él, no había problema. Se consideraba lo suficientemente atractivo como para que el de anteojos pusiera en duda su sexualidad.

Esa mañana de domingo, con las esperanzas renovadas y nuevas ideas en su cabeza, se levantó muy animado. Después de una ducha y de vestirse con un elegante pantalón de lino negro y un buzo verde oliva, salió para encontrarse con Pansy y Blaise e ir a desayunar.

Iban camino al Gran Comedor cuando vieron al famoso Trío por delante de ellos. Con una señal disimulada, Draco les hizo saber a sus amigos que se apresuraran para alcanzar oír lo que decían los Gryffindor, pues parecía que estaban discutiendo.

—... es que no entiendo por qué tienes que mentirnos a nosotros Harry. ¡Somos tus amigos, y no armaremos jaleo si nos dices cómo fue que metiste tu nombre en el Cáliz! —decía Weasley.

— ¡Ya te dicho miles de veces, Ron, que yo no metí nada! No sé quién lo hizo pero si lo supiera, me encargaría de decirle sus cuatro cosas. ¿Piensas acaso que quiero pasar vergüenza ante todo el Colegio en ese estúpido Torneo?

— ¿Y entonces qué pasó Harry? —preguntó Granger suavemente.

—No lo sé, Mione--

—Si lo sabes, y no sé por qué no te tomaste la molestia de decirme. ¡Lo hubiéramos hecho juntos! —interrumpió Weasley, notablemente alterado.

—Ron, no me hagas enojar, ya te he dicho que--

Uuuhhh —Draco no pudo evitar meterse cuando estaba a dos pasos detrás de ellos— Problemas en el paraíso, ¿eh?

—Cállate Malfoy. —dijo Potter entre dientes.

—Cállame.

Por un momento, Potter lo miró confundido, pero al parecer decidió no darle más importancia y retiró la mirada.

—Vámonos. —dijo a sus amigos, y no había terminado de hablar, cuando Weasley le fulminó con la mirada y se adelantó a grandes zancadas al Comedor.

Los Slytherin rieron mientras Potter y Granger les dirigían una última mirada de odio y se iban, intentando alcanzar a la Comadreja.

—Bueno, pero esto sí que es emocionante —rio Pansy—. Así que aquí es donde empieza a funcionar tu plan, ¿eh?

Draco, sin apartar la vista de Potter mientras este se alejaba, sonrió presuntuoso.

—Claro, Pans. Ya has visto cómo el famoso Trío está en peligro, y esa es mi oportunidad.

Pansy aplaudió emocionada, y Blaise le miró fastidiado.

—Cálmate, chica —y dirigiéndose a Draco dijo: —. Espero que sepas manejar las cosas con ese cabeza hueca. No es presa fácil.

—Exacto, Blaise… —siguió sonriendo— ¿Y qué mejor que eso? —dijo para sí mismo. 


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