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Mi estimado gatito. por Artemisa El Britannia

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Notas del capitulo:

Lamento la demora cuando no veo comentarios me desanimo y dejo de escribir, pero mi toc no me permite dejar nada a medias así que empiezo a escribir de nuevo, pero de manera más lenta.

 

Espero que disfuten en leerlo como yo al escribirlo.

Capítulo 2.

 

Se encontraba en el laboratorio experimentando con un nuevo sistema de realidad virtual donde los jugadores podrían tomar la forma de sus monstruos favoritos y podrían jugar en un mundo virtual donde usaban los poderes de sus personajes para sobrevivir, todo iba viento en popa, prácticamente Kaiba Corp. Podía asegurar más años de buenos ingresos con esta plataforma, ya se había probado con diferentes monstruos del duelo y no había ningún inconveniente, pero ese día iban a probar con los dioses egipcios, Yugi había aceptado prestarlos para los experimentos a pesar de que no se sentía muy seguro de tentar a la fuerza de estos dioses, ya habían tenido problemas usando cartas falsas, así que hacer experimentos no sonaba nada bien.

Al final logró convencerlo y se los prestó bajo la advertencia de que si algo malo empezaba a pasar debía de parar de inmediato, ya que en esta ocasión no le ayudaría, al final había logrado que Exodia cooperara, pero ahora venía uno de los más complicados el Dragón Alado de Ra, así que había estado manejando la plataforma con más cuidado de lo usual y no había pasado nada hasta al final del ensayo, justo cuando ya iban a desconectar la carta e iban a cargar los poderes a la base empezaron a explotar poco a poco las consolas causando mini incendios, Seto empezó a sacarlos a todos y supuso que no podría poner las cartas en su consola, al terminar de apagar los incendios tocó la carta para poderla guardar de nuevo y justo al tocarla quedó inconsciente.

 

 

 

Al despertar estaba siendo sacudido sin ningún cuidado dentro de lo que parecía una caja iba a empezar a gritar cuanta peladez se me cruzara por la cabeza, ya que nadie trataba así a Seto Kaiba, pero justo cuando abrí la boca para hablar escuché un “miau”, me quedé quieto pensando que posiblemente había sido mi imaginación, así que volví a tratar de hablar, pero seguían los “miaus” saliendo de mis labios, iba a tocar mi boca, pero en lugar de sentir dedos sentí unas suaves almohadillas, vi mis “manos” y tenía “patas”, espantado quise pararme, pero tenía 4 patas ahora y usarlas no era tan fácil como creía.

 

Al dejar de sentir que me movían logré pararme al fin y empecé a practicar un poco el cómo mover las patas, debía de volver al laboratorio y verificar que había pasado, estaba más que seguro que Ra me había castigado y debía de avisarle a Mokuba, después de todo si le decía a Yugi estaba seguro que me lo echaría en cara y no quería escuchar un “te lo dije” del ojón. Mientras practicaba una luz intensa me cegó, pero fue muy breve, ya que mis ojos se adaptaron de inmediato al cambio de luz, no me había dado cuenta que estaba oscuro, todo se veía nítido momento atrás, volteé a ver de dónde venía la luz y ahí vi a un hombre vestido de color café y en la camisa de su uniforme decía su nombre y abajo del mismo la leyenda “Protección Animal”

“No me jodas” fue lo primero que me cruzó por la cabeza, ya me imaginaba que había pasado, cuando me desmayé por la transformación, los científicos seguramente me vieron tirado y como no soporto a los animales llamaron a protección animal para que me llevaran al refugio y ahí se hicieran cargo, “Bendito el momento en el que demostré mi odio hacia los animales”, el hombre se acercó a mi caja y la sacó sin una pizca de cuidado “Con que protección animal no” vaya ni siendo gato dejaba de lado mi sarcástico, el hombre me llevó a un lugar que apestaba a animal y al entrar vi miles de jaulas en hileras de 3 pisos cada una tenía varios perros y gatos dentro ladrando, aullando, llorando, algunos se estaban mordiendo al punto de arrancarse la piel, otros parecían tener pulgas o sarna porque no dejaban de rascarse y siendo honestos la calidad de vida que les estaban dando no era la ideal y él iba a ser metido en una de esas jaulas hasta sabrá Dios cuando.

