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La mirada de un Vampiro (LawZoLaw) por C C

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Notas del capitulo:

Leer notas finales! Gracias.

"El mundo humano contiene muchas sorpresas. Desde hace milenios existen seres sobrenaturales en él, llamados Vampiros. Hay muchas clases de ellos esparcidos por todo el mundo. A pesar de todos los años que éstos existen, los humanos no tienen noción de ellos y solo creen que son historias sobrenaturales, qué equivocados están. Hay vampiros que pueden infiltrarse entre los humanos y vivir como ellos, haciendo todo como si fuesen uno más, pueden estudiar, trabajar, comer, divertirse, beber y todo lo que implique ser un humano. Los hombres vampiros llegan a tener sexo con mujeres tras seducirlas, es difícil pero cabe la posibilidad de que se embaracen, con un porcentaje del 5% los vampiros de clase Blood y con un 2% los Herederos. La mujer muere tras el parto, sin excepciones. 

 

Así como existen los vampiros también hay una raza que debe proteger a los humanos, llamados Hombre Lobo. Son seres que desde su existencia lucharon contra los chupasangre. Se dice que son los Sabuesos que Dios mandó a la tierra para proteger la raza humana. Tienen la habilidad de transformarse en un feroz lobo a la hora de luchar contra los vampiros. Su sentido del olfato es tan alto que pueden reconocerlos a través de él, así como reconocen a un vampiro pueden reconocer a un hijo de éstos. Los hombre lobo cuando se encuentran con un Dhampir hacen lo posible para quedarse con ellos y así hacerlos aliados a la hora de luchar contra un chupasangre. Al ser difícil que una mujer se embarace de un vampiro, éstos son muy confiados a la hora de tener sexo y al desaparecer de la vida de la mujer jamás llegan a enterarse de su existencia, sin saber que crearon un enemigo para su raza. 

 

Los hombre lobo son excelentes maestros a la hora de enseñarles todo lo que un dhampir debe saber para poder enfrentarse a su enemigo. Los cazadores de vampiros son los únicos que pueden matarlos. "

 

 

 

La noche era fría, salía del hospital sin problemas. Su guardia no fue complicada, operó de urgencias a una mujer que tuvo un accidente al ser chocada por un auto, salvando su vida. Qué bien se sentía decir "se encuentra fuera de peligro". Luego tuvo una operación sin riego alguno de un joven y una consulta de otra mujer. Su día de trabajo se había dado por finalizado, despidiéndose de sus compañeros y volviendo a su hogar. 

 

Caminaba por calle tranquilamente, pensando que pronto debería hacer otra identificación y luego cambiar de hospital. Un suspiro salio de sus labios. Iba en silencio y unos ruidos a unos metros de allí llamaron su atención, rápidamente el olor a sangre le invadió y dos figuras se hicieron presentes en ese callejón. Vio unos ojos rojos que lo miraban con advertencia y una mujer tirada en suelo, débil. No dijo nada y a paso lento y firme se acercó, no se detuvo cuando un rugido salió de la boca de esa criatura.

 

-Vete.- Sentenció una vez al lado de ambos cuerpos.

 

-Ésta es mi presa, busca la tuya.- Le respondió para dirigir su boca al cuello de la joven.

 

-He dicho que te largues, ahora.- Su voz cambió, se escucho más autoritario.

 

Un escalofrío se presentó en aquella criatura, haciéndola abandonar el lugar sin dudarlo.

 

-No puedo llamar a la ambulancia.- Susurró para sí.

 

-No me... dejes morir.- La suave voz le llegó a sus oídos.

 

Dudaba, no sabía como actuar, no podía llevarla a un hospital pero sin atención médica iba a morir.

 

-Te llevaré conmigo.- Tras decir aquello tomó a la joven entre sus brazos y desapareció. 

 

 

 

Su vida era totalmente un caos. Esa mañana la casa estaba un poco revoltosa, su compañera de clase había ido a visitarlo y entregarle algunas tareas ya que no estaba asistiendo. 

 

-Mooh, debes asistir a clases, idiota. No voy a vivir trayendo la tarea.- Se quejaba una peli-rosa.

 

- Lo siento Perona, no quería ser un problema. No debes traerme las tareas si no quieres.