Analicé toda la situación y vi por donde podría escapar, ya que al final soy más listo que este guardia y no debía de ser tan difícil salir de ahí, solo debía de ser más cuidadoso en cómo usar mis patas, ya que aún no me sentía con la seguridad de poder hacer todos los trucos que hacen los gatos al momento de escurrirse, así que espere pacientemente y al momento de que abrieron la jaula y me colocaron dentro de la otra salté en la cabeza del hombre me impulse hasta la parte superior de las jaulas donde no podía alcanzarme, sorprendido de poder lograrlo al primer intento caminé lo mejor posible hacía la ventana que había visto abierta siendo perseguido aun, pero nunca pudo alcanzarme, así que salí como rey, por la puerta grande.

 

Vi que me encontraba bastante alto, pero si había podido saltar hace un momento podía brincar y caer de pie sin ningún problema, pero la verdad mi lado humano me traicionaba y me daba miedo lastimarme, pero debía moverme rápido o sería capturado nuevamente, así que caminé por la cornisa hasta llegar a lo que parecían los botes de basura y que daban a una calle bastante angosta por donde podría escapar, así que salté y para mi sorpresa llegue intacto, pero cuando iba a caminar acabe tropezando con mis propias patas, bien el caminar aún debía de perfeccionarse.

Caminé a la avenida más cercana y pude ver que estaba cerca de la casa de Wheeler, al pensar eso se me aceleró el corazón, hacía 3 años que no lo veía directamente, solamente en algunas fotos que me enseñaba Mokuba cuando salía con los idiotas que tenía por amigos y debía de admitir que se veía igual de sensual que siempre, no me gustaba admitirlo, pero desde que había sentido su trasero ese día que cayó sobre mí, tenía el mal hábito de tener sueños húmedos con el cachorro de protagonista.

 

 

 

 

 

 

Flash back.

 

Iba de regresó al salón después de haber hablado por teléfono en la azotea, odiaba tener que cumplir la odiosa preparatoria, pero era una de las cláusulas de había puesto Ganzaburo en su testamento, debía de concluir la preparatoria en 3 años, si se saltaba grados aun si fuera por inteligente sus acciones pasarían a la historia, así que ahora estaba sufriendo el martirio de convivir con seres vivos menos inteligentes que un molusco y con las hormonas a full.

Mientras caminaba revisaba en su teléfono unos detalles de su nuevo proyecto en arena de duelo, cuando de repente sintió como lo embestían por el costado y caía al suelo con alguien encima de su pecho, vio una cabellera rubia al momento del impacto, pero jamás se imaginó a quien pertenecía, ya varias chicas habían intentado hacer eso, caerle encima y después fingir disculparse para pedirle su número o coquetear, así que iba a ser igual de frío que siempre, pero grande fue su sorpresa al ver a Wheeler levantándose y sentándose sobre su miembro para pedir disculpas, claro que las palabras murieron en su boca, ya que al parecer sintió el tamaño de mi entrepierna y por lo visto le gusto, ya que dejó caer más su peso sobre mi lo cual estaba se empezaba a volver un problema, debía de quitarlo rápido o no podía ocultar la excitación.

 

-      Santo Dios Kaiba – antes de que yo hablara el cachorro exclamo mi nombre tan sugerente, que al verlo noté una belleza que jamás había visto, sus ojos miel estaban más dilatados por lo cual se veían casi transparentes, sus labios rojos hacían un contraste increíble con su piel durazno bastante tentadores a la vista, sus mejillas tenían un tono rosa tan tierno y por lo que podía sentir en su entrepierna, su trasero era redondo, firme y se amoldaba perfecto a él.

-      ¿Cuánto tiempo pretendes seguir encima de mí? – fue lo primero que se me ocurrió decir antes de que siguiera embobado viéndolo y empezaran a vernos de manera sospechosa sus amigos, sentí que pasaron horas en esta posición, pero al parecer solamente llevábamos segundos juntos.

-      No pienso disculparme – no lo diré en voz alta, pero agradezco su discreción, porque sé que él también notó el problema que estaba creciendo en mi pantalón, pero si me dice algo le diré que es su culpa por imprimir más peso en lugar de quitarse, ¿por qué rayos tenía que haber caído encima de mí?

-      Nunca pensé que un perro tuviera la educación suficiente para disculparse – literalmente me levanté me sacudí y decidí no mirar atrás, si lo hacía seguramente vería más rasgos en el perro que llamarían mi atención y estoy seguro que solo era calentura del momento, total no era de palo, también era un adolecente en la pubertad y cualquier estimulación haría reacción en mí, obviamente.  

 

Claro eso es lo que quise creer por semanas cuando despertaba bañado en sudor y mi miembro más duro que una piedra, porque empezaba a imaginar como el cachorro me montaba salvajemente y rogaba que lo destrozara por dentro. A partir de ese momento no podía ver a Wheeler sin tener una erección, así que cuando salí de la preparatoria fue un alivio, pero una tortura al mismo tiempo.

 

End Flash Back.

 

Al llegar al departamento del rubio sentí que mi corazón latía a mil por hora, hacía mucho tiempo que no lo veía directamente, solo en fotografías y estaba seguro que esas fotos no le hacían justicia, el cachorro era más hermoso en la realidad y ningún aparato iba a poder capturar todo ese resplandor con el cual brillaba.

Vi una ventana abierta y victorioso me acerque a ella, podría entrar sin tener que hacer un escándalo, así que intenté saltar varias veces hasta que al final lo logré, de verdad que eso de ser gato era lo mejor del mundo, al llegar el lugar estaba vacío, todo estaba perfectamente acomodado y limpio, pero no había señales del dueño, me quedé esperando en la sala acostado y trataba de pensar en cómo le diría quien era él y también quería evitar involucrar a su tricolor amigo, ya que estaba decidido a evitar un sermón del ojón.

Escuché como trataban de abrir la puerta y subí a la encimera de la cocina que daba directo a la puerta de entrada, me senté y vi como el cachorro se quedaba parado en la entrada, parecía que hasta las piernas le temblaban por ver en mi dirección, ¿Qué le pasa?

 

-      ¡Aja! – prendió la luz y tenía su mochila levantada por los aires como si quisiera espantar a alguien, “¿se te zafó un tornillo?” – gatito me metiste un horrible susto, ¿qué haces en mi casa?

-      “Soy Seto” Miau – recordé que no podía comunicarme y que sólo salían maullidos de mi boca, así que me di golpes mentales.

-      Si supongo que debes de tener hambre y sed, ¿Cuánto llevas aquí? – “llevó horas esperando” aunque no me entendiera quería contestarle, pero pensé que si me paraba en dos patas o hacía algo diferente a un gato normal sabría que algo pasaba conmigo y podría ayudarme a llegar con Mokuba, pero vano fue mi intentó, ya que al tratar de moverme de manera más humana, al parecer terminé preocupándolo – ¿no me digas que te lastimaste? – me cargó y quedé petrificado, el cachorro era tan cálido y olía a manzanilla – No tienes nada malo, pero me imagino que si te pegaste aún tienes dolor, espera aquí, tengo un amigo que estudia para veterinario, así que veré si puede revisarte ahorita – me dejó nuevamente donde estaba y caminó hacia su mochila para sacar su teléfono celular, pero no iba a dejar que un desconocido me tocara, además su facultad ni siquiera está cerca de la de veterinaria, ¿cómo conocía a ese amigo?