 

-No seas así, sabes que me preocupo por ti, últimamente estas raro.

 

-Mucho trabajo.

 

-Debes descansar, tienes 19 años y el estudio está primero.- Lo retó la joven.

 

-Si si, ahora vete, debo hacer unas cosas.- Le dijo mientras la empujaba fuera del lugar.

 

-Vale vale, adiós, idiota.

 

Sin más que hacer cerró la puerta y fue a su habitación. Debía volver a la base.

 

En ese momento su teléfono sonó.

 

-Hola, Sabo.- Dijo al contestar.

 

-Luffy está en problemas.

 

-¿Qué le pasó?- Preguntó un tanto preocupado.

 

-Te veo en el parque frente al hospital, ¡Ahora!- La llamada había terminado. 

 

No tardó mucho en cambiarse de ropa y cambiar su destino al parque. Luego de explicaría a sus compañeros que surgió algo. Salió de su casa rápidamente y se montó en su motocicleta dirigiéndose a aquel lugar.

 

 

 

El hospital estaba revuelto, más que nunca. Muchos ingresados para diferentes consultas o tratamientos. En solo 4 horas había operado a tres personas con lesiones leves pero aún así eran muchas. El día recién empezaba.

 

Escuchó por el transmisor que volvían a requerir su presencia en el quirófano. Con un suspiro se dirigió hasta dicho lugar para encontrarse con un pequeño de aproximadamente 18 años, cabellos negros. Al acercarse lo reconoció, el joven se llamaba Luffy y lo había visto algunas veces con su compañero. Ésto no le olía nada bien, el joven estaba demasiado complicado, si pasaba la operación era de suerte, pero de ahí a sobrevivir pues la verdad lo dudaba muchísimo. Odiaba que se le mueran personas en su quirófano o luego de una operación. Maldijo, porque ese joven se le iba a morir tarde o temprano, tenia incrustados vidrios por demasiadas partes, brazos, piernas y lo peor de todo, el abdomen. Mirándolo unos segundos se dio cuenta que tuvo un accidente automovilístico. Esos vidrios eran del parabrisas, al parecer salió despedido y eso provocó que se le quedaran en el cuerpo. Se puso manos a la obra y le pidió al infierno que lo ayudara.

 

 

 

-¡¿Cómo que un accidente?

 

-Ya, mejor cálmate, está siendo operado en estos momentos, pero su condición es crítica.

 

-Vamos a preguntar, tal vez alguien sepa algo.- Estaba preocupado, ese idiota era compañero de clases, se podría decir que su único amigo.

 

-Lo dudo, acaba de entrar. Van a tardar, estaba muy grave.- El rubio sollozo un poco, su pequeño hermano, estaba por morir.

 

-Cálmate Sabo, no puede morir, no lo hará.- Eso quería creer, sus palabras fueron un consuelo más para él que para el rubio. 

 

Pasaron alrededor de 3 horas y una enfermera salió del quirófano.

 

-¿Familiares de Monkey D. Luffy?- Preguntó a los jóvenes.

 

-Si, soy el hermano. ¿Cómo está?

 

-Ahora viene el cirujano a cargo y les explicará la situación. No se alejen.

 

-Claro, gracias.- Dijo el rubio, aún preocupado.

 

-Tranquilo, el cirujano nos explicará todo y ya veremos como sigue ésto.

 

Pasaron unos minutos cuando vieron salir a un joven moreno de cabellos azabaches con la mirada cansada y de bata blanca con algunas manchas de sangre. 

 

Ambos adolescentes se pararon de inmediato al ver salir a aquel hombre. 

 

-Doctor, ¿Cómo esta mi hermano?- Preguntó el rubio.

 

Pero no obtuvo respuesta.

 

Un silencio incomodo se formó entre el cirujano y el peli-verde. Ambos se sostenían la mirada, ninguno cedería.

Notas finales:

Bueno, estamos en el primer capítulo y depende el apoyo que tenga esta historia veré para continuarla. A decir verdad no estaba muy segura pero creo que estoy conforme cómo ha quedado. Quiero seguir escribiendo pero siento que si nadie la lee no tiene sentido hacerlo. Ustedes deciden. 


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