-      Al parecer si estas sano, sólo fue el susto – mis celos se movieron antes que mi cerebro, ya que le salté encima para que no le marcara a otro hombre – no tengo atún… ni algo parecido al pescado, pero tengo jamón ¿te gusta el jamón? – “odio el jamón” trate de contestar, pero seguía comunicándome de manera gatuna, necesito algo para escribir y así pueda entenderme – me da tristeza que tengas dueño, hace mucho no habla con alguien en casa – me sorprende que diga eso, pensé que el mono de Tristán se la viviría metido aquí haciendo gala de su “amistad”, de repente se me quedó viendo demasiado – tienes los mismos ojos que él, bien no es tiempo de ponernos triste, vamos a cenar – ¿los mismos ojos que quién? Mi estómago era un caos de emociones, había olvidado que solo el cachorro lograba eso en mí, se sentó a la mesa y sirvió nuestros respectivos platos, claro que a mí me sirvió el jamón que no me gusta, así que vi su plato y se veía más apetitoso, me acerqué a él y olía aún mejor de lo que se veía, así que quise probar, pero el cachorro no me acercaba la cuchara, al parecer entendió la indirecta y al fin la puso cerca de mi boca.

-      Estas demasiado consentido por querer comer de una cuchara – abrí la boca para meterme el bocado, pero no entraba por obvias razones un cubierto tan grande, así que terminé mordiéndolo – no lo muerdas lámelo o jamás podrás comerlo – me le quedé viendo y podía sentir que él me entendía con solo verlo a los ojos, así que acaté su “orden” y empecé a lamer el cubierto, lo cual ayudó a que por fin pudiera comer algo después de un día tan pesado, al terminar me colocó en la misma encimera donde me encontró y me tomó una foto – listo, ahora podemos poner tu foto para que tu dueño te pueda encontrar – al ver que abría su laptop me emocioné era mi oportunidad de comunicarme, solo debía de apretar las teclas y las palabras al fin podrían llegar al cachorro, pero no conté con que me quitaría del teclado cada que me subiera a tratar de escribir, le maúlle varias veces y quería que me viera a los ojos para que supiera que quería usarla, pero jamás me puso atención, solamente se reía y me quitaba de encima, además me ponía en sus piernas y empezaba a acariciarme para que lo dejara continuar con su bobo letrero – eres demasiado inquieto, ahora entiendo porque terminaste dentro de mi casa – al ver como cerró el portátil supe que al menos por hoy ya no podría escribir o comunicarme más con el cachorro, debía esperar a mañana para otra oportunidad.  

 

Así me llevó al cuarto donde él dormía y me dejó sobre la cama, era bastante cómoda, pero no era tan grande como la mía, aunque con mi tamaño actual esa cama ya de por si era bastante grande, la amasé con mis patas y noté que era bastante suave, estaba tan entretenido en eso, que no me di cuenta cuando el cachorro empezó a desnudarse y dejó que viera todo su escultural cuerpo.

 

-      Sabes, mañana tendré un examen importante he estudiado muchas horas para poderlo aprobar, así que debes dejarme dormir – mis ojos lo recorría tan lento, memorizaba todas y cada una de sus formas, era mucho mejor que en mis sueños, que las fotos, por Dios no parecía algo real todo en él era perfecto – su ojos son tan azules que tal vez por eso siento que me ve fijamente, pero seguramente es porque no nos conocemos, debes sentir desconfianza – se fue acercando desnudo y la verdad su voz se oía tan lejana que ni presté atención, así que dé la impresión salí corriendo al sofá para calmarme, no sé si era yo o las hormonas gatunas, pero sentí una onda bastante cálida recorrer mi cuerpo como las primeras veces que soñé con él – de verdad que es un gato muy raro.

 

Después de una hora logré calmarme y ya no sentía el calor llenándome todo el cuerpo, así que decidí ir a dormir, vi al cachorro campantemente dormido, me le quedé viendo y esto de tener vista de gato era lo mejor, a pesar de que no había nada de luz para alumbrar su rostro, yo podía verlo con toda claridad, podía delinear cada parte de su lindo rostro sin problemas.

 

Me recosté a su lado y me quedé dormido casi de inmediato, lo había observado más tiempo del necesario, pero ahora tenía cada poro memorizado en mi cabeza, mi memoria fotográfica al fin sirvió de algo y no solo tenía la cara de mi cachorro memorizada sino también su lujoso cuerpo, ¿cómo podía vivir sin todo eso?

A la mañana siguiente me desperté, ya que el cachorro se movía inquieto y estaba llorando entre sueños, así que me subí a su pecho y sin pensar como lo logré, empecé a ronronear para calmarlo, al parecer funcionó, ya que al despertar me vio y sonrió, seguramente era una pesadilla muy fea, ayer tenía miedo de un examen, seguramente eso lo tenía atormentado.

 

-      Lamento que me tengas que ver en un estado tan tonto, supongo que veces me da tristeza recordar mi vida antes de la universidad – ¿acaso extrañaba los años de preparatoria? – sabes a pesar de que sonrió y tengo muchos amigos, siempre me he sentido solo, no le pude contar a nadie sobre el maltrato que tuve por parte de mi padre y el odio que mi madre siempre se encargó de demostrarme, supongo que a pesar de que quiero a todos mis amigos nunca pude confiar en ellos – me quedé sorprendido por la revelación, siempre pensé que él tenía la vida perfecta junto al grupo “mejores amigos por siempre”, no deje que llorara más así que se le salté encima y empecé a lamer sus lágrimas, yo me encargaré de que nadie más te haga daño cachorro – gracias por alegrarme un poco la vida pequeño, sabes tu mirada me recuerda a alguien del cual estoy enamorado – mi corazón se detuvo, ¿enamorado? – te lo contare a ti porque sé que no dirás nada, hay un hombre que se llama Seto Kaiba, todo lo que hace es perfecto, él es perfecto en cualquier aspecto, pero no podemos estar juntos, a él le gustan las modelos de talla mundial – quedé impactado por la revelación y más que nada porque en realidad solo había salido con esas modelos por orden de mi publicista, pero al parecer eso había hecho sufrir a mi cachorro – y yo soy yo, así que es algo difícil que estemos juntos, pero sabes eso no me desanima, sé que esto solamente es platónico, algún día conoceré a una persona que me ame y yo la amare… auch – lo mordí por impulso, ¿Qué se creía al estar buscando a otra persona para amarla? – jajajaja pequeño gato celoso, si tu dueño no aparece me encantaría quedarme contigo, pero casi no paso tiempo en casa y cuidarte sería un problema – aquí el que se quedará contigo seré yo – ¿si te llevó a la universidad prometes comportarte bien? – quería responder con un sí, pero solo moví la cabeza para que entendiera – no se diga más, ¡vamos a alistarnos!

 

Y así de nuevo se volvió a desnudar enfrente de mí y se cambió de ropa, me encantaba ser gato porque podía estar cerca del cachorro, pero quería ser humano más que nada para poder meterle mano a todo ese cuerpo. Al terminar de vestirse tomó sus cosas, sin desayunar siquiera y me tomó en brazos junto al bobo letrero de gato perdido y lo colocó en la entrada del complejo departamental.

Llegar a la universidad nos tomó solamente un par de minutos, pero fueron los mejores minutos de mi vida, el cachorro me había metido dentro de su chaqueta y había dejado mi cabeza fuera para que viera el camino, estar a su lado aparte de ser mágico, me hacía sentir un calor que jamás había experimentado y la verdad pensándolo bien ya no sabía cómo decirle que yo era Seto Kaiba, se había abierto conmigo para contarme un poco de su pasado y me había confesado su amor, si yo le decía quién era seguramente no lo volvería a ver jamás, debía de idear un plan diferente para poder regresar a la normalidad, sin dañar los sentimientos del cachorro y sobre todo para que él se quedara conmigo para siempre, solo llevábamos un par de horas juntos, pero yo no estaba dispuesto a dejarlo ir de nuevo.

 

Continuara…

Notas finales:

Dicen que nadie muere por dejar un RW.


